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ANNCOL _ Noticias alternativas de Colombia - Prensa

“Los vamos a acabar uno a uno. Hijueputas guerrilleros, con su hijueputa cuento de la paz, quieren seguir ‘mariquiando’ el país. Ustedes y sus organizaciones tienen que pagar con su sangre (…) Prepárense para morir”. Así rezaba el primero de los panfletos firmados por las Águilas Negras en los que apareció el nombre de Alberto Yepes, uno de los abogados que conoce más a fondo el dosier de los falsos positivos en Colombia. Una amenaza que, sumada a otros episodios, acaba de empujar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a pedirle al gobierno colombiano que proteja la vida de este abogado, reconocido por documentar más de seis mil homicidios de civiles cometidos, presuntamente, por militares de todo el país.

En una decisión de nueve páginas, conocida por ¡Pacifista!, la CIDH concluyó que Yepes y su hija se encuentran en una situación de gravedad y que sus vidas están en riesgo. Por eso, le pidió al gobierno que les garantice la vida, que investigue las amenazas y que tome las medidas necesarias para que Yepes pueda “desarrollar sus actividades como defensor de derechos humanos sin ser objeto de actos de intimidación, amenazas y hostigamientos”.

Todo ello, con un agravante: la CIDH dijo que Yepes estaría siendo perseguido por su trabajo como coordinador del Observatorio de Derechos Humanos de la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU), una alianza que agrupa 240 organizaciones defensoras de derechos humanos. De acuerdo con la Comisión, desconocidos habrían orquestado una “retaliación” contra Yepes por los informes que el Observatorio ha publicado “sobre ejecuciones extrajudiciales, en donde se vincula a miembros del crimen organizado y las Fuerzas Armadas”.

La historia de persecución contra Yepes comenzó en 2014, cuando la CCEEU publicó el informe ‘Falsos positivos en Colombia y el papel de asistencia militar de Estados Unidos’. En él, la Coordinación ponía sobre la mesa su arriesgada hipótesis de que militares colombianos formados en el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad de Estados Unidos participaron frecuentemente en el asesinato de cientos de civiles que fueron presentados por el Ejército como guerrilleros muertos en combate. El documento también levantó ampolla al argumentar que existió una relación entre las ejecuciones y el suministro de asistencia militar por parte de Estados Unidos a determinadas unidades del Ejército.

En septiembre de 2014, un mes después de la publicación, Yepes empezó a ser víctima de amenazas. En un segundo panfleto, las Águilas Negras lo tildaron de guerrillero y anunciaron su descuartizamiento y el de otros defensores de derechos humanos. Pero los hostigamientos no pararon ahí. A mediados del mes, dos hombres abordaron a Yepes y a su asistente en un barrio de Bogotá y les robaron un computador portátil y dos celulares. El caso fue calificado por la CCEEU como un “robo de información”.

La seguidilla de crímenes continuó en octubre, cuando las Águilas Negras volvieron a incluir el nombre del abogado en un panfleto que decía: “Ya va siendo hora de que a los cerdos comunistas que tienen jodido a nuestro país les ayudemos a retirarse de la política (…) Sufrirán un verdadero desplazamiento al más allá”.El asunto pasó del papel a los hechos en 2015, cuando desconocidos intentaron (o consiguieron) entrar a su casa, no lo sabe con exactitud, donde vive con su hija. En diálogo con este portal, Yepes dijo que el forzamiento de puertas y el merodeo de extraños lo llevó a proteger su residencia “con rejas, cercas eléctricas y cámaras: vivo casi en un búnker”.

Según afirma, la persecución tiene dos motivaciones. Dice que, por un lado, los afectados por sus investigaciones buscan desestabilizarlo emocionalmente para que deje de hacer su trabajo, y que, por otro, hay un plan más ambicioso para frenar las intenciones del Observatorio de Derechos Humanos, que pretende aportar información a la Jurisdicción Especial para la Paz y a la Comisión de la Verdad pactadas en La Habana, sobre todo en casos en los que podrían estar involucrados integrantes de la Fuerza Pública.

Fue por esos y otros hechos que la CCEEU y el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo acudieron a la CIDH. En agosto de 2015, la Comisión Interamericana le pidió respuestas al gobierno frente a las graves denuncias de persecución formuladas por ambas organizaciones, que, además, argumentaron que la Unidad Nacional de Protección no estaba tomando medidas suficientes para garantizar la vida de uno de los denunciantes de los falsos positivos, el escándalo que sacudió a la cúpula del Ejército en 2008, cuando transcurría el segundo periodo presidencial de Álvaro Uribe.

Ante los cuestionamientos, el gobierno le contestó a la CIDH que conocía el riesgo que corría el abogado y que le había asignado un carro sin blindaje, un conductor, un escolta y un chaleco antibalas. Más tarde, la UNP reconoció que el nivel de riesgo de Yepes era “extraordinario” y le asignó un vehículo blindado.El tamaño del esquema contrasta con el de funcionarios como el expresidente y senador Álvaro Uribe, que en 2014 contaba con cerca de 65 escoltas y 12 camionetas blindadas.

Pese a ello, y tal como lo han hecho otros defensores con esquemas de protección, Yepes se quejó de las medidas y dijo que ni el carro ni el escolta, ni el conductor, tenían autorización para desplazarse fuera de Bogotá, que el combustible era insuficiente y que el vehículo estaba en condiciones “deplorables”. La disputa pasó a mayores en junio de 2016, cuando la UNP redujo el esquema quitándole el vehículo, el conductor, y dejándolo al amparo de un solo hombre armado, lo que llevó a ese defensor a renunciar a las medidas argumentando que “un escolta armado lo ponía en mayor riesgo”, según consta en la decisión de la Comisión.

