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Blog de Horacio Duque Giraldo

Horacio Duque Giraldo

Horacio Duque Giraldo

Académico y periodista alternativo

Archivo de columnas en ANNCOL 

HORACIO DUQUE.

El subrogado penal otorgado a Leopolodo Lopez por el Tribunal Supremo de Justicia que le concedió casa por cárcel, es una decision adecuada como movimiento táctico del chavismo.

Pone en evidencia que en Venezuela no hay una dictadura y le da legitimidad a las autoridades de justicia.

Venezuela no es Corea de Norte con su importante poder disuasivo para frenar la agresion imperialista nuclear. No es una dato menor al ponderar la compleja coyuntura política por la que atraviesa Caracas.

La arremetinada imperialista y el terrorismo de la ultraderecha fascista hay que derrotarlo con acciones políticas bien pensadas, como la que se acaba de tomar con Lopez. Sobran posiciones infantiles delirantes.

La política es un ámbito de la actividad humana cuya materialidad es el poder, esto es la subordinación individual y colectiva de los seres humanas respecto de una estructura que acumula recursos para el sometimiento.

Como actividad social es muy cambiante y su análisis debe hacerse desde el ángulo de la correlación de fuerzas.

En la política, táctica y estrategia, son categorías imprescindibles en la planificación de acciones y movimientos para garantizar un objetivo de largo plazo.

Venezuela y el gobierno del Presidente Nicolas Maduro son objeto de una descomunal presión internacional y local, para acorralarlo y destruirlo con el fin de dar paso a un régimen amigo de los Estados Unidos y las multinacionales de los hidrocarburos. Lo que por supuesto significara el regreso del modelo neoliberal y de la democracia liberal occidental, representativa de las elites oligárquicas.

Las movidas internacionales en la OEA, las presiones imperiales y el sabotaje desde Colombia, constituyen factores de desestabilización contundentes.

La violencia terrorista de la ultraderecha fascista reúne todos los ingredientes de una conspiración golpista que causa graves daños en diversos campos de la sociedad por las muertes y destrucción de infraestructuras básicas en la vida cotidiana de la población.

El gobierno y el liderazgo chavista han puesto en marcha un programa para derrotar la arremetida del terrorismo. La convocatoria de la Constituyente Comunal se ha previsto en tal sentido y la campaña para escoger sus 545 integrantes está en curso para que el 30 de julio se den las elecciones sectoriales y territoriales y para que el ocho de agosto empiece a funcionar.

El bando opositor se ha propuesto hacer un plebiscito el 16 de julio, al margen de la institucionalidad electoral, con el fin explícito de colocar las bases de un gobierno paralelo que sería reconocido de manera inmediata por los Estados Unidos, España, Colombia, México, Brasil, Argentina, Perú y la OEA.

En todo este esquema contrarrevolucionario ingresó recientemente la actual Fiscal, Luisa Ortega con el apoyo beligerante de un núcleo seudo izquierdista delirante y oportunista.

Como una medida para sortear el complejo trance político se le ha otorgado a Leopoldo Lopez la detención domiciliaria como un subrogado penal que consiste en una medida sustitutiva de la pena de prisión y arresto, que se conceden a los individuos que han sido condenados a estas penas.

Lopez seguirá preso en su casa y con unas condiciones muy concretas fijadas por la autoridad judicial correspondiente, que en caso de ser violadas implicarían el regreso a la situación intramural vivida en los últimos 36 meses.

La decisión tomada por el TSJ desmonta el señalamiento al gobierno de ser una dictadura totalitaria como lo repiten los voceros del terrorismo y la Fiscal.

Además fortalece la legitimidad de tal autoridad nacional.

Todo lo anterior debe interpretarse como un desplazamiento táctico conveniente que seguramente no será bien visto por los ultras de la oposición, los cuales proseguirán con su programa golpista. Problema de ellos y de la Fiscal que debe asumir las consecuencias de sus actos irresponsables, como lo veremos en la semana en curso cuando el TSJ debe comunicar su decisión respecto del jefe del Ministerio Publico.

Entender lo que ha ocurrido para apoyarlo, demanda mucha cabeza fría en el campo popular y en las fuerzas políticas que dan soporte al gobierno constitucional del Presidente Maduro.

De nada sirven los infantilismos políticos y las posturas delirantes de quienes ignoran la cruda realidad del proceso terrorista de desestabilización, destrucción y muerte agenciado por una criminal oligarquía.

Venezuela no es Corea del Norte y sus potentes misiles que disuaden con eficacia el agresivo régimen imperial de Trump.

Ese es un detalle que hay que considerar en la actual coyuntura.

Un paso atrás no es una derrota. Es apenas un movimiento tactico. 

 

HORACIO DUQUE.

Con la dejación de las armas por parte de las Farc viene el proceso de inserción económica, política y social de los guerrilleros. El acompañamiento de las Naciones Unidas es una garantía de la mayor trascendencia y para el efecto se nombrará una nueva Misión politica por el Consejo de seguridad.

Es de la mayor importancia conocer los elementos de tal participacion internacional.

Mañana 10 de julio debe salir una nueva Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para ordenar una nueva Misión política de dicho organismo en Colombia con el fin de acompañar la nueva fase de la implementación de los acuerdos de paz.

La Misión anterior ya cumplió su tarea en lo relacionado con el Cese bilateral de fuego y las hostilidades, la ubicación de las Farc en las Zonas veredales y los Puntos Transitorios y la dejación de las armas.

El nuevo mandato tiene que ver con la tarea de garantizar la construcción política, social y económica de la paz, y la seguridad de los combatientes guerrilleros en la transición y la inserción civil al campo de la lucha democrática.

Al respecto es necesario tener en cuenta que el modelo de la superación de la guerra colombiana se debe entender en los términos de un Protocolo aplicado por Naciones Unidas en las dos últimas décadas para superar las denominadas “nuevas guerras” suscitadas después de la Segunda Guerra Mundial, una de las cuales es la nuestra, originada desde el magnicidio de Jorge Eliecer Gaitán en 1948 y la violencia de los años 50.

Las Farc ya cumplieron con la dejación de las armas, aportando sustancialmente al fin del conflicto, ahora le corresponde al Estado dar cumplimiento a sus compromisos incluidos en el Acuerdo final de paz.

Inicialmente se prevé una presencia durante 36 meses, pero dada la complejidad de lo que viene por las características de una “paz imperfecta”, con otros actores inmersos en la violencia anti sistémica o delincuencial, por la continuidad del negocio de las drogas, es muy probable que tal Misión deba ampliar su participación por más tiempo, como una garantía esencial para la guerrilla mutada en un movimiento político y social.

Por supuesto, la incertidumbre alimentada en el campo político por actores adversos a la paz es otro elemento a considerar en esta labor de las Naciones Unidas.

Tal como lo hemos señalado en otras reflexiones el papel de la ONU no es casual y el mismo se inscribe en un prototipo conocido como Paz posbelica que refleja la plataforma diseñada en el documento de la “Agenda para la paz” de Boutros Boutros-Ghali,  formulado en 1992, la cual  ha servido de referencia en las operaciones de construcción de paz posbélica y  se ha convertido en la forma de intervención internacional más habitual por parte de Naciones Unidas. Documento que marcará el paso de cómo deben abordarse los escenarios postconflicto con el objetivo de mantener una paz permanente.

