powered ByGiro.com

Descargar
0:00



Blog de Horacio Duque Giraldo

Horacio Duque Giraldo

Horacio Duque Giraldo

Académico y periodista alternativo

Archivo de columnas en ANNCOL 

Horacio Duque.

Una siniestra cadena de complicidades de la vieja justicia ordinaria representada por jueces de ejecucion de penas y la Guardia del Inpec, ha montado un demoledor bloqueo a la Ley 1280 del 2016, de amnistía e indulto, para impedir la libertad de casi 6000 presos politicos de las Farc. 

Se trata de un desleal golpe al proceso de paz que afecta su sostenibilidad y avances.

Por todos lados le aparecen tropiezos a la ejecución de los acuerdos de paz firmados el pasado 24 de noviembre en el Teatro Colón de Bogotá por Santos y Rodrigo Londoño.

Las Zonas Veredales Transitorias no están listas, todos los días asesinan líderes sociales, la justicia especial de paz está bloqueada en el Senado, la protesta social continua siendo penalizada con montajes  judiciales de la Fiscalía y la Ley 1820 del 2016 que determinó la amnistía e indulto la convirtieron en letra muerta en los juzgados y oficinas del Inpec.

Casi 6000 presos políticos y sociales de la guerrilla esperaban, en diciembre pasado, que con la aprobación de la amnistía y el indulto, las puertas de las cárceles y penitenciarias se abrirían para alcanzar su libertad.

Van más de 45 días de vigencia de la Ley 1820 de diciembre del 2016, aprobada mediante el mecanismo del Fast Track, pero los jueces de penas, de conocimiento, fiscales y guardias del Inpec, se han concertado para bloquear la aplicación de dicha normatividad, impidiendo la libertad de los combatientes revolucionarios y luchadores sociales.

Son distintas las maniobras utilizadas para mantener en prisión a miles de personas. Cuando no es el control de constitucionalidad pendiente, se alega que las boletas de libertad llegaran cuando el último de los guerrilleros deje las armas en los contenedores de la ONU.

Pero no es solo eso. La guardia carcelaria ha incrementado, en los últimos meses, la persecución y el atropello de los miembros de las Farc que se encuentran en los centros penitenciarios.

Entre tanto la indiferencia del gobierno es absoluta.

Con la amnistía y el indulto sucede igual que con las Zonas Veredales Transitoria, las cuales la burocracia santista no adecuó ni dotó para localizar los frentes guerrilleros que han llegado a tales sitios con el fin de dar cumplimiento a lo pactado. Los alimentos están podridos y no hay atención médica integral, especialmente para las madres gestantes y lactantes.

Parecida situación se presenta con la seguridad acordada para los líderes de origen popular. Todos los días llegan noticias del asesinato de integrantes de organizaciones sociales por los grupos paramilitares que, con la complicidad de las Fuerzas Militares y de Policía, copan las áreas en las que hacían presencia las columnas guerrilleras.

El gobierno no ha procedido a organizar los esquemas de seguridad de los militantes populares y menos a desmantelar y erradicar las redes sicariales del neoparamilitarismo, que el Ministro de Defensa dice no existen de manera sistemática.

A pesar de lo escrito en los acuerdos de paz, la Fiscalía y el Esmad continúan con los montajes criminales contra las protestas y movimientos sociales. Las capturas de los líderes del paro camionera son una prueba contundente en tal sentido.

Para completar, la Fiscalía, y su titular Humberto Martínez Neira, ha orquestado un permanente bloqueo del trámite del Acto legislativo que crea un Titulo Constitucional Transitorio para institucionalizar la Justicia Especial de Paz. Con los argumentos del ultraderechista uribismo, el Fiscal ha montado un abierto sabotaje al trámite de tan importante instrumento jurídico.

En todo este caos le cabe una enorme responsabilidad al Presidente Santos, quien ha pretendido utilizar la paz para apuntalar el modelo neoliberal y la agresión contra la Republica Bolivariana de Venezuela.

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

Tal como van  de mal las cosas con la implementación de los acuerdos de paz, plagada de irregularidades e incumplimientos del gobierno de Santos en las Zonas Veredales Transitorias y en la aprobacion de las leyes de la paz, quien mas se beneficia politicamente de ello es el ex Presidente Alvaro Uribe Velez y sus estrategias para regresar, con uno de sus candidatos, a la Presidencia de la Republica en las votaciones del 2018.

Sube la temperatura política con ocasión de las campañas políticas para seleccionar los candidatos de los partidos y movimientos políticos a la presidencia de la república, que será votada en el primer semestre del año 2018.

Hay muchas cábalas y nombres en la palestra pública.

La pregunta que resulta obligado plantearse en estos momentos es por la persona o grupo más opcionádo para llegar a ser el próximo jefe de la Casa de Nariño, durante el periodo comprendido entre los años 2028-2022.

Como están las cosas quien tiene las mayores opciones de acceder a dicho cargo es el ex Presidente Álvaro Uribe o alguien por él escogido entre los líderes del Centro Democrático (Duque, Holmes, Santos, Zuluaga, Ramos o Londoño).

El doctor Uribe Vélez adelanta una incansable y disciplinada campaña política por todo el país y su discurso es un eficaz instrumento de interpelación de amplios grupos populares. Triunfó en recientes votaciones adelantadas en tres municipios que acudieron a escoger su alcalde por ausencia del titular en Cerete, San Ángel y El Fresno.

Un verdadero campanazo.

No comparto sus ideas pero eso no me impide reconocer que se trata de un verdadero profesional de la política, caracterizado por la coherencia, la perseverancia y la agudeza para entender los mundos de vida de las capas populares que lo acompañan y respaldan con entusiasmo.

Dos datos consolidan la hipótesis de sus amplios potenciales presidenciales para recuperar el poder nacional.

Uno es que en el 2018 solo habrá dos partidos con posibilidades reales de llegar a la segunda vuelta: el Centro Democrático y la Unidad Nacional. En la primera vuelta de 2014 el Centro Democrático obtuvo con Oscar Iván Zuluaga 3’759.971 votos y la Unidad Nacional, con Juan Manuel Santos 3’301.815, mientras candidatos que de nuevo aparecen para el 2018 como Marta Lucía Ramírez por el Partido Conservador y Clara López por el Polo Democrático, sólo obtuvieron 1’995.698 y 1’958.414, respectivamente.

Otros nombres adicionales que entran en la baraja como Vargas Lleras, de Cambio Radical y Petro, del Polo Democrático Alternativo, obtuvieron en la primera vuelta de 2010, 1’473.627 y 1’331.267, respectivamente. Nada hace pensar que los volúmenes electorales de esos partidos minoritarios hayan aumentado de manera significativa. La única votación nacional posterior a 2014 fue la del Plebiscito de 2016 que fue una repetición al detalle de la segunda vuelta electoral de 2014, en la cual es difícil discriminar de quienes fueron los votos por el Sí o por el No, pero confirmó una polarización que confirmaría también a los dos partidos que tendrían la mayor opción para pasar a la segunda vuelta en 2018.

Pero como la política está llena de sorpresas, no sobra recordar, igualmente, que el Partido Verde con Antanas Mockus y la candidatura a la vicepresidencia de Sergio Fajardo, quien será otro candidato en 2018, obtuvo 3’134.220 votos en 2010, desplazando a los partidos tradicionales en la segunda vuelta en una gigantesca Ola Verde que murió luego tristemente.