Por ahora, y días antes de la decisión de la CIDH, la UNP le asignó a Yepes un esquema de protección completo que consta de camioneta blindada, chaleco y dos hombres armados.

En abril próximo, el Ministerio de Relaciones Exteriores se reunirá con Yepes para discutir otras posibles medidas de protección, para él y su hija, y el avance de las investigaciones por las amenazas y robos que continúan en la impunidad. El caso demuestra que, aún en tiempos de paz, defender los derechos humanos sigue siendo una labor de alto riesgo en Colombia.

http://pacifista.co/el-abogado-que-ha-documentado-mas-de-6-000-falsos-positivos-lucha-para-que-no-lo-maten/

Sábado, 11 Febrero 2017 06:12

Desde la ZVTN "la Paloma" en Nariño

Farc reafirma compromisos, anuncia renovación política y que no bajará la Guardia hasta que el Estado pague la deuda social y económica con el pueblo colombiano, dice comandante del frente 29, Ramiro Cortez.

¨Las Farc somos una impronta que va dejando huella en campos y ciudades,¨ agrega.

 

 

 

 

El presidente Juan Manuel Santos debió pedir perdón a las víctimas de crímenes de Estado y del vergonzoso conflicto contrainsurgente al que se busca poner fin. Para el pueblo colombiano era la oportunidad de un discurso orientado al reconocimiento de las víctimas, a una reconciliación con base en la verdad histórica, las garantías para la vida y el compromiso de No Repetición.

El Nobel le ha sido entregado a Santos en un momento crítico, cuando se ponen en marcha nuevos hechos de sangre contra defensores/as de la paz, cunden amenazas a lo largo y ancho de país, se evidencian incertidumbres para la implementación del Acuerdo y crece el descontento social ante la regresiva reforma de impuestos que discute el parlamento.

 Mientras la vocera del Premio Nobel destacó el significado político de la distinción como el apoyo a la terminación de una prolongada guerra civil, en un difícil momento tras el plebiscito que mostró la fuerte polarización de la opinión electoral, Santos alude a la terminación de un molesto y largo problema de orden público “el conflicto armado más antiguo y el último del Hemisferio Occidental” y el desarme de un ejército irregular.
La que señala como “una pesadilla de más de medio siglo que solo trajo dolor, miseria y atraso a nuestra nación” aparece como la responsabilidad exclusiva de la insurgencia. Si una parte de la población colombiana se vio obligada a tomar las armas no fue por desvaríos ideológicos o afanes delincuenciales sino ante la necesidad de defender la vida y restablecer la plenitud de los derechos democráticos.
 
No existe en las palabras de Santos ni el más mínimo reconocimiento de la responsabilidad del Estado y de las clases dominantes en la tragedia colombiana, la violación de los derechos humanos, la persecución política anticomunista, los miles de exiliados y el exterminio contra la Unión Nacional de Oposición, el Frente Democrático, la Unión Patriótica, A Luchar, el sindicalismo y un largo etcétera. Un Estado que pretende presentarse como “inocente”, sin autocrítica por los falsos positivos no es un depositario confiable de la esperanza de paz del pueblo colombiano y los pueblos del mundo así ostente en sus manos el Nobel de paz.

El Partido Comunista Colombiano expresa su protesta, indignación y grave preocupación ante el discurso del presidente Juan Manuel Santos al recibir el Nobel de paz. Hace un llamado a todos los sectores conscientes defensores de la paz a exigir el reconocimiento de todas las víctimas, sin discriminaciones.  Reafirma el apoyo a la movilización y a la vigilancia en respaldo al Acuerdo, a su implementación y cumplimiento, al respeto del cese al fuego bilateral y al punto final a la criminalidad fascista contra activistas sociales.
 
Partido Comunista Colombiano
Jaime Caycedo Turriago

Secretario General

El testimonio de Juan Carlos Meneses fue tenido en cuenta por la Fiscalía para llamar a juicio al hermano menor del expresidente Uribe.

En esta entrevista exclusiva para BLU Radio, Juan Carlos Meneses, el que es hoy el principal testigo contra Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente Álvaro Uribe, reafirmó la columna vertebral de su testimonio, que tuvo en cuenta la Fiscalía para llamar a juicio al hermano menor del expresidente Uribe.

De acuerdo con Meneses, Santiago era el jefe del grupo paramilitar conocido como Los 12 Apóstoles, que delinquió en Yarumal, Antioquia, y sus alrededores a finales de la década de los 80 y hasta mediados de los 90, y que según informaciones de la Fiscalía asesinaron a más de 100 personas en lo que se conoció como una campaña de limpieza social y accionar contra supuestos colaborares de las guerrillas.
Juan Carlos Meneses, quien hoy se encuentra privado de la libertad por el homicidio de Camilo Barrientos, el conductor de un bus escalera asesinado, supuestamente, por ese grupo paramilitar comandado y liderado –según su testimonio- por Santiago Uribe, aseguró que quien dio la orden de asesinarlo fue Santiago, porque consideraba que Barrientos era colaborador de las FARC.
Meneses también dijo en la entrevista que el grupo paramilitar se empezó a conocer como Los 12 Apóstoles, luego de que el cura del municipio Gonzalo Palacio (quien aún vive en el barrio San Joaquín, en Medellín) ingresara como informante al grupo, pero en plata blanca eran más colaboradores.
Habló también de sus reuniones en la hacienda La Carolina, de propiedad de Santiago, el fortín y centro de inteligencia–según Meneses- de los paramilitares de Los 12 Apóstoles.
Finalmente, aseguró que varios de los excolaboradores del grupo empezaron a ser asesinados luego de que la justicia empezó a averiguar las muertes en ese municipio antioqueño, a finales de los 90. Según Meneses, en el pueblo y otras fuentes vinculadas al proceso aseguran que los asesinaron para no enlodar judicialmente a Santiago Uribe Vélez. 