En este documento se introdujo una taxonomía de conceptos y enfoques que desde entonces han sido una referencia clave en este ámbito: la diplomacia preventiva, las operaciones de mantenimiento de la paz (peace-keeping), las operaciones de imposición de la paz (peace-making) y la construcción de la paz (peace-building).

La construcción de la paz (peace-building),  es un concepto más amplio que abarca todos los anteriores y se refiere a las acciones para alcanzar una paz estable y duradera, una vez que las hostilidades han terminado.

Este informe proporcionó un importante impulso a los argumentos a favor de la adopción de una política global de prevención de conflictos y construcción de la paz por parte de la comunidad internacional.

Boutros-Ghali en su documento definió consolidación de la paz (paceboulding) como los medios destinados a individualizar y fortalecer estructuras que tiendan a reforzar y consolidar la paz a fin de evitar una reanudación del conflicto.

Por supuesto, no se trata de un concepto que genere consenso, sino que por el contrario, cada gran corriente de debate en la disciplina de las Relaciones Internacionales tiene su propia interpretación sobre como tales operaciones adquirieron un carácter cada vez más multidimensional, al integrar no sólo elementos relacionados con la diplomacia preventiva o el mantenimiento de la paz (Pacekeeping) —como se había caracterizado al período de la Guerra Fría— sino también tareas de asistencia humanitaria, asistencia en procesos electorales, reconstrucción física de infraestructuras, estrategias de buen gobierno, iniciativas de desarme, desmovilización y reinserción de ex combatientes (conocidas por sus siglas en inglés DDR) o estrategias para la reforma del sector de la seguridad (policía y ejército principalmente).

Estas “operaciones multifuncionales complejas” pretendían no sólo consolidar la paz después de un conflicto bélico, sino también evitar el estallido de nuevos conflictos violentos.

Los elementos relacionados con la construcción de la paz, tal y como fue concebida por Boutros Ghali incluían el desarme de los actores armados, restaurar el orden, la eliminación de la armas, la repatriación de los refugiados, el apoyo y asesoramiento para la formación de los cuerpos de seguridad, el seguimiento de las elecciones, el desminado y otras formas de desmilitarización, proveer de asistencia técnica, avanzar en los esfuerzos para la protección de los derechos humanos, reformar y fortalecer las instituciones de gobernanza y promover la participación formal e informal en el proceso político. También incluía proyectos orientados a la creación de un nuevo entorno político, económico, social y de seguridad, con los recursos e instrumentos necesarios para resolver las tensiones e incompatibilidades existentes de forma pacífica. En definitiva, Naciones Unidas juega un papel clave en ofrecer instrumentos y en apoyar a aquellos países asolados por la guerra para el establecimiento de las condiciones de una paz sostenible y duradera.

Este Programa de paz se complementó después con otros documentos de la ONU como los siguientes:

Suplemento de un Programa de paz (1995).

Los resultados del Grupo de Trabajo Interdepartamental que contienen:

-              Una Agenda para el Desarrollo (1994).

-              Una agenda para la democratización (1996).

-              El Informe del Panel sobre Operaciones de paz de Naciones Unidas (2000), también conocido como Informe Brahimi.

Otras contribuciones posteriores como los de la Comisión Carnegie para la Prevención de conflictos letales, el Informe del Secretario General sobre Prevención de Conflictos (2001), las propuestas de la Unión Europea en el marco de su Política Exterior y de Seguridad Común, así como diversas iniciativas de la sociedad civil han ido ampliando el enfoque de construcción de paz.

Todos estos aportes han ido conformando el marco de la construcción de la paz, que abarca todas aquellas iniciativas que apoyan estructuras sostenibles y procesos, que fortalecen las perspectivas de una coexistencia pacífica e implican objetivos de medio y largo plazo de carácter político, económico, social y cultural.

Para el nuevo movimiento político que se constituirá próximamente, conocer y aplicar adecuadamente este esquema es de la mayor prioridad dada su coincidencia con los potenciales democratizadores del Acuerdo final

Asi debe ocurrir en la tarea de organizar los Programas de desarrollo con enfoque territorial Pdets y sus Planes de Acción como instrumentos de transformación territorial en los 16 espacios geográficos previstos para el efecto en casi 190 municipios del país.

Espacios en los que se debe implementar la reintegración social y económica de los integrantes de las Farc; echar a rodar los proyectos productivos agroindustriales; ejecutar la reforma rural integral mediante el acceso a los 3 millones de hectáreas de tierra y formalizar la propiedad de otros 7 millones; poner a funcionar Ecomun como una red amplia de cooperativas; construir los planes de vivienda rural; hacer las inversiones en vías terciarias, en educación, salud, tecnología y ambiente; y dar seguridad a la población.

Ojala todo salga dentro de lo previsto por el bien de la convivencia y el respeto a la vida.

HORACIO DUQUE.

Ante la inminencia de la elección de la Constituyente comunal bolivariana, la ultraderecha fascista venezolana ha incrementado sus acciones terroristas y la violencia contra el pueblo para liquidar el gobierno del Presidente Nicolas Maduro y los derechos populares.

Como señala Ceceña, a Venezuela, que es un eslabón principalísimo del corredor energético mundial, se le está haciendo una guerra (ver http://anncol.eu/mundo/item/6743-ana-esther-cecena )

Se trata de una guerra en los términos diseñados por los laboratorios imperialistas para ser adelantada en formas asimétricas. 

Pero quizá lo más novedoso de las intervenciones de este siglo es su carácter reptante. 

Avanzan, dice Ceceña, a ras del suelo de manera silenciosa, colándose entre la gente, comiéndose los tejidos comunitarios y sembrando miedo, confusión e incertidumbre.  El estallido viene después.  Primero se carcomen las bases de los vínculos sociales, los que hacen a “la gente” ser “pueblo” con un sentido sujético explícito, así como las bases del entendimiento colectivo o sentido común, a través de un cuidadoso trabajo de socavamiento simbólico, bombardeado desde los medios masivos de transmisión de datos e imágenes

Esto viene pasando desde hace rato y ya no suena novedoso, a pesar de que propiamente es un modo de hacer la guerra que sólo se sistematizó en el siglo XXI, combinado con la estrategia de espectro completo (abarcar todas las dimensiones de la organización social y de la geografía) y con la idea de aplicar todos los mecanismos simultáneamente y sin reposo.

Esta modalidad de dominar, o de hacer la guerra, tiene como inspiración el estudio del comportamiento de los sistemas complejos, que se han constituido de manera natural, y más particularmente el de las abejas.  La asimilación del comportamiento de las abejas deriva en una estrategia de ataque al modo de un enjambre: todos al mismo tiempo pero de diferentes maneras y desde direcciones distintas.  Gran parte de la fuerza del ataque proviene de la confusión que se genera pues el atacado no identifica tan fácilmente de dónde viene la ofensiva, y tampoco tiene reposo como para observar o pensar con cuidado cómo defenderse de ella.  Más que un enjambre lo que se despliega es una red o un conjunto de enjambres: atacan el abasto, la capacidad de compra, la movilidad, los servicios básicos, la tranquilidad en el barrio, la organización comunal, los sentidos comunes, y todo en una modalidad similar a la que se desata cuando alguien patea un panal de abejas.  Según David Faqqard, oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, “implica un ataque convergente por muchas unidades”.  Es un modo de hacer una guerra que no parece tal, pero que cuando ya está es absolutamente abrumadora, continua Ceceña.

Desde el triunfo del Presidente Hugo Chavez, a Venezuela se le ha aplicado esta modalidad bélica.

