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Del arte de la guerra a la ciencia de la Política (Maquiavelo y Clausewitz en Gramsci)

Aguijoneado por Mussolini que pretendía apoderarse del legado teórico de Maquiavelo haciéndole decir la famosa frase de la “razón de Estado” (que el Secretario Florentino nunca pronunció) y con la cual “el Duce” trató de justificar su barbarie fascista; Gramsci terriblemente enfermo de tuberculosis vertebral y en la mazmorra fascista donde fue arrojado para evitar que su cerebro pensara, se dio a la tarea de profundizar en el estudio de la obra teórica y práctica de Maquiavelo, para disputarle (en una ejemplar y verdadera batalla de ideas de la época) su herencia teórica-práctica y así poderla entregar actualizada a los comunistas y a la posteridad.

Lo primero que hizo fue ubicar históricamente el momento transicional y de ruptura final feudal-capitalista en el cual vive, lucha y muere Maquiavelo y contextualizar el complejo medio social florentino, italiano y europeo en el cual el Secretario Florentino (como gustada llamarse) desplegó su praxis.

Seguidamente toma a Maquiavelo y su práctica como un Todo también complejo y contradictorio pero integral, cuyo corpus escrito de las “Obras Completas” le es entregado en un volumen en idioma italiano que difícilmente llega a sus manos; con la clara finalidad de unir todas las partes en las que había sido despedazado durante siglos por sus enemigos clericales y jesuitas; (algo semejante al despedazamiento que los enemigos “santanderistas y escolásticos” han hecho de nuestro Padre Libertador Simón Bolívar al desmenuzarlo en bailarín, seductor, guerrero, tribuno, amante, escritor, político, diplomático, ect, para evitar verlo como un Todo; como el exitoso conductor político-militar de la lucha anticolonial contra el Imperio español a comienzos del Siglo XIX en Nuestramérica)  

Luego, toma su método histórico y político de análisis; su manera de abstraer, concretar y exponer la realidad contradictoria sobre la que actúa el Secretario Florentino para llegar a determinar “la verdad efectiva de la cosa” (¿Teoría de la Coyuntura?) pasando enseguida a entresacar las principales categorías analíticas e históricas de su teoría, confrontándolas con los principales tratados sobre Maquiavelo disponibles para finalmente escribir sus reflexiones en fichas y libretas diseminadas y dispersas que  eviten la censura fascista carcelaria, haciéndolas llegar a sus camaradas más cercanos. Así, van saliendo a la luz categorías y conceptos renovadores invaluables como Estado centauro. Sociedad Civil. Hegemonía. Bloque Hegemónico. Política. Intelectuales Orgánicos. Historicismo. Economicismo y crisis capitalista. Guerra de posiciones y, el Partido Comunista como nuevo Príncipe,     

Les pone por título “Maquiavelo, la Política y el Estado Moderno”, dando a entender los aspectos temáticos más importantes sobre los que ha tratado su reflexión política y señalando estratégicamente las tareas teórico-prácticas que le corresponderán al partido comunista que ha fundado en esta etapa de ascenso del fascismo y de entreguerras mundiales, al que compara e iguala en su tarea histórica liberadora del proletariado y del pueblo italiano como “el nuevo príncipe moderno”.   

Son multiples y muy diversas los análisis que este cuaderno Gramsciano sobre Maquiavelo ha generado en la mayoría de lenguas europeas occidentales: se destacan los escritos del filósofo comunista francés Althusser (Maquiavelo y Nosotros) y el del operario-profesor Italiano Toni Negri (El Poder Constituyente) sin que se agote la abundante bibliografía existente en este tema específico y que no me es posible tratar en extenso en esta breve opinión.

Hay una nota muy condensada de sus cuadernos que deseo destacar, donde Gramsci citando el libro de L. Russo “Prolegomini a Machiavelli.1931” escribe:

   (….) Russo, observa justamente que “El Arte de la Guerra” completa a “El Príncipe”, pero no extrae todas las conclusiones de su observación. También en “El Arte de la Guerra” Maquiavelo debe ser considerado como un político que se ocupa del arte militar, su unilateralismo (como otras curiosidades como la teoría de la falange y que dio lugar a ironías fáciles como aquella muy difundida de Bandello) resulta del hecho de que la cuestión técnico-militar no consistió el centro de su interés y de su pensamiento, él lo trata solamente en cuanto es necesario para su construcción política” (…..)  