Luego de darse por concluida la etapa de investigación a Santiago Uribe, por sus posibles vínculos con el grupo paramilitar llamado “los  12 apóstoles”, el Fiscal 10 Delegado ante la Corte Suprema de Justicia decidió llamarlo a juicio.

Después de conocida la citación contra el hermano menor del senador Álvaro Uribe, Daniel Prado, abogado de la Comisión de Justicia y Paz aseguró que se espera que este juicio pueda llegar a buen término y manifestó que no se pueden desconocer las pruebas que han hecho que el caso llegue a este momento.

“Durante los meses que llevamos de instrucción no ha cambiado nada, lo que si se ha reafirmado a través de testimonios y que es un hecho incontrovertible es que el grupo paramilitar “los 12 apóstoles” operaba en la región y que es causante de aproximadamente 900 homicidios y se ha develado el funcionamiento y la estructura de mando, en la que Santiago Uribe es fundamental.

Durante el tiempo que lleva la investigación, la Fiscalía ha decretado pruebas de oficio que ha pedido a la defensa y a las víctimas para poder identificar cuál era el andamiaje paramilitar de la región y qué otras personas estaban implicadas en el caso “otros hechos que la Fiscalía tendrá en cuenta en su momento es que se hacían campañas de limpieza social por parte de miembros de la familia Uribe Vélez… Aquí han surgido pruebas que vuelven a darle vida a este proceso y de las cuales le solicitamos a la Fiscalía tome cartas en el asunto”. Le puede interesar: Nuevo testigo reafirma vínculos entre familia Uribe Vélez y ‘los 12 apóstoles’

Por su parte, el defensor de Uibe, Jaime Granados , manifiesta que los testigos son mentirosos y locos. Sin embargo, la defensa de las víctimas, en cabeza de Prado manifestó “me parece muy irrespetuoso que el señor Granados siga mintiendo, él está engañando al país. Lamentablemente la incapacidad jurídica del doctor Granados no le ha permitido convencer a los fiscales de la inocencia de su defendido”.

Así mismo, Alberto Franco, representante legal de la Comisión de Justicia y Paz aseguró que saludan esta decisión que a todas luces es importante porque “enaltece a las víctimas y es una decisión en honor a ellas”. Sin embargo, replico que ésta se da muy tarde “se habrían podido evitar muchos asesinatos, mucho dolor y mucho sufrimiento si se hubiera tomado a tiempo la decisión de actuar en derecho”.

Por su parte, Santiago Uribe afirma que lo que se encuentra detrás de este tema es una persecución política. Contrario a ello, Prado asegura que “lo que se pretende es tender una cortina de humo para que la gente no entienda cuál era la actividad criminal que llevaban a cabo algunos miembros de la familia Uribe Vélez en la región antioqueña”.

De no haber justicia en este caso, el abogado asegura que las víctimas han manifestado que la opción es irse a instancias internacionales, para buscar garantías en derecho que deban ser tomadas en el proceso, “el tema aquí es que esto es una pelea contra el poder no un problema probatorio (...) lo que hay que esperar es si el gran poder que maneja no hará que este caso quede en la impunidad” concluye.

20 años de investigaciones 

Santiago Uribe, es acusado por los delitos de concierto para delinquir agravado y homicidio agravado a propósito de la constitución del grupo paramilitar "los 12 apóstoles" que cumplía operaciones en Yarumal, Antioquia.

Esta investigación comienza en el año 2010 cuando se decidió reabrir el proceso. Para esa época, se retoman las pruebas que ya habían sido practicadas con anterioridad y se comienzan a realizar otras que dan cuenta de los hechos acontecidos en 1994 en Yarumal.

Santiago, hermano del senador del Centro Democrático Álvaro Uribe, fue capturado el 29 de febrero de 2016 en Medellín y se mantiene desde marzo privado de su libertad en una guarnición militar en Ríonegro (Antioquia). Le puede interesar:  Captura de Santiago develaría más delitos de familia Uribe Vélez

Tras la firma de los últimos acuerdos de paz y de cese bilateral del fuego, los miembros de la Comisión de Paz de las FARC, andan metidos en cincuenta mil reuniones, ajustando el protocolo de esos acuerdos. A Joaquín Gómez lo abordamos una noche, arrancándolo de su sueño reparador y con una fraternal renuencia a responder nuestras preguntas, porque tenía que madrugar a las cuatro de la mañana del día siguiente.

–El gobierno prolongó hasta último momento la firma del cese bilateral del fuego. ¿Cómo se llegó a este acuerdo final?

–Creo que soy el menos indicado para responder a eso. Me imagino que sean los propios representantes del gobierno los que digan de qué criterio partieron ellos para dilatar eso. En todo caso, de nuestra parte únicamente hubo buena fe y nuestra convicción de terminar el conflicto armado, porque el conflicto social no se termina; las luchas sociales continúan.

