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El octenio de Uribe Vélez: “8 años de espionaje y barbarie”

Tengo una deuda pendiente con el periodista-escritor Julián Martínez, quien me ha hecho llegar su libro “Chuza DAS: 8 años de espionaje y barbarie” publicado en febrero de 2016, y la verdad no sé por dónde empezar. ¿Por el autor? ¿Por el libro? ¿O por la historia contenida en él?

El autor, como digo, es un joven periodista que valientemente y con un gran profesionalismo y dedicación, ha recogido la herencia de García Márquez y, combinando la tarea reporteril con la minucia investigativa y la buena prosa escrita, nos ha presentado ese sorprendente y estremecedor libro de denuncia y desenmascaramiento de uno de los episodios más trágicos y sórdidos del “octenio” de Uribe Vélez y su fascista gobierno de la seguridad democrática. Los lectores de lengua castellana así lo han entendido y por tal razón han premiado al autor convirtiendo su libro en uno de los más leídos no solo en Colombia sino en toda Nuestramérica e incluso, también en la refractaria España.

El libro, muestra y documenta “in extenso” el proceso por el cual el gobierno de la llamada “seguridad democrática” de Uribe Vélez, convirtió ese oscuro aparato de la “seguridad del Estado” en una Policía Política (Popo) al servicio de los Narco Para Militares especialmente del jefe vallenato Jorge 40 alias Rodrigo Tovar Pupo y de los intereses privados del presidente Uribe.

Con el fin de alterar elecciones presidenciales, perseguir y espiar de manera burda miembros de las altas Cortes, magistrados, periodistas, defensores de los derechos humanos e, incluso, organizaciones internacionales. Amén de contradictores, opositores y resistentes al fascismo del “Estado de Opinión” sustentado por el ideólogo (quizás teólogo) Jose Obdulio, no solo en Colombia y en los países vecinos, sino en los principales países de Europa occidental,  hasta donde supo llegó la larga mano del fascismo criollo colombiano Siglo XXI.

El Narco Para Militar Jorge 40, recomendó ante el presidente Uribe Vélez a su amigo y paisano Jorge Noguera como director de la “seguridad del Estado”, y de ahí en adelante como en una verdadera novela negra, pero real, van apareciendo ante los ojos del lector estupefacto toda la maldad que incuba semejante ideología político-religiosa, que durante el “octenio Uribista” aceleró la precipitación de la sociedad colombiana a la postración y crisis generalizada en la que actualmente se debate.

Son innumerables las pruebas, los documentos, las memorias que Julián aporta, y que hoy cuando en cumplimiento de los acuerdos de paz de la Habana se ha aprobado por el gobierno nacional de Santos la conformación de una “Comisión de la Verdad”, propongo que este libro sea incorporado al corpus de dicha instancia, como un elemento de memoria y verdad para los colombianos.

Ahora bien, las historias contadas en “ los 8 años de espionaje y barbarie”, también forman parte de la historia  de Colombia, y, de cómo la oligarquía dominante con ayuda y sobre el modelo de “agencias federales de inteligencia extranjera”, montó durante las dictaduras conservadoras falangistas de Ospina Pérez y Laureano Gómez, poco después del catastrófico 9 de abril de 1948, un aparato denominado SIC o Servicio de Inteligencia Colombiano, ubicado en la “casa de las torturas”  de  la calle 12 con carrera 3ª, más conocida como la “calle del sol”, y donde (entre otros tantos) fue torturado hasta la muerte el original dirigente sindical Manuel Marulanda Vélez.

Luego el dictador conservador y anticomunista Rojas Pinilla, lo remozó convirtiéndolo en 1953 en departamento administrativo del servicio de inteligencia colombiano, hasta 1960, cuando  el presidente Liberal Lleras Camargo nuevamente le lava la cara y lo convierte en DAS, o departamento administrativo de seguridad, y que entre otras cosas es tomado entre 1985 y 1991 por el general Maza Márquez, quien hoy se ha venido a saber, lo utilizó para ponerlo al servicio del Cartel de Medellín y con sus escuadrones de guarda-espaldas, mandar asesinar (hasta ahora se ha comprobado) a Luis Carlos Galán Sarmiento.

En el año 2009, la revista Semana dio a conocer el escándalo de las “chuzadas del DAS”, antecedente del Libro en comento de Julián Martínez, lo que presionó un nuevo baño de fachada por parte del Presidente Santos en octubre 2011, quien lo suprimió por decreto, para crear la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) encargada de la función de producir Inteligencia y contrainteligencia de Estado, sin atribuciones de Policía Judicial que se trasladan al Cuerpo Técnico de la Fiscalía (CTI), y de ahí, su apetencia por apoderarse de esta y mantenerla bajo su control con clientes políticos o abogados de confianza, por parte de los aspirantes a presidentes en 2018 que no desean avanzar en el proceso de implementación de los Acuerdos de Paz de la Habana.  

El Libro de Julián Martínez no debe faltar en ninguna biblioteca seria de los colombianos. Es mi atenta sugerencia. Les va a impresionar, no solo lo que allí se muestra, sino por la IMPUNIDAD que todavía ronda como un fantasma, a todo lo largo de su lectura.  

Imagen Internet.

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