La misma se ha refinado en los años recientes y desde el primero de abril del 2017 la arremetida es brutal, después de la cruel andanada del primer semestre del 2014 que dejo muchos muertos por cuenta del salvajismo agenciado por Capriles Radonski y Leopoldo López.

En reciente reunión de la dirigencia ultraderechista violenta, que promueve las más diversas acciones terroristas, se determinó, a la luz del día, que la hora cero había llegado para destruir el gobierno constitucional del Presidente Nicolas Maduro.

La “hora cero”, indica que la conspiración fascista se dirige hacia “la fase superior de la lucha”. Freddy Guevara, ha dicho que podrían avanzar a una huelga general.

Entre tanto, los directivos de la MUD han planteado realizar el 16 de julio un pretendido plebiscito como una  consulta manual y simbólica en iglesias, plazas y otros lugares públicos, al margen del Poder Electoral.

Todo con el fin de bloquear la Constituyente comunal bolivariana que ya está en la recta final de su conformación a partir de las bases comiciales establecidas.

Al tiempo con esta agenda, arrecian los eventos de violencia promovidos por los integrantes de las bandas opositoras como el sucedido en la Asamblea Legislativa en que grupos colectivos y populares fueron agredidos por las escuadras paramilitares de la ultraderecha.

Por supuesto, el punto que demanda mayor análisis político es el del Plebiscito programado y los sentidos que agencia.

Al respecto, desde el propio campo de los promotores se considera por Penfold que existen varias maneras de analizar el anuncio de la MUD en torno a la decisión de organizar un plebiscito el 16 de julio como mecanismo de consulta para presionar al gobierno a revertir la Asamblea Nacional Constituyente (Ver http://bit.ly/2tnPtV6 ).

La primera, dice, es una visión estática que describe una oposición que logró un consenso amplio, entre una diversidad de agrupaciones partidistas que aceptaron públicamente operacionalizar un proceso de desobediencia civil a través de un mecanismo refrendario, que aún sin ser organizado por el Consejo Nacional Electoral, sino a través de una ciudadanía que se abroga el artículo 333 y 350, intenta legitimar su ambición de reestablecer un orden constitucional cuestionado por ellos mismos desde tiempo atrás.

Con esta iniciativa, la oposición intenta retomar la ofensiva política ante el gobierno que logró durante las últimas semanas mostrar sin pudor tanto su capacidad de control institucional como su músculo militar. Con esta decisión unitaria, la calle ahora se organiza en torno a un objetivo diferente y no simplemente en función de una movilización social guiada por la protesta. Aunque la oposición sigue sin engranarse políticamente con el “izquierdismo” centrifugo —pues el acuerdo no incluyó a ninguna agrupación política distinta a las que ya hacían vida en la Unidad—, esta opción abre un nuevo espacio que ahora tiene el reto de probar que tiene una amplia acogida popular y que puede ser articulado con sectores más amplios de la sociedad. En paralelo, tanto la Asamblea Nacional como la Fiscalía General de la República, continúan en su esfuerzo por remover a los magistrados del TSJ para romper el control del Ejecutivo sobre el poder Judicial.

La segunda lectura del acuerdo es dinámica. La oposición tomó la decisión de organizar un plebiscito sin la venia del CNE como una forma de escalar el conflicto ante la arremetida del gobierno tanto en el uso de la represión como en su compromiso de continuar avanzando con la convocatoria de la Constituyente. Frente a este cambio estratégico, el gobierno seguramente ahora pasará a tratar de desmontar esta iniciativa consultiva que constitucionalmente correspondía ser organizado para poder convocar una Asamblea Nacional Constituyente. Lo más probable es que el gobierno responda nuevamente con un ataque político dirigido a la Fiscal General de la República; por lo que nadie se debe sorprender si esta semana o la próxima el TSJ decide separarla del cargo, usurpando nuevamente las prerrogativas de la Asamblea Nacional. A esta acción, que la oposición ya debe haber anticipado, se anunciará otra batería de respuestas para poder hacerle frente a esta nueva agresión institucional, lo cual continuará intensificando aún más el conflicto venezolano… Y así sucesivamente hasta que ocurra algún nuevo quiebre político.

Lo cierto es que el país acelera su espiral de enfrentamiento y por lo tanto de violencia política. Es indudable que el gobierno va a seguir insistiendo en su opción Constituyente, remover a la Fiscal General, bloquear la realización del plebiscito el 16 de julio y blindar el proceso electoral organizado por el Consejo Nacional Electoral a realizarse el 30 de julio. La oposición apuesta a que incluso a partir de estos anuncios cualquiera de las acciones anteriores por parte del gobierno pueda generar reacciones inesperadas de diversos actores, tanto en el plano nacional como internacional, que precipiten una serie de eventos que permitan profundizar las grietas tanto dentro del mundo chavista como en la esfera militar y facilitar así un proceso de cambio político.

A estas alturas para todos los actores nacionales relevantes es evidente lo que está ocurriendo en el país: acabamos de entrar en una fase aún más peligrosa en la confrontación política, en una lucha que es cada vez más enconada y sin la mediación de ninguna institución creíble, y que tan solo un actor internacional, con mucha filigrana diplomática, va a poder desmontar. En otras palabras: continúa la escalada y se profundiza la crisis de gobernabilidad. Se aceleran los tiempos. Y se elevan las apuestas, afirma Penfold, en una perspectiva sesgada que antepone los deseos a las realidades objetivas del campo político estructurado en la coyuntura.(Ver http://bit.ly/2tnPtV6 ).

Lo que infiero de este cuadro es que a quien le llegó la hora cero es a la oposición escuálida, pues cada vez es mayor su soledad en diversos ámbitos de la sociedad y el ámbito regional.

 

 

 

 

 

ALBERTO MARTINEZ.

Caracterización de la coyuntura política y sus nuevas formas de lucha para defender los acuerdos de paz.

Las huelgas de los presos son un ejemplo de movilizacion popular para exigir la amnistía y el indulto inmediato de miles de prisioneros de guerra.

Julio 4 de 2017.

Después de la culminación de la dejación de armas el pasado 27 de junio y la conversión del movimiento en armas en partido político legal Esperanza del Pueblo, no podemos quedar añorando el pasado en armas y manifestar, respecto de  cuanto problema que va surgiendo, que eso ya lo habíamos previsto; quienes afirman lo anterior lo hacen partiendo de una premisa cierta, que el Régimen Político colombiano ha sido  tramposo y “conejero” toda la vida, por eso en el esquema de negociación de Marulanda y  Cano estaba primero la implementación de los Acuerdos y posteriormente venia la dejación de armas.

El momento político actual es difícil y delicado; los poderes del Estado no cumplen con las obligaciones que adquirieron al firmar el Acuerdo final de la Habana.

A 6 meses de haberse aprobado la Ley de Amnistía e Indulto, los prisioneros políticos de las FARC no salen en su totalidad de las mazmorras del Régimen Son 2.736, integrantes de las FARC en prisión, y hasta ahora, lo pactado sobre el indulto no se ha cumplido a cabalidad.  La cantidad de excarcelaciones deberían ser todas, ya.