Además porque nosotros somos un movimiento político militar, pero lo militar es consecuencia de las causas políticas; y se tuvo la oportunidad con Santos y se hizo un intento más; y si hubiera fracasado con Santos, o llegare a fracasar, aunque está bien adelantado todo, pues lo intentaríamos con otro, pues esa es nuestra convicción: la paz con justicia social.

–Y firmado este acuerdo, ¿qué viene ahora?

–Pues firmado este acuerdo, que son acuerdos bastante importantes, faltan muchas cosas todavía. Faltan las salvedades, que son puntos muy importantes frente a las cuales no hemos podido llegar a acuerdos. Falta también nombrar una comisión de acompañamiento para que le dé a los acuerdos una normatividad y la integre al bloque constitucional. Falta también combatir -aunque uno sabe que este no es cuestión de deseo o de un decreto-, pero sí comenzar desde ya a combatir el fenómeno del paramilitarismo en sus raíces.

No es el problema de las bandas delincuenciales, porque las bandas delincuenciales cometen delitos de policía. Pero estas, a pesar de que algunos representantes del Estado dicen que el paramilitarismo pertenece al pasado, dicen ellos, en la práctica estamos viviendo el auge paramilitar, tanto como antes.

A Uribe se le acabó el oxígeno

–Las FARC han dicho que se acogen a la fórmula plebiscitaria a la que llegue la Corte Constitucional en los próximos días. ¿Cómo se llegó a ese punto, después de que defendieron hasta último momento una Asamblea Nacional Constituyente?

–Nosotros continuamos planteando la Asamblea Nacional Constituyente. Cosa distinta es que al famoso plebiscito se le dé un giro y digamos, se vuelva una consulta popular, refrendataria; eso es otra cosa, pero nosotros no hemos renunciado a la Asamblea Nacional Constituyente. El plebiscito como lo concibe el gobierno, no hemos estado de acuerdo, ni vamos a estar de acuerdo con él.

–Al otro extremo están Álvaro Uribe Vélez y el procurador Alejandro Ordoñez, con una campaña rabiosa contra todo lo que huela a acuerdos de paz. ¿Cómo miran ustedes eso?

–Lo extraño es que siendo el Procurador un servidor público, se haya convertido prácticamente en el vocero de Uribe. Pero en cuanto a la actitud de Uribe no es de extrañar, pues se ha beneficiado siempre con el conflicto. Gracias a la guerra llegó a la presidencia. Lo que pasa es que si ya se termina, en el sentido en que la vivimos los colombianos, lógico que él va quedando sin oxígeno. Lógico que una persona que va quedando sin oxígeno comienza a presentar síntomas de asfixia, hasta que se muere. Aquí la cuestión es la muerte política de él porque siempre estaba cabalgando sobre la cuestión del conflicto.

–Santos y Timochenko coincidieron en afirmar que ahora debe llegarse a un proceso de reconciliación. ¿Cómo piensan las FARC que puede llegar ese proceso?

–Pues, el proceso de reconciliación, piensa uno, tiene que darse si verdaderamente se desea cicatrizar todo lo que hemos vivido. Y hay que examinar todo dentro del contexto de cómo se dieron las cosas dentro del mismo conflicto. Porque el problema es que el conflicto nuestro ha sido demasiado prolongado y es indiscutible que a veces, no por directrices superiores, sino por cuestiones circunstanciales, se afecta a gente que no tiene por qué haber salido afectada. Precisamente esa es una de las facetas de la guerra que hemos vivido.

Justicia social

–Plantean las FARC que cuando se llegue a la firma del acuerdo de paz, es el fin de la confrontación armada, pero no del conflicto social…

–Esa es una verdad axiomática, lógico, así tiene que ser.

–¿Cuál es el país con el que sueñan las FARC?

–El país con el que soñamos nosotros es el país con el que sueña cualquier colombiano marginado, humilde, que no ha tenido ni ha gozado de oportunidades: que haya justicia social, que sea un país donde reine la equidad, donde a la gente se le valore como ser humano y no sea mirado a través de ese prisma metálico en que se juzga la gente en la sociedad capitalista. Como dice ese adagio popular de ‘cuánto tenés, cuánto valés’.

–Timoleón Jiménez dijo que una de las cosas que habría que hacer es revisar la doctrina militar colombiana. ¿Cómo conciben ustedes unas fuerzas armadas para la Colombia en paz que se construye?

–Lo que Timoleón ha dicho es cierto. Una de las cosas que nos han causado más daño, que llevó a las fuerzas armadas por un camino que condujo al precipicio, fue precisamente la teoría de la seguridad nacional, la concepción del enemigo interno, donde cualquier persona, por disentir de las políticas gubernamentales, y hacerlo público, quien lo escucha y es de la seguridad, dice: ‘este es un enemigo’, y eso es suficiente para asesinarlo, desaparecerlo.

Entonces, un nuevo país tiene que comenzar por una nueva mentalidad de las fuerzas armadas, una nueva doctrina, y esa doctrina tiene que ser la de defender la soberanía y velar por los intereses de los gobernados: los colombianos, sin distingos de razas, ni credos, ni color, y tener siempre presente que esas armas que poseen los integrantes de las fuerzas armadas son resultado del trabajo del pueblo.

–En otro escenario, le pregunté a alguien en La Habana: ¿Quiénes de las FARC bailan salsa? Me respondió: casi todos. ¿Es eso cierto? Como dicen que los de las FARC son unos bandidos…

–La gente aquí baila, el que menos baila soy yo.

