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Blog de Alberto Pinzon Sánchez

Alberto Pinzón Sánchez

Alberto Pinzón Sánchez

médico, antropólogo y ensayista colombiano.

Libros :

1. “Monopolios misioneros y destrucción de indígenas”. Libro sobre el departamento de Vaupés y su experiencia antropológica en 1973. 1a edición Diciembre 1979. Leer más.

2. El EncuentroUn relato de ficción del encuentro entre Manuel Marulanda Vélez y Ernesto ‘Che’ Guevara, que marcó un giro en el proceso de la revolución en América Latina y, donde se imagina el pasado para interrogar el futuro.

3. Salvo la ilusión todo es el poder  Breve ensayo autibiografico en: 

http://www.cronicon.net/fica/pdf/pinzon.pdf

4. Simón Bolívar conductor político y militar de la guerra anti colonial. Biografía integral sobre nuestro padre fundador 

 5-Archivo de columnas en ANNCOL: http://2014.anncol.eu/index.php/opinion/2012-09-09-22-19-25

6-RELATO:  LA LEGITIMA DEFENSA  en : http://anncol.eu/index.php/colombia/cultura-sociedad/item/347-del-companero-alberto-pinzon-sanchez

7-RELATO: El empedrado del Carare en:  http://anncol.eu/index.php/opinion/item/1080-alberto-pinzon-sanchez

8- Realato: El Mazamorral (relato de historia y fratricidio) en:  http://anncol.eu/index.php/opinion/item/1929-alberto-pinzon-sanchez

9- Librillo. Cuentos de Provincia en : http://es.scribd.com/doc/282070307/Cuentos-de-Provincia-APS

10 Relato:  Los Cimarrones Comuneros en: https://anncol.eu/opinion/item/3641-alberto-pinzon-sanchez

Apolinar Murillo Pinzón a quien sus conocidos llamaban Polo, era un muchacho de unos quince años, callado o reconcentrado y un poco arisco, delgado, pelo rubio, frente amplia y con ojos vivaces de color flor de borraja. Vivía todavía con sus padres en una casa colonial grande de teja y adobe con un gran solar ubicada a la salida de Puentenacional, donde su padre Zenón Murillo había habilitado un cuarto a la entrada como bodega para comprar café al menudeo y luego venderlo al por mayor ya encostalado.

Polo, como lo llamaban familiarmente, ayudaba a su padre en la bodega y asistía a la escuela municipal el último año de secundaria. Durante las vacaciones, su tío Isidoro quien conocía sus habilidades, innatas talvez, como rastreador y su certera puntería, le mandaba un caballo desde la finca la Asunción en Guavatá, para que lo asistiera o lo acompañara en las cacerías, especialmente de zorros, que solía realizar en esa propiedad y en la región aledaña. Isidoro tenía una pequeña jauría de 4 perros, tres hembras y un cachorro, marrones a manchas blancas, pelo corto y orejas no muy largas caídas, cazadores de raza alemana pero de varias generaciones en Colombia, adaptados y entrenados al sonido de un cuerno para perseguir zorros, zorros-perrunos y otros cánidos similares, que cuidaba con gran esmero en un gran corral caseta construido para tal fin no muy lejos de la casona principal.

Fueron bastantes las cacerías que compartieron, talvez pocas exitosas, pero más que la misma cacería del zorro,  era la marcha a pie casi siempre de todo un día, de la tropilla de cazadores y peones ayudantes, por potreros y bosques frondosos, cañadas y quebradas, colinas y llanadas y hasta cerros montañosos y descensos, siguiendo a los perros aullando detrás de las huellas y rastros dejados por el astuto animal perseguido, que se daba la maña de entrecruzarlas o sobreponerlas o saltarlas y desorientar a sus ruidosos perseguidores. Una verdadera relación familiar respetuosa de compañerismo surgida en estas correrías, los aproximaba.

