powered ByGiro.com

Descargar
0:00



Asociación de Campesinos de San José de Apartadó –Acasa- en lucha por el Si a la paz

Entrevista lograda con José David Ortiz, directivo de la Asociación de Campesinos del corregimiento  San José de Apartadó (Antioquia) -Acasa- quien nos explica como se desarrolla la resistencia y la lucha de los campesinos de la región agraria en la Serranía de Abibe donde falta mucho para gozar del bienestar que se merecen los labriegos.
 

“Queremos lograr la paz en Apartadó, Urabá y Colombia ya que hay mucho abandono estatal para los labriegos, pero se nos sigue señalando  y estigmatizando  a los  líderes y lideresas del campo. Hemos resistido y conocemos el área, trabajamos en unidad y con la denuncia y movilización vamos a triunfar en la lucha por el bienestar de los asociados, nuestro mensaje es de paz para Colombia”, señala el directivo de la asociación Acasa.

José David Ortiz llama a organizar la lucha popular y a unirse a la batalla por el Si a la paz en el Plebiscito
 

ESCUCHE AQUÍ LA ENTREVISTA: http://www.vallenatostore.com/wp-content/uploads/2016/07/ACASA.-José-David-Ortiz.mp3

 “He arado en el mar y edificado en el viento”, fue la sentida y desosegante frase de nuestro Padre Simón Bolívar, cuando sus antiguos compañeros de armas Páez, Santander y Flores, por sus mezquinas y estrechas ambiciones de gamonales provincianos y estimulados por los empréstitos ingleses, rompieron en tres pedazos su sueño futurista de la gran Colombia y la Patria Grande.

Hoy, esa frase nos puede servir para expresar el enrarecimiento  frustrante que podemos estar sintiendo todos aquellos nuestroamericanos, deseosos de una Solución Política a la histórica guerra contrainsurgente y anticomunista, adelantada contra el pueblo trabajador colombiano por el Bloque de Poder Contrainsurgente dominante en el país; al percibir la frialdad frustrante de los hechos presentados por el Presidente de Colombia JM Santos en un transcendental escenario trasnacional y Global, sobre el futuro de los diálogos de paz de la Habana, que después de cuatro años de trabajo incansable por lograr y construir acuerdos para finalizar la confrontación armada; el Bloque de Poder Contrainsurgente, esta vez “en bloque” y por boca suya, advierte en convertir en una Guerra Urbana de características apocalípticas.

No se trató de un “lapsus linguae” como bien lo explica Alfonso Cuellar, uno de los más refinados, vistosos y atractivos “ruiseñores de la contrainsurgencia colombiana”, entrenado de analista de seguridad en las guerras USA en el Golfo Pérsico, quien cada Semana, desde esa trinchera de la contrainsurgencia que es Semana.com, la revista del sobrino del Presidente, nos aclara el sentido de los fallos y sentencias del poderoso y omnipotente bloque de clases del que es vocero privilegiado.  

Explica la dislexia presidencial así (discúlpenme, pero debo citarlo en extenso y subrayar lo pertinente):

…..  “Asumamos, en primera instancia, que fue, como McCain, un problema de comunicación, de forma y no de fondo. Que no es nada nuevo lo de las FARC. Que es más una hipótesis oficial basada en experiencias pasadas con la guerrilla. Puede ser, pero no creo que sea fortuito que se hable ahora del fantasma de la guerra urbana.

El gobierno sabe que es en las ciudades donde abundan los escépticos y opositores a las negociaciones. Se refleja en todas las encuestas. Después de cuatro años, es evidente que el discurso de los beneficios de la paz NO ha calado. Que la opinión pública no interioriza mensajes como el que creceremos dos por ciento más o que habrá progreso. Para muchos, el conflicto en el Catatumbo es igual de lejano que el de Siria.

El miedo es visceral y por ello, utilizarlo es más efectivo. Si bien la frase del Presidente de que la guerra urbana es “más demoledora que la rural" es infortunada y hasta hiriente para nuestros compatriotas en el campo, tiene su lógica: el gobierno quiere sacar a los citadinos de su zona de confort. Que comprendan lo que está en juego. 

No comparto la estrategia -el temor siempre es cortoplacista y dificultará la reconciliación en el futuro- pero es una herramienta válida de comunicación política. Incluso si termina siendo un burdo chantaje.

Me preocupa más pensar que el Presidente hablaba en serio y que sí haya "información amplísima" de que las FARC se estén preparando para la guerra, con énfasis en las ciudades. De ser cierto, confirmaría los peores vaticinios de los críticos acérrimos del proceso, los que alegaban que la guerrilla se estaba fortaleciendo; que su voluntad de dejar las armas no era sincera; que su promesa de abandonar la combinación de todas las formas de lucha era una mentira. Que recibían a víctimas, conversaban con dignatarios extranjeros y hablaban de paz, paz y paz, sólo para la foto.

Ya veremos a los pseudo expertos en negociaciones -tanto criollos como extranjeros- minimizando la revelación de Santos. Que comprensiblemente las FARC tienen plan B militar. Que obviamente aterrorizarán a las ciudades si no se firma y aprueba lo convenido con el gobierno. Que desde el primer día se dijo que nada estaba acordado, hasta que todo estaba acordado.  En fin, que es mucha alharaca por nada.

Nunca he aceptado la premisa de que la mesa en La Habana es entre partes iguales; menos aún dada la debilidad militar y política de las FARC. Que sea necesario como acto de buena fe tratarlas con dignidad es otro cuento. Pero otra cosa, y especialmente después de cuatro años de conversaciones donde la guerrilla ha logrado más que en medio siglo de matar colombianos, es considerar normal que las FARC se “preparen para la guerra” por si las moscas. Es una traición contra todos los que se la han jugado a favor del diálogo.

Lo verdaderamente triste es que en las FARC aún haya quienes piensan que una guerra urbana sigue siendo una opción viable. Como si a punto de bombas y asesinatos lograrán ganarse el esquivo apoyo de sus compatriotas””.

Ver http://www.semana.com/opinion/articulo/alfonso-cuellar-santos-dijo-que-farc-haria-guerra-urbana-si-fracasa-proceso-de-paz/478106

¿Cuál es el fondo de la frase de Santos y la impactante y resonante aclaración clasista que de ella hace el adonis Cuellar?

No se trata del cuento, ese si viejo, de voltear el argumento y decir que la Oligarquía Contrainsurgente colombiana (con sus dos fracciones santista y uribista) soportada por el sector más guerrerista del complejo militar-Industrial-financiero de los EEUU (no se sabe aún si es Trump o Clinton) tiene ya decidido y muy adelantado el plan militar de apoderarse de Venezuela, para lo cual necesitan que haya paz en Colombia. Esta puede ser una razón externa, una espina de las que conforman el espinazo de pescado con el que se suele representar la complejidad del llamado “conflicto colombiano”.  

Sino que hay también profundas razones internas, inherentes a la lucha de clases que se está librando al interior de la formación económica y social colombiana, que el Bloque de Poder Contrainsurgente dominante está tratando de resolver en medio de los actuales diálogos de la Habana y que aún no está resuelta o están por resolverse, incluso sacrificando el anhelo de la paz que anima a todos los colombianos y nuestroamericanos.

Y esa lucha interna en la esfera de lo económico, obviamente se refleja intensamente en Lo político, como lo anotaba el más objetivo periodista Daniel Coronel (también desde la revista Semana) al enumerar los 32 pre-candidatos presidenciales que, dos años antes de que JM Santos termine su mandato, están desde ya dándose codazos, a ver quién se va a sentar en la silla vacía que deje el actual Presidente de todos los colombianos.

La comparación no es con Haití donde el caos introducido por la invasión Imperialista estadounidense ha llevado a los infortunados haitianos a tener más de 50 candidatos; sino con la misma historia colombiana; en donde desde hace 200 años la oligarquía señorial ahora Trasnacionalizada, siempre ha dirimido por medio de la polarización sectaria y la guerra quien se queda con el botín del Estado. En eso estamos: Esa es la Guerra Urbana de las Farc, ampliamente informada por el embajador en USA Pinzón, que fue anunciada por JM Santos y es amplificada con perfidia por la revista de su sobrino.  

 No es sino leer el artículo de Coronel (ver en http://www.semana.com/opinion/articulo/daniel-coronell-candidatos-presidenciales-2018-suenan-vargas-lleras-ordonez-fajardo-y-de-la-calle/477192

Para ver cuáles son las propuestas y proyectos que están en “las apuestas del juego electoral”, haya o no acuerdos en la Habana. Y eso es precisamente lo que Santos está haciendo con la polarización política con la fracción Uribista en torno al Plebiscito para la Paz.

Poniendo a depender el supremo fin de finalizar un conflicto armado tan largo y complejo como el colombiano, de un albur electorero como el tal Plebiscito que, puede (y es muy probable) se pierda

Lo que está en juego no es la refrendación pseudo-democrática o electorera de los acuerdos de la Habana con el tal Plebiscito, sino, el compromiso irreversible que ha hecho JM Santos a su cauda clientelista, desde la Presidencia de la República, de inundar o mejor aceitar con los dineros y enormes caudales oficiales la poderosa máquina clientelista, local, regional y nacional, que lo sostiene.

Al ver repugnado tanta mezquindad oligárquica, uno no puede sino recordar desconsolado y adherir a la triste frase del Libertador Simón Bolívar: “Hemos arado en el mar y edificado en el viento”.   

Fuente imagen Internet       

         

 

           

    

Domingo, 05 Junio 2016 09:22

Paz en Colombia. Guerra en Venezuela

 Con los añicos de la Unión Soviética en el bolsillo, y la incorporación mediante la llamada guerra del Gofo de 1991, de la región Central del Asia a la globalización general; el filósofo estadounidense Francis Fukuyama, como ruiseñor del complejo militar industrial financiero de su país, le declaró la guerra a la Historia universal con una bien enmascarada formulación anti marxista: “La historia como lucha de ideologías ha terminado con un mundo final basado en una democracia liberal que se ha impuesto (obviamente mediante la guerra) tras el fin de la guerra fría´”.

 El centro de la formulación dirigía todo su filo filosófico contra dos de los pilares fundamentales del método materialista de la historia establecido científicamente por Marx y Engels: Uno, el que la historia de la Humanidad es la historia de la lucha de clases, por decirlo en breve, su motor movido por la contradicción social. Y otro, el que la violencia (ojo) no engendra o genera una nueva sociedad, sino que asiste como una partera, como un medio racional, a la sociedad antigua preñada de la nueva sociedad que está por nacer.