–Y están al día en el marcador de goles de los últimos campeonatos de fútbol…

–No, es que a veces la gente, y eso es producto de la propaganda de la psicología de la guerra, lo presentan a uno como si fuera un ser del otro mundo, un ser donde las virtudes –acompañadas de defectos como en cualquier ser humano-, fueran ajenas a uno, que el guerrillero no tiene alegrías. Que es una persona que existe pero no vive, que no se divierte, que no sabe divertirse, que no es capaz de amar, que la gratitud no germina en su corazón. Una cantidad de cosas producto de una propaganda negra que por más de cincuenta y pico de años ha hecho el Estado colombiano contra la insurgencia.

Ahora, en esta transición a un partido político, mucha gente, cuando tenga contacto con nosotros se va a dar cuenta hasta qué punto ha sido engañada por la propaganda estatal. Nosotros no somos como ellos nos pintan. Somos, personas que amamos, soñamos, nos divertimos, es decir, simples mortales.

Viernes, 08 Julio 2016 06:31

Los disidentes de la Paz en Colombia

Desde hace 6 años, cuando JM Santos anunció su política de adelantar un proceso de paz con la insurgencia de las FARC-EP, tan rápido como visceral, surgió la disidencia o mejor el rechazo fanático de Uribe Vélez y sus “apóstoles”, a cualquier Solución Política del histórico conflicto social y armado de Colombia.

¿Sobre cuáles bases fácticas fundamentó el miniführer AUV su llamada oposición de clase a la iniciativa de la fracción liderada por JM Santos?

Dos estructuras del Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) dominante en Colombia, quizás las más recalcitrantes y refractarias al cambio como: 1- El Oligopolio Mediatico, que cínicamente se auto-denomina el Cuarto Poder de Colombia, y , 2- Desde luego, una fracción grande y poderosa de la Fuerza Pública ( de tierra, mar y aire + la Policía del anillo) profundamente vinculada con la Estrategia Narco Para Militar - tres en uno-  del Estado Colombiano, la Inteligencia Militar, y los dólares generosos provenientes de los planes militares y geo-estratégicos del Pentágono estadounidense.

Ambas estructuras contrainsurgentes le dieron toda la información necesaria y la abundante Propaganda de la mentira mil veces repetida vuelta verdad, con la cual AUV y su Mafia ha intoxicado y continúa intoxicando la conciencia de los colombianos, e incluso de vecinos del mundo ancho y ajeno.

¿Cuántas veces tuvo Santos que cambiar estructuras completas de mando del Ejército, de la Marina, de la Policía del anillo o de la Inteligencia Militar, que criminalmente  “chuzaban” y espiaban a sus adversarios estratégicos internos para “chivatearle” datos alterados a Uribe Vélez y luego, “filtrarlos” a sus medios adictos, como por ejemplo las coordenadas de alguna operación de traslado a la Habana de los plenipotenciarios de las FARC-EP, o  las intimidades del proceso de la Habana, o puntos sensibles de los acuerdos sin firmar?

¿Cuándo salió a denunciar o a analizar siquiera, las graves y serias disidencias al interior de la Fuerza Pública colombiana, alguno de los intoxicadores de opinión o “spinn doctor”, de esos que disfrazados de “onegistas” pontifican hoy sobre las trascendentales implicaciones que tiene para el Mundo, la disidencia de un miembro descompuesto del frente 1º de las Farc? …Me gustaría verla o saber dónde encontrarlo.

Mientras que, por el contrario, haciendo una tormenta en un dedal y sin conocer aún la realidad de la situación generada por ese individuo descompuesto, como lo calificó ayer el comandante Pastor Alape, ni la versión formal de las Farc-EP; aventuran especulaciones y argumentos falaces y retorcidos sobre la profunda división al interior de las Farc-EP, su poco creíble compromiso con los acuerdos para finalizar la guerra (contrainsurgente) ya alcanzados, los negocios con el narcotráfico o la minería ilegal de la triple frontera amazónica, o la alianza del Frente 1º de las Farc-EP con el ELN para continuar “la guerra por la toma del poder” ect ; los que inmediatamente son tomados literalmente por la campaña presidencial del “encarama-pingos” de Ordoñez, el fanático del odio anticomunista visceral que funge de Procurador general de la nación.

Basta con leer cualquier medio de comunicación del oligopolio mediatico contrainsurgente de Colombia o su matriz española de El País, para saber cuál es su perversa pretensión guerrerista de continuar lucrándose de los negocios de la guerra, a costas de la sangre de los colombianos.

Según las declaraciones preliminares sobre este asunto, dadas ayer por el Comandante Pastor Alape, las FARC -EP como organización político-militar marxista y leninista que es, muestran su serio compromiso con la Solución Política en todos sus asuntos, incluidos casos particulares o singulares como el presentado con el individuo del Frente 1º. Estructura insurgente que fue profusamente infiltrada  por la Inteligencia Militar, como quedó demostrado, durante el proceso de la “operación jaque” para rescatar a Ingrid Betancur.  

Para resolver políticamente la situación creada, la FARC-EP ha pedido al gobierno de Santos la autorización para que una Comisión especial de Comandantes vaya al sitio, hable con los guerrilleros de ese frente, hagan pedagogía sobre los acuerdos alcanzados, discutan como comunistas que son y obtengan una Solución que indudablemente tambien será Política.

A eso, a lo que los “onegeista de la despolitización” llaman “la insoportable política de las FARC -Ep”. Es a lo que temen y es lo que pretenden acallar, distorsionando y alterando la realidad real de un aislado episodio de este accidentado proceso para finalizar la guerra (contrainsurgente) en Colombia, ayudando, por debajo de la mesa, a los apóstoles del Uribismo, que tanto dicen combatir, de palabra, en sus columnas de opinión.

