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Blog de Horacio Duque Giraldo

Horacio Duque Giraldo

Horacio Duque Giraldo

Académico y periodista alternativo

Archivo de columnas en ANNCOL 

Horacio Duque.

La paz puede hacerse una realidad a condicion de que la reclamada depuracion de las Fuerzas Armadas y el cambio de sus manuales contrainsurgentes y anticomunistas se de rapidamente.

La Fuerza Aerea Colombiana, ejecutora de las mas siniestras acciones contra la resistencia campesina revolucionaria, se erige en la punta de lanza del sabotaje de la ultraderecha militarista contra los tratados de paz.

La provocadora y arbitraria presencia  de los aviones Kfir de la Fuerza Aérea colombiana en los cielos de Cartagena en momentos en que el Comandante Timoleon Jiménez pronunciaba su histórico discurso para dar acogida a los Acuerdos de paz que ponen termino al prolongado conflicto armado nacional, es un clarísimo síntoma de lo que nos espera en la transición hacia la paz para impedir que la misma se haga realidad mediante la aplicación de los pactos alcanzados en materia política, agraria, cese bilateral del fuego y justicia.

Un potente bloque de ultraderecha se está reorganizando para sabotear e impedir que la paz cobre forma, para mantener el miedo, la violencia, la intimidación y el atropello a los más débiles de la sociedad.

Dicho bloque retardatario tiene como eje articulador el denominado Centro Democrático de Uribe Velez, conocido caballista y parapolítico de vieja data.

Pero allí concurren otras facciones y pandillas violentas que se identifican en prácticas sangrientas.  

En este caso concreto me refiero a núcleos muy poderosos de las Fuerzas Armadas, con oficiales fascistas y anticomunistas, que, en el simulado y obligado  reposo actual, preparan el zarpazo a la paz.

Por los hechos sombríos y prematuros de Cartagena, queda en evidencia que es en la Fuerza Aérea donde se mueven los mas peligrosos halcones adictos a la guerra y al ataque a las conquistas democráticas y progresistas incluidas en el Pacto de la paz firmado con las Farc.

La FAC, cuyo actual comandante es Carlos Eduardo Bueno Vargas, es una de las ramas de las Fuerzas Armadas de Colombia, protagónica en años recientes de las más siniestras operaciones de exterminio  y aniquilación de los dirigentes e integrantes de la resistencia campesina revolucionaria.

Está integrada por 14 mil unidades y está organizada en diversos comandos. En cada comando existen Grupos Aéreos que se encargan de la administración de Escuadrones con funciones específicas: Combate, Transporte, Formación, Inteligencia y Evacuación médica/CSAR.

La FAC es un nido de elementos anticomunistas y contrainsurgentes con amplia influencia de las doctrinas imperialistas difundidas en las escuelas militares gringas a las que tienen acceso permanente los militares colombianos, quienes regresan a darle aplicación a los catecismos impartidos por los gorilas del Norte.

Esa formación retardataria es la que nos explica el desempeño autoritario y antidemocrático de la Fuerza Aérea Colombiana y sus más altos oficiales.

No es de extrañar que desde tal referente institucional se alimenten grupos paramilitares extremistas, encaminados al exterminio de los dirigentes del nuevo movimiento que conformen las Farc en virtud de los consensos alcanzados recientemente.

La cosmovisión que prevalece en la FAC es la misma que está instalada en Brigadas, Batallones y comandos militares y policiales.

En esos términos se torna prioritario adelantar la más amplia depuración de los institutos armados del gobierno y modificar las doctrinas y manuales anticomunistas que apalancan el comportamiento contrainsurgente y ultraderechista de las unidades armadas.

De no darse esta trascendental medida es seguro que la paz no avanzara a los ritmos deseados y los obstáculos crecerán porque desde los espacios militares actúan potentes factores adversos al fin de la guerra.

A la luz de los graves hechos de Cartagena, debe ser la Fuerza Aérea el primer lugar en que se dé un revolcón estremecedor para excluir de allí los elementos provocadores que están dispuestos a  ejecutar operaciones demenciales que pongan en riesgo la paz ansiada por millones de colombianos.

Quien debería dar un paso al costado, en primer lugar, es el actual Comandante de la FAC, Carlos Eduardo Bueno Vargas y su camarilla de peligrosos asesores.

 

 

 

 

 

 

 

La presencia provocadora de los aviones Kafir en la ceremonia de la firma de los Acuerdos de Paz en Cartagena, el pasado 26 de septiembre constituye una clara advertencia de los enemigos agazapados y explicitos de la construccion de la paz.

Se trato de un grave hecho politico frente al cual el actual comandante de la Fuerza Aerea, Carlos Eduardo Bueno Vargas, debe asumir su responsabilidad apartandose del cargo que ostenta.

Bueno es un francotirador uribista que quiere perpeturar el negocio de la guerra y de las mafias paramilitares y narcotraficantes  anticomunistas.

Santos, no hay paz con generales fascistas y sin que se depuren y reformen a fondo las Fuerzas Armadas tal como quedo establecido en los Pactos de paz.

Fuera Bueno de la Fac!!!.

Que se vaya inmediatamente.!!

Horacio Duque.

La presencia amenazante, provocadora y grotesca de los aviones Kfir de la Fuerza Aérea Colombiana en la ceremonia de la firma de los Acuerdos de paz en Cartagena el día 26 de septiembre hay que evaluarla en sus correspondientes proporciones e intenciones.

El mensaje tiene varias aristas.

Se trató de intimidar el liderazgo guerrillero para advertir que los generales han triunfado en la guerra contrainsurgente y anticomunista adelantada por décadas contra el pueblo y los campesinos colombianos.

Se quería poner en evidencia que ha sido la infraestructura de la Fuerza Aérea, su sofisticado y oneroso arsenal, la pieza central de las campañas para aniquilar la resistencia campesina revolucionaria, mediante acciones sangrientas que afectaron a la población civil, asesinando a mansalva campesinos, niños, ancianos y mujeres, como en el sonado caso de  Santo Domingo, Arauca, en diciembre de 1998, que origino la condena penal internacional de varios oficiales de la Fac.

Se trata de advertir que entre los militares y en la Fuerza Aérea, existen poderosos enemigos de la paz y de su concreción mediante la aplicación de los acuerdos de paz consensuados en La Habana entre el Estado y las Farc.

Ha dicho el Innombrable AUV que no era él el conductor  de la máquina de guerra que insolente irrumpió en los cielos de Cartagena para afectar la histórica ceremonia con la presencia de muchos jefes de gobierno y Estado. Claro que sí. No lo era. Pero seguro si alguien muy de su cuerda fanatizado por el discurso sangriento de las guerras que promueve la ultraderecha fascista.

Alguien debe asumir la autoría de este acto irresponsable contra la paz.

No creo que semejante esperpento se haya dado sin el conocimiento del actual Comandante de la Fuerza Aérea Colombiana, Carlos Eduardo Bueno Vargas.

Que Carlos Eduardo Bueno asuma su responsabilidad y renuncie inmediatamente al cargo que ostenta en esa dirección de las Fuerzas Armadas.

No puede Santos hacerse el desentendido y omitir la desproporcionada afrenta al clima de paz que está viviendo Colombia. Que asuma sus obligaciones y compromisos.

En la cúpula militar deben estar oficiales comprometidos con los acuerdos de paz suscritos por su Comandante supremo, el Presidente Juan Manuel Santos.