Ante ese panorama no es difícil pensar que debería haber unas alianzas previas a la primera vuelta electoral. Las más obvias son dos. La del Partido Liberal cuya última participación presidencial en 2010 lo colocó en un penoso último lugar y el triunfante Partido de la Unidad Nacional, basada en el hecho de que el último tiene los votos pero el primero tiene el candidato.

Una alianza de Humberto de la Calle como candidato a la Presidencia con un representante de la Unidad Nacional a la Vicepresidencia sería imbatible si la opinión pública considera positivo lo que se haya hecho hasta entonces en la ejecución de las normas e instituciones nacidas del proceso de paz.

Pero una fórmula entre el candidato a la Presidencia del Centro Democrático escogido por Álvaro Uribe (¿Iván Duque?) con la vicepresidencia de Marta Lucía Ramírez, que es la candidata conservadora con más votos, sería imbatible si los electores consideran que los resultados del proceso de paz son negativos y poco significativos en el mejoramiento de las condiciones de vida de los más pobres y en la superación de las lacras éticas que carcomen, como la corrupción de la mermelada y la contratación fraudulenta, el ejercicio de la política.

Quien, como Vargas Lleras, quede por fuera de esas dos alternativas muere.

No es difícil, entonces, inferir que el proceso de paz será pieza clave en la campaña presidencial en curso, y como van las cosas quien puede sacar el mejor partido del desastre gubernamental en esta materia es el ex Presidente Uribe Vélez y quien escoja como su candidato presidencial.

Un triunfo presidencial del Centro Democrático en el 2018, es la muerte de los acuerdos de paz entre el gobierno del señor Santos y las Farc. Así de sencillo. Obviamente será también el regreso a la guerra y la confrontación violenta con otros actores y sujetos políticos.

Lo demás es cuento.

 

 

 

 

Horacio Duque.

Hay que anticiparse a los enemigos de la paz y a sus falsos amigos, avanzando en la conformación de una Gran coalición por la reconciliación en el modo como lo propone Humberto de la Calle para alcanzar un contundente triunfo en la primera vuelta de las votaciones presidenciales del 2018.

Si lo que prevalece es la insensatez y el oportunismo de algunos sectores, el triunfo del expresidente Alvaro Uribe sera un hecho, pues su popularidad y audiencia es amplia y se extiende tal como lo confirman las recientes votaciones por alcaldes en algunos municipios del pais. Uribe Velez está demostrando que no claudica y persistirá en sus tésis y en su convocatoria populista.

Desde el ángulo del constructivismo, una potente teoría social que alude a como se construyen y desarticulan las realidades sociales con las practicas discursivas, entendidas como relatos que guían el desempeño de grupos sociales y políticos determinados, los avances y consensos en materia de paz alcanzados por el Estado con las Farc a lo largo de los últimos años, aun corren graves riesgos dada la oposición y sabotaje de los núcleos mas rabiosos de la ultraderecha feudal y religiosa. Además, el triunfalismo y la arrogancia de algunos segmentos, comprometidos e involucrados en los diálogos, es fatal para la proyección histórica de los pactos formalizados en el Teatro Colon, el 24 de noviembre del 2016.

No sabe uno que es peor, si la oposición abierta de la ultraderecha o el triunfalismo oportunista de quienes se dicen amigos de la paz pero han montado un tribunal para armar roscas de compadres y amigotes en busca de prebendas. Son los recién llegados que aparecen más “papistas que el Papa”. De eso hay muchas experiencias en la historia de los movimientos sociales y populares.

Está en curso una áspera campaña presidencial para escoger el sucesor del actual jefe de la Casa de Nariño, a quien parece se le agota el combustible político, y, obviamente, el tema de la paz y su construcción será una prioridad en los debates.

De manera explícita, desde el Centro Democrático, uno de sus más reconocidos voceros, ha dicho que de ser ellos los vencedores en las votaciones del 2018, cosa nada improbable, pues, Álvaro Uribe conserva una amplia popularidad y audiencia entre los colombianos, desmontaran todos los elementos de la paz como la Justicia transicional, la reforma rural integral, la amnistía y la organización de las guerrillas como un partico político legal.

Grave anuncio.

Una alerta que debe recogerse desde ya, para avanzar en la constitución de una Gran Coalición por la paz, como la propone el Doctor Humberto de la Calle en entrevista concedida al diario El Tiempo (http://bit.ly/2lFmWUB ).

Una Gran Coalición que recoja a todos los sectores y grupos defensores de la terminación de la guerra y la violencia, con un candidato presidencial de prestigio, comprometido y de amplio reconocimiento que alcance una contundente victoria en las votaciones de la primera vuelta del 2018.

Avanzar en esa dirección es uno de los grandes retos para los próximos meses.

Esa Gran Coalición hay que construirla desde las veredas, los municipios, los departamentos y las regiones diversas de la geografía nacional.

Doy un ejemplo concreto. En el departamento del Cauca y sus 41 municipios estamos preparando un encuentro de alcaldes para afianzar su compromiso con la paz y el desarrollo de la región, especialmente de cara al Pacifico, mediante infraestructuras que permitan acceder al Puerto de Guapi en el Pacifico.

Por la paz, la consigna es sumar y sumar. No vetar, ni excluir a nadie, como lo vienen haciendo ciertos personajes oportunistas que se creen dueños de los sueños de millones de colombianos.

Nota. Como lo anota Álvaro Villarraga (http://bit.ly/2kZaf83 ), a diferencia de El Salvador, Irlanda y Sur África, la de Colombia no es una “paz perfecta”; es una paz “imperfecta”, como la de Filipinas, pues los avances alcanzados como los acuerdos con las Farc, coexisten con fenómenos extendidos de violencia política como los que ocurren con el ELN, el EPL, el Clan del Golfo y las pandillas urbanas de Medellín, Bello, Cali, Bogotá, Barranquilla y otras redes urbanas. Villarraga anota, con mucho conocimiento, que el Clan del Golfo es una mutación de antiguos núcleos maoístas asociados con las luchas campesinas de Córdoba, Uraba, Putumayo y el Catatumbo. Algo similar a otros movimientos maoistas como los naxalistas del centro de la India y del norte y centro del Perú.

Una “paz imperfecta” puede dar pie a un rebrote de la guerra social y política especialmente en los actuales momentos de incremento de la agresión imperial encabezada por D. Trump contra los pueblos latinoamericanos. En México bien puede ocurrir una generalizada reacción popular armada contra la tiranía imperial trumpiana y su muro de la infamia.

 

 

 

Horacio Duque.

Como con la justicia restaurativa de la Jep, en el campo de la educación se han concertado los intereses neoliberales y plutocráticos para impedir la implementación de los acuerdos de paz en dicha materia.

Un proyecto de Decreto Ley que propone los espacios para la educación técnica, tecnológica y científica en el sector rural que será objeto de una amplia reforma integral, es estigmatizado con mentiras y sofismas por los grupos que monopolizan y se enriquecen como billonarios con el negocio turbio de planteles y universidades de garaje.

Con lenguajes seudo cientificos y con argumentos inconsistentes los asesores del mercado neoliberal (Oscar Sánchez y Cajiao) educativo quieren impedir los ajustes institucionales y legales de paz en el sector educativo nacional.

Sabotean la Catedra de la paz y la ciencia de la paz y ahora, aliados con el uribismo parapolítico, pretenden que todo siga igual.

No se saldrán con la suya.

Ayyy!!! Amilkar Acosta, otro de la  delincuencial elite guajira metiendo las manos en los dineros publicos. Qué verguenza. Qué cinismo el de estos politiqueros. 

