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Blog de Horacio Duque Giraldo

Horacio Duque Giraldo

Horacio Duque Giraldo

Académico y periodista alternativo

Archivo de columnas en ANNCOL 

Horacio Duque.

Ideas, preguntas y propuestas para fortalecer la iniciativa de la convocatoria y elección de la Constituyente por la paz.

Introducción.

En política hay hechos que no se pueden ignorar. Existe un Acuerdo de paz firmado por el Estado colombiano en cabeza del señor Santos e, igualmente, tenemos un pronunciamiento ciudadano en un plebiscito que lo rechazo por escaso margen.

El texto del consenso de paz está en el aire y su esencia se intenta recuperar mediante un complejo proceso de negociaciones adelantado por el gobierno con los representantes del No. Simultáneamente la Mesa de La Habana con las Farc ha sido reactivada con el objetivo de construir un nuevo pacto que permita rescatar lo construido a lo largo de seis años de diálogos en materia agraria, democracia ampliada, drogas, victimas, justicia, terminación del conflicto e implementación de las coincidencias.

Si bien el Acuerdo de Cartagena es un protocolo de gran valor, base de la apertura democrática y del fin del más prolongado conflicto social y armado de nuestra historia, punto de referencia de una nueva gramatica política y de una discursividad asociada con las demandas populares y nacionales, tampoco es lo máximo respecto de los cambios profundos que demanda la grave crisis sistémica que azota la sociedad y el régimen político.

Ya sabemos que desde sus inicios, la delegación del gobierno colocó en La Mesa de conversaciones, unas líneas rojas para impedir alteraciones del modelo económico neoliberal, para no tocar las Fuerzas Armadas y las doctrinas contrainsurgentes que le dan sustento y para sostener el régimen político con su sistema electoral y de partidos clientelares.

Es lo que explica en gran medida el rechazo santista a la propuesta de convocar una Asamblea Constituyente.

Aun así, en el nuevo escenario planteado con las votaciones del pasado 2 de octubre, tanto la ultraderecha como la derecha gubernamental, han formulado en práctica coincidencia, un conjunto de propuestas que desmantelan lo construido durante varios años. De hecho, estas dos corrientes de la elite dominante, convergen en una contrarreforma que afecta las bases mínimas de una paz  democrática.

Todo ello es fácil percibirlo a propósito de la justicia especial de paz, de la reforma agraria, de la participación política, del blindaje constitucional, de los derechos políticos de las Farc, de la erradicación del paramilitarismo, de la renovación de la política, de la implementación, de la dejación de las armas y del Cese bilateral del fuego y hostilidades definitivo.

La extravagancia de la ultraderecha es asombrosa. Nos quiere regresar al oscuro periodo de la mal llamada seguridad democrática y al imperio de la impunidad en materia de masacres, falsos positivos, corrupción y violación sistemática de los derechos humanos.

El gobierno no se queda corto en sus intenciones y pretende meterle candado al modelo neoliberal con una regresiva reforma tributaria, con las Zidres, con la megamineria, con el código de policía, con más prebendas a la politiquería, con ventajas electorales para los gamonales del régimen y con los aberrantes monopolios mediáticos que desvían la esencia de la problemática nacional.

Súmele a lo anterior la fragilidad y las incertidumbres sobre la implementación de nuevos consensos para terminar definitivamente la guerra.

No hay claridad y cualquier cosa puede suceder en momentos en que crecen las premuras y afanes del señor Santos, afectado, por lo demás, por una gran debilidad política e institucional, pues con los días el desafecto ciudadano crece frente a su gobierno.

La coyuntura demanda mucha imaginación, mucho esfuerzo político para encontrar la mejor ruta y la mejor fórmula de salida al enredo en que nos encontramos, del cual solo la oligarquía saca partido para darle continuidad a su sistema de dominación.

No es con pañitos de agua tibia que damos el salto. No es con procesos gradualistas y de simple acumulación que se pueden atender los desafíos y retos de la coyuntura.

Asi ocurrió en 1990 cuando un sector de la clase dominante diseño, promovió e impuso una formula constituyente al margen de los impedimentos y obstáculos legales del texto de 1886 con sus respectivas reformas.

Se puede acudir a la actual Constitución. Se puede traer a colación el texto de los artículos 374 y 376 de la misma para generar un marco de referencia, pero creo que eso no es suficiente.

Un cuerpo constituyente soberano hoy tiene que ser el reflejo y el resultado de la potencia del poder constituyente de la resistencia campesina y popular.

Una Constituyente de la paz no puede ser hechura de la clase política dominante vinculada con la corrupción y la degradación del campo político.

Una Constituyente tiene que ser el resultado de una conquista del proceso de paz.

Hechas esas consideraciones, lo que procede es profundizar la reflexión y el análisis sobre dicho mecanismo.

Preguntas sobre la Constituyente.

Al respecto bien sirve plantearse algunas preguntas ¿En qué consistiría un pacto político para convocarla? ¿Quiénes intervendrían en este? ¿Cuáles serían las bases de su convocatoria? ¿Cuántos delegados la integrarían? ¿Cuál sería el sistema electoral para escoger sus miembros? ¿Qué cuotas se darían a los representantes de las Farc, de los campesinos, de los trabajadores, de los estudiantes, de los afrodescendientes, de los intelectuales? ¿Cuál sería la agenda de la Constituyente? ¿Cuáles serían los ejes de su reglamento para funcionar? ¿Durante cuánto tiempo funcionaria la Constituyente? ¿Cómo sería la reglamentación de la campaña para su elección y difusión entre la ciudadanía?

Estas son cuestiones que deben debatirse y analizarse para crear las condiciones políticas de dicho mecanismo.

Las propuestas iniciales de las Farc.

Entre tanto, traigo nuevamente las ideas formuladas desde fines del año 2013 por la delegación de las Farc en la Mesa de diálogos de Cuba (http://bit.ly/2ebnj50 ).

Son tesis que seguramente tendrán que actualizarse a la luz de los acontecimientos presentados a lo largo 35 meses en materia de paz y superación del conflicto.

1. Proceso de paz y poder constituyente.

En consideración a la oportunidad histórica sin igual de un Acuerdo final que permita avanzar hacia la construcción del noble propósito de la paz con justicia social, la democratización real y la reconciliación nacional; de dejar a un lado las fuerzas militaristas y de ultraderecha empecinadas en una prolongación indefinida de la confrontación armada; de dotar dicho Acuerdo con la mayor participación social y popular y legitimidad posible, se apelará a la voluntad del pueblo soberano, al poder intrínseco del constituyente primario y soberano.

Todo ello, en consonancia con lo señalado en el preámbulo del “Acuerdo General para la Terminación del Conflicto, firmado por las FARC-EP y el Gobierno nacional”, el 26 de agosto de 2012, cuando estipula que “la construcción de la paz es un asunto de la sociedad en su conjunto que requiere de la participación de todos (…)”.

2. Convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente para la paz.

Se convocará la Asamblea Nacional Constituyente como máxima expresión del constituyente primario y soberano.

3. Gran acuerdo político nacional para una Asamblea Nacional Constituyente.

La convocatoria se fundará en un “Gran Acuerdo político nacional para una Asamblea Nacional Constituyente”, concebido como expresión de la voluntad política colectiva y del compromiso de las fuerzas políticas, económicas, sociales y culturales de la Nación para contribuir a la construcción de un Acuerdo final.

El propósito del mencionado gran acuerdo consiste en darle viabilidad jurídica y política a la iniciativa; establecer los criterios para el logro de la más amplia movilización y participación social y popular; concertar propósito y principios, naturaleza, composición, materia y alcances legislativos de la Asamblea, sin perjuicio de las definiciones propias del constituyente soberano. El “Gran Acuerdo político nacional” se comprende como una expresión elevada de la participación social en la construcción del Acuerdo final…

4. Movilización social por una Asamblea Nacional Constituyente.

Para tal efecto, se activarán los dispositivos comunicacionales a que hubiere lugar, incluida su financiación. De manera especial, se estimulará la participación de los sectores sociales excluidos, discriminados y segregados, comprendidas las comunidades campesinas, indígenas y afro descendientes. La generación de condiciones para transitar hacia la paz con justicia social exige la mayor legitimidad.

5. Poderes públicos y Asamblea Nacional Constituyente.

En el entendido de que el alzamiento armado no ha sido contra algún gobierno en particular, sino contra el Estado en su conjunto, el “Gran acuerdo político nacional” debe comprometer a todos los poderes públicos, sin perjuicio de las facultades y funciones que les han sido conferidos. La convocatoria y realización de una Asamblea Nacional Constituyente han de ser expresivas de una voluntad de Estado en la búsqueda de un bien común mayor: la paz con justicia social, estable y duradera.

6. Diseños normativos.

En reconocimiento del origen político del derecho, harán parte del “Gran acuerdo político nacional” los diseños normativos, incluidos las reformas, el procedimiento y los tiempos a que hubiere lugar, para darle una viabilidad jurídica y política a la convocatoria y realización de una Asamblea Nacional Constituyente.

7. Propósito y principios.

a. Definir los fundamentos normativos para la reconciliación nacional y una paz con justicia social, estable y duradera.

b. Preservar y reafirmar el compromiso con el catálogo de derechos fundamentales de la Constitución de 1991, incluido el reconocimiento de los derechos de las minorías y de las comunidades indígenas y afro descendientes.

c. Sentar las bases normativas para una profundización real de la democracia política, económica, social y cultural.

d. Reafirmar los principios universales de soberanía y autodeterminación en lo concerniente a la búsqueda de alternativas entre el bien común de la paz y la denominada justicia transicional.

La Constitución que surja del proceso constituyente será el verdadero Tratado de paz, justo y vinculante, que funde nuestra reconciliación y rija el destino de la nación colombiana.

8. Naturaleza de la Asamblea Nacional Constituyente.

La Asamblea Nacional Constituyente posee un doble carácter. Es una Asamblea de refrendación de acuerdos, en la medida en que éstos comprometan el orden constitucional vigente o de acuerdos no logrados en la Mesa de diálogos, frente a lo cual se atenderá la voluntad del constituyente primario y soberano. La Asamblea es también de proyección y expansión democrática real de asuntos propuestos por el constituyente primario y soberano. En todo caso, al momento de refrendación de la ley de convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente también se someterán a consideración los temas que hayan sido acordados entre el Gobierno y las FARC-EP. Dichos temas no serán objeto de estudio por parte de la Asamblea.