Fuente imagen Internet          

 

                    

Lunes, 04 Julio 2016 18:41

AL FINAL

Después de una Guerra de 50 años, es tarde para los tribunales.

Si hubo una guerra, todos delinquieron, todos cometieron crímenes, todos profanaron la condición humana, todos se envilecieron. Y la sombra de esa profanación y de esa vileza cae sobre la sociedad entera, por acción, por omisión, por haber visto, por haber callado, por haber cerrado los oídos, por haber cerrado los ojos.

Si para poder perdonar tienen que hacer la lista de los crímenes, hagan la lista de los crímenes. Pero esas listas sólo sirven si son completas, y quién sabe qué ángel podrá lograr el listado exhaustivo.

Ya comete un error el que trata de convertir en héroes a unos y en villanos a los otros. Lo que hace que una guerra sea una guerra es que ha pasado del nivel del crimen al de una inmensa tragedia colectiva, y en ella puede haber héroes en todos los bandos, canallas en todos los bandos, en todos los bandos cosas que no merecen perdón.

Y ahí sí estoy con Cristo: hasta las cosas más imperdonables tienen que ser perdonadas, a cambio de que la guerra de verdad se termine, y no sólo en los campos, los barrios y las cárceles, sino en las noticias, en los hogares y en los corazones.

Pero qué difícil es pasar la página de una guerra: la ciudadanía mira en una dirección, y ve crímenes, mira en sentido contrario, y ve crímenes.

Es verdad. La guerra ha durado 50 años: de asaltos, de emboscadas, de bombardeos, de extorsiones, de secuestros, de destierros, de tomas de pueblos, de tomas de cuarteles, de operaciones de tierra arrasada, de tomas de rehenes, de masacres, de estrategias de terror, de cárceles, de ejecuciones, de torturas, de asesinatos voluntarios, de asesinatos involuntarios, de minas, de orfandades, de infancias malogradas, de bajas colaterales, de balas perdidas. Medio siglo de crímenes a los que nos toca llamar la guerra.

Pero cuando las guerras no terminan con el triunfo de un bando y la derrota de otro, cuando las guerras terminan por un acuerdo de buena voluntad de las partes, no se puede pretender montar un tribunal que administre justicia sobre la interminable lista de horrores y de crímenes que, hilo tras hilo, tejieron la historia.

Lo que hay que hacer con las guerras es pasar la página, y eso no significa olvidar, sino todo lo contrario: elaborar el recuerdo, reconciliarse con la memoria. Como en el hermoso poema “Después de la guerra”, de Robert Graves, cuando uno sabe que la guerra ha terminado, ya puede mostrar con honor las cicatrices. Y hasta abrazar al adversario.

Y todos debemos pedir reparación.

Hay una teoría de las víctimas, pero en una guerra de 50 años ¿habrá quién no haya sido víctima? Basta profundizar un poco en sus vidas, y lo más probable es que hasta los victimarios lo hayan sido, como en esas historias de la violencia de los años 50, donde bastaba retroceder hasta la infancia de los monstruos para encontrar unos niños espantados.

También eso son las guerras largas: cadenas y cadenas de ofendidos. Por eso es preciso hablar del principal victimario: no los guerrilleros, ni los paramilitares, ni los soldados, colombianos todos, muchachos de la misma edad y los mismos orígenes, hijos de la misma desdicha y víctimas del mismo enemigo.

Un orden inicuo, de injusticia, de menosprecio, de arrogancia, que aquí no sólo acaba con las gentes: ha matado los bosques, los ríos, la fauna silvestre, la inocencia, los manantiales.


Un orden absurdo, excluyente, mezquino, que hemos tolerado entre todos, y del que todos somos responsables. Aunque hay que añadir lo que se sabe: que todos somos iguales, pero hay unos más iguales que otros.

Enumeren los crímenes, pero eso no pondrá fin al conflicto. La guerra, más que un crimen, es una gran tragedia. Y más importante y urgente que castigar sus atrocidades es corregir sus causas, unas causas tan hondas que ya las señaló Gaitán hace 80 años.

Por eso se equivoca el Procurador pidiendo castigo sólo para unos, y se equivocan los elocuentes vengadores, señalando sólo un culpable, y se equivoca el expresidente que sólo señala las malas acciones de los otros, y se equivoca el presidente, que habla como si, precisamente él, fuera el único inocente.

Señores: aquí hubo una guerra. Y aún no ha terminado.

Y no la resolverán las denuncias, ni los tribunales, ni las cárceles, sino la corrección de este orden inicuo, donde ya se sabe quién nació para ser mendigo y quién para ser presidente.
Si, como tantos creemos, es la falta de democracia lo que ha producido esta guerra, sólo la democracia puede ponerle fin.

Al final de las guerras, cuando estas se resuelven por el diálogo, hay un momento en que se alza el coro de los vengadores que rechaza el perdón, que reclama justicia. Pero los dioses de la justicia tenían que estar al comienzo para impedir la guerra. Cuando aparecen al final, solo llegan para impedir la paz.

Difunde: #SomosFuertes

 

Así, según el antiguo refrán, después del último día de la guerra contrainsurgente en Colombia pactada, (no negociada) este 23 de junio del 2016 en la Habana, entre el Estado y la Insurgencia de las FARC-Ep, cada quien convertido en un Mariscal después de la batalla, saca sus propias conclusiones y más en un país, donde por efectos de la misma guerra contrainsurgente, apéndice impuesto de la Guerra Fría Imperial, tres generaciones de colombianos: La generación del Estado de Sitio, la de la apertura neoliberal gavirista del apagón, y la del octenio de la seguridad democrática, vivimos durante los últimos 70 años, sus efectos deletéreos.

