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Opiniones (1158)

De manera intencional los creadores de opinión y analistas oficiales pretenden presentar la violencia que atraviesa Colombia como fruto del Conflicto Armado, y otro tanto lo atribuye a la violencia producida por la descomposición social. Sin embargo, dicha violencia tiene un origen Estatal y puede constatarse a lo largo de la historia de Colombia: Los aparatos represivos del Estado, y de manera especial los servicios de inteligencia, han creado desde siempre niveles de laxitud que les permite ampararse en la ley o traspasarla para cometer sus crímenes que se cubren de impunidad y que constituyen una de las más claras manifestaciones del Terrorismo de Estado. Sus antecedentes se remontan a la Masacre de las bananeras en Ciénaga Magdalena y la respuesta violenta a los nacientes movimientos revolucionarios de la década de los años 30 del pasado siglo. Posteriormente se produce el aniquilamiento por parte de los agentes del Estado a sangre y fuego del movimiento gaitanista, que causó su más sobresaliente impacto con el asesinato de su líder Jorge Eliecer Gaitán el 9 de abril de 1948. Luego de su asesinato la acción represiva de los aparatos Estatales se amparó en los brotes de rebeldía popular, justificando así el incremento…
Dicen por ahí, con acierto, que las sociedades, a diferencia de los hombres, primero se pudren y después se mueren. De putrefacciones hace años está hediendo y supurando el sistema político colombiano, con sus lacras de vieja data que se multiplican cual cáncer en cada gobierno, en cada elección, tanto ayer como hoy. En una larga historia de barbaridades, cada día estalla un escándalo distinto conectado con la feria estatal, los desgreños y malversaciones, con sobornos y peculados. En un país que, quizá más que cualquier otro en el orbe, tiene un mayor número de fraudes electorales, las corruptelas —que además se originan en los días oscuros de la colonia— son parte del ejercicio cotidiano para usufructuar de modo ilegal el Estado y ponerlo al servicio de zánganos y parásitos. Da la impresión, desde hace tiempos, que la corrupción (fenómeno inherente a sistemas en los que la democracia es una caricatura) se instaló como “virtud”, como necesidad de políticos y funcionarios. Más bien, lo extraño, lo subversivo (e irreal, por demás), es la pulcritud, la corrección en los manejos estatales y en el ejercicio del poder en Colombia. El impoluto es un enemigo de aquellos, tan abundosos, que han transmutado…
Al Gobierno nacional lo único que le preocupa de la crisis de Electricaribe es que su salida del juego energético en la Costa Atlántica colombiana no enoje al Rey de España, socio porcentual de todos los negocios que las multinacionales ibéricas tienen en el mundo. Los medios dan cuenta de las gestiones que hace Juan Manuel Santos ante el impopular mandato de Mariano Rajoy, para que la familia real y sus socios no vean como un agravio el hecho de que los colombianos de la Costa reclamemos por el disparate técnico y financiero que esta ramificación de Unión Fenosa dispersó sobre nuestro territorio. En los años noventa, cuando César Gaviria nos prometió el ingreso al futuro, las empresas públicas de todos los departamentos y municipios colombianos comenzaron a ser mal vistas por los políticos y periodistas que se embarcaron en una campaña de desprestigio, en favor de las privatizaciones. Esa fue la primera señal del neoliberalismo: nada de lo público servía. O era obsoleto, o era insostenible, o era corrupto, o era anticuado. Y el neoliberalismo de la estética en reemplazo de la ética, se convirtió, amén de los medios comisionistas de esa feroz campaña, en la cara del futuro.…
Horacio Duque. Juan Manuel Santos y Roberto Prieto, su tesorero de toda la vida, dispusieron, en los ultimos 8 años, de miles de millones de pesos aportados en sobornos por la constructora Odebrecht, privilegiada en la contratación de obras públicas por el gobierno en los últimos años. Nadaron y nadan en la plata mal habida. En la medida en que se conocen los episodios de la criminal financiacion de las tres campañas políticas de Santos (2010, 2014 y plebiscito), este esta contra las cuerdas y al borde del precipicio. ¿Terminará su gobierno?, nos preguntamos muchos. Desde enero Santos dio la orden de subir de perfil al tema de la corrupcion para bajarle al de la paz y acorralar de esa manera sus enemigos, pero el tiro le salio por la culata, al conocer detalles de las coimas electorales, que abruman y deprimen la sociedad, la que lleva del bulto es la paz. Asi paso con la famosa jugada del plebiscito. La paz es la gran damnificada de la ruina política del santismo. La "via parlamentaria", como lo habiamos intuido, se convirtió en una trampa para los acuerdos de paz. Los gamonales y caciques del Senado la estan despedazando para sacarle…