La implementación de los acuerdos de paz es un sistema complejo y denso que compromete muchas variables de la sociedad y su Estado.

En el texto del Acuerdo de paz firmado en el Teatro Colon de Bogotá, el día 24 de noviembre del 2016, entre el Presidente Santos y Rodrigo Londoño, sobresale por sus implicaciones el tema de los ajustes institucionales y las adecuaciones en la estructura y funciones del Estado para la construcción de la paz.

Son muchos los frentes implicados en tal sentido. Ya se conoce el trámite legislativo para crear la Justicia Especial de Paz/Jep y los mecanismos extrajudiciales respectivos como la Comisión de la Verdad y la Unidad de búsqueda de los 190 mil desaparecidos en los últimos 120 meses.

La oposición a estos desarrollos del consenso de paz entre el Estado y las Farc no se ha hecho esperar y ya se conoce el rosario de contrarreformas planteadas y agitadas por el viejo sistema de la jurisdicción ordinaria. El más beligerante en tal sentido ha sido el Fiscal Néstor Humberto Martínez, funcionario que ha hecho circular una retahíla de imprecisiones, las cuales corresponden al repertorio uribista de ataques a la justicia de paz, para intentar desnaturalizar el Proyecto de Acto legislativo que establece un artículo transitorio en la Constitución con los pactos en materia de justicia transicional restaurativa. También desde la Corte Suprema y del Consejo de Estado se han hecho sentir voces estentóreas en defensa de las leyes carceleras y punitivas del ojo por ojo y el diente por diente. El más reciente coletazo de estos sabotajes corre por cuenta del nuevo Procurador Fernando Carrillo quien ha pretendido meter sus narices en la Jep para conservar los privilegios que tiene en la justicia ordinaria con la fronda burocrática que hace presencia en los procesos judiciales no obstante el papel de los conocidos jueces de garantías.

Los opositores a las reformas de la paz también se dejan sentir contra los necesarios e inevitables ajustes en el sistema educativo nacional.

En efecto, la Ministra del Trabajo, el Director del Sena y la Ministra de Educación, han hecho conocer un Proyecto de Decreto ley, el cual debe firmar el Presidente de la Republica en ejercicio de las facultades extraordinarias de paz que le otorgo el Acto Legislativo 01 del 2016 declarado exequible por la Corte Constitucional que valido el “Fast Track” o vía rápida para ejecutar los pactos de reconciliación.

Dicho proyecto “Por el cual se trazan los lineamientos para contribuir en la implementación y el desarrollo normativo del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, a través de una estrategia de transferencia tecnológica al sector rural y al sector productivo del país, fortaleciendo la formación profesional en el marco del desarrollo del Sistema Nacional de Educación Terciaria, que mejore la productividad del trabajo, la empleabilidad, el desarrollo socioeconómico, y se dictan otras disposiciones” (http://bit.ly/2kCg9vq ), se inscribe, en su motivación y articulado, en los sentidos y propósitos que animan los amplios consensos alcanzados para dar por terminado el conflicto social y armado y pasar a la construcción de la institucionalidad correspondiente a la reconciliación entre los colombianos.

El borrador conocido está organizado en cinco títulos y 29 artículos que se refieren a su objeto, finalidad, componentes de la estrategia, el Sistema Nacional de Educación Terciaria (SNET), Sistema Nacional de Calidad de la Educación Terciaria – SISNACET, la oferta de maestrías técnicas, la educación técnica y formación profesional, el Marco Nacional de Cualificaciones MNC, Sistema Nacional de Acumulación y Transferencia de Créditos (SNATC),  y la Transferencia del contrato de aprendizaje al sector rural y de la construcción.

Y quién dijo miedo, al modo de la obstrucción ultraderechista del uribismo, los poderosos gamonales del sector oficial y privado de la educación, agremiados en diversas corporaciones que defienden aberrantes privilegios mercantiles y burocráticos, organizaron un coro plañidero para estigmatizar la iniciativa de paz.

Bien es sabido que la educación colombiana, pública y privada, sobresale por su pésima calidad. La misma ha sido convertida en un siniestro negocio de mercaderes convertidos en multimillonarios de nuevo tipo. Universidades como la Antonio Nariño, San Martin, Unisinu y una red de instituciones de garaje son verdaderas cloacas y alcantarillas de sórdidos negociantes que explotan a millones de jóvenes excluidos del sistema universitario público, en el que, igualmente, se refugian mediocridades académicas y docentes, interesados exclusivamente en prebendas burocráticas y salariales, ignorando las demandas y desafíos de una educación científica y moderna.

Es el mismo orden educativo burocrático neoliberal, oficial y privado, que impide, con múltiples argucias, la implementación de la catedra y la pedagogía de la paz. La investigación y los estudios para la paz.

Rectores, directivos y docentes anquilosados, en todos los niveles y sectores, le sacan el cuerpo a la paz e ignoran los compromisos éticos en ese sentido.

Obviamente hay excepciones en algunas universidades y colegios, pero la norma es el desconocimiento de los acuerdos de paz y sus compromisos puntuales.

Por supuesto, la paz necesita de la educación. Los campesinos (casi 13 millones) y la reforma rural integral, los indígenas, las mujeres, los afros, las víctimas, la sociedad necesita el concurso de la educación, publica y privada, para sacar adelante la erradicación de la violencia.

Es lo que hace conveniente y necesaria la hipótesis de las Ministras del Trabajo y Educación y del Director del Sena.

De nada sirve atravesarse como una mula muerta para defender los aberrantes y billonarios privilegios de los negociantes de la educación y de la burocracia docente y administrativa que parasita y engorda en las oficinas del gobierno.

El desarrollo agrario, ecomun (red de cooperativas), las vías terciarias, los proyectos productivos para sustituir la coca, la democracia ampliada, la participación politica, los derechos de los movimientos sociales, los guerrilleros en movilización politica, las víctimas, necesitan con urgencia un sistema de educación terciaria técnica, tecnológica, universitaria y profesional para el trabajo, para el desarrollo humano, para la seguridad alimentaria y para el ejercicio pleno de la ciudadanía.

La sociedad civil democrática tiene que actuar para impedir que los mandamases del negocio y los privilegios educativos se le atraviesen a la paz con sofismas y tesis engañosas, como las que sacan a relucir ciertas fichas (también extrañamente enriquecidas como “nuevos ricos”) que presumen de eminencias educativas (Cajiao, Oscar Sánchez et.al), que en realidad son mandaderos de los intereses corporativos plutocráticos acumulados con la educación neoliberal (http://bit.ly/2jX1qcz y http://bit.ly/2kgKTRz ).

Nota. La Guajira no es solo un gobierno fallido. Lo es también su sociedad con sus valores éticos y democráticos por el suelo. Esa es una tierra de nadie o de bandidos, para ser más precisos. Kiko Gómez (50 años de cárcel por asesino), Oneida (pendiente de ir al Buen Pastor, a no ser que los de Cambio Radical dispongan lo contrario), Ballesteros, De Luque y ahora Amilkar Acosta (estrenando cortinas de humus y aun vestido de seda wayyu), quien presume de intelectual perfumado, sale de la Federación de Departamentos, ciertamente manejado por él como un anquilosado feudo guajiro, con niños wayuu muriéndose a granel por desnutrición, por adjudicar a dedo un jugoso contrato por casi 20 mil millones de pesos, desconociendo normas mínimas de transparencia y pulcritud (http://bit.ly/2ljTswd ). Podrida esta elite guajira asociada a la politiquería tradicional, como el señor Acosta y su nauseabundo entorno.

