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Blog de Horacio Duque Giraldo

Horacio Duque Giraldo

Horacio Duque Giraldo

Académico y periodista alternativo

Archivo de columnas en ANNCOL 

Horacio Duque.

El verdadero rostro de la paz santista es su reforma tributaria contra los trabajadores, las clases medias y el pueblo en general.

Manifestaciones y protestas del Comando Unitario de los Trabajadores se enfrentan a la nueva fase del neoliberalismo globalizante que manipula la paz para seguir arruinando a millones de personas.

Hoy 27 de Octubre todos a protestar desde las 3 de la tarde en la Plaza de Bolivar de Bogota y en los otros lugares del pais señalados para el efecto.

Fuera Santos y su corrupta camarilla politiquera!!!!!!!!!!!!!

Despues del plebiscito.

Pasó y se agotó la mala película del Plebiscito santista que, a la manera de una cortina de humo, se utilizó por meses y semanas para distraer a la sociedad y el pueblo colombiano de sus problemas más graves.

Como siempre, la camarilla politiquera oficialista aprovecho tal evento para proseguir en el despojo de  los escasos recursos presupuestales del gobierno. Santos canalizo billones de pesos para la propaganda del régimen y para la compra venta de los votos, que a regañadientes acompañaron el modelo neoliberal de paz, en la versión de la casta dominante.

Como la crisis capitalista del 2008 y la fiscal siguen expandiéndose, golpeando severamente los ingresos fiscales y las tasas empresariales de plusvalía, ahora viene la arremetida para consolidar el saqueo de la sociedad, mediante una feroz reforma tributaria neoliberal, la cual se tramitara a grandes velocidades por la aplanadora del Congreso, subordinada al poder ejecutivo de la Casa de Nariño.

Golpe a los trabajadores y sus salarios.

El golpe para los trabajadores, para las clases medias, para la pequeña y mediana empresa es demoledor. Los únicos favorecidos serán las grandes corporaciones bancarias, empresariales y, por supuesto, la burguesía burocrática que tiene por oficio la manipulación politiquera de la sociedad y el Estado con sus instituciones.

Dos y medio millones de familias con rentas mensuales entre 2 y 3,5 millones de pesos serán las grandes afectadas con las nuevas tarifas del impuesto de renta.

El proyecto de Santos/Cárdenas agrava la desigualdad social y golpea sobre todo a los del medio.    

Se trata de la reforma tributaria más regresiva de la historia colombiana.

En el fondo su perspectiva fiscal se encuadra en la concepción que promueve la reducción de los salarios como una ruta para ampliar el ahorro y la competitividad externa. En este sentido, el manejo del crecimiento se reduce a deprimir los salarios y propiciar altas rentabilidades del capital. Así se dio en la mayoría de los países en los últimos 25 años y Colombia no quedo por fuera.

En fin, la reforma tributaria es una disculpa para bajar el salario real.

Un mamotreto lleno de trampas.

El paquete tributario es un mamotreto con más de 331 artículos y 210 hojas de exposición llena de tecnicismos y subterfugios para engañar y mentir sobre su verdadero alcance.

La almendra de la reforma.

La almendra de la reforma apunta a quitarle a los pobres y a la clase media, nueve billones de impuestos y a los billonarios y a las trasnacionales, dos billones menos en tributos.

Los objetivos centrales de la cascada tributaria.

Para no irse con rodeos, estos son los principales objetivos de esta cruel reforma del régimen santista contra la paz.

Primero.

Sube los impuestos indirectos en nueve billones de pesos –IVA, consumo, combustibles y bebidas azucaradas–, que tallan muy duro a los sectores populares y a las clases medias y nada a los oligarcas, con el siguiente agravante: es falso que los impuestos nacionales los paguen solo las trasnacionales y unas pocas empresas más, pues el cincuenta por ciento (50%) lo aportan los indirectos, contando a los citados y al cuatro por mil y los aranceles, y otra gran parte corre por cuenta de la clase media empresarial, los trabajadores por cuenta propia y los empleados. El carácter regresivo de los impuestos indirectos no deja duda alguna.

Segundo.

De igual manera castigará más a la clase media el monoimpuesto a los tenderos; que se liquide retención en la fuente a partir de los 1.5 millones de pesos y bajar de 3.4 a 2.7 millones los ingresos mensuales desde los que se tiene que declarar renta, para poner a tributar más a otras 600 mil familias.

Tercero.

A diferencia de lo anterior, el impuesto de renta disminuirá en 1.89 billones de pesos, porque, principalmente, a los más poderosos, trasnacionales y banqueros, se los recorta de 43 a 32 por ciento. Aquí conviene subrayar que a las empresas pequeñas y medianas apenas se les reduce el tributo del 34 al 32 por ciento, cuando debería pagar una tasa mucho  menor.

Así las cosas, se consolida una estructura que sustituye los gravámenes directos (los que tienen más pagan más), por los indirectos (los que tienen menos pagan más), se borra la progresividad del patrimonio y del ingreso a las personas jurídicas y se sube la carga tributaria del trabajo con relación al capital. La típica reforma tributaria que sacrifica la equidad fiscal para ampliar el recaudo y sostener la rentabilidad del capital.

Nada que tenga que ver con la paz con justicia social y con democracia ampliada.

Es por tal razón que la voz de protesta de los trabajadores y clase medias se levanta con manifestaciones y acciones públicas para frenar la avalancha santista. Hoy 27 de octubre en todo el país se darán grandes concentraciones de inconformidad que acompañamos de manera muy firme.

No más modelo neoliberal!!!!!!!!!!!!!

Fuera Santos y su camarilla oligárquica!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Notas.

Nota 1. Lo que ocurre en Venezuela hoy no es más que la ejecución de los planes imperialistas gringos para asaltar la enorme renta petrolera de dicho país, para lo cual se acude a la desestabilización política y los golpes de Estado blandos como los de Honduras, Paraguay y Brasil. Con la complicidad de una elite burguesa violenta (Capriles, Allup, López, Tintori, María Corina, Chuo y demás), la arremetida del Pentágono utiliza toda la carga geopolitica, contando con el no disimulado concurso de la oligarquía colombiana y continental. Solidaridad con Venezuela y su gobierno, amigos de la paz progresista para Colombia.

Nota 2. Ricardo Arias Mora, un Pastor quindiano no muy santo, que es investigado por la Fiscalía debido a un inmenso fraude (de 35 mil millones de pesos) en la compra de la nueva sede del Fondo Nacional de Ahorro, del cual fue su Gerente por nombramiento de Santos, fue uno de los principales promotores del No a la paz en el plebiscito. Ahora pide pista en la Casa de Nariño para que se deje en la impunidad cada una de sus fechorías penales, como el robo a cientos de maestros del Quindío con falsos planes de vivienda.

 

 

Horacio Duque.

En un verdadero atolladero se encuentra el régimen santista, carcomido por la crisis y la desafeccion ciudadana, que cada vez lo repudia mas en las encuestas de opinion.

Su aceptacion ha caido hasta el 29%.

Santos pretende salvarse de la crisis promoviendo una contrareforma del Acuerdo de paz, en la que recoge las presiones del decadente poder judicial y las de la propia ultraderecha que nos quiere retornar a la era de los falsos positivos, las masacres y los montajes judiciales y carcelarios. A las epocas nefastas de la Seguridad Democratica y el Plan Colombia.

Por primera vez en la historia de Colombia un proceso de paz con las guerrillas logró los resultados trascendentales que conocemos.

A tales logros aporto la determinación insurgente de no levantarse de la Mesa de diálogos hasta culminar el plan establecido previamente.

Claves estratégicas para entender la crisis de la paz.

Sin embargo, los problemas suscitados y los obstáculos que con frecuencia se presentaron, se originaron en las limitaciones estructurales del régimen político oligárquico representado por el señor Santos.

Como el modelo político excluyente imperante, al igual que su base económica y social, se caracterizan por una crónica fragilidad, los diálogos con las Farc, y ahora con el Eln, se han pretendido utilizar para oxigenar las redes institucionales del Estado liberal antidemocrático.

El proceso de paz adelantado en los recientes años lo que ha buscado es atenuar los efectos de la descomunal crisis financiera, económica y fiscal, para sofocar uno de los principales puntos de la rebelión popular y agraria.

De igual manera para profundizar el modelo neoliberal y el saqueo imperial de nuestros recursos mineros, naturales y agrícolas.

El tema de la paz ha sido instrumentalizado como mampara para justificar la reforma tributaria que se tramita, que afecta a los sectores obreros y a las capas medias y favorece a las grandes corporaciones globales y a los segmentos oligárquicos de la sociedad.

Estas son las claves estratégicas para entender la situación de bloqueo que vive  hoy nuestro país.

Las complicaciones de la paz.

Por desgracia esa crisis sistémica del modelo ha infiltrado el proceso de paz y lo tiene en un punto bastante complicado.

La enorme abstención, cercana a los 20 millones de votos y buena parte del voto por el No en el plebiscito del 2 de octubre, son un reflejo demoledor de la desafección política por el gobierno y del repudio a Santos con su cúpula corrupta y antidemocrática.

Millones de colombianos le dieron la espalda al Plebiscito oficialista, que no a la paz, como una manera de rechazar al Jefe de debate neoliberal de dicha campaña, el señor Cesar Gaviria, hoy totalmente desaparecido del escenario público, y a la podrida clase política de gamonales y caciques que se aprovecharon del tema para seguir con el saqueo descontrolado del presupuesto público, afectado por un enorme hueco fiscal.

Gaviria y compañía deben asumir su responsabilidad ante el país por el tremendo descalabro.

Superar la crisis del régimen oligárquico.

Para que la paz prevalezca en su lógica política, pues cada vez es más evidente el anacronismo de la lucha armada per se, se necesita, obviamente, pensar en la superación de la crisis del régimen oligárquico santista.