La reciente muerte de 40 jóvenes en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, en Guatemala, instancia pública regenteada por la Secretaría de Bienestar Social, abrió una visión crítica de la situación de la sociedad y del Estado: ¿quién mató a estas adolescentes: el fuego, un carcelero irresponsable o un Estado neoliberal ineficiente, heredero del Estado-finca que ha venido caracterizando a la nación desde sus albores, defensor de los grandes grupos agroexportadores e inexistente para las necesidades populares? Ello lleva a preguntar: ¿por qué una sociedad es como es? En este caso: ¿por qué esta sociedad tiene 60% de su población bajo el límite de la pobreza, 20% de analfabetismo, machismo-patriarcal a la orden del día, la mitad de su niñez desnutrida, más de un 11% de su PBI constituido por remesas familiares de personas que se van irregularmente a Estados Unidos a trabajar en condiciones de precariedad, pandillas juveniles violentas, 25% de la población urbana viviendo en barrios marginalizados, 11% de la niñez urbana trabajando, más cantinas que escuelas y hospitales y centros de salud desabastecidos? Lo cual lleva a esta otra pregunta: ¿por qué un Estado “normaliza” todo esto? El Estado es el mecanismo social que legitima una…
El acontecimiento. A sus treinta y tantos años, György Lukács (1885-1971) –ya un establecido historiador de literatura– llega al marxismo y comunismo no vía la Segunda Internacional ["la encarnación del positivismo determinista y oportunismo político"], sino mediante el idealismo y sindicalismo, y no tanto mediante la lectura de sus teóricos (apenas conoce El capital), sino por la revolución misma ["una ventana hacia el futuro"] (My road to Marx, 1933). Esto hace toda la diferencia del mundo. Su heterodoxia temprana y la mezcla del entusiasmo por la revolución rusa (1917) y del sabor de la derrota a raíz de la caída de la efímera República Soviética Húngara (marzo-agosto/1919) –en la que es comisario político en el frente y luego comisario popular de la educación– dan a luz una obra singular: Historia y conciencia de clase [HyCC] (1923). Su aparición es “uno de los pocos auténticos ‘acontecimientos’ en la historia del marxismo” (S. Zizek dixit). Igual que Karl Korsch, pero con más erudición, el "joven Lukács" se propone salvar a Marx de la bastardización socialdemócrata que permea hasta las filas bolcheviques: recupera su dialéctica y [re]introduce el concepto de la reificación. Pero su timing es fatal. La revolución está en retirada y…
El Centro Democrático, con Uribe a la cabeza, marchará en contra de la corrupción y de la impunidad. Fernando Londoño y Andrés Felipe Arias portarán la pancarta reclamando que la Justicia sea para todos. Oscar Iván Zuluaga, tumultuosamente acompañado por su partido político, marchará contra el hackeo informático y la financiación internacional de los asesores políticos. Juan Manuel Santos marchará en contra la mermelada y a favor del valor de palabra empeñada. Dirá en la Marcha que su gobierno está muy comprometido con el cumplimiento de los Acuerdos y que llegará hasta las penúltimas consecuencias en la investigación sobre el ingreso de los recursos de Odebrecht a su campaña. Germán Vargas Lleras, a coscorrón limpio, marchará en contra las castas políticas predestinadas y contra el uso de los recursos del Estado en beneficio propio. Clara López se pronunciará enérgicamente en contra del acomodamiento político. María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y María del Rosario Guerra marcharán a favor de la restitución de tierras y los derechos de los pueblos indígenas. Se irán en contra de las alianzas entre paramilitares y élites políticas en las regiones y hablarán en un tono calmado, sosegado y sin mandar al infierno a sus contradictores. Tomás…