La foto corresponde a las protestas universitarias contra los hampones directivos de la Universidad de San Martin que se ambolsillaron mas de un billon de pesos de las matriculas estudiantiles.

Bucaramanga, 7 de febrero del 2017.

 

 

Horacio Duque.

El país está gratamente impresionado con el masivo, ordenado y disciplinado desplazamiento de la guerrillerada de las Farc hacia las 26 Zonas veredales transitorias.

Está en curso el salto hacia la movilización politica de los combatientes de la resistencia agraria.

La oligarquia pretende la desmovilizacion y division del proceso popular contenido en la histórica marcha de las Farc/Ep.

Los nuevos territorios son espacios de lucha y de acción para defender y ejecutar la reforma agraria popular y  organizar la democracia ampliada.

Enorme impacto está ocasionando en toda la sociedad la marcha de los combatientes guerrilleros de la resistencia agraria que encabeza las Farc-EP.

Miles de guerrilleros se desplazan, de manera organizada y disciplinada, hacia las denominadas Zonas Veredales y Puntos Transitorios, que de acuerdo con lo establecido en el acuerdo de paz del Teatro Colon, son 26.

El gobierno no ha dado cumplimiento a sus compromisos en cuanto a la organización e instalación de las infraestructuras correspondiente como consecuencia de la decidía, negligencia y burocratismo de las entidades correspondientes y sus encargados.

No obstante ese lunar, los miembros de las Farc avanzan en sus tareas y se instalan para dar los pasos siguientes.

Las guerrillas van a transformar y llenar de otros sentidos políticos y culturales, estos espacios territoriales para que la población, los campesinos, indígenas, afros y trabajadores del campo, modifiquen sus condiciones sociales, las estructuras de la propiedad, los esquemas de poder y las redes de dominación feudal con sus respectivos gamonales y caciques de toda laya.

Las Zonas Veredales deben ser escenarios y escuelas de la democracia ampliada, de la reforma rural popular, de las victimas organizadas reclamando sus derechos, de las mujeres, de los jóvenes y de todas las expresiones de la vida popular nacional que ven en la paz, particularmente la “positiva”, el momento histórico de los cambios y de las reformas progresistas que superen el régimen oligárquico existente en las veredas, localidades, municipios y regiones.

Desde tales espacios geográficos, los integrantes de la resistencia agraria proyectan nuevos momentos de movilización politica. La tal desmovilización es una vil mercadería promocionada por las elites y sus redes mediáticas para dividir y desarticular las materialidades concretas del poder popular.

En los términos del Acuerdo de paz, las Farc saltaran paulatinamente a ser un movimiento popular de acuerdo a sus intereses políticos, sociales, económicos, estratégicos y culturales.

Sus líderes, sus militantes, sus simpatizantes, los guerrilleros, los milicianos, los intelectuales, las mujeres, todos se volcaran, en los días, semanas y meses del futuro, a realizar las tareas correspondientes como partido/movimiento, con representación y presencia en las instituciones del Estado, en todos los niveles y sectores (hay que protagonizar un “asalto” pacifico de las instituciones públicas para reorientarlas en función de los intereses colectivos); como redes de cooperativas gestionando proyectos productivos, educativos, de salud, de vivienda, de vías, de autodefensa, de ahorro social, etc; como referentes de articulación colectiva que permita la constitución de nuevas subjetividades enmarcadas en la lucha democrática por la solidaridad y el socialismo.

Como todo esto no sucede por inercia, porque si, pues las realidades sociales se construyen de manera consciente, con discursos, con conciencia, con identidad, con medios, con redes, la tarea inmediata de millones de colombianos es brindar la solidaridad, acompañar a los combatientes en las Zonas veredales y puntos de ubicación.

Que los estudiantes, los sindicatos, las juntas comunales, las organizaciones comunitarias, las iglesias, los colegios, las universidades y demás expresiones del país adelanten una multitudinaria movilización en apoyo y respaldo de la heroica resistencia agraria que construye la paz para Colombia.

Es la respuesta que tenemos que dar al apartheid político que la oligarquía quiere montar contra las Farc en este momento crucial del salto histórico que está significando el fin del conflicto social y armado.

Bucaramanga, 6 de febrero del 2017.

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque

Muy oportunas y esclarecedoras las tesis de la Ministra del Trabajo, Clara Lopez, sobre la actual coyuntura historica que vive Colombia con la paz firmada entre el Estado y las Farc, expresadas en una entrevista en el periodico El Tiempo, de hoy 5 de febrero del 2017.

No al apartheid ultraderechista, uribista, vargasllerista y moirista contra los combatientes revolucionarios de las Farc, es lo que nos propone Clara.

Si a la Convergencia democrática en defensa de la paz y la democracia ampliada.

Vamos todos, todo el campo popular, a rodear y llevar nuestra solidaridad y apoyo a los guerrilleros, guerrilleras y niños de las Farc en las Zonas Veredales Transitorias.

Existía amplia expectativa respecto de las decisiones políticas y electorales que tomaría Clara Lopez, la actual Ministra del Trabajo del gobierno del Presidente Santos.

Un numeroso grupo de líderes populares vinculados al Polo Social pedía su concurso como candidata presidencial, en representación de dicho movimiento político de izquierda, en el marco de las definiciones correspondientes en dicha materia, en las que participa, también, el senador maoísta de derecha (afín al recalcitrante uribismo), perteneciente al Moir, Jorge Robledo, como representante de una heteróclita alianza en la que participan otros maoístas degradados, como el ex senador Jaime Dusan, de prácticas corruptas en el saqueo de los dineros de la salud de los educadores colombianos, pues utilizo altos cargos en la Fecode para hacerse nuevo rico a la manera de los emergentes del narcotráfico y el contratismo fraudulento con el Estado.

Robledo y su comparsa de lunáticos descentrados, pues carecen de una identidad precisa por causa de su cercanía con el sartal de postverdades del Caballista paramiltar del Ubérrimo, experto en maquinaciones mediáticas y virtuales, pretenden regresar el actual debate en la izquierda y el campo democrático a las viejas reyertas de los años 70, cuando promovieron el divisionismo popular con su desconocimiento de la forma de lucha armada adoptada por la resistencia agraria y revolucionaria para contrarrestar la violencia anticomunista de la elite feudal dominante. A los del Moir de Mosquera, Robledo, Suarez, Valverde et.al les caía mejor el terrorismo de los paramilitares en el Magdalena Medio, Antioquia y los Llanos Orientales, contra los comunistas y dirigentes sociales.

Fueron enemigos de la lucha armada campesina porque preferían a las autodefensas de los pequeños, medianos y grandes ganadero, cañeros y  agricultores.

Es claro que se inclinan por un Lafaurie o un Visbal Martelo, antes que por un revolucionario como Manuel Marulanda, Raúl Reyes o Alfonso Cano.

Clara no se dejó enredar. No cayó en la trampa de estos tahúres de la vieja, descompuesta y degradada “izquierda” maoísta. Con su aguda, observadora y sencilla inteligencia capto que los retos de la Colombia de hoy son otros. Son los de la construcción de la “paz positiva” y democrática.

En la entrevista concedida hoy al diario El Tiempo de Bogotá ha hecho claridad. Mucha claridad e ignorar sus palabras sería una torpeza mayúscula.