La JEP que es la columna vertebral de los Acuerdos firmados por el Estado y las FARC está pendiendo de un hilo en razón a la posición que tome la Corte Constitucional uribista, sobre la constitucionalidad de la misma, quedando en peligro la seguridad jurídica de los guerrilleros;  lo mismo está la salud, nos afiliaron a todos a una EPS que no funciona, yo llevo tres meses esperando una cita con un neurólogo y nada que aparece; lo más mínimo que era la adecuación de los PTN (Puntos Transitorios de Normalización), solo hay uno medio terminado, el Amaury Rodríguez, acá en la Guajira; la seguridad económica del combatiente guerrillero tampoco está garantizada, para hacer realidad los proyectos económicos de Ecomun, se necesitan tierras.

Ante la situación en que se encuentran los acuerdos no podemos desesperarnos y hacer propuestas que están fuera del tiesto como la de asaltar el contenedor y sacar las armas, cuando el compromiso nuestro, que cumplimos, era dejar en manos de la ONU el 100% de las armas, e hicimos el convenio  que la única arma a utilizar a partir del 27 de junio seria la PALABRA. Ese  hecho de cumplir con la palabra empeñada nos está dando prestigio y autoridad ante el pueblo colombiano y el reconocimiento de la comunidad internacional.

El momento es de movilización y lucha en las  más variadas formas; seguir el ejemplo que nos dieron los jóvenes universitarios de Bogotá; la marcha en defensa de los Acuerdos de La Habana que realizaron los colombianos residentes en la ciudad Luz Paris; el campamento permanente que establecieron en la Plaza de Bolívar en Bogotá, después del 2 de octubre, cuando todo era color de hormiga  y con su acción nos mostraron el sendero a seguir, y más recientemente el ejemplo del paro cívico de Buenaventura, el paro cívico del Choco y el paro de FECODE. Todas estas acciones del pueblo nos están señalando nítidamente cuál es el camino a continuar en la presente coyuntura política.

Se podría agregar otras como un paro obrero nacional por la defensa y la implementación de los Acuerdos de Paz  de tres horas; hacer un llamado a las diferentes organizaciones de mujeres para un cacerolazo nacional a una misma hora, 7 de la noche; la toma de Bogotá  y de las capitales departamentales en un mismo día por los amigos de la Paz; cabildos abiertos; un apagón nacional (apagar las luces conscientemente de residencias, edificios, fabricas, alumbrado  público, etc),  dejar al país a oscuras durante un minuto a las 7 u 8 de la noche; un concierto nacional por la Paz en Bogotá y todas las capitales departamentales; una misa, una oración por la paz y un repicar de campanas en todas las iglesias del país a una misma hora; proponerles a las organizaciones sociales, sindicales, juveniles y estudiantiles una huelga de hambre en Bogotá y en las capitales departamentales;  que esas organizaciones escojan 5 huelguistas  por cada ciudad  capital que tengan buena salud, haciéndoles  examen médico antes de empezar la huelga. Esta huelga solo se levanta cuando hayan salido de las mazmorras del régimen los 2400 prisioneros políticos que están secuestrados por la burocracia judicial.

Convertir las zonas veredales y los PTN en centros de peregrinación popular realizando diversos encuentros, mesas redondas, reuniones de pedagogos por la paz para socializar las experiencias adquiridas.

El frente 59 y la Compañía Efraín Guzmán  del Bloque Martin Caballero de las  FARC –EP, apoyamos y saludamos ese  gesto de valor y solidaridad de nuestro camarada y  hermano Jesús  Santrich,  de vincularse a la huelga de hambre que llevan a cabo los prisioneros políticos de las FARC por su libertad inmediata.

El hecho de que Santrich sea integrante del EMC  ha hecho que se unan a la campaña por la libertad inmediata de los prisioneros políticos  un número mayor de personalidades, movimientos sociales, partidos y movimientos políticos.

Yo no le veo la razón a Gabriel  Ángel y a sus lloriqueos, ni a su crítica pública contra Santrich, procedimiento que yo no conocía en las FARC-EP.

Si Santrich merecía una crítica, pues para eso están las instancias correspondientes. 

Recuerda Gabriel Ángel que los trapos sucios se lavan en casa.

En el momento actual  lo que  hay que hacer es ubicarnos en el mundo concreto, de cara al futuro y afrontar la realidad tal como es, tomando lo mejor de nuestro pasado guerrillero para descubrir nuevas formas de lucha donde el protagonista principal sea el pueblo, movilizado por nosotros. Todo lo que no sea tener al pueblo y sus organizaciones en alerta, a vincularlo a la forma de lucha  que su organización le indique, no debe considerarse.   

Cualquier  acción desligada de la táctica y de las orientaciones  de las organizaciones populares es aventura, no podemos dejar pasar la hora de la paz y la implementación para que nuestro partido, Esperanza del Pueblo crezca, se desarrolle y eduque a  sus  militantes en el combate popular. La ACCION es el mejor buril  que forja los cuadros integrales de la revolución.

En el último momento, estaba apagando la computadora, y escucho la noticia que ayer, 3 de julio, fueron arrancados de las garras del régimen neoliberal de Santos, 320  prisioneros políticos, que fueron recibidos en el PTN Mariana Paez por el dirigente del Partido Esperanza del Pueblo, Mauricio Jaramillo, hecho que se da gracias a la presión ejercida por la huelga de hambre llevada a cabo por los prisioneros políticos y Jesús Santrich y por la solidaridad de las organizaciones populares y personalidades de la vida nacional e internacional.

Por eso un hecho digno de destacar es que en Colombia no se había logrado liberar tal cantidad de prisioneros políticos (van aproximadamente 1200), ni con la retención de cientos de prisioneros de guerra, ni con la retención de 3 norteamericanos, ni con  la retención de una candidata presidencial Ingrid Betancourt y 8 representantes a la Cámara.

La lucha es el camino de la Libertad!

La Solidaridad ayuda a combatir y a vencer!

PTN Amaury Rodríguez.

Pondores, Conejo, Fonseca. La Guajira.

 

 

 

 

 

 

 

MARIA FERNANDA QUINTERO ALZATE.

La paz supone realizar un amplio trabajo para encontrar los desaparecidos por causa de la violencia estatal y paramilitar.

Hay un decreto que crea la Unidad de busqueda de personas desaparecidas, el 589 del 2017 (Ver http://bit.ly/2ptggLL ) pero es prioritario dar curso a sus mandatos. 

De este tema se ocupa la Geografa Maria Fernanda Quintero Alzate, quien publicara proximamente un libro sobre este trascendental asunto para la recuperacion de la Memoria historica en el marco de la Justicia Especial de paz.

Empezar a escribir sobre una geografía de los muertos, es pensar en los ciudadanos con vida que no se saben dónde están. Es traer a la memoria sobre los miles de ciudadanos que se ignora dónde están? si están sepultados con identidad desconocida ¿En qué lugar hallarlos?

 Fosas comunes 

I Parte

Empezar a escribir sobre una geografía de los muertos, es pensar  en los ciudadanos con vida  que no se saben dónde están. Es traer a la memoria sobre los miles de ciudadanos  que se ignora dónde  están? si están sepultados con identidad desconocida ¿En qué lugar hallarlos? Ese marasmo que  implica empezar por indagar  y esclarecer- Estan vivos? ¿Dónde están? – ¿Qué les  hicieron? -¿Dónde se los llevaron?- ¿Quién los asesinó?- ¿Dónde están ubicados? -¿En qué lugar los  enterraron?- ¿Cómo desenterrarlos? – ¿Cómo  develar la presencia de otro?, sin duda es la angustia de los familiares de las víctimas. En consecuencia,  significa trazar  múltiples  rutas  de trabajo, de intereses, de fuentes de información  e intención de parte de los familiares de las víctimas, ante la fuerza, el poder de los victimarios que se desea que permanezcan ocultos.

