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Negociaciones, magnicidios, procesos de paz y Paramilitarismo en Colombia.

 

ALBERTO MARTINEZ.

Profunda y documentada reflexión de nuestro camarada Alberto Martinez, sobre el contexto historico y político de la violencia oligarquica contra el pueblo colombiano.

De todos es conocido que desde que existe el Estado en Colombia, este ha sido, tramposo, conejero y asesino. Podemos  empezar con la  insurrección de los comuneros que fue un levantamiento armado gestado en el Virreinato de la Nueva Granada en 1781, cuando el naciente Estado acepto el acuerdo de las capitulaciones de Zipaquira con el fin de ganar tiempo mientras llegaban refuerzos de Cartagena. Dicha insurrección estuvo motivada por la necesidad de reclamar un mejor tratamiento económico, como la rebaja de los impuestos por parte de la Corona Española.

Se reunieron en el Socorro (Santander) cerca de 4.000 hombres que marcharon en direccteión a Santafé de Bogota.

En el camino se agregaron voluntarios de otras poblaciones hasta completar un cuerpo de  20.000 hombres y, en  Puente Nacional, cerca de Vélez, tambien en Santander, se encontraron con la pequeña tropa enviada desde Santafé, quienes no pudieron interrumpir el avance de los Comuneros y, mientras el Regente Gutiérrez de Piñeres salía en precipitada marcha hacia Cartagena de Indias, para buscar la protección del Virrey Flórez, el gobierno acordó impedir la llegada comunera a Santafé y designó como interlocutores al oidor Vasco y Vargas y al Alcalde don Eustaquio Galavís. El arzobispo (y después Virrey) Antonio Caballero y Góngora ayudó, con su presencia y sus discursos a la muchedumbre en las negociaciones.

  1. Las capitulaciones de Zipaquira

A mediados de mayo de 1781 el Arzobispo Caballero y Góngora accedió a la firma del documento, aunque él mismo no lo firmo.

Entre otros, los puntos más destacados del documento fueron:

•         Derogación o disminución de los impuestos que no habían sido consultados con la población. De forma unánime, se exigió la eliminación del tributo de la Armada de Barlovento, y la disminución en las tarifas de las contribuciones sobre el tabaco y el aguardiente.

•         Devolución de algunos resguardos y minas de sal a los indígenas; reducción de la tarifa de sus tributos y la derogación del diezmo.

•         Restitución de los criollos en algunos cargos públicos que habían sido ocupados por los españoles después de las reformas borbónicas.

•         Eliminación del tributo que debían pagar los negros libertos.

Un sector del movimiento, representado por los criollos, en su mayoría, aceptó las capitulaciones y regresaron tranquilamente a sus casas. Sin embargo, algunos miembros de la revuelta, encabezados por José Antonio Galán, desconfiaron de la celeridad con que fueron aceptadas las condiciones por parte de los negociadores y el arzobispo y prosiguieron la lucha.

En una reunión posterior de las autoridades de Santa Fe, se acordó la nulidad de las Capitulaciones y el Virrey desde Cartagena ordenó la captura de Galán y los demás comuneros que aún proseguían con el Movimiento. En febrero de 1782, Galán fue apresado, ejecutado  y descuartizado y las partes de su cuerpo fueron expuestas en la región comunera de Santander.

El movimiento comunero fracasó, pero dejó en claro a los criollos la desconfianza que debían tener frente a las autoridades españolas. Los Acuerdos de Zipaquirá, no fueron más que un instrumento de las autoridades coloniales para ganar tiempo, mientras se reforzaba la capital con tropas enviadas desde Cartagena.

  1. 25 de Septiembre de 1828 atentado contra la vida del Libertador.

Santander conocía del atentado  y callo  esperando a que sucediera; ni hizo la denuncia correspondiente, no hizo el menor esfuerzo para evitarlo, ya que quienes habían planeado el asesinato de Bolívar eran amigos y seguidores de Santander, como Florentino González, Luis Tejada Vargas y otros. Le recomendó a sus seguidores hacer el atentado una vez hubiera partido a EstadosUnidos, en desempeño de la misión diplomática.

El personaje clave  que frustro el  asesinato de Bolívar fue Manuela Sáenz, a quien  el Libertador llamo “la Libertadora del Libertador”.