Sus apreciaciones llegan en un momento en que el país es testigo de uno de los eventos de mayor trascendencia histórica, la marcha de más de 6 mil guerrilleros de las Farc a las 26 Zonas Veredales de transición para cumplirle a la paz. Lo que está ocurriendo es demoledor, emocionante e impactante. Ver el desplazamiento en camiones, buses, lanchas, mulas y ordenadas marchas de cientos de combatientes de la resistencia agraria, es un evento que impacta el curso de la historia de esta nación que tomo la decisión de dejar en el pasado la guerra y la violencia política.

Recojo, sin más comentarios, las certeras y esclarecedoras tesis de Clara.

“El país ha visto a los antiguos guerrilleros movilizándose por todos los medios de transporte: a pie, a mula, a caballo, en lancha, en volqueta, llegan a sus sitios de concentración para iniciar la dejación de armas, el tránsito a la legalidad y la reincorporación a la vida civil; hay que darles la mano”.

“¿Qué quiere decir, Ministra, hay que darles la mano?, pregunta el periodista.

Aceptarlos. ¿Usted qué hace con alguien que llega? ¿Qué hizo en el evangelio el padre del hijo pródigo? A mí me enseñaron siempre las obras de la misericordia, pero las obras de la misericordia en su acepción civil no se las enseñan a nadie. Son: la solidaridad, la compasión, el respeto por la dignidad del otro y, desde luego, la justicia social; entonces, esos elementos hacen parte del proceso de reencuentro de la sociedad con la reconciliación”.

Y agrega:

“….casi todos defienden las alianzas, pero dicen: con todos, menos “con esos” (los de las Farc). Generar ese 'apartheid' político es muy inconveniente para la materialización de la paz en nuestro país. Tenemos que conversar con todos”.

“No tratar de señalarlos y apartarlos para no abrir las puertas de la sociedad. Cuando todo ese sector (las Farc) se somete a la Constitución y a la institucionalidad, ningún dirigente de opinión debe ahora decir que la sociedad no los va a aceptar. Eso es inadmisible” (es exactamente lo que nos propone Robledo y su comparsa maoísta).

Y continúa Clara.

“Yo estoy dispuesta a participar en la construcción de una Convergencia que le dé garantía a Colombia de una paz duradera, sostenible, con profundas reformas de gran calado social y con una lucha contra la corrupción, no de estridencia sino de prevención para proteger los recursos para construir la nueva sociedad”.

“Por supuesto, (le plantea el periodista), Usted no piensa en una convergencia de sectores de izquierda…”

“Nooo. La convergencia es con la gente sin partido, con los jóvenes, con los verdes, con el Polo, la ASI, una cantidad de gente independiente. Inclusive está el Partido Liberal. Hay grandes reservas: Claudia López, Sergio Fajardo, Humberto de la Calle, Iván Cepeda, Juan Fernando Cristo, Roy Barreras, Aurelio Irragorri, Piedad Córdoba y muchos más”.

Yo lo que veo es que se está abriendo paso una gran oportunidad entre todos los sectores que quieren defender la paz (que es lo que no le interesa a Robledo y a su comparsa maoísta degradada). Entonces usted lo que tiene que hacer es establecer un mecanismo de consulta democrática, sí, alrededor de una plataforma de reformas que permita conciliar al mayor número de figuras con opción presidencial que están aspirando.

Clara Lopez entendió las dimensiones de la coyuntura histórica en que nos encontramos. Tiene claro que con el Acuerdo de paz con las Farc Colombia inició un nuevo ciclo histórico de democracia ampliada y con justicia social. Es la que tenemos que construir con muchos colombianos honestos y trabajadores.

Nota. Hay que rodear con la solidaridad de la población las Zonas Veredales de ubicación de los guerrilleros de la resistencia agraria. Vamos todos a darles nuestro apoyo. Lo hare en el Valle del Cauca con otros compañeros. Llevaremos la solidaridad a las compañeras madres gestantes y lactantes.

 

Horacio Duque

Con la paz en curso es conveniente preguntarse de qué paz estamos hablando.

La paz es un concepto complejo, polisémico y polivalente que necesita ser discernido en sus multiples caras. 

Una epistemología de la paz exige precisar cuándo nos referimos a la paz negativa, a la paz positivia, a la paz diferencial y a la cultura de la paz como pivote de la reconciliacion.

Colombia y su Estado acumulan décadas de esfuerzos orientados a superar el fenómeno de la guerra y la confrontación bélica que ha significado un gigantesco daño en diversos ámbitos de la sociedad. Miles de muertos, desaparecidos, millones de desplazados y niveles extremos de pobreza son pruebas de una tragedia de proporciones descomunales, solo comparables con los  daños ocasionados a la especie humana por la primera y segunda guerras mundiales, ocurridas en el siglo XX.

Origen de la violencia politica.

Desde finales de los años 20 del siglo pasado, la disputa por la tierra, monopolizada  por un puñado de grandes latifundistas, herederos coloniales de la misma, ha sido el motor de un conflicto cruzado por la muerte y la sangre. Indígenas y campesinos han sido los protagonistas de históricas luchas por la democratización de la propiedad rural, recurriendo a reclamos legales y acciones de hecho con tomas de latifundios y grandes fundos dedicados a la ganadería extensiva (http://bit.ly/1UYmmOJ ).

La defensa de los privilegios asociados a la propiedad rural dio origen a una casta política proclive a la violencia, justificada con dogmas religiosos y discursos de un cerril anticomunismo contrainsurgente, opuesto a elementales ideas de la democracia política como la justicia social, los derechos políticos y la igualdad ciudadana.

El asesinato de Gaitán, el 9 de abril de 1948, la “violencia” de los años 50, el surgimiento de las guerrillas rurales (Farc, ELN y EPL), la violencia del narcotráfico, el paramilitarismo y la violación masiva de los derechos humanos, como el de la vida e integridad personal, son los rostros imprescindibles de la guerra civil generalizada que atrapó casi 60 años de la historia nacional.

El conflicto colombiano es una de tantas de las guerras civiles registradas en el mundo después de la segunda guerra mundial, muchas de las cuales han sido superadas mediante diálogos y negociaciones entre las partes para poner fin a las reyertas sangrientas, con acuerdos y pactos políticos que incorporan derechos, garantías y medidas de democracia incluyente.

La salida negociada de la guerra.

Luego de décadas en que se intento superar el enfrentamiento armado con políticas institucionales de negociación civilista, por primera vez se da en Colombia un proceso sólido, coherente y consistente, diseñado claramente para obtener los resultados concretos que estamos viviendo en los actuales momentos en que ocurre la masiva desmovilización de los frentes guerrilleros de las Farc.

Los procesos fracasados.

No pudo Belisario Betancur en los años 80; tampoco Gaviria, en los 90; menos Pastrana en el Caguan, al despegar el nuevo siglo. Fracaso Uribe Vélez en sus planes de guerra para exterminar las guerrillas con el masivo apoyo financiero y logístico del Estado Norteamericano y la participación de los grupos paramilitares involucrados en masacres y exterminios masivos de población agraria cercana a la resistencia armada.

La Mesa de La Habana.

Desde el 2010, Santos se enfocó en esa tarea. Sobre la experiencia histórica y con el modelo de negociaciones exitosas en el plano internacional (Irlanda, Salvador, Sur África, Guatemala, Nepal, etc) se planificó políticamente una salida a la guerra colombiana.