Aquí lo que tenemos es un bloqueo catastrófico del régimen plutocrático, donde la paridad de fuerzas electoral obliga a soluciones constituyentes

En vez de eso, el Jefe de la Casa de Nariño se conjura y maniobra conjuntamente con los enemigos de la paz, como el señor Pastrana y la señora Ramírez, a quienes les ha ofrecido altos cargos burocráticos como el Ministerio de Educación, para dotarse de cierta estabilidad y barajar de nuevo en lo relacionado con el Acuerdo de Cartagena para alterarlo en sus bases esenciales, calculando que de esa manera puede impedir su caída estrepitosa y sortear el infernal atolladero en que se encuentra al día de hoy poniendo en serio peligro su continuidad en los próximos 20 meses.

Lo más palpable en estos momentos es que Santos se ha convertido en el principal abogado del pliego uribista contra la paz en la Mesa de La Habana. Quien lo creyera, los delegados del gobierno en La Habana han llevado a la misma un pliego de contrarreformas muy superior a las de la ultraderecha terrateniente. Con razón Uribe Vélez esta tan entusiasmado de volver a conversar con los inquilinos de la Casa de Nariño.

Nota 1. Apoyamos la movilizacion popular contra la reforma tributaria del gobierno programada para este jueves 27 de octubre por el Comando Nacional Unitario de los Trabajadores.

Nota 2. Acompañamos las jornadas de vigilia por la paz previstas en distintos lugares de la geografica nacional para el dia 31 de octubre del año en curso.

Nota 3. Al paso que vamos y dadas las amenazas del Ministro de la Defensa, no es descartable un incidente belico mayor que afecte el Cese Bilateral del Fuego y hostilidades definitivo, retornandonos por varios meses a las negras epocas de la guerra y los enfrentamientos armados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

Para defender los avances del proceso de paz se requieren amplias campañas de masas en las regiones y en todo el territorio nacional. No hay que bajar la guardia y confiarse en el expediente de la "via parlamentaria" clientelar y corrupta que quieren imponer los gamonales santistas.

Pongámoslo en términos bien crudos. Hay una contraofensiva cerrada de la ultraderecha contra los avances del proceso de paz y sus resultados más tangibles como el Acuerdo de Cartagena, el Cese bilateral del fuego, el apoyo internacional y los nuevos escenarios de solución a las otras manifestaciones del conflicto social y armado. Todas las propuestas de los representantes del No, quieren retornar a la Seguridad democrática uribista, mediante la eliminación de la Justicia transicional, las garantías políticas, la seguridad constitucional y las medidas agrarias pactadas en favor de los campesinos, las víctimas, los indígenas, los afros y las mujeres.

Por entre ese coro retardatario se está filtrando el proyecto santista de barajar de nuevo y desconfigurar, en los términos del modelo neoliberal extractivista y agro industrial, los consensos mínimos de La Mesa de diálogos de La Habana.

La delegación oficialista de la Casa de Nariño ha cobrado ímpetu para competir con el bloque fascista con ideas que desmantelen los pactos consolidados. Tal parece que al bloque oligárquico transnacionalizado y subordinado al imperio gringo, la derrota del SI no lo afecto y, por el contrario, se afana en sacar provecho del impasse desatado por el resultado adverso del plebiscito santista del pasado 2 de octubre.

Para tal efecto aprovechara sus coincidencias con el pastranismo, que será favorecido con el Ministerio de Educación,  para proyectar otra manguala en contra de la paz.

El papel de las masas en las calles.

En tales términos, la paz depende de la acción colectiva del pueblo colombiano. Es la intervención de las masas, las campañas de masas, regionales y nacionales, las que deben oxigenar y profundizar la construcción de la paz con justicia social y democracia ampliada.

El impacto de la crisis económica y de la regresiva reforma tributaria.

La presencia y presión del pueblo, además, está siendo alimentada por el empeoramiento de las   condiciones materiales de la gente, que es el principal motivo históricamente para que aumenten las protestas en la calle.

Tanto la crisis financiera como fiscal y las consabidas estrategias para superarlas, en los términos del modelo neoliberal, con reformas tributarias regresivas, como la que está en curso en el poder legislativo y los recortes del gasto público social en salud, educación y subsidios, empeoraran aún más las condiciones de pobreza de millones de colombianos, muchos de los cuales votaron por el NO como una manera de protestar, o se abstuvieron en las recientes votaciones mostrando el gran desafecto ciudadano por el régimen plutocrático vigente en el Estado.

Agréguele a tal escenario el continuado desplome del Presidente entre la opinión pública. Santos perdió capacidad de gobernar, se mueve en el vacío político y es una entelequia deletérea.

El repertorio de las campañas de masas.

Las campañas de masas por la paz deben incluir tomas agrarias (campesinas, indígenas y afros), bloqueos de autopistas, marchas de víctimas, movilizaciones estudiantiles, carpas en plazas públicas, huelgas, paros cívicos, plantones, Cabildos abiertos municipales y procesos constituyentes que permitan poner en practica la estrategia de tener un pie dentro y otro fuera de las instituciones que, con matices, defienden los líderes del movimiento por la paz que se expandirá con el aumento de la conflictividad social que vendrá acompañada de las políticas tributarias y neoliberales que aplicará el desfalleciente régimen oligárquico santista.

Nota 1. En el Quindío quedo al desnudo la doble estrategia de Vargas Lleras frente a la paz. Allí, sus compinches, la ex gobernadora Sandra P. Hurtado y su marido “El Toto”, principal directivo del Cartel del Norte del Valle y dueños de rutas de narcotráfico por el Cañón de las Garrapatas, se pusieron la camiseta del No y ganaron ampliamente a los del SI. Sacaron 120 mil votos contra la paz y los del Si 75 mil.

 

Horacio Duque.

La paz con justicia social y democracia ampliada ha conquistado importantes avances en la sociedad colombiana. El texto del Acuerdo de paz, el Cese bilateral del fuego y hostilidades, el apoyo internacional y la apertura de las negociaciones con el ELN, son trascendentales aportes para el fin de la guerra, que la derrota del Si el pasado 2 de octubre, no puede sepultar. La movilizacion social, incluido paros regionales y un Paro cìvico nacional, son recursos imprescindibles en la batalla contra el sabotaje de la ultraderecha.

En igual sentido debe entenderse la Constituyente de la paz que se ha planteado como salida extraordinaria al traspié de la paz con el Plebiscito santista.

Hay que cavar las trincheras en la sociedad civil en desarrollo de la guerra de posiciones que nos ha traido la transicion politica.

Planteamiento del problema.

En la exploración de alternativas para destrabar el proceso de paz con las Farc, resulta conveniente formularse algunas preguntas con el propósito de establecer escenarios que nos coloquen en la ruta de la terminación definitiva y cierta del conflicto social y armado nacional.

Naturalmente la indagación debe focalizarse en los dos tópicos de mayor trascendencia y peso.

Las preguntas.

¿Por qué falló el plebiscito como instrumento de refrendación del Acuerdo de paz de Cartagena? ¿Qué objetivos políticos no explícitos se proponía alcanzar el señor Santos con su procedimiento unilateral? ¿Qué mensajes envía el triunfo del No en las votaciones del 2 de octubre? ¿Se equivocó la delegación de la guerrilla de las Farc al aceptarlo por la vía de asumir sin objeciones la Sentencia C-379-16 emitida por la Corte Constitucional? ¿Implica el triunfo del No la superación del conflicto intraelite entre Santos y Uribe para dar curso al viejo esquema consociacional cristalizado en gobiernos de Frente Nacional y republicanos? ¿Es la derrota del Si en el plebiscito una alerta temprana para las Farc respecto de lo que pueda ocurrir con la ejecución e implementación de los puntos del Pacto de paz y en relación con la fragilidad de los mecanismos de protección jurídica y constitucional de los mismos? ¿Es el traspié del 2 de octubre una clara advertencia sobre el magro soporte político de la paz de La Habana, hecha la consideración de su limitado alcance en temas neurálgicos para el bienestar social como la continuidad del modelo neoliberal, el extractivismo minero, la agroindustria contra campesina y las libertades democráticas?

Malogrado el plebiscito por el acontecimiento histórico del 2 de octubre, el punto obligado de referencia para seguir buscando la refrendación de la paz, obviamente debe ser la otra fórmula planteada en el seno de La Mesa por los representantes de las Farc. Se trata de una Constituyente popular, amplia, representativa y soberana. Un cuerpo que incorpore y articule la movilización social, popular y democrática.

Aquí los interrogantes bien podrían tener el siguiente sentido: ¿Coincide la Constituyente de la paz con los códigos y textos del Acuerdo de Cartagena? ¿Es la misma un salto al vacío? ¿Es la Constituyente el eje de los debates que se abrirán en la Mesa de diálogos con ocasión de las presiones y desafíos de los enemigos ultraderechistas del Acuerdo de paz para destruirlo e impulsar una contra reforma política, económica, cultural y social? De acordarse una Constituyente ¿Cuál sería el sistema electoral y las acciones afirmativas correspondientes para escoger sus integrantes? ¿Cuánto tiempo durarían sus deliberaciones?

La caída del plebiscito santista.

Un sistema electoral corrupto y tramposo.

No es cierto que se pretenda desconocer el resultado mismo de las votaciones del 2 de octubre. Las cifras están allí y el No se impuso al Si, por un número equivalente a los 54 mil votos. Por supuesto, también están otros datos no menos dramáticos y síntoma de una evidente crisis del régimen político y su anacrónico sistema electoral. Me refiero a la abstención, cercana en este caso, al 63% del padrón electoral.

Por momentos no parece suficiente decirlo. Sin embargo, una idea como la de la paz y la solución política de la guerra, estaba prácticamente condenada a perecer en las aguas turbias del mercado electoral tradicional, dominado por los caporales y tenientes de la politiquería tradicional, adictos a la compra venta de votos, al uso del engaño y la presión violenta para inducir el comportamiento electoral del ciudadano, pues como lo dice Ronderos (ver http://bit.ly/2eCr4W0), “el sistema electoral colombiano está diseñado para que la mayor cantidad de gente no pueda votar. No hay voto adelantado por correo; es necesario registrarse para votar con meses de anticipación; y, si viene un huracán, como, de hecho, sucedió el día del plebiscito en el Caribe colombiano, no se extiende el restringidísimo horario de votación”.

