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ANNCOL registra nuevo atropello del INPEC sucedido en la Modelo de Bucaramanga. No puede ser que "a espaldas del gobierno colombiano" se cometan actos de barbarie. Esto es pura y física Doctrina de la Seguridad Nacional y su aplicación: El Enemigo Interno:

Cerca de cincuenta "plumas", paracos y delicuentes, en complicidad del INPEC, asaltaron y golpearon en forma salvaje al Camarada Aimer Serrano Serrano y, dos camaradas más, en el patio quinto de la Cárcel Modelo de Bucaramanga.

Luego, los complices, INPEC, los arrastro a la UTE, unidad de terror especial, sin prestar ninguna atencion sanitaria.

Hoy, domingo 15 de enero, le negaron la visita a sus familiares.
Exigimos al gobierno de Juan Manuel Santos, el traslado inmediato de los camaradas a las celdas de Bogotå, tal como está estipulado en los acuerdos de La Habana.

!LIBERTAD INMEDIATA PARA Los PRISIONEROS POLITICOS!

Jairo Lesmes
Exprisionero Politico
FARC-EP.

Después de sorprenderme y despotricar un poco en las redes sociales sobre los recientes acontecimientos nacionales, he considerado escribir una pequeña reflexión sobre una idea que ronda mi mente desde hace varios años. Aunque de alguna manera considero que pierdo mi tiempo escribiendo esto, espero que esta pérdida de tiempo sea útil para que otros dejen de perder el tiempo prestando atención a las aventuras del Álvaro Uribe Vélez y sus secuaces.

La hipótesis que he barajado (y hago énfasis en que es una hipótesis) es que el señor Álvaro Uribe es un psicópata. Sí, y debe saber usted que esto no es ningún insulto ni una forma de denigrar de su persona. Por el contrario, la psicopatía es un constructo que cuenta con el respaldo de más de 200 años de investigación clínica y forense[1], y está bien caracterizada por las ciencias cognitivas y laneurobiología (mi área de profesión).

Aunque con la palabra psicópata se nos vienen a la mente sujetos como Hannibal Lecter o el individuo de Masacre en Texas, e incluso algunos pueden relacionarla directamente con Uribe, no me refiero en específico a este tipo de psicópatas. Este no es único tipo de psicopatía que existe.

La psicopatía puede definirse como un espectro caracterizado por síntomas de índole emocional y comportamental (ver Anderson y Kiehl, 2012, para más detalles). En general, el psicópata es aquella persona que carece de empatía y sensibilidad, y que hace un uso maquiavelístico de las personas y las situaciones[2]. Particularmente, son personas propensas al comportamiento criminal que pueden infligir un daño emocional grande a sus víctimas; impulsivos o ejecutores de crímenes bien planificados. Una de sus principales características, es que no sienten remordimiento o arrepentimiento por sus actos y el daño que causaron a otros[3]. Cabe resaltar, por supuesto, que no todos los criminales son psicópatas, ni viceversa.

Un ejemplo que tal vez los colombianos conozcan es el de Alfredo Garavito, quien frente a cámaras de televisión podía recrear todos los actos en contra de sus víctimas sin ningún remordimiento. Esto es literal, en el cerebro de Garavito no se activan áreas responsables de generar un sentimiento de culpa. Es primordial entender esto, no se trata de que no demuestre u oculte la culpa, es que sencillamente, no se siente culpable. Su cerebro le dice que él no ha hecho nada malo.

Los científicos consideran que la psicopatía tiene dos aspectos: el biológico y el social. El primero, hace referencia a los factores genéticos/biológicos que llevan a un inadecuado funcionamiento de diversos circuitos cerebrales, principalmente el circuito orbitofrontal[4]. La corteza orbitofrontal es el área del cerebro que se encuentra inmediatamente detrás de sus ojos. Décadas de estudios comportamentales y de neuroimagen, han caracterizado esta región como la responsable de los procesos cognitivos superiores que van ligados a la emoción[5]. De esta manera, gracias a sus conexiones con estructuras subcorticales y del lóbulo temporal, principalmente la amígdala, la persona está en la capacidad de hacer evaluaciones afectivas para razonar y tomar decisiones.

Aunque usted no lo crea estimado lector, y la cultura popular así parezca sugerirlo, los estudios neurocientíficos desde los años setenta declaran unánimemente que el razonamiento, el comportamiento y la toma de decisiones tienen como base la emoción. Así pues, la deficiencia de este circuito es la base de conductas como la ludopatía y el abuso de sustancias, y de patologías como la demencia fronto-temporal y la psicopatía[6].

Ahora bien, el segundo aspecto de la psicopatía, el social, hace referencia a circunstancias de índole social, económicas y culturales que rodean al individuo durante su desarrollo, y que inhiben o facilitan las conductas criminales y mal adaptativas que ocasionan la disfunción del circuito orbitofrontal.

Uno de los más importantes investigadores en este tema, el Dr. Adrian Raine[7], profesor del Departamento de Criminología, Psiquiatría y Psicología de la universidad de Pensilvania en Estados Unidos, considera que existen dos amplios grupos de psicópatas[8]. El primero, aquellos que con disfunción biológica nacen en un entorno social desfavorable, como condiciones de pobreza o de baja educación. A este grupo pertenecen aquellos criminales reincidentes que pasan años en la cárcel e instituciones psiquiátricas por delitos como lesiones personales, robo y homicidio. Por supuesto, los individuos de esta población son más propensos a recibir un diagnóstico psiquiátrico de psicopatía, ya sea por solicitud de un juez (quien solicita una evaluación clínica), o por solicitud de los familiares que acuden a servicios de salud mental. Cuando realicé prácticas en el Hospital Psiquiátrico del Valle, en Cali, son numerosos los casos de madres de escasos recursos que llevan a evaluación psiquiátrica a sus hijos porque son impulsivos, roban en la casa, dicen mentiras o maltratan animales. Así, este primer grupo de psicópatas se definen por la carencia de un entorno social y cultural que permita inhibir o moldear adecuadamente las conductas desadaptativas a las que se ven impulsados por su deficiencia biológica.