Desde la formulación de Fukuyama, criticada superficialmente o no tomada con la trascendencia que ha ido adquiriendo, la globalización neoliberal del Imperio capitalista trasnacional que salió triunfante de esa guerra llamada fría, ha ido modificándose vertiginosamente, profundizándose y adquiriendo nuevas características que sus ideólogos han denominado “olas” de la revolución científico-tecnológicas. Ya vamos en la cuarta ola: la de las plataformas robóticas que muy probablemente y debido al atropellado e irresistible desarrollo de las Fuerzas Productivas, mute o se desarrolle más rápido de lo esperado en una tecnología aún más sofisticada. ¿Cuál es el temor?

Si se es revolucionario, se sigue el método fundamentado por Marx y, no se confunde mecánicamente (como hasta ahora se ha hecho) las crisis capitalistas producidas por esas olas tecnológicas con revolución social. Es decir, si ya se acepta que la crisis capitalista por sí sola no derriba el capitalismo trasnacional depredador para poner de acuerdo o armonizar a esas Fuerzas Productivas con las Relaciones de Producción que le corresponden necesariamente; sino que, se requiere obligatoriamente de la conciencia y la praxis trasformadora de los hombres (y obviamente de las mujeres y niños de cualquier sexo, ect) entonces no hay nada que temer, y menos del futuro.

La guerra contra la Historia y contra Marx decretada en 1991 no ha sido ganada por quienes la decretaron. Todo lo contrario, nuevos continentes y pueblos nuevos han sido incorporados violentamente a la globalización neoliberal del imperialismo y nuevas contradicciones han ido aflorando ante nuestros ojos, en este cambio de era.

Sin embargo, y a pesar de haber concluido la llamada guerra fría, seguimos pensando (me autocritico) con las categorías introyectadas durante aquella época y más en Colombia, donde todavía, desde 1946, se libra una Guerra Contrainsurgente, apéndice directo de la guerra fría estadounidense contra el comunismo internacional, y  donde sus cruzados, históricamente han basado su pensamiento en la escolástica medieval que oculta las contradicciones materiales y reales, o las nubla bajo la forma de dicotomías. Por ejemplo, oponer el día con la noche: a Santos con Uribe.

Contradictorio es el mundo que está surgiendo y afianzándose a nivel global, y es sobre esta base, la de reconocer las contradicciones materiales para actuar conscientemente sobre ellas como debemos enfrentar las “turbulencias” que el Imperialismo neoliberal y depredador está generando en el mundo o globo actual, pero en especial en nuestro entorno nuestroamericano.

Hay contradicciones muy profundas de forma y contenido entre los grupos que se disputan el gobierno del complejo militar industrial de los EEUU: el grupo Obama- Clinton y el de Donald Trump, más marcadas cuando se trata de la posesión del Patio Trasero de sus negocios. Hay contradicciones ya casi insalvables con otros bloques comerciales que llamaron BRICS y que dificultan la expansión global del Imperio global centralizado. (Toni Negri tampoco estaba tan desenfocado como se le criticó)

Hay contradicciones muy profundas en Europa, entre quienes saben y son conscientes que sin la emigración extra-europea no será posible la supervivencia del capitalismo renano; y entre quienes con argumentos y practicas nazi-fascistas se oponen radicalmente a la “islamización de Europa en curso”. A esto se le llama con el eufemismo de crisis de los refugiados.

Hay contradicciones muy densas y oscuras pero muy reales, en lo que el comandante Raúl Castro, desde la Cuba en lucha contra el bloqueo criminal último vestigio de la guerra fría, llama “la turbulencia del ataque imperial contra Latinoamérica y el Caribe” (05.06.2016)  y  que ha sido calificado (escolásticamente) por la izquierda como un retroceso, o por la derecha como un avance, cuando lo que hay es una lucha de clases a nivel continental, como parte de la lucha de clases a nivel global entre las fuerzas de lo nuevo en resistencia muy aguda contra las fuerzas de lo antiguo. No de otra manera se entiende el reemplazo que se ha hecho de Cristina en Argentina o se está haciendo a Dilma en Brasil, o lo que viene en Perú, ect, ni el por qué los gobiernos de Bolivia o Ecuador “estén en capilla inmediata” para ser desestabilizados o mejor conducidos por la “ruta blanda” de Argentina y Brasil, la que tampoco ha descartado del todo el llamado “caos militar inducido”.

Tampoco se entendería la contradicción que plantea el gobierno de los EEUU al reiterar un apoyo irrestricto al proceso de paz de Colombia (http://www.noticiasrcn.com/nacional-dialogos-paz/estados-unidos-reitera-apoyo-al-proceso-paz-colombia)

Mientras despliega una inmensa ofensiva de todo tipo, por ejemplo con el “esclavo de las leyes” Almagro, para tener una justificación o legitimación internacional con el fin de intervenir militarmente en Venezuela, la que conducirá necesariamente a una confrontación militar de repercusión irremediable en Colombia; tal y como lo dice una aliada suya, la canciller del gobierno Santos María Ángela Holguín, cuando advierte que un conflicto violento en Venezuela afectaría muy negativamente a Colombia (http://www.rcnradio.com/nacional/canciller-advierte-conflicto-venezuela-colombia-seria-la-mas-afectada/)

Así pues, con lo dicho, retornamos al inicio de este escrito para no solo confirmar sino recordar los dos fundamentos del marxismo que, se pretendieron derrotar filosófica y militarmente en 1991 o que talvez se han ido olvidando: Mientras existan clases sociales la lucha de clases seguirá siendo el motor de la Historia universal. Y, la Violencia política como condensación económica, seguirá siendo una comadrona o partera de una nueva sociedad.

¿No estamos, acaso, asistiendo al parto de una nueva era global? ¿Cuál es el temor? 

Fuente Imagen Internet: Cumbre Caribe 05.06/16     

 

 

Jueves, 02 Junio 2016 05:31

La Colombia de Daniel Ferreira

(……) “esta historia comienza el día que fundé un periódico y continua el día que grabo este mensaje de viva voz en la bocina de un magnetófono, porque ya no escribiré más, porque debajo de los escombros de mi casa destruida encontré el cuerpo de mi hermana Luisa, fundé ese periódico para acompañar a un pueblo para narrar sus luchas y necesidades, para para contar sus historias domésticas, pero un pueblo que no se paraliza ante la atrocidad cotidiana, que permanece impertérrito ante la desaparición y la muerte, que animaliza al enemigo para darle muerte como a bestia sin alma, un país que responde unánimemente a los mercaderes de la moral, a la puesta en escena de los gobernantes y sus bufones, un país rodeado de muerte que se regodea con imágenes de millares de seres caídos y pide enseguida la pena de muerte para pagar crimen con crimen, para apaciguar su sed de sangre y su morbo, un país que masacra de uno en uno para que no se note el genocidio, un pueblo que es un monigote que permanece impávido ante la injusticia, un maniquí que considera a los escuadrones de la muerte como males necesarios, un país de sicofantes, de impostores, de traidores, con ciudadanos acéfalos que actúan como subnormales con artistas y músicos despreciables que actúan como bufones de una clase y hacen las bandas sonoras para acompañar el ruido de fondo de la infamia con políticos de baja estofa que legislan sus destinos desde una cueva de raposos, con la muerte como economía menor, un país un contaminado de envidia malévolo, culpable como los asesinos que pide ajusticiar en la ley del ojo por ojo y diente por diente, un país que lleva dentro la letrina que le dejaron por corazón, la herencia de la atrocidad, el esperpento que llamaron democracia, la justicia, esa venérea inoculada al nacer, su desahucio, la capacidad para heredar odio, un país de sayones, de sicarios, de ladrones, de usurpadores, de banqueros, de lacayos, de soplones, de infanticidas, un país que considera la milicia como un oficio noble y no parasitario, un país que se siente inferior a sus militares, que le otorga superioridad y servidumbre a la investidura castrense, un país que permuta el crimen por condecoraciones, un país que terminará el siglo con escuadrones de la muerte que tratarán como desechables a los  derrelictos, a los destechados, que ajusticiarán sin ley a los que viven en las calles que acabará el siglo en la debacle más aberrante desde su colonia salvaje, aherrojado a los contradictores, eliminando a los objetores, acabando con una generación entera que será enterrada en fosas comunes desperdigadas por todo el territorio, con hienas sedientas de dinero y sangre que se apropiarán nuevamente de las tierras fértiles, mercaderes de la moral que harán del Estado una ingente gleba de nepotismo, ese pueblo merece que lo sometan, que lo manipulen, que lo estafen, eso pensaba entre las ruinas, sumido en el escepticismo”(…….)

Así percibe el joven Daniel Ferreira a la actual Colombia y así la describe por boca del periodista Joaquín Borja, fundador del periódico alternativo “la gallina política-prensa libre”, en una de las últimas páginas de su impactante (no tengo más adjetivos) novela “Rebelión de los oficios inútiles”, con la cual en 2014 ganó el premio Clarín, publicada en Alfaguara Bs As ese mismo año y que lo consagró como uno, sinó el mejor, escritor colombiano en lo que va de siglo.

Sin embargo y mientras tanto, hay quienes, por los laureles y reconocimientos pseudo-literarios que momentáneamente pudieran dar una columna en la revista Semana.com. 01.06.2016 (¡ay la revista del sobrino del presidente de Colombia, una de las más importantes trincheras de la contrainsurgencia colombiana!) para quienes posiblemente la guerra terminó en junio de 1996 en Remolinos del Chaguan; talvez confundiendo el concepto civilizatorio y universal de Paz, con la firma de unos acuerdos para finalizar el conflicto armado de Colombia, les aconsejan a sus antiguos compañeros de armas, los “viejitos de las Farc envejecidos echando bala”, que para no volverse obsoletos y más vetustos aún, cambien de “relato”.

Que “armen” uno más post-moderno, o más chévere. Como si la guerra contrainsurgente desarrollada en Colombia desde hace tantos muertos y tantas infamias, fuera un simple “relato para armar” narrado por alguna ONG o alguien con un mínimo talento para escribir, y no una realidad social compleja históricamente determinada, que espera ser trasformada o cambiada profundamente a partir de lo realmente existente, mediante una formidable movilización social como la que hoy se está presentando ante nuestros ojos. Cual si no hubiese pasado nada y todo se compusiera con “un buen cuento bien echado y con chispa”.

En fin… como si se pudiera evitar el proceso vital y universal del envejecimiento humano, o este fuera una afrenta irreparable. Un baldón personal que impidiera a los viejos, el “übergang” (transición y superación marxista) hacia lo joven, nuevo y superior. En fin, como si los muchachos que vienen empujando con tanta fuerza no tuvieran nada en el cerebro o no hubieran sacado lecciones teóricas de las experiencias vividas colectivamente y se hubieran traicionado. En fin…. como si no siguiera nada y la guerra contra la Historia de la humanidad (con mayúscula) decretada en 1991 por Fukuyama y adelantada con todos los fierros posibles, en todas las partes posibles, por el complejo militar-industrial-financiero y el Pentágono estadounidense ya hubiese terminado y hubiera sido ganada totalmente por ellos, no quedando nada más que la nada (el vacío) existencial. En fin.