“La lógica tradicional, dice, es que mientras menos gente vote, más van a pesar los votos amarrados de los políticos. Pero cuando su poder no es el que está en juego, no mueven la máquina de votos comprados, intercambiados por favores o impuestos por miedo. Menos aún esta vez, cuando el acuerdo firmado en La Habana hablaba de reforma electoral, garantías políticas reales a la oposición; de parar, de una vez por todas, la violencia como arma de la política”.

“Es muy difícil, señala, pedirle a una máquina programada para la trampa que juegue limpio”.

Con el plebiscito, el Acuerdo de Paz quedó atrapado en ese mismo sistema excluyente de máquinas clientelares y elecciones restringidas.

No obstante que todas las encuestas daban un amplio margen al SI y el triunfalismo oficialista de La Mesa de diálogos, daba por hecho la derrota apabullante del No, liderado por el expresidente Uribe Vélez, en las delirantes previsiones se desconoció olímpicamente, "que lo que se ha tenido en el país es una democracia representativa contramayoritaria, que ha implicado, entre otras cosas, un alto nivel de abstencionismo, una cultura política construida por los medios y por las redes sociales, la confianza de los ciudadanos en "gerentes" para administrar lo público, y un ejercicio de la política en el que partidos no promueven la participación, no se preocupan por la gente que no vota, sino que aspiran a obtener la cantidad de votos requeridos para acceder a sus representaciones, en una carrera política en la que aplican la competencia propia del sistema económico neoliberal, como bien lo recuerda Ordoñez, al igual que ocultan y tergiversan" (ver http://bit.ly/2dRQe0K).

Los juegos de un tahúr.

Pero en una lectura de mayo alcance sobre el plebiscito hay que referirse a sus antecedentes inmediatos. Ese mecanismo de refrendación fue promovido, de manera unilateral por el señor Santos, para lo cual su delegado jefe en la Mesa, derrocho retorica con el fin de justificar su utilización y reforma, mediante ajustes a la ley 134 de 1994 sobre Mecanismos de participación ciudadana. La intención implícita, dentro del clásico juego de un tahúr, era diezmar políticamente a la contraparte con un resultado favorable que sería utilizado con el fin de doblegar y descalificar la plataforma programática de la insurgencia y su prolongada resistencia armada. Pero, todo resulto al revés, y Santos termino pegándose un tiro en el pie, afectando aún más su credibilidad, legitimidad y capacidad de maniobra en la gobernanza.

Con razón Londoño en su entrevista con Caracol, afirmaba que en medio de todo, la derrota del Si no era una noticia tan mala. El triunfo del No aterrizo a todo mundo, sacandolo de la euforia y bipolaridad, y se convirtió en una advertencia temprana para los defensores de la paz, así como ocurrió en la primera ronda electoral del 2014.

El sabotaje contrainsurgente de la ultraderecha.

El apretado triunfo de los enemigos de la paz envía un mensaje contundente en el sentido de la enorme resistencia que realizará la ultraderecha para impedir la construcción de la paz. Esto no parara, alcanzara nuevos niveles de sabotaje y bloqueo, como suele ocurrir con cualquier proceso de cambio, por mínimo que sea.

Los errores cometidos.

Vista hoy las cosas de manera más ponderada, no fue un acierto haberse acogido apresuradamente a la Sentencia C-379-16 de la Corte Constitucional sobre la Ley del Plebiscito, cediendo a los afanes y el asedio de Santos y sus delegados concentrados en el Nobel y la Secretaria General de la ONU para el Jefe de la Casa de Nariño. 

Más conviene un examen autocritico que eludir alguna carga de responsabilidad política en el bache del 2 de octubre.

¿Resucitaran el Frente Nacional?

Lo digo por los desarrollos que vienen presentándose en el post plebiscito, como un eventual regreso al esquema bipartidista de gobierno, en que las facciones de las elites zanjan sus diferencias y proyectan esquemas compartidos de gestión gubernamental, a la manera como ocurrió con el Frente Nacional, desaprovechando de tal manera el potencial de las estructuras de oportunidad política dibujadas por la intensa pugna entre el santismo y el uribismo, registrada en los años recientes a propósito de la caracterización del conflicto social y armado.

Los peligros del fetichismo jurídico y constitucional.

El triunfo de la ultraderecha en el plebiscito es, obviamente, una alerta temprana sobre lo que puede ocurrir con la implementación de los consensos de paz. Nada está asegurado. Ningún fetichismo jurídico o constitucional sirve de formula milagrosa. Es tanto como decirse mentiras, engañarse y propiciar la defraudación crónica e inveterada de las elites dominantes.

Es la potencia de la acción de masas, es la contundencia de la multitud y una adecuada correlación de fuerzas el único seguro de la cristalización de los pactos de paz.

El escaso apoyo popular a la paz.

En ese sentido, es válida la preocupación y observación sobre el raquitico respaldo popular a los Acuerdos de paz, que Jose Mujica, ex presidente de Uruguay, ha resaltado en una reciente comunicacion a Santos. El dice que la clase trabajadora se margino de la paz, que el pueblo desatendio la convocatoria a una paz neoliberal y politiquera como la de Santos.

Quien queda mal parada en todas estas proyecciones es cierta izquierda prepotente y clientelar, que anunciaba millones de votos por el Si (nos regalaron de entrada mas de 12 millones) y la sepultura definitiva del uribismo. 

Es innegable, como lo observa Prada (Ver http://bit.ly/2eoOpax ) que, “el Acuerdo de Paz entre las FARC y el gobierno colombiano, firmado en la Habana, es esta luz al final del túnel. Un acuerdo, difícil de lograrlo; empero, logrado al fin. Aunque sea solo eso, acuerdo; documento firmado por ambas partes y los garantes. Esto, ciertamente, no es la paz; sin embargo, es un compromiso para desplegar las voluntades encontradas para alcanzar la paz, poniendo las partes todo lo que se pueda para lograrlo. Sabemos, que esto no basta; como dice el refrán popular: el camino al infierno está sembrado de buenas intenciones”.

Y agrega, “lo que ocurra no depende del documento firmado, de los acuerdos logrados, incluso de las voluntades puestas, aunque sea al inicio”.

“Lo que ocurra o pueda ocurrir, señala Prada, depende de lo que haga el conjunto de la sociedad, el conjunto del pueblo, de la acumulación de voluntades singulares, puestas en escena; así como de sus prácticas desplegadas, de las fuerzas desenvueltas y, obviamente, de las correlaciones de los campos de fuerzas. Depende del pueblo, en pleno ejercicio de sus libertades y haciendo respetar sus derechos, ejerciendo la democracia, el que se cumpla con el acuerdo logrado; haciendo, además, que este acuerdo se efectivice, realizando la oportunidad histórica-política aprovechada”.

“Diremos, afirma,  de la manera más abierta, ni optimista, ni pesimista, que el pueblo colombiano gana la oportunidad y la posibilidad de resolver los problemas candentes, que han arrastrado a una guerra que parece interminable”.

“De todas maneras, observa, la firma del Acuerdo de Paz ya es un desenlace del largo conflicto. Se puede decir, por lo menos, como conclusión provisional, que si un Estado-nación, concretamente su forma expresa y gubernamental, el gobierno, el Congreso, el poder judicial, se ven empujados a dialogar y, después, firmar con el que consideraron, durante tanto tiempo, el enemigo, es que, primero, constata que no puede vencer la guerra. Lo que ya es, de por sí, una cierta victoria de la guerrilla. Esto significa, por lo menos, que la correlación de fuerzas parece equilibrada. Se ha llegado a un punto de estancamiento”.

“En segundo lugar, el contenido del Acuerdo de Paz toca tópicos y temas estratégicos, que no solamente se refieren a la conclusión del conflicto, a las condiciones estrictas de paz, en el sentido restringido, sino a las condiciones de posibilidad de una paz duradera, para decirlo sencillamente”.

“Por otra parte, en el Acuerdo de Paz, no ha participado directamente el pueblo colombiano. Falta entonces, sin que el pueblo, por lo menos, en mayoría, esté en desacuerdo con el Acuerdo de Paz, que el pueblo y la sociedad colombiana participen plenamente en la construcción colectiva de la paz. Participen con su pluralidad, con sus multiplicidades, con sus territorialidades, con sus singularidades, dándole dinámica a una construcción de la paz, que se debe dar en la pluralidad de los planos y espesores de intensidad de la formación social-territorial-cultural integral”. “Que sea una paz en los distintos planos y espesores de intensidad, construida como estética y fenomenología de la potencia social” (http://bit.ly/2eoOpax  ).

Trascender los límites de la movilización pasiva y organizar el Paro cívico popular y nacional.

Pero esa participación popular debe salirse del lecho de procusto santista de movilizaciones conducidas por las oficinas públicas.

La movilización social debe agotar todas las formas y expresiones de la resistencia subalterna.

Manifestaciones, plantones, bloqueos de vías, huelgas, marchas y un gran PARO CIVICO nacional que sea la síntesis de paros regionales y territoriales, en los que se vean involucradas, en primer lugar, aquellas áreas afectadas por la violencia contrainsurgente/paramilitar como el Cauca, Catatumbo, Caquetá, Bajo cauca Antioqueño, Centro del Valle, Choco, Sur de Bolivar, Putumayo, Meta, Arauca y Bogotá.

Se trata de desplegar la contundencia de la potencia social para imponer, por una vía extraordinaria, el contenido de los Pactos de paz, llegando hasta una Asamblea Constituyente soberana, amplia y representativa, en la que se consoliden los avances alcanzados en la Mesa de Conversaciones de La Habana, “pues las vías puramente jurídicas o parlamentarias serían ultra-vulnerables, pues sufrirían de un déficit crónico de legitimidad, según lo observa Sanín,  quien considera que las propuestas de ajuste de los partidarios del No, aunque variadas, son muy problemáticas. El uribismo tiene su propia agenda, basada en la desestabilización y en la vuelta al poder. Sus lacónicas demandas atacan la arquitectura fundamental del acuerdo” (Ver http://bit.ly/2dYN1g0 ).