Pueda ser que sí, parodiando al marrullero Vargas Lleras y sí  el Estado cumple lo pactado, la generación que vienen sea a de la de los colombianos en paz, buscando desesperadamente la Verdad y la Democracia. Es natural y se debe estimular esa proliferación de interpretaciones de todo tipo como un elemento más de esa búsqueda angustiosa, como parte esencial de la batalla de ideas y su correlato de Movilización Social que viene a continuación en este periodo social de transición denominado post acuerdos: Batalla de ideas y Movilización Social. Dos caras de una misma medalla.  

Dos grandes concepciones sociales profundamente arraigadas que han estado en combate durante todos estos años, seguirán enfrentadas por un largo periodo, motivando a los colombianos en su práctica social y en su movilización:

Una, la tradicional ideología retardataria anclada en el pasado de la contrainsurgencia anticomunista y sobre todo exterminadora, propia de las dos clases sociales dominantes coaligadas de burgueses y latifundistas, que desde 1830 hasta hoy se han alternado el reparto del Estado y, configuró el conflicto moderno actual con la expedición de la Ley Heroica de 1928, promulgada por el cipayo de Abadía Méndez y le sirviera al experimentado general Cortés Vargas, para ejecutar un año después la imborrable herida de la Masacre de las Bananeras de la Yunai, además de la posterior brutal represión militar de las huelgas obreras de Barrancabermeja y en las riveras del rio Magdalena.

Y otra, en contradicción permanente con ella, la insurgente, popular y social, en lucha desigual por resistir el filo acerado de la espada exterminadora del Estado, blandida con la destreza y experiencia acumuladas de 9 guerras civiles del siglo 19 por generales tan destacados en las montañas de Corea como en las colombianas como el general-escritor Valencia Tovar, junto con la pléyade de brillantes oficiales contrainsurgentes que bajo órdenes del US Army lo acompañaron en 1952 a contener a los comunistas en el paralelo 38, y luego en 1958, a consolidar el pacto político de Lleras Camargo con las Fuerzas Armadas que bajo la tutela directa del gobierno de los EEUU conformó definitivamente el Bloque de Poder Contrainsurgente, dominante actualmente en Colombia.

Dos concepciones cuya suerte sin ninguna dudad será definida por la movilización social y popular en desarrollo y NO, por los maravillosos análisis “de coyuntura” que por un lado hagan los intoxicadores de opinión desde las trincheras mediáticas ampliamente conocidas del oligopolio contrainsurgente, o de otro, los maoístas del MOIR que en Colombia a pesar de su blablablá de la guerra popular y su actual zalamería unitaria previa a las elecciones, nacieron, siguen y seguirán siendo enemigos de la Insurgencia de las Farc y del ELN, por considerarlas (al igual que los militares del Estado) un brazo armado del social imperialismo ruso-cubano en Colombia. Tampoco de los Trotskistas, quienes con su típico “solipsismo” señalado por Gramsci, continúan viendo a las Insurgencias colombianas como “unas guerrillas campesinas no proletarias, mezcla macondiana de Pancho Villa con Stalin”.

Los acuerdos del “último día de la guerra”, (¿paz negociada o pactada?) más allá de las reacciones emocionales de alegría o ira herida, ampliamente publicitados, dejan ver una “inevitable y necesaria recomposición” en ambas partes enfrentadas:

El Bloque de Poder Contrainsurgente dominante, se prepara para mantenerse cohesionado y cementado, como hasta ahora lo ha hecho, con su doctrina o ideología-cemento  contrainsurgente, francamente dividida y para ello está en la búsqueda frenética de alguna “figura bisagra” que ya empiezan a presentar bajo el rótulo de “centro-derecha”, como el recién operado del cerebro y ambiguo Dr Vargas Lleras (un día partidario de la palomita paz y al otro su detractor) quien se supone unirá nuevamente al Santismo con el Uribismo, pero sin mirar el piso apolillado y carcomido que muestra el Bloque de Clases donde está parado, ni el sinnúmero de rivales más saludables cerebralmente o menos ambiguos, que le están saliendo en competencia.

Enfrente, en el campo Popular sigue la discusión que viene de muchos años atrás; entre los partidarios de la movilización social “con miras a ganar las próximas elecciones presidenciales”, que prematuramente han interpretado el melodioso canto de sirenas de sus aduladores cercanos con un próximo y cercano triunfo electoral arrollador, en debate abierto con los partidarios de la Movilización Social y Popular Amplia y Democrática para consolidar la Paz con Justicia social, Democracia y Soberanía, pero con miras a continuar acumulando fuerzas y experiencias Sociales y Populares para la Paz Democrática que se ha iniciado., y permita salir airosos de esta batalla de ideas para desmontar  verdaderamente la Contrainsurgencia con sus poderes fácticos, sin la cual no habrá avance posible.

De la correcta interpretación del momento político, ideológico, económico y social y de su dinámica de clases enfrentadas, es como se tendrá la charretera de Mariscal antes de comenzar la batalla, no después de esta.