En todo caso el daño hecho al proceso de construcción de la paz es notorio. Veremos las consecuencias en los ritmos de la implementación de los pactos.

Se alimenta la desconfianza y crecen los temores porque las fuerzas enemigas de la reconciliación siguen agazapadas esperando el momento para el correspondiente zarpazo.

Con razón los delegados del gobierno en La Mesa de La Habana han presentado sus disculpas a los líderes de las Farc.

Pero se necesita más que eso. Lo que procede es la depuración de los aparatos armados gubernamentales, particularmente la Fuerza Aérea, plagados de oficiales anticomunistas, proclives a promover el paramilitarismo que se financia por los capos del narcotráfico, con tantos amigos claves entre pilotos y administradores de las flotas aéreas de guerra, utilizadas frecuentemente para el trasiego de los narcoticos.

 

 

 

 

 

 

Atacar a las Farc y a su comandante, camarda Timoleon Jimez, con ocasion del perdon pedido a las victimas de errores durante el prolongado conflicto armado, como lo hace Isa Conde, es arbitrario y caprichoso.

Una critica de ese tono desconoce la realidad y la correlacion de fuerzas en que se dieron los dialogos y conversaciones de las Farc con el gobierno del señor Santos, en los ultimos seis años para poner fin al prolongado conflicto interno.

Acusar de traicion a la comandancia de las Farc por tal acto es delirante e injusto. 

Horacio Duque.

El pedido de perdón de las Farc a las víctimas de la guerra está siendo objeto de cuestionamientos desde algunos sectores de la izquierda, para descalificarlo y estigmatizarlo como una renuncia a los principios revolucionarios.

La dirección de la guerrilla ha dado un trascendental paso para admitir errores en la  prolongada confrontación irregular que ha lesionado a importantes segmentos de la población civil con eventos de guerra y confrontación bélica.

En efecto, en su discurso en Cartagena con ocasión de la firma de los Acuerdos de Paz, el Comandante Timoleon Jiménez ha dicho que en nombre de las FARC-EP, ofrezco sinceramente perdón a todas las víctimas del conflicto, por todo el dolor que hayamos podido ocasionar en esta guerra (http://bit.ly/2cGYnlg).

Con anterioridad, en una reunión desarrollada en La Habana, la delegación de la insurgencia se encontró con familiares de los diputados del Valle para pedirles perdón por los hechos en que murieron 11 diputados que habían sido retenidos por las Farc.

Hoy 30 de noviembre se han dado similares reuniones con las víctimas de la guerra en Apartado y Bojayá, para pedir perdón por las personas que perecieron en hechos macabros ocurridos en el barrio la Chinita y en la población del Choco.

Estos gestos están siendo duramente criticados por algunos militantes de la izquierda internacional.

Me refiero al caso de las observaciones y descalificaciones adelantadas por Narciso Isa Conde, un conocido líder de la Izquierda dominicana y latinoamericana, ciertamente compañero de las luchas revolucionarias de la resistencia campesina revolucionaria colombiana.

Plantea Isa Conde que “en ese contexto y con esa realidad en cuanto a responsabilidad en el ejercicio de la violencia y del terror de Estado a nivel local y supranacional, me chocó y me provocó "vergüenza ajena", el perdón unilateral (que a su vez establece una culpa histórica irreal e unilateral en términos esenciales) proclamado por el ex -comandante Timoleón Jiménez (Timochenko), representante de una insurgencia excepcionalmente meritoria, que sin dejar de reconocer sus fallas y errores humanos en el curso de tan desigual, prolongada y compleja confrontación armada, a mi entender allí fundamentalmente debió expresar el orgullo de su heroicidad, la justeza y dignidad de su trayectoria, simbolizada en Manuel Marulanda Vélez ( Comandante "Tiro Fijo"), artífice de una hazaña guerrillera de dimensión planetaria que no deja espacio para avergonzarse o arrepentirse”.

“Esa inconsistente actitud del nuevo comandante en jefe de las FARC-EP - difícil de explicar sin la gravitación de una especie de "quiebra ideológica" en importantes componentes de su dirección colectiva- contrasta con la dureza extrema e implacable del Presidente-adversario, Juan Manuel Santos, que recibe con beneplácito y supuesta benevolencia la aceptación del desarme de esa fuerza insurgente ("el cambio del fusil por el voto") y la incorporación de las FARC a su "democracia" (abandonando su condición de "Ejercito del Pueblo" como garante de la paz por construir), algo enfáticamente prometido hasta la eternidad en esa solemne ocasión por Timochenko; dejando de paso la impresión de una culpabilidad fariana inexistente y sugiriendo indirectamente que la razón, la justicia, la democracia y el humanismo han estado del lado de los opresores y masacradores del pueblo colombiano”.

“Es penoso que lo que ese poderoso y perverso enemigo local y transnacional no pudo conquistar con su despliegue de violencia, ahora se la conceda sin necesidad y sin razón que lo fundamente; mientras, engolfado en el poder y sediento de oro y sangre, ese enemigo reitera su dureza implacable”(http://bit.ly/2cH8HJK )

Las afirmaciones de nuestro compañero son a todas luces desproporcionadas e injustificadas.

Pedir perdón a las víctimas de la guerra, como lo ha hecho nuestro camarada Timoleon Jiménez, no es una traición a los principios éticos y revolucionarios ni mucho menos una renuncia a los ideales y objetivos estratégicos de las Farc, defendidos por sus fundadores y por la actual dirigencia fariana.

Reconocer los errores es propio de los revolucionarios y eso en nada diezma la potencia y el compromiso emancipatorio de los combatientes comunistas colombianos comprometidos con la resistencia campesina y popular.

Los acuerdos alcanzados para la paz y las nuevas tareas planteadas por la X Conferencia realizada en los llanos del Yarí nos están confirmando que las Farc y sus principales dirigentes conservan intactos sus principios y sus banderas de cambios radicales de la sociedad y el Estado oligárquico.

Es muy fácil, compañero Isa Conde, omitir desde la ausencia que produce la falta de experiencia directa en la guerra, las condiciones concretas en que se desenvuelve la acción política y las correlaciones reales de fuerza en las que un potente enemigo aun dispone de importante capacidad de maniobra para  hacer prevalecer sus estructuras de poder.

Sus apreciaciones me parecen equivocadas además de injustas con una organización que se la ha jugado a fondo por los derechos esenciales de millones de colombianos.

Hacer comparaciones históricas en abstracto, sin considerar las especificidades de nuestra lucha revolucionaria y democrática, dejan ver cierta arbitrariedad en el análisis.

Lo digo desde mi consideracion personal. Misma que no compromete a nadie mas.

 

Horacio Duque.

"El analisis concreto de la situacion concreta", formula de linaje leninista planteada muchas veces por nuestro querido compañero Alberto Pinzon, es hoy mas necesaria que nunca a proposito de la dejacion de las armas por las Farc y la transicion a la paz.

El dia D y los 180 dias para dejar las armas a Naciones Unidas es una masa temporal ontologica, no cronologica, que depende de variadas circunstancias de tiempo, modo y lugar.

Viene una intensa disputa politica alrededor de este neuralgico asunto. La Ultraderecha entra a la ofensiva para impedir la cabal y correcta implementacion de los acuerdos de Cartagena.