“Es indispensable, nos dice Raul prada, volver a analizar los procesos de la crisis, los procesos que convergen en la explosión social, en la decisión colectiva del pueblo sometido a luchar y liberarse de la dominación” (Ver http://bit.ly/2eoPkrF  )

¿Un Cuerpo colegiado o Congresito?.

Es por tal razón que propone “convocar lo más pronto posible a un Cuerpo colegiado, una suerte de Congresito, para que delibere y decida sobre los acuerdos de paz. Un cuerpo colegiado que discuta y apruebe (o rechace) un texto final del Acuerdo, quizás con elementos adicionales que justifiquen la nueva convocatoria. Ventajas: plena legitimidad democrática, pluralismo, múltiples voces” (Ver http://bit.ly/2dYN1g0 ).

Agrega que, “como escuchar al país es quizás la demanda fundamental del Eln, se podría tener al menos expectativas razonables de que entrara en el proceso. Y éste sería mucho más deliberativo que un plebiscito. En una elección de esta naturaleza cabrían, y podrían expresarse, todos los matices de opinión del país. Naturalmente, también hay riesgos y costos. Es claro que de esta no vamos a salir gratis. Las partes del acuerdo tendrían que someterlo a un debate abierto.

Pero se preservaría la arquitectura básica de aquel. Una coalición pro-paz tendría buenas oportunidades de salir avante….

“Los partidarios de la paz no podemos olvidar en ningún momento que somos la mitad (mal contada) del país. Y esas elecciones se podrían convocar para abril o mayo del próximo año (Ver http://bit.ly/2dYN1g0  ).

Son ideas que aparecen y conviene considerarlas, aunque tengan cercanía con un atajo inútil, pero sin asumir el rechazo de la Constituyente que debe ser una premisa fundamental, desde nuestro punto de vista.

La preponderancia de la Constituyente como cristalización de la potencia social revolucionaria.

Es que la Constituyente de la paz nos permite ser más claros con las demandas históricas de nuestra sociedad y el alcance de la potencia social.

Ella, a mi juicio no es el tan anunciado salto al vacio. Si su eleccion es el resultado de un sistema electoral transparente, equitativo, del uso de acciones afirmativas para darle adecuada representacion a los combatientes guerrilleros, a los campesinos, indigenas, trabajadores, mujeres, afros, no puede considerarse de antemano como un paso incierto. Por supuesto, tiene sus incertidumbres, obvias en dinamicas democraticas, pero alli la paz con justicia social tiene las mayores posibilidades de consolidarse.

La potencia social.

Pero, el gran desafío para evitar la limitación de la potencia social, consiste en cambiar la forma de operar la rebelión. La forma de operar, que permita la liberación de la potencia y su flujo constante creativo, no corresponde al esquematismo dualista de activo/pasivo. Sino a la posibilidad de asociaciones equivalentes, que logren, en su conexión y empatía, activar las potencias singulares, contenida en los cuerpos. Esta posibilidad parece requerir formas de comunicación social que no sean dualistas, que reproduzcan el esquema de destinador-destinatario, emisor-interlocutor, o la estructura destinador-destinatario-denotación-connotación-codigo-decodificación-referente-mensaje. Sino, ya especulando, formas de comunicaciones plurales, múltiples y simultaneas, que son las que la revolución tecnologica ha instalado con las infraestructuras a disposición de la multitud.

Conclusión.

Vivimos un momento de grandes velocidades y bifurcaciones inesperadas. Solo la potencia social liberada, no canalizada por el mecanismo articulador del clientelismo corruptor, nos puede permitir avanzar de manera efectiva en las rutas de transformación autentica. A eso nos referimos cuando desde estas páginas planteamos la urgencia de promover un gran Paro Cívico Popular y nacional y la convocatoria y realización de una Constituyente de la paz con amplia participación ciudadana.

Es la hora de cavar las trincheras en la sociedad civil para la guerra de posiciones en curso.

Nota 1. Otra vez fracasa el intento criminal y fascista de bloquear, mediante el vulgar hackeo a Anncol. Les duele la verdad, les duele que la sociedad pueda tener otras miradas alternativas a las lecturas que le gustan al oficialismo santista y la ultraderecha uribista.

Nota 2. El Cese bilateral del fuego y hostilidades ordenado hasta el 31 de diciembre tiene cierto olor a chantaje santista para debilitar la programatica de la paz con justicia social. Mas sensata la decision de avanzar con los procesos de preconcentracion en las zonas veredales y con el Mecanismo de Monitoreo tripartito, con presencia efectiva de las Naciones Unidas.

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

Hay que defender en su integridad el Acuerdo de paz de Cartagena. Permitir su alteración es desconocer la generosidad y compromiso de la resistencia campesina revolucionaria.

Calma y paciencia. No hay que caer en la trampa santista de las peligrosas velocidades para dar golpes de mano; tampoco hay que dejarse intimidar del paramilitarismo uribista.

La oligarquía quiere sortear la crisis de su régimen político con pactos de las camarillas oligárquicas para apuntalar su régimen representativo elitista causante de la abstención y la manipulación politiquera del santísimo y la ultraderecha.

Ante el fracaso del plebiscito y los desastres que está ocasionando, la solución es la convocatoria de una Asamblea Constituyente soberana por la paz, tal como lo propuso la delegación de las Farc desde el 20 de diciembre del 2013. Esa es la premisa para dar curso a la terminación de la guerra civil.

Una Constituyente debe ser el fruto de una amplia coalición por la paz, tal como la que se impuso en la segunda vuelta presidencial del 2014.

Las falsas alternativas.

Para destrabar el proceso de paz con las Farc se están sugiriendo varias alternativas.

Su implementación seria francamente un retroceso que destruiría el Pacto de paz de Cartagena, afectando seriamente el trabajo realizado por casi cinco años en La Mesa de La Habana para dar termino al conflicto social y armado de casi 60 años de existencia.

Unos proponen utilizar las facultades presidenciales en materia de orden público, que es como entregar un cheque en blanco para que la elite plutocrática representada por Santos, disponga a su amaño del país y el Estado.

Otros sugieren transitar la vía parlamentaria ordinaria para aprobar leyes con los consensos alcanzados en Cuba, que seguro será utilizada por la corrupta clase política para seguir con el saqueo del Estado, utilizando la bandera de la reconciliación.

Hay quienes plantean fortalecer la mediación y poderes de un organismo internacional, lo que significaría la entrega de la soberanía patria al Departamento de Estado y las grandes corporaciones gringas y Europeas.

Desde otro ángulo están quienes postulan decisiones de la Corte Constitucional para dar curso a los pactos alcanzados, que no es más que facilitar la venganza del podrido sistema judicial contra la justicia especial de paz.

Un pacto oligárquico tipo Frente Nacional.

En el trasfondo esta perfilada la vieja fórmula de un pacto tipo Frente Nacional entre los clanes oligárquicos, para readecuar el régimen político contramayoritario a las presiones populares y demandas ciudadanas para alcanzar la paz con derechos y justicia social.

Sería el retorno implacable del sistema representativo elitista, que ha implicado, entre otras cosas, un alto nivel de abstencionismo, una cultura política construida por los medios y por las redes sociales, la confianza de los ciudadanos en “gerentes” para administrar lo público, y un ejercicio de la política en el que los partidos no promueven la participación, no se preocupan por la gente que no vota, sino que aspiran a obtener la cantidad de votos requeridos para acceder a sus representaciones, en una carrera política en la que aplican la competencia propia del sistema económico capitalista, al igual que ocultan y tergiversan (http://bit.ly/2dRQe0K).

Ese el alcance de las reuniones de compadres de Santos con Uribe, Pastrana y Ordoñez

Es la peor vía para resolver la crisis de legitimidad del régimen político expresado en las altas cifras de abstención en el plebiscito, equivalentes al 63%; en la pequeña diferencia entre el SI y el NO; y en la descarada manipulación clientelar, antropológica y mediática, tanto de la ultraderecha fascista como del oficialismo santista.

Es el camino de la exclusión del pueblo y los movimientos sociales, para superar la crisis sistémica que afecta a la nación.

Otra vez la paz exprés con Premio Nobel.

Pero, si tal esquema es un desastre, no lo es menos la idea de acelerar unos acuerdos para destruir el Pacto de paz de Cartagena.

Santos necesita llegar al 10 de diciembre, fecha en que se le entregara el premio nobel, con una formula salvadora que satisfaga los poderes globales volcados en imponer una paz neoliberal para favorecer el extractivismo minero y la agroindustria de la Altillanura.

Santos esta urgido de una paz exprés para anular las conquistas democráticas consagradas en los consensos fundamentales de La Habana.

Por eso se necesita advertir con alarma sobre estas velocidades oficialistas.

Son una trampa fatal.

De las carreras no queda sino el cansancio.

Calma, paciencia y ponderación es lo único que se le debe pedir a las partes honestamente interesadas en una paz democrática con apertura al pueblo y sus demandas.

Santos impuso su plebiscito y ya conocemos el resultado. De nada sirvieron las advertencias y observaciones argumentadas. Y quien cometió el error debe asumir las consecuencias. Ahora no puede aparecer muy fresco y orondo como si nada.

Convocar la Constituyente de la paz. Los 12 puntos de las Farc.

La delegación plenipotenciaria de las Farc/EP siempre coloco sobre la Mesa de diálogos la idea de convocar y realizar una Asamblea Constituyente soberana por la paz.

Desde el gobierno se le descalifico y estigmatizo con tesis muy débiles, siempre para realzar el infausto plebiscito.

Hoy se dice que la Constituyente es un salto al vacío.

Que su funcionamiento destruirá lo acordado.

Sin observar que quien llevo a ese fatal resultado fue el malogrado plebiscito santista, dejando por el suelo toda la baba de De La Calle y sus juristas despistados, a propósito de la Ley que ordeno realizar la consulta del pasado 2 de octubre.

La Constituyente soberana y popular por la paz es la salida más conveniente para los intereses mayoritarios del país y para proyectar las salidas a la descomunal crisis en que se debate la nación.