9. Composición.

Las Asamblea Nacional Constituyente será conformada con 141 integrantes; combina un carácter estamental, asignando cuotas de participación, con uno de elección general. Con miras a garantizar la más amplia participación social y popular y la mayor representatividad y legitimidad posibles, la Asamblea estará compuesta por representantes de las fuerzas guerrilleras que se han encontrado en la condición de alzamiento armado contra el Estado, en número que será definido como parte de un eventual Acuerdo final; por representantes de las comunidades campesinas, indígenas y afro descendientes, por representantes de los trabajadores organizados; de las víctimas del conflicto; de las mujeres organizadas; de los estudiantes organizados; de las comunidades LGTBI; de los militares retirados; de los nacionales residentes, refugiados, o exiliados en el exterior; y el resto, por representantes de las fuerzas políticas, económicas y sociales de la Nación.

10. Designación y elección de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente.

Los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente serán escogidos por designación directa o mediante elección popular, según el caso. Los miembros designados de manera directa corresponden a las fuerzas guerrilleras que se han encontrado en la condición de alzamiento armado contra el Estado. La designación directa se ejerce en representación de la totalidad de los combatientes, como reconocimiento y parte del tránsito al ejercicio pleno de la política, y en atención a las previsibles condiciones de asimetría en la competencia política. Los miembros escogidos mediante elección popular serán de dos tipos. Los electos en circunscripciones especiales en los términos de acciones afirmativas electorales, las cuales serán creadas en reconocimiento de una historia de exclusión, segregación y abandono estatal, y de la asimetría en la competencia electoral.

Las circunscripciones especiales se les concederán a las comunidades campesinas, indígenas y afro descendientes, a los trabajadores organizados, a las víctimas del conflicto, a las mujeres organizadas, a los estudiantes organizados, a la comunidad LGTBI, a los nacionales residentes, refugiados o exiliados en el exterior. Asimismo, a los militares retirados. Los demás miembros de la Asamblea serán escogidos a través de elección general y directa y con un sistema electoral transparente.

11. Materia de la Asamblea Nacional Constituyente.

Sin perjuicio de las definiciones propias de la Asamblea Nacional Constituyente, la materia de la Asamblea será concertada en el marco del “Gran Acuerdo político nacional”. En todo caso, se trata de perfeccionar diseños actuales inconclusos, incorporar nuevos y contener cláusulas pétreas en materia de derechos fundamentales y de reconocimiento de derechos de comunidades indígenas, afro descendientes y mujeres. La Asamblea se ocupará de igual manera de los temas que no hayan sido objeto de acuerdo en la Mesa de Conversaciones.

12. Alcances legislativos.

Los eventuales alcances legislativos de la Asamblea Nacional Constituyente, a través de leyes orgánicas, de leyes marco, o de leyes estatutarias, según el caso, en aquellas materias que contribuyan a la consolidación de un verdadero Estado social y democrático de derecho y propicien una mayor democratización política, económica, social y cultural de la Nación, serán definidos por la propia Asamblea en sus deliberaciones, atendiendo los propósitos y principios del “Gran Acuerdo político nacional”. Si a ello se llegare, se conformará por un período preciso un cuerpo legislativo especial, cuya composición será determinada por la propia Asamblea.

La Constituyente en la actual Carta.

En este debate preliminar cito los textos de la actual Carta política sobre la materia.

ARTICULO 374. La Constitución Política podrá ser reformada por el Congreso, por una Asamblea Constituyente o por el pueblo mediante referendo.

ARTICULO 376. Mediante ley aprobada por mayoría de los miembros de una y otra Cámara, el Congreso podrá disponer que el pueblo en votación popular decida si convoca una Asamblea Constituyente con la competencia, el período y la composición que la misma ley determine.

Se entenderá que el pueblo convoca la Asamblea, si así lo aprueba, cuando menos, una tercera parte de los integrantes del censo electoral.

La Asamblea deberá ser elegida por el voto directo de los ciudadanos, en acto electoral que no podrá coincidir con otro. A partir de la elección quedará en suspenso la facultad ordinaria del Congreso para reformar la Constitución durante el término señalado para que la Asamblea cumpla sus funciones. La Asamblea adoptará su propio reglamento.

Nota. Hay consternación generalizada en el Quindío por la manera como la ex gobernadora Sandra Paola Hurtado, Toto su compañero permanente y el tío de este, el Representante a la Cámara, Atilano Giraldo, todos ellos integrantes de Cambio Radical, despojaron, mediante contratación fraudulenta, los dineros transferidos a la gobernación por concepto de regalías petroleras. Esos dineros mal habidos se utilizaron para comprar miles de hectáreas en Génova y otros municipios de la Cordillera en donde existen abundantes concesiones mineras. Para tales irregularidades no hay fiscalía, ni autoridades policiales, ni jueces que adelanten las correspondientes acciones penales. Hay indignación en el Quindío por todo esto. Las cosas son iguales a las de la Guajira.

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

La manguala Santouribista pretende enterrar el Acuerdo de Paz de Cartagena y reemplazarlo por la Seguridad Democratica, la megamineria y las Zidres.

Hay que levantar la bandera de la Constituyente soberana por la paz.

La idea de la Constituyente.

La idea de una Asamblea Constituyente soberana y popular por la paz, para que se encargue de consolidar los Acuerdos de paz entre el gobierno del señor Santos, en representación del Estado, y las Farc como expresión de la resistencia agraria, se ha planteado de manera reiterada durante los 6 años de diálogos adelantados en la Mesa de La Habana.

La delegación de la guerrilla le ha dado sustento a tal iniciativa, resaltando su conveniencia y necesidad.

Se trata de un mecanismo político extraordinario que refleja el poder constituyente de las masas y la multitud abigarrada.

Dicha hipótesis fue rechazada desde siempre por la elite política oligárquica mediante argumentos expresados por Santos para estigmatizarla, descalificarla y descartarla.

Mejor un plebiscito, sostenía, como mecanismo de refrendación de los consensos de paz.

Una Constituyente no era útil, ni necesaria, pues sus decisiones destruirían lo acordado. Daría al traste con el Pacto de paz de Cartagena. Sus amigos, los contratistas de siempre, le acompañaban en esa percepción e iban más lejos: la Constituyente era y es un salto al vacío. Una experimento arriesgado y aventurero que debía y debe rechazarse.

Pero, a la luz de los hechos, de la sabia experiencia, lo que en realidad se está dando es todo lo contrario.

Santouribismo al ataque.

Se impuso el Plebiscito, y después de su derrota, el Acuerdo de paz quedó en el limbo. Prácticamente se volvió un cadáver que las aves carroñeras de la ultraderecha uribista y la derecha santista desguazan sin contemplación. Entre toda esta jauría se disputan la manera de eliminar la Paz de La Habana y Cartagena.

El santouribismo quiere enterrar la reforma rural integral y los derechos agrarios alcanzados para apuntalar el despojo de 6 millones de hectáreas a casi 8 millones de campesinos desplazados.

Quiere eliminar la justicia especial de paz para dejar en la impunidad masacres, desapariciones, falsos positivos, parapolítica y paramilitarismo. Para que Santiago Uribe quede libre e igual el señor Uribito pueda seguir muy campante por las calles de Miami, aletiando su impunidad y tropelías. Para que los rebeldes guerrilleros se pudran en las cárceles y mazmorras del régimen.

Quiere suspender la democracia ampliada, la representación política de las Farc, la erradicación del paramilitarismo, la seguridad de los guerrilleros, el estatuto de la oposición y las garantías para los movimientos sociales.

Quiere cercenar los derechos de las mujeres, indígenas, afros, lgtbi y de otras minorías campesinas.

En suma quiere enterrar y fulminar los importantes avances para terminar el conflicto social y armado que se consolidaron en las negociaciones de los últimos seis años.

Santos abogado del uribismo.

Santos está aprovechando los famosos ajustes planteados por el regresivo pliego de Uribe y Ordoñez para afirmar la contrareforma de la paz. Se convirtió en el abogado de las facciones fascistas para obligar  a la contraparte a ceder en todo, a rendirse y omitir las demandas históricas del movimiento de la resistencia agraria y popular.

Pretende coronar la paz neoliberal que oxigene el régimen de dominación oligárquica. Es lo que nos explica su afán, sus presiones y sus amenazas contra las Farc.

El descaro es tal que si nos descuidamos nos zampa su  retorcida reforma tributaria en nombre de la paz.

Rescatar la Constituyente.

La Constituyente es una alternativa que se debe rescatar de manera urgente.

Hay nuevos elementos planteados para que la misma cobre curso sin tardanza.

La tesis de R. Jimeno.

Jimeno plantea que “la Constitución prevé un mecanismo participativo y democrático, el artículo 376, que permite tramitar y resolver las divergencias frente al Acuerdo de Paz. Una Constituyente Especial, con la única y exclusiva agenda de ajustar los seis puntos del Acuerdo, en un tiempo limitado (¿tres meses?), con un número de miembros pequeño (¿30? ) y con calificaciones y conocimientos para garantizar profundidad en el debate, es un mecanismo que puede contemplarse. Sería una solución sin vencidos ni vencedores, civilizada, donde las minorías y mayorías discutirían en un foro abierto y transparente los posibles ajustes” (http://bit.ly/2eo4ufW ).

La propuesta de Gutiérrez Sanin.