  Para entender el peso y la incidencia de las Farc en la constitucion de la nacionalidad colombiana hay que asumir que se trata de un bloque historico y social de larga duracion, tal como lo plantea F. Braudel en sus grandes investigaciones històricas. El salto de las Farc a partido/movimiento politico profundiza su articulacion a los fundamentos de la nacion. Horacio Duque. En el anterior artículo sobre las raíces históricas de las Farc procuramos recoger distintos enfoques sobre su génesis profunda. En tal reflexión, obviamente, se deben incluir las versiones y testimonios directos de los sujetos protagónicos de los hechos que dieron pie a la constitución de dicha organización guerrillera revolucionaria. En ese sentido, es prioritaria la consulta y estudio permanente de los documentos elaborados por los dirigentes guerrilleros de las Farc. Entre los que se destacan de Manuel Marulanda: Cuadernos de Campaña; de Jacobo Arenas: Cese el fuego: Una historia política de las FARC; al igual que Diario de la resistencia de Marquetalia, Correspondencia secreta del proceso de paz. Trabajos todos que dan cuenta de los procesos desde el punto de vista de los militantes guerrilleros. El libro de Arenas “Cese el fuego…” contiene un compendio de las reformas políticas…
El telón de fondo de la crisis que se desarrolla en Colombia se ha corrido y ha cambiado en su calidad. La rivalidad entre las fracciones de la clase trasnacional dominante ya no es lo que ellos denominaron “la negociación con las farc”, se hace o no se hace, lo que parece haberse diferido para la operación tortuga de la fase de implementación de los acuerdos de paz de la Habana; sino QUIEN, en representación de cada una de esas fracciones en disputa (de manera legal o ilegal) se alzará con el aparato Estatal y por supuesto, con la inundación de capitales trasnacionales que ya se anuncian, para lo que ellos denominaron “el post conflicto”: Si la mafia Vargasllerista -Martínez Neira, o, la mafia Uribista reforzada con la coalición político religiosa del no plebiscitario. Es decir, hay una fecha concreta donde esta rivalidad intra e inter oligárquica se enfrentará (y para usar un lenguaje grato a sus oídos militaristas) ganará la batalla electoral por la presidencia de Colombia en 2018, para  empezar a disfrutar oficialmente las cuantiosas inversiones del post conflicto. Santos prestidigitador en el manejo del naipe, previendo el futuro económico que traería un acuerdo con la insurgencia, tiró…
Con la mal llamada Ley de Víctimas se abre el camino a una nueva historia oficial, cuyo relato se centra en negar las causas históricas del conflicto armado en Colombia y se fortalece una memoria oficial, la de la oligarquía colombiana, una memoria mutilada y fragmentada que sirve al capitalismo salvaje a la colombiana para presentarse como una victima más de la guerra y ocultar su protagonismo como el responsable del genocidio continuado que ha desangrado a este país durante los últimos 65 años. La llamada ley de Víctimas es un decreto demagógico e insustancial que no ataca los problemas de fondo que han originado la tremenda impunidad que encubre el terrorismo de Estado, entre otras razones porque el Estado no asume ninguna responsabilidad en la violencia, como si hubiera sido, y lo siguiera siendo, una mansa paloma. En la mencionada ley se incurre en el esperpento de señalar que hasta los militares forman parte de las víctimas (Artículo 3, parágrafo 1º). Tamaño despropósito no se compadece con la historia de horror en que se han visto involucrados los cuerpos represivos del Estado en los últimos 50 años, sobresaliendo como el hecho más reciente los denominados “falsos positivos”, un nombre…
En 1996, en pleno proceso 8.000, Juan Manuel Santos criticó, en su columna ‘Cuando no se puede gobernar’ de El Tiempo, la insistencia presidencial de no dejar el poder En una columna escrita en el diario El Tiempo a mediados de los años noventa, Juan Manuel Santos se despachó, el 1 de marzo de 1996, contra el entonces presidente Ernesto Samper quien estaba acorralado por el escándalo de la infiltración de dineros del Cartel de Cali en la campaña a la presidencia en 1994. Esta es la columna: Cuando no se puede gobernar Los politólogos modernos han desarrollado todo tipo de teorías sobre las mejores formas de fortalecer la gobernabilidad democrática. El tema cobró especial relevancia por el desencanto generalizado de los electores con sus elegidos, no solo aquí en Colombia sino en el mundo entero. El presidente Samper es consciente de la importancia de mantener la gobernabilidad del país. Sabe muy bien que más que el proceso 8.000 o el juicio en el Congreso, su talón de Aquiles se encuentra en que la crisis le impida gobernar. De ahí que no haya escatimado esfuerzo alguno para dar la sensación de que la gobernabilidad del país se mantiene incólume. Y en…
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  • Exiliados invisibilizados
  • Declaración final del II Encuentro de la Constituyente de Exiliadas y Exiliados Perseguidos por el Estado colombiano
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Föreningen Jaime Pardo Leal

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