Ya las Farc plantearon desde el 20 de diciembre del año 2013 un conjunto de iniciativas para convocar y elegir una Constituyente.

Conviene recordarlos e insistir en ellos.

1.- Ante la amplitud de los temas que se discuten en la Mesa Conversaciones de La Habana, la única solución posible para su refrendación, es una nueva asamblea constituyente conformada de forma amplia, democrática y participativa.

2.- Esta nueva constituyente se convocaría como máxima expresión de la población colombiana como soberana de la Nación.

3.- Para ello se propone el establecimiento de un “Gran acuerdo político nacional para una Asamblea Nacional Constituyente” que se encargará de gestionar la conformación de la nueva constituyente, así como de establecer los criterios para el logro de la más amplia movilización y participación social y popular.

Todo esto a partir de concertar propósito y principios, naturaleza, composición, materia y alcances legislativos de la Asamblea.

4.- También proponen promover una movilización social por una nueva Asamblea, para lo cual el Gobierno deberá “activar los dispositivos comunicacionales a que hubiere lugar, incluida su financiación”. También se procurará estimular la participación de los sectores sociales excluidos, discriminados y segregados.

5.- Aclarando que “el alzamiento armado de la guerrilla no ha sido contra un gobierno en particular, sino contra el Estado en su conjunto”, el Gran Acuerdo Político se encargaría de comprometer a todos los poderes públicos, sin perjuicio de las facultades y funciones que les han sido conferidos. Esto como muestra de la voluntad del Estado frente a este tema.

6.- Con el fin de darle viabilidad jurídica y política, la convocatoria de esta nueva constituyente se haría conforme a las normas vigentes relacionadas con este tema.

7.- Este punto establece el propósito y principios bajo los que actuaría la nueva constituyente, definiendo su resultado como “el verdadero acuerdo de paz, justo y vinculante”. Dentro de estos principios se incluye una normatividad para la paz y el respeto a los derechos consagrados en la constitución de 1991.

8.- La nueva Asamblea tendría como objetivo elevar a nivel de mandato constitucional los acuerdos que se alcancen en el proceso de paz, pero en consonancia con lo que decida la población colombiana.

9.- La nueva asamblea estaría conformada por 141 integrantes de todos los sectores de la sociedad. Entre ellos habrá una porción integrada por las fuerzas que se han alzado en armas contra el Estado, cifra que sería establecida al momento de discutir los mecanismos de refrendación del acuerdo de paz.

10.- Los integrantes de esta asamblea serían escogidos popularmente en dos partes. Una a nivel nacional y otra por circunscripciones especiales de los sectores más excluidos como los campesinos, indígenas, afrocolombianos e integrantes de las comunidades Lgbti.

La parte integrada por los excombatientes guerrilleros será elegida por designación directa de cada guerrilla.

11.- El objetivo de esta nueva constituyente, con respecto a las Constitución de 1991, sería “de perfeccionar diseños actuales inconclusos, incorporar nuevos y contener cláusulas pétreas en materia de derechos fundamentales y de reconocimiento de derechos de comunidades indígenas y afrodescendientes”.

12.- De la misma forma en que se hizo durante la Asamblea Constituyente en 1991, en esta nueva ocasión, se conformaría un cuerpo legislativo más pequeño que se encargará de emitir las leyes necesarias para la continuidad del funcionamiento democrático del país, hasta que la nueva constitución entre en vigencia.

Nota 1. La campaña por la Presidencia de la Republica despego el pasado 2 de ocutbre, con Uribe en la punta por una pequeña ventaja. Se trata de la primera vuelta. Pero como en el 2014, las votaciones de mayo del 2018 validaran las mayorías contra la guerra.

Nota 2. La paz se defiende y consolida con la mas amplia movilización y participación de los movimientos sociales comprometidos en la apertura democrática y los logros de los consensos alcanzados en La Habana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

Para salir del bloqueo a la paz se requiere de una gran habilidad tactica. 

Las acciones de masas deben involucrar el mas amplio grupo de los defensores de la paz.

La resistencia civil contra la guerra urirbista es un punto clave de la accion comun de millones de colombianos.

Tarde que temprano llegaría la contraofensiva contra los Acuerdos de paz de la ultraderecha fanática. Bien perdiendo o ganando en el plebiscito o con cualquier otro mecanismo de refrendación.

De haber ganado el SI por los mismos 54 mil votos que perdió frente al No, la polarización también habría sobrevenido y la reacción de los grupos más retardatarios de la sociedad sería peor, más feraz y violenta.

La ultraderecha está anclada en potentes estructuras sociales, culturales y políticas, capaces de competir con el poder concentrado en el Estado, cuando no tiene su monopolio absoluto. Lo vimos en la campaña y las votaciones para el plebiscito de la paz. Santos fue incapaz de hacer prevalecer el poder del gobierno y su competencia civilizatoria para crear un consenso holgado a los pactos de paz. Pudo más la regresiva pedagogía de las facciones ultramontanas. La pedagogía del gobierno quedo reducida a una inocua propaganda, completamente inutil frente a las mentiras del contradictor. Mentiras que son normales en toda reyerta por el poder. Eso lo sabemos por Aristóteles, Polibio y Maquiavelo.

Santos mismo es un campeón de la mentira y el engaño.

Foucault tiene razón en el sentido de que el poder más preponderante no solo anida en los espacios estatales. Por el resto de la sociedad hay otros poderes con más potencia. Lo acabamos de comprobar el 2 de octubre.

Se creyó que era suficiente con el poder del gobierno para sacar adelante el Acuerdo de paz y los hechos han desmentido tal conjetura.

Colocados en el nuevo escenario político derivado del plebiscito y la negación de los acuerdos de paz es preciso asumir las siguientes premisas.

Primera. Uribe va por la destrucción absoluta de los consensos de paz de La Habana. No descansara hasta imponer su punto de vista, que es el de la guerra y el exterminio de la resistencia agraria.

Segundo. Uribe va a bloquear el Cese Bilateral del fuego y de hostilidades, mediante una amplia campaña de opinión para demostrar que las Farc siguen en sus acciones de guerra y hostiles a la población. El resultado será de nuevo un escenario de combates, enfrentamientos y operaciones de las Fuerzas Armadas contra los frentes guerrilleros.

Tercero. Uribe, Ordoñez y Vargas Lleras intentaran anticipar la campaña electoral presidencial, en la que van a competir para barrer los acuerdos de paz de la Mesa de diálogos de La Habana.

Frente a este lúgubre horizonte político, lo que permitirá hacer posible que la izquierda y las corrientes democráticas, defiendan y protejan la paz acordada, es una gran destreza para realizar una estrategia de alianzas de corto plazo. Se requieren decisiones políticas tácticas con inteligencia y perspicacia.

En ese sentido, las grandes movilizaciones de masas en curso, como las tomas agrarias del 12 de octubre, deben permitir constituir un potente movimiento de Resistencia civil y democratica contra la guerra que quiere instalar, de nuevo, la ultraderecha paramilitar que coordina Uribe Vélez.

Hay que impulsar acciones políticas que se apoyen en el uso de métodos no-violentos por parte de grupos de civiles para desafiar al poder violento y guerrerista de la alianza derechista de terratenientes, multinacionales, generales, empresarios, banqueros y políticos corruptos. La resistencia civil pacífica de los colombianos debe incluir acciones sostenidas para debilitar las fuentes de poder del adversario, para obligarle a negociar en términos favorables a la paz.

 

 

Horacio Duque.

La defensa y proteccion de los Acuerdos de paz de Cartagena requiere una accion agil y urgente de las partes involucradas.

Hay que profundizar la accion de masas en defensa de la paz, con tomas agrarias, indigenas y afros de los grandes centros urbanos del pais, en esta primera quincena del mes de octubre

Hay que consolidar el Cese bilateral del fuego y hostilidades, aplicando de inmediato los protocolos correspondientes.

La política vive de contragolpes. De maniobras sorpresivas. Quien esté involucrado en dicho mundo sabe a qué atenerse y construye sus propias estrategias para alcanzar unos objetivos concretos en la disputa por el poder para materializar determinadas ideas.

Tengase en cuenta para ilustrar esta afirmacion lo ocurrido con el plebiscito del pasado 2 de octubre.

Gramsci, en un modelo que comparto plenamente, decía que se pueden encontrar en el arte de la política dos tipos de estrategia: la guerra de movimientos como lucha frontal y armada para la conquista directa del poder y la guerra de posiciones, o de trincheras, si se quiere,  como una lucha hegemónica para ganar posiciones.

En gran medida, las conversaciones de paz entre el gobierno de Santos y las Farc, nos han dibujado un gradual tránsito hacia la guerra de posiciones, hacia la lucha de trincheras contra hegemónica.

El transito no luce pacífico y tendrá muchos traumatismos, pues la ultraderecha más retrograda pretenderá hacer prevalecer sus posturas intransigentes.

Esa es la conducta normal de tales facciones políticas. Mírese sino a España, en la actual coyuntura, con el bloqueo e interinidad institucional provocada por Mariano Rajoy y el Partido Popular. Su rechazo a las demandas de cambio planteadas por los indignados y Podemos son de una ferocidad implacable. No ahorran recurso para obstaculizar los cambios urgentes en el Estado y la sociedad.

En nuestro caso, superar el atascamiento generado por los resultados del plebiscito, implica comprometer mucho tino y olfato por las partes comprometidas en la construcción del Acuerdo de paz de Cartagena. Nada de dogmatismos y rigideces que afecten las salidas adecuadas. Mucha iniciativa, flexibilidad y resiliencia.

Uribe y su bloque reaccionario, trabajan para destruir lo avanzado y consolidar su estrategia de regreso a la cabeza de la Presidencia de la Republica. Su plan es convertir los consensos de La Habana en otro caballito de batalla de una campaña electoral prematura. En igual sentido se mueven Vargas Lleras y Ordoñez, estimulados por la idea de llegar, en el 2018, a la Casa de Nariño.