Fuente Imagen: Internet. Daniel Ferreira                 

 

En 1976, cuando Gonzalo Sánchez Gómez era un simple profesor de historia de la Universidad Nacional de Bogotá y, todavía las mieles de la burocracia oficial no lo habían siquiera untado, publicó el resultado de una interesante, sugestiva y bien documentada investigación combinada de escritorio y terreno, sobre su pueblo natal El Líbano Tolima, titulada “Los Bolcheviques del Líbano”.

Donde “contextualizando de manera general” el episodio de la rebelión obrero campesina y popular ocurrida a finales de Julio de 1929, especialmente el norte del Tolima y  en lo que él llama “el triángulo Puerto Wilches, San Vicente de Chucurí y Barranca Bermeja en el departamento comunero”, puso por primera vez luz sobre un episodio trascendental en la historia popular de Colombia, que hasta entonces había sido ignorado, menospreciado, ridiculizado, perseguido, deformado, ocultado y, sobre todo olvidado:

El primer episodio de lo que Gramsci denominó “Guerra de Movimientos”, es decir el primer ataque frontal de tipo insurreccional contra el Poder del Estado para tomarlo y   transformarlo radicalmente según un ideario socialista, realizado por el pueblo trabajador (no solo explotado sino también oprimido) por el gamonalismo económico, político y religioso de terratenientes, comerciantes e industriales y nuncios apostólicos, dueños en bloque del Poder en la Colombia de la hegemonía conservadora y de la Ley Heroica contrainsurgente bipartidista de Abadía- Rengifo, en esos años de crisis mundial:

Una especie de “Comuna de Paris de 1871 en Colombia; ambiciosa revolución para tomarse el cielo por asalto, que por multiples razones, algunas de ellas analizadas por Sánchez Gómez en el libro en comento, terminó en una experiencia amarga y en la trágica toma militar de una aldea colombiana, prolongada en algunas otras del territorio comunero, como una simple asonada armada y que llevó por el camino del Carare a sus fugitivos participantes hasta el pueblito de Vélez.  

Al final del libro (que no dudo en recomendar como lectura básica para la reconstrucción de la verdadera Historia de Colombia) Sánchez Gómez, hace el epilogo de la tragedia, mencionando en un apéndice de 7 hojitas lo que sucedió en el departamento comunero: en el “triángulo Puerto Wilches, San Vicente de Chucurí, Barranca bermeja”.

Y como casi todo llega tarde en el exilio, hasta ahora pude leer el sorprendente y extraordinario libro “viaje al interior de una gota de sangre”, merecidamente premiado y publicado en 2011, escrito por mi paisano comunero nacido en San Vicente de Chucurí Daniel Ferreira, un verdadero y prodigioso cernícalo infantil que sin saber leer con solo mirar a las personas adivina sus intenciones para caerles con su poderosa prosa y atormentarlas despedazándolas hasta la última gota de sangre, como lo hace con el alcohólico maestro de escuela de su aldea, quien antes de morir atravesado por la descarga de los narco-para-militares que masacraron a toda la florida población aldeana, en su atropellada agonía recuerda a su abuelo ( ¿Hermógenes Álvarez?) quien participó y murió en la “insurrección de los bolcheviques convocada por el comité central conspirativo colombiano” (CCCC o  mejor C 4 ) en julio de 1929, posiblemente (no será posible saberlo) en San Vicente de Chucurí; la que el historiador Sánchez Gómez había descrito35 años atrás de manera académica, no con la vigorosa literatura chucureña de Daniel Ferreira, de quien solo puedo decir después de haber leído “Los oficios inútiles y los bandoleros baladíes”, que está llamado a ser el mejor escritor colombiano en lo que va corrido de siglo.

 Ojalá el joven Ferreira siga contando al mundo asombrado y a su manera, la dura y cruel historia en campos y ciudades de los derrotados, desposeídos y masacrados colombianos; que la edulcorada y falsa versión de los dueños del Poder Contrainsurgente colombiano, ya tiene sus consagrados, tiernos y bucólicos ruiseñores, quienes describen sus lindas y bellas haciendas, o su suave, leve e inútil vida citadina.  

Imagen Internet:  Pedro Narváez.  Zapatero líder de la insurrección en Líbano julio 1929.                                             

Viernes, 13 Mayo 2016 09:46

Lenin y el imperialismo

La palabra imperialismo –originaria del latín- es muy anterior al surgimiento del moderno imperialismo como realidad política, social y económica.

Pero fue Lenin quien por primera vez llamó la atención para la amenaza que la nueva fase del imperialismo significaba para la humanidad, lo que exigía una estrategia revolucionaria.

Su libro –El imperialismo, fase superior del capitalismo- ha sido publicado en 1917, meses antes de la Revolución de Febrero que derribó la monarquía autocrática rusa. La Asociación Cultural Diario Libertad acaba de lanzar en el idioma gallego esa obra clásica del marxismo.

En el prefacio, que escribió en Petrogrado en abril de 1017, Lenin esclarece que algunas partes de la versión original habían sido por él mutiladas para que la censura zarista autorizara su distribución en Rusia. Se vio forzado a sustituir Rusia por Japón, por ejemplo, para eludir a los censores del zar.

En el prefacio para las ediciones francesas e inglesas, publicadas en 1920, dirigiéndose a los lectores de Europa Occidental, caracteriza la guerra de 1914-18 como un conflicto “por la partilla del mundo, por la división y distribución de las colonias, de las esferas de influencia del capital financiero, etc.”. Agrega, además,  que “las guerras imperialistas son absolutamente inevitables mientras subsista la propiedad privada de los medios de producción”.

Un tercer prefacio, de responsabilidad de la Editora Diario Liberdade, le da a la iniciativa una gran actualidad. Los lectores se dan cuenta de que, transcurrido casi un siglo, la reflexión de Lenin sobre la naturaleza del imperialismo en el inicio del siglo XX ayuda mucho a comprender la complejidad de grandes problemas contemporáneos no obstante los prodigiosos cambios acaecidos en el mundo desde entonces.

Lenin ha sido el primer marxista a darse cuenta de las consecuencias del dominio avasallador de los monopolios en la nueva fase del imperialismo. En su libro – a que llamó folletín- innova también al revelar la maniobra de la burguesía que creó la “aristocracia obrera” para dividir a la clase trabajadora.

El prefacio de la edición gallega recuerda que Lenin anticipó la importancia que tendrían de asumir revoluciones democráticas y nacionales en países atrasados (caso de la persa, turca y de la china) y las luchas contra el colonialismo y el imperialismo.

“Las luchas nacionales –escriben los editores- serán cada vez más ingredientes progresistas y revolucionarios ante el dominio de los monopolios, lo que exige su integración en la estrategia del movimiento comunista internacional”. 

Los cinco puntos referidos por Lenin para definir el capitalismo monopolista en su época mantienen actualidad en la caracterización del imperialismo en ese inicio del tercer milenio.

“La concentración de la producción y del capital, por medio de la hegemonía de los monopolios, ha avanzado inexorablemente durante el último siglo –subrayan los editores-, la fusión entre el capital bancario e industrial, que hoy ya convirtió el capital financiero en dominante sobre el industrial y comercial; la exportación de capitales que liga directamente con la teoría marxista de la dependencia desarrollada principalmente por autores marxistas latinoamericanos, como Florestan Fernandez y Ruy Mauro Marini, a partir de las décadas de 1960-70, de especial interese en la dialéctica colonial centro-periferia, soberanía-dependencia y del papel que, en el caso de Galicia, Portugal ocupa en la división internacional del trabajo, la repartición del mundo entre las grandes potencias, cuya culminación no solo impide que los conflictos prosigan como los extiende a las regiones del globo de interese extractivista, energético y geoestratégico”.

Considero útil transcribir dos párrafos del libro de Lenin. Facilitan a comprensión de la crisis estructural que enfrenta el capitalismo.

“Por otras palabras el viejo capitalismo, el capitalismo de la libre competencia, con su regulador absolutamente indispensable, la Bolsa, pasa a la historia. En su lugar apareció el nuevo capitalismo, que tiene trazos evidentes de un fenómeno de transición que representa una mescla de la libre competencia con el monopolio”.

“El viejo capitalismo caducó. El nuevo constituye una etapa de transición para algo diferente. Encontrar ‘principios firmes y fines concretos’ para la ‘conciliación’ del monopolio con la libre competencia es naturalmente una tarea destinada al fracaso”.

Lenin al escribir su libro en vísperas de una revolución que abalaría el planeta, tenía plena consciencia de que el capitalismo monopolista en su fase de transición no estava estático. Estaba en permanente transformación.

El futuro inmediato era imprevisible.

La victoria de la Revolución de Octubre ha sido uno de acontecimientos más maravillosos de la historia de la humanidad. Pero el socialismo no se implantó en Europa Occidental y hoy, desmantelada la URSS, Rusia es un país capitalista.

Ni por eso –repito- el libro de Lenin perdió actualidad. Merece ser releído. La Editora Diário Liberdade prestó un servicio al pueblo de  Galicia al publicarlo en su idioma.

El combate de los patriotas gallegos por la independencia contra la dominación del Estado español  es muy difícil. No obstante, los revolucionarios leninistas de Galicia no bajan la guardia. Es su convicción inatacable que el comunismo, (con paso por el socialismo) es la única alternativa posible a la barbarie capitalista que amenaza destruir la humanidad.

 

Con la expedición de la llamada “Ley Heroica” de 1928 (Ley 69 del 30 de octubre de 1928) el gobierno conservador del conocido abogado de empresas estadounidenses Miguel Abadía Méndez (1926-1930) y su ministro de guerra Ignacio Rengifo, formalizaron la creación de la contrainsurgencia en Colombia; la que hizo posible la famosa Masacre de la zona bananera (de Macondo) el 12 de noviembre de 1928, ejecutada por el ejército colombiano al mando del general Carlos Cortés Vargas. ¡Memoria eterna a tales nombres!

Desde su inicio en agosto de 1926, el gobierno Abadía Méndez debió enfrentar una marcada agitación social generada en los años de la posguerra de los mil días, por varios procesos socio económicos y políticos simultáneos:

Uno, el afianzamiento del bipartidismo Liberal Conservador hegemonizado por el Conservatismo triunfante del general y posterior dictador Rafael Reyes (1903-1909), quien incluyó al derrotado general liberal-radical Uribe-Uribe en su gobierno, con lo cual pudo iniciar la reconstrucción del país arrasado y en ruina total, con lo que se ha dado en denominar la “coyuntura de la industrialización capitalista en Colombia, la creación del mercado nacional y adecuación institucional”. Coyuntura basada en la inversión financiera extranjera principalmente de EEUU en tres enclaves: el Petrolero, el Bananero y el Financiero, y además, mediante subsidios, subvenciones y protecciones de todo tipo dadas por el gobierno a los gamonales cafeteros del conservatismo triunfante, especialmente el occidente del país, para que establecieran industrias menores y bancos como el de don Pedro López, en el puerto cafetero de Honda, padre de López Pumarejo y abuelo de López Michelsen.

