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Sistema Estadounidense: El Padre de todas las Guerras

El mundo temía la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y los hechos de esta semana corroboran esa sensación. Bombardeos a diferentes naciones sin fijarse en los tratados internacionales y amenazas de continuar con más hacen pensar que el “no-intervencionismo” del que hablaba en su campaña es otra mentira más de su plan de gobierno.

Bombardeos en Siria

El viernes 7 de abril EE. UU. lanzó 59 misiles Tomahawk a la base aérea siria Shayrat, cerca de Homs, con la justificación de que iba a “castigar” al gobierno de Al Asad pues este supuestamente había usado armas químicas contra el pueblo Khan Sheikhun, controlado por grupos armados opositores.

Sin embargo, aún no hay confirmación sobre quién tenía posesión de esas armas químicas y que pasó exactamente el día del ataque. Según autoridades sirias ellos atacaron una bodega del autodenominado “Estado Islámico” -también conocido por Daesh o ISIS indistintamente- donde tenían guardadas esas armas. Mientras los poderes occidentales -comandados por Francia, Reino Unido y Estados Unidos- mantienen el discurso de que el Ejército sirio (fuerzas armadas oficiales de la nación) lanzó armas químicas sobre civiles en un pueblo controlado por los rebeldes. Esta es una investigación que todavía no ha concluido.

Lo seguro es que este bombardeo amenaza las negociaciones de paz y la estabilidad mínima que se estaba logrando en ese país que vive 6 años de un conflicto sangriento y que ha dejado más de 2,1 millones de desplazados, según las cifras que registra la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados -ACNUR-. El ataque también pone en cuestión la supuesta relación entre Trump y el gobierno ruso pues este fue indirectamente en contra de Moscú y sus acciones e intereses en Siria.

Pocos días después, el martes 11 de abril, el ejército estadounidense volvió a bombardear a Siria. La justificación de este bombardeo fue ir contra un lugar clave del Daesh. Pero Tabqah (lugar del segundo bombardeo) también es un punto clave para las Fuerzas Democráticas de Siria -aliadas de EEUU-, para las que el hecho resultó en la muerte de 18 de sus militantes.

Estados Unidos lanza ‘Madre de todas bombas’ sobre Afganistán

Dos días más tarde, el jueves 13 de abril fue lanzada la bomba no-nuclear más poderosa que tiene los Estados Unidos en su arsenal. Esto sucedió mientras el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas discutía sobre los ataques unilaterales sobre Siria y Trump jugaba tranquilamente Golf en una de las mansiones presidenciales. El ataque, esta vez, fue sobre sobre un complejo de cuevas y túneles del “Estado Islámico” en Nangarhar, Afganistán.
La bomba, llamada “GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast” y apodada “la madre de todas las bombas”, puede aniquilar todo en un radio de 1000 metros, pesa 20 000 libras, vale $16 millones de dólares y su desarrollo costó $300 millones de dólares.

El Ejército afgano declaró que el número de bajas causadas al “Estado Islámico” sumaba 39, incluídos altos rangos, así como que también habían logrado destruir tres túneles de la organización terrorista. Pero el Daesh desmintió esta información en unas declaraciones para la agencia de noticias Amaq, afín a la organización, donde afirmó que no sufrió bajas en el ataque.

Inestabilidad bélica de Trump

Con tantos bombardeos sobre la lista de sus enemigos declarados, Trump levanta sospechas sobre posibles ataques. La política militar de Trump ha sido dejar las decisiones en las manos del Pentágono y los comandantes del ejército en el campo. Dándole así autoridad total a esta organización militar (que siempre ha sido pro-guerra) y lo que deja entrever más agresiones. Los más prevenidos, por supuesto, resultan ser los habitantes de Corea del Norte.

Por mencionar un ejemplo, el número de civiles muertos por culpa de ataques estadounidenses en Iraq y Siria ha aumentado desde que empezó la presidencia Donald Trump. Solo en el marzo de este año se registraron unos 3471 decesos. Fue el peor mes en términos de civiles muertos, según declara la ONG Airwars, la cual hace el seguimiento de la guerra aérea de la coalición contra ISIS.

Corea del Norte: posible próximo objetivo de ataque

En el último período, Estados Unidos y Corea del Norte no se han cansado de intercambiar amenazas.

Donald Trump señaló que ha enviado a las costas coreanas “una Armada muy potente que incluye submarinos”. Además, escribió en su cuenta de Twitter que “Corea del Norte busca problemas. Si China decide ayudar, sería genial; si no, resolveremos el problema sin ellos”.

Por su parte Kim Jong-un, el Jefe de Estado del país norasiático, afirmó que “en respuesta a los provocadores, Pionyang y su poderoso arsenal tomará todas las contramedidas más drásticas para proteger al país”.

Según el canal de noticias Rusia Today en español, la inteligencia de Estados Unidos creen que este 15 de abril Corea del Norte llevará a cabo su sexta prueba nuclear o un nuevo lanzamiento de misiles balísticos para conmemorar a su antiguo líder Kim II-sung, abuelo del actual gobernante.

El sistema estadounidense: Padre de todas las guerras

En el 2003 Estados Unidos bajo la presidencia de George W. Bush se inició la invasión en Irak después de afirmar a nivel internacional, que este país tenía armas de destrucción masiva, sin embargo esas armas nunca aparecieron, lo que puso en cuestión esa guerra para la ciudadanía estadounidense. A pesar de que se aseguró que el 1° de mayo del 2003 el ejército estadounidense se había retirado, solo fue hasta el 15 de diciembre de 2011, por decisión de su sucesor Barack Obama.

La industria armamentística se alzó con fuerza desde que Trump ganó las elecciones. Tras su toma de posesión, las compañías mantienen el grueso de alzas en la bolsa de valores. Y todo esto aumenta con tantos mensajes del magnate en cuanto a las posibles guerras venideras. El instituto Internacional de Estudios para la Paz, en Estocolmo, señala a Estados Unidos como el proveedor de armas número 1 en el mundo.

La acciones tomadas por el gobierno en los últimos días, demuestran una violación al derecho internacional que pone en riesgo tratados y acuerdos entre países, a su vez el analista Basem Tajeldine expone la posibilidad de intervención a Venezuela “Trump ha asumido una política exterior criminal que busca la destrucción del contrario y eso, sin duda, constituye un peligro para países como Venezuela”.

Fuente imagen Internet

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