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Santos y Uribe Vélez son dos cuernos de un mismo toro

Parodiando a Freud, quien decía que el amor y el odio son dos cuernos del mismo toro: La reciente aportación de pruebas que han hecho al Consejo Electoral dos fiscales (al parecer “independientes” de Néstor Humberto) sobre la financiación por la compañía Trasnacional Odebrecht de las campañas presidenciales 2014, la del pelele de Uribe Vélez y la de J M Santos; no solo confirma este aserto.

También ha aclarado definitivamente la vieja discusión entre marxistas, socialdemócratas, comunistas y maoístas y liberales de izquierda, sobre si Santos era igual a Uribe, a quien se debía enfrentar de igual manera (el santouribismo de algunos) o, si era un “tahúr honrado”, quien a pesar de sus fullerías y “perradas”, conservaba en su refinamiento algún escrúpulo ético que lo diferencia de su rival y esto, permitía hacer alianzas políticas de larga duración con él.

La confirmación de los dos fiscales (así no haya juicio y sanción y el caso quede impune como es tradición en Colombia) ha mostrado que el potente toro que está detrás de estos dos afilados apéndices colombianos es lo que el teórico marxista alemán André Gunter Frank en 1972, caracterizó con el concepto científico de “Lumpen-Burguesía-Trasnacional”, y que en lenguaje menos elaborado o talvez más popular llamamos “la oligarquía pro-yanqui”.

Teníamos la intuición de que eran una contradicción de iguales y distintos al mismo tiempo y en lucha permanente o constante, pero no había una confirmación factual como la tenemos ahora. Hoy se puede decir que el cuerno izquierdo se puede parecer al derecho, pero es distinto así pertenezcan al mismo toro. Cada uno tiene sus especificidades, particularidades, rasgos y características, como intereses concretos (de la fracción de clase que encarnan): El izquierdo es “modernizante” y representa las finanzas obtenidas del extractivismo y la depredación minero-energética. El derecho es “retrógrado” y personifica el rentismo y parasitismo financiero de los agro negocios. Ambos soportados por la hipertrofia militar y económica de un aparato militarista de Estado como el colombiano

Pero están conformados por la misma sustancia cornea universal que los iguala: Su neoliberalismo depredador y militarista de la Lumpen Burguesía Trasnacional de donde han surgido, con las características que les ha aportado el terrible proceso histórico colombiano y la captura del aparato Estatal con su densa imbricación del lavado de dólares, que hizo desde hace más de tres décadas la mafia narco paramilitar en Colombia. Ahora podemos entender el porqué de los Falsos Positivos de J M Santos, el Ministerio de Defensa de Uribe Vélez.

Y también, entender diáfanamente porqué la Trasnacional Odebrecht invirtió millones de dólares en ambas campañas a la vez: Porque ganaba con quien quiera que ganase la presidencia de Colombia, como en efecto sucedió: Con Santos los contratos de infraestructura vial otorgados a Sarmiento Angulo, Vargas Lleras y protegidos por Néstor Humberto Martínez o, los contratos de infraestructura y desarrollo agrario a implementar con Zuluaga.   

Van quedando claras las cosas: El ex comandante Andrés Paris, vocero de las Farc-EP, ha dicho ante la prensa nacional, de manera  franca y categórica que esa organización insurgente frente a las próximas elecciones del 2018, donde al parecer se definirá si gana la fracción “retrógrada” o la  fracción modernizante de la citada Lumpen Burguesía Trasnacional en Colombia: No tendrá candidato presidencial para las próximas elecciones del 2018, sino que apoyarán una gran convergencia política con los partidos, grupos, personalidades y organizaciones que apoyan o se identifican con el proceso de paz que está en curso entre el Estado colombiano y las Farc-EP.

Esta sin duda es una estrategia unificadora, organizadora y posiblemente ganadora frente al avance (no surgimiento) del fascismo en Colombia, que ya está bastante posicionado y va con todo, por la consolidación definitiva de su proyecto político y económico.

Pero, este “programa mínimo” para la reedición de un nuevo Frente Popular en Colombia se ha quedado demasiado mínimo.

El gran problema nuevo, que ha surgido y eclosionado con la confirmación dada por los fiscales, sobre la financiación de las campañas 2014 del pelele Zuluaga y de J M Santos es que, se ha puesto al orden día y frente a todo el Pueblo colombiano, el  grave y definitivo problema de la putrefacción del régimen dominante en Colombia con su crisis de descomposición a todos los niveles, y, nada menos que ha comprometido y deslegitimado al firmante por parte del Estado, el presidente Santos, del Acuerdo Final con las Farc-EP. Lo que muy probablemente será utilizado sin escrúpulos, en su contra, por los enemigos de dicho Acuerdo.             

Entonces, ya no es suficiente el apoyo o identificación con el proceso de paz, sino que se hace mandatorio incluir como punto dos de ese programa mínimo. No la ambigua “lucha contra la corrupción” enarbolada por algunos, sino una verdadera reforma estructural de la rama Judicial en Colombia, que supere el tan cantado “colapso de la Justicia”, incluso ya reconocido por su beneficiario el actual Fiscal Néstor Humberto Martínez. Y, que desmonte la mafia narco paramilitar empotrada en su interior que lo maneja.

El problema que esta reforma solo se podrá hacer mediante una Asamblea Constituyente, que fue precisamente lo que JM Santos envolató en la Habana, para imponer su “plebiscito refrendatorio” que él sabía iba a ser ganado por el otro cuerno del toro y por eso no movió un dedo para ganarlo, hiriendo de esa manera gravemente el Acuerdo de Paz, tal y como lo estamos viendo.   

 Pero hay más: obviamente a la reforma estructural de la Justicia colombiana, habrá necesidad de agregarle como derivado, el desmonte del narco paramilitarismo no solo en la Justicia, sino en toda la sociedad. Hay que des paramilitarizar la sociedad colombiana; si se proyecta o desea avanzar en el “proceso de paz”, alrededor del cual se va a construir la convergencia política que pretende derrotar al fascismo en Colombia.

Tenemos entonces que el programa mínimo para una convergencia democrática y popular puede tornarse máximo al tener que incluir nuevamente como reivindicación democrática y popular insustituible la Asamblea Nacional Constituyente, embolatada en la Habana por el “tahúr honrado” de Juan Manuel Santos.  

Fuente Imagen Internet                 

              

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