Dos, la llamada “danza de los millones” y “prosperidad al debe”, generadas la una, por el ingreso del pago del tesoro de los EEUU a los gobiernos conservadores de la época de la indemnización por la amputación de Panamá y la otra, por la mezcla de aumento de la deuda publica extranjera y la bonanza de producida por aumento acelerado de las exportaciones de café durante todos esos años de hegemonía conservadora anteriores a la gran crisis capitalista de los años 30.

Tres, la disolución de la antigua Hacienda latifundista cafetera del Oriente colombiano, la liberación de fuerza de trabajo y emigración a los centros urbanos de campesinos para buscar salarios libres, el auge de las colonizaciones parcelaria y, la ampliación de la frontera agrícola en tierras baldías presionada por el latifundio improductivo y ganadero en plena expansión.

Cuatro, la creación del Partido Socialista Revolucionario, en medio de esa formidable movilización y lucha social de campesinos pobres, asalariados agrícolas, colonos y aparceros, e indígenas por reivindicaciones económicas y sociales como la defensa de sus tierras o el derecho a ella, salarios justos, cesantías, bonificaciones, y seguridad social, ect. Además, multiples huelgas obreras en los dos enclaves estadounidenses más importantes el Petrolero de “la Troco” (tropical oil company) en el Magdalena medio, y la Costa Caribe la Yunai (united fruit company), que fueron reprimidas con masacres.  

La Ley Heroica vendría a llenar vacío en la supra estructura jurídico- política e ideológica, demandado por el desarrollo de las Fuerzas Productivas del capitalismo dependiente en expansión.

Hoy en día, después de 70 años de estar sufriendo una terrorífica Guerra Contrainsurgente desatada por el Bloque de Poder dominante contra el Pueblo Trabajador colombiano, tenemos un poco más de conocimientos sobre el cómo opera en el pensamiento y en la obra la estrategia contrainsurgente en Colombia

No es sino mirar y leer con detenimiento el texto de dicha “Ley Heroica” expedida en 1928 (hace 88 años) pero tan actual pues sigue vigente y nos recuerda con escalofríos el Estatuto de la Seguridad “Nacional del gobierno de Turbay expedido en 1978, y que agrego a continuación para que sea incluida en el archivo general de nuestra Memoria Histórica:

LEY 69 DE 1928 (octubre 30)

Diario Oficial No. 20934 de 2 de noviembre de 1928, en:  http://www.icbf.gov.co/cargues/avance/docs/ley_0069_1928.htm

<NOTA: Esta norma no incluye análisis de vigencia>

“Por la cual se dictan algunas disposiciones sobre defensa social.”

EL CONGRESO DE COLOMBIA

DECRETA:

ARTÍCULO 1o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cualquiera denominación, para alguno o algunos de los siguientes propósitos:

1o. Incitar a cometer cualquier delito de los previstos y castigados por las leyes penales de Colombia;

2o. Provocar o fomentar la indisciplina de la fuerza armada, o provocar o fomentar la abolición o el desconocimiento, por medios subversivos, del derecho de propiedad o de la institución de la familia, tales como están reconocidos y amparados por la Constitución y leyes del país.

3o. Promover, estimular o sostener huelgas violatorias de las leyes que las regulan, y

4o. Hacer la apología de hechos definidos por las leyes penales como delitos.

PARÁGRAFO. El jefe de la policía en cada lugar disolverá cualquiera reunión, asociación o agrupación de las a que se refiere este Artículo; y el Juez de Prensa y Orden Publico, de que se habla adelante, impondrá a cada uno de sus miembros una pena de doce ($12) a cuatrocientos cincuenta pesos ($450), convertibles en arresto, a razón de un día por cada tres pesos, previo el tramite establecido en el Artículo 4o. de esta Ley.

ARTÍCULO 2o. Todo individuo que ejecute alguno o algunos de los hechos delictuosos enumerados en el Artículo anterior, sea por medio de discursos, gritos o amenazas proferidos en lugares o reuniones públicos, o con escritos o impresos vendidos, distribuidos o expuestos en esos mismos lugares o reuniones, o por cualquiera otra forma de publicidad, será castigado con la pena de cuatro meses a un año de confinamiento en una colonia penal, pena que se impondrá mediante el procedimiento que establece el Artículo 4o. de esta Ley.

ARTÍCULO 3o. Créanse en las capitales de los Departamentos, con jurisdicción dentro de los respectivos límites territoriales de éstos, sendos Jueces de Prensa y Orden Publico, los cuales conocerán privativamente, sin intervención del Jurado, de los siguientes delitos:

1o. Los castigados en los artículos 1o., 2o. y 7o. de esta Ley;

2o. Los enumerados en las leyes vigentes sobre prensa;

3o. Los sancionados por el Código Penal, Libro II; delitos contra la Nación, Titulo II; contra la tranquilidad y el orden público, Título III (artículos 167 a 247, inclusive);

4o. Los contemplados en las leyes sobre huelgas, y

5o. Los demás que les señalen leyes especiales.

Estos Jueces serán nombrados directamente por la Corte Suprema de Justicia para un período fijo dos años a partir del 1o. de noviembre de 1928; no podrán ser removidos sino por las causas legales, y gozarán de una asignación mensual de trescientos pesos ($300). Cada uno de esto Jueces tendrá un Secretario, un Escribiente y un Portero de su libre nombramiento y remoción, con las asignaciones mensuales de ciento cincuenta pesos ($150), cien pesos ($100) y ochenta pesos ($80), respectivamente.

Los Tribunales Superiores de Distrito Judicial de capital de Departamento, con excepción del Departamento Norte de Santander, que lo será el Tribunal de Pamplona, conocerán en Sala de Acuerdo, en segunda instancia, o por vía de consulta, de las providencias que dicten los Jueces de Prensa y Orden Publico.

Estos Jueces tendrán, además, las siguientes jurisdicciones territoriales:

El de Bogotá, en la Intendencia Nacional del Meta y en las Comisarías del Vaupés y Vichada;

El de Cartagena, en la Intendencia Nacional del San Andrés y Providencia;

El de Medellín, en la Intendencia Nacional del Chocó;

El de Pasto, en la Comisaría del Putumayo y en la del Amazonas, si llegare a crearse ésta;

El de Neiva, en la Comisaría de Caquetá;

El de Tunja, en la Comisaría de Arauca;

El de Santa Marta, en la Comisaría de La Goajira.

ARTÍCULO 4o. El procedimiento para la investigación y castigo de los delitos de que tratan los artículos 1o., 2o. y 7o. de esta Ley y el numeral 2o. del artículo anterior, será el siguiente:

Cuando un funcionario de instrucción tenga conocimiento de que se ha cometido un delito de aquellos de que trata esta Ley, practicará inmediatamente las diligencias conducentes a su investigación, y dará cuenta inmediata, por la vía más rápida, al respectivo Juez de Prensa y Orden Publico. Este funcionario se trasladará sin pérdida de tiempo al lugar o lugares donde se hubieren ejecutado los hechos, con el fin de aprehender el conocimiento del asunto y continuar la investigación, la que deberá perfeccionarse en un término no mayor a diez días.

 

Dentro de este término se indagatoriará al sindicado y en ningún caso se considerará perfecta la investigación sin que se haya surtido esta diligencia. En ella será asistido el sindicado por un apoderado de su libre nombramiento, y si no lo nombrare, lo nombrará el Juez, haciendo constar este hecho en el expediente. El funcionario de instrucción indagatoriará al sindicado sobre los cargos que contra él pesan, por medio de preguntas claras y precisas, y se le permitirá manifestar los descargos o las explicaciones necesarias a su defensa. No será necesaria la presencia del apoderado en el acto de la indagatoria en los casos que exceptúa expresamente el Artículo 5o. de la Ley 104 de 1922.

El Juez ordenará la detención provisional del sindicado si se trata de infracciones que puedan merecer pena de presidio o reclusión, o confinamiento a colonia penal, conforme a esta Ley, y si apareciere contra éste por lo menos una declaración de testigo hábil o un indicio vehemente de su responsabilidad, o en el caso de ser hallado IN FRAGANTI delito, y no habrá lugar en ningún caso a libertad provisional para los sindicados de los delitos castigados en los artículos 2o. y 7o. de esta Ley.

Perfeccionado el sumario, el Juez dictará auto de proceder o de sobreseimiento dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes, el cual se notificará inmediata y personalmente al procesado.

Dentro del término improrrogable de cinco días, contados a partir de la notificación del auto de enjuiciamiento, el acusado puede pedir la práctica de las pruebas que estime necesarias a su defensa. El Juez las decretará si fueren conducentes, y ordenará que se practiquen en el término improrrogable de diez días. Si habiendo sido pedidas en tiempo no alcanzaren algunas pruebas a practicarse dentro del término correspondiente, se tendrán en cuenta al fallar, si fueren practicadas antes de proferirse sentencia en la primera instancia, o en el segunda, si llegaren antes de proferirse el respectivo fallo. Vencido el término de pruebas, el acusado podrá alegar por escrito dentro de las veinticuatro horas siguientes, y vencido este término, el Juez dictará sentencia dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes, procediendo para ello como Juez de derecho.

La sentencia se notificará personalmente al procesado el mismo día en que fuere proferida, y en el acto mismo de la notificación, o dentro de las veinticuatro horas siguientes, puede apelar de ella para ante el superior respectivo; éste conocerá y resolverá el asunto como si se tratara de apelación de auto interlocutorio. Si la sentencia no fuere apelada, el Juez ordenará que sea consultada con el superior.

Las apelaciones se concederán en el efecto devolutivo; excepto la de la sentencia, que se concederá en el suspensivo. El auto de sobreseimiento temporal o definitivo se consultará precisamente con el superior.

Después de recibida la indagatoria al sindicado o sindicados no habrá reserva de las diligencias para ellos y sus apoderados.

El Juez de Prensa y Orden Público puede comisionar a cualquiera de los Jueces o funcionarios de la República para la práctica de diligencias sumarias y de pruebas, fijándoles términos precisos dentro de los cuales deban evacuarlas, bajo la sanción de multas de cien pesos ($100) a cuatrocientos pesos ($400).