  1. El magnicidio del Mariscal Antonio a José de Sucre.

Cuatro disparos de fuego cruzado, en la montaña de Berruecos, 80 km al norte de Pasto, terminaron con la vida de Antonio José de Sucre, héroe de Pichincha. El magnicidio que conmovió a la América hispana se ejecutó en la mañana del 4 de junio de 1830.  El Congreso “Admirable”, cuyo objetivo había sido preservar la unión de la Gran Colombia, había fracasado por la secesión de Venezuela. Sucre, que lo había presidido, retornaba apesadumbrado por el colapso del ideal bolivariano; su propio mentor, Bolívar, había abandonado el poder consumido por la decepción y la  enfermedad que no tardaría en llevarlo a la tumba. La orden del asesinato de Sucre partió de los caudillos del valle del Cauca, generales José Hilario López y José María Obando, de la facción liberal que repudiaba la pretensión monárquica que se atribuía al Libertador. El militar, estadista e historiador colombiano, General Tomás Cipriano Mosquera, escribe en sus memorias que la orden de asesinar a Sucre provino del denominado clan “septembrista” de Bogotá, involucrado en el atentado del 25 de septiembre de 1828 que estuvo a punto de costarle la vida a Bolívar. “Era para ellos un obstáculo la existencia de Sucre, que consideraban como el lazo de unión para mantener la integridad de Colombia”.

  1. La revolución de medio siglo o la revolución de los artesanos.

La historiografía colombiana elimino de sus anales al patriota colombiano José María Melo que era un convencido soldado  del ejército Libertador. Uno encuentra el porqué del ostracismo que la clase dominante le hace a Melo, pues su vida y lucha son mal ejemplo. Melo es el único prócer de la independencia que da el paso necesario al naciente socialismo europeo mientras el resto de la elite mercantil abraza el libre cambio. Después de ser desterrado por Páez, viaja a Europa y entra en contacto con círculos socialista y estudia la obra de   los utópicos. Era partidario del proteccionismo ya que este   permitía el desarrollo de la industria nacional.

El 21 de abril de 1819 se enroló en el Ejército Libertador. Participo en varias de las  batallas importantes de la independencia de Suramérica: en Bomboná y Pichincha en 1822; en Junín, y en la Batalla de Ayacucho, que selló la independencia de las antiguas colonias españolas en América del Sur.

Al morir Bolívar, el 17 de diciembre de 1830, la situación fue cada vez más difícil para sus amigos. El general Caicedo, se declaró en ejercicio de la primera magistratura y finalmente, Urdaneta, le entregó el mando el 2 de mayo de 1831. Como parte del Convenio, Melo y otros oficiales son desterrados de Colombia.

Melo marchó a Venezuela, con su entonces concuñado Urdaneta. Allí se vinculó al grupo de oficiales patriotas que se levantaron contra el presidente José María Vargas, en 1835, para exigir la reconstitución de la Gran Colombia, reformas políticas y el fin del poderío económico de la oligarquía, fortalecida con el comercio de importación y exportación.

Melo se dirigió en diciembre de 1836 a Europa, donde además de estudiar en la Academia Militar en Bremen, Sajonia, se interesó por las ideas socialistas que se debatían en círculos locales. Le interesó especialmente el naciente movimiento sindical obrero y la experiencia del Cartismo, surgido en Inglaterra en 1838.

En 1841, regresó a Colombia. Participó de la fundación de las Sociedades Democráticas que organizaron los artesanos e intelectuales socialistas influenciados por Saint-Simon y Fourier, y apasionados lectores de la obra de Louis Blanc, La Organización del Trabajo y el recientemente publicado libro de Proudhon, ¿Qué es la Propiedad?. Los líderes de Estas sociedades se opusieron al libre comercio con Inglaterra, Francia y Estados Unidos ya que las importaciones los arruinaban e impedían el nacimiento de la industria nacional. Exigieron el respeto a los Resguardos Indígenas y la abolición de la esclavitud. Además rechazaron el Tratado de Comercio y Navegación con Estados Unidos, firmado por el Presidente liberal Tomás Cipriano de Mosquera (uno de los autores intelectuales del asesinato de Sucre cuya descendencia continua teniendo el control político en el departamento del Cauca a través del poder que da la propiedad de la tierra), que le daba facultades a ese país para intervenir en Panamá.