En tal sentido, los acumulados científicos, iniciados desde los años 50 en el mundo, de las Ciencias sociales en materia de paz, conflicto, violencia, cultura de paz y soluciones dialogadas, contribuyeron al diseño y proyección de la nueva estrategia de paz.

Esquema que parte del reconocimiento de la naturaleza política del conflicto armado y de sus actores protagónicos.

Han transcurrido casi seis años de encuentros, diálogos, acuerdos, firma de documentos y desencuentros y el resultado hoy es una contundente realidad de extinción de los episodios bélicos sangrientos.

Hoy millones de seres humanos de este país construyen hechos de paz y convivencia.

La paz es hoy un hilo conductor de grandes masas ciudadanas en las veredas, municipios, regiones y departamentos.

De paz habla el Estado, la iglesia, los partidos, la sociedad civil y la multitud en su individualidad diversa y plural.

La paz es, entonces, un asunto de muchas implicaciones que requiere ser pensada y practicada en forma densa, coherente y adecuada.

Es cierto, la paz es una palabra popular a la que millones se refieren. Es un leitmotiv colectivo. Se habla de la paz como un derecho constitucional, de la paz cristiana, de la paz como un mensaje de Dios, de la paz como reconciliación.

Son muchas las interpretaciones y explicaciones de la misma y su presencia en el sentido común, en el mundo de vida, como lo ha sido la violencia, adquiere preponderancia, hegemonía cultural e ideológica.

Los dispositivos centrales de la sociedad, los que apalancan la organización de la familia, la comunidad y la sociedad, como el Estado, la iglesia, la escuela, los partidos, los medios de comunicación, las redes sociales, los sindicatos, las juntas comunales, enfocan y priorizan su discurso y quehacer en la reconciliación y la convivencia. En el rechazo de la violencia como metástasis del conflicto.

Las preguntas de la paz.

Colocados en este escenario conviene, entonces, formularse varias cuestiones e inquietudes: ¿Qué es la paz? ¿Cuáles son sus manifestaciones concretas? ¿A qué paz nos referimos en estos momentos? ¿Qué categorías deberían ser los referentes mentales del compromiso y la voluntad individual y colectiva para construir la paz? ¿Cuál el contenido y la metodología de la denominada pedagogía y didáctica de la paz? ¿En qué consiste una cultura de la paz?

Las anteriores son problemáticas que necesitan ser pensadas, reflexionadas y debatidas en el seno de la sociedad y en los diversos ámbitos en que la misma se configura como articulación asociativa de individuos y ciudadanos.

La paz no se construye a punta de intuición o dando palos de ciego. La misma se hace racionalmente, pensando sólidamente cada una de sus aristas y ejes constitutivos.

La ciencia de la paz.

Por supuesto, han sido las Ciencias sociales, como campo científico, las que más han hecho para entender la paz. Esa ha sido una de sus prioridades desde que finalizo la segunda guerra mundial y, más concretamente, desde los años 50 del siglo XX. Eminentes científicos han dedicado sus vidas a esa trascendental tarea. Johan Galtung (http://bit.ly/2k6Coc2 ), un destacado sociólogo y matemático noruego, hizo de la paz y la solución de los conflictos, su prioridad científica vital. Casi el 70% de las investigaciones acumuladas por la humanidad son de su hechura comprometida (http://bit.ly/2kzdfKA ).

Hoy en el mundo, existen muchas universidades, centros de investigación y redes científicas enfocadas en el estudio riguroso de la paz y su construcción, en el examen de sus conceptos fundamentales como el conflicto, la violencia, la cultura de la paz y la concertación dialogada.

En Colombia vamos a requerir que muchas universidades, muchos científicos, muchos centros de pensamiento concentren sus esfuerzos en esta materia. Varias décadas del siglo en curso tendrán como eje constitutivo e instituyente el tema de la paz.

Las 3 Rs.

A manera de ejemplo me refiero a lo que los expertos denominan las 3 Rs como desafíos principales del postconflicto. Se trata de la Reconstrucción para curar y reparar los daños de la guerra; la Reconciliación para deshacer el metaconflicto; y la Resolución para crear las condiciones que erradiquen el conflicto original.

Como lo que pretendemos no es agotar en estas breves líneas la reflexión de un vasto tema que  compromete diversas disciplinas sociales como la sociología, el derecho, la antropología, la psicología, la económica, la ciencia militar, la polemologia y otras áreas del conocimiento, para cerrar solo queremos referirnos a las preguntas formuladas en este texto.

La epistemología de la paz.

En tal sentido, es pertinente aclarar que una de las tareas intelectuales de mayor importancia en la actualidad colombiana es superar las epistemologías de la violencia para dar paso a las de la paz. El reto es darle cuerpo a un denso pensamiento en este vital asunto. Necesitamos muchos “pazologos”, para decirlo en tono amigable.

Paz compleja.

La paz es una realidad y un concepto complejo, amplio y multidimensional que se requiere analizar. Es una síntesis polisémica, porque aloja los diversos significados reconocidos en cada cultura. También es polivalente, ya que puede ser utilizada en distintos ámbitos, escalas y circunstancias personales y sociales. Y, asimismo, está dotada de cierta plasticidad, ya que se adapta en cada uno de estos ámbitos sin perder su significado central de regulación pacífica de los conflictos. La Paz es por tanto una idea muy dinámica, operativa transversalmente a todos los espacios humanos. Por todo ello sirve de cohesión para cada ámbito pero a su vez cumple esta misma función para el resto de las relaciones con otras actividades humanas; favorece el enlace, la conexión, el diálogo en y entre las distintas realidades humanas  (http://bit.ly/2l3FgdL ).

El interés teórico por la paz se ha manifestado inicialmente en las religiones y la filosofía, pero adquirió una entidad diferente a partir de las primera y segundas guerras del siglo XX, como un intento de poner freno a las formas bélicas de resolución de conflictos. Concretamente a partir del año 1950, la investigación para la paz se constituye como disciplina académica. Por esos años, la paz fue definida como “situación de no-guerra, la paz negativa” (http://bit.ly/2l3FgdL ). Se estudiaban temas como la carrera armamentista y los procesos de paz entre estados, particularmente desde la perspectiva de las relaciones internacionales.

Hay diferentes concepciones de paz, según las culturas y las personas.

En todas las culturas y lenguas existe una conceptualización de la Paz, también en todos los ámbitos geográficos y en todos los momentos históricos.

Con el paso del tiempo las prácticas e ideas de paz se fueron haciendo cada vez más complejas y también, como sucede con otras experiencias, hubo préstamos de unos grupos humanos a otros. Así las ideas de paz que conocemos en la actualidad, (http://bit.ly/2l3FgdL ), surgen a partir de diferentes culturas y diversas tradiciones filosóficas y su avance depende justamente de su capacidad para integrar las múltiples fuentes que han surgido de las distintas experiencias humanas (grupos, sociedades, comunidades científicas, disciplinas, religiones, filosofías, etc.). La Paz, como todo el conocimiento humano, es el resultado de las experiencias de las comunidades culturales a lo largo de la historia, y su virtud depende en buena medida de su capacidad para escuchar con similar interés las aportaciones de cada cultura, anota Muñoz. Es completamente imprescindible recoger las aportaciones de las distintas tradiciones (la griega antigua, el judeo-cristianismo, el islam, el taoísmo, el hinduismo, los indígenas de todas las partes del mundo, Kant, Gandhi, Luther King, etc.), porque cada cultura acumula un gran volumen de experiencias y conocimientos. Además, y esto es importante, por las circunstancias del mundo contemporáneo, no existirá Paz si no es global e incluyente, y para ello es necesario que confluyan todas las experiencias de regulación pacífica de los conflictos, observa Muñoz.