El segundo grupo de psicópatas, son aquellos que se crían con un estilo de vida favorable: hijos de personas acomodadas económicamente que estudian en los mejores colegios y tienen la oportunidad de desarrollar la carrera profesional que deseen. Este grupo, a pesar de tener disfunciones cerebrales como los primeros, se ven beneficiados por su entorno social y económico, y son menos propensos a recibir un diagnóstico psiquiátrico. A diferencia de los criminales del primer grupo, este tipo de psicópatas realiza crímenes mayores y un poco más organizados, como el desfalco a las arcas del estado y la corrupción. Sorprendentemente, o tal vez no tanto, este grupo de sujetos tienen especial atención por una actividad laboral en particular: La política[9]. Por supuesto, no todos los políticos son psicópatas, pero dónde pusiéramos a muchos de ellos en los escáneres de imagenología cerebral nos llevaríamos una sorpresa. Además, es muy poco probable que familias de estrato seis lleven a sus hijos a evaluación psiquiátrica porque sus hijos presentan actitudes de manipulación, soborno o crueldad. Por este motivo, la psicopatía en aquella población no es diagnosticada, ni se toman medidas que puedan beneficiar la salud mental del individuo y su comunidad.

Espero que estas cuestiones científicas preliminares comiencen a tomar forma para usted, y no se extrañe de que las características de un psicópata que se dedica a la política, como la falta de empatía (capacidad de ponerse en los zapatos del otro), impulsividad, agresividad, dominancia, grandiosidad, manipulación, juicio debilitado o comprometido, y desapego emocional, coincidan con el perfil del señor Uribe Vélez.

No es la ocasión para exponer un completo análisis, pero hay aspectos interesantes que se pueden resaltar. Todos hemos sido testigos en los noticieros de las imágenes de criminales cuando son capturados por las autoridades. En aquellos casos no sorprende ver a los sujetos en cuestión cubriendo su rostro con las manos o la chaqueta; una acción producto de un sentimiento habitual en el ser humano que se llama vergüenza. Cuando usted es descubierto diciendo mentiras, haciendo algo indebido, siente vergüenza. Es un sentimiento que describiríamos como negativo r incomodo, pero sin duda socialmente adaptativo. Para no sentirnos avergonzados, en muchas ocasiones inhibimos conductas que sabemos pueden ser desaprobadas o molestar a otros; evita que hagamos todo lo que nos gustaría.

Creo que para nadie es un misterio que el señor Uribe es un sin vergüenza. Esto tampoco es un insulto estimado lector. Las conductas y el discurso del señor Uribe dejan ver explícitamente que ese sentimiento que usted y yo sentimos cuando hacemos algo malo no hace parte de su vida interior. Uribe no tiene la capacidad de sentir vergüenza porque su circuito orbitofrontal, y particularmente la corteza ventromedial, no funcionan de la manera que lo hace en la mayoría de nosotros.

Las evaluaciones afectivas que realizamos gracias a la sorprendente circuitería de nuestro cerebro hacen parte de la vida cotidiana. Por ejemplo, un tigre suelto significa para nosotros peligro, un perrito cachorro nos produce un sentimiento de ternura, y un genocidio nos produce horror o repugnancia. Así, la ventaja evolutiva de este circuito de evaluación afectiva es que nos hace evitar situaciones que consideramos adversas o desagradables. Del mismo modo, gracias a un adecuado funcionamiento cerebral, podemos sentir la pena de alguien más cuando perdió a un ser querido y expresamos nuestro pésame; o evitamos insultar a nuestros seres amados.  En otras palabras, el circuito orbitofrontal nos permite sentir que hicimos algo mal (vergüenza) o el dolor ajeno (empatía), haciendo que evitemos conductas que pueden dañar a otros.

Pienso que no sería descabellado afirmar que el bajo perfil político que mantiene el expresidente Ernesto Samper, se debe a la vergüenza que siente por haber sido relacionado con dineros ilícitos que financiaron su campaña presidencial. Es una conducta que podría esperarse de alguien que posee un adecuado funcionamiento del sistema afectivo-racional. Por el contrario, el señor Uribe, sindicado de muchos más delitos, y mucho más graves, es todo un personaje de la vida nacional. A él no le da vergüenza pararse frente a un micrófono cuando se le pregunta por algunos de sus crímenes. Por supuesto, a diferencia de Garavito, Uribe no suelta confesiones desenfrenadas sobre sus crímenes en contra de la humanidad, no por vergüenza (como lo haría un criminal no-psicópata), sino porque sabe que si lo hace iría a la cárcel. Su cerebro no le provee una evaluación afectiva sobre sus conductas, pero su contexto y la ley si lo hacen.

En otras palabras, el cerebro del señor Uribe no le permite sentir que desaparecer gente, matarla y quedarse con sus posesiones es algo malo; algo que a la gente no le gusta que le hagan. Él sabe que es malo, no porque lo sienta, sino porque en el colegio y en la universidad sus profesores probablemente le dijeron que no se le debe hacer eso a la gente. A personas no psicópatas, como usted o yo, nuestro circuito orbitofrontal nos dice que ordenar el homicidio de personas para satisfacer nuestros propósitos es algo que no es bueno. Mandar a descuartizar personas nos genera repugnancia (activación de la amígdala), y sabemos que la gente no se siente bien cuando la descuartizan (empatía). Si por casualidad esto le parece un comentarío irónico, déjeme decirle que no lo es; carecer de la inhibición conductual que nos procura un adecuado funcionamiento del circuito orbitofrontal es una condición clínica muy grave y devastaste para las personas que rodean al individuo.

Así pues, mi hipótesis es que una disfunción biológica, inadvertida gracias a las particulares y cómodas condiciones sociales y económicas del señor Uribe, impide que aspectos emocionales hagan parte de su razonamiento y vida interior. El señor Uribe puede manejar un discurso sobre las víctimas y las masacres que ocurrieron en Colombia como algo que aprendió que es malo, pero no como algo que él sienta que es indebido. Por esta razón, cuando personas como Javier Villalba, Jesús María Valle y Nancy Ester Zapata fueron asesinadas después de denunciar la participación de Uribe en la masacre del Aro en 1997, Alvarito dice “Dios sabe cómo hace sus cosas”. Si alguna vez usted se sintió tan mal como yo frente a esta respuesta cínica (que creo que se dio en un contexto similar), probable la disfunción del circuito orbitofrontal le permitan explicar cómo es esto posible.