Las Sociedades Democráticas apoyaron la candidatura presidencial del general bolivariano José Hilario López, que proponía abolir la esclavitud. Entonces las elecciones eran indirectas, los ciudadanos varones elegían compromisarios. Aprovechando la división conservadora, López obtuvo más votos que cualquiera de los tres candidatos conservadores y el pueblo de Bogotá se levantó en su apoyo para evitar que los conservadores se unieran. Elegido Presidente, se aprobaron en 1850 dos leyes propuestas por su ministro de Hacienda Manuel Murillo Toro; una de reforma agraria, según la cual el cultivo debe ser la base de la propiedad de la tierra; y otra que limitó la tasa de interés para librar al pueblo de la usura; y el 21 de mayo de 1851 se decreto la ley de libertad de los esclavos. 31 años después de la batalla de Boyaca.

Los conservadores dirigidos por el amo esclavista Julio Arboleda, se levantaron en armas contra las nuevas leyes, argumentando que López expulsó a los jesuitas, por oponerse a las reformas. En Cundinamarca la rebelión conservadora fue dirigida por los hermanos Pastor y Mariano Ospina y para contenerla José Hilario López llamó a Melo, lo rehabilitó y ascendió a general, encontrando gran aceptación en la tropa y logrando derrotar a los sublevados de Guasca. Tras la derrota de la rebelión conservadora, el 19 de junio de 1852. fue designado Comandante del Ejército en Cundinamarca.

La revolución de los artesanos logró sostenerse en el poder entre abril y diciembre de 1854, pero pronto, contando con armas enviadas por mar desde Estados Unidos y Europa, sus enemigos organizaron ejércitos para derrocarla. Tomás Cipriano de Mosquera organizó, financió y dirigió el ejército del norte que marchó desde Barranquilla. José Hilario López encabezó el ejército del sur, que viajo desde el Cauca y el Huila, y Joaquín París comandó la división del Alto Magdalena, que con tropas antioquenas cruzó el río Magdalena por Honda. Los tres ejércitos se encontraron en la sabana y el ex presidente Pedro Alcántara Herrán, fue encargado del mando conjunto. Por tres lados atacaron a Bogotá, defendida por Melo con siete mil hombres, veteranos de Cundinamarca y voluntarios artesanos. Mosquera atacó por el norte y con el mando del general panameño Tomas Herrara, se tomó calle por calle, desde San Diego hasta la plaza de San Francisco, donde estaba el comando de Melo. López atacó desde el sur y París desde occidente por San Victorino. Herrán tomó las alturas del barrio Egipto. En la plaza mayor confluyeron los tres ejércitos que restablecieron el poder de terratenientes y de los partidarios del libre cambio que no permitieron el desarrollo de una industria nacional.

  1. Los orígenes del paramilitarismo

Las raíces del paramilitarismo se encuentran en la vieja práctica de las elites colombianas de utilizar la violencia para obtener y mantener sus propiedades y sus privilegios en connivencia con el Estado. Los antecedentes más cercanos se encuentran en los grupos que surgieron en la violencia de los años cuarenta y cincuenta,  cuando grupos privados, como los denominados Pájaros o chulavitas operaron con el apoyo y la complicidad de las autoridades.

  1. El magnicidio Jorge Eliecer Gaitan 9 de abril de 1948.

Jorge Eliecer Gaitán   fue candidato a  la presidencia de Colombia en 1946, la cual  le fue burlada por el sector oficialista y oligarca del partido liberal (los Lopez, los Santos y los Lleras) que  presento a  Gabriel Turbay como su candidato. Esto permitió que ante un liberalismo dividido, triunfara el candidato del Partido Conservador Mariano Ospina Pérez para el periodo 1946-1950. Con Mariano Ospina Pérez regresan los conservadores al poder, excluyen a los liberales, echan para atrás las tibias reformas logradas por López y tratan de imponer una nueva “hegemonía” recurriendo al terrorismo de Estado.