El domingo de primera semana de Octubre de 1899, después de la acostumbrada misa dominical, el activo y emprendedor párroco de Vélez padre José Nepomuceno Riaño, como era costumbre después de saludar personalmente en el atrio de la iglesia a los feligreses más notables e intercambiar algunas opiniones, le dijo a don Isidoro que deseaba hablar con él. En el camino a la casa cural tomándolo del brazo le expuso que había recibido la noticia desde Bogotá de que los liberales harían el pronunciamiento de guerra contra el gobierno a más tardar el 20 de ese mes en Bucaramanga o en Socorro. No era todo, el párroco de Puentenacional había sabido que su sobrino Apolinar junto con unos pocos jóvenes rebeldes de esa parroquia, se incorporarían en las tropas liberales. Convenía ir urgentemente a convencer a ese joven de su error y recupéralo para la patria cristiana. – “No se preocupe padre, hablaré con Polo tan pronto pueda y lo recuperaremos”, respondió Isidoro añadiendo que le avisaría.  

En efecto dos días después, unas mañana aún fresca antes de la canícula solar, Isidoro llegó a la casa de su hermana Eulalia, madre de Apolinar y después de saludar también a su esposo Zenón Murillo, hermano de la esposa de Isidoro y tener una pequeña conversación, les pidió el favor que le prestaran a su hijo Apolinar porque tenía pensado realizar una cacería de zorro y lo necesitaba. Le dieron su consentimiento y Apolinar que llegó a la casa un poco más tarde al enterarse de la solicitud de su tío, estuvo de acuerdo en acompañarlo.

Iniciaron el viaje hacia la Asunción por el camino a Guavatá, al principio ambos bastante silenciosos, pero pronto Isidoro le comentó a su sobrino en tono bastante familiar que había sabido se marcharía a la guerra. Apolinar detuvo el caballo y mirando fijamente a su tío le preguntó como lo había sabido. Isidoro le respondió con sinceridad que el párroco de Vélez había sido informado por el de aquí, de las intenciones de él y de sus amigos de irse a hacerle la guerra al gobierno y, por esa razón estaba tratando de explicarle el error en el que  se encontraba.

Una intensa tensión surgió entre ambos en ese momento. Apolinar tomando aire, frunciendo el ceño y atirantando las riendas de su cabalgadura respondió: - “Tío Isidoro, con todo respeto le digo que precisamente por esa tiranía que tiene montada los curas, es que me voy a combatirlos. He tomado esa resolución y no pienso cambiarla. Además le digo otra cosa tío; toda mi familia lo sabe y me apoya. Estamos en ruina. Desde hace más de un año nadie compra ni vende un grano de café y todo el mundo dice que para acabar con el mal gobierno de ese viejo loco de Anapoima, no hay otra salida que la guerra”. Luego dando la vuelta a su caballo y sin mediar más palabras se regresó por el mismo camino por donde habían venido. Isidoro perplejo ante esta sorpresa guardó silencio y con un gesto evidente de disgusto, reconcentró su pensamiento. Era una situación muy difícil para la familia, pero realmente había avanzado demasiado y se presentaba de manera sorpresiva. – Bueno, se dijo a sí mismo, si el muchacho en su rebeldía quiere probar esa suerte será difícil detenerlo ya, pero que toda la familia, como le había dicho, lo apoyaba en esa aventura, era una situación más complicada de lo esperado. Resolvió poner tierra y tiempo de por medio y espoleando al caballo marchó a paso ligero hasta la finca de Guavatá.

Una semana después, el 18 de octubre de 1899, Apolinar, junto con otros nueve muchachos amigos entre quienes se hallaban los hermanos Olarte, se enrolaron   voluntariamente en la plaza de Puentenacional a la montonera organizada de 1.500 hombres armados llegados por el camino de Chiquinquirá, comandados por los generales Ramón Neira y Soler Martínez. Apolinar por su raza y apellidos fue designado comandante de un escuadrón nombrado como el de los Puentanos, dentro del batallón comandado por el coronel Temístocles Luengas: le dieron como dotación militar especial un machete de acero y un rifle Remington con 50 cartuchos que cargó a la espalda junto con la capotera con sus pocas pertenencias; para los demás, pesados fusiles comunes con un puñado de tiros. Sin demoras ni aspavientos a paso forzado, tomaron el camino hacia el Socorro a unirse a las tropas de Juan Francisco Gómez Pinzón levantadas contra el gobierno en su finca la Peña, quien junto con su amigo Francisco Albornoz, se habían  proclamados ambos como generales.