Un ejemplo a manera de complemento. En múltiples estudios de neuroimagen que se realizan con criminales diagnosticados con psicopatía se pueden evidenciar activaciones diferenciales de diversas áreas cerebrales[10]. Cuando personas no diagnosticadas como psicópatas ven una fotografía de un tierno cachorro de oso panda, y por otro lado, una de una terrible masacre, diferentes áreas del cerebro se activan y hacen que la persona se sienta distinta cuando ve ambas fotografías. Esto mismo ocurre cuando usted cierra los ojos durante la película de horror en el momento en el que el asesino se acerca por detrás para degollar a la joven chica rubia que se cayó mientras todos huían. Si usted siente ese disgusto por la escena, quiere decir que su amígdala está funcionando de manera adecuada. De seguro, este horror no lo genera la escena de un perrito meneando la cola. En el caso del degollamiento podemos describir lo que sentimos como algo negativo o desagradable, mientras que los sentimientos frente al perrito podríamos describirlos como positivos o agradables.

En los psicópatas, como creo que es el señor Uribe, esta diferencia no existe. Para él, las fotografías de la masacre del Aro tienen el mismo efecto que la foto de una montaña o unos niños jugando en un parque. Aunque parezca increíble, el señor Uribe, probablemente, no puede juzgar o diferenciar una experiencia neutral, de una negativa o positiva. Por ello, es posible que ordene la masacre de personas mientras él vigila todo el procedimiento desde un helicóptero, de la misma forma en como vigilaba a sus hijos en el parque.

Hay otros aspectos que pueden destacarse de este personaje. Según Uribe, sus subalternos (muchos prófugos de la justicia) cometieron todo tipo de crímenes “sin su conocimiento”. Sus secuaces adquirieron a precio de huevo tierras de personas desaparecidas, masacradas o desplazadas (sin él saber nada), sus hijos se enriquecieron ilícitamente (pero aparentemente eso no es malo para él) y su jefe de seguridad traqueteaba bajo sus narices, pero él nunca lo supo. Por supuesto, todo como un aspecto del psicópata que se conoce como “falla para aceptar la responsabilidad” o “falta de culpa[11].

Estoy seguro de que el señor Uribe es consciente de todos estos hechos y es culpable de la mayoría, y tal vez, todos los crímenes que se le imputan. Sin embargo, su cerebro no le envía señales que lo hagan sentir mal, avergonzado o arrepentido. En serio, el señor Uribe no posee la capacidad de sentir, como la mayoría de las personas, que hizo algo malo, por eso a todos nos parece “tan cínica”, por decirlo de alguna manera, su forma de actuar. Esta es otra razón por la cual él vuelve una y otra vez a dar discursos en los lugares donde es abucheado e insultado. Para una persona del común esta situación es una experiencia desagrádale y por eso es deseable evitarla. Si usted cree que el señor Uribe vuelve a los mismos lugares donde es desaprobado, y cree que es debido a su verraquera y sus ganas de hacer patria, desengáñese, él lo hace porque no siente vergüenza de volver allí.

La disfunción en los circuitos de procesamiento afectivo-racional lleva a que los psicópatas carezcan de empatía, también denominada teoría de la mente, que básicamente le permite a cualquier persona ponerse en los zapatos del otro. Este es un sentimiento que conocen bien quienes estuvieron de acuerdo con firmar el acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC para traer paz a las personas víctimas del conflicto armado. Cuando nuestro cerebro funciona correctamente podemos “sentir” el dolor de las víctimas del conflicto. La persona del común puede sentir desasosiego, tristeza e impotencia al saber que pueblos, hijos, esposos y padres han sido asesinados durante 52 años. Identificamos que para las víctimas eso es un sentimiento no grato, y en consecuencia ofrecemos un juicio: acabemos el conflicto para evitar el sufrimiento de estas personas. Los votantes del sí, que pensaron en las víctimas del conflicto, tienen una adecuada teoría de la mente y funcionamiento de la corteza prefrontal que les permite identificar que la guerra trae sentimientos no gratos para quienes son víctimas de ella, así ellos mismos no hayan esta involucrados.

Por el contrario, mi hipótesis sugiere que el señor Uribe no puede pasar a través de este complejo proceso cognitivo. Él no siente nada por las víctimas, hablar con él sobre muertos es como hablar de edificios o piedras. Las víctimas son números, instrumentos para hacer política, porque en su cerebro no existe una señal que le diga que una persona se siente muy mal cuando le descuartizan a su esposo.

Brevemente, algo sobre los últimos acontecimientos nacionales. Me sorprende que el país entero esté indignado con las últimas declaraciones del jefe de la campaña del señor Uribe (pero Alvarito no sabía nada). Me pregunto ¿Cuándo pareció que las estrategias de esta campaña fueron otras que las que este señor hizo explícitas?. Todos ya sabíamos lo que el señor Vélez confesó, no entiendo la alarma general.

La campaña del NO es un perfecto ejemplo de lo que hace un psicópata con poder político para satisfacerse así mismo, sin ningún otro objetivo a largo plazo. Por esta razón, Uribe tiene lo que muchos llamarían desfachatez, de salir a decir que ahora “no lo pusieran de creativo con las propuestas”. No se preocupe, de seguro él no siente vergüenza por eso. Si un líder opositor con un adecuado funcionamiento de la corteza prefrontal hubiera ejercido la misma campaña, de ninguna pasaría semejante vergüenza. Todo esto, dejando de lado lo lucrativa que ha sido para el señor Uribe y sus secuaces la guerra y su “temor” a que se sepa la verdad. Utilizo la palabra temor entre comillas, porque mi hipótesis indica que el señor Uribe no conoce muy bien lo que otra persona llamaría miedo o temor debido a su disminuida actividad neuronal en la amígdala. Solamente sabe que si los señores de la guerra empiezan a hablar, él podría ir a la cárcel y perder sus beneficios civiles. Incluso para él, sería muy tedioso empezar a matar a las decenas de personas que testimoniarían en su contra, ni tampoco podría extraditar para que sus incriminaciones no se conozcan.

Quiero resaltar que el diagnóstico en salud mental no es en ninguna manera una “etiqueta”, o mucho menos una herramienta política, cómo llegó a ocurrir en algunos gobiernos durante el Siglo XX. Por el contrario, el diagnóstico clínico es una herramienta responsable que debe ofrecer los recursos disponibles por un estado para soportar y mejorar la calidad de vida de las personas y sus familias. Se debe entender, y soy explícito en ello, que no estoy haciendo ningún diagnóstico del señor Uribe, solamente estoy proponiendo una hipótesis, después de hacer un análisis de algunas de sus conductas y discursos.

