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Más opiniones (439)

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La derecha colombiana, la más extrema, tiene un miedo horrendo, el mismo que impuso durante décadas de conflicto y violencia. Miedo de que en Colombia lleguemos al fin del conflicto armado; por eso se opone con falsas afirmaciones y haciendo de su miedo como clase a perder el monopolio del poder, el miedo de una gran parte del pueblo colombiano, a través de mensajes subliminales afirmando que los Acuerdos son un regalo a las Farc, la entrega del país al Castrochavismo, un pacto de impunidad y otras mentiras más, buscando que el No gane el plebiscito del 2 de octubre. En los años gloriosos del conservadurismo más sectario, los 40s, tras el magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán que lanzó al país a una ola de violencia política que causó 300.000 muertos, con la llegada al poder de los principales exponentes del ideario conservador radical, Mariano Ospina y Laureano Gómez, se impuso un modelo político que anquilosó y retrotrajo la república a una especie de convento y acuartelamiento donde había que depurar y exterminar lo que pensara liberal, progresista y comunista. Sus ideales eran tradición, orden, familia, patria, dios, propiedad privada, anticomunismo y “libertad”; y su ejemplo la España franquista. Bajo…
Este escenario no solo tematizará los acuerdos y desplegará sus alas hacia el “futuro”, también evocará la pedagogía del pasado indestructible. Algunos de estos aprendizajes serán huellas indelebles de nuestra historia. En los Llanos del Yarí, en la Colombia profunda, se realiza esta semana la X Conferencia de las FARC-EP. Las asambleas guerrilleras han nombrado sus delegados y delegadas, para converger en un escenario que ha sido caracterizado por su relevancia histórica. La mirada del mundo y América Latina siguen con atención los desarrollos, decisiones y perspectivas de este acontecimiento político. La acogida internacional del Acuerdo Final es destacada por los analistas y los medios de comunicación. Llegar a este momento que abre la esperanza de la terminación de un largo conflicto social armado interno, incita al análisis. En primer lugar, la mirada que subraya los horizontes de futuro que potencian el fin del conflicto interno. Que destaca las posibilidades inmediatas y mediatas que traerá la consolidación de una paz estable y duradera. En segundo lugar, es también necesario el examen de todos los aprendizajes adquiridos en esta compleja y trágica historia. Una perspectiva centrada más en evaluar y valorar aquellas experiencias que no podemos sepultar nunca en el olvido.…

La sociedad del miedo

El miedo paraliza. Eso no es nuevo, en absoluto. Todos lo sabemos inmemorialmente, y quienes ejercen alguna cuota de poder, además de saberlo, lo utilizan. El miedo comporta algo de irracional, de primario; la lógica "bienpensante" pierde ahí la supremacía. Alguien asustado, no digamos ya aterrorizado, es presa de las reacciones más viscerales, mas impensadas, dejando totalmente a un lado las decisiones razonadas, frías y llevadas por la lógica. Hacer uso de esas circunstancias en función de un proyecto hegemónico, es algo por demás conocido en la historia: quien manda se aprovecha del miedo del otro para ejercer su poder. Eso es, a todas luces, un mecanismo perverso; pero ¿quién dijo que la perversión no hace parte consustancial de lo humano? Hoy día, en nuestra hiper tecnocrática sociedad, el manejo de las emociones, en cuenta el miedo, es un elemento de importancia capital para el mantenimiento del sistema. Y obviamente, si alguien maneja y manipula ese miedo, no es el ciudadano de a pie. Él es quien lo sufre, el objeto de la manipulación; los hilos del títere nos los mueve él precisamente. Para eso está lo que la academia estadounidense llama "ingeniería humana". "En la sociedad tecnotrónica el rumbo…