Es decir, Gramsci, quien según sus biógrafos no conocía muy profundamente la obra de Clausewitz sobre La Guerra, porque en la Italia de aquellos años, la difusión de esta teorización militar no era muy extensa y su conocimiento del general Prusiano provenía de las referencias de Lenin y demás bolcheviques y comunistas que por medio de la Internacional habían popularizado el modo dialectico de pensamiento del general para determinar que la guerra es  una extensión de la política; esta vez de manera autónoma y con profundo conocimiento de causa planteas que, el axioma de Clausewitz sobre el carácter Político de la Guerra,  enunciado como resultado de sus experiencias en las guerras napoleónicas de la primera mitad del siglo XIX; ya era una reflexión hecha por el estratega Maquiavelo, tres   siglos atrás, y de donde (según lo han demostrado investigaciones posteriores) el estratega Prusiano se nutrió teóricamente para enunciarlos. También la centralidad asignada al “azar” en la guerra moderna, que recuerda la palabra latina “polisémica” Fortuna, establecida por el Secretario Florentino como uno de los fundamentos que todo Príncipe “Virtuoso” debe considerar para conquistar el Poder y retenerlo.  

Pero no es todo, Gramsci impresionado por el ejemplo de la estrategia bolchevique desplegada por Lenin y polemizando  con otros bolcheviques y comunistas (como Rosa Luxemburg y Trotsky, ect) lleva más allá de Maquiavelo y de Clausewitz la ciencia de la Estrategia, al plantear con una terminología militar, muy en boga en la entre guerras mundiales, el paso de la “nieder werfungs strategie” o estrategia de derrocamiento usada por Napoleón en sus correrías imperiales y que Gramsci incorporó a su léxico como “guerra de maniobra” en donde la batalla final, según Clausewitz, equivale en el comercio al pago de contado, y, su decidida trasformación política en “Ermattungs strategie” o estrategia de desgaste que tradujo como “guerra de posiciones” hacia la conquista de la Hegemonía popular, o  toma táctica de trincheras, casamatas, fortificaciones y bunkers hacia la conquista de la Hegemonía en Europa, imperante en la Primera guerra mundial. Es de notar para efectos actuales que Gramsci, no llegó a conocer la segunda guerra mundial, ni la Hegemonía de los EEUU y Rusia que resultó al final de ella. Mucho menos alcanzó a ver el derrumbe de la Rusia soviética en 1991 y el dominio de la troika mundial actual de EEUU-Europa-Japón, hegemonizada por los EEUU.   

 ¿Cuál es para Colombia, la utilidad y actualidad de esta disgregación?

 Hoy el Estado colombiano (no solo el gobierno Santos como insiste la propaganda oficial en los medios adictos) acaba de pactar con los comunistas que fueron obligados a clandestinizarse, la finalización de una guerra anticomunista y geoestratégica de más de 70 años de duración, librada masivamente en todos los frentes de la vida social colombiana por la clase dominante apoyada irrestrictamente por el gobierno de los EEUU, y ambas partes, Estado e Insurgencia, se disponen a hacer un tránsito del ejercicio de la política con armas al ejercicio de la política sin armas: De guerra frontal, a guerra de posiciones.

El Estado colombiano con sus aliados de la burguesía nacional-revolucionaria, para lograr finalmente su “ideal democrático” establecido por Max Weber de obtener el “monopolio legítimo de las armas”, el que durante estos 70 años nunca tuvo y siempre compartió con los Narco Para Militares, y, los comunistas clandestinizados para trasformar su guerra militar frontal de derrocamiento de la clase dominante, por una “guerra de posiciones” hacia la Hegemonía popular que, según el discurso de Timoleón Jiménez (26.09.2016) el comandante de las Farc-EP en Cartagena, al firmar y legitimar ante el Mundo los acuerdos de paz alcanzados en la Habana en agosto pasado, dejó claramente establecida como una intensa batalla de ideas cuya armas serán las palabras y los argumentos.

Entonces, talvez las reflexiones Gramscianas puedan aportar varios elementos que ayuden en dicho tránsito…. No es otra mi pretensión.

Imagen: Internet

      

 

                          

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