Lo interesante de esto es que no requiere de un criterio ético o político para ser validado o desmentido; requiere de ciencia. Ubicar por algunas horas al señor Uribe en una unidad de resonancia magnética funcional (fMRI), y hacer una evaluación clínica con el uso de test y herramientas cognitivas podrían decirnos si la disfunción que propongo es una realidad o no.

En Europa y Estados Unidos, este tipo de estudios se están convirtiendo en partes cada vez más activas del sistema jurídico[12]. Aunque parezca increíble, las imágenes funcionales del cerebro pueden decirnos, sin las incertidumbres de las pruebas del polígrafo, si la persona miente o no. Así como los juicios de Núremberg en Alemania después de la segunda guerra mundial fueron un antecedente internacional para sentar justicia sobre personas que comenten crímenes contra la humanidad, sería un gran salto para la jurisprudencia que la Corte Penal Internacional, pudiera sentenciar al señor Uribe mirando su cerebro; basados en la ciencia. De nada sirve que lo pongan a declarar, porque a diferencia de los criminales nazis que reconocieron su responsabilidad en muchos hechos e incriminaron a muchas personas más, Uribe nunca sabe nada, y si algo se hecho, ha sido a sus espaldas, sin su conocimiento ni consentimiento. Por supuesto, también habría lugar para que se ofrezcan herramientas que beneficien su salud, calidad de vida, y de quienes le rodean.

Algunos científicos pedimos que los descubrimientos de la neurociencia y la ciencia cognitiva puedan llegar a la población general y se vuelvan efectivos en situaciones como estas. Por este motivo, quiero que este ensayo sea considerado parte de esta empresa; como un texto de divulgación científica que se plantea una hipótesis neurocientífica para explicar un acontecimiento público de importancia nacional e internacional.

¿No deberíamos saber si nuestros gobernantes efectivamente pueden sentir pena o dolor por diferentes acontecimientos de su nación, vergüenza que les limite un poco la comisión de crímenes administrativos, o pudor que nos los lleva a desaparecer y descuartizar personas? Como alguna vez la filósofa y científica Patricia Churchland me dijo en una conversación personal sobre temas relacionados: tal vez si hubiéramos escaneado (refiriéndose a imagenología cerebral) a George Bush, la gente no lo hubiera elegido como presidente. Si actualmente en diversos lugares del mundo se utiliza el diagnóstico psiquiátrico y los estudios científicos para dictaminar la imputabilidad de una persona sobre ciertos crímenes, ¿por qué no podría ayudarnos la neurociencia a elegir mejores gobernantes?

¿Está Colombia en manos de una persona con el juicio comprometido; en manos de alguien cuyo cerebro presenta las mismas respuestas frente a un cachorro de perrito y una masacre? La neurociencia podría no solamente brindarnos la respuesta, sino ayudarnos a construir un mejor país.

Referencias

[1] Anderson NE, Kiehl KA (2012) The psychopath magnetized: Insights from brain imaging. Trends Cogn Sci 16:52–60. doi: 10.1016/j.tics.2011.11.008

[2] Blair RJR (2005) Responding to the emotions of others: Dissociating forms of empathy through the study of typical and psychiatric populations. Conscious Cogn 14:698–718. doi: 10.1016/j.concog.2005.06.004

[3] Hoppenbrouwers SS, De Jesus DR, Stirpe T, Fitzgerald PB, Voineskos AN, Schutter DJLG, Daskalakis ZJ (2013) Inhibitory deficits in the dorsolateral prefrontal cortex in psychopathic offenders. Cortex 49:1377–1385. doi: 10.1016/j.cortex.2012.06.003

[4] Shamay-Tsoory SG, Harari H, Aharon-Peretz J, Levkovitz Y (2010) The role of the orbitofrontal cortex in affective theory of mind deficits in criminal offenders with psychopathic tendencies. Cortex 46:668–677. doi: 10.1016/j.cortex.2009.04.008

[5] Damasio, A. (2011). El error de Descartes. Madrid, España: Destino

[6] Séguin, J. R. (2004). Neurocognitive elements of antisocial behavior: Relevance of an orbitofrontal cortex account. Brain and Cognition, 55(1), 185–197. http://doi.org/10.1016/S0278-2626(03)00273-2

[7] Para ver perfil https://crim.sas.upenn.edu/people/faculty/adrian-raine

[8] Raine, A. y SanMartin, J. (2000). Violencia y Psicopatía. Madrid, España: Ariel.

[9] Raine, A. y Glenn, A. (2014).  Psychopathy: An Introduction to Biological Findings and Their Implications. New York, EEUU: New York University Press.

[10] (Anderson y Kiehl, 2012)

[11] (Anderson y Kiehl, 2012)

[12] Denno, DW. (2016). The Place for Neuroscience in Criminal Law. En: Philosophical Foundations of Law and Neuroscience (pp. 69-83). New York, EEUU: Oxford University Press.

 

Por:

Daniel Manrique Castaño

Investigador doctoral en Neurociencias

NeuroscienceLab, UniversitätlKlinikum Essen, Alemania

Departamento de Morfología Celular y Neurobiología Molecular – Ruhr Universität Bochum, Alemania
 

Daniel Manrique Castaño | octubre 10, 2016

El testimonio de Juan Carlos Meneses fue tenido en cuenta por la Fiscalía para llamar a juicio al hermano menor del expresidente Uribe.

En esta entrevista exclusiva para BLU Radio, Juan Carlos Meneses, el que es hoy el principal testigo contra Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente Álvaro Uribe, reafirmó la columna vertebral de su testimonio, que tuvo en cuenta la Fiscalía para llamar a juicio al hermano menor del expresidente Uribe.