“Los paramilitares operaron con el imperativo de ejercer el control territorial a cualquier costo, imponer violentamente un nuevo orden social y defender la propiedad privada a sangre y fuego, con el auspicio de militares y ganaderos”.   Tribunal Especial de Medellín, citado en “Justicia investiga 12.000 empresarios que financiaron a paramilitares”, El Tiempo, mayo 15 de 2015.   Tras la firma del acuerdo entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP va quedando en evidencia el verdadero sentido de lo que el bloque de poder contrainsurgente (en el que los “empresarios”, vaporoso nombre en el que se encuentran, entre otros, industriales, comerciantes, ganaderos, exportadores, terratenientes y firmas transnacionales) entiende por paz y por fin del conflicto armado. Para esos “hombres de bien” que serían los empresarios, como los denomina cierta jerga periodística, la paz quiere decir simplemente que se desmovilice la insurgencia, se le juzgue por haber ejercido el derecho a la rebelión y no pase nada más. Esto significa que el país sea como siempre ha sido, antidemocrático, desigual e injusto, que no haya ninguna reforma y ellos, los empresarios –los verdaderos dueños de Colombia– sigan tranquilamente con sus negocios, acumulando capital y obteniendo jugosas ganancias (como…

No me parece alentador que para el Sí en el plebiscito haya apenas una favorabilidad del 70 %. Un 30 % de tendencia al No es muy alto. Es la tercera parte del país. Y no está integrada necesariamente por quienes tienen un trauma provocado por una pérdida enorme, pues, paradójicamente, las víctimas han sido generosas con el acuerdo de paz, sino por aquellos citadinos que tienen una noción abstracta de la guerra y no la logran percibir en sus dimensiones más primarias, las que agreden los sentidos. Les resbalan, por ejemplo, las hileras de bolsas negras con cuerpos humanos, sobre las que revolotean nubes de moscas. ¿Será que esas escenas, al transmitirse por la televisión, le llegan al espectador como empacadas al vacío, desodorizadas, sin poder de conmoverlo? Durante muchos años, los medios ideologizaron la muerte, haciéndola explícita sólo con los insurgentes. Los cuerpos hinchados y destrozados que encabezaban los titulares de prensa y televisión eran los de los guerrilleros, o los de los campesinos que se atravesaban en la refriega, nunca los de los soldados u oficiales que portaban las armas institucionales. Esa instrucción viene de arriba: nadie vio el cadáver de ninguna víctima de las Torres Gemelas,…
Hasta donde yo sé, tanto la policía como el ejército tienen gente infiltrada en las pandillas. Pero no como en las películas de Hollywood, donde el “bueno” se mete y se hace pasar por el “malo”. Aquí simplemente llega el chonte y arregla pelado con el pandillero: “necesito esto o lo otro”, se negocia y asunto arreglado. Si te agarran in fraganti, por ejemplo, él mismo te dice: “¡para la tarde traéme tanto y aquí no ha pasado nada!”. Se lo llevás, y así te quitás una bronca de encima y creás un vínculo con alguien que ya pasa a ser tu aliado. Y a través de ese policía luego te viene una orden de mucho más arriba, que podría involucrar a gente cabezona que jamás va a dar la cara. Así funciona la mara hoy día. (…) No soy sociólogo ni politólogo, pero me doy cuenta que hay una relación entre un chavo marero al que le dan la orden de cobrarle extorsión a todas las tiendas de una comunidad y el diputado que tiene una agencia de seguridad. Testimonio de un ex pandillero La mara, más allá de todo lo que se diga, sirve realmente a quienes ejercen…
Hay un universo inédito, sólo visible por Youtube, que debiera motivar el interés de la televisión pública, y que se le agradece a los canales privados no ocuparse de él para que no lo vulgaricen: el de las actividades que cumplen hoy las Farc en los lugares donde habitualmente han procedido con las armas. Están de fiesta en su convivencia, casi legal ya, con las comunidades a las que convocan. Humberto de la Calle, en entrevista reciente, dijo que los partidos tradicionales van a tener que subirle el nivel al debate ideológico apenas las Farc se incorporen al tinglado político. Pues claro. Y eso que el negociador del Gobierno no ha ido a esos lugares remotos de la geografía donde se mueve la guerrillerada. Entre esa tropa sí que es perceptible la ética transformadora que anima a esa muchachada. Ahí no hay “niños raptados”, que eso no es una guardería armada. Ni “muchachas esclavizadas sexualmente”, pues aquellos no son cabarets de monte. Que le merme entonces la actriz Alejandra Borrero, a quien en estos días le oí decir por televisión que “había guerrilleras de cuatro añitos”. Esos guerrilleros son la prueba de que estamos ante una organización que jamás bajó…