Bordeando el rio Saravita por un camino no muy transitado, esa noche acamparon en las afueras del pueblo de Guepsa, en la finca denominada la Teja. Al otro día casi al amanecer continuaron pasando por la aldea de San Benito, hasta alcanzar el pueblo de Suaita donde acamparon, y al otro día, unidos con los voluntarios levantados en esta plaza recomenzaron la marcha. Hacía calor y el camino ya no cruzaba por un paisaje temperado, verde, frondoso y ondulado, sino por peñascos áridos de matojos, tierra rojiza dura y pedregosa que seguía la ruta del rio Saravita hacia Socorro. Aunque era un poco más amplio estaba reseco por la canícula y las pisadas de hombres y animales de carga levantaban un polvero blanco que hacía difícil la marcha; pero debían alcanzar a la mayor brevedad las tropas del general Gómez Pinzón que según se comentaba entre la tropa iba rumbo a Bucaramanga a deponer el gobierno de esa ciudad y a constituir uno nuevo, se decía, sin la tiranía de los curas y del viejo loco de Anapoima que firmaba los decretos presidenciales con un sello de caucho.  

En marchas continuas acamparon en los caseríos de  Guadalupe, Guapotá y Palmas del Socorro. Subieron varias cuestas y en medio  de un repentino y torrencial aguacero llegaron a la ciudad comunera del Socorro. De allí se dirigieron luego a la Ciudad de San Gil y como la mayoría de jóvenes liberales habían marchado con el general Gómez Pinzón no hubo nuevas incorporaciones. Siguieron el camino de Pinchote, hasta que finalmente después de ocho agotadoras jornadas de marcha, alimentándose con las gallinas, pavos, yucas, plátanos,  víveres despojados violentamente a los pobladores, más uno que otro novillo cebado, llegaron a la Mesa de los Santos, al sitio de la Granja, donde se encontraba el general Gómez Pinzón recuperándose de las grandes pérdidas humanas sufridas el 29 de Octubre pasado en un  apresurado, desorganizado e infructuoso intento de tomarse el pueblo de Piedecuesta.

El 8 de noviembre se realizó la fusión de tropas: unos tres mil combatientes, y Uribe-Uribe recientemente llegado al campamento fue proclamado como jefe, designándose como segundo al general Neira. Acordado un rudimentario plan de ataque sobre Piedecuesta y Bucaramanga, se les ordenó a los soldados como medida de identificación, remangarse el pantalón de la pierna Izquierda hasta la rodilla y ponerse una ramita de hojas en la cinta del sombrero. Iniciaron la marcha por el boquerón de la Mesa de los Santos y el sitio de Corralejas hacia Piedecuesta, que se interponía en la toma de Bucaramanga, por lo que debía ser tomada a como diera lugar. Listos ya para el ataque más masivo que el anterior pero igual de desorganizado, los soldados liberales recibieron la alegre noticia de que el ejército gobiernista, unos 2.500 soldados, se habían retirado para hacerse fuertes en la capital departamental. La marcha continuó entonces hasta la población de Florida, donde acamparon esa noche, para entrar en el combate por Bucaramanga al otro día.

Bucaramanga era una ciudad  mediana de cerca de 20. 000, habitantes entre rurales y urbanos, con un núcleo citadino aproximado de 11.500 pobladores, 2.000 casas, tres iglesias, 102 talleres artesanales e innumerables casas comerciales y tiendas: punto estratégico para los intercambios con el río Magdalena, la costa caribe y la vecina Venezuela y, donde los comandantes liberales esperaban un levantamiento popular sobre la base de la vieja rivalidad, pico de oro, entre artesanos con los grandes comerciantes que evitara la batalla, y  que no ocurrió.  

El gobernador de Santander general Alejandro Peña Solano y los generales Vicente Villamizar junto con el defensor de Piedecuesta Juan B Tovar, habían dispuesto, parapetado y atrincherado sus 2.500 soldados gobiernistas en bardas, muros, tapias de adobe, casonas y torres de las iglesias, con vigilantes y francotiradores armados de buenos rifles y abundante munición.