Paz negativa, positiva y diferencial.

La paz es ausencia de la guerra y violencia directa, en su acepción “negativa”; es democracia ampliada y derechos humanos, en su interpretación “positiva”; y siembra progresiva cuando aún persiste la violencia, es paz “diferencial”.

La paz “negativa” nos llegó con el Cese al fuego y de hostilidades, unilateral, en principio según determinación de las Farc, y bilateral, desde mediados del 2016, con resultados tangibles en la caída de los índices de muerte, de acuerdo a las entidades que hacen los seguimientos respectivos.

La paz “positiva” da sus primeros pasos con implementaciones legales e institucionales para otorgar amnistías e indultos; reconocer los derechos de las víctimas con la Justicia Restaurativa Especial de Paz; dar garantías políticas como Oposición y de seguridad a las Farc; ofrecer salud y educación técnica de calidad a los excombatientes; y entregar tierras con créditos a los campesinos.

Pero la paz, hoy, apenas si es “diferencial, pues por ahora ella se da en  aquellos espacios e instancias en las que se pueden identificar acciones que crean paz, a pesar de que estén en contextos en los que existen los conflictos violentos como el que protagonizan el ELN y las bandas criminales.

La cultura de la paz.

Siendo que la violencia es directa, cultural y estructural, la tarea que debemos emprender desde ya es la de configurar una cultura de la paz como un conjunto de “valores, actitudes y conductas”, que: i) plasman y suscitan a la vez interacciones e intercambios sociales basados en principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia y solidaridad; ii) que rechazan la violencia y procuran prevenir los conflictos interviniendo sus causas; iii) que solucionan sus problemas mediante el diálogo y la negociación; y iv) que no solo garantizan a todas las personas el pleno ejercicio de todos los derechos, sino que también les proporcionan los medios para intervenir plenamente en el desarrollo endógeno de sus sociedades (http://bit.ly/2ksnEoK ).

Bucarmanga, 4 de febrero del 2017.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

Vargas Lleras, hijo del gran puto, hijo de satanas, compadre de las mafias, de los bandidos y corruptos que se roban a la Guajira, al Quindio y las contrataciones de las mayores obras civiles firmadas por el Estado.

Hijo del gran puto quiere llegar a la Presidencia de Colombia estigmatizando al pueblo de Bolivar, pero le salieron al paso y con ganas. 

Fue Diosdado Cabello el encargado de colocarlo en su sito, obligando a Santos y a la Canciller Holguin a emitir la correspondiente desautorizacion.

Demoledora la reacción del Diputado Diosdado Cabello en respuesta a las frases destempladas  e insultantes del Vicepresidente de Colombia, señor Vargas Lleras, contra el pueblo bolivariano de Venezuela, en un evento de entrega de desvencijadas viviendas en la población de Tibu, Norte de Santander; lugar en el que descalifico a los ciudadanos del hermano país, señalándolos despectivamente como “venecos”, infiltrados en los programas de seudo apartamentos asignados como parte de la campaña de este cacique politiquero de la oligarquía colombiana que se ha autoproclamado candidato presidencial de la caverna ultraderechista.

Hijo del gran puto ha sido la frase emitida para desenmascarar este provocador enemigo de la patria de bolívar, quien agita banderas chovinistas, a la manera del fascista Trump, para conseguir votos que respalden sus pretensiones electoreras.

No se equivoca Cabello en su reacción.

Vargas Lleras es una ficha que reúne la mayor porquería de las camarillas regionales de la política dominante. En todos los departamentos del país, los clanes y roscas que protagonizan los desfalcos y acciones criminales contra la administración y sus recursos fiscales tienen la marca vargasllerista. Empezando por la Guajira, región en la que las fichas del vicepresidente han ido a parar a la cárcel por delitos de marca mayor como homicidios, fraudes y despojos multimillonarios de las finanzas públicos. Recientemente un exgobernador de la Guajira, Kiko Gómez, departamento en el que diariamente mueren niños indígenas por desnutrición como consecuencia del robo de los programas de alimentación, fue condenado a 55 años de cárcel por ser el autor de varios homicidios de altos funcionarios públicos.

En el Quindío, otro departamento, ubicado en el Eje cafetero, los amigos del hijo del gran puto se echaron al bolsillo miles de millones de pesos de las regalías petroleros, al tiempo que trabajan de la mano con el poderoso cartel de las drogas del Norte del Valle con asiento en Cartago.

Vargas Lleras es el principal beneficiario de las contrataciones fraudulentas para la construcción de las dobles calzadas, aeropuertos, puertos y urbanizaciones, cuyos operadores liquidan gigantescas coimas para aceitar la maquinaria del segundo de Santos en la Casa de Nariño.

No paran allí las lindezas de este caimán bogotano. En su haber es preciso agregar su sistemático sabotaje del proceso de paz con las Farc.

En tal ámbito, su oposición ha sido soterrada y abierta para demeritar la justicia transicional de paz, con el fin de proteger los financiadores empresariales del paramilitarismo.

Hijo del gran puto es mafia, paramilitarismo, crímenes y atraco directo de los recursos del Estado.

 

 

Horacio Duque.

Recojemos el registro que hace el Periodico de Popayan, el Nuevo Liberal, del evento de constitucion del movimiento agrario (campesinos, indigenas y afros) de la coca, la Coccam.

La Coccan hace parte de las organizaciones locales, territoriales en el tema de la erradicacion de los cultivos de hoja de coca, marihuana y amapola. 

Su constitucion y organizacion es un acontecimiento historico asociado a la emergencia de un nuevo movimiento social con su propia identidad, discurso y conciencia de los derechos de los campesinos.

Los campesinos cocaleros no son narcotraficantes, son ciudadanos que trabajan la tierra y luchan por su supervivencia y mejores condiciones de vida.

La Coccam es el fruto de los avances de la democracia ampliada acordada entre las Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos.

La siguiente es la notica en el diario Nuevo Liberal, de Popayan.

En la tarde de este sábado, los labriegos de quince departamentos se movilizaron de forma pacífica por las principales calles de Popayán. La guardia campesina veló por el buen comportamiento de los campesinos. / Fotos Francisco Calderón – El Nuevo Liberal.

Los campesinos cocaleros del país dieron un paso firme en su primera actividad como Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana, Coccam: fueron labriegos organizados que se movilizaron por las calles de Popayán de forma pacífica pero contundente.

Cerca de 5.000 campesinos de quince departamentos, como Nariño, Putumayo, Caquetá, Antioquia, Bolívar, Tolima, entre otros, recorrieron las principales calles de la capital del Cauca como forma de culminar dos días de labores deliberativas, con el fin de crear una propuesta colectiva para presentársela al gobierno con el único y exclusivo fin de adelantar una sustitución gradual y con garantías de los mal llamados cultivos ilícitos.

“Compañeros y compañeras, esta actividad es un primer gran paso para la conquista de nuestros objetivos como campesinado organizado, como colombianos que le apostamos a la solución de problemas sociales…acá estamos, diciéndole al mundo que no somos narcotraficantes, ni guerrilleros, ni paramilitares…somos trabajadores de la tierra que peleamos para que el agro colombiano sea rentable, que le permita a nuestras familias contar con un sustento digno”, fueron las palabras de Luz Perly Córdoba al recibir a los marchantes en el tradicional Puente del Humilladero, luego de un nutrido y alegre recorrido.