La terminación de la guerra compromete un gran número de variables referidas a materias legales, constitucionales, militares y políticas que hacen de tal objetivo un fenómeno de altísima complejidad.

La construcción de la paz no será una tarea sencilla. Sera necesario atender diversos frentes al tiempo, dada la simultaneidad que acompaña la ejecución de los consensos y pactos alcanzados.

Adicionalmente, se deben asumir elementos de contexto ante los cuales de nada sirve taparse los ojos.

Pero, en los términos de la reiterada sugerencia de nuestro querido compañero Alberto Pinzón, lo que procede es “el análisis concreto de la situación concreta”, formula leninista de reconocido valor que permite concentrar la reflexión y la voluntad en los puntos críticos del curso político y social, teniendo siempre puesta la mira en la transformación revolucionaria sistémica. Sobre todo si consideramos que en los términos de la teoría de sistemas, el régimen político nacional se encuentra altamente desequilibrado, en una situación de bifurcación: la alteración más pequeña puede provocar grandes cambios sin que su sentido sea predecible (Ver La trama de la vida de Frittjof Capra en el siguiente enlace electrónico http://bit.ly/2dHb6cC ).

En tal sentido, la prioridad epistemológica debe tratar de comprender el proceso de transición en curso y su contenido, condicionado por la implementación inmediata, en los próximos tres meses, de aspectos sustantivos como el fin objetivo del conflicto armado, el cese bilateral del fuego y las hostilidades, la ubicación de las Farc en las áreas veredales y campamentarias, la organización de un nuevo movimiento político por la insurgencia revolucionaria, la erradicación del paramilitarismo, la seguridad para los integrantes de las Farc en el desarrollo de su movilización política y popular, la amnistía y el indulto, la concreción de las medidas agrarias, la organización de la jurisdicción especial de paz y el reconocimiento de los derechos de 8 millones de víctimas.

Con los actos de Cartagena y con el previsible triunfo del SI en el plebiscito del 2 de octubre, la transición toma cuerpo.

En la Ciencia política la transición como categoría analítica es de uso recurrente para indicar un proceso de cambio en el régimen de poder existente. Se trata de ir desde un punto A hacia un punto B. En este caso se trata del paso de la guerra (A) a la paz (B). Lo que llama la atención, en nuestro caso concreto, es que tal movimiento ocurre en momentos en que periclita un ciclo político, el iniciado con la Constituyente de 1991 y despega uno nuevo, probablemente de más de tres décadas.

Tanto la transición como el ciclo político en ciernes, toman su contenido del Acuerdo general de paz de Cartagena y de los discursos que emiten los actores más relevantes como el Presidente Santos, el comandante de las Farc, Timoleon Jiménez y los voceros de la oposición ultraderechista que encabeza Uribe Velez.

La primera fase de tal transición y del ciclo político mencionada tiene, por supuesto, un referente fundamental, me refiero a la dejación de las armas por parte de las Farc, acompañada del Cese bilateral del fuego y de hostilidades, del desplazamiento guerrillero a las zonas veredales y campamentarias, de las medidas de seguridad para los integrantes del nuevo sujeto político previsto, de la amnistía e indulto, del funcionamiento del mecanismo tripartito de verificación y de la erradicación eficaz del paramilitarismo.

Para las partes, la dejación de las armas, su entrega a la ONU, es la “joya de la corona”. El poder oligárquico quiere ver ya sin las armas a miles de partisanos que integran la resistencia campesina y popular. Es su pesadilla y tormento. Por eso exigen la marcha inmediata  de las Farc a las zonas de concentración y la conformación de los anillos asfixiantes que pretender ser utilizados para sofocar a los combatientes invictos.

Por supuesto, para el pueblo en armas no es tan fácil y cómodo desprenderse de su principal garantía de lucha contra el poder de las oligarquías y su Estado corrupto. Hay escepticismo, aprensión y la natural desconfianza, como consecuencia de la lectura de experiencias históricas anteriores en que los poderosos oligarcas desataron el exterminio de los guerrilleros, tal como sucedió en los años 60, en que uno a uno, fueron decapitados en Bogotá y otras ciudades, los desmovilizados y amnistiados líderes de las guerrillas liberales. Las elites dominantes y sus aparatos armados, Ejercito/FAC/Marina/Policía, tienen  un acumulado nada despreciable en esta materia y seguramente recurrirá a diversas estratagemas para degollar la comandancia fariana. Medellín y Antioquia serán lugares críticos en ese sentido, pues la alianza entre carteles de la droga y elites políticas locales parece en disposición sangrienta contra la paz.

El debate de este espinoso asunto se desenvuelve con el referente del día D y los 180 días pactados para dejar las armas guerrilleras en los contenedores de la ONU.

180 días son una masa temporal que no necesariamente debe transcurrir, como lo plantean los integrantes de la delegación gubernamental, en las fechas posteriores a la firma del Acuerdo de Cartagena. Esa es su interpretación amañada y su proyección es sesgada.

180 días son un trazo ontológico que bien puede localizarse en el año 2017, 2018 o 2024, dependiendo de las circunstancias de tiempo, modo y lugar. El asunto no es meramente cronológico o de lógica formal escolástica.

La entrega de las armas, en principio, debería ser la consecuencia de varios hechos. Por supuesto de la firma del Acuerdo general de paz, obviamente del resultado del plebiscito, desde luego del trámite de la ley de amnistía e indulto, claro está de la ubicación en las veredas y campamentos, de las medidas de seguridad para los líderes y miembros de las Farc, de la formalización constitucional de los consensos mediante su articulación efectiva al bloque de constitucionalidad, de las medidas concretas en materia agraria, de víctimas, de verdad, de justicia y erradicación de los cultivos de uso ilícito.

Obviamente tejer, articular y amarrar todos estos temas no es cosa que pueda se hacer velozmente, en 6 o 12 meses. Es todo una ciencia que requiere de paciencia y buen tino. Sin ninguna pretensión, la dejación de las armas es toda una disciplina analítica con los rigores y exigencias propias de la construcción epistemológica adecuada.

Agréguense al cuadro que propongo, dos factores de gran incidencia, propios de las disputas necesarias en curso.

Una es la contraofensiva de la ultraderecha, que se reagrupa con mayores bríos para el sabotaje de la transición a la paz. El bloque parapolítico de Uribe Velez está siendo reforzado con las peligrosas salidas del nuevo Fiscal, similares a las del defenestrado ex procurador Alejandro Ordoñez, quien con un discurso seudo jurídico e interpretaciones arbitrarias, quiere ponerle palos en la rueda a los acuerdos en lo relacionado con la fumigación de los cultivos de uso ilícito y la estructuración del movimiento político de las Farc, de acuerdo con sus intereses específicos, sugiriendo actuaciones criminales para darle curso al dispositivo sobre extinción de dominio y eventuales extradiciones.

Todo indica que el Vicepresidente Vargas Lleras será el punto de encuentro de esta masa retardaría empeñada en bloquear y abortar la construcción de la paz democrática.

La ambigüedad del Vicepresidente frente a la paz es notoria y su silente actitud no es más que un juego propiciador de nuevos encuadres políticos reaccionarios. El Fiscal refleja sus dudas jurídicas frente al Tribunal de Paz y sus competencias. Refleja, por lo demás, el ánimo de los enemigos agazapados de la paz en el poderoso y corrupto poder judicial, que sienten pasos de animal grande con el nuevo Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No repetición, incluida su Justicia especial con magistrados de otros países de probada conducta ética y jurídica.