Gutiérrez Sanin ha propuesto “convocar lo más pronto posible a un Cuerpo colegiado, una suerte de congresito, para que delibere y decida sobre los acuerdos de paz…… Un cuerpo colegiado que discuta y apruebe (o rechace) un texto final del acuerdo, quizás con elementos adicionales que justifiquen la nueva convocatoria. Ventajas: plena legitimidad democrática, pluralismo, múltiples voces. Como escuchar al país es quizás la demanda fundamental del Eln, se podría tener al menos expectativas razonables de que entrara en el proceso. Y éste sería mucho más deliberativo que un plebiscito. En una elección de esta naturaleza cabrían, y podrían expresarse, todos los matices de opinión del país. Naturalmente, también hay riesgos y costos. Es claro que de esta no vamos a salir gratis. Las partes del acuerdo tendrían que someterlo a un debate abierto. Pero se preservaría la arquitectura básica de aquel. Una coalición pro-paz tendría buenas oportunidades de salir avante. Los partidarios de la paz no podemos olvidar en ningún momento que somos la mitad (mal contada) del país. Y esas elecciones se podrían convocar para abril o mayo del próximo año. No soy abogado, pero hablando con los que saben todo esto no parece irrealizable” (http://bit.ly/2dYN1g0 ).

Agitar la bandera de la Constituyente.

No hay que darse por derrotado en este cometido. Exigir y demandar la Constituyente es lo más consecuente, ético y lógico con la lucha histórica que representa las Farc.

Hacerle más concesiones a Santos es plegarse a su esquema neoliberal y excluyente. A su sistema de corrupción y despojo de los patrimonios estatales.

Es plegarse a su camarilla politiquera, enemiga de la sociedad.

Nota. El santouribismo tambien funciona en la conjura imperialista para destruir a Venezuela. Desde Bogota se orquestan, con el consentimiento de Santos, las campañas mediaticas contra el Gobierno del Presidente Maduro.

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

El gobierno de Santos practicamente no existe, duro hasta el pasado 2 de octubre, y la campaña electoral por la Presidencia ya camina. Vargas Lleras, uno de los aspirantes mas solidos, va jugando duro y en ese sentido promueve una "rebelion" contra la casacada de impuestos de la reforma tributaria neoliberal.

Se mueve con ganas el Vicepresidente y acude al discurso populista para ganar audiencia y puntos. Tiene razon en sus criticas, aunque son muy oportunistas.

Política liquida.

Según el benemérito sociólogo polaco Zygmunt Bauman vivimos el mundo de la liquidez perpetua. Todo lo solido se desvanece en el aire, al decir de otro prominente intelectual  norteamericano, Marshall Berman.

Traigo a colación estas reflexiones a propósito de los giros inesperados que va tomando el campo político colombiano con ocasión del proceso de paz y de los resultados del plebiscito del pasado 2 de octubre, en el que como ya es sabido triunfo, por una precaria diferencia, la campaña promovida por el ex Presidente Álvaro Uribe Vélez.

Todo es muy provisional e inestable por estos días.

La inocuidad de Santos.

El contenido de la historicidad en curso en gran medida debe explicarse por la inocuidad política en que se mueve el gobierno del señor Santos. Desde el 3 de octubre prácticamente periclito el periodo constitucional del actual Jefe de la Casa de Nariño y se activó, un tanto prematuramente, la campaña para elegir el próximo Presidente de la Nación.

La campaña electoral por la Presidencia.

Estamos en los preliminares de una muy intensa controversia política, que se desplegara en los próximos 19 meses,  y las fichas más visibles van mostrando sus cartas para los efectos de estrategias y objetivos principales.

Uribe Vélez toma la delantera.

Uribe Vélez parece tener una muy buena ventaja, pues durante los meses de preparación de las votaciones de la refrendación de paz acumuló una nada despreciable experiencia y más destreza para lidiar con éxito a sus contradictores. El horizonte le luce muy favorable a sus aspiraciones. Quiere repetir en la Presidencia del Estado y bien puede ser que lo logre con el apoyo de poderosos intereses económicos, militares, paramilitares e internacionales.

Los planes de Vargas lleras.

German Vargas Lleras es otro de los más importantes aspirantes a la Presidencia. También ha hecho progresos sobresalientes en tal cometido.

Durante el plebiscito camino cuidadosamente, mediante elaborados silencios y en su momento arremetió contra la Jurisdicción Especial de Paz, cuestionando las revisiones penales de casos ya cerrados en la Sala de Casación de la Corte Suprema de Justicias. En tal posición recibió el espaldarazo de poderosos empresarios comprometidos con la financiación de los grupos paramilitares.

La orientación a sus delegados regionales fue ambigua  y contradictoria en materia de apoyos al Plebiscito. Por ejemplo, en el caso del Quindío, su socia, la ex gobernadora Sandra Paola Hurtado, promovió abiertamente la votación por el No, el cual alcanzo una cifra superior a los votos del Sí, 120 mil contra 75 mil. Eso sin perjuicio de que la mencionada dirigente sea una de las principales beneficiarias de las cuotas burocráticas y partidas presupuestales en el Sistema General de regalías.

Pasado el Plebiscito, en posteriores intervenciones se reafirmó en sus objeciones a distintos elementos del Acuerdo de paz e incluso le advirtió a las Farc que las derrotaría y barrería en las urnas electorales, nada cuestionable desde el punto de vista político, pues, al fin y al cabo, es lo que puede esperarse de un gamonal derechista como VLL.

El alzamiento contra la reforma tributaria.

La más reciente movida del Vicepresidente tiene que ver con el llamado a sus seguidores y a los beneficiarios de los programas de vivienda de interés social  para que salgan a realizar manifestaciones y protestas contra la reforma tributaria y los nuevos impuestos que crea sobre las empresas constructoras ejecutoras de dichos proyectos.

Por supuesto, Vargas Lleras tiene toda la razón en su posición, solo que se trata de un acto oportunista, calculado en función de sus planes electorales. Sabe que llego el momento de abandonar el barco santista que naufraga y está a la deriva.

El tanteo político.

Tantea el señor y entre sus cálculos no descarta que lo excluyan del gobierno, como lo propone Roy Barreras, para fortalecer su postura en el juego electoral.

Bien que le hacen, dirá.

La “rebelión” de Vargas Lleras contra los nuevos impuestos es un acto populista que debilita aún más a Santos, afectando de paso las posibilidades de los diálogos para ajustar el Acuerdo de paz.

Ajustes que por momentos no parecen estar bien encaminados por causa de la mala fe con que procede la delegación santista en la Mesa de La Habana, a la que no le faltaran ciertas ganas de incluir entre los cambios a los consensos del 26 de septiembre, el texto de la malhadada reforma tributaria neoliberal, para intentar darle cierto aire de legitimidad a la cascada de impuestos contra los pobres y las clases medias.

Con Santos todo es posible, peor si esta en desgracia y asustado.

Armenia, 28 de octubre del 2016.

Nota. Más que Campamentos con mermelada en la Plaza de Bolívar, lo que la paz reclama con urgencia son las Asambleas pre constituyentes en las regiones y de todo el país en Bogotá, que bien pueden ser preparadas con los Cabildos abiertos municipales.

 

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

Convocar otro Plebiscito para la paz neoliberal y enmermelada es otro disparate mayor del Jefe de la Casa de Nariño.

Fijo los derrotan de nuevo. El ex Presidente Uribe ya sabe como hacerlo (con mentiras y embustes) y con mucha eficacia. 

Se van a gastar las platas de la absurda reforma tributaria que aprobaran a las carreras, en mas propaganda contrapedagogica y en la compra venta de votos por parte de los gamonales santistas.

Otro Plebiscito es parte de la campaña presidencial de Santos, en la que ya tambien avanzan Uribe (y sus tres pollitos), Vargas Lleras y cierta Izquierda sistemica y pro santista que agoniza junto al regimen oligarquico.

La salida a la crisis esta en la Constiuyente soberana de la paz. Para el efecto es necesario convocar, en semanas, una pre Constituyente nacional en Bogota, previas Asambleas regionales. 

Lo demas es puro fetichismo juridico liberal.

La pregunta que nos planteamos es la siguiente ¿es la convocatoria a otro plebiscito la salida a la crisis en que se encuentra el proceso de paz?

No lo veo tan claro. Me explico.

Después de la derrota de su invento plebiscitario del pasado 2 de octubre, Santos parece un zombi, un muerto resucitado que es esclavo de las demás agencias que gravitan en el campo político.

El Jefe de debate de ese experimento, el neoliberal y desvergonzado expresidente Cesar Gaviria, por lo menos tuvo la precaución de escabullirse y quién sabe en qué Catedral pereirana o gringa estará celebrando el acceso de F. Carrillo a la Procuraduría, con el apoyo cerrado de todo el Establishment, con más de 300 empresarios en la primera línea de la defensa de la propiedad privada y la explotación de los trabajadores.

Como la crisis del régimen es sistémica y nos movemos en el caos completo, sin reglas de juego, no podemos asumir así no más cualquier ocurrencia o disparate que se le ocurra al Jefe de la Casa de Nariño.

Como si no fuera suficiente con el dislate del primer domingo de octubre, en el que se sumaron todas las equivocaciones y omisiones, ahora se nos propone de nuevo un entuerto mayor: convocar un nuevo plebiscito para refrendar los nuevos Acuerdos que supuestamente se pactaran en la última semana de noviembre con la delegación de Londoño.

Muy seguramente el No repetirá la dosis conocida. El triunfo de los adversarios santistas será superior y, ahí sí, la debacle tendrá proporciones incalculables. De marca mayor.

Y hasta mejor porque la crisis del poder oligárquico se profundizara.

La euforia legalista del fetichismo liberal.

En medio de la euforia legalista y del fetichismo jurídico, los magos de la jurisprudencia constitucional liberal a la Montesquieu, han afinando la batería de sofismas para justificar semejante despropósito.

Un nuevo plebiscito es una afrenta a la sociedad y a las penurias que padecen millones de colombianos como consecuencia de la descomunal crisis económica y financiera que se quiere solventar con otro atraco tributario como el que ha puesto en curso el tándem Santos/Cárdenas en el aparato legislativo, que muy seguramente recibirá aprobación exprés por la aplanadora “enmermelada” de los caciques y gamonales de la coalición dominante. Los mismos que se robaron las regalías petroleras, las platas de la venta de Isagen y las inversiones de las 4G, asociados a Vargas Lleras.

Coger otro medio billón de pesos, originados en las cargas tributarias que se establecerán con IVA del 19% y un impuesto a los ingresos de 700 mil familias de la clase media, lo que facilitará es una derrota aplastante de los consensos de paz.