De acuerdo con Meneses, Santiago era el jefe del grupo paramilitar conocido como Los 12 Apóstoles, que delinquió en Yarumal, Antioquia, y sus alrededores a finales de la década de los 80 y hasta mediados de los 90, y que según informaciones de la Fiscalía asesinaron a más de 100 personas en lo que se conoció como una campaña de limpieza social y accionar contra supuestos colaborares de las guerrillas.
Juan Carlos Meneses, quien hoy se encuentra privado de la libertad por el homicidio de Camilo Barrientos, el conductor de un bus escalera asesinado, supuestamente, por ese grupo paramilitar comandado y liderado –según su testimonio- por Santiago Uribe, aseguró que quien dio la orden de asesinarlo fue Santiago, porque consideraba que Barrientos era colaborador de las FARC.
Meneses también dijo en la entrevista que el grupo paramilitar se empezó a conocer como Los 12 Apóstoles, luego de que el cura del municipio Gonzalo Palacio (quien aún vive en el barrio San Joaquín, en Medellín) ingresara como informante al grupo, pero en plata blanca eran más colaboradores.
Habló también de sus reuniones en la hacienda La Carolina, de propiedad de Santiago, el fortín y centro de inteligencia–según Meneses- de los paramilitares de Los 12 Apóstoles.
Finalmente, aseguró que varios de los excolaboradores del grupo empezaron a ser asesinados luego de que la justicia empezó a averiguar las muertes en ese municipio antioqueño, a finales de los 90. Según Meneses, en el pueblo y otras fuentes vinculadas al proceso aseguran que los asesinaron para no enlodar judicialmente a Santiago Uribe Vélez. 

"En concordancia con el espiritu del Acuerdo Final, el INPEC, tambien debe Cesar todo tipo Hostilidades en contra de la población carcelaria, en particular con los insurgentes de las Farc, hoy en estudio de los Ácuerdos para su posterior labor pedagógica en función del inmediato Plebiscito e Implementación de ellos en toda la geografía nacional".

El Instituto Penitenciario y Carcelario de Colombia -INPEC- es el organismo encargado de la custodia de la población reclusa de Colombia, hombres y mujeres. Si bien, fue creado en dic de 1992, arrastra -desde antaño- la visión medieval de Vigilar y Castigar estudiada por Michel Foucault, aplicada por gobiernos liberales y conservadores hasta la fecha. Por cierto, el Estado colombiano se le considera "carcelero" y en su desglose mediático-judicial "una medida de aseguramiento no se le niega a nadie".

Corrupción, maltrato físico y sicológico, negligencia en la atención médica hasta causar la muerte a cientos de internos e internas bajo su custodia. En fin el largo historial delictivo de sus funcionarios conduce a que la Jurisdicción Especial de Paz - JEP - conozca en profundidad durante años la tragedia que han sufrido los presos por hambre por ausencia de oportunidades y por ende los Presos Políticos y Prisioneros de Guerra.

Una impronta que también ha lacerado a familiares y amigos de los reclusos, eslabon de la injusticia, oculto para el resto de la sociedad habituada al veneno de los medios oficiales cuando mencionan los vocablos: preso o prisión, generando repudio y desprecio por los ahí en condición intramural.

Afortunadamente los Acuerdos de la Habana, con la acción decidida de las Farc, el drama carcelario en general se ha posicionado en Colombia y en el mundo como un asunto a resolver. Un país en Paz no es posible con un número de alto de colombianas y colombianos confinados en 'cementerios humanos' mal llamadas cárceles para la resocialización.

Indudable que el INPEC debe sufrir una profunda reforma estructural tomando distancia de la Dotrina de Seguridad Nacional y su visión criminal del Enemigo Interno. Las golpizas, el maltrato verbal, las gaseadas, la intimidación y las requizas indignas deben ser erradicadas del pensum académico de las escuelas de 'formación' de Oficiales suboficiales y guardianes rasos, llamados 'comandos'.

En concordancia con el espiritu del Acuerdo Final, el INPEC, tambien debe Cesar todo tipo Hostilidades en contra de la población carcelaria, en particular con los insurgentes de las Farc, hoy en estudio de los Ácuerdos para su posterior labor pedagógica en función del inmediato Plebiscito e Implementación de ellos en toda la geografía nacional.

El INPEC no se puede atravezar como "una vaca muerta en medio del camino".


 

A raíz de las declaraciones del Vice-presidente de la república Germán Vargas Lleras, aparecidas en la revista Semana ( http://www.semana.com/nacion/acuerdo-final-de-paz-con-las-farc-en-2016/articulo/german-vargas-habla-sobre-el-proceso-de-paz-en-exclusivo/491389), prontamente saludadas por Uribe Vélez; ha tenido que salir el jefe plenipotenciario del Gobierno en la Habana Humberto de la Calle, a desmentir el burdo montaje mediatico y electoral contra el acuerdo de paz alcanzado,  que el ambicioso politiquero y manzanillo Vargas Lleras, una vez operado del tumor cerebral que padecía y, amparándose en su alto cargo gubernamental, es decir,  utilizando la inmensa suma los dineros del programa oficial para la infraestructura vial para la compra de votos, talvez motivado en un cálculo enfermizo de descerebrado que no le permite valorar adecuadamente la realidad actual la que ha ingresado el país, ha decidido utilizar la coyuntura de la refrendación Plebiscitaria de los acuerdos ya pactada, como chantaje contra el Presidente Santos y contra el proceso de reconciliación del país, para imponer sobre tergiversaciones y mentiras su candidatura presidencial en el 2018, contando ilusoriamente con que el Uribismo lo va a apoyar en su aspiración. ¡Pareciera que no los conociera!

Dada la importancia de este “impase” en las alturas que surge a última hora, y sus repercusiones indudables en la votación del Plebiscito; ANNCOL presenta a sus lectores el artículo aclaratorio escrito en el Tiempo (29.08.2016 por Humberto de la Calle y le pregunta:  ¿cuáles son sus temores y cuáles son sus sospechas al respecto mencionadas ? :

…..Imprecisiones, temores y objeciones

Comenzando por el Vicepresidente, encuentro verdaderas equivocaciones en algunos comentarios sobre lo acordado en La Habana.

Me referiré únicamente a verdaderas afirmaciones equivocadas. Es decir, aseveraciones que contradicen de manera incontrastable el Acuerdo. Dejo de lado los temores y las sospechas.

El Vicepresidente afirma que la Jurisdicción Especial podría procesar a un empresario como financiador de la guerra “porque alguna vez tuvo que pagar una plata a un grupo armado”. Sugiere que la JEP procesa “a los responsables de las conductas criminales cometidas sistemáticamente, a los autores materiales de delitos atroces y de crímenes de lesa humanidad y a los grandes financiadores de los grupos armados”.

Pues el punto de partida es inexacto. Y lo que propone corresponde justamente a lo ya pactado.

Dice el Acuerdo: a quienes hayan incurrido en “las conductas de financiación o colaboración con los grupos paramilitares, que no sean resultado de coacciones, respecto de aquellas personas que tuvieron una participación determinante o habitual en la comisión de los crímenes competencia de esta jurisdicción, según lo establecido en el numeral 40”, se les aplicarán las mismas sanciones de restricción efectiva de la libertad previstas para guerrillas y agentes estatales.