El NO contra la paz de reconocidas fichas de Vargas Lleras en las regiones, como la ex gobernadora del Quindío Sandra Paola Hurtado y su marido, Toto el Jefe del Cartel del Norte del Valle, no es un acto de insubordinación en la facción correspondiente sino por el contrario la materialización de una estrategia electoral global para ganar réditos en la campaña para escoger Presidente en el 2018.

Se está conformando un potente bloque ultraderechista contra la paz y de eso hay que tomar atenta nota para lidiar con tal fenómeno. Desde luego, eso no nos coge por sorpresa, es propio de coyunturas de cambio social y de procesos de transformación revolucionaria. Ha sido la experiencia histórica desde la revolución francesa, pasando por la revolución bolchevique, la china, la cubana, la sandinista, la vietnamita y otras como los recientes procesos antiimperialistas latinoamericanos.

Constatar eso no significa que nos tengamos que cruzar de brazos. Hay que proyectar las estrategias correspondientes y propiciar las más amplias alianzas como la insinuada por la X Conferencia de las Farc para darle curso a un Gran Pacto político constituyente.

Otro factor de coyuntura, no menos importante, es el asunto de la gigantesca crisis económica, financiera y fiscal que nos envuelve. La oligarquía pretende dar salida a la crisis económica derivada del colapso financiero global desatado desde el 2008, con la reforma tributaria y con recortes masivos en el gasto público y de las transferencias.

La paz quiere ser utilizada para remozar el modelo neoliberal con nuevos privilegios a las multinacionales en la extracción minera y el agro negocio de la altillanura en la Orinoquia.

La paz quiere ser proyectada como un gran negocio de los poderes empresariales y financieros.

Hay que tomar nota de esa ruta depredadora y en ese sentido el discurso del Comandante Timoleon Jiménez en Cartagena es una plataforma oportuna y conveniente para desatar la más amplia movilización social contra el paquete neoliberal en curso que complicara todavía más el desconocimiento de los derechos fundamentales a la salud, la educación, el empleo y la seguridad alimentaria.

Digamos, para concluir, que no es fácil la ruta transicional posterior al Plebiscito. Crecerá el conflicto y la disputa con los clanes oligárquicos que manipulan el Estado y la economía.

Dejemos que los hechos concretos sobre la dejación de las armas se pronuncien y actuemos en consecuencia. Con la pericia y el brillo que caracterizo a la delegación plenipotenciaria de las Farc en la Mesa de diálogos de La Habana. La experiencia del camarada Ivan Márquez y sus compañeros es histórica y un ejemplo para millones de colombianos que luchan y resisten el poder de la casta plutocratica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

Entender el significado de la X Conferencia de las Farc implica hacer un analisis desde el contenido de los discursos emitidos en tal evento y desde el contexto en que tal asamblea se ha realizado.

Una reflexion de este tenor converge en la interpretacion de la transicion en curso y la implementacion reciproca de los acuerdos alcanzados para terminar el conflicto social y armado.

La parte final de las conversaciones de paz entre el Estado y las Farc ha estado acompañada de un precipitado número de acontecimientos políticos estrechamente relacionados.

X Conferencia de las Farc, firma del Acuerdo global en Cartagena y realización del plebiscito para refrendar los consensos alcanzados el próximo 2 de octubre.

Bien podría decirse que el tono político ha subido, pues todo ocurre marcado por la prevalencia de la discursividad y la argumentación lógica de los actores que protagonizan la dinámica del campo sociopolítico.

La X Conferencia de las Farc ocurrida en los Llanos del Yari, entre el 17 y 23 de septiembre del año en curso, visibilizo el ingreso de los integrantes de la resistencia campesina revolucionaria agrupados en la organización guerrillera de mayor influencia, a la acción civil y legal, como parte de la materialización de las coincidencias alcanzadas entre las partes involucradas en los diálogos de La Habana.

Fue una Conferencia marcada por la presencia apabullante de los medios de comunicación, lo que hace un contraste con el ambiente clandestino y de sigilo de las nueve conferencias anteriores.  

Un análisis político de tal acontecimiento debe trascender la mera opinión y consideración noticiosa para adentrarse en la interpretación de mayor profundidad.

En tal sentido, de acuerdo con la sugerencia de Errejon (http://bit.ly/2dBdBx6), un cometido de tales dimensiones debe acudir a la discursividad emitida con ocasión de tal evento.

Por supuesto, tal propósito debe referirse a las expresiones dotadas de mayor coherencia e intención en la asignación de significado a los procesos que dan contenido al fin del conflicto y la construcción de la paz.

Obviamente no deberían ignorarse los elementos de contexto que influyen en el comportamiento y los trazos establecidos, por las Farc y sus dirigentes en este caso, para determinar nuevos planos de acción y objetivos estratégicos desde la base programática que da sustento a su conciencia e identidad.

Las tesis de la X Conferencia (http://bit.ly/2dpOdvk), las ruedas de prensa de la dirigencia fariana, la declaración política final (http://bit.ly/2d24K5I), las interlocuciones con periodistas y medios y el comunicado final (http://bit.ly/2dirQGE) son la gramática que permite entender el desempeño de este sujeto central del ciclo que ya ha cobrado forma en la construcción de la historicidad futura de Colombia.

El discurso del Comandante Timoleon Jiménez en Cartagena (http://bit.ly/2d85ZPR), redondea lenguajes, mensajes, hipótesis, signos, imágenes y símbolos de un actor que se ubica en escenarios complementarios de lo que fue su prolongada lucha armada rural y popular. Aparece con nitidez la base de la movilización popular contra el sistema capitalista y el régimen oligárquico de dominación.

El análisis de la X Conferencia de las Farc nos sugiere priorizar los ejes de la transición a la paz en la que la implementación rigurosa y eficaz de lo pactado será la regla de oro en los meses inmediatos. No se puede pretender exigir a una de las partes que se concentre en determinados lugares y entregue inmediatamente las armas mientras la otra omite sus compromisos y obligaciones correspondientes.

Así como hay un cronograma de ubicación en veredas y de dejación de las armas debe establecerse, de manera correlativa, un plan con fechas concretas para que el Estado de cumplimiento a sus responsabilidades agrarias, políticas, electorales, presupuestales, con las víctimas, con la amnistía, con la erradicación del paramilitarismo, con los ajustes institucionales y la erradicación alternativa de los cultivos de uso ilícito.

La ontología política que surja no será un fruto espontaneo y anárquico. Se requerirá de una formidable convergencia democrática que asuma con contundencia la contraofensiva de la ultraderecha que encabeza Uribe Velez, a la que se suma la disfuncional actuación del nuevo Fiscal Nestor Humberto Martinez, quien parece estar llenando rápidamente el vacío dejado por el siniestro ex procurador Alejandro Ordoñez y su deliberado sabotaje a la paz.

El plebiscito del próximo 2 de octubre y la campaña previa constituyen un contexto de mucha intensidad cuyos ingredientes metabolizan todo lo formalizado en los textos del Pacto final de Cartagena.