El momento más significativo de esta actividad fue cuando los campesinos se detuvieron para entonar el himno nacional luego de arribar a la plazoleta ubicada frente a la sede en Popayán del Banco de la República: negros, indígenas y campesinos se pusieron la mano en el corazón como muestra de que ellos también son hijos de esta nación, que la aman y que luchan por sacarla adelante.

Los cocaleros, amapoleros y marimberos dejaron muy claro que tienen toda la disposición dejar atrás esa vida azarosa y peligrosa de cultivar algo que va generar una descomposición social, pero dicen que el primer paso para adelantar esto es que el Estado colombiano cumpla con su deber de acompañarlos para que un carga de cacao de los llanos orientales se pueda sacar por carretera y que su cultivador cuente con los canales de distribución necesarios para la comercialización, pero lo más importante, que su producto sea pagado a un precio justo.

“En este momento histórico para el país, nosotros como campesinado organizado estamos en la primera línea de la lucha por contribuir a la solución de nuestra problemática, entre ellas, el abandono histórico que Estado nos ha tenido, ahora, con la implementación de los puntos  uno y cuatro de los acuerdos de paz con la Farc, vemos esa oportunidad de que seamos nosotros mismos los que presentemos las soluciones a nuestros obstáculos, pero lo más importante, trabajar para superarlos”, explica Gabriel Torres,  un campesino del valle del Río Cimitarra, sur del departamento de Bolívar al exponer que la llegada de la paz permitió que la comunidad de este punto del país se organizara para sacar adelante sus iniciativas.

“Ahora que las Farc se retiraron de los territorios, empezamos a adelantar un programa de seguridad comunal, que consiste en trabajar entre todos para evitar la incursión de personas violentas a nuestras veredas o de delincuentes que quieren atentar contra la comunidad. En el Cimitarra ya pasó el caso de un personaje que entró a robar ganado de la asociación pero la misma gente reaccionó, lo detuvo pero lo más importante, se lo entregó inmediatamente a la Fiscalía, claro ejemplo de que estamos en capacidad de solucionar nuestros propios problemas. Ahora, con el tema cocalero, estamos aplicando esa capacidad organizativa para trabajar para superar este tema junto con las iniciativas del Estado”, agregó Gabriel Torres.

En el evento participó un delegado de las Farc,  quien destacó que es el campesinado el llamado para que sea el protagonista en la implementación del acuerdo de paz firmado con el gobierno.

“Son ustedes los que deben pelear esta paz, porque han aguantado la dureza de la guerra, son ustedes que deben decirles al gobierno que está en la obligación acompañarlos para que un cultivo lícito sea rentable, que no sean algo de asistencialismo, ni de subsidios. No, es apuntarle a un programa de seguridad alimentaria”, explicó Jairo Quintana, representante de las Farc en este evento.

Los campesinos cocaleros y sus familias entonaron el himno nacional a su llegada al Centro Histórico de la capital del Cauca.

En medio de las intervenciones, se adelantaron preguntas ante el funcionario del Gobierno Nacional, quien recalcó que hay  voluntad de trabajar con este grupo poblacional, siempre colocando las cartas sobres las mesas, despejando los temores de las partes.

“Estamos comprometidos a trabajar con ustedes, de atender sus peticiones y de construir un agendas comunes, pero siempre apuntando a dejar atrás la problemática de los cultivos ilícitos, de que los programas de Estado sean siempre la forma de superarlos y no como una excusa para que más campesinos se conviertan más cocaleros para así ser interlocutor ante nosotros”, sostuvo el representante del Gobierno.

Al final, los campesinos cocaleros se comprometieron a socializar las experiencias adquiridas en este primero encuentro de la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana, Coccam, en sus veredas, corregimientos y municipios como el primer gran paso para el propósito que los congregó en la capital del Cauca: dejar en alto al campesinado colombiano.

Leer más en: http://elnuevoliberal.com/asi-fue-la-marcha-de-los-campesinos-cocaleros-en-popayan/#ixzz4XAcr2DTF

29 de enero del 2017.

Horacio Duque.

Fracaso la licitacion convocada por el Fomag, Fiduprevisora y Fecode, para adjudicar los nuevos contratos de salud de los educadores por un valor de 5.5 billones de pesos, pues la maniobra montada por tales entidades concluyo en la obvia prevalencia de los voraces pulpos que saquean este importante renglon del Estado desde hace varias décadas.

Siguen los mismos con las mismas, gracias al falso proceso licitatorio montado.

Curioso el silencio del Senador Robledo frente a este aberrante caso, él tan diligente con otros casos de corrupcion extrema como el de Saludcoop, Banco Agrario, etc.

Después de fracasar la licitación (http://bit.ly/2kFY2rg ) para la implementación de un nuevo modelo de salud y prestaciones sociales para casi un millón de profesores colombianos, incluidas sus familias, lo único cierto es que el caos, la ineficiencia, la corrupción y el saqueo de los recursos públicos presupuestados para financiar el servicio de salud de los maestros, proseguirá su marcha en los próximos meses y años.

Negación de citas médicas, entrega de pésimos medicamentos, no atención de situaciones complejas, muertes, agravamiento de enfermedades, médicos de pacotilla,  desvío de dineros para enriquecer las actuales seudo empresas dueñas de los contratos en las 5 regiones del país  establecidas, serán las notas características de este aberrante mundo impuesto por poderosas redes de corrupción delincuenciales en las que intervienen altos burócratas del Estado, seudo líderes sindicales, abogados y negociantes de todos los pelajes que hicieron de los maestros vulgares objetos de mercadería.

La complicidad proterva de oscuros intereses se las arregló para montar un escenario, desde el Fomag, Fecode y la Fiduprevisora, incluida una multimillonaria e innecesaria asesoría de D&G Consultores, que llevara hasta el punto en que concluyo con la declaración como desierto el proceso de la contratación de la salud con un nuevo, esquema que lucía perfecto pero impracticable; pero, eso sí, funcional a la continuidad de los pulpos que dominan este multimillonario negocio desde hace más de 20 años.

Ganaron las viejas telarañas de intereses afianzados en la trampa, el tráfico de influencias, las coimas, el soborno, las comisiones, los giros subrepticios desde las IPs hacia las cuentas de funcionarios  y reconocidos líderes de Fecode, que hoy ostentan asombrosos privilegios, sin que se sepa cuál es el origen lícito de las fortunas.

No se entiende cómo los órganos judiciales y de control pasan por alto las inexplicables riquezas de personas, educadores y funcionarios, cercanos al tema de la salud de los docentes colombianos.

La comunidad educativa, la sociedad civil, las veedurías ciudadanas reclaman transparencia en este ámbito de la vida pública.

En momentos en que crece la indignación contra la corrupción, la educación pública requiere erradicar este pestilente foco que degrada la vida de las personas encargadas de atender la educación de millones de colombianos.

En ese sentido la propuesta de los educadores del Cauca y de su sindicato Asoinca, para administrar directamente la salud de sus afiliados se plantea como un modelo alternativo al de las mafias nacionales que se quiere imponer con trampas y trucos delincuenciales.

 

 

 

 

 

Página 6 de 35

  • Exiliados invisibilizados
  • Declaración final del II Encuentro de la Constituyente de Exiliadas y Exiliados Perseguidos por el Estado colombiano
  • marx_foto_misu_joaco_pinzon

Föreningen Jaime Pardo Leal

Föreningen Jaime Pardo Leal

Video Clip FARC EP

Volver