Las masas se levantaran indignadas contra el abuso santista y politiquero de utilizar los escasos dineros del presupuesto público en más propaganda estéril y en más mermelada para los gamonales y los “movimientos sociales” fletados desde la Casa de Nariño.

Vargas Lleras despego campaña por la Presidencia.

Es tan cierto lo anterior que ya el Vicepresidente Vargas Lleras empezó su campaña presidencial atacando, de manera oportunista, la reforma tributaria, mediante la convocatoria a la movilización de los beneficiarios de la vivienda de interés social/VIP y con el patrocinio de los constructores corruptos que han sido favorecidos con la contratación privilegiada desde el Ministerio de Vivienda.

Todo servido en bandeja de plata para el Ex Presidente Uribe Velez.

Para el Ex presidente Álvaro Uribe, esto es como pan servido. Con su gran capacidad de trabajo, de ir de pueblo en pueblo para hacer su torva pedagogía, y de manipulación torticera, la ocasión se la pintan calva para avanzar en los potenciales que ha mostrado para retornar, él mismo, a la Presidencia de la Republica en el 2018. Ese señor no se pone con pendejadas, ni derrocha el glamour encopetado de los integrantes del sanedrín santistas, en donde el oportunismo de la cooptación también aporta al desacierto.

La salida es la Constituyente de la paz.

Por enésima vez hay que decirlo, y con mucha entereza, la salida de la guerra y la construcción de la paz tienen un punto central de referencia. Es la convocatoria y reunión de una Constituyente soberana y popular.

Una Constituyente que debe organizarse, a partir de un pacto político, con un nuevo sistema electoral que permita la representación de las fuerzas sociales y populares desconocidas históricamente por el poder oligárquico que encarna el señor Santos y el ex presidente Uribe Vélez.

Acciones afirmativas específicas deben garantizar la representación justa y adecuada de los integrantes de las Farc, de los sectores agrarios, de los indígenas, de los afros, de las mujeres, de los Lgtbi, de los jóvenes, de los intelectuales, de las capas medias y de los trabajadores.

Reunir una Pre Constituyente en Bogota.

En ese sentido, la propuesta que formulamos es la siguiente:

Convocar de manera inmediata una Asamblea Pre constituyente en Bogotá, con la antesala de  Pre constituyentes en las 8 principales regiones de Colombia.

La Pre constituyente debe estar integrada por representantes de las Farc y de los movimientos sociales y comunales. Allí no debe concurrir la clase politiquera santopastranouribista. Se trata de un evento soberano que dibuje y proyecte la Asamblea Constituyente de la paz. Esa debe ser su principal función.

Nota. Obama y la oligarquía bogotana siguen con sus planes para asaltar la gigantesca renta petrolera de Venezuela, mediante la desestabilización política y el golpe de Estado contra las instituciones vigentes allí. Rechazamos la intriga imperialista y oligárquica. Se quieren robar completica la riqueza de los hidrocarburos de la patria de Bolívar.

Armenia, 28 de octubre del 2016.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

El verdadero rostro de la paz santista es su reforma tributaria contra los trabajadores, las clases medias y el pueblo en general.

Manifestaciones y protestas del Comando Unitario de los Trabajadores se enfrentan a la nueva fase del neoliberalismo globalizante que manipula la paz para seguir arruinando a millones de personas.

Hoy 27 de Octubre todos a protestar desde las 3 de la tarde en la Plaza de Bolivar de Bogota y en los otros lugares del pais señalados para el efecto.

Fuera Santos y su corrupta camarilla politiquera!!!!!!!!!!!!!

Despues del plebiscito.

Pasó y se agotó la mala película del Plebiscito santista que, a la manera de una cortina de humo, se utilizó por meses y semanas para distraer a la sociedad y el pueblo colombiano de sus problemas más graves.

Como siempre, la camarilla politiquera oficialista aprovecho tal evento para proseguir en el despojo de  los escasos recursos presupuestales del gobierno. Santos canalizo billones de pesos para la propaganda del régimen y para la compra venta de los votos, que a regañadientes acompañaron el modelo neoliberal de paz, en la versión de la casta dominante.

Como la crisis capitalista del 2008 y la fiscal siguen expandiéndose, golpeando severamente los ingresos fiscales y las tasas empresariales de plusvalía, ahora viene la arremetida para consolidar el saqueo de la sociedad, mediante una feroz reforma tributaria neoliberal, la cual se tramitara a grandes velocidades por la aplanadora del Congreso, subordinada al poder ejecutivo de la Casa de Nariño.

Golpe a los trabajadores y sus salarios.

El golpe para los trabajadores, para las clases medias, para la pequeña y mediana empresa es demoledor. Los únicos favorecidos serán las grandes corporaciones bancarias, empresariales y, por supuesto, la burguesía burocrática que tiene por oficio la manipulación politiquera de la sociedad y el Estado con sus instituciones.

Dos y medio millones de familias con rentas mensuales entre 2 y 3,5 millones de pesos serán las grandes afectadas con las nuevas tarifas del impuesto de renta.

El proyecto de Santos/Cárdenas agrava la desigualdad social y golpea sobre todo a los del medio.    

Se trata de la reforma tributaria más regresiva de la historia colombiana.

En el fondo su perspectiva fiscal se encuadra en la concepción que promueve la reducción de los salarios como una ruta para ampliar el ahorro y la competitividad externa. En este sentido, el manejo del crecimiento se reduce a deprimir los salarios y propiciar altas rentabilidades del capital. Así se dio en la mayoría de los países en los últimos 25 años y Colombia no quedo por fuera.

En fin, la reforma tributaria es una disculpa para bajar el salario real.

Un mamotreto lleno de trampas.

El paquete tributario es un mamotreto con más de 331 artículos y 210 hojas de exposición llena de tecnicismos y subterfugios para engañar y mentir sobre su verdadero alcance.

La almendra de la reforma.

La almendra de la reforma apunta a quitarle a los pobres y a la clase media, nueve billones de impuestos y a los billonarios y a las trasnacionales, dos billones menos en tributos.

Los objetivos centrales de la cascada tributaria.

Para no irse con rodeos, estos son los principales objetivos de esta cruel reforma del régimen santista contra la paz.

Primero.

Sube los impuestos indirectos en nueve billones de pesos –IVA, consumo, combustibles y bebidas azucaradas–, que tallan muy duro a los sectores populares y a las clases medias y nada a los oligarcas, con el siguiente agravante: es falso que los impuestos nacionales los paguen solo las trasnacionales y unas pocas empresas más, pues el cincuenta por ciento (50%) lo aportan los indirectos, contando a los citados y al cuatro por mil y los aranceles, y otra gran parte corre por cuenta de la clase media empresarial, los trabajadores por cuenta propia y los empleados. El carácter regresivo de los impuestos indirectos no deja duda alguna.

Segundo.

De igual manera castigará más a la clase media el monoimpuesto a los tenderos; que se liquide retención en la fuente a partir de los 1.5 millones de pesos y bajar de 3.4 a 2.7 millones los ingresos mensuales desde los que se tiene que declarar renta, para poner a tributar más a otras 600 mil familias.

Tercero.

A diferencia de lo anterior, el impuesto de renta disminuirá en 1.89 billones de pesos, porque, principalmente, a los más poderosos, trasnacionales y banqueros, se los recorta de 43 a 32 por ciento. Aquí conviene subrayar que a las empresas pequeñas y medianas apenas se les reduce el tributo del 34 al 32 por ciento, cuando debería pagar una tasa mucho  menor.

Así las cosas, se consolida una estructura que sustituye los gravámenes directos (los que tienen más pagan más), por los indirectos (los que tienen menos pagan más), se borra la progresividad del patrimonio y del ingreso a las personas jurídicas y se sube la carga tributaria del trabajo con relación al capital. La típica reforma tributaria que sacrifica la equidad fiscal para ampliar el recaudo y sostener la rentabilidad del capital.

Nada que tenga que ver con la paz con justicia social y con democracia ampliada.

Es por tal razón que la voz de protesta de los trabajadores y clase medias se levanta con manifestaciones y acciones públicas para frenar la avalancha santista. Hoy 27 de octubre en todo el país se darán grandes concentraciones de inconformidad que acompañamos de manera muy firme.

No más modelo neoliberal!!!!!!!!!!!!!

Fuera Santos y su camarilla oligárquica!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Notas.

Nota 1. Lo que ocurre en Venezuela hoy no es más que la ejecución de los planes imperialistas gringos para asaltar la enorme renta petrolera de dicho país, para lo cual se acude a la desestabilización política y los golpes de Estado blandos como los de Honduras, Paraguay y Brasil. Con la complicidad de una elite burguesa violenta (Capriles, Allup, López, Tintori, María Corina, Chuo y demás), la arremetida del Pentágono utiliza toda la carga geopolitica, contando con el no disimulado concurso de la oligarquía colombiana y continental. Solidaridad con Venezuela y su gobierno, amigos de la paz progresista para Colombia.

Nota 2. Ricardo Arias Mora, un Pastor quindiano no muy santo, que es investigado por la Fiscalía debido a un inmenso fraude (de 35 mil millones de pesos) en la compra de la nueva sede del Fondo Nacional de Ahorro, del cual fue su Gerente por nombramiento de Santos, fue uno de los principales promotores del No a la paz en el plebiscito. Ahora pide pista en la Casa de Nariño para que se deje en la impunidad cada una de sus fechorías penales, como el robo a cientos de maestros del Quindío con falsos planes de vivienda.

 

 

Horacio Duque.

En un verdadero atolladero se encuentra el régimen santista, carcomido por la crisis y la desafeccion ciudadana, que cada vez lo repudia mas en las encuestas de opinion.

Su aceptacion ha caido hasta el 29%.

Santos pretende salvarse de la crisis promoviendo una contrareforma del Acuerdo de paz, en la que recoge las presiones del decadente poder judicial y las de la propia ultraderecha que nos quiere retornar a la era de los falsos positivos, las masacres y los montajes judiciales y carcelarios. A las epocas nefastas de la Seguridad Democratica y el Plan Colombia.