Nota 1. Relevante la presencia del Partido Comunista Colombiano y de su Secretario General, Cda Jaime Caicedo, en la X Conferencia de las Farc. Los comunistas están en el origen y el alma de la lucha guerrillera colombiana. Sus ideas y programas han sido de gran influencia en la historia de la insurgencia revolucionaria. Extraña la descalificación anticomunista de algunos que dicen ser de izquierda y progresistas. Felicitaciones al Partido Comunista.

Nota 2. Profesional el cubrimiento de los medios y la prensa de la X Conferencia. Destaco la seriedad y ponderación de los reporteros de Caracol televisión. Activo y de calidad el cubrimiento de la prensa alternativa como Prensa  Rural, Voz y APA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

Con la paz en curso sobreviene una necesaria disputa en el seno de las instituciones publicas que se conforman con la ejecucion de los Acuerdos consolidados.

Hay que profundizar la apertura democratica contenida en los pactos de reconciliacion.

Seguramente este sera un gran punto de la reflexion y la deliberacion de la X Conferencia de las Farc.

La apertura democrática cristalizada con los diálogos de la Mesa de paz de La Habana, plantea a la izquierda revolucionaria, la necesidad de proyectar estratégicamente los cambios de fondo en nuestra nación, en momentos en que transitamos un periodo histórico que exige un rearme analítico y conceptual.

La X Conferencia de las Farc que se reúne en estos días abordara las nuevas circunstancias que se desprenden de la firma del Acuerdo final para la paz.

Un punto nodal es el de los ajustes institucionales para la construcción de la convivencia.

Dichas reformas nos colocan delante de un aspecto critico en la hipótesis revolucionaria y la eliminación de las relaciones sociales de explotación asociadas con el modelo neoliberal.

Me refiero al tema del Estado.

Para algunas tendencias ultra autonomistas sugerir un escenario de disputa y confrontación en el seno de las instituciones del Estado oligárquico no es más que la manifestación de una concepción instrumental del mismo, el cual se ve como un dispositivo neutro que bien puede ser utilizado sin considerar su naturaleza esencial y de clase.

Pero al margen de una percepción de esa índole, para las fuerzas políticas que pretenden alcanzar la senda del socialismo, resulta necio enajenarse escenarios de confrontación y disputa con los grupos que representan las elites plutocráticas.

En tal sentido, es oportuno traer a colación la afirmación de Poulantzas para quien “Una lucha interna dentro del Estado, no simplemente en el sentido de una lucha encerrada en el espacio físico del Estado, sino de una lucha situada en el terreno del campo estratégico que es el Estado, lucha que no trata de sustituir el Estado burgués por el Estado obrero a base de acumular reformas, de tomar uno a uno los aparatos del Estado burgués y conquistar así el poder, sino una lucha que es, si quieres, una lucha de resistencia, una lucha de acentuación de las contradicciones internas del Estado, de transformación profunda del Estado; Y al mismo tiempo, una lucha paralela, una lucha fuera de los aparatos y las instituciones, engendrando toda una serie de dispositivos, de redes, de poderes populares de base, de estructuras de democracia directa de base, lucha que, aquí también, no puede estar dirigida a la centralización de un contra-Estado del tipo de doble poder, sino que debe articularse con la primera” (Poulantzas, 1977).

No se trata, por supuesto, de incurrir en un dualismo paralizante ni en un institucionalismo estéril. Más bien lo que se pretende es hablar de una “preparación democrática de la ruptura” con él, antes que de una “ruptura democrática con el capitalismo”.

Puesto este enfoque hay que aterrizar en lo que se consensuo en el Acuerdo de paz recientemente firmado.

El punto de partida, a mi juico es la Resolución (entendiendo las instituciones como lo sugiere D. North: reglas y dispositivos administrativos) 339 de septiembre de 2012 que  dispuso instalar la Mesa de diálogo en La Habana.

Sobre esa plataforma se proyectaron un conjunto de redes institucionales en las que debe operar la infraestructura de la movilización política y civil de las Farc.

Hago una relación de tales dispositivos para sugerir un campo de reflexión inmediato que propicie la acción de las masas populares y de la propia sociedad civil democrática.

Acto Legislativo de paz (N. 1 de 2016).

Acuerdo de paz como Acuerdo humanitario especial y en el bloque de constitucionalidad, que tendrá que ser tenido en cuenta como parámetro de interpretación y referente de desarrollo y validez de las Normas y las Leyes de Implementación y Desarrollo del Acuerdo Final.

Organismo paritario (3 del gobierno y 3 de las Farc o su partido), denominado “Comisión de Implementación, Seguimiento y Verificación del Acuerdo Final de Paz y de Resolución de Diferencias” (CSVR), que funcionará hasta por diez años, y que entre sus funciones tiene estas: “Resolver cualquier diferencia o situación imprevista que pueda surgir en la interpretación de los acuerdos…”; “Constatar que el contenido de todos los proyectos de decreto, ley o acto legislativo que sean necesarios para implementar el Acuerdo Final, corresponda a lo acordado, antes de que sean expedidos o presentados, según sea el caso, por el Presidente de la República”; y “Proponer borradores de normas que deban ser acordadas para la implementación del Acuerdo Final”.

Previsión de manejo bilateral de diversos problemas sociales como el tratamiento las minorías (étnicas, sociales, LGTBI, etc.); el diseño, aprobación y desarrollo de los planes de desarrollo a nivel local, regional y nacional; la política de derechos humanos; el combate a la corrupción; el manejo del presupuesto nacional; el desarrollo de la infraestructura; una amplia reforma del sistema electoral; la política de seguridad y el combate a organizaciones paramilitares.

La democracia ampliada.

Planes y programas agrarios que incluyen un Fondo de Tierras, un Sistema General de Información Catastral, Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), Planes Nacionales para la Reforma Rural Integral, Plan Nacional de Vías Terciarias, Plan Nacional de Riego y Drenaje, Plan Nacional de Salud Rural, Plan especial de Educación Rural, Plan Nacional de construcción y mejoramiento de la vivienda social rural, Plan Nacional de fomento a la economía solidaria y cooperativa rural (Ecomun), Plan Nacional de asistencia integral técnica, Plan para apoyar la generación de ingresos de la economía campesina, Plan Nacional para la comercialización de la producción campesina, Plan Progresivo de protección social, Sistema para la garantía progresiva del derecho a la alimentación de la población rural.

Comisión Electoral para estatuto de la Oposición, Sistema de Seguridad Integral para el ejercicio de la política, Consejo Nacional para la Reconciliación y la Convivencia, Centro de Pensamiento, canal de televisión, 31 emisoras comunitarias.

Tribunal Especial de paz y Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición.

Plan de desarrollo para la paz.

Zonas de ubicación y campamentarias.

Estas nuevas instituciones, un Estado paralelo si se quiere, no pueden dejarse en manos de la politiquería corrupta, las mismas son una conquista en la paz que deben ser potenciadas en su capacidad de cambios radicales en la sociedad.

 

 

 

 

Horacio Duque.

La X Conferencia de las Farc, constituye un evento de la mayor trascendencia en la perspectiva de la terminacion de la guerra y la construccion de una paz estable y duradera.

Son diversos los escenarios en que eso ocurrira. 

Es prioritario plantearse distintas cuestiones al respecto para que el analisis objetivo permita enriquecer el proceso de apertura democratica instalado con la Mesa de La Habana y sus correspondientes acuerdos.

El país entero presencia la movilización política de las Farc y la resistencia campesina y popular revolucionaria, en el marco de los acuerdos de paz firmados recientemente en La Habana.