Es lo que obliga a los otros actores a definir rutas de protección de la paz. Hay que actuar con celeridad y rapidez, adoptando los esquemas correspondientes. Claro está, sobre la premisa de escuchar las inquietudes de los opositores, a las diversas tendencias que promovieron el No en las votaciones del 2 de octubre, sin dilaciones y debates desgastantes.

Debe haber un límite prudente y tomar las determinaciones necesarias que partan del reconocimiento de la integralidad de los consensos de paz, firmados por Santos en virtud de las facultades concedidas por las votaciones que lo escogieron como Presidente de la Republica.

Hay salidas.

Santos no ha perdido sus facultades constitucionales y legales, y las Farc se han consolidado como un actor central del campo político para hacer prevalecer las conquistas alcanzadas, que son las de una potente mayoría social y agraria

Punto clave en todo esto es la movilización de la sociedad civil. Están en curso grandes acciones de masas como las protagonizadas en Bogotá, Medellín, Cali, Armenia,  pero se requiere la presencia contundente de los campesinos, indígenas y afros con huelgas, paros, bloqueos de autopistas, como las registradas hace unos meses con la Minga étnica.

Hay que reforzar las tomas agrarias de los grandes centros urbanos, previstas para esta primera quincena de octubre.

Hay que comprometer a los educadores, a Fecode, a la CUT, a los pensionados, a las organizaciones de mujeres, de desempleados y otras manifestaciones del mundo popular y la multitud para que hagan sentir la potencia de su compromiso con la paz.

Hay que dar forma ya a una masiva resistencia civil contra la guerra y la violencia promovida por la ultraderecha violenta, fascista y paramilitar.

Entre tanto hay que afincar aspectos nodales de las negociaciones.

Me refiero al Cese bilateral del Fuego y hostilidades, al funcionamiento del Mecanismo tripartito de Verificación en el que participa la ONU y a la revisión de la situación de las personas detenidas por sus vínculos con las Farc.

Respecto del Cese Bilateral del Fuego y Hostilidades deben las partes proceder con los correspondientes Protocolos diseñados para hacer efectivo tal evento.

El Señor Ministro de la Defensa, Doctor Luis Carlos Villegas, ha dicho que ese es su compromiso y ha dado órdenes para que se avance en acciones muy concretas. Eso es serio y responsable y merece el apoyo de la sociedad.

Como parte del tratamiento de tal mecanismo, me permito hacer una relación de dichos protocolos.

Protocolo y Anexo del capítulo de Introducción del Acuerdo de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo (CFHBD).

Dicho Protocolo está integrado por las fases de planeamiento y ejecución, que permite: el despliegue del Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MM&V) a nivel nacional, regional y local para que pueda realizar su labor; la adaptación de los dispositivos en el terreno; el funcionamiento de las 20 Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) y los 7 Puntos Transitorios de Normalización (PTN) que se han definido de común acuerdo.

Protocolo con las reglas que rigen el Cese al Fuego y de hostilidades bilateral y definitivo.

Las conductas que se describen en el mismo son el núcleo principal de la actividad que tendrá el mecanismo de monitoreo y verificación (MM&V). Son reglas que buscan evitar situaciones que pongan en riesgo el cumplimiento del acuerdo de CFHBD. Son conductas que NO deben ser realizadas, y que buscan que la población civil no sea afectada en sus derechos.

El Gobierno Nacional y las FARC-EP se comprometen a no realizar en virtud de dicho Protocolo las siguientes acciones: 1. Entrar en contacto armado. 2. Impedir u obstaculizar la labor del MM&V. 3. Ocultar información que sea relevante para el funcionamiento del MM&V y la implementación del acuerdo del CFHBD. 4. Desplegar unidades armadas y personal no autorizado en las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) - Puntos Transitorios de Normalización (PTN) y Zonas de Seguridad (ZS), bajo las condiciones definidas en el Acuerdo del CFHBD. 5. Adelantar acciones que impidan la protección o asistencia humanitaria. 6. Utilizar lenguaje difamatorio por cualquier medio. 7. Ejecutar actos de violencia o cualquier amenaza que ponga en riesgo la vida e integridad personal contra la población civil, especialmente aquellos por razón de género. 8. Realizar acciones que atenten contra la integridad física o moral de la contraparte. 9. Realizar acciones que vayan en contra de la integridad y seguridad física del personal que conforma el MM&V. 10. Interferir en la labor del CI-MM&V frente a los procedimientos técnicos de registro, identificación, monitoreo y verificación de la tenencia, recolección, almacenamiento, extracción y disposición final del armamento de las FARC-EP. 11. Usar las Rutas de Desplazamiento, la adecuación de los dispositivos en el terreno, las ZVTN, los PTN y las Zonas de Seguridad para fines o propósitos diferentes a los acordados en el marco del CFHBD. 12. Transgredir los acuerdos y protocolos relacionados con el ingreso y salida de las ZVTN y los PTN. 13. Hacer presencia temporal ó permanente en las zonas de seguridad delimitadas previamente de común acuerdo. 14. Transgredir los compromisos adquiridos en el Acuerdo sobre CFHBD. 15. Afectar los derechos y libertades de la población civil. 16. La Fuerza Pública mantendrá el cumplimiento de la Ley y en especial de la sentencia –T-455 de 2014- de la Corte Constitucional sobre la incorporación de integrantes a sus filas; y por su parte las FARCEP no incorporará nuevos hombres y mujeres en sus filas (guerrillas y milicias).

El Gobierno Nacional se compromete a NO realizar en virtud del Protocolo las siguientes acciones: 1. Tener trato discriminatorio con el personal objeto de este acuerdo. 2. Diseñar, planear y ejecutar vuelos militares, por debajo de 5.000 pies de los niveles de vuelo. 3. Diseñar, planear y ejecutar operaciones de acción ofensiva contra los integrantes de las FARC-EP (guerrilla – milicias) que se encuentren en cumplimiento del acuerdo de CFHBD. 4. Controlar el suministro de alimentos y medicamentos destinados a las áreas definidas en las ZVTN y los PTN. 5. Afectar o dañar las instalaciones adecuadas en las ZVTN y PTN. 6. Ingresar a las ZVTN, PTN y a las franjas de seguridad sin informar o coordinar con el MM&V. 7. Hacer propaganda hostil en contra de las FARC-EP. 8. Obstaculizar el desplazamiento de los integrantes de las FARC-EP hacia las ZVTN y los PTN. 9. Obstaculizar la atención médica a los integrantes de las FARC-EP.

Las FARC-EP se comprometen a NO realizar en virtud del Protocolo las siguientes acciones: 1. Hacer presencia armada y uniformada en cualquier lugar diferente a los campamentos. 2. Salir de las ZVTN o de los PTN sin cumplir los procedimientos acordados en materia de seguridad para los desplazamientos. 3. Adquirir, fabricar, portar o transportar armas municiones y explosivos no autorizados en el acuerdo del CFHBD. 4. Interferir en el normal desarrollo de las funciones de las autoridades civiles, militares y de policía. 5. Cometer actos de destrucción o de daño material, de las obras e instalaciones, infraestructura, instalaciones gubernamentales y de la Fuerza Pública. 6. Realizar actividades ilícitas para la financiación de la organización. 7. Incrementar su capacidad de combate. 8. Comercializar o preparar depósitos clandestinos de armas y pertrechos. 9. Modificar sin justificación la cantidad y relación de personas y armas autorizadas para permanecer en los Campamentos. 10. Incumplir el procedimiento técnico acordado de registro y almacenamiento de las armas correspondiente a los y las integrantes de las FARC-EP que salen al cumplimiento de las tareas del proceso de paz y de los y las integrantes de esta organización asignados al MM&V.

Protocolo del capítulo sobre el despliegue del Mecanismo de Monitoreo y Verificación del Acuerdo de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo (CFHBD).

Alistamiento y despliegue del Mecanismo de Monitoreo y Verificación del Cese al fuego bilateral.

El Gobierno Nacional y las FARC-EP, acordaron este protocolo que consigna el cronograma para el alistamiento y el despliegue del MM&V del CFHBD. Contempla la adecuación de las instalaciones, la capacitación del personal, el acoplamiento de los equipos en las tres instancias y el despliegue del MM&V.

Protocolo del capítulo Monitoreo y Verificación: flujo de la información del Acuerdo de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo (CFHBD).

Protocolo del capítulo de Monitoreo y Verificación: Comunicaciones estratégicas del Acuerdo de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo (CFHBD).

Este protocolo consigna un procedimiento uniforme sobre cómo optimizar las acciones y productos de comunicación fruto de las actividades del MM&V. El documento orienta esfuerzos hacia las principales audiencias o públicos de interés: la población civil nacional e internacional, las y los integrantes del Gobierno Nacional y de las FARC-EP.

Protocolo del capítulo de Monitoreo y Verificación: Observación y registro del Acuerdo de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo (CFHBD).

Objetivos del monitoreo. La información tiene un papel determinante, la forma como se obtiene, se acopia y se procesa es fundamental para el buen desempeño del Mecanismo. Una información mal obtenida, con sesgos o que genere baja confianza no tiene la calidad requerida para un efectivo proceso de validación. Las tareas principales del monitoreo son la observación, búsqueda, acopio y sistematización de la información relacionada con hechos que constituyan una violación del Acuerdo de CFHBD, o que representen una amenaza para el correcto cumplimiento del mismo. Los monitores documentan hechos por iniciativa propia o tras recibir una solicitud o denuncia de un hecho que se presume violatorio o amenaza al Acuerdo de Cese bilateral del fuego.

Coordinación del Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MM&V) por parte del Componente Internacional.

Protocolo del capítulo de Monitoreo y Verificación: Código de conducta para las y los integrantes  del Mecanismo de Verificación.

El Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MM&V) está integrado por representantes del Gobierno Nacional, de las FARC-EP y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), incluyendo observadores internacionales, en particular de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe. (CELAC). Para el Gobierno Nacional, para las FARC-EP, y para la población colombiana, el MM&V es una garantía de cumplimiento de los compromisos adquiridos en el Acuerdo de CFHBD.