Esta significación,  implica transitar en la  geografía de los muertos: un espacio inmerso no solo en  terrenos extensos de una geografía física, sino en  la representación de  la vida  y la existencia de miles de ciudadanos en un conglomerado social. Es la representación de una geografía del  lugar del ausente,  es decir el “desaparecido”, el “eliminado”  que  sinuosamente se halla en un espacio geográfico que no conocemos. En ese trayecto reposan miles de seres  esperan ser develados  y que se  hallan bajo un territorio político,  escindido por lo oculto. En Colombia 80.000 mil desaparecidos aproximadamente, esperan salir traídos a la luz de  la memoria de una sociedad que se ha destacado  por  tratar el tema de la manera más ínfima. Esta representación cartográfica tiene que ver con tres  factores: 1. La identidad – ciudadanos con una vida cotidiana que se convierten en  cuerpos políticos con identidad desconocida 2- El territorio- como  representación sobre  el ocultamiento geográfico de los  desaparecidos, los  enterrados de manera indiscriminada que permanecen inexorablemente a lo largo del tiempo en una cartografía de fosas comunes, es decir, en un sitio, en un lugar y 3. El ejercicio desde  lo político como coerción del territorio.

En esta dimensión, se hace indispensable ejercer acciones con relación a los ciudadanos desaparecidos, su número identidad, su mapa de  vida como trayecto los cuales permanecen ocultos. En efecto, son aquellos quienes  desde su lugar de nacimiento transitan en un trayecto hasta  el día que los desaparecieron. Un trayecto del cuerpo, del ser infinitamente in-visibilizado en manos de la imposición del terror de otro.

En esta representación territorial, la geografía de los muertos requiere la construcción de una Cartografía de Mapas de los desaparecidos.[2] De hecho, una cartografía temática en la construcción  de los mapas como  herramienta  de análisis  para el proceso social  en el esclarecimiento de la verdad. De esta manera implica una realización de mapas locales de fosas comunes,  como respuesta una modelización cartográfica en el país.  La representación de los  Mapas de Fosas Comunes,  sobre los miles de ciudadanos desaparecidos por la guerra, es decir   sobre la  violencia sistemática,  perpetrada en los  diversos espacios geográficos y en los múltiples  territorios en Colombia es de gran  reto para que exista una verdadera  Paz y una memoria sobre la catástrofe  que no concluye en Colombia, en el universo.

La representación del horror: enterramiento en Fosas Comunes en Colombia.

En Colombia se tiene una estadística de fosas comunes, pero aún se sigue sin  contar el número de desaparecidos  como responsabilidad del Estado, bajo sus  crímenes perpetrados durante diversos periodos.[3] El tema de los mapas  de fosas comunes es de  gran  complejidad  y  magnitud, en términos de lo que significa la memoria histórica, el esclarecimiento de la verdad sobre diversos acontecimientos de muerte  y hechos ocurridos para miles de ciudadanos en el territorio nacional

En la geografía colombiana  hay 85.000 ciudadanos desaparecidos, de los cuales, no se sabe cuántos hay como  sepultados  como  NN[4]. Se  estima  que yacen 45 mil ciudadanos en fosas comunes. Esto  implica un reto histórico no solo,  para las víctimas, sino para toda una sociedad. Los cuerpos con identidad desconocida, enterrados implica, una representación territorial,  en un lugar posiblemente  no  geo-referenciado  o  bajo otras  localizaciones geográficas.

El Mapa como esclarecimiento de la verdad

-Mapas de Fosas  Comunes

La cartografía tiene un  significado territorial, de  factores  multivariados en  relación  con la identidad y la memoria de un pueblo. El mapa como representación tiene un  significado geo-histórico y político.  En este sentido el mapa de los  desaparecidos, abre reflexiones y diálogos sobre  el proceso de identidad, el cual  permite una fuerza territorial a las  huellas  de la memoria: la revelación de cientos de individuos eliminados sin nombre, identidad y sin  lugar.  El mapa en los términos de la memoria y el trayecto que este  contenga,  permite  vías para el esclarecimiento de la  verdad y la memoria histórica,  sobre los  miles de personas desaparecidos y enterrados en  fosas por más de 60 años de guerra  en Colombia.

El mapa de fosa común– es una representación geográfica, de acontecimientos asociados a  un mundo invisible, individual, colectivo, permanente, cargado  bajo una ideología de guerra que se relaciona íntimamente con  el trayecto político de un pueblo, en un paisaje,  un espacio geográfico, donde  los ciudadanos son enterrados como NN  en un territorio con identidades  de carácter emergente 

Los  Mapas de fosas comunes, son  representaciones de una violencia impuesta por el estado u otros factores de violencia de forma territorial, realizada mediante asesinatos sistemáticos. El mapa de los desaparecidos  tiene un  significado territorial, de  factores  multivariados en  relación  con la identidad y la memoria de un pueblo que yace en una fosa común. Más allá es precisar el sentido del mapa, en los términos de la memoria y el trayecto que esta  contenga,  para el esclarecimiento de la  verdad y la memoria histórica sobre los  miles de personas desaparecidos y enterrados en más de 60 años de guerra  en Colombia, donde el gran recto y lo acordado con las FARC-EP, es marcar un derrotero de acciones para el esclarecimiento de la verdad.

Por María Fernanda Quintero Alzate [1]

[1] Geógrafa, estudiante de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Libre en Cali. Investigadora en Memoria, territorio y Derechos  Humanos.

[2] Según la noticia:   La  Macarena  es  una  las  fosas  comunes  más  grande  del mundo, con más de 460 cuerpos enterrados sin identificar. De acuerdo con la fiscalía en el año 2016  son más de 2.300 los cuerpos que fueron enterrados en cuatro cementerios de los Llanos Orientales. (radio, 2016)

[3] La Fiscalía exhumó 1.010 cuerpos solo en cuatro cementerios en el Meta. (radio, 2016)

[4] En los registros de la fiscalía  constan  65.668 desapariciones atribuibles a delitos como el secuestro u otras acciones. (Espectador, 2013)

Twitter:  @Fernandaq14

HORACIO DUQUE.

En nombre de la paz se reconfiguro el modo de operar de la violencia ultraderechista. 

Hoy lo que tenemos es un neoparamilitarismo santista que de manera sistemática asesina lideres sindicales, populares, sociales e integrantes de la guerrilla completamente inermes.

Cero y van……………..?

Ayer 1 de julio del 2017 fue asesinado Alberto Román Acosta González, líder sindical en Guacarí. El hecho trágico ocurrió en una cancha de fútbol del barrio Santa Bárbara en El Cerrito, Valle.

Román Acosta fue trasladado al Hospital San Rafael por amigos y familiares, pero lamentablemente falleció por la gravedad de las heridas.

Alberto Román Acosta, quien era el Presidente de Sintrainagro Guacarí, estaba viendo jugar a su hijo cuando fue atacado con arma de fuego por un sicario al servicio de los grandes propietarios de los ingenios azucareros, afiliados a Asocaña.

El asesinato del sindicalista es parte del exterminio sistemático de líderes sociales y populares ejecutado por el neoparamilitarismo santista.

Se me dirá que exagero. Que Santos, su Vicepresidente “Coca” Naranjo y su Ministro de Defensa el Gordo Villegas, son ajenos a tal situación, pues ellos son los artífices de la paz y mal pueden estar asociados con tal fenómeno.