La X Conferencia, máxima instancia de dicha organización, está en curso y las decisiones que allí se aprueben tendrán amplia repercusión en el rumbo que tome el campo político hacia el futuro.

La premisa de todo esto consiste en la decisión de suspender el uso de las armas en la controversia política y la lucha por el poder en todas sus manifestaciones sociales. La violencia no será el recurso para hacer prevalecer ideas políticas, religiosas o de cualquier otra índole. Postulado que compromete, ante todo, las elites oligárquicas dominantes, causantes de todas las violencias contra el pueblo para garantizar la perpetuidad de su dominio económico, social y político. La respuesta popular ha tenido siempre un carácter defensivo, expresada en la auto defensa y la guerra de guerrillas, como única manera de contrarrestar las periódicas campañas de exterminio, destrucción y desorganización de las clases subalternas.

Lo deseable es que la solución de los conflictos y la disputa por el poder ocurran sin el uso de la violencia contra el adversario. Lo deseable es que el monopolio de la violencia se de en términos democrático y de legalidad. Que los aparatos armados del Estado no sean manipulados por latifundistas, empresarios, banqueros, multinacionales y gamonales políticos para acrecentar y preservar sus aberrantes privilegios.

De no ser así, es probable que hacia adelante resurja la violencia política en la lucha que caracteriza el conflicto social.

Respecto de la movilización política civil de las Farc, que a mi juicio no contradice, pues la complementa correctamente, su histórica movilización políticomilitar, conviene formularse las siguientes preguntas: ¿Cuáles serán los escenarios en que la misma ocurrirá? ¿Será su formato el clásico de los partidos políticos o más bien se explorara un instrumento político de las masas en el que confluyan las distintas expresiones del movimiento popular y de la sociedad civil democrática? ¿Cuál será su horizonte de sentido y su programática de acción? ¿Cuál será su estrategia electoral de corto plazo y cual su estrategia política en los términos del ciclo que se inicia con el fin del anterior pautado por la Constitución de 1991?

Estas y otras preguntas es prioritario abordarlas en un análisis y un debate abierto y lejos de rigideces o posiciones dogmáticas como lo demanda la coyuntura de la “apertura democrática” conquistada por las prolongadas conversaciones entre el gobierno y las Farc, desde el año 2011, la cual se incluye en el histórico Acuerdo para poner fin al conflicto social y armado y construir una paz estable y duradera.

Respecto de los escenarios de dicha movilización es posible identificar los siguientes:

Primero. El del Estado y las instituciones gubernamentales es el más notable y contundente. La propia Mesa de conversaciones en funcionamiento desde agosto del 2012, con los delegados plenipotenciarios, es el punto matriz de una disputa que hoy se proyecta en las instituciones pactadas como el bloque de constitucionalidad, el paquete de leyes Fast Track en el Congreso, las facultades especiales de paz del Ejecutivo, el Acuerdo especial humanitario radicado en el Consejo Federal Suizo y el Consejo de Seguridad de la ONU, el Fondo de Tierras, el Tribunal Especial de Justicia, el Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, Ecomun, el cuerpo elite contra el paramilitarismo y la corrupción de los gamonales, la Comisión de garantías, la Comisión de Verificación, el Consejo Nacional de Seguridad para la paz, la representación en el Consejo Electoral, los derechos de la mujer, los derechos de las comunidades étnicas, la actualización del catastro rural, las emisoras comunitarias, las zonas campamentarias y de ubicación, el foro para establecer las bases de garantías para los Movimientos sociales, la Ley de amnistía e indulto, la erradicación manual de los cultivos de uso ilícito y otro grupo de instituciones y entidades de nivel estatal y gubernamental en los que se radica un compromiso puntual sobre la paz.

Segundo. La refrendación y legitimación de la paz mediante el plebiscito convocado para el próximo 2 de octubre, que compromete un amplio espectro de fuerzas políticas en abierta controversia con los sectores más retardatarios que abogan por la guerra y la confrontación violenta. Por lo visto, el Plebiscito por la paz y la vida liquidará el núcleo más siniestro de la vieja y retrograda política de los gamonales y negociantes de la guerra, que encarna el ex presidente Uribe Velez y su camarilla de politiqueros.

Tercero. La ruta de la dejación de las armas y los protocolos que regulan el Cese al fuego y de hostilidades bilateral y permanente, las zonas de ubicación y campamentarias, así como la presencia de los delegados guerrilleros en la vida pública local, regional y nacional, en acciones de pedagogía y agitación programática, suponen, en la práctica, una nueva función de los organismos armados del gobierno. Ejército y policía quedan inmersos en sentidos no convergentes con los códigos de la contrainsurgencia anticomunista. Generales y otros oficiales de las Fuerzas Armadas conocen de primera mano los análisis y explicaciones de los líderes guerrilleros sobre las causas y motivaciones de su larga gesta revolucionaria. Tiene la oportunidad de trascender la retórica de las guerras contra el terrorismo y el enemigo interno, implantada por los asesores gringos y los fanáticos de la extrema derecha reaccionaria nativa.

Respecto de los desafíos en lo que tienen que ver con los formatos de la acción de masas resulta apropiado plantearse la pertinencia o inutilidad de las tradicionales organizaciones partidistas de la acción política liberal. Los partidos son infraestructuras propias de la dominación burguesa, organizados como clubes o directorios de garaje, para desplegar la manipulación electoral mediante los recursos del clientelismo y el soborno al elector. Agréguele que el neoliberalismo ha profundizado su descredito e inutilidad como instrumentos de intermediación.

En tal sentido, conviene explorar en la experiencia postneoliberal reciente, otras estructuras con mayor capacidad de convocatoria y organización. Un Instrumento político en el que converjan movimientos populares, sindicatos e izquierdas sociales y políticas, bien podría ser una metodología adecuada que proyecte, en una visión estratégica, la marcha popular y de la multitud hacia un nuevo poder transformador y revolucionario que perfile las bases de nuestro socialismo.  

Los retos son mayúsculos en esta materia. Los riesgos son enormes por causa de ciertos lastres dogmáticos, burocratizantes y de un hegemonismo mal entendido que bien pude estar capturado por los vicios de la partidocracia oligárquica: compra de votos, amiguismos de compadres y comadres, camarillas cerradas y grupúsculos sectarios.

Por lo pronto, tenemos un conjunto de factores para la transicion como son la representacion en las camaras legislativas con 6 voveros sin voto, la eleccion de 10 parlamentarios en el año 2018, las 16 circunscripciones electorales especiales, el Estatuto de la Oposicion, las partidas presupuestales indicadas, un Canal de television para la paz, las emisoras comunitarias, la reforma electoral, un Instituto de pensamiento, un organismo de difusion programatica y un amplio sistema de garantias y seguridad para hacer frente al paramilitarismo y los grupos criminales de la ultraderecha.

Desde luego, todos estos son problemas y retos que deben resolverse en el marco de los códigos establecidos en el texto del Acuerdo pactado para construir la paz y que será oficializado el próximo 26 de septiembre por las partes en la ciudad de Cartagena.

El Pacto, tan odiado y detestado por la ultraderecha, es la fuente de sentido político en el ciclo que despega con una un protagonismo sustancial de la resistencia campesina, popular, social y democrática.