El numeral 40 agrupa las conductas más graves, no amnistiables. Ellas son los delitos de lesa humanidad, el genocidio, los graves crímenes de guerra y algunas otras.

En cuanto a aquellos cuyo apoyo a los paramilitares no revista las características anteriores, como lo dijo la declaración formal del Gobierno publicada el 25 de mayo, la JEP “tendrá la función de resolver la situación jurídica de terceros cuando no hayan tenido una participación determinante en los delitos más graves y representativos. En estos casos la JEP podrá (…) renunciar a la persecución penal...”.

En conclusión, el Vicepresidente sugiere algo que ya fue pactado y hace afirmaciones sobre los terceros que no corresponden al lenguaje textual del Acuerdo.

María Isabel Rueda dice que se van a “congelar cerca de 10 millones de hectáreas productivas en un banco de tierras”. Alude a la inexistencia de un catastro y a una informalidad de un 48 %.

No es cierta la pretendida congelación. Ni tampoco la cifra. El Fondo de Tierras dispondrá de 3 millones de hectáreas durante 10 años. Sus principales fuentes serán la recuperación de tierras adquiridas de forma ilegal y otras fuentes, todas ellas con fundamento en herramientas existentes. No se habla de congelación en ningún caso. En cuanto al catastro, precisamente se pactó la actualización del mismo, para lo cual el Gobierno viene tomando las medidas correspondientes. Y la formalización, con una meta de 7 millones de hectáreas, no depende del Fondo de Tierras. Es, de paso, la mejor demostración de que el Acuerdo es pro estabilización de la propiedad “con sujeción al ordenamiento constitucional y legal”. No tiene un ápice de estatización de la tierra.

En las Circunscripciones Especiales de Paz, afirma la misma distinguida periodista, “los partidos tradicionales tendrán territorio vedado”. No es cierto. Las circunscripciones ordinarias para Cámara no se afectaron. Esto es, los electores de una Circunscripción Especial votan normalmente por los candidatos ordinarios de acuerdo con el número de curules vigente. Lo que ocurre es que, en determinadas regiones golpeadas por el conflicto, se crean escaños adicionales transitorios, exclusivamente para los movimientos ciudadanos de ese territorio. Es elemental y obvio. Es para darles una representación adicional a esas zonas. De paso, no es cierto que las Farc vayan a ganar en todas esas circunscripciones. Esa afirmación no corresponde a la estadística electoral.

Estas son solo algunas muestras de imprecisiones que era preciso aclarar. Reitero que el debate es conveniente y ojalá todos los colombianos intervengan a conciencia.

HUMBERTO DE LA CALLE

 EN http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/imprecisiones-temores-y-objeciones/16685809  

   

 

 

 

En medio de una polémica votación en la que aparecieron 158 votos, cuando únicamente había posibilidad de que votaran 154 representantes a la Cámara, Carlos Negret, ex secretario del partido de la U, fue elegido como nuevo defensor del pueblo, pese a las múltiples críticas por parte de organizaciones defensoras de derechos humanos y  de algunos representantes que prefirieron no hacer parte de la votación como la bancada del Polo Democrático Alternativo.

“Situaciones como las de ayer son francamente bochornosas, lastimosamente la elección del defensor del pueblo estaba cantada”, dice Ángela María Robledo, representante por la Alianza Verde, quien además de denunciar que dos congresistas ingresaron dos votos de más y por eso debió repertirse la votación, asegura que “todo estaba armado y terminó siendo una farsa”. Al parecer, Negret ya conocía el resultado de la votación y por eso, mientras se encontraba en urgencias en la clínica Country, a donde debió desplazarse por una urgencia de salud mientras estaba presente en la votación, apareció una carta firmada por él en la que aceptaba el cargo como Defensor del Pueblo.

Desde el principio hubo irregularidades en la forma como fue presentada la terna para defensor del pueblo por parte de la presidencia de la república, así como sucedió hace 4 años con la elección de Jorge Armando Otálora. Esta vez, mientras Negret tuvo cerca de 3 meses para hacer campaña, los demás candidatos, (Caterina Heyck Puyana, ex directora Nacional de Asuntos Especializados de la Fiscalía y Andrés Santamaría, presidente de la Federación Nacional de Personeros) no tuvieron garantías para hacer sus campañas pues apenas contaron con un día para poder reunirse con las bancadas del congreso.

Carlos Negret es abogado de la Universidad Javeriana graduado en 1991. En su hoja de vida, se evidencian contratos por prestación de servicios tanto en el sector público como en el privado, especialmente en temas financieros, pero muy poco o casi nada evidencia experiencia en derechos humanos, pues apenas cuenta con una especialización en Derecho Internacional de los Derechos Humanos que terminó en el año 2015.

Además, según la Silla Vacía, es amigo del vicepresidente Germán Vargas Lleras y hermano de Felipe Negret, reconocido abogado liquidador de empresas del país y presidente de la Corporación Taurina de Bogotá.

Para Carlos Guevara, coordinador del Programa Somos Defensores, se trató de una decisión política que obedece a una campaña electoral  y al pago de favores burocráticos. “No es un hombre con altos estándares de trabajo en derechos humanos, como debería ser teniendo en cuenta el posacuerdo”, explica Guevara, a quien le preocupa que la familia de Carlos Negret históricamente ha sido dueña de varias tierras en el departamento del Cauca y que desde hace años, la familia Negret, tiene pleitos con las comunidades indígenas de esa zona del país.

De ahí, que la representante Robledo, señale que es “gravísimo” que los defensores del pueblo electos, lleguen a aprender de derechos humanos con el cargo. Negret ni siquiera cumple con los tiempos ni requerimientos estipulados en la Constitución para asumir la tarea, pues no cuenta ni con la experiencia en derechos humanos ni con los 15 años de ejercicio en el sector de la justicia.

Se deben generar mecanismos distintos y transparentes para que quienes llegue a ocupar estos cargos sean personas idóneas, pues se trata de una magistratura moral y ética”, expresa la representante, quien añade que en los próximos días se espera interponer las demandas necesarias en contra de esta decisión.

Jueves, 18 Agosto 2016 12:17

Vivanco vs. Álvaro Uribe: nuevo agarrón

“Uribe es la persona menos indicada para defender la causa de la justicia en Colombia”, el señalamiento que le despertó la ira al expresidente.