El funcionario de instrucción secuestrará previamente, al iniciar el sumario o procedimiento criminal, los escritos, impresos, dibujos y demás instrumentos de propaganda delictuosa de que trata esta Ley y las de Prensa.

PARÁGRAFO. Para la investigación y castigo de los demás delitos que deban conocer los Jueces de Prensa y Orden Público, se seguirán las reglas generales de procedimiento criminal, con las excepciones consagradas en la Ley de Prensa.

ARTÍCULO 5o. La autoridad impedirá la fijación de carteles o de avisos o impresos murales en que se provoque o instigue a cometer cualquiera de los delitos de que trata esta Ley, sus referentes y el Código Penal, y destruirá o retirará los que hayan sido fijados, e impondrá a los responsables de la fijación, previo el procedimiento del artículo 4o. de esta Ley, multas de cincuenta pesos ($50) a doscientos pesos ($200), convertibles en arresto a razón de un día por cada tres pesos.

ARTÍCULO 6o. Lo dispuesto en la presente Ley no impide la censura legitima de las leyes ni de cualesquiera actos y contratos oficiales permitida en las disposiciones vigentes sobre prensa, y la demostración de su inconveniencia, mientras que no se desconozca su fuerza obligatoria, ni se promueva su desobediencia, ni se ejecuten los actos expresamente prohibidos y sancionados por las leyes penales y la presente.

ARTÍCULO 7o. Todo individuo que sin permiso de la autoridad y sin motivos lícitos fabrique, use o conserve instrumentos o máquinas explosivas de cualquier clase, será castigado con la pena de uno a tres años de presidio. El sindicado por este delito no tendrá derecho a excarcelación, y podrá ser detenido accidentalmente por el funcionario de instrucción. El procedimiento en este caso será el establecido en el artículo 4o. de esta Ley.

ARTÍCULO 8o. Para ejercer el cargo de Juez de Prensa y Orden Público, el nombrado debe acreditar que es abogado graduado y que reúne, además, todos los requisitos que la ley señala para los Magistrados de Tribunal Superior de Distrito Judicial, lo cual deberá comprobarse ante la Corte Suprema de Justicia.

No podrán ser elegidos Jueces de Prensa y Orden Público los miembros de las Cámaras Legislativas.

ARTÍCULO 9o. El Gobierno limitará a su prudente arbitrio la introducción y expendio de revólveres, pistolas, carabinas y otras clases de armas de fuego, y los cartuchos que a su juicio sean peligrosos para el sostenimiento del orden público.

Las autoridades tomarán todas las demás medidas de orden público autorizadas por la Constitución, las leyes, las ordenanzas y los decretos, con el fin de prevenir los delitos de que trata esta Ley.

ARTÍCULO 10. Se establece prelación en las diligencias, actuaciones y juicios relativos a los delitos de que trata esta Ley y las de prensa; y en tal virtud, los funcionarios públicos les darán preferencia respecto de toda otra clase de asuntos, a fin de que sean despachados precisamente dentro de los términos legales. La infracción a lo dispuesto en este artículo se castigará con multas sucesivas de diez pesos ($10) a cincuenta pesos ($50) que impondrán, a solicitud del Ministerio Público, los Tribunales a los Jueces de Prensa y Orden Publico, y la Corte Suprema a los Magistrados de Tribunal.

ARTÍCULO 11. En los casos de calumnia o injuria contra particulares es necesaria la acusación de la parte agraviada para iniciar el procedimiento. En tratándose de calumnia o injuria contra funcionarios o corporaciones públicas en su carácter de tales, es menester, para que pueda iniciarse el procedimiento criminal respectivo, la presentación de queja formal de quien presida la corporación o del funcionario agraviado, según el caso, y entonces el procedimiento se seguirá de oficio conforme a las reglas generales.

Parágrafo. El acusador del delito de injuria o de calumnia no está obligado a prestar la fianza de que tratan los artículos 1609 y concordantes del Código Judicial.

Parágrafo. Todos los juicios sobre delitos de prensa se surtirán en papel común.

Parágrafo. Todo director de periódico que se edite en Colombia, con excepción de las revistas netamente científicas o literarias, estará obligado a otorgar una caución hipotecaria, prendaria o personal, ajustada a la ley, de quinientos pesos ($500) para los diarios de las capitales de Departamento, y de cien pesos ($100) a trescientos pesos ($300), para las demás publicaciones, para responder de las resultas del juicio o juicios a que puedan dar lugar las publicaciones que se hagan en su periódico.

Dicha fianza deberá ser complementada o renovada en todos los casos en que se disminuya o agote por cumplimiento de una sentencia judicial.

La caución de que trata este artículo será cancelada un año después de la fecha de la publicación del último número del respectivo periódico.

El Juez de Prensa y Orden Público sancionará con multas de diez pesos ($10) a cien pesos ($100) las infracciones a lo dispuesto en este artículo, y graduará en cada caso, dentro de los límites señalados por este artículo, la cuantía de la fianza que deben otorgar los directores de periódicos que no sean diarios de capital de Departamento.

ARTÍCULO 12. La persona o personas que por medio de halagos, promesas, dádivas, ofertas de dinero u otros efectos; o las que valiéndose de amenazas, intimidaciones o cualquier medio de violencia, intenten obligar a algún director de diario o periodista a hacer alguna publicación de carácter calumnioso o injurioso contra personas naturales o jurídicas, empleados o entidades públicas; y también los directores de periódicos o periodistas que por medio de la amenaza consistente en hacer alguna publicación de la índole expresada, traten de obligar a alguna persona o entidad pública o privada, a hacer o a no hacer alguna cosa, sufrirán la pena de tres meses a un año de arresto.

ARTÍCULO 13. Conforme a lo dispuesto en el artículo 42 de la Constitución Nacional, ninguna empresa editorial de periódicos podrá, sin permiso del Gobierno, recibir subvención alguna de otros Gobiernos ni de compañías extranjeras. La infracción a lo dispuesto en este artículo será castigada con la pena dos meses a un año de arresto, que impondrá el Juez de Prensa y Orden Público, mediante el procedimiento fijado en el artículo 4o. de esta Ley.

ARTÍCULO 14. Los delitos de calumnia o injuria castigados en la Ley de Prensa tendrán las mismas penas que la calumnia o injuria públicas de que trata el Código Penal.

ARTÍCULO 15. En todos los casos no previstos por esta Ley se aplicarán las disposiciones consignadas en el Código Judicial y en las leyes que lo adicionan y reforman.

El Gobierno podrá abrir los créditos correspondientes para dar cumplimiento a la presente Ley, de acuerdo con las prescripciones de la Ley 34 de 1923. Los viáticos de movilización de los Jueces de Prensa y Orden Público y de sus respectivos Secretarios se imputarán al Ministerio de Gobierno, en el Presupuesto de la próxima vigencia.

Quedan vigentes todas las disposiciones sobre prensa, en cuanto no sean contrarias a lo ordenado en la presente Ley.

Esta Ley regirá sesenta días después de su publicación en el Diario Oficial.

Dada en Bogotá a veintinueve de octubre de mil novecientos veintiocho.

El Presidente del Senado,

ANTONIO JOSÉ URIBE

El Presidente de la Cámara de Representantes,

ALBERTO VELEZ CALVO

El Secretario del Senado,

JULIO D. PORTOCARRERO

El Secretario de la Cámara de Representantes,

FERNANDO RESTREPO BRICEÑO.

Poder Ejecutivo-Bogotá, octubre 30 de 1928.

Publíquese y ejecútese.

MIGUEL ABADÍA MÉNDEZ

El Ministro de Gobierno,

ENRIQUE J. ARRÁSOLA.

 Fuente Imagen: Internet.

Viernes, 25 Marzo 2016 12:40

Relato: Los cimarrones comuneros

- “Su merced: He traído para su merced este sobre que le envía desde Vélez mi amo y señor”, dijo con reverencia y un tanto agitado Soto Camacho, el joven esclavo o mulecón como llamaban a los jóvenes esclavos, al dirigirse a Don José Pinzón Tolosa, para entregarle un sobre lacrado, aquella mañana soleada de comienzos de abril de 1781, en la villa de Puente real de Vélez.

Acababa de llegar a la casa de los Pinzón Tolosa en marco de la plaza de Puente Real, enviado por su amo Don Miguel Vanegas, el vecino de Vélez, propietario de una casona también en el marco de la plaza avaluada en 2.000 patacones de oro, y, vendedor al real estanco de Vélez de miel gorda para fabricar aguardiente, producida con mano esclava en su gran estancia “Pozo Negro”, situada en la vereda del Ropero.

- “Llévele urgentemente este sobre lacrado a Don José Pinzón en Puente Real - le había ordenado a Soto su amo Vanegas - y dígale que le haga las copias necesarias para sus hermanos; que se alisten con víveres y peones, porque vamos a marchar sobre Santafé de Bogotá”.

Soto cumplió la orden sin dudar una palabra detrás de otra y esperó la reacción de Don José; quien con un ademán fuerte rasgó el sobre desenvolviendo los pliegos escritos para darles una lectura rápida. Después de unos minutos de pausa, le ordenó al mulecón esclavo:

– Bien, le dijo Pinzón Tolosa a Soto con familiaridad de trato, vaya a la cocina a que le den un puntal de carne con yuca y refrigerio, y regrésese inmediatamente a Vélez donde su amo Don Miguel. Le dice que me encargaré de sacar las copias y a difundirlas como me lo dice, para estar preparados y listos esperándolo. Dígale también que, nos hemos enterado que desde Bogotá viene un oidor con 50 soldados y alabarderos y con varios cientos de voluntarios recogidos por el camino bien armados y apertrechados, a fortificarse en esta villa y a impedir en el pontón del rio Saravita, cualquier paso de personas extrañas hacia la capital del reino”.

Soto hizo la reverencia de despedida y, poco después de la comida ligera que le dieron en la cocina, en la parte de atrás de la casa, inició el retorno a Vélez. El camino de regreso, el mismo por donde había venido, esta vez con un poco más de tiempo para observarlo le pareció más seco, difícil y caluroso. Cruzó señas de saludo con algunos viajantes envueltos en el polvo que levantaban sus cabalgaduras o sus pasos descalzos, mientras una sensación incomoda y persistente de incertidumbre por lo que intuía estaba por suceder le embargaba, acompañándolo durante todo su viaje de regreso.

Mientras en la casa de los Pinzón Tolosa en Puente Real, Don José haciendo un gesto de preocupación se puso la mano en la cabeza y, llamando a su esposa que se encontraba en el aposento contiguo le entregó el manuscrito diciéndole que lo leyera con cuidado; había que sacar varias copias manuscritas, las que más se pudieran, para enviar a sus hermanos Tomás y Bernardo que en estos momentos se hallaban en sus estancias en Popoa y Culebrillas, para que leyeran el documento y se aprestaran a venir al pueblo con peones y vituallas.