 

 

 

Con la campaña plebiscitaria caminando, la sociedad colombiana saca a relucir sus mejores reservas politicas y democraticas para rechazar los pregoneros de la guerra y la mentira.

Crece la audiencia del Si a la paz en el Plebiscito del 2 de octubre. 

Uribe Velez y su camarilla viven el repudio generalizado de los colombianos. De la multitud entusiasmada con la reconciliacion.

Coincido con la regla de oro del debate respetuoso y tolerante hacia el adversario, reconociendo su derecho a discrepar y a sustentar sus tesis y postulados.

El Plebiscito convocado para refrendar el Acuerdo de paz es uno de esos momentos en que tal conducta debe primar, por encima del señalamiento, la descalificación o el estigma.

Los del Si tenemos nuestros argumentos y reflexiones para pedir el apoyo ciudadano a los consensos alcanzados en la Mesa de diálogos de La Habana, que sobresalen por su fuerza ética y coherencia política, por su lógica y coincidencia con la realidad.

Los del No, cuando se trata de personas de buena fe, influidas por la desinformación o la mentira, los asumo en la diferencia y natural diversidad que acompaña la percepción e interpretación del proceso de la paz.

Sin embargo, encuentro absurda y disparatada la campaña adelantada por la ultraderecha que encarna el expresidente Álvaro Uribe Vélez y su núcleo más cercano.

Por más que el caudillo paisa se ufane de usar argumentos y razonamientos coherentes para demeritar los consensos de paz, las mentiras y la manipulación deliberada se pone de manifiesto a cada paso. Es un campeón del engaño y la falacia. Su deshonestidad brota por doquier. Es así con la cuestión agraria, para desconocer el sentido de justicia de lo pactado. O con el tópico de justicia cargada de verdad, rigor y audacia como instrumento contra la impunidad y la corrupción. Y con el tema de los derechos políticos, sociales y económicos consagrados para los combatientes revolucionarios comprometidos con la acción política sin armas en los escenarios proyectados para el denominado post conflicto.

Con el pasar de los días toda su utilería discursiva se ha ido al traste, se cae por carencia de fundamento moral. Por falta de respetabilidad. Por la evidente mala fe.

Me impresiona como con el paso del tiempo, la sociedad, su componente democrático expresado en el análisis de columnistas de los periódicos nacionales y regionales, se ha volcado para darle fuerza y potenciar la movilización que permita consolidar la paz y superar el momento aciago de la violencia.

Desde el momento en que se anunció el acuerdo, pasando por el trámite de la ley del plebiscito, se ha desatado en el aparato comunicacional de la sociedad una cascada de ideas, tesis, argumentos que explican y dan soporte a la paz concretada en los pactos de La Habana. Confirmación de la autopoiesis de la sociedad, que le permite reproducirse y mantenerse por sí misma con la red comucacional, desoyendo el veneno entrópico  de quien jalona la autodestrucción.

El uribismo se desploma al ritmo del repudio social. Con el paso de los días se reduce a una escoria en la que resalta su lastre estructural. Es que está hecho de infames “falsos positivos”, de masacre paramilitar, de odio hacendario, de vulneración de derechos, de saqueo a los campesinos, de montaje judicial y carcelario, de oscurantismo, de anticomunismo y de asalto a los trabajadores y sus derechos para incrementar la plusvalía de codiciosos piratas del capital.

El uribismo vive su ruina moral. Su declive histórico, después de que intento en falso regresarnos a periodos tenebrosos  de terror y  oscurantismo.

Llama la atencion el espectacular viraje, asi no se compartan sus argumentos sustantivos, de personas como Maria Isabel Rueda, quien, a su manera, ha dicho que votara por el Si a la paz el domingo 2 de octubre.

Vean su texto en el siguiente enlace donde dice Por que votare Si:  http://bit.ly/2c5z3Ih

La avalancha popular del 2 de octubre por el Sí a la vida, sepultara definitivamente al Innombrable, como corresponde.

 

 

 

 

 

 

 

¡Y ahora la paz!

Firmado el acuerdo de paz ahora lo que viene es su construccion.

La paz proyecta un escenario de luchas y accion ciudadana para hacer efectivos los derechos conquistados.

Trascendental X Conferencia de las Farc.

No fue inútil el trabajo perseverante de los delegados plenipotenciarios del gobierno y de las Farc en la Mesa de diálogos de La Habana, desde el segundo semestre del año 2012, recogiendo un acumulado previo, construido silenciosamente en distintos escenarios para preparar el Acuerdo especial que sirvió de plataforma a las rondas de negociación para terminar el conflicto social y armado.

El resultado es un complejo y detallado documento que contiene El Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera (http://bit.ly/2c4Sqlj ).

Texto que se tilda de mamotreto farragoso, incomprensible, confuso y de difícil acceso para millones de seres humanos, convocados para el próximo 2 de octubre a un plebiscito en el que debe darse un pronunciamiento que lo legitime.

Consideración demagógica que parece tener el asentimiento de muchos, pero que en realidad es bastante deleznable si se atiende a la experiencia humana respecto de tales procedimientos.

Pretender que un fenómeno, tan complejo y prolongado, como la guerra civil que nos ha carcomido a lo largo de más de medio siglo, se despache en un acuerdo de dos páginas es una tontería descomunal.

En la sociedad todo lo complejo y denso es así. Lo es la vida religiosa recogida en gigantescos textos bíblicos, de miles de páginas. Lo es la acción penal organizada en extensos códigos sustantivos y de procedimiento. Lo es la organización del Estado condensada en amplias cartas con normas superiores y genéricas.

Hay que ver los ladrillos en que se han convertido los planes nacionales de desarrollo, los departamentales y municipales. Los Planes de Ordenamiento Territorial. Y, aun así, cumplen su tarea.

El Acuerdo alcanzado por las partes en Cuba será la carta de navegación de la sociedad en los próximos años, pienso yo hasta el 2055. Sera necesario convertirlo en un documento obligado de consulta  permanente para entender el sentido de los hechos políticos que vendrán.

Ahora, en gran medida, tenemos la paz por la entrada en vigencia del cese bilateral al fuego y de hostilidades estable y permanente. Pero sigue su construcción paciente en un contexto de mucho conflicto social porque lo pactado será la programática sustantiva de la demanda popular.

Si la Agenda de los diálogos de la paz iba al corazón mismo del origen y permanencia del conflicto armado, lo coherente es saltar, en lo consensuado, del papel a los hechos, en todos los campos: en el agrario, en el de la apertura democrática, en el de justicia, en el de las víctimas, en el de las garantías políticas para las Farc así como en su representación pública, en el de los cultivos de uso ilícito, en el de la implementación, en el de la verificación, en la erradicación eficaz del paramilitarismo y en el de la amnistía e indulto a cientos de presos políticos aun en las penitenciarías gubernamentales.

Sera preciso vencer muchas resistencias y superar la arraigada inconsistencia de las elites, inclinadas a desconocer y distorsionar los compromisos establecidos. Toca ir paso a paso. Toca darle forma a las instituciones creadas para el efecto.

En ese sentido es inevitable avanzar en la proyección, constitución y organización de un potente movimiento social y popular que articule las diversas expresiones de la protesta ciudadana, del sindicalismo y de las organizaciones de la izquierda comprometidas en transformaciones de más largo alcance.