La composición tripartita del MM&V facilita la solución de controversias e incidentes que puedan surgir en la implementación del Acuerdo de CFHBD; y mediante la cooperación y buena comunicación entre las y los integrantes del Mecanismo se fortalece la confianza entre la ONU, Gobierno Nacional y las FARCEP para la consolidación del proceso de paz. Teniendo en cuenta estas responsabilidades, los códigos de conducta que cada parte del componente del MM&V aplica a sus integrantes, deben llenar las expectativas que la población colombiana y la comunidad internacional albergan acerca de nuestras acciones y nuestro comportamiento.

De común acuerdo se establece el siguiente código de conducta para las y los integrantes de los tres componentes del MM&V así:

Protocolo del capítulo de Monitoreo y Verificación: solución de controversias del Acuerdo de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo (CFHBD).

Protocolo del capítulo de Monitoreo y Verificación: mandato del MM&V del Acuerdo de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo (CFHBD).

El Gobierno colombiano y las FARC-EP acuerdan constituir el Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MM&V) para el Cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo (CFHBD), enmarcado en el “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” del 26 de agosto de 2012 y en función de lo establecido en el Acuerdo del Cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo y Dejación de las armas. Su instalación se efectúa de acuerdo a las condiciones definidas por el Gobierno Nacional y las FARC-EP. El seguimiento al MM&V es acordado entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP.

 

 

 

 

Horacio Duque.

Santos busca una salida desesperada a su complicada situacion derivada de la derrota del plebiscito.

Va a competir con Uribe y Pastrana para destruir, via ataques aereos y bombardeos continuados, a las Farc y sus frentes guerrilleros.

Lo que quiere Santos (y Uribe/Pastrana, obviamente) es el exterminio de las Farc.

De Santos se puede esperar todo.

Suficiente con recordar la acción militar que líquido a Alfonso Cano en medio de las conversaciones reservadas para establecer una Mesa de diálogos.

Su juego es perverso e implacable. Son frías sus lógicas de poder.

Así como te da cuchillo, bien puede insinuarte, a través de un atolondrado emisario, que tienes tu vida a su disposición porque ejerce pleno control sobre todos tus movimientos. Que importa si el artefacto es una BlackBerry intervenida desde la Dirección de Inteligencia. Aquí todo vale y mejor te pones a salvo con mi acto “amigable” generador de confianza. Esas son las reglas de la negociación de conflictos.

Santos no es ninguna alma de Dios. Ninguna perita en dulce.

Es tan, o peor, de perverso que todos los de la patota que dominan esta desventurada nación. Nada que envidiarle a un forajido como Uribe, a un malandro perfumado como Pastrana o a un ave de rapiña como Vargas Lleras.

Se trata de un muy sofisticado tahúr, de un compulsivo jugador de póker, como correctamente lo percibe Alberto Pinzón, el psiquiatra.

Es su talento y su pericia. Toda canalizada para acumular poder y riqueza.

Así llego hasta el sito en que esta.

Morirá en ese mundo áspero de las jugadas de mano.

En lo atinente a su paz neoliberal no hay ninguna intención magnánima de por medio.

Primero los negocios. Primero el capital y las ganancias. Los demás que se jodan. Ese cuento de los pobres y la patria no es con él.

Su cacareada paz es para profundizar el modelo neoliberal con la megamineria y el agro negocio en la Altillanura de la Orinoquia.

Es para ese objetivo que quiere extirpar la guerrilla, eliminarla de las geografías ricas en minerales, en oro, en petróleo, en agua, en biodiversidad y en potenciales para la producción agrícola.

Nada de afanes altruistas y humanistas para hacerse con un nobel. Aunque ese no era un premio desestimable. Un trofeo para sumar a su adorno y boceleria.

Pero como la vida no es un camino de rosas, construir el mundo dorado del neoliberalismo le exigía  dialogar y negociar con un contendor de quilates.

Con las Farc.

Con un movimiento cargado de historia, resistencia y potencia transformadora. Con un movimiento social y político programático, conformado durante décadas para promover cambios estructurales en la arcaica sociedad imperante en Colombia. Para darle la tierra a los campesinos, la democracia a los excluidos, la tolerancia al adversario, la palabra al opositor, la convivencia a la comunidad, los derechos a las víctimas, la rectitud al compromiso establecido y la ilusión del socialismo a las mayorías.

En suma, con un movimiento cargado de conciencia, ética, disciplina y responsabilidad histórica.

Técnicamente no había alternativa. Una guerra prolongada es insostenible. Un gasto militar descomunal como el del Estado colombiano diezma cualquier economía. Si los imperios caen (como le ocurrió a la ex URSS y le ocurre hoy a USA), según la brillante tesis de Paul Kennedy, por causa de un gasto militar asfixiante y depredador, con mayor razón un pequeño Estado como el Colombiano, sin recursos y carcomido por el burocratismo clientelar. 500 mil soldados son una pesada carga que termina arruinando cualquier presupuesto.

Pasaran décadas y ese monstruo burocrático militar nunca podrá destruir una deletérea guerra de guerrillas que tiende a cobrar formas cuasi estatales para dar sustento a sus bases de apoyo. ¿O acaso es que la guerrilla, tanto la de las Farc como la del ELN, no tiene formas estatales en muchas regiones de la geografía nacional?

Y bien.

Tomada la decisión de negociar, el resultado que a la fecha de hoy tenemos es un importante documento programático conocido como Acuerdo de paz de Cartagena. Es el fruto de varios años de arduos trabajos y complejas reuniones. Un documento de 297 páginas, que así no le agrade a la ultraderecha y a otras almas intolerantes, será el referente de sentido para el movimiento popular y la multitud que articula múltiples tendencias de la diversidad social.

Con un plus adicional. La comunidad internacional en sus referentes de peso (ONU, gobiernos, UE, partidos, movimientos) lo conoce y sabe de sus nada desproporcionados alcances. Es lo que regularía una sociedad medianamente moderna, al decir de Barrington Moore en sus estudios sobre los orígenes sociales de la dictadura y la democracia.

Pero, se presentó el tropiezo del plebiscito del 2 de octubre.

Las mentes se confunden y cunde el desespero.

Es cuando hay que estar más atentos para evitar fugas suicidas y golpes de mano.

Santos dice que no hay tiempo. Lo expresa en momentos en que se ve obligado a conversar con su contrincante intraclase. Con la facción oligárquica más recalcitrante y obtusa. Con la insolencia despótica del latifundio feudal. Con la patanería provinciana, acostumbrada al desafío y la pistola.

El riesgo de la aventura es muy grande.

Colocado a la deriva y hecho una ruina política, bien puede Santos querer picar en punta para demostrar fuerza.

Lo de un nuevo Frente Nacional o una manguala 3.0 bien podría ser un juego de niños. Un artilugio para calmar la galería.

Lo peor. Lo más grave es un Plan B santista para adelantar una guerra relámpago, una  blitzkrieg hitleriana, para copar campamentos y asesinar en masa a líderes y combatientes guerrilleros. Una operación tipo Tamil para exterminar toda existencia guerrillera.

Ese es el escenario perfecto codiciado por la elite oligárquica dominante, local e internacional.

No es fantasía.

Los riesgos son muy grandes.

Hay mucha información e inteligencia acumulada por los aparatos militares del gobierno para proceder a una masacre apocalíptica.

Me parece que se ha pecado y se peca por ingenuos.

Renunciar a la esencia móvil de la guerrilla es un craso error.

Lo que no quiere decir renunciar al Cese Bilateral del juego. Es la conquista efectiva más importante alcanzada hasta el momento.

La hipótesis de las zonas veredales y campamentarias, tan codiciadas por Pastrana, el artífice del plan Colombia, junto con una precipitada y anárquica dejación de las armas es una peligrosa y perfecta entelequia acariciada por el militarismo golpista de los Kfir.

En todo caso, es necesario regresar a la política o a lo político.

Téngase en cuenta que con la cruel derrota del 2 de octubre, Santos ceso sus competencias regulares, quedo a la deriva y los próximos meses, 20 pienso yo, hasta la elección del próximo jefe de la Casa de Nariño, serán una pista sintética para el protagonismo electoral de Uribe y sus tres pollitos (Duque, Zuluaga y Holmes), de Vargas Lleras, Sergio Fajardo, Ordoñez, Jorge Robledo y de pronto Cepeda, sino es que lo inhabilitan esta semana que viene.

Parece ser la conjetura más probable sin descartar cualquier pataleta violenta de Santos y sus generales de confianza, dotados de mucho dato delicado de la guerra de guerrillas.

Nota. No todo es malo en el resultado de las votaciones del plebiscito. Lo mejor fue la esplendorosa derrota de Cesar Gavira y su comparsa de sirvientes bien pagados. Cuando Santos puso al frente de la campaña del plebiscito a Gavira, emblema del neoliberalismo, y le agregó toda la clase politiquera de gamonales emermelados, la derrota era previsible. La vieja clase politiquera de caciques electorales se metió al plebiscito para seguir robando y para reencaucharse. Pero les salió el tiro por la culata.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

La oligarquia busca un pacto tipo frente nacional para intentar solventar la crisis desatada por el triunfo del No a la paz en el plebiscito del pasado 2 de octubre.

Santos, Uribe y Pastrana se reunen para enterrar la  apertura democratica y la paz con justicia social.

Se quiere desconocer el Acuerdo de paz de Cartagena para imponer una paz neoliberal, de los sepulcros y los falsos positivos.

Es difícil agotar la reflexión sobre el significado, el sentido y las implicaciones del plebiscito del pasado 2 de octubre y la derrota del Acuerdo de paz firmado en Cartagena para poner fin al conflicto armado, por el triunfo de la campaña del NO promovida por el  ex presidente Uribe Vélez y su partido el Centro democrático.

Las derivaciones serán diversas y el campo político y social, sentirá gradualmente los impactos correspondientes.

Ofrezco algunas valoraciones de mi propia cosecha con el fin de contribuir al debate en curso, enfocado en interpretar las probables rutas de la historia futura de Colombia.

Primera.