Este Régimen conservador  desato un periodo de violencia cruel y despiadada contra el pueblo  en el campo y en la ciudad. En esta época fueron creados los pájaros y los chulavitas que para aquel tiempo  eran lo que hoy son los paramilitares; a partir del gobierno godo de Ospina Pérez se  inicia la negra noche de la violencia en Colombia que dejo como resultado 300. 000 víctimas. Gaitán recorrio el país denunciando como responsable de esa situación al partido conservador, a Ospina Pérez, a los terratenientes y al sector oficialista del Partido Liberal, realiza multitudinarias manifestaciones como la marcha por la Paz en Bogotá, se hace jefe del partido Liberal y se da como un hecho que será candidato único para las elecciones a realizarse en 1950. Este anhelo del pueblo liberal y revolucionario de Colombia es truncado el 9 de abril de 1948, a la 1 de la tarde, cuando salía de su oficina de abogado y es asesinado de tres tiros de revolver 38 por un individuo de apellido Roa, autor material del magnicidio.

Los autores intelectuales.

El pueblo ha señalado a la tripleta conformada: por La CIA y el Pentágono; por El Régimen conservador de Ospina Pérez; y por la oligarquía Colombiana.

La violencia alcanza formas  de horror inimaginables. El asesinato de Gaitán produjo un levantamiento popular espontáneo que amenazo todo el ordenamiento institucional vigente. Ante la inminencia del peligro, los conservadores maniobran rápida e inteligentemente; ofrecen a los liberales varios ministerios y otros cargos en la administración pública, los cuales aceptan alborozados pregonando a sus seguidores: “el partido liberal ha vuelto al poder”, y desactivan con ello el formidable movimiento de masas armadas que se habían apropiado de escopetas, revólveres, machetes, palos etc. Fortaleciéndose con el armamento tomado al atacar cuarteles y puestos de policía y al lograr que una parte de los uniformados actuara conjuntamente con el pueblo

En una serie de municipios, el pueblo enardecido destituyo alcaldes, inspectores, empleados públicos  y comandantes de policía…, tomando el gobierno durante varios días o meses; las embestidas del ejército oficial fueron repelidas con determinación y sustituidas por juntas provisionales de gobierno con la representación y participación popular, algo que no había ocurrido en el país desde la época de las Juntas Patrióticas que en el siglo XIX iniciaron el grito de rebeldía que condujo a proclamar la independencia de las colonias del dominio de la corona española.

La Conferencia Panamericana.

Desde el arribo al poder en 1946, el conservatismo aprovechando el aparato del  Estado bajo la dirección de Mariano Ospina Pérez, primero, y luego  por Laureano Gómez, perseguía por igual a liberales y comunistas.

Por los días del 9 del abril estaba reunida en Bogotá la Conferencia Panamericana la misma que creo el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) y al ministerio de Colonias  de los Estados Unidos, la OEA. Inmediatamente este organismo, sin ruborizarse, corrió a culpar del magnicidio al comunismo Internacional. Después del asesinato de Gaitán se produjo en toda Colombia un sacudón popular que ha sido llamado el Bogotazo, el pueblo se tomó las calles y destruyo todo lo que representa  el poder oligarca. La dirigencia traidora liberal, la de los Lleras, los López, los Santos, en lugar de encabezar la rebelión popular y dirigir la toma del palacio de San Carlos (residencia presidencial) y de las sedes policiales y militares, dejaron al pueblo descabezado y esta insurrección se tornó solo en destrucción y saqueo, ellos, la dirección liberal, corrieron a la sede presidencial a darle el apoyo al asesino  Ospina Pérez a través de un gobierno de Unidad Nacional.  Hasta hoy el crimen de Gaitán permanece en la impunidad. En las elecciones de 1950, en las cuales solo participa el Partido Conservador, sale electo Presidente Laureano Gómez Castro que llevo a cabo la política de  “sangre y fuego”  y “tierra arrasada” contra el pueblo colombiano.

  1. El golpe militar de Gustavo Rojas Pinilla en junio de 1953.

Las guerrillas liberales se entregaron y entregaron sus armas a instancias de la dirección nacional liberal. Las guerrillas revolucionarias entraron en un periodo de repliegue pero no se entregaron ni entregaron sus armas. El movimiento de Autodefensa bajo la dirección revolucionaria tampoco se entregó ni entrego sus armas.

Las guerrillas de los Llanos orientales, las de Yacopi, la de Urrao, las de Santander, las de Boyacá, bajo dirección liberal se entregaron y entregaron las armas. Luego la mayoría de sus dirigentes y especialmente sus jefes, comenzando por Guadalupe Salcedo, fueron cayendo asesinados por los mecanismos de inteligencia y seguridad del Estado, y por la policía y el ejército.