El paramilitarismo es uribista. Es cercano al ex Presidente.

A mi hoy esa teoria me parece un poco chimba, sin querer sugerir que la facción mencionada sea ajena a la violencia ilegal de los escuadrones derechistas.

Con casi ocho años de gobierno de Santos y en virtud de tanta retorica pacifista comprometida con la erradicación de los grupos paramilitares, es inadmisible que tales bandas sigan actuando a sus anchas y a plena luz del día como acaba de suceder en el Corregimiento de Puerto Lopez, en el municipio del Bagre, Antioquia.

No podemos ser ingenuos y tragarnos la retórica seudopacifista de la Casa de Nariño.

Hay neoparamilitarismo santista, organizado desde las brigadas militares y los comandos policiales.

La marca de esta red es su procedimiento individual pero sistemático. Dejaron las masacres para evitar el mayor impacto, pero de uno en uno, ya van más de 200 asesinados en los meses recientes.

Lo más aberrante es la impunidad en que queda este reguero de crímenes. Lo que más golpea es el cinismo del gobierno.

Lo peor. Se utiliza la paz para que todo quede en el silencio.

Para que el Fiscal con su podrida institución, salga veloz a incriminar a los defensores de derechos humanos, y a ponerle palos en la rueda al proceso mediante el cual la guerrilla quiere hacer politica con la palabra. Para que se rediseñe la Fiscalia utilizando los decretos leyes de la paz de acuerdo a los planes autoritarios y carceleros del actual titular de ese ente.

Lo cierto es que el Decreto-Ley de paz 898 del 2017 (Ver http://bit.ly/2r8i143 ) fue utilizado para reorganizar la Fiscalia concentrando todo el poder en la cabeza de tal entidad debilitando la Unidad contra el paramilitarismo que debio proyectarse como un espacio autonomo y soberano para enfrentar la criminalidad de los escuadrones asesinos.

Denunciamos que el asesinato de Alberto Román  Acosta Gonzales, es parte de una nueva modalidad de paramilitarismo gestado en las actuales esferas gubernamentales y como otro elemento más de la guerra contrainsurgente.

Que no se nos pida que miremos para otro lado porque lo más importante es la estabilidad de Santos.

Nos quedamos callados y a ese paso repetiremos otro de los conocidos politicidios tan frecuentes en la historia colombiana. Muy similar al de la UP. O al de la violencia de los años 50 contra los gaitanistas. Solo que ahora lo han sofisticado. Parece de laboratorio. De laboratorio santista.

HORACIO DUQUE.

La batalla política de la paz no se esta ganado. Por el contrario, los enemigos de la reconciliacion imponen con mucha audacia sus narrativas y argumentos.

No esta fácil la tarea.

Hoy por hoy, la batalla política por la paz presenta muchas dificultades y grandes obstáculos.

¿Se perdió la batalla politica de la paz y es inevitable que la misma quede hecha trizas?, nos preguntamos.

La reciente encuesta de Invamer Gallup indica que una gran mayoría de ciudadanos son muy escépticos con el Acuerdo de paz firmado entre Santos y la guerrilla. Poco le creen al mismo.

Para el 65,2 por ciento de los colombianos el proceso de paz con las Farc va por mal camino.

El 55% de los colombianos piensa que la implementación del Proceso de Paz esta extraviada.

El 81% cree que el narcotráfico no se solucionará con el Acuerdo y que las estrategias de sustitución de cultivos son una farsa.

El 72%, que no se va a establecer la verdad ni se va a reconocer los derechos de 8 millones de víctimas de la guerra.

Y el 64% de la gente piensa que las Farc le mamaran gallo a todo lo acordado.

Situación que parece ir en contravía de la realidad, pues lo cierto es que las Farc hace mucho rato no hacen un tiro, tienen a toda su gente en las zonas veredales y ya pusieron a disposición de la ONU como 7 mil armas que tenían en su poder.

Lo que de por si son grandes logros históricos.

Pero, ¿Por qué el escepticismo de la gente?

Sera solo el resultado de las mentiras de Uribe, de su nuevo socio Pastrana y del aparato mediático del ultraderechista Centro Democrático.

Algo de eso debe haber y su eficacia en la batalla por la opinión y la conciencia de la ciudadanía se dejó sentir en la derrota del plebiscito santista del pasado 2 de octubre del 2016.

El uribismo ha demostrado que su discurso y su avalancha de postverdades penetran holgadamente en el sentido común de la sociedad, ese que permite explicar el mundo de la vida cotidiana de los seres humanos.

Pero, ¿es solo eso?

No lo creo.

Hay otras explicaciones de mayor calado para la masiva incredulidad con la paz.

La primera es la grotesca manipulación de la paz por parte del señor Santos para reencauchar el modelo neoliberal, ahora convertido al extractivismo minero depredador de la naturaleza y al agro negocio expoliador de las economías campesinas. La gente siente que la paz se convirtió en una mampara para profundizar una organización económica y social que ahonda la pobreza y miseria de millones de colombianos.

Santos utiliza la paz para perpetuar un sistema, que desde que se instauro con el gobierno de Cesar Gaviria en los años 90, ha generado los mayores infortunios de amplios sectores de la población.

La segunda es la implantación de la corrupción como régimen de gobierno. El saqueo al Estado parece ser la base central del funcionamiento del Estado. Lo del Fiscal Moreno es otro episodio más de esta larga cadena delincuencial que hace que el Estado, como lo dice la senadora Claudia Lopez, pierda anualmente cerca de 13 billones de pesos que van a parar a los bolsillos de los más prominentes políticos del santismo, el uribismo y el pastranismo. Más del 65% de los colombianos se marginan de los procesos políticos electorales y prefieren la abstención como consecuencia de tal derrumbe ético de la política convencional. Por supuesto, tal apatía invade la percepción del denominado proceso de paz, así la narrativa oficial haga todas las maniobras mediáticas y discursivas para hacernos creer que ingresamos al paraíso.

La tercera es la poca credibilidad del señor Santos y de su gobierno. La desaprobación de Chuky ya ha superado el 85%. Santos montó una cortina de humo con el tema de la paz para desviar la atención de la gente respecto de la descomunal crisis económica y social que sacude a Colombia reflejada en la recesión, el desempleo y la ampliación de la pobreza. El Estado no tiene plata, no obstante la fantasía del Marco Fiscal de Mediano Plazo dado a conocer, para asumir los compromisos hechos en el Acuerdo de paz.

La cuarta es el fracaso de la implementación de los pactos de paz por causa de la mentira, la corrupción y el burocratismo del gobierno. Santos quiere hacernos creer que a punta de papel y de decretos-leyes daremos el salto a la construcción de la paz. Pero ni aún así. Con solo ver la Ley de amnistía es suficiente. No obstante tener 6 meses de expedida, miles de presos, encabezados por el líder guerrillero Jesús Santrich, han debido recurrir, en las cárceles, a la huelga de hambre para exigir su libertad negada por jueces torcidos que siguen aplicando la doctrina del enemigo interno. Ni se diga de los otros componentes pendientes de su implementación que serán refundidos en el Congreso y en los Ministerios empeñados en el bloqueo a la paz.

La quinta es el asesinato sistemático de los líderes agrarios y sociales y de integrantes de las Farc. El neoparamilitarismo santista alimentado por el Ministro de la Defensa, se ha reorganizado y ejecuta un siniestro plan de exterminio de miembros de la sociedad civil.