A medida que el sol avanzaba en el firmamento, y una brisa cálida empezaba a soplar por entre los árboles que enmarcan a la plaza central de Puente Real, la casona de Don José, lenta y silenciosamente fue tomada por una agitación y una actividad extrañas e inusitadas. Una vez Don José se hubo arreglado para salir, se dirigió con mucha discreción a casa de su pariente Diego Beltrán Pinzón, para leerle la carta que le había sido entregada y encomendarle la tarea de convocar una reunión para esa misma tarde en la casa de los Atuesta, arriba, alejada del marco de la plaza, con los vecinos propietarios de tierras y comerciantes de prestigio de Puente Nacional como los Olarte, los Azuero,  los Tolosa, y los Becaría, o con quienes fueran personas amigas y de confianza y pudieran estar de acuerdo con lo que se decía en la carta, de prepararse con todos los medios para marchar sobre Santafé de Bogotá a cambiar el mal gobierno.        

Soto Camacho era un esclavo joven o mulecón de raza negra, de aproximadamente 20 años de edad, mediana estatura y apariencia saludable, cabello negro delgado y ensortijado, frente amplia un tanto abombada, quijada desvanecida y ojos muy oscuros que al confundir la pupila negra con el iris daba una mirada muy especial e intensa, pero vivaz e inteligente.

Había nacido en la gran Estancia “Pozo Negro” de 1.270 hectáreas y avaluada por las autoridades reales de Tunja en 8.000 patacones de oro, esclavos incluidos, situada en el camino real que de Vélez conduce a Cite y bordeada por la quebrada del Ropero; donde Don Miguel Vanegas tenía varios hatos con cerca de 120 cabezas de ganado vacuno y 200 de caballar, incluidas yeguas de cría, potros, muletos, mulas y pollinos yegüerizos. Además, varias fanegas sembradas en yuca, maíz amarillo y plátano. Y una plantación de caña dulce de 7 fanegas, es decir 27 hectáreas, en distintos grados de maduración para alimentar un trapiche de tres ruedas de piedra maciza con el que se exprimía o molía la caña que era movido por un par de caballos castrados o pingos. El trapiche estaba protegido por una construcción abierta con tejas de barro cocido de aproximadamente 12 metros de largo y 8 de ancho y dotado de canoas de piedra, canales de madera y amplios tablones o mesones de secamiento.

Varias construcciones aledañas completaban el complejo azucarero llamado “el Mararay: Un techado largo de aproximadamente 18 metros de largo y 10 de ancho, de tejas de barro sostenido por gruesas vigas de madera asentadas en basas de piedra y en columnas paralelas, donde se encontraban empotrados sobre sólidos fogones de barro y piedra tres inmensas pailas de cobre o fondos para cocinar el zumo de la caña obtenido en el trapiche, con el fuego  alimentado con el bagazo de la caña ya exprimida que se usaba como combustible; y a continuación, un poco más allá, formando una especie de ángulo recto, estaba la casa de purgas, de aproximadamente 15 metros de longitud construida en bereque y techo de paja, donde se encontraban los mesones, hormas, conos y gavetas para la panela y hornillas menores para blanquear y refinar el azúcar; porrones para almacenamiento de miel y zurrones de cuero para el trasporte en mulas de la miel gorda o melado, los panes de azúcar y los bultos de panela a los depósitos de venta y para el estanco de Vélez, donde se terminaba de producir el aguardiente para venta general. Un zurrón de miel era vendido en ese depósito al precio de 8 reales, y los panes de azúcar a 6 reales la arroba.    

Al otro lado del trapiche, se había construido una amplia enramada de techo pajizo donde se guardaban las herramientas metálicas de trabajo como machetes, cuchillos, sierras, martillos y clavos, herraduras, garlopas, azuelas, gurbias, barretones, picas, azadones, puntas de arado, arreos de trasporte y demás elementos de talabartería; así como las cadenas, grillos, colleras y argollas del cepo para castigar a los esclavos, azotarlos o atemorizarlos según el caso. El cobertizo también servía de protección del bagazo exprimido y acumulado, a la vez que de pesebrera para las 15 mulas de trasporte y los 10 pingos trapicheros.

Todo este complejo agrario, de intensa labor, era sostenido por 2 familias de negros esclavos con sus hijos, avaluados, alma en boca y huesos en costal, por las autoridades reales en 1.800 pesos de oro o patacones, quienes eran controlados por el arisco y arrogante mestizo aindiado Ambrosio Pardo, de completa confianza de la familia Vanegas Flórez. En total doce trabajadores esclavos, los “trapichillos” de pequeña producción con menos de 8 esclavos hacía años había sido totalmente prohibido por las leyes de la Corona española, quienes mal vivían su miseria, descansaban, se contaban sus historias antiguas, cantaban quedo sus recitaciones ininteligibles antes de dormirse, en un rancho pajizo cerrado con paredes de bareque de aproximadamente 20 metros de superficie, piso de tierra, dotado con unos camastros de tablas crudas , unos taburetes y una mesa de marcada rusticidad.  

Subiendo una colina suave empradizada, en un sitio sombreado por varios árboles frondosos, en un lugar equidistante entre las aguas de la quebrada y el camino real, se hallaba la casa de habitación, construida según el modelo urbano con gruesas paredes de adobe reseco blanqueado con cal, vigas de madera secadas al sol y protegida con tejas de barro rojo cocidas. Contaba con un corredor amplio de barandillas de madera, amplios aposentos con piso de tabla gruesa, ventanales de madera fina cuidadosamente labrados, una espaciosa cocina dotada de acueducto y de todos los implementos necesarios, recipientes, vasijas de cerámica y vajillas vidriadas producidas en Villa de Leiva, y con muebles de madera finamente construidos. Un poco más atrás, se había construido una pequeña capilla también finamente construida y ricamente adornada con maderas, lienzos y paños de castilla, donde todos los habitantes de la finca, sin excepción, al llamado de una pequeña campana de cobre, debían venir al atardecer, a rezar el rosario y recitar el “ora pro nobis” de las letanías ofrecidas por Doña Ernestina Flórez, hermana del alcalde de Vélez Don José Jacinto Flórez, y esposa del propietario de la Estancia.

Las dos familias de esclavos se habían conformado hacía unos 20 años, cuando Don Miguel compró a un conocido tratante de Tunja, dos parejas de esclavos criollos mulecones o adolescentes, saludables y fuertes de origen sudanés por 800 pesos, alma en boca y huesos en costal es decir como estaban físicamente en ese momento, traídos desde Monpox rio Magdalena arriba y por el camino del Carare hasta la plaza principal de Vélez. Luego se unieron en el trabajo azucarero de la estancia y extrañamente, talvez por su esmerado trabajo y buenos resultados, habían permanecido juntos y aumentado en número. Se apellidaban los Criollo Flórez y los Criollo Camacho, esto por haber tomado cada uno los apellidos de su dueña y madrina de matrimonio y, quienes junto con sus hijos e hijas adultos (mulecones), adolescentes (muleques) y niños (mulequillos) nacidos todos en la estancia, se repartían el trabajo. En el trapiche trabajaban 6 varones: un molinero, un hornero, un purgador, un maestro azucarero, un palafrenero y un herrero, mientras que las labores agrícolas tanto del sembrado de caña y de los demás cultivos para la comida, estaban a cargo de las dos mujeres mayores con sus dos niñas hijas y, en los servicios domésticos de la casa, se empleaban dos mujeres jóvenes más.

Soto era hijo de Hipólito y Magdalena Criollo Camacho, y dada su vivacidad e inteligencia su dueña, la señora Ernestina, lo había llevado a la casa de la Estancia para enseñarle a leer, escribir, las operaciones aritméticas básicas y los principales misterios de la religión católica. Era un estudiante que memorizaba las cosas que le enseñaban con una facilidad sorprendente y pronto, pasó a ser una especie de intermediario entre las dos familias esclavas y sus dueños. En el trapiche actuaba como azucarero a la vez que llevaba las cuentas de los productos para darlas cada tarde al capataz Pardo, antes de retirarse con los demás de su familia al rancho de los esclavos; también por su fidelidad con sus dueños como chasqui o correo en asuntos privados importantes, y por esta razón había sido enviado a Puente Nacional a llevarle urgentemente la carta con los versos escritos, muy probablemente a cuatro manos por el  hermano lego Fray Ciriaco de Archila, oriundo de Simacota y  ahora enclaustrado en Santafé de Bogotá y por el Marqués de San Jorge. Versos en castellano vulgar que su hermano el hacendado de Simacota Pedro Fabio de Arcila, una vez los hubo recibido y reproducido a mano, los envió de manera precipitada, con chasquis ligeros, a sus amigos de negocios los Plata en el Socorro, los Vanegas Flórez en Vélez y los Pinzón Tolosa en Puente Real.

En su viaje de subida por el rio Magdalena y el camino del Carare hasta Vélez, los jóvenes Criollo Flórez y Criollo Camacho, habían oído de boca de la cuadrilla de tratantes que los trasportaba amarrados, varias historias y episodios de esclavos fugados y arrochelados en las enmarañadas selvas rivereñas por las que pasaban, y del jugoso negocio que significaba darles cacería con perros amaestrados para volverlos a vender o, cobrar la recompensa a sus amos que los reclamasen. Talvez, con alguna fantasía añadida como sucede con los relatos boca a boca y el corazón dividido entre la lealtad y el deseo de libertad, eran contados y recontados a sus hijos, en el rancho de descanso de la estancia Pozo Negro durante las noches tristes y silenciosas, después de la agotadora jornada azucarera. Soto escuchaba atentamente, y precisamente esta sensación desosegante que lo había acompañado en su viaje de Puente Real a Vélez, volvió a su memoria, cuando una vez cumplida la tarea de chasqui, se reunió nuevamente en el rancho del Mararay con su familia esa noche de comienzos de abril de 1781.

-Padres - les dijo en perfecto castellano criollo- por lo que me he enterado y las señas que he visto y presenciado, va a estallar una guerra grande por aquí traída desde el Socorro. El correo que llevé a Puente Real y la respuesta que le traje al amo Miguel, así me lo dicen. Todos se están preparando con alimentos peones y armas para ir hasta la capital del reino dizque a tumbar el mal gobierno. Hay un tropel muy grande por todas partes y es la conversación de todo el mundo en todas partes.

Los demás familiares lo escuchaban atentamente y tras una pausa, el negro Hipólito, su padre, ya cercano a los 45 años de edad y por lo tanto el de más edad le preguntó de manera brusca ¿Y eso que quiere decir?

Soto dudó un poco, pero pronto encontró una respuesta que le salió espontáneamente como si la hubiera pensado y madurado durante largo tiempo:

-Pues que nosotros también nos podemos arrochelar.