La estrategia del Estado colombiano de formar, entrenar, armar y utilizar organizaciones armadas al margen de la ley contra aquellos que considera sus enemigos no es reciente

Un hecho que atornillo la Doctrina militar del enemigo interno que venía de la década del 40 fue el envío del batallón Colombia a la guerra de Corea, guerra en la cual el ejército colombiano no tenía ni arte ni parte, una vez que regresó el Batallón Colombia recibió su bautismo de sangre con la represión de las marchas estudiantiles  en Bogotá, el 8 y 9 de junio de 1954, en conmemoración de la muerte del estudiante universitario Gonzalo Bravo Pérez en 1928.

La misiónYarborough

En octubre de 1962, llegó a Colombia el general William Yarborough quien era comandante del SpecialWarfare Center de Fort Bragg en Carolina del Norte, el mismo que sirvió de cuartel general a la 82 División, conocida como la de los  Boinas Verdes, recordados por su participación en la guerra de Vietnam. La Misión Yarborough ordeno crear organizaciones nuevas de tipo antiterrorista y grupos de lucha anticomunista al igual que la organización de grupos paramilitares secretos para llevar a cabo operaciones violentas contra la oposición. 

  1. Blindaje Jurídico del paramilitarismo

En los sesenta, se estableció el fundamento jurídico para la conformación de grupos de autodefensa bajo el auspicio y control de las fuerzas armadas, mediante el decreto legislativo 3398 de 1965, que fue convertido en legislación permanente por la ley 48 de 1968.

Después se expidió la Resolución 005 por medio de la cual se aprobó el llamado “Reglamento de Combate de Contraguerrillas”. Para ese entonces se recomendó desde Estados Unidos lo siguiente: “Si una guerra limitada convencional entraña demasiados riesgos, entonces las técnicas paramilitares pueden proveer una manera segura y útil que permita aplicar la fuerza a fin de lograr los fines políticos”.

El presidente Ernesto Samper Pizano (1994-1998), impulsó las Asociaciones Comunitarias de Vigilancia Rural, “Convivir”, como una forma de regularizar el paramilitarismo: Las Convivir tuvieron su respaldo legal en los Decretos 2535 de 1993 y 356 de 1994,  con la función de contribuir con labores de inteligencia para las fuerzas armadas .

El paramilitarismo como estrategia contrainsurgente en Colombia ha sido una política de Estado, no ha sido un hecho aislado o coyuntural, ha correspondido a una ideología de terrorismo de Estado con sus naturales variaciones dependiendo de las circunstancias de cada momento.

Los paramilitares, entre otras cosas, son parte de la política contrainsurgente impuesta por Estados Unidos a Colombia.

 

Julio César Turbay Ayala (1978-1982), será recordado por la frase del coronel Ñungo fungiendo como Fiscal en un Consejo verbal de guerra, realizado en la época, quien señaló “que tratándose de perseguir a la subversión, era preferible condenar a un inocente que absolver a un culpable”. Ese periodo será recordado por el uso continuado del Estado de Sitio, la militarización de la vida nacional. Otorgamiento de funciones judiciales a las fuerzas militares, torturas etc. Un mes después de su posesión, el Presidente Turbay, haciendo uso de las atribuciones del régimen de Estado de Sitio, decretado desde 1976 por López Michelsen para contener las huelgas de médicos y trabajadores bancarios, expidió el Estatuto de Seguridad -Decreto 1923/78-, que creó nuevas conductas delictivas, aumentó las penas de ciertos delitos y otorgó a la justicia penal militar la facultad de investigar y juzgar a los sindicados de tales conductas.