La sexta es la arbitraria injerencia de Santos en los problemas de Venezuela alimentando la conspiración terrorista de la ultraderecha que, obviamente, ocasiona grandes tensiones sociales, políticas y económicas en la zona de frontera donde viven más de 14 millones de colombianos. Como se le puede creer a la paz de Santos si al tiempo está promoviendo una guerra en un país vecino.

Con tal panorama la batalla política de la paz está muy embolatada para sus  defensores.

Serán necesarios grandes esfuerzos para revertir tal tendencia. Para hacer de la paz un acontecimiento histórico que convenza a millones de colombianos sobre las bondades de la terminación de una oscura guerra y sobre las posibilidades que tenemos haciendo realidad los Acuerdos de paz y todos sus potenciales de transformación sustantiva de la nación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HORACIO DUQUE.

Estan en marcha los planes de la Cia para asesinar al Presidente Nicolas Maduro. Asi lo demuestran los mas recientes acontecimientos.

Como les fracaso el golpe de la OEA, desesperados acuden al crimen como ocurrió con Salvador Allende.

Venezuela bolivariana vive una brutal arremetida imperial para destruir a su actual gobierno y asesinar al Presidente Nicolas Maduro.

Van más de 90 días de acciones terroristas implementadas por la ultraderecha guarimbera y fascista como parte de una conspiración golpista que incluye un amplio repertorio de eventos de sabotaje, sangre y muerte.

La Mesa de Unidad que reúne a toda las facciones contrarrevolucionarias viene ejecutando un plan orquestado por el gobierno de los Estados Unidos en complicidad con los regímenes de derecha de Latinoamérica y de España.

La andanada se mantiene y los más recientes acontecimientos han puesto de manifiesto el papel de la Agencia Central de Inteligencia para decapitar al Presidente Nicolas Maduro y destruir su gobierno popular.

La historia de la Cia en estas lides es bien conocida. En Guatemala asesinaron al Presidente Arbenz en los años 50 del siglo XX; igual procedieron en Irán, por aquella época; A Salvador Allende lo acribillaron a sangre fría con militares traidores; por toda América Latina asesinaron en los años 70, 80 y 90, a miles de militantes de izquierda y populares; en Colombia asesoraron el exterminio de la UP y la ejecución del Plan Colombia para liquidar a los principales líderes de las Farc y el ELN.

Máquina de muerte al servicio de poderosas oligarquías feudales.

El Presidente Nicolas Maduro ha denunciado, y los hechos lo confirman, que el golpe de Estado está en marcha y lo patrocinan desde la OEA y los gobiernos de Colombia, México, Brasil, Perú, Chile y Argentina.

Se trata de un golpe que incluye de todo, desde la fanática ultraderecha hasta intelectuales y grupos de ultraizquierda que reciben financiación y apoyo del presupuesto gringo del señor Trump.

En las horas recientes se ha conocido que Miguel Rodríguez, un ex Ministro del Interior, en asocio con la Fiscal Luisa Ortega y con integrantes de un grupo seudo izquierdista denominado Marea Socialista trabajan en llave para la Cia y la Dea colaborándole a dichos organismos en sus labores criminales contra las autoridades del Estado venezolano.

El helicóptero que sobrevoló el Tribunal de Justicia y el Ministerio del Interior, lanzando bombas y disparando armas de alto calibre, estaba en manos de una ficha de la Cia dispuesto a todo.

Razón tienen Borón y Petras en pedirle al Presidente Nicolas Maduro y a la dirigencia bolivariana que reaccionen con mano dura frente al golpismo de la ultraderecha.

Todo indica que Maduro les da la razón cuando anuncia que la revolución que inicio el inolvidable Chavez, además de defenderse con los votos, acudirá a las armas para hacer prevalecer los derechos populares y la ruta al Socialismo.

 

HORACIO DUQUE.

Solo mediante la acción consciente y organizada de las masas lograremos construir la paz a partir de los Acuerdos alcanzados por las Farc con el gobierno del señor Santos.

Es el ejemplo de los prisioneros y las prisioneras politicas de las Farc y el movimiento social.

Apoyamos la Jornada nacional por la libertad, la amnistía y el indulto de miles de presos bloqueados en las carceles por jueces, fiscales, guardias y funcionarios corruptos.

Acompañamos la huelga de hambre de nuestro camarada Jesús Santrich para quien pedimos todo el apoyo democrático.

La Ley 1820 del 30 de diciembre del 2016 que ordena la amnistía e indulto de los guerrilleros de las Farc con la libertad de miles de ellos recluidos en las cloacas penitenciarias del régimen neoliberal, es el vivo retrato de lo que sucederá con los Acuerdos de paz para poner fin a la prolongada guerra civil que hemos padecido por décadas.

Van más de seis meses de estar vigente dicha norma y su implementación ha sido objeto del más vulgar sabotaje por parte de las corruptas burocracias santistas, por los jueces de ejecución de penas, por los integrantes de la Fiscalía y los guardias del Inpec.

Grotesco, simplemente.

Sergio Jaramillo, alto comisionado de paz saca el bulto y niega las certificaciones de Ley, ignorando los listados y reportes acreditados por las Farc.

Los jueces de ejecución de penas inventan toda clase de argucias para negar las boletas de libertad.

Los Fiscales, campeones en trampas y prácticas de soborno corruptor, refunden los expedientes y los manipula caprichosamente para impedir que las puertas de las prisiones se abran a los combatientes revolucionarios.

Y la guardia del Inpec se ensaña con los militantes guerrilleros para castigar su altivez, mancillar su dignidad y romper sus más profundos valores éticos. Pero se equivocan. Se estrellan con la firmeza de quienes mantienen inquebrantable su lealtad con el pueblo y su lucha por la emancipación social.

Seis meses y todavía estamos muy lejos de alcanzar la vigencia absoluta de las amnistías e indultos.

Es lo que, con toda seguridad, sucederá con las otras leyes y estrategias del denominado post conflicto y la construcción de la paz.

Ayer fuimos testigos del cumplimiento de los compromisos de las Farc para poner fin a la guerra. Según lo certifica la ONU, todas las armas en poder de la guerrilla se depositaron en los contenedores dispuestos para el efecto.

Las Farc ha sido escrupulosa con la palabra empeñada, con los compromisos adquiridos. Creo que hasta se les ha ido la mano. Pero que importa. Eso lo que demuestra es su seriedad con el país y el resto del mundo.

La principal lección de todo lo que ocurre es que los derechos y conquistas alcanzadas en el papel, durante los diálogos de paz, necesitan de un potente movimiento social que exija su cumplimiento estricto.

La Reforma Rural Integral, los Programas de desarrollo con enfoque territorial, los planes de vivienda para la paz, los derechos de las víctimas, los derechos de los guerrilleros en el transito político que protagonizan, van a requerir de la acción organizada y consciente del pueblo, de la presencia muy fuerte de grandes movimientos sociales agrarios, populares y democráticos,

Esa movilización debe darse en todos los espacios pero principalmente en los 16 territorios Pdet que involucran cerca de 190 municipios por toda la geografía nacional.

Debe ser la réplica de la formidable movilización que están desarrollando los presos políticos con huelgas de hambre, plantones, protestas y acciones en las cárceles, penitenciarias y frente a las oficinas judiciales.

