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2018: ¿Regresará el ex Presidente Alvaro Uribe al poder?

Horacio Duque.

Tal como van  de mal las cosas con la implementación de los acuerdos de paz, plagada de irregularidades e incumplimientos del gobierno de Santos en las Zonas Veredales Transitorias y en la aprobacion de las leyes de la paz, quien mas se beneficia politicamente de ello es el ex Presidente Alvaro Uribe Velez y sus estrategias para regresar, con uno de sus candidatos, a la Presidencia de la Republica en las votaciones del 2018.

Sube la temperatura política con ocasión de las campañas políticas para seleccionar los candidatos de los partidos y movimientos políticos a la presidencia de la república, que será votada en el primer semestre del año 2018.

Hay muchas cábalas y nombres en la palestra pública.

La pregunta que resulta obligado plantearse en estos momentos es por la persona o grupo más opcionádo para llegar a ser el próximo jefe de la Casa de Nariño, durante el periodo comprendido entre los años 2028-2022.

Como están las cosas quien tiene las mayores opciones de acceder a dicho cargo es el ex Presidente Álvaro Uribe o alguien por él escogido entre los líderes del Centro Democrático (Duque, Holmes, Santos, Zuluaga, Ramos o Londoño).

El doctor Uribe Vélez adelanta una incansable y disciplinada campaña política por todo el país y su discurso es un eficaz instrumento de interpelación de amplios grupos populares. Triunfó en recientes votaciones adelantadas en tres municipios que acudieron a escoger su alcalde por ausencia del titular en Cerete, San Ángel y El Fresno.

Un verdadero campanazo.

No comparto sus ideas pero eso no me impide reconocer que se trata de un verdadero profesional de la política, caracterizado por la coherencia, la perseverancia y la agudeza para entender los mundos de vida de las capas populares que lo acompañan y respaldan con entusiasmo.

Dos datos consolidan la hipótesis de sus amplios potenciales presidenciales para recuperar el poder nacional.

Uno es que en el 2018 solo habrá dos partidos con posibilidades reales de llegar a la segunda vuelta: el Centro Democrático y la Unidad Nacional. En la primera vuelta de 2014 el Centro Democrático obtuvo con Oscar Iván Zuluaga 3’759.971 votos y la Unidad Nacional, con Juan Manuel Santos 3’301.815, mientras candidatos que de nuevo aparecen para el 2018 como Marta Lucía Ramírez por el Partido Conservador y Clara López por el Polo Democrático, sólo obtuvieron 1’995.698 y 1’958.414, respectivamente.

Otros nombres adicionales que entran en la baraja como Vargas Lleras, de Cambio Radical y Petro, del Polo Democrático Alternativo, obtuvieron en la primera vuelta de 2010, 1’473.627 y 1’331.267, respectivamente. Nada hace pensar que los volúmenes electorales de esos partidos minoritarios hayan aumentado de manera significativa. La única votación nacional posterior a 2014 fue la del Plebiscito de 2016 que fue una repetición al detalle de la segunda vuelta electoral de 2014, en la cual es difícil discriminar de quienes fueron los votos por el Sí o por el No, pero confirmó una polarización que confirmaría también a los dos partidos que tendrían la mayor opción para pasar a la segunda vuelta en 2018.

Pero como la política está llena de sorpresas, no sobra recordar, igualmente, que el Partido Verde con Antanas Mockus y la candidatura a la vicepresidencia de Sergio Fajardo, quien será otro candidato en 2018, obtuvo 3’134.220 votos en 2010, desplazando a los partidos tradicionales en la segunda vuelta en una gigantesca Ola Verde que murió luego tristemente.

Ante ese panorama no es difícil pensar que debería haber unas alianzas previas a la primera vuelta electoral. Las más obvias son dos. La del Partido Liberal cuya última participación presidencial en 2010 lo colocó en un penoso último lugar y el triunfante Partido de la Unidad Nacional, basada en el hecho de que el último tiene los votos pero el primero tiene el candidato.

Una alianza de Humberto de la Calle como candidato a la Presidencia con un representante de la Unidad Nacional a la Vicepresidencia sería imbatible si la opinión pública considera positivo lo que se haya hecho hasta entonces en la ejecución de las normas e instituciones nacidas del proceso de paz.

Pero una fórmula entre el candidato a la Presidencia del Centro Democrático escogido por Álvaro Uribe (¿Iván Duque?) con la vicepresidencia de Marta Lucía Ramírez, que es la candidata conservadora con más votos, sería imbatible si los electores consideran que los resultados del proceso de paz son negativos y poco significativos en el mejoramiento de las condiciones de vida de los más pobres y en la superación de las lacras éticas que carcomen, como la corrupción de la mermelada y la contratación fraudulenta, el ejercicio de la política.

Quien, como Vargas Lleras, quede por fuera de esas dos alternativas muere.

No es difícil, entonces, inferir que el proceso de paz será pieza clave en la campaña presidencial en curso, y como van las cosas quien puede sacar el mejor partido del desastre gubernamental en esta materia es el ex Presidente Uribe Vélez y quien escoja como su candidato presidencial.

Un triunfo presidencial del Centro Democrático en el 2018, es la muerte de los acuerdos de paz entre el gobierno del señor Santos y las Farc. Así de sencillo. Obviamente será también el regreso a la guerra y la confrontación violenta con otros actores y sujetos políticos.

Lo demás es cuento.

 

 

 

 

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