Por la experiencia reciente y dado el agravamiento de la crisis económica y fiscal del Estado y el aparato productivo, como prolongación de la devastadora recesión global iniciada desde el 2008, la agenda posterior al plebiscito debe asumir los retos de una acción popular de mucha envergadura que trascienda el simple juego electoral y la componenda de candidaturas, para asumir los graves problemas que azotan sin contemplación a los trabajadores y demás segmentos excluidos de la sociedad. La paz no puede ser una mampara para esquilmar a los más pobres.

El reto es desencadenar, impulsar, promover, con todos los repertorios correspondientes, la movilización más contundente del pueblo colombiano. A nivel nacional. En lo regional y en lo local, sin ahorrar recurso político alguno.

A tales efectos se deberá canalizar la nueva infraestructura alcanzada con el acuerdo de paz, como la representación en las cámaras legislativas, los medios de comunicación alternativos, las circunscripciones electorales especiales, el marco de garantías para los nuevos movimientos sociales y los esquemas y planes de seguridad para los dirigentes que, colectivamente, realicen las gestiones políticas encomendadas en el contexto de las zonas veredales de ubicación y los campamentos de transición.

Con el Acuerdo de paz, el pueblo, la multitud, quedo dotada de una potente herramienta de cambios.

Los campesinos, casi 13 millones, disponen de una base de acción para acceder en condiciones de integralidad al derecho a la tierra en sus regiones naturales. Las mujeres avanzan en su constitución como sujeto de primera línea en una épica y autónoma marcha por la conquista de sus derechos esenciales. De igual forma los indígenas y los afrodescendientes.

La apertura democrática consagrada debe ser la máxima plenitud de los derechos y libertades políticas para que millones de colombianos puedan disputar a las oligarquías locales, regionales, nacionales e internacionales nuevas formas de organización colectiva, nuevos sentidos de época, nuevas formas de gestión política que superen la corrupción, el consumismo y el individualismo neoliberal y sus funestas manifestaciones como el extractivismo minero y la agroindustria depredadora.

La justicia para la paz, distinta a la corrupta jurisdicción  ordinaria, debe garantizar los derechos de las víctimas y la acción frontal contra el paramilitarismo y sus promotores financieros.

Así que, la construcción de la paz, en su dimensión ontológica, debe permitir conquistar nuevos escenarios en los que se determinen los cambios más profundos de la sociedad y el Estado, favoreciendo las demandas más sentidas de los excluidos.

Discrepo de quienes dibujan, con los acuerdos consolidados, un paisaje de derrota y claudicación de la resistencia campesina y popular. En peores momentos hemos estado.

Discrepo, por supuesto, del triunfalismo y las ínfulas de las voces del oficialismo gubernamental.

Votaremos sin vacilaciones el Sí a la paz y a la vida en el plebiscito del 2 de octubre, sabiendo que un apoyo mayoritario en tal sentido implica trascender el pantano de la violencia y alcanzar el plano de la creatividad y la imaginación para profundizar la resistencia popular y las posibilidades del socialismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el Quindio se intensifica y amplia el apoyo de las organizaciones sociales, populares, de los educadores y trabajadores a la paz, mediante la movilizacion por el SI en el Plebiscito convocado por el Presidente Santos para el proximo 2 de octubre.

El dia 26 de agosto realizamos trascendental jornada pedagogica en las instalaciones del Sindicato Unico de Trabajadores de la Educacion/Suteq, con cerca de 60 lideres del magisterio, convocados por sus directivas en cabeza del profesor Hugo Lievano.

A cinco semanas del 2 de octubre, la crucial fecha para la legitimación de la paz en el plebiscito que se convocara por el Presidente de la Republica, diversos sectores de la sociedad civil activan sus voluntades con el fin de dar un apoyo resuelto al Acuerdo final entre el Estado y las Farc para cerrar la más prolongada y sangrienta guerra civil en la historia del continente americano.

Una vez se conocen los detalles del pacto para iniciar la construcción de la paz, se amplían los argumentos y las esperanzas emocionadas de millones de seres humanos, integrantes de la sociedad colombiana, que sueñan con un futuro de reconciliación, armonía y convivencia.

En las regiones esa tendencia es más evidente. Muchos aun no alcanzan a dimensionar el paso dado, aún siguen atrapados por el anacrónico mundo de la violencia y la destrucción.

Pero se trata de incorporarlos a esta grandiosa utopía colectiva que significara transformar radicalmente a nuestra nación.

Varias organizaciones sociales, populares, sindicales, de derechos humanos, con presencia en el departamento del Quindío, preparan y organizan la movilización para atraer otras expresiones civiles y ciudadanas a esta potente corriente de transformación de la guerra por la paz.

Para el próximo 5 de septiembre está previsto un gran encuentro popular en el Centro de Convenciones de Armenia, con el objetivo de lanzar una potente campaña de convocatoria a votar por el SI en el Plebiscito.

Entre tanto, en la semana que corre desde el 29 de agosto al 4 de septiembre, está previsto ir a los medios de comunicación y llegar a los espacios públicos, a las Avenidas y conglomerados humanos, para realizar la pedagogía de la paz y la convivencia.

De lo que se trata es de demostrar que los llamados mentirosos y fraudulentos de los partidarios de la guerra y la violencia constituyen una convocatoria absurda e irracional para alimentar el odio y la venganza.

Desde luego, en el Quindío aún están presentes factores bastante peligrosos, asociados con el paramilitarismo, el narcotráfico, la corrupción y la manipulación clientelar de las viejas maquinarias que controlan el aparato estatal. El cartel del norte del Valle hace su presencia soterrada mediante poderosos grupos de la política, como el de la ex gobernadora Sandra Paola Hurtado y su siniestro cónyuge y con el control de alcaldes, diputados, concejales, altos funcionarios judiciales, policiales y militares, lo que, por supuesto, genera grandes riesgos y preocupaciones para quienes hacemos publico nuestro compromiso con la paz y la vida mediante nuestro apoyo al SI en el plebiscito.

Peor aún, cuando importantes instituciones departamentales, como la Rectoría de la Universidad del Quindío, conspiran abiertamente contra la paz, patrocinando, mediante la pauta publicitaria y los presupuestos públicos, ha caracterizadas fichas asociadas con el sabotaje a la paz mediante la campaña de mentiras y mensajes confusos que desorientan al ciudadano. Situación que debería ser objeto de intervención por parte del gobierno nacional y departamental.

Pero, los núcleos y organizaciones comprometidos con el apoyo masivo a la paz el 2 de octubre, durante la jornada plebiscitaria, redoblaremos nuestro trabajo, especialmente con actividades pedagógicas y culturales que estimulen las energías positivas de la sociedad civil.

Esperamos que las autoridades regionales, que han dicho que apoyan el SI, se sumen efectivamente, más allá de los discursos y las frases, a las acciones concretas previstas, colocando a disposición de las organizaciones comunales los canales de televisión, las emisoras comunitarias y los otros medios de interacción colectiva para alcanzar un multitudinario apoyo a la paz y a la vida.

Nota. 

Un Comité pro ‘sí’ a la paz con todos se conformará en el Quindío, con orientacion de la Ministra de Trabajo, Clara López Obregón. 

El organismo lo conformarán líderes de las centrales obreras, organizaciones de la sociedad civil, la CGT, la Central Unitaria de Trabajadores, el Suteq, las federaciones comunales y empresarios con comerciantes.

 

 

 

 

 

 

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