En los años ochenta, en el contexto de la política de  paz impulsada por el presidente Belisario Betancur Cuartas (1982-1986), los militares, la derecha y los narcotraficantes consideraron que el Estado había otorgado ventajas inadmisibles a las guerrillas y desde su perspectiva ideológica e intereses se consideraron obligados a asumir la defensa del establecimiento y para ello impulsaron, crearon y financiaron grupos paramilitares como estrategia contrainsurgente En este ambiente fueron incrementadas las organizaciones paramilitares, como complemento a la lucha antisubversiva. Un balance general del desarrollo del paramilitarismo de los años comprendidos entre 1979 y 1994, refleja la persecución sistemática, el hostigamiento, la detención arbitraria, la práctica de la tortura y la realización de consejos verbales de guerra que caracterizaron la administración del presidente Julio César Turbay Ayala (1978-1982).  De ahí se pasó a la utilización de la amenaza, el asesinato selectivo y las masacres, durante la administración Belisario Betancur Cuartas (1982-1986). Luego se llegó a las prácticas de la violencia expresada en detención-desaparición, y masacres colectivas que caracterizaron las administraciones de Virgilio Barco Vargas (1986-1990) y César Gaviria Trujillo (1990-1994).Siendo Ministro de gobierno de Virgilio Barco Vargas,  Cesar Gaviria Trujillo en 1987, reconoció  en una sesión del parlamento  colombiano la existencia de 187 grupos paramilitares   a  los  pocos  meses del mismo año en octubre cae asesinado Jaime Pardo Leal que había participado como candidato presidencial  de la Unión  Patriótica, obteniendo una respetable votación 330 mil votos.

Se eligieron 9 representantes a la Cámara y 5 Senadores, con el asesinato de Jaime Pardo Leal se da inicio al exterminio  de la Unión Patriótica (Movimiento Político salido de los Acuerdos de La Uribe), no ha existido  autoridad, ni política, ni judicial, ni militar, que diga esta boca es mía para condenar o investigar o atrapar a los autores materiales e  intelectuales de este cruel genocidio.

Cesar Gaviria Trujillo en lugar de declararle la guerra al paramilitarismo nos declaró a las Farc la guerra Integral y prometió acabarnos en 18 meses, y el mismo dia de las elecciones  para sacar delegados a la Constituyente, el 9 de diciembre de 1990 inició el operativo, desembarco y bombardeo a Casa Verde.

El Presidente Ernesto Samper Pizano (1994-1998), por medio de su Ministro de defensa, Fernando Botero Zea, impulsó las Asociaciones Comunitarias de Vigilancia Rural, “Convivir”. Las Convivir, tuvieron su principal epicentro en el Departamento de Antioquia, donde fungía como gobernador Álvaro Uribe Vélez.  

El gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002).

Los paramilitares intensificaron considerablemente sus acciones entre 1999 y 2001, y fueron responsables de 449 masacres y del 80 % de los muertos. Durante el régimen de Pastrana no se hizo nada por desmontar los paramilitares. Pastrana no tenia vocación de paz, utilizo los diálogos del Caguán para modernizar, crecer y profesionalizar las fuerzas armadas, para ganar tiempo y dejó como herencia a su sucesor el Plan Colombia y 10 mil millones de dólares, para hacer de Colombia un solo campo de combate. Por eso no le fue muy difícil el 21 de febrero de 2002 declarar rotos los diálogos del Caguán e iniciar los desembarcos y bombardeos a los 5 municipios del área del despeje después de terminada su alocución presidencial.

Uribe Vélez y sus dos periodos (2002-2006; 2006-2010).

Las diferencias de Uribe con las anteriores administraciones era que no se preocupaba de guardar las apariencias; las relaciones con los paramilitares eran publicas; los paramilitares como Job, ingresaban al Palacio de Nariño sin ningún problema; la política se paramilitarizo. El parlamento llego a tener en tiempos, de Uribe el 30% de sus integrantes.

Durante sus dos períodos presidenciales, Álvaro Uribe, basó sus políticas en la llamada Seguridad Democrática. Durante su gobierno Uribe intensifico el asesinato de jóvenes   que eran presentados por los medios de comunicacion como guerrilleros muertos en combate.

El Centro de Investigación para la Educación Popular/Cinep, registró, entre 1990 y 2009, un total de 1.613 ejecuciones extrajudiciales. El panorama podría ser peor, pues sólo entre el 2004 y el 2008 hubo 3.000 víctimas de esa violencia, según la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU.

Colombia gastó en guerra entre 2006 y 2010, segundo periodo de mandato de Uribe, alrededor de 21.439 millones de dólares.  La cantidad de dinero gastada en la guerra durante sus ocho años de gobierno fue exorbitantes.

PTN Amaury Rodríguez. Pondores. Conejo. Fonseca. La Guajira

La imagen es dl Portal verdad Abierta en que se recoge un reportaje a los veteranos de las Farc.

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