¿Cómo así? Volvió a increpar su padre

-Pues que esa guerra es entre blancos y poco o nada tiene que ver con nosotros. En cambio, sí podemos utilizar la zozobra general para buscar el camino del Carare y arrochelarnos en alguna de las selvas que tienen esas riveras.

Ujú, fue la única respuesta del negro Hipólito, que esa noche dio por concluida la conversación.

En efecto unos días después, el 10 de mayo, llegó hasta la estancia Pozo Negro y hasta el Mararay, la noticia de que hacía dos días, un ejército comunero de más de 10.000 personas, con la amenaza de incendiar el todo el pueblo, había cogido prisioneras a las autoridades de Puente Real con todas las armas, roto las cajas reales de caudales y estancos, tomados sus dineros y una vez liberado el pontón sobre el rio Saravita, marcharon sobre Chiquinquirá y Santa fe de Bogotá. La inquietud también alcanzó al capataz Pardo, quien ese día amenazó a los esclavos del Mararay con que debían doblar la producción de miel y azúcar, so pena de recibir cada uno diez azotes en las costillas.

Esa noche Hipólito les preguntó a los compañeros del rancho, quienes estarían dispuestos a arrochelarse en las selvas del Carare. La respuesta fue clara y pronta. Todos estaban dispuestos a no seguir con esa vida de humillación y agotamiento que estaban llevando. Preguntó nuevamente quien conocía el camino hasta el rio Carare. Hubo un silencio no muy largo, porque Soto, como si lo supiera de largo tiempo, dijo que él sabía llegar por un desvío que por el camino a Chipatá Viejo, subiendo la pendiente, se podía llegar a un caserío llamado la Paz y allí, había un cruce antiguo de la peña de Vélez que conducía a las selvas del Guacamayo y al rio Opón. Era un camino poco transitado casi abandonado que además evitaba el camino real de Vélez.

-Si todos están de acuerdo, entonces tenemos solamente un día para preparar la fuga, dijo Hipólito. Y-agregó- solo se podrá trasportar toda la carne seca y la comida que podamos, los machetes y algunos cuchillos. Nada más. Tenemos que caminar con la pata al suelo, continuó, sin alpargates o zapatos, porque tan pronto nos dejen de ver, nos van a rastrear con los perros. Luego mirando a Lucila la mujer que cocinaba le dijo que mezclara en una bolsa, la más grande que pudiera, sal vigua con mucha pimienta, para ir regando a trechos y así, despistar a los perros. Partirían al otro anochecer. No se habló más.

 Al otro día cada uno trabajó silencioso y dedicadamente para evitar cualquier suspicacia del capataz Pardo; casi sin mirarse unos con otros y a pesar de la fatiga del trabajo, al anochecer partieron llenos de esperanza. A paso rápido caminaron toda la noche. Hipólito iba atrás del grupo barriendo el piso con unas ramas de ruda y espolvoreando a trechos la sal con la pimienta, mientras Soto iba delante del grupo. Con el amanecer del nuevo día, estuvieron en la cumbre de la Peña de Vélez, desde donde pudieron ver el valle de la quebrada del Ropero y más allá, el verde del rio Saravita. No lo podían creer. Visualizaron a un lado el caserío de Chipatá y poco después de comer algunos bocados de yuca cocida con unos flecos de carne seca, siguieron por el camino que iba por el lomo de la peña buscando el caserío de la Paz y el paso hacia el otro lado de la montaña; hacia las Selvas del rio Opón.

En Mararay, el sol empezó a iluminar suavemente las casas y el trapiche, pero sin notarse ningún movimiento ni actividad. El capataz Pardo intuyendo algo especial fue al rancho de los esclavos y la encontró en orden, pero vacío. Llamó a gritos y buscó en los alrededores sin éxito. Inmediatamente se dirigió a la casa principal a avisar a Doña Ernestina. Al recibir la noticia de la extraña ausencia de los esclavos, montó en ira y le grito al capataz Pardo: - ¡Pues vaya y búsquelos!  Luego dominada por un temblor casi imperceptible se echó a llorar con gran teatralidad.

El capataz Pardo azorado ante la escena, bajando la mirada se retiró inmediatamente al pequeño corral donde se encerraban los 4 perros cazadores. Los amarró del cuello y fue a la casa a buscar algún trabajador blanco como compañía, pero todos se habían ido con Don Miguel, cuando el 6 de mayo, nombrado y aclamado como “capitán de las gentes del común de Vélez”, ordenó a todos marchar sobre Puente Real y sobre Santafé de Bogotá a derrocar el mal gobierno.

Entonces Pardo decidió seguir solo. Se armó con un revolver antiguo y un rifle de un solo disparo. Tomo el morral con las provisiones necesarias, agregó suficiente pólvora, chispas y perdigones y llevó a los perros sin darles nada de comer hasta el rancho de los esclavos. Les dio a oler algunas ropas de ellos y salió al camino a buscar el rastro. Los perros ladraron y corrieron en dirección del camino aproximadamente unos 500 metros, pero súbitamente se detuvieron dando vueltas chillando y soplando insistentemente por las narices. Habían encontrado la primera gran barrera de la pimienta salada. El capataz Pardo trató de controlarlos y llevarlos un poco más adelante, pero los perros se rechazaron. La cacería se había frustrado y el capataz debió regresar a la casa a informar a Doña Ernestina. Según sus cálculos y así se lo informó, llevaban toda la noche de ventaja y era muy difícil saber cuál era el camino que habían tomado.

Doña Ernestina dominada aún por los aspavientos airados le ordenó ir a Vélez a informar a las autoridades reales sobre la fuga de los 12 esclavos de la Estancia Pozo Negro, para que allí decidieran qué hacer. Tampoco en Vélez el capataz encontró respuesta alguna, pues una situación de anormalidad y revuelo general, reinaba en la casa de la alcaldía. Entonces se regresó, con una intensa sensación de derrota.

Soto, Hipólito y el grupo continuaron la marcha adentrándose cada vez más profundamente en las selvas del Guacamayo, hasta perderse totalmente sus huellas y desaparecer para siempre en la selva. Nunca más se supo de ellos. Hoy día se cree que lograron salir al rio Magdalena y fundirse con alguna de las varias rochelas cimarronas que por esos años existían en las orillas selváticas de ese rio.

Poco después de haberse firmado, el 8 de junio de 1781, las capitulaciones de Zipaquirá, regresó a Vélez Don Miguel Vanegas. Permaneció solo unas horas en su casona del marco de la Plaza y tan pronto como pudo partió discretamente hacia su Estancia en el Ropero, donde fue ampliamente informado por el capataz Pardo de la huida de los esclavos y la nueva situación que se vivía en toda la hacienda. Esa noche consolando a su esposa Ernestina, le dijo con gran naturalidad:  - “Mija, no tenemos por qué preocuparnos. Hemos ganado. Los impuestos más gravosos fueron quitados. El Rey nuestro amo y señor sigue gobernando por medio del Virrey Caballero y Góngora. Y en cuanto a los esclavos fugados, pues los remplazaremos pagándole a peones y concertados, un salario justo”.

Fuente Imagen Internet

 

No hace mucho, la persistente, inclaudicable y, multifacética resistencia anti- oligárquica y anti-imperialista de Colombia, era calificada y estigmatizada por la llamada “izquierda latinoamericana”, según la matriz socialdemócrata en ascenso, como “fanáticos extremo-izquierdistas”. Y su presencia física era vetada y evitada en foros internacionales de partidos de izquierda latinoamericanos y europeos, la mayoría de los cuales se desarrollaron en el hermoso, cálido y dinámico Brasil.

Se trataba de evitar a toda costa que, su “análisis (leninista) concreto de la situación concreta” y la utilización de todas las acciones de masas, principios básicos rectores de su exitosa resistencia, basados en la premisa marxista de la lucha de clases sociales, no perturbara o contradijera el análisis “teorético” socialdemócrata de moda, consistente de dividir la sociedad verticalmente entre la Izquierda y la derecha para de allí, derivar su errático accionar político y social.

Hoy en día, la prolongada crisis (de todo tipo) que embarga al sistema imperialista del capitalismo trasnacional neoliberal, en la cual como parte de la unidad contradictoria Burguesía -Proletariado también están inmersas las fuerzas políticas que representan al trabajo; las ha llevado a que medio de su crisis de conducción en algunos países latinoamericanos, deban voltear en sus ojos hacia la resistencia colombiana.

Entonces tenemos que, de apestada, estigmatizada, e invisible, la insurgencia colombiana súbitamente pasa a ser un faro de esperanza en la oscura neblina de la crisis del llamado progresismo latinoamericano, que como lo anota, injustificadamente o talvez subjetivamente el analista argentino Jorge Beinstein al desarrollar el argumento de la estrategia Imperial en curso, y contextualizar el proceso de Solución Política que actualmente se desarrolla en la Habana para materializar la vieja y antigua aspiración político ideológica de toda la vida de las insurgencias colombianas y, finalizar políticamente la guerra contrainsurgente oligárquica -imperial de 70 años de duración (la que convencionalmente se ha aceptado denominar “conflicto interno colombiano) dice que: “la rendición negociada de la insurgencia colombiana y su extinción, sacaría de la escena una poderosa fuerza mega-multiplicadora de insurgencias en una Región que marcha hacia una mayor descomposición de sus sociedades”.  

Veamos el argumento completo:

      ……” El resultado de ese despliegue complejo es una situación paradojal: mientras los Estados Unidos retroceden a nivel global en términos económicos y geopolíticos, van reconquistando paso a paso su patio trasero latinoamericano. La caída de Argentina ha sido para el Imperio una victoria de gran importancia trabajada durante mucho tiempo a lo que es necesario agregar tres maniobras decisivas de su juego regional: el sometimiento de Brasil, el fin del gobierno chavista en Venezuela y la rendición negociada de la insurgencia colombiana. Cada uno de estos objetivos tiene un significado especial:

       La victoria imperialista en Brasil cambiaría dramáticamente el escenario regional y produciría un impacto negativo de gran envergadura al bloque BRICS afectando a sus dos enemigos estratégicos globales: China y Rusia. La victoria en Venezuela no solo le otorgaría el control del 20 % de las reservas petrolíferas del planeta (la mayor reserva mundial) sino que tendría un efecto dominó sobre otros gobiernos de la región como los de Bolivia, Ecuador y Nicaragua y perjudicaría a Cuba sobre la que los Estados Unidos están desplegando una suerte de abrazo de oso.