Por primera vez en la historia de Colombia un proceso de paz con las guerrillas logró los resultados trascendentales que conocemos.

A tales logros aporto la determinación insurgente de no levantarse de la Mesa de diálogos hasta culminar el plan establecido previamente.

Claves estratégicas para entender la crisis de la paz.

Sin embargo, los problemas suscitados y los obstáculos que con frecuencia se presentaron, se originaron en las limitaciones estructurales del régimen político oligárquico representado por el señor Santos.

Como el modelo político excluyente imperante, al igual que su base económica y social, se caracterizan por una crónica fragilidad, los diálogos con las Farc, y ahora con el Eln, se han pretendido utilizar para oxigenar las redes institucionales del Estado liberal antidemocrático.

El proceso de paz adelantado en los recientes años lo que ha buscado es atenuar los efectos de la descomunal crisis financiera, económica y fiscal, para sofocar uno de los principales puntos de la rebelión popular y agraria.

De igual manera para profundizar el modelo neoliberal y el saqueo imperial de nuestros recursos mineros, naturales y agrícolas.

El tema de la paz ha sido instrumentalizado como mampara para justificar la reforma tributaria que se tramita, que afecta a los sectores obreros y a las capas medias y favorece a las grandes corporaciones globales y a los segmentos oligárquicos de la sociedad.

Estas son las claves estratégicas para entender la situación de bloqueo que vive  hoy nuestro país.

Las complicaciones de la paz.

Por desgracia esa crisis sistémica del modelo ha infiltrado el proceso de paz y lo tiene en un punto bastante complicado.

La enorme abstención, cercana a los 20 millones de votos y buena parte del voto por el No en el plebiscito del 2 de octubre, son un reflejo demoledor de la desafección política por el gobierno y del repudio a Santos con su cúpula corrupta y antidemocrática.

Millones de colombianos le dieron la espalda al Plebiscito oficialista, que no a la paz, como una manera de rechazar al Jefe de debate neoliberal de dicha campaña, el señor Cesar Gaviria, hoy totalmente desaparecido del escenario público, y a la podrida clase política de gamonales y caciques que se aprovecharon del tema para seguir con el saqueo descontrolado del presupuesto público, afectado por un enorme hueco fiscal.

Gaviria y compañía deben asumir su responsabilidad ante el país por el tremendo descalabro.

Superar la crisis del régimen oligárquico.

Para que la paz prevalezca en su lógica política, pues cada vez es más evidente el anacronismo de la lucha armada per se, se necesita, obviamente, pensar en la superación de la crisis del régimen oligárquico santista.

Aquí lo que tenemos es un bloqueo catastrófico del régimen plutocrático, donde la paridad de fuerzas electoral obliga a soluciones constituyentes

En vez de eso, el Jefe de la Casa de Nariño se conjura y maniobra conjuntamente con los enemigos de la paz, como el señor Pastrana y la señora Ramírez, a quienes les ha ofrecido altos cargos burocráticos como el Ministerio de Educación, para dotarse de cierta estabilidad y barajar de nuevo en lo relacionado con el Acuerdo de Cartagena para alterarlo en sus bases esenciales, calculando que de esa manera puede impedir su caída estrepitosa y sortear el infernal atolladero en que se encuentra al día de hoy poniendo en serio peligro su continuidad en los próximos 20 meses.

Lo más palpable en estos momentos es que Santos se ha convertido en el principal abogado del pliego uribista contra la paz en la Mesa de La Habana. Quien lo creyera, los delegados del gobierno en La Habana han llevado a la misma un pliego de contrarreformas muy superior a las de la ultraderecha terrateniente. Con razón Uribe Vélez esta tan entusiasmado de volver a conversar con los inquilinos de la Casa de Nariño.

Nota 1. Apoyamos la movilizacion popular contra la reforma tributaria del gobierno programada para este jueves 27 de octubre por el Comando Nacional Unitario de los Trabajadores.

Nota 2. Acompañamos las jornadas de vigilia por la paz previstas en distintos lugares de la geografica nacional para el dia 31 de octubre del año en curso.

Nota 3. Al paso que vamos y dadas las amenazas del Ministro de la Defensa, no es descartable un incidente belico mayor que afecte el Cese Bilateral del Fuego y hostilidades definitivo, retornandonos por varios meses a las negras epocas de la guerra y los enfrentamientos armados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

Para defender los avances del proceso de paz se requieren amplias campañas de masas en las regiones y en todo el territorio nacional. No hay que bajar la guardia y confiarse en el expediente de la "via parlamentaria" clientelar y corrupta que quieren imponer los gamonales santistas.

Pongámoslo en términos bien crudos. Hay una contraofensiva cerrada de la ultraderecha contra los avances del proceso de paz y sus resultados más tangibles como el Acuerdo de Cartagena, el Cese bilateral del fuego, el apoyo internacional y los nuevos escenarios de solución a las otras manifestaciones del conflicto social y armado. Todas las propuestas de los representantes del No, quieren retornar a la Seguridad democrática uribista, mediante la eliminación de la Justicia transicional, las garantías políticas, la seguridad constitucional y las medidas agrarias pactadas en favor de los campesinos, las víctimas, los indígenas, los afros y las mujeres.

Por entre ese coro retardatario se está filtrando el proyecto santista de barajar de nuevo y desconfigurar, en los términos del modelo neoliberal extractivista y agro industrial, los consensos mínimos de La Mesa de diálogos de La Habana.

La delegación oficialista de la Casa de Nariño ha cobrado ímpetu para competir con el bloque fascista con ideas que desmantelen los pactos consolidados. Tal parece que al bloque oligárquico transnacionalizado y subordinado al imperio gringo, la derrota del SI no lo afecto y, por el contrario, se afana en sacar provecho del impasse desatado por el resultado adverso del plebiscito santista del pasado 2 de octubre.

Para tal efecto aprovechara sus coincidencias con el pastranismo, que será favorecido con el Ministerio de Educación,  para proyectar otra manguala en contra de la paz.

El papel de las masas en las calles.

En tales términos, la paz depende de la acción colectiva del pueblo colombiano. Es la intervención de las masas, las campañas de masas, regionales y nacionales, las que deben oxigenar y profundizar la construcción de la paz con justicia social y democracia ampliada.

El impacto de la crisis económica y de la regresiva reforma tributaria.

La presencia y presión del pueblo, además, está siendo alimentada por el empeoramiento de las   condiciones materiales de la gente, que es el principal motivo históricamente para que aumenten las protestas en la calle.

Tanto la crisis financiera como fiscal y las consabidas estrategias para superarlas, en los términos del modelo neoliberal, con reformas tributarias regresivas, como la que está en curso en el poder legislativo y los recortes del gasto público social en salud, educación y subsidios, empeoraran aún más las condiciones de pobreza de millones de colombianos, muchos de los cuales votaron por el NO como una manera de protestar, o se abstuvieron en las recientes votaciones mostrando el gran desafecto ciudadano por el régimen plutocrático vigente en el Estado.

Agréguele a tal escenario el continuado desplome del Presidente entre la opinión pública. Santos perdió capacidad de gobernar, se mueve en el vacío político y es una entelequia deletérea.

El repertorio de las campañas de masas.

Las campañas de masas por la paz deben incluir tomas agrarias (campesinas, indígenas y afros), bloqueos de autopistas, marchas de víctimas, movilizaciones estudiantiles, carpas en plazas públicas, huelgas, paros cívicos, plantones, Cabildos abiertos municipales y procesos constituyentes que permitan poner en practica la estrategia de tener un pie dentro y otro fuera de las instituciones que, con matices, defienden los líderes del movimiento por la paz que se expandirá con el aumento de la conflictividad social que vendrá acompañada de las políticas tributarias y neoliberales que aplicará el desfalleciente régimen oligárquico santista.

Nota 1. En el Quindío quedo al desnudo la doble estrategia de Vargas Lleras frente a la paz. Allí, sus compinches, la ex gobernadora Sandra P. Hurtado y su marido “El Toto”, principal directivo del Cartel del Norte del Valle y dueños de rutas de narcotráfico por el Cañón de las Garrapatas, se pusieron la camiseta del No y ganaron ampliamente a los del SI. Sacaron 120 mil votos contra la paz y los del Si 75 mil.

 

Horacio Duque.

La paz con justicia social y democracia ampliada ha conquistado importantes avances en la sociedad colombiana. El texto del Acuerdo de paz, el Cese bilateral del fuego y hostilidades, el apoyo internacional y la apertura de las negociaciones con el ELN, son trascendentales aportes para el fin de la guerra, que la derrota del Si el pasado 2 de octubre, no puede sepultar. La movilizacion social, incluido paros regionales y un Paro cìvico nacional, son recursos imprescindibles en la batalla contra el sabotaje de la ultraderecha.

En igual sentido debe entenderse la Constituyente de la paz que se ha planteado como salida extraordinaria al traspié de la paz con el Plebiscito santista.

Hay que cavar las trincheras en la sociedad civil en desarrollo de la guerra de posiciones que nos ha traido la transicion politica.

Planteamiento del problema.

En la exploración de alternativas para destrabar el proceso de paz con las Farc, resulta conveniente formularse algunas preguntas con el propósito de establecer escenarios que nos coloquen en la ruta de la terminación definitiva y cierta del conflicto social y armado nacional.

Naturalmente la indagación debe focalizarse en los dos tópicos de mayor trascendencia y peso.

Las preguntas.

¿Por qué falló el plebiscito como instrumento de refrendación del Acuerdo de paz de Cartagena? ¿Qué objetivos políticos no explícitos se proponía alcanzar el señor Santos con su procedimiento unilateral? ¿Qué mensajes envía el triunfo del No en las votaciones del 2 de octubre? ¿Se equivocó la delegación de la guerrilla de las Farc al aceptarlo por la vía de asumir sin objeciones la Sentencia C-379-16 emitida por la Corte Constitucional? ¿Implica el triunfo del No la superación del conflicto intraelite entre Santos y Uribe para dar curso al viejo esquema consociacional cristalizado en gobiernos de Frente Nacional y republicanos? ¿Es la derrota del Si en el plebiscito una alerta temprana para las Farc respecto de lo que pueda ocurrir con la ejecución e implementación de los puntos del Pacto de paz y en relación con la fragilidad de los mecanismos de protección jurídica y constitucional de los mismos? ¿Es el traspié del 2 de octubre una clara advertencia sobre el magro soporte político de la paz de La Habana, hecha la consideración de su limitado alcance en temas neurálgicos para el bienestar social como la continuidad del modelo neoliberal, el extractivismo minero, la agroindustria contra campesina y las libertades democráticas?