Que al campo Popular de Colombia no le pase lo que recientemente le sucedió en España al muy nuevo grupo “Unidos Podemos”:  Primero que se creyó el cuento inflado   de la falsimedia de las encuestas triunfadoras. Segundo que menospreció 35 años de anticomunismo Franquista dictatorial y 42 años del mismo anticomunismo pero neo-franquista del bipartidismo, que a la hora de la verdad (tanto el PP como el socialdemócrata PSOE) mediante la falsimedia que controlan férreamente EL Mundo, ABC, El País,  unidos “venezolanizaron” y satanizaron la campaña electoral de Unidos Podemos; crecieron el fantasma del comunismo ad portas inadmisible para la mentalidad religiosa de la mayoría de los españoles, lo que les quitó más de un millón y medio de votos amigos y, no les permitió tomar el cielo por asalto. Y tercero, que en su afán electoral abandonaron el programa único general, adaptándolo en cada provincia o región a las demandas locales particulares.

Hoy el mapa de España se ve todo azul con tres punticos rojos: Uno en Cataluña, otro en el país vasco y algo en la zona de Sevilla, mientras continúa la incertidumbre (Ay la amarga pesadumbre del post modernismo) para pactar coaliciones de agua y aceite que permitan formar un nuevo gobierno en el reino español.

Imagen Internet                                 

  

     

   

 

En enero de este 2016, el presidente JM Santos y su ministro conservador Mauricio Cárdenas, en representación del Estado colombiano, en la más grande operación de privatización neoliberal conocida en Colombia, mediante una extraña subasta, feriaron por una suma cercana a los dos millones de US dólares (léase bien dos mil millones de US  dólares ) la gallinita de los huevos de oro productora y vendedora de energía eléctrica o ISAGEN, a la también extraña empresa canadiense Brookfield Asset Management (57, 5%) asociada al Grupo Privado de Pensiones Porvenir (6,6%).

La razón de aquel arrebato privatizador neoliberal del oficialismo en pleno, fue el subterfugio comercial de invertir toda esa montaña de dinero (financiero) en lo que llamaron infraestructura o mejor, autopistas de cuarta generación (4 G) que estarían en manos del vicepresidente Vargas Lleras, claro, antes de su operación cerebral…. Nada excepcional.

 Pero como el dinero- financiero no puede encharcarse (como el agua que si se estanca se pudre) debiendo necesariamente fluir incesantemente o rotar en busca de mayor ganancia y acumulación, y, como la construcción de las tales autopistas 4G, por más de los gritos epileptoides de Vargas Lleras no se construyen como soplando botellas; esos 2.000 US millones no se pueden (no es posible) dejarlos bajo el colchón. Entonces ¿qué mejor que invertirlos en esa bella mercancía llamada democracia?

Y ese, estimados lectores, es el origen del Plebiscito para la Paz de Santos. Regar o mejor descentralizar por todo el territorio nacional esos recursos, en los 32 candidatos presidenciales que mencionó (sin excepción) el periodista Daniel Coronel el 11.06.201, con el fin de afianzar la cauda corrupta o clientela política, y “empoderar la gobernanza UNITARIA” que sostiene sobre sus hombros todo el régimen político actual y del cual no se escapan ni los más acérrimos enemigos de Santos.

 Verlos, uno por uno, en   http://www.semana.com/opinion/articulo/daniel-coronell-candidatos-presidenciales-2018-suenan-vargas-lleras-ordonez-fajardo

Una vez calculado el costo de la tal inversión electoral y tomada la decisión de a donde se irían a descentralizar todos esos recursos; vino la ingeniosa coartada política “democrática” o mico legislativo:  Hacer aprobar en el Parlamento, mediante una Ley de la república, un Plebiscito para la Paz y poner a depender el supremo derecho universal de la paz para todos, de unos inciertos resultados electorales que muy probablemente serán negativos.

Bueno, pero falta algo que es inherente a nuestra centenaria tradición democrática: La Polarización. No es problema. Para eso está Uribe Vélez y sus varios candidatos presidenciales, quienes también recibirán parte del pastel de ISAGEN, que él llama sin saberlo “mermelada”. Solo deberán levantar la banderita del NO y, proferir uno que otro insultico.  

Y ¿la llamada Izquierda democrática cómo va?  Fácil: el sector ampliamente mayoritario forma parte del grupo que apoya el Plebiscito por la Paz (aunque use tapabocas y guantes cuando hable de darle la mano a Santos)

 ¿Y si el tal Plebiscito se pierde? Uy, eso sí es grave. Pero no importa. Volveremos a la guerra, talvez urbana como lo ha afirmado recientemente el Presidente Santos, pero…. estamos preparados: el Nuevo Código de Policía forma parte de ello, y lo más importante es que, se habrá salvado la “democracia colombiana”. Será otro ciclo más de guerra negociación- guerra otra vez negociación y luego más guerra.

Como Betancur- Barco.  Gaviria- Samper.  Pastrana- Uribe Vélez. Y ahora después de Santos, probablemente Vargas Lleras. ¿Cuál es el problema? ¿Si para esa fecha, lo más seguro es que haya otro Presidente en los EEUU?

Y así fluidamente, continuará la circulación acelerada de capital financiero Trasnacional, irrigando hasta el último rincón del territorio colombiano, talvez un poco mezclado con barro y sangre, pero eso sí, dándole continuidad al proceso centenario de acumulación y desarrollo financiarizado del capital, en la “más antigua democracia del continente suramericano”.  Entonces ¿cuál es el problema?

Fuente Imagen Internet           

        

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Prensa Colombiana

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No es ideología, son derechos; NC Noticias emisión 16 de octubre del 2016
No es ideología, son derechos; NC Noticias emisión 16 de octubre del 2016

Oct 18, 2016

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