      Finalmente, la extinción de la insurgencia colombiana además de despejar el principal obstáculo al saqueo de ese país les dejaría las manos libres a sus fuerzas armadas para eventuales intervenciones en Venezuela. Desde el punto de vista estratégico regional el fin de la guerrilla colombiana sacaría del escenario a una poderosa fuerza combatiente que podría llegar a operar como un mega-multiplicador de insurgencias en una región en crisis donde la generalización de gobiernos mafioso-derechistas agravará la descomposición de sus sociedades. Se trata tal vez de la mayor amenaza estratégica a la dominación imperial, de un enorme peligro revolucionario continental, es precisamente esa dimensión latinoamericana del tema lo que ocultan los medios de comunicación dominantes” ….

Uno puede estar de acuerdo con la mayoría de los argumentos del análisis global dados por el economista político Jorge Beinstein en la entrevista que recientemente le cedió al periodista sueco Dick Emanuelsson, publicada en el portal ANNCOL (21.03.2016) en donde se puede leer completamente  http://anncol.eu/opinion/item/3604-ilusiones-progresistas-devoradas-por-la-crisis-america-latina-a-la-hora-del-lumpencapitalismo

Lo que si no se puede dejar pasar por alto es que a pesar de lo anotado por Beinstein al comenzar su análisis; los progresismos latinoamericanos “se instalaron”, además, por la intensa lucha de clases antioligárquica y antimperialista, desarrollada (de manera desigual, ininterrumpida y con resultados desiguales) en cada una de esas sociedades desde hace varias décadas, es decir con Historia.

No es necesario ir hasta el hito histórico de la Revolución Cubana. Basta tomar en Nuestramérica como fecha más próxima, el ascenso de la Unidad Popular en Chile con sus repercusiones abortivas en todo el continente, de lo cual no se escapó ni la Argentina con sus pretensiones europeizantes del medio pelo, el que hoy vuelve a la ofensiva un poco más “colombianizada”,  es decir más lumpenizada y corrompida por las mafias narco-paramilitares como la de Uribe Vélez en Colombia, la que ha sido tomada como modelo Imperial para sustentar su contraofensiva a la marea popular de los explotados y oprimidos en todo el continente.

A la colombianización de Méjico y de la llamada oposición venezolana, sigue la colombianización de Argentina y del resto. No hay razón para olvidar aquel viejo refrán del colonialismo británico: “Si no puedes dominarlos por la fuerza (cosa que no ocurrió al ser derrocadas las dictaduras militares lacayas) ¡Corrómpelos!!!

Hoy, lo que se ve en todas las sociedades o países de Nuestramérica y sin excepción, fuera de la crisis económica social generalizada y la contraofensiva imperial, es también un promisorio avance en la lucha de clases que se ha materializado en una masiva movilización social con ondas expansivas mayores, involucrando cada vez más sectores sociales, clases subalternas y sujetos sociales en lucha contra las oligarquías trasnacionales locales (que el posmodernismo solo se atreve a llamar “elites”) y contra el sojuzgamiento y la depredación Imperialista global, la que se ha tomado las calles de las principales ciudades latinoamericanas y además, parece ser irreversible.

Tampoco se puede dejar pasar por alto las dos injustas y poco serias elucubraciones retóricas de Beinstein: Una al calificar el proceso de paz de la Habana como una de la rendición negociada de la insurgencia colombiana y menos aún, la otra de aceptar como un hecho cumplido una adivinación del futuro, de que ella se extinguirá.

Por eso insisto en recomendar a los seguidores del pensamiento Marxista, atenerse al “análisis concreto de la situación concreta” propugnado por Lenin, en lugar de seguir aferrados al viejo esquema mental hoy ampliamente superado de que todas las revoluciones que no sean “ipso facto” socialistas son traiciones a la misión histórica del proletariado.

La lucha de masas trabajadoras y populares, en calles y carreteras nuestamericanas pidiendo a gritos una Democracia de Masas Verdadera, muestra definitivamente que esa categoría filosófica y civilizatoria de la Humanidad, ya no es del dominio único de la burguesía mundial o global, y menos de que su modelo exclusivo sean los “Yunai Steits”.

Hay más cosas en este mundo ancho y ajeno donde cabalgó, sufrió y sobre todo luchó don Quijote de la Mancha hace ya más de 400 años, y con esa incertidumbre producida por el caos programado hay que seguir luchando, pues las predicciones a futuro en este momento ya son pasadas y lo único que persiste (parece ser que eternamente) es la contradicción real.             

Imagen Internet: Calderón, Piñera y al fondo, el padrinazgo de Uribe Vélez.

    

Guardando las proporciones históricas (tiempo, modo y lugar, ect) del acontecer de la sociedad colombiana, solo hay un episodio memorable y “evocador” de unidad de acción popular y de uso de un mismo lenguaje popular reivindicativo semejante al ocurrido ayer 17 de marzo 2016 con su pliego de 15 peticiones: Es la llamada “insurrección” comunera de 1781 con sus 36 capitulaciones del común.

En 1781 se tenía una crisis de transición en el Centro del naciente sistema capitalista global. Reparto territorial de la Periferia colonial, mediante una encarnizada guerra entre las grandes potencias imperiales de aquel entonces: Francia y España borbónicas, contra Inglaterra de la casa nor-europea de Hannover.

Y en lo que hoy es Colombia: un Virrey formal que reinaba, pero no gobernaba, quien pretextando la defensa militar del castillo de San Felipe se retira discretamente a Cartagena para dejar en su reemplazo al Arzobispo Caballero y Góngora. La llegada a Bogotá de Gutiérrez de Piñeres, un Visitador Regente verdadero antecesor de las concepciones depredadoras y autoritarias del neo-liberalismo actual, quien grava de manera brutal hasta el aire para respirar con impuestos para financiar la corrupción cortesana (como la actual) de los Borbones en Madrid y las guerras de la Corona española. Una economía colonial local “agraria-rural” en proceso de concentración de la propiedad territorial y de consolidación del “gamonalismo mercantil oligárquico”, que semejaba un racimo de uvas con diferentes regiones y provincias en desiguales estadios de desarrollo, comunicadas entre sí por escabrosos caminos de herradura, y, basada en la exportación hacia España de oro producido especialmente en el occidente del rio Magdalena con mano esclava ya en crisis y en la producción de algunas manufacturas especialmente en la llamada región “oriental”, con la que se satisfacía el rudimentario mercado interno.

Lo demás es bastante bien sabido: agitación social contra los impuestos asfixiantes y “el mal gobierno de Bogotá” , que se va coagulando en una gran movilización social y popular, la que si bien al principio no ataca al Rey español, en el curso de los acontecimientos y gracias al liderazgo de José Antonio Galán y sus inseparables compañeros Molina, Alcantuz, Ortiz (entre los más recordados) se radicaliza hasta incluir a sectores tan excluidos y marginados como los negros esclavos y los indígenas, para enfrentar el orden Colonial y al estado que lo sustentaba.

Totalmente engañada y luego “desmovilizada” la protesta social y popular por la sapiencia jesuítica y las formalidades sacramentales de una misa y un juramento bíblico falsos, hechos en Zipaquirá por el Arzobispo Virrey Caballero y Góngora, y evitada la toma de Bogotá y la caída del gobierno allí sentado, vino la espantosa pacificación de los frailes liderados por el señor Arzobispo y su terrible venganza: Descuartizamientos pavorosos y ahorcamientos ejemplares de los dirigentes populares. Encarcelamientos y destierros en masa. Despoblamientos y desapariciones de miles de pobladores. Traslados masivos de esclavos. Partición de resguardos indígenas y separación de familias extensas; mediadas justicieras que bien pueden competir en inhumanidad, crueldad y terror de Estado, con el orden contra-insurgente y narco-para-militar consolidado en Colombia de dos siglos después y que hoy abominamos, denunciamos y aborrecemos.

Una explicación más detallada, pormenorizada y confirmada históricamente del movimiento comunero socorrano, se puede leer en el excelente libro de Mario Aguilera Peña, “Los Comuneros: Guerra social y lucha anticolonial. Bogotá Universidad Nacional. 1985”.

Comparativamente en el 2016, hay en curso una crisis global del sistema imperialista mundial que muchos autores han caracterizado además de económica y geoestratégica como “civilizatoria”, signada por la lucha reñida de la troika de potencias capitalistas EEUU-Europa-Japón, con Rusia y China por un nuevo reparto territorial del mundo y una multilateralidad en la Hegemonía dominante; de la cual difícilmente puede sustraerse Colombia, punta de lanza (algunos llaman el Israel latino) de los intereses hegemónicos neocoloniales de EEUU y de profundización del neoliberalismo dominante en Latinoamérica y el Caribe. Y en donde la crisis global ha propiciado una “crisis moral profunda” y centrifuga de la democracia genocida y contrainsurgente dominante en Colombia, que demanda obligatoriamente, en el periodo del Post-acuerdo de la Habana, una transición hacia una nueva Institucionalidad legitimada directa y democráticamente por el pueblo trabajador colombiano.

 ¿Acaso se les había olvidado que las Islas de San Andrés quedan en el Caribe?

El Paro obrero, cívico y popular ocurrido ayer 17 de marzo/ 16, elevó directamente al Presidente JM Santos un pliego de 15 reivindicaciones entre las que se destacan el desmonte de las medidas neo-liberales de su gobierno y además (eso es lo que lo separó total y radicalmente del oportunismo del Uribismo narco-para-militar) un apoyo decidido a la finalización política del Proceso de Paz que está por cerrarse en la Habana entre el Estado colombiano y las Farc-Ep, lo que preludia el inicio de un proceso creciente de movilizaciones sociales y populares hacia esa nueva y legitima democracia de masas.

Hoy ciertamente, ya no está el Arzobispo Virrey Caballero y Góngora y el dominio imperial ya no radica en Madrid sino en Washington. Sin embargo, si persiste en los descendientes suyos, los oligarcas trasnacionales actuales, la tradición espantosa de burlarse de los reclamos populares (el tal paro agrario no existe) y de aplastar a “sangre y fuego” como lo recomendaba aquel jefe conservador falangista cualquier movilización social, cívica o popular por insignificante que sea.

Frente a la incertidumbre que se ha abierto, de si se atenderán por parte del gobierno Santos o no, los 15 puntos o reivindicaciones presentadas en el pliego del paro del 17 M/16, es necesario permanecer alerta e irse preparando para un “Paro Cívico Nacional” que abarque a todo el país y a todos los colombianos.

Lo que acabó de pasar ha creado las condiciones para que este se pueda realizar y, la experiencia histórica comunera nos indica no caer en la trampa de la Gente del Común en Zipaquirá (1781) de irse para la casa a desmovilizarse, para que inmediatamente procedieran a cazarlos sin ninguna misericordia, como a conejos.  

Fuente Imagen: Internet Arzobispo Virrey Caballero y Góngora   

                

                        

          

 

Página 1 de 3
Volver