Malogrado el plebiscito por el acontecimiento histórico del 2 de octubre, el punto obligado de referencia para seguir buscando la refrendación de la paz, obviamente debe ser la otra fórmula planteada en el seno de La Mesa por los representantes de las Farc. Se trata de una Constituyente popular, amplia, representativa y soberana. Un cuerpo que incorpore y articule la movilización social, popular y democrática.

Aquí los interrogantes bien podrían tener el siguiente sentido: ¿Coincide la Constituyente de la paz con los códigos y textos del Acuerdo de Cartagena? ¿Es la misma un salto al vacío? ¿Es la Constituyente el eje de los debates que se abrirán en la Mesa de diálogos con ocasión de las presiones y desafíos de los enemigos ultraderechistas del Acuerdo de paz para destruirlo e impulsar una contra reforma política, económica, cultural y social? De acordarse una Constituyente ¿Cuál sería el sistema electoral y las acciones afirmativas correspondientes para escoger sus integrantes? ¿Cuánto tiempo durarían sus deliberaciones?

La caída del plebiscito santista.

Un sistema electoral corrupto y tramposo.

No es cierto que se pretenda desconocer el resultado mismo de las votaciones del 2 de octubre. Las cifras están allí y el No se impuso al Si, por un número equivalente a los 54 mil votos. Por supuesto, también están otros datos no menos dramáticos y síntoma de una evidente crisis del régimen político y su anacrónico sistema electoral. Me refiero a la abstención, cercana en este caso, al 63% del padrón electoral.

Por momentos no parece suficiente decirlo. Sin embargo, una idea como la de la paz y la solución política de la guerra, estaba prácticamente condenada a perecer en las aguas turbias del mercado electoral tradicional, dominado por los caporales y tenientes de la politiquería tradicional, adictos a la compra venta de votos, al uso del engaño y la presión violenta para inducir el comportamiento electoral del ciudadano, pues como lo dice Ronderos (ver http://bit.ly/2eCr4W0), “el sistema electoral colombiano está diseñado para que la mayor cantidad de gente no pueda votar. No hay voto adelantado por correo; es necesario registrarse para votar con meses de anticipación; y, si viene un huracán, como, de hecho, sucedió el día del plebiscito en el Caribe colombiano, no se extiende el restringidísimo horario de votación”.

“La lógica tradicional, dice, es que mientras menos gente vote, más van a pesar los votos amarrados de los políticos. Pero cuando su poder no es el que está en juego, no mueven la máquina de votos comprados, intercambiados por favores o impuestos por miedo. Menos aún esta vez, cuando el acuerdo firmado en La Habana hablaba de reforma electoral, garantías políticas reales a la oposición; de parar, de una vez por todas, la violencia como arma de la política”.

“Es muy difícil, señala, pedirle a una máquina programada para la trampa que juegue limpio”.

Con el plebiscito, el Acuerdo de Paz quedó atrapado en ese mismo sistema excluyente de máquinas clientelares y elecciones restringidas.

No obstante que todas las encuestas daban un amplio margen al SI y el triunfalismo oficialista de La Mesa de diálogos, daba por hecho la derrota apabullante del No, liderado por el expresidente Uribe Vélez, en las delirantes previsiones se desconoció olímpicamente, "que lo que se ha tenido en el país es una democracia representativa contramayoritaria, que ha implicado, entre otras cosas, un alto nivel de abstencionismo, una cultura política construida por los medios y por las redes sociales, la confianza de los ciudadanos en "gerentes" para administrar lo público, y un ejercicio de la política en el que partidos no promueven la participación, no se preocupan por la gente que no vota, sino que aspiran a obtener la cantidad de votos requeridos para acceder a sus representaciones, en una carrera política en la que aplican la competencia propia del sistema económico neoliberal, como bien lo recuerda Ordoñez, al igual que ocultan y tergiversan" (ver http://bit.ly/2dRQe0K).

Los juegos de un tahúr.

Pero en una lectura de mayo alcance sobre el plebiscito hay que referirse a sus antecedentes inmediatos. Ese mecanismo de refrendación fue promovido, de manera unilateral por el señor Santos, para lo cual su delegado jefe en la Mesa, derrocho retorica con el fin de justificar su utilización y reforma, mediante ajustes a la ley 134 de 1994 sobre Mecanismos de participación ciudadana. La intención implícita, dentro del clásico juego de un tahúr, era diezmar políticamente a la contraparte con un resultado favorable que sería utilizado con el fin de doblegar y descalificar la plataforma programática de la insurgencia y su prolongada resistencia armada. Pero, todo resulto al revés, y Santos termino pegándose un tiro en el pie, afectando aún más su credibilidad, legitimidad y capacidad de maniobra en la gobernanza.

Con razón Londoño en su entrevista con Caracol, afirmaba que en medio de todo, la derrota del Si no era una noticia tan mala. El triunfo del No aterrizo a todo mundo, sacandolo de la euforia y bipolaridad, y se convirtió en una advertencia temprana para los defensores de la paz, así como ocurrió en la primera ronda electoral del 2014.

El sabotaje contrainsurgente de la ultraderecha.

El apretado triunfo de los enemigos de la paz envía un mensaje contundente en el sentido de la enorme resistencia que realizará la ultraderecha para impedir la construcción de la paz. Esto no parara, alcanzara nuevos niveles de sabotaje y bloqueo, como suele ocurrir con cualquier proceso de cambio, por mínimo que sea.

Los errores cometidos.

Vista hoy las cosas de manera más ponderada, no fue un acierto haberse acogido apresuradamente a la Sentencia C-379-16 de la Corte Constitucional sobre la Ley del Plebiscito, cediendo a los afanes y el asedio de Santos y sus delegados concentrados en el Nobel y la Secretaria General de la ONU para el Jefe de la Casa de Nariño. 

Más conviene un examen autocritico que eludir alguna carga de responsabilidad política en el bache del 2 de octubre.

¿Resucitaran el Frente Nacional?

Lo digo por los desarrollos que vienen presentándose en el post plebiscito, como un eventual regreso al esquema bipartidista de gobierno, en que las facciones de las elites zanjan sus diferencias y proyectan esquemas compartidos de gestión gubernamental, a la manera como ocurrió con el Frente Nacional, desaprovechando de tal manera el potencial de las estructuras de oportunidad política dibujadas por la intensa pugna entre el santismo y el uribismo, registrada en los años recientes a propósito de la caracterización del conflicto social y armado.

Los peligros del fetichismo jurídico y constitucional.

El triunfo de la ultraderecha en el plebiscito es, obviamente, una alerta temprana sobre lo que puede ocurrir con la implementación de los consensos de paz. Nada está asegurado. Ningún fetichismo jurídico o constitucional sirve de formula milagrosa. Es tanto como decirse mentiras, engañarse y propiciar la defraudación crónica e inveterada de las elites dominantes.

Es la potencia de la acción de masas, es la contundencia de la multitud y una adecuada correlación de fuerzas el único seguro de la cristalización de los pactos de paz.

El escaso apoyo popular a la paz.

En ese sentido, es válida la preocupación y observación sobre el raquitico respaldo popular a los Acuerdos de paz, que Jose Mujica, ex presidente de Uruguay, ha resaltado en una reciente comunicacion a Santos. El dice que la clase trabajadora se margino de la paz, que el pueblo desatendio la convocatoria a una paz neoliberal y politiquera como la de Santos.

Quien queda mal parada en todas estas proyecciones es cierta izquierda prepotente y clientelar, que anunciaba millones de votos por el Si (nos regalaron de entrada mas de 12 millones) y la sepultura definitiva del uribismo. 

Es innegable, como lo observa Prada (Ver http://bit.ly/2eoOpax ) que, “el Acuerdo de Paz entre las FARC y el gobierno colombiano, firmado en la Habana, es esta luz al final del túnel. Un acuerdo, difícil de lograrlo; empero, logrado al fin. Aunque sea solo eso, acuerdo; documento firmado por ambas partes y los garantes. Esto, ciertamente, no es la paz; sin embargo, es un compromiso para desplegar las voluntades encontradas para alcanzar la paz, poniendo las partes todo lo que se pueda para lograrlo. Sabemos, que esto no basta; como dice el refrán popular: el camino al infierno está sembrado de buenas intenciones”.

Y agrega, “lo que ocurra no depende del documento firmado, de los acuerdos logrados, incluso de las voluntades puestas, aunque sea al inicio”.

“Lo que ocurra o pueda ocurrir, señala Prada, depende de lo que haga el conjunto de la sociedad, el conjunto del pueblo, de la acumulación de voluntades singulares, puestas en escena; así como de sus prácticas desplegadas, de las fuerzas desenvueltas y, obviamente, de las correlaciones de los campos de fuerzas. Depende del pueblo, en pleno ejercicio de sus libertades y haciendo respetar sus derechos, ejerciendo la democracia, el que se cumpla con el acuerdo logrado; haciendo, además, que este acuerdo se efectivice, realizando la oportunidad histórica-política aprovechada”.

“Diremos, afirma,  de la manera más abierta, ni optimista, ni pesimista, que el pueblo colombiano gana la oportunidad y la posibilidad de resolver los problemas candentes, que han arrastrado a una guerra que parece interminable”.

“De todas maneras, observa, la firma del Acuerdo de Paz ya es un desenlace del largo conflicto. Se puede decir, por lo menos, como conclusión provisional, que si un Estado-nación, concretamente su forma expresa y gubernamental, el gobierno, el Congreso, el poder judicial, se ven empujados a dialogar y, después, firmar con el que consideraron, durante tanto tiempo, el enemigo, es que, primero, constata que no puede vencer la guerra. Lo que ya es, de por sí, una cierta victoria de la guerrilla. Esto significa, por lo menos, que la correlación de fuerzas parece equilibrada. Se ha llegado a un punto de estancamiento”.