El pasado 2 de octubre llego a su fin el segundo periodo presidencial de Juan Manuel Santos. Su desgaste llego al máximo nivel con la derrota plebiscitaria de su principal bandera, la de la paz neoliberal. La baja aceptación que arrastraba Santos entre los colombianos, desde hace más de dos años, como resultado de su impopular gobierno, al servicio de las oligarquías, prácticamente quedo en ceros con la reciente debacle electoral. El Jefe de la Casa de Nariño perdió su gobernabilidad, agudizando la crisis del sistema político que seguirá a la deriva. Los próximos 20 meses de Santos serán completamente irrelevantes. Sera como un corcho en un remolino dando vueltas sin llegar al fondo y sin avanzar a ninguna parte.

Las renuncias de los Ministros seran el pan de cada dia y la inestabilidad sera cronica.

En este desorden y anarquía, los militares anticomunistas seguirán desafiando con sus vuelos rasantes de Kfir sobre la Casa de Nariño para notificar que ellos son el verdadero poder.

Regresara el autoritarismo y los estados de excepcion para aplastar la rebelion popular.

Dos.

El triunfo del NO, por un escaso margen, más que una solución a nuestros problemas, es igualmente el reflejo de la profunda crisis sistémica que carcome el sistema político. La manipulación antropológica con mentiras y miedos de la campaña contra la paz promovida por Uribe Vélez, es un síntoma de la crisis generalizada de nuestra sociedad que se margino ampliamente de las votaciones, pues la abstención fue del 63% y la baja participación se consiguió mediante una absurda agitación del miedo, el resentimiento y el soborno clientelar desde el oficialismo santista.

Tercero.

El fiasco del SI y la motivación del No, debe buscar una explicación clave en la manipulación clientelar y la corrupción de las campañas gubernamentales sustentadas en la mermelada, la contratación a dedo y una falsa pedagogía que disfrazaba la propaganda oficial. Haber colocado al frente de la maquinaria del SI, al señor Cesar Gaviria, emblema del neoliberalismo más salvaje, y a la camarilla de los gamonales fue fatal. Un anuncio anticipado de la derrota del domingo pasado. Muchos de los votos por el NO fueron más bien una protesta contra esta mafia saqueadora del presupuesto público.

Cuarto.

La Izquierda postplebiscito se consolida como una colcha de retazos y un ente descuadernado que, de no replantearse rápidamente en todos los aspectos, políticos, programáticos y organizativos, tendera a desaparecer en su actual versión. Los movimientos y tendencias que se presentan como de izquierda fueron y serán marginales por causa de su prepotencia, engreimiento, dogmatismo y sectarismo. Por causa de sus pequeños y cómicos caudillos de vereda. Sus prácticas son aberrantes, por no decir ridículas. Delirantes y desfasadas de nuestra realidad popular y cultural. Necesitamos una Nueva Izquierda, acorde con el Acuerdo de Paz y la transición a un nuevo ciclo político. Necesitamos una izquierda dispuesta a asumir los retos de la construcción de una nueva hegemonía en la batalla de las ideas.

Quinto.

En el postplebiscito se destapara la gigantesca crisis económica, fiscal y financiera que ha sido maquillada por la mentira santista. Tendremos un cataclismo económico, presupuestal y financiero. La reforma tributaria, que ha proyectado el Fondo Monetario, azotara con severidad a millones de colombianos pobres, con el incremento del IVA y otros tributos diseñados para afectar a la población y exonerar a los ricos. Estas medidas, obviamente, desataran la ira y el rechazo social que se manifestara en acciones de protesta y huelgas.

Sexto.

La paz se sostendrá en sus elementos más importantes como el Cese Bilateral del Fuego y hostilidades. No habrá desplazamiento de la guerrilla a las mencionadas zonas veredales y menos dejación de las armas en los próximos meses. El movimiento guerrillero avanzara con nuevos referentes de inserción en la movilización política y social sin renunciar a sus principales conquistas y acumulados. En tal sentido no es descartable nuevas conferencias y encuentros guerrilleros para definir colectivamente las rutas a seguir.

Séptimo.

El texto del Acuerdo final de paz, construido en la Mesa de diálogos de La Habana, en los  últimos años será defendido en su integridad por un potente movimiento social y popular que se construirá como sujeto central del campo político.

Manifestaciones, marchas, plantones, agitación en los medios, conferencias, mesas redondas, debates, redes sociales y otros repertorios de los movimientos sociales harán parte de una potente campaña que demandara el fin de la guerra y el inicio de la construcción de la paz.

Octavo.

Los intentos por revivir un frente nacional o un pacto oligárquico para reconducir el proceso de paz en los términos de la impunidad y la visión retrograda del uribismo y la ultraderecha fascista serán resistido por el pueblo y las fuerzas democráticas. Un acuerdo Santos-Uribe-Pastrana esta en contravía de la apertura democrática y la paz con justicia social consignada en el Pacto final de paz firmado el 26 de septiembre en Cartagena entre Santos y el Comandante de las Farc Timoleon Jiménez.

Noveno.

Ayer 3 de octubre quedo dibujada la campaña electoral para escoger el próximo Presidente del gobierno. Serán casi 20 meses de ese sainete. Uribe y su candidato (Duque, Holmes o Zuluaga), Vargas Lleras, Sergio Fajardo, De La Calle, serán los personajes más mencionados en la vida pública y sus imágenes y discursos intentaran engañar, nuevamente a la sociedad. Entre tanto, como en los últimos 30 años, las guerrillas revolucionarias representadas por las Farc, el ELN y el EPL, serán el caballito de batalla de todos para el momento de hablar o vincularse con los demás.

La paz y las guerrillas, será el tema que utilicen estos candidatos para estigmatizar o definir, con golpes de sorpresa, un eventual triunfo presidencial

Decimo.

La hipótesis de convocar y organizar una Asamblea Constituyente soberana y popular cobrara forma para darle una salida al Acuerdo de paz.

Once.

La comunidad internacional no saldrá de su sorpresa y confusión con  los resultados tan absurdos del plebiscito. Nos verán como unos locos y desadaptados. Como una sociedad arcaica y confesional. Como unos trogloditas jurásicos que votamos para que una guerra continúe y la paz no prospere.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horacio Duque.

Ante los resultados adversos en el plebiscito de la paz, lo conveniente no es precipitarse con formulas confusas e improvisadas.

Lo que procede es defender El Acuerdo de paz consolidado, fruto de un intenso trabajo de la Mesa de dialogos de La Habana. 

Unos meses mas de conversaciones, con la reapertura de los dialogos de paz, para tratar los temas propuestos por los del NO, es la ruta sensata para el proyecto orientado a poner fin al mas prolongado conflicto armado de la historia colombiana.

Las votaciones del plebiscito no han sido el mejor momento para la paz en Colombia. Un núcleo de fuerzas bastante conservadoras, lideradas por Uribe Vélez, que reúne expresiones políticas retardatarias, militares y oscurantistas, ha logrado unas precarias mayorías en favor del NO para desconocer los pactos de paz consolidados entre el gobierno de Santos y las Farc.

Por el SI a la paz votaron millones de colombianos, defendiendo la ruta del fin de la guerra y la violencia que por décadas ha azotado a la sociedad colombiana.

Al término de los escrutinios emerge un cuadro político bastante nítido, que no debe ser omitido en la proyección de los escenarios futuros.

Obviamente no se trata de desconocer el peso y significado de la votación contraria a los resultados de las conversaciones de paz.

Tampoco es realista ignorar los más de seis millones de votos que ofrecieron su respaldo a los consensos alcanzados en los diálogos de La Habana.

Los tres actores relevantes involucrados –Santos, Uribe, Farc- han emitido sus discursos y el saldo neto es la hipótesis de un gran pacto político para proseguir en la búsqueda de la terminación de la guerra.

Ya no vale llorar sobre la leche derramada ni destruir lo avanzado.

Es probable que una Asamblea Constituyente se avizore por algunos como un escenario pertinente a los efectos de terminar el tejido de una institucionalidad y un modelo acorde con la reconciliación. Pero, a la luz de los resultados plebiscitarios, favorables, por donde se les mire, a las fuerzas del establishment (uribistas y santistas), una corporación de esas características no sería claramente un escenario amigo de las transformaciones prioritarias que demanda la crisis sistémica vigente, que seguramente se complicara con el destape del calamitoso diagnostico económico, con múltiples proyecciones en la bancarrota fiscal, el desbalance internacional, la mediocridad del PIB, el auge del desempleo, el aumento de la inflación y el escepticismo de los capitales internacionales.

¿Que tal una Constituyente controlado muy probablemente en un 95% por el santismo de la Unidad nacional y el uribismo catolicomilitarista y anticomunista? 

Ahi si, apague y vamonos. Seria el apocalipsis total. El fin de la historia.

Lo realista es considerar los avances logrados en más de cinco años de conversaciones.

Hay un Acuerdo de paz, con cerca de 297 páginas, que ya ha sido firmado por las partes correspondientes y con elementos concretos para superar las causas de la guerra en el ámbito agrario, político, de las víctimas, los actores del conflicto, los cultivos de uso ilícito, los derechos de las víctimas y la implementación de los consensos.

Lo sensato es proteger dicho Tratado y proceder a reabrir los diálogos para escuchar las demandas de las franjas adversas que promovieron el NO.

Que se analicen las propuestas uribistas en lo relacionado con los temas de justicia, elegibilidad política, cultivos de uso ilícito, seguridad jurídica de los consensos, conexidad para los efectos de la amnistía y la constitucionalidad de la paz.

Que se reabra la Mesa de La Habana así eso signifique unos meses más de trabajos e intercambios entre las partes.

Es mejor avanzar con calma y ponderación.

Queda probado que la precipitud y los apremios del Señor Santos son la vía perfecta para el desastre.

Para el fracaso y el estropicio.

Tanto fregar con el Plebiscito. Tanto presionar para cerrar a las carreras los diálogos de La Mesa de La Habana quedaron reflejados en el resultado adverso de ayer domingo.

Lo mejor es no entrar en pánico y coger el toro por los cachos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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