El nuevo enfrentamiento entre el expresidente Álvaro Uribe y José Miguel Vivanco, director de la Ong Human Rights Watch, con sede en Washington, se originó por cuenta de una columna de este publicada en el periódico El Tiempo con el título de “Uribe da cátedra de impunidad

En el texto Vivanco reitera sus críticas a las negociaciones que el presidente Santos adelanta con las Farc, y advierte que el plebiscito probablemente sea derrotado gracias a las críticas de Uribe sobre la dosis de impunidad que acarrea el acuerdo. A renglón seguido dice: “Uribe probablemente sea la persona menos indicada para defender la causa de la justicia en Colombia”, y pasa a argumentar que cuando este negoció con los paramilitares también intentó eximirlos de castigo. La reacción de Uribe vino vía Twitter. El expresidente lanzó un par de trinos en los que llama a Vivanco “mentiroso” y afirma “siempre exigí cárcel para cabecillas paramilitares y guerrilleros”. Vivanco, no se quedó atrás y replicó los trinos aportando los documentos que contradicen a Uribe.

Este es el intercambio de trinos, especialidad del senador Uribe V:

 

La Agencia de Reporteros sin fronteras en entrevista con Tanja N y Jesús Santrich. En pleno desarrollo de las conversaciones de Paz en la Habana, estos dos miembros de la Delegación de Paz de las Farc ilustran a los internautas sobre asuntos no menos importantes.

Reiterativa la paranoia mediática del jefe del CD, el senador Alvaro U, en exigir cárcel para la dirigencia de las Farc, deja entrever su nerviosismo en medirse desarmado en la plaza pública a un partido que surja firmado el Acuerdo Final, bautizo que hasta hoy las Farc no se pronuncia.

Así lo explica Santrich, "Efectivamente, nadie hace un acuerdo de paz para irse a la cárcel; mucho menos cuando nuestro alzamiento armado de más de medio siglo ha sido una reacción a las injusticias, la miseria, la desigualdad y la exclusión política que ha impuesto el bloque de poder dominante..."

Y añade para mayor claridad del ex presidente Uribe y de todos los que se creen impolutos e inmaculados, "Agregaría que la Jurisdicción Especial para la Paz “JEP” no está diseñada para favorecer o aplicársela exclusivamente a las FARC; se establece para aplicarse a todos quienes han hecho parte del conflicto, sean o no actores armados".

La reingenieria del modelo carcelario es un componente básico para una Paz creíble e igualmente sostenible. En diversos pronunciamientos las Farc desde la Habana han expresado su inconformidad de como el gobierno de Santos maneja los centros de reclusión a cargo una de la instituciones más corruptas del país, el INPEC - Instituto Penitenciario y Carcelario de Colombia - . El Estado colombiano carece de una política carcelaria humana, sólo aplica la máxima de la jurisprudencia del derecho colombiano , "a nadie se le niega una medida de aseguramiento", hacinando a presos políticos y los sindicados y condenados por delitos de pobreza.

Pero leamos a Tanja sobre este drama nacional. "La Jurisdicción Especial para la Paz es innovadora en el sentido que propugna un giro de una justicia punitiva hacia una justicia reparadora y prospectiva. Esa nueva visión debe cambiar no solamente el enfoque de la justicia, sino también del sistema carcelario. El futuro debe ser el de un país moderno con soluciones sensatas, sociales a los problemas. En términos carcelarios, eso significa un sistema que repunta a la re-socialización y la reincorporación de los presos en la sociedad..."

Tanja va al grano y precisa lo que debe suceder firmado el Acuerdo F, en diáfana referencia a los prisioneros de guerra de su organización, "En primer lugar, una amnistía general y su subsiguiente liberación. Ellos y ellas, después de la firma del Acuerdo Final, van a salir de la cárcel. De ahí, los y las que así lo deseen, se trasladarán a las Zonas Veredales Transitorias “ZVT”. Los y las que tengan que responder a la Jurisdicción Especial para la Paz lo harán desde estas Zonas, como cualquier otro/a integrante de la guerrilla. Entretanto trabajamos para mejorar sus condiciones carcelarias, que como es conocido, son deplorables. Sin entrar ahora a profundidad en esa materia, sí quiero decir que las condiciones en las cárceles colombianas levantarían serias preocupaciones en cualquier país del mundo. En Colombia, no pasa nada".

ANNCOL con regularidad registra las denuncias que vienen de las cárceles, nuestro director, Joaquín Pérez Becerra puede dar fe de las arbitrariedades de los guardianes con los reclusos en custodia.

 

Roy Chaderton ex embajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos aceptó que le preocupa la situación de escasez que sufre Venezuela.

“Me preocupa la situación social, a mi me golpeó muy fuerte cuando salí a caminar en la madrugada y vi ancianas en una farmacia haciendo cola para comprar medicinas. Me preocupa la gente que sufre la escasez”, dijo en entrevista a Televén.

Para el diplomático son varios los factores que influyen en la situación de escases y falta de comida.

“El imperio, el sector privado y los bandidos infiltrados dentro el chavismo, que por su mediocridad y la corrupción hemos caído en esto”, afirmó.

Indicó que él no es el indicado en dar sugerencias para acabar con las “mafias” sino que es trabajo de los organismos correspondientes.  

“No me corresponde a mi realizar estas investigaciones sino a las autoridades correspondientes”. 

Tras la firma de los últimos acuerdos de paz y de cese bilateral del fuego, los miembros de la Comisión de Paz de las FARC, andan metidos en cincuenta mil reuniones, ajustando el protocolo de esos acuerdos. A Joaquín Gómez lo abordamos una noche, arrancándolo de su sueño reparador y con una fraternal renuencia a responder nuestras preguntas, porque tenía que madrugar a las cuatro de la mañana del día siguiente.

–El gobierno prolongó hasta último momento la firma del cese bilateral del fuego. ¿Cómo se llegó a este acuerdo final?

–Creo que soy el menos indicado para responder a eso. Me imagino que sean los propios representantes del gobierno los que digan de qué criterio partieron ellos para dilatar eso. En todo caso, de nuestra parte únicamente hubo buena fe y nuestra convicción de terminar el conflicto armado, porque el conflicto social no se termina; las luchas sociales continúan.