Justo en la semana que transcurre está avanzando un conjunto de tareas demandando la libertad de los presos.

Del 26 al 30 de junio se despliega una Jornada Nacional por la libertad de los prisioneros políticos.

Mañana jueves 29, a las 9 am,  realizaremos un Plantón frente a los Juzgados de Ejecución de Penas, al que invitamos a todos los revolucionarios y demócratas.

Entre todas las acciones destaca por su compromiso y lealtad, la huelga de hambre que realiza el líder guerrillero Jesús Santrich como expresión de la solidaridad y templanza en momentos tan difíciles como los actuales.

Ese tipo de actividades se deberán repetir en muchos lugares para presionar al gobierno y a su indolente burocracia a cumplir el Acuerdo final de paz firmado el pasado 24 de noviembre en el Teatro Colon.

También, por supuesto, para defender la paz del ataque fascista que la quiere hacer trizas, pues la guerra es el medio que los oxigena.

¡Libertad para los presos políticos!

Apoyamos la huelga de hambre de nuestro camarada Jesús Santrich.

HORACIO DUQUE.

Venezuela revolucionaria y bolivariana sigue invicta y el imperialismo con sus socios ultraderechistas y seudoizquirdistas se hunden en un lodazal de ignominía.

Avanza la Constituyente comunal para cambiar el Estado y consolidar la gesta democrática de los venezolanos del pueblo.

Para entender lo que se cocina en Venezuela en la actual andanada violenta y terrorista de la ultraderecha y de ciertos grupos seudoizquierdistas, todos patrocinados y financiados por el imperio y las multinacionales empeñadas en recuperar el control de una de las más importantes riquezas petroleras del planeta, basta con saber quiénes son los que desde Colombia y Bogotá también participan de la conspiración contrarrevolucionaria: Uribe, Santos, Pastrana, las bandas paramilitares y toda la camarilla oligárquica que controla y domina el Estado colombiano. La camarilla causante de más de 8 millones de desplazados; de miles de desaparecidos; de cientos de masacres; de la aberrante miseria de millones de colombianos.

 

La elite oligárquica colombiana, artífice de una seudo democracia que excluye y niega derechos políticos democráticos mínimos, con un  aberrante sistema de comunicaciones enfocado en la mentira y la manipulación social y cultural, es parte del Estado mayor que pedalea el golpe y la desestabilización del gobierno bolivariano que lidera Nicolas Maduro.

 

Curiosa esa omisión en quienes desde la derecha, el centro y la izquierda se rasgan las vestiduras con argumentos bastante frágiles sobre la democracia para justificar la actual andanada terrorista de la MUD.

 

Es la realidad con la que debemos lidiar los revolucionarios colombianos, la misma que nos permite entender con claridad cuáles son los orígenes y  fines de los actos violentos promovidos por los integrantes de las bandas fascistas que asedian al Estado y el gobierno venezolano.

 

Es también lo que sirve de soporte a nuestro apoyo y solidaridad con la Patria de Bolívar en los actuales momentos. Bien procede el Presidente Nicolas Maduro con las enérgicas medidas y las decisiones adoptadas recientemente para aplastar la conspiración y el asedio infernal de la potencia imperial y sus marionetas internas.

 

Es increíble la ceguera de ciertas luminarias, que perdidas en los laberintos de la representación liberal, ignoran la dimensión y el alcance de los graves acontecimientos en curso.

 

Traer a colación las tesis de la democracia burguesa para descalificar las acciones políticas del Presidente Maduro en defensa de las conquistas populares alcanzadas en los últimos 17 años no es ciertamente un componente ético de la izquierda revolucionaria y socialista.

 

Impugnar la convocatoria y los preparativos de la Constituyente comunal por acudir y aplicar los procedimientos de la democracia cubana es simplemente acogerse a y asumir los planteamientos de la sediciente retórica de la democracia, que por siglos ha sido la infraestructura de la explotación  y el despojo capitalista.

 

Si alguien ha dado ejemplo de democracia mediante el voto directo ha sido la revolución bolivariana, con más de 19 votaciones populares. Pero está visto que los viejos sistemas electorales organizados por el capital son un verdadero caldo de cultivo del engaño y la manipulación clientelar para que los pobres terminen apuntalando los poderes locales, regionales y nacionales de las aristocracias plutocráticas.

 

Para el efecto basta con retomar la experiencia del famoso plebiscito por la paz organizado el pasado 2 de octubre en Colombia por Santos, en el que se impuso la maquinaria del paramilitarismo uribista para debilitar los acuerdos de paz de La Habana. Y al paso que vamos, será con el voto directo de millones de colombianos engañados, que Uribe y sus compinches, se impondrán en las elecciones presidenciales del 2018 para enterrar así, de manera definitiva, la paz construida con las Farc.

 

A esos ingenuos o contrarrevolucionarios disfrazados de izquierdistas hay que desenmascararlos con estos hechos concretos.

 

Lo más sensato en el caso de la Constituyente comunal bolivariana es escoger, tal como está establecido en las bases comiciales adoptadas, parte de los constituyentes mediante la representación sectorial. Es una acción afirmativa adecuada para compensar la debilidad de los sectores populares sometidos a la manipulación de los caciques de la Mud.

 

Es exactamente lo que estamos demandando en Colombia para el caso de necesitarse, tal como están las cosas, una Constituyente de la paz que proteja los acuerdos alcanzados por las Farc para poner fin al prolongado conflicto social y armado.

 

Lo que ha hecho el Presidente Nicolas Maduro es lo correcto. Responder con timideces es un suicidio. Es la autodestrucción del poder popular. Es la renuncia a la lucha revolucionaria.

 

Por los grados de violencia utilizados en el actual ciclo de conspiración en que han muerto varias personas, muchas de las cuales víctimas de la arremetida sangrienta de los guarimberos, casi 50, se puede inferir cómo será el comportamiento de tales núcleos en el caso remoto de alcanzar sus objetivos estratégicos. La ultraderecha en el poder no se pone con timideces ni babosadas: el cuchillo, la bala, la masacre y el exterminio son sus claves de dominio. Quien lo dude que venga a Colombia y compruebe como es que actúan en las regiones los ejércitos privados del paramilitarismo. En plena paz ya han sido asesinados cerca de 200 líderes populares e integrantes de las Farc en camino a la dejación de las armas.

 

Asi como Uribe, Santos Pastrana, el paramilitarismo, los grandes empresarios, los generales y las redes mediáticas tienen claro que su apoyo es para la ultraderecha de la Mud; los revolucionarios, la izquierda y el movimiento social estamos claros de qué lado estamos. Estamos en el campo de la defensa de la revolución bolivariana.

 

Adelante, pues, con la Constituyente popular, comunal, bolivariana y socialista.

 

Acá no somos pajes del imperialismo. Somos soldados de la revolución cubana y de la revolución popular que lidera el Presidente Maduro.

 

Acá en Colombia tenemos claro que un triunfo de la ultraderecha fascista significa un retroceso para la paz y su construcción plena mediante la implementación de los Acuerdos alcanzados por las Farc.

 

 

 

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Uldarico Flórez - Abogado DD.HH de los Presos Políticos en "Voces del Sur" 15 julio 2017 "La 1820 con muchas trabas con jueces de los partidos tradicionales" - " El error de la Amnistia: no se podia dejar en cabeza de los Jueces de Ejecución de Penas la libertad de los PPolíticos"
  • Exiliados invisibilizados
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Föreningen Jaime Pardo Leal

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