os períodos con mayor número de víctimas en el marco del conflicto corresponden a los gobiernos de Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. Cada mandato Reportó más de 1 millón de desplazados en los estimados de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento –CODHES, una cifra similar a la que reporta la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas. Ambos mandatarios implementaron  políticas que radicalizaron el conflicto lo que se tradujo en el despojo, la expulsión, la negación de la vivienda, el trabajo, el acceso a la salud y la educación, de las comunidades inmersas en la guerra.  Las cifras del Codhes y de la Red Nacional de Información de la Unidad de Víctimas, plantean la necesidad de ponerle fin al conflicto y no seguir elevando el costo humano con una salida militar que no ha funcionado. Uribe y Pastrana, los mandatarios que representan los sectores más recalcitrantes de la política nacional, se han unido en la campaña por el no, recientemente  Pastrana hizo fuertes señalamientos a los senadores de su colectividad que apoyan el Sí, en la misiva el ex presidente, célebre por adelantar un proceso fallido, señaló que el gobierno Santos le dio muerte…
 Entrevista con James Petras: En la marcha del 1 de setiembre habrá ataques violentos y utilizarán a la OEA para decir que hay una crisis humanitaria y hay que intervenir Chury: Aquí en el sur están diciendo que EE.UU. vive en este momento un entrecruzamiento de acusaciones de racismo con motivo de las próximas elecciones. Escuchamos tu comentario. Petras: Evidentemente los dos candidatos representan posiciones muy conservadoras, muy derechistas. Con Hillary Clinton cuando era asesora de su marido presidente aumentó en un 70% el número de afroamericanos encarcelados. Han acusado a los jóvenes negros de ser salvajes, han eliminado a muchos ciudadanos sus beneficios sociales, particularmente madres solteras y la mayoría eran afroamericanas. Y ahora el discurso es que ella es la gran salvadora de los afroamericanos. Por otro lado tenemos a Trump que ha acusado a las minorías de causar la delincuencia y está diciendo que va a eliminar las posibilidades de entrada de mexicanos y centroamericanos. Entonces, cada cual acusa al otro pero en realidad ambos están involucrados en el racismo. Chury: Bien, Petras, queríamos hacerte otra pregunta, en este momento estamos en el decurso de la definición de lo que va a pasar en Brasil. Si queda…
Una banda de “malandros”, como canta el incisivo y premonitorio poema de Chico Buarque -“malandro oficial, malandro candidato a malandro federal, malandro con contrato, con corbata y capital”- acaba de consumar, desde su madriguera en el Palacio Legislativo de Brasil, un golpe de estado (mal llamado “blando”) en contra de la legítima y legal presidenta de Brasil Dilma Rousseff. Y decimos “mal llamado blando” porque como enseña la experiencia de este tipo de crímenes en países como Paraguay y Honduras, lo que invariablemente viene luego de esos derrocamientos es una salvaje represión para erradicar de la faz de la tierra cualquier tentativa de reconstrucción democrática. El tridente de la reacción: jueces, parlamentarios y medios de comunicación, todos corruptos hasta la médula, puso en marcha un proceso pseudo legal y claramente ilegítimo mediante el cual la democracia en Brasil, con sus deficiencias como cualquier otra, fue reemplazada por una descarada plutocracia animada por el sólo propósito de revertir el proceso iniciado en el 2002 con la elección de Luiz Inacio “Lula” da Silva a la presidencia. La voz de orden es retornar a la normalidad brasileña y poner a cada cual en su sitio: el “povao” admitiendo sin chistar su opresión…
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