“En segundo lugar, el contenido del Acuerdo de Paz toca tópicos y temas estratégicos, que no solamente se refieren a la conclusión del conflicto, a las condiciones estrictas de paz, en el sentido restringido, sino a las condiciones de posibilidad de una paz duradera, para decirlo sencillamente”.

“Por otra parte, en el Acuerdo de Paz, no ha participado directamente el pueblo colombiano. Falta entonces, sin que el pueblo, por lo menos, en mayoría, esté en desacuerdo con el Acuerdo de Paz, que el pueblo y la sociedad colombiana participen plenamente en la construcción colectiva de la paz. Participen con su pluralidad, con sus multiplicidades, con sus territorialidades, con sus singularidades, dándole dinámica a una construcción de la paz, que se debe dar en la pluralidad de los planos y espesores de intensidad de la formación social-territorial-cultural integral”. “Que sea una paz en los distintos planos y espesores de intensidad, construida como estética y fenomenología de la potencia social” (http://bit.ly/2eoOpax  ).

Trascender los límites de la movilización pasiva y organizar el Paro cívico popular y nacional.

Pero esa participación popular debe salirse del lecho de procusto santista de movilizaciones conducidas por las oficinas públicas.

La movilización social debe agotar todas las formas y expresiones de la resistencia subalterna.

Manifestaciones, plantones, bloqueos de vías, huelgas, marchas y un gran PARO CIVICO nacional que sea la síntesis de paros regionales y territoriales, en los que se vean involucradas, en primer lugar, aquellas áreas afectadas por la violencia contrainsurgente/paramilitar como el Cauca, Catatumbo, Caquetá, Bajo cauca Antioqueño, Centro del Valle, Choco, Sur de Bolivar, Putumayo, Meta, Arauca y Bogotá.

Se trata de desplegar la contundencia de la potencia social para imponer, por una vía extraordinaria, el contenido de los Pactos de paz, llegando hasta una Asamblea Constituyente soberana, amplia y representativa, en la que se consoliden los avances alcanzados en la Mesa de Conversaciones de La Habana, “pues las vías puramente jurídicas o parlamentarias serían ultra-vulnerables, pues sufrirían de un déficit crónico de legitimidad, según lo observa Sanín,  quien considera que las propuestas de ajuste de los partidarios del No, aunque variadas, son muy problemáticas. El uribismo tiene su propia agenda, basada en la desestabilización y en la vuelta al poder. Sus lacónicas demandas atacan la arquitectura fundamental del acuerdo” (Ver http://bit.ly/2dYN1g0 ).

“Es indispensable, nos dice Raul prada, volver a analizar los procesos de la crisis, los procesos que convergen en la explosión social, en la decisión colectiva del pueblo sometido a luchar y liberarse de la dominación” (Ver http://bit.ly/2eoPkrF  )

¿Un Cuerpo colegiado o Congresito?.

Es por tal razón que propone “convocar lo más pronto posible a un Cuerpo colegiado, una suerte de Congresito, para que delibere y decida sobre los acuerdos de paz. Un cuerpo colegiado que discuta y apruebe (o rechace) un texto final del Acuerdo, quizás con elementos adicionales que justifiquen la nueva convocatoria. Ventajas: plena legitimidad democrática, pluralismo, múltiples voces” (Ver http://bit.ly/2dYN1g0 ).

Agrega que, “como escuchar al país es quizás la demanda fundamental del Eln, se podría tener al menos expectativas razonables de que entrara en el proceso. Y éste sería mucho más deliberativo que un plebiscito. En una elección de esta naturaleza cabrían, y podrían expresarse, todos los matices de opinión del país. Naturalmente, también hay riesgos y costos. Es claro que de esta no vamos a salir gratis. Las partes del acuerdo tendrían que someterlo a un debate abierto.

Pero se preservaría la arquitectura básica de aquel. Una coalición pro-paz tendría buenas oportunidades de salir avante….

“Los partidarios de la paz no podemos olvidar en ningún momento que somos la mitad (mal contada) del país. Y esas elecciones se podrían convocar para abril o mayo del próximo año (Ver http://bit.ly/2dYN1g0  ).

Son ideas que aparecen y conviene considerarlas, aunque tengan cercanía con un atajo inútil, pero sin asumir el rechazo de la Constituyente que debe ser una premisa fundamental, desde nuestro punto de vista.

La preponderancia de la Constituyente como cristalización de la potencia social revolucionaria.

Es que la Constituyente de la paz nos permite ser más claros con las demandas históricas de nuestra sociedad y el alcance de la potencia social.

Ella, a mi juicio no es el tan anunciado salto al vacio. Si su eleccion es el resultado de un sistema electoral transparente, equitativo, del uso de acciones afirmativas para darle adecuada representacion a los combatientes guerrilleros, a los campesinos, indigenas, trabajadores, mujeres, afros, no puede considerarse de antemano como un paso incierto. Por supuesto, tiene sus incertidumbres, obvias en dinamicas democraticas, pero alli la paz con justicia social tiene las mayores posibilidades de consolidarse.

La potencia social.

Pero, el gran desafío para evitar la limitación de la potencia social, consiste en cambiar la forma de operar la rebelión. La forma de operar, que permita la liberación de la potencia y su flujo constante creativo, no corresponde al esquematismo dualista de activo/pasivo. Sino a la posibilidad de asociaciones equivalentes, que logren, en su conexión y empatía, activar las potencias singulares, contenida en los cuerpos. Esta posibilidad parece requerir formas de comunicación social que no sean dualistas, que reproduzcan el esquema de destinador-destinatario, emisor-interlocutor, o la estructura destinador-destinatario-denotación-connotación-codigo-decodificación-referente-mensaje. Sino, ya especulando, formas de comunicaciones plurales, múltiples y simultaneas, que son las que la revolución tecnologica ha instalado con las infraestructuras a disposición de la multitud.

Conclusión.

Vivimos un momento de grandes velocidades y bifurcaciones inesperadas. Solo la potencia social liberada, no canalizada por el mecanismo articulador del clientelismo corruptor, nos puede permitir avanzar de manera efectiva en las rutas de transformación autentica. A eso nos referimos cuando desde estas páginas planteamos la urgencia de promover un gran Paro Cívico Popular y nacional y la convocatoria y realización de una Constituyente de la paz con amplia participación ciudadana.

Es la hora de cavar las trincheras en la sociedad civil para la guerra de posiciones en curso.

Nota 1. Otra vez fracasa el intento criminal y fascista de bloquear, mediante el vulgar hackeo a Anncol. Les duele la verdad, les duele que la sociedad pueda tener otras miradas alternativas a las lecturas que le gustan al oficialismo santista y la ultraderecha uribista.

Nota 2. El Cese bilateral del fuego y hostilidades ordenado hasta el 31 de diciembre tiene cierto olor a chantaje santista para debilitar la programatica de la paz con justicia social. Mas sensata la decision de avanzar con los procesos de preconcentracion en las zonas veredales y con el Mecanismo de Monitoreo tripartito, con presencia efectiva de las Naciones Unidas.

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

Hay que defender en su integridad el Acuerdo de paz de Cartagena. Permitir su alteración es desconocer la generosidad y compromiso de la resistencia campesina revolucionaria.

Calma y paciencia. No hay que caer en la trampa santista de las peligrosas velocidades para dar golpes de mano; tampoco hay que dejarse intimidar del paramilitarismo uribista.

La oligarquía quiere sortear la crisis de su régimen político con pactos de las camarillas oligárquicas para apuntalar su régimen representativo elitista causante de la abstención y la manipulación politiquera del santísimo y la ultraderecha.

Ante el fracaso del plebiscito y los desastres que está ocasionando, la solución es la convocatoria de una Asamblea Constituyente soberana por la paz, tal como lo propuso la delegación de las Farc desde el 20 de diciembre del 2013. Esa es la premisa para dar curso a la terminación de la guerra civil.

Una Constituyente debe ser el fruto de una amplia coalición por la paz, tal como la que se impuso en la segunda vuelta presidencial del 2014.

Las falsas alternativas.

Para destrabar el proceso de paz con las Farc se están sugiriendo varias alternativas.

Su implementación seria francamente un retroceso que destruiría el Pacto de paz de Cartagena, afectando seriamente el trabajo realizado por casi cinco años en La Mesa de La Habana para dar termino al conflicto social y armado de casi 60 años de existencia.

Unos proponen utilizar las facultades presidenciales en materia de orden público, que es como entregar un cheque en blanco para que la elite plutocrática representada por Santos, disponga a su amaño del país y el Estado.

Otros sugieren transitar la vía parlamentaria ordinaria para aprobar leyes con los consensos alcanzados en Cuba, que seguro será utilizada por la corrupta clase política para seguir con el saqueo del Estado, utilizando la bandera de la reconciliación.

Hay quienes plantean fortalecer la mediación y poderes de un organismo internacional, lo que significaría la entrega de la soberanía patria al Departamento de Estado y las grandes corporaciones gringas y Europeas.

Desde otro ángulo están quienes postulan decisiones de la Corte Constitucional para dar curso a los pactos alcanzados, que no es más que facilitar la venganza del podrido sistema judicial contra la justicia especial de paz.

Un pacto oligárquico tipo Frente Nacional.

En el trasfondo esta perfilada la vieja fórmula de un pacto tipo Frente Nacional entre los clanes oligárquicos, para readecuar el régimen político contramayoritario a las presiones populares y demandas ciudadanas para alcanzar la paz con derechos y justicia social.

Sería el retorno implacable del sistema representativo elitista, que ha implicado, entre otras cosas, un alto nivel de abstencionismo, una cultura política construida por los medios y por las redes sociales, la confianza de los ciudadanos en “gerentes” para administrar lo público, y un ejercicio de la política en el que los partidos no promueven la participación, no se preocupan por la gente que no vota, sino que aspiran a obtener la cantidad de votos requeridos para acceder a sus representaciones, en una carrera política en la que aplican la competencia propia del sistema económico capitalista, al igual que ocultan y tergiversan (http://bit.ly/2dRQe0K).