Además porque nosotros somos un movimiento político militar, pero lo militar es consecuencia de las causas políticas; y se tuvo la oportunidad con Santos y se hizo un intento más; y si hubiera fracasado con Santos, o llegare a fracasar, aunque está bien adelantado todo, pues lo intentaríamos con otro, pues esa es nuestra convicción: la paz con justicia social.

–Y firmado este acuerdo, ¿qué viene ahora?

–Pues firmado este acuerdo, que son acuerdos bastante importantes, faltan muchas cosas todavía. Faltan las salvedades, que son puntos muy importantes frente a las cuales no hemos podido llegar a acuerdos. Falta también nombrar una comisión de acompañamiento para que le dé a los acuerdos una normatividad y la integre al bloque constitucional. Falta también combatir -aunque uno sabe que este no es cuestión de deseo o de un decreto-, pero sí comenzar desde ya a combatir el fenómeno del paramilitarismo en sus raíces.

No es el problema de las bandas delincuenciales, porque las bandas delincuenciales cometen delitos de policía. Pero estas, a pesar de que algunos representantes del Estado dicen que el paramilitarismo pertenece al pasado, dicen ellos, en la práctica estamos viviendo el auge paramilitar, tanto como antes.

A Uribe se le acabó el oxígeno

–Las FARC han dicho que se acogen a la fórmula plebiscitaria a la que llegue la Corte Constitucional en los próximos días. ¿Cómo se llegó a ese punto, después de que defendieron hasta último momento una Asamblea Nacional Constituyente?

–Nosotros continuamos planteando la Asamblea Nacional Constituyente. Cosa distinta es que al famoso plebiscito se le dé un giro y digamos, se vuelva una consulta popular, refrendataria; eso es otra cosa, pero nosotros no hemos renunciado a la Asamblea Nacional Constituyente. El plebiscito como lo concibe el gobierno, no hemos estado de acuerdo, ni vamos a estar de acuerdo con él.

–Al otro extremo están Álvaro Uribe Vélez y el procurador Alejandro Ordoñez, con una campaña rabiosa contra todo lo que huela a acuerdos de paz. ¿Cómo miran ustedes eso?

–Lo extraño es que siendo el Procurador un servidor público, se haya convertido prácticamente en el vocero de Uribe. Pero en cuanto a la actitud de Uribe no es de extrañar, pues se ha beneficiado siempre con el conflicto. Gracias a la guerra llegó a la presidencia. Lo que pasa es que si ya se termina, en el sentido en que la vivimos los colombianos, lógico que él va quedando sin oxígeno. Lógico que una persona que va quedando sin oxígeno comienza a presentar síntomas de asfixia, hasta que se muere. Aquí la cuestión es la muerte política de él porque siempre estaba cabalgando sobre la cuestión del conflicto.

–Santos y Timochenko coincidieron en afirmar que ahora debe llegarse a un proceso de reconciliación. ¿Cómo piensan las FARC que puede llegar ese proceso?

–Pues, el proceso de reconciliación, piensa uno, tiene que darse si verdaderamente se desea cicatrizar todo lo que hemos vivido. Y hay que examinar todo dentro del contexto de cómo se dieron las cosas dentro del mismo conflicto. Porque el problema es que el conflicto nuestro ha sido demasiado prolongado y es indiscutible que a veces, no por directrices superiores, sino por cuestiones circunstanciales, se afecta a gente que no tiene por qué haber salido afectada. Precisamente esa es una de las facetas de la guerra que hemos vivido.

Justicia social

–Plantean las FARC que cuando se llegue a la firma del acuerdo de paz, es el fin de la confrontación armada, pero no del conflicto social…

–Esa es una verdad axiomática, lógico, así tiene que ser.

–¿Cuál es el país con el que sueñan las FARC?

–El país con el que soñamos nosotros es el país con el que sueña cualquier colombiano marginado, humilde, que no ha tenido ni ha gozado de oportunidades: que haya justicia social, que sea un país donde reine la equidad, donde a la gente se le valore como ser humano y no sea mirado a través de ese prisma metálico en que se juzga la gente en la sociedad capitalista. Como dice ese adagio popular de ‘cuánto tenés, cuánto valés’.

–Timoleón Jiménez dijo que una de las cosas que habría que hacer es revisar la doctrina militar colombiana. ¿Cómo conciben ustedes unas fuerzas armadas para la Colombia en paz que se construye?

–Lo que Timoleón ha dicho es cierto. Una de las cosas que nos han causado más daño, que llevó a las fuerzas armadas por un camino que condujo al precipicio, fue precisamente la teoría de la seguridad nacional, la concepción del enemigo interno, donde cualquier persona, por disentir de las políticas gubernamentales, y hacerlo público, quien lo escucha y es de la seguridad, dice: ‘este es un enemigo’, y eso es suficiente para asesinarlo, desaparecerlo.

Entonces, un nuevo país tiene que comenzar por una nueva mentalidad de las fuerzas armadas, una nueva doctrina, y esa doctrina tiene que ser la de defender la soberanía y velar por los intereses de los gobernados: los colombianos, sin distingos de razas, ni credos, ni color, y tener siempre presente que esas armas que poseen los integrantes de las fuerzas armadas son resultado del trabajo del pueblo.

–En otro escenario, le pregunté a alguien en La Habana: ¿Quiénes de las FARC bailan salsa? Me respondió: casi todos. ¿Es eso cierto? Como dicen que los de las FARC son unos bandidos…

–La gente aquí baila, el que menos baila soy yo.

–Y están al día en el marcador de goles de los últimos campeonatos de fútbol…

–No, es que a veces la gente, y eso es producto de la propaganda de la psicología de la guerra, lo presentan a uno como si fuera un ser del otro mundo, un ser donde las virtudes –acompañadas de defectos como en cualquier ser humano-, fueran ajenas a uno, que el guerrillero no tiene alegrías. Que es una persona que existe pero no vive, que no se divierte, que no sabe divertirse, que no es capaz de amar, que la gratitud no germina en su corazón. Una cantidad de cosas producto de una propaganda negra que por más de cincuenta y pico de años ha hecho el Estado colombiano contra la insurgencia.

Ahora, en esta transición a un partido político, mucha gente, cuando tenga contacto con nosotros se va a dar cuenta hasta qué punto ha sido engañada por la propaganda estatal. Nosotros no somos como ellos nos pintan. Somos, personas que amamos, soñamos, nos divertimos, es decir, simples mortales.

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