Ese el alcance de las reuniones de compadres de Santos con Uribe, Pastrana y Ordoñez

Es la peor vía para resolver la crisis de legitimidad del régimen político expresado en las altas cifras de abstención en el plebiscito, equivalentes al 63%; en la pequeña diferencia entre el SI y el NO; y en la descarada manipulación clientelar, antropológica y mediática, tanto de la ultraderecha fascista como del oficialismo santista.

Es el camino de la exclusión del pueblo y los movimientos sociales, para superar la crisis sistémica que afecta a la nación.

Otra vez la paz exprés con Premio Nobel.

Pero, si tal esquema es un desastre, no lo es menos la idea de acelerar unos acuerdos para destruir el Pacto de paz de Cartagena.

Santos necesita llegar al 10 de diciembre, fecha en que se le entregara el premio nobel, con una formula salvadora que satisfaga los poderes globales volcados en imponer una paz neoliberal para favorecer el extractivismo minero y la agroindustria de la Altillanura.

Santos esta urgido de una paz exprés para anular las conquistas democráticas consagradas en los consensos fundamentales de La Habana.

Por eso se necesita advertir con alarma sobre estas velocidades oficialistas.

Son una trampa fatal.

De las carreras no queda sino el cansancio.

Calma, paciencia y ponderación es lo único que se le debe pedir a las partes honestamente interesadas en una paz democrática con apertura al pueblo y sus demandas.

Santos impuso su plebiscito y ya conocemos el resultado. De nada sirvieron las advertencias y observaciones argumentadas. Y quien cometió el error debe asumir las consecuencias. Ahora no puede aparecer muy fresco y orondo como si nada.

Convocar la Constituyente de la paz. Los 12 puntos de las Farc.

La delegación plenipotenciaria de las Farc/EP siempre coloco sobre la Mesa de diálogos la idea de convocar y realizar una Asamblea Constituyente soberana por la paz.

Desde el gobierno se le descalifico y estigmatizo con tesis muy débiles, siempre para realzar el infausto plebiscito.

Hoy se dice que la Constituyente es un salto al vacío.

Que su funcionamiento destruirá lo acordado.

Sin observar que quien llevo a ese fatal resultado fue el malogrado plebiscito santista, dejando por el suelo toda la baba de De La Calle y sus juristas despistados, a propósito de la Ley que ordeno realizar la consulta del pasado 2 de octubre.

La Constituyente soberana y popular por la paz es la salida más conveniente para los intereses mayoritarios del país y para proyectar las salidas a la descomunal crisis en que se debate la nación.

Ya las Farc plantearon desde el 20 de diciembre del año 2013 un conjunto de iniciativas para convocar y elegir una Constituyente.

Conviene recordarlos e insistir en ellos.

1.- Ante la amplitud de los temas que se discuten en la Mesa Conversaciones de La Habana, la única solución posible para su refrendación, es una nueva asamblea constituyente conformada de forma amplia, democrática y participativa.

2.- Esta nueva constituyente se convocaría como máxima expresión de la población colombiana como soberana de la Nación.

3.- Para ello se propone el establecimiento de un “Gran acuerdo político nacional para una Asamblea Nacional Constituyente” que se encargará de gestionar la conformación de la nueva constituyente, así como de establecer los criterios para el logro de la más amplia movilización y participación social y popular.

Todo esto a partir de concertar propósito y principios, naturaleza, composición, materia y alcances legislativos de la Asamblea.

4.- También proponen promover una movilización social por una nueva Asamblea, para lo cual el Gobierno deberá “activar los dispositivos comunicacionales a que hubiere lugar, incluida su financiación”. También se procurará estimular la participación de los sectores sociales excluidos, discriminados y segregados.

5.- Aclarando que “el alzamiento armado de la guerrilla no ha sido contra un gobierno en particular, sino contra el Estado en su conjunto”, el Gran Acuerdo Político se encargaría de comprometer a todos los poderes públicos, sin perjuicio de las facultades y funciones que les han sido conferidos. Esto como muestra de la voluntad del Estado frente a este tema.

6.- Con el fin de darle viabilidad jurídica y política, la convocatoria de esta nueva constituyente se haría conforme a las normas vigentes relacionadas con este tema.

7.- Este punto establece el propósito y principios bajo los que actuaría la nueva constituyente, definiendo su resultado como “el verdadero acuerdo de paz, justo y vinculante”. Dentro de estos principios se incluye una normatividad para la paz y el respeto a los derechos consagrados en la constitución de 1991.

8.- La nueva Asamblea tendría como objetivo elevar a nivel de mandato constitucional los acuerdos que se alcancen en el proceso de paz, pero en consonancia con lo que decida la población colombiana.

9.- La nueva asamblea estaría conformada por 141 integrantes de todos los sectores de la sociedad. Entre ellos habrá una porción integrada por las fuerzas que se han alzado en armas contra el Estado, cifra que sería establecida al momento de discutir los mecanismos de refrendación del acuerdo de paz.

10.- Los integrantes de esta asamblea serían escogidos popularmente en dos partes. Una a nivel nacional y otra por circunscripciones especiales de los sectores más excluidos como los campesinos, indígenas, afrocolombianos e integrantes de las comunidades Lgbti.

La parte integrada por los excombatientes guerrilleros será elegida por designación directa de cada guerrilla.

11.- El objetivo de esta nueva constituyente, con respecto a las Constitución de 1991, sería “de perfeccionar diseños actuales inconclusos, incorporar nuevos y contener cláusulas pétreas en materia de derechos fundamentales y de reconocimiento de derechos de comunidades indígenas y afrodescendientes”.

12.- De la misma forma en que se hizo durante la Asamblea Constituyente en 1991, en esta nueva ocasión, se conformaría un cuerpo legislativo más pequeño que se encargará de emitir las leyes necesarias para la continuidad del funcionamiento democrático del país, hasta que la nueva constitución entre en vigencia.

Nota 1. La campaña por la Presidencia de la Republica despego el pasado 2 de ocutbre, con Uribe en la punta por una pequeña ventaja. Se trata de la primera vuelta. Pero como en el 2014, las votaciones de mayo del 2018 validaran las mayorías contra la guerra.

Nota 2. La paz se defiende y consolida con la mas amplia movilización y participación de los movimientos sociales comprometidos en la apertura democrática y los logros de los consensos alcanzados en La Habana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

Para salir del bloqueo a la paz se requiere de una gran habilidad tactica. 

Las acciones de masas deben involucrar el mas amplio grupo de los defensores de la paz.

La resistencia civil contra la guerra urirbista es un punto clave de la accion comun de millones de colombianos.

Tarde que temprano llegaría la contraofensiva contra los Acuerdos de paz de la ultraderecha fanática. Bien perdiendo o ganando en el plebiscito o con cualquier otro mecanismo de refrendación.

De haber ganado el SI por los mismos 54 mil votos que perdió frente al No, la polarización también habría sobrevenido y la reacción de los grupos más retardatarios de la sociedad sería peor, más feraz y violenta.

La ultraderecha está anclada en potentes estructuras sociales, culturales y políticas, capaces de competir con el poder concentrado en el Estado, cuando no tiene su monopolio absoluto. Lo vimos en la campaña y las votaciones para el plebiscito de la paz. Santos fue incapaz de hacer prevalecer el poder del gobierno y su competencia civilizatoria para crear un consenso holgado a los pactos de paz. Pudo más la regresiva pedagogía de las facciones ultramontanas. La pedagogía del gobierno quedo reducida a una inocua propaganda, completamente inutil frente a las mentiras del contradictor. Mentiras que son normales en toda reyerta por el poder. Eso lo sabemos por Aristóteles, Polibio y Maquiavelo.

Santos mismo es un campeón de la mentira y el engaño.

Foucault tiene razón en el sentido de que el poder más preponderante no solo anida en los espacios estatales. Por el resto de la sociedad hay otros poderes con más potencia. Lo acabamos de comprobar el 2 de octubre.

Se creyó que era suficiente con el poder del gobierno para sacar adelante el Acuerdo de paz y los hechos han desmentido tal conjetura.

Colocados en el nuevo escenario político derivado del plebiscito y la negación de los acuerdos de paz es preciso asumir las siguientes premisas.

Primera. Uribe va por la destrucción absoluta de los consensos de paz de La Habana. No descansara hasta imponer su punto de vista, que es el de la guerra y el exterminio de la resistencia agraria.

Segundo. Uribe va a bloquear el Cese Bilateral del fuego y de hostilidades, mediante una amplia campaña de opinión para demostrar que las Farc siguen en sus acciones de guerra y hostiles a la población. El resultado será de nuevo un escenario de combates, enfrentamientos y operaciones de las Fuerzas Armadas contra los frentes guerrilleros.

Tercero. Uribe, Ordoñez y Vargas Lleras intentaran anticipar la campaña electoral presidencial, en la que van a competir para barrer los acuerdos de paz de la Mesa de diálogos de La Habana.

Frente a este lúgubre horizonte político, lo que permitirá hacer posible que la izquierda y las corrientes democráticas, defiendan y protejan la paz acordada, es una gran destreza para realizar una estrategia de alianzas de corto plazo. Se requieren decisiones políticas tácticas con inteligencia y perspicacia.

En ese sentido, las grandes movilizaciones de masas en curso, como las tomas agrarias del 12 de octubre, deben permitir constituir un potente movimiento de Resistencia civil y democratica contra la guerra que quiere instalar, de nuevo, la ultraderecha paramilitar que coordina Uribe Vélez.

Hay que impulsar acciones políticas que se apoyen en el uso de métodos no-violentos por parte de grupos de civiles para desafiar al poder violento y guerrerista de la alianza derechista de terratenientes, multinacionales, generales, empresarios, banqueros y políticos corruptos. La resistencia civil pacífica de los colombianos debe incluir acciones sostenidas para debilitar las fuentes de poder del adversario, para obligarle a negociar en términos favorables a la paz.

 

 

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  • Exiliados invisibilizados
  • Declaración final del II Encuentro de la Constituyente de Exiliadas y Exiliados Perseguidos por el Estado colombiano
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