Para cumplir su función de centro comercial cafetero, Bucaramanga había adquirido la forma de una cometa o papelote, acostada en una meseta soleada, cálida y arbolada, bordeada de altos barrancos terrosos de tierra rojiza, cuya cola llegaba por el sur hasta la Puerta del Sol en el camino a Florida y por sus lados; hacia el occidente por el camino hacia Girón, por el oriente la calle del comercio prolongada en el camino hacia Pamplona, por el Nororiente el barrio Payacuá con el camino de Lebrija y por el norte, después de la quebrada seca con el camino de Rionegro el que se bifurcaba en los llamados llanos de Don Andrés (Serrano) y la quebrada de Chapinero, en el camino hacia Matanza.              

El 12 de noviembre, después de que el general Uribe-Uribe solicitara infructuosamente en dos ocasiones a las autoridades civiles y militares de Santander, la rendición de la ciudad; el coronel Liberal Emilio Matiz en una embestida impetuosa, imprevista, desorganizada, es decir en montonera; imprudentemente implicó un asalto por el sur en la quebrada de la Iglesia y el caserío de la Pedregosa. Comprometiendo en combate a todo el ejército durante todo ese día. Los liberales pretendieron al día siguiente 13 llegar a toda costa al norte, a los llanos de Don Andrés para contactarse con los refuerzos liberales que venían por el camino de Matanza; pero fueron detenidos en los  barrios aledaños a la Puerta del Sol por las tropas gobiernistas, que al grito unánime de viva la inmaculada concepción, viva la republica cristiana de Colombia, vociferada como incitación al combate,  desde las torres de la iglesia de san Laureano por el sacristán Florencio Torres, con una inmensa bocina de latón previamente elaborada en la fundición de Bautista Penagos; rechazaron con muy buena puntería las cargas de machete desesperadas de los bisoños jóvenes liberales, en un encarnizado combate que resultó desastroso para los atacantes quienes al final tuvieron  innumerables prisioneros, cerca de 500 heridos y más de mil muertos; entre ellos, despanzurrados, los impetuosos comandantes generales Gómez Pinzón y Agustín Neira.

Apolinar recibió el golpe seco seguido del quemonazo de un tiro de máuser, frontal en la cara externa del muslo Izquierdo que sin comprometer grandes vasos, si fracturó el hueso fémur en su tercio medio; era una herida fea, anfractuosa, descarnada, sangrante y abierta, muy dolorosa y aterrorizante, que le impedía moverse. Sus compañeros del escuadrón de los Puentanos, había quedado desintegrado totalmente. Un vecino de combate  a quien no conocía se acercó donde Apolinar yacía quejumbroso, le rasgó a lo largo con un puñal la manga del pantalón y le sopló en la herida un buche de aguardiente que dejó inconsciente al herido durante algunos minutos, cuando volvió en si la herida tenía un trapo blanco que a manera de una banda le sujetaba el muslo ensangrentado. Apoyado en los hombros del compañero y saltando en un pie fue cojeando a los gritos hasta un sitio atrás de la línea de fuegos donde malamente en medio de lamentos, alaridos y entre una apretada masa sanguinolenta inidentificable, yacían sobre el suelo de tierra sus compañeros sangrantes, mutilados y destripados, algunos ya agonizantes. Cuando sonó la corneta tocando retirada Apolinar vio que su herida estaba cubierta por un coagulo que empezaba a endurecerse y la hemorragia empezaba a disminuir. Vino un médico medio calvo de bigote grande, silencioso, con cara ojerosa y desencajada que vestía un levitón largo embarrado y le vació directamente en la herida un chorro de ácido fénico; luego les dijo a sus auxiliares acompañantes que le entablillaran lo mejor posible toda la pierna y lo sacaran hacia la retaguardia.

 Allí estaban los heridos no tan graves lo que dio a Apolinar un poco más de confianza. Uno de los auxiliares del médico le dio una pequeña botella llena de ácido fenico y le dijo que todos los días de ahora en adelante y  preferiblemente en horas de la mañana tenía que destapar la herida y echarle un pequeño chorrito de ese líquido: debía administrarlo muy bien porque esa era su salvación. Las tablas con que le habían inmovilizado la pierna dejando la herida al descubierto debían siempre estar muy bien amarradas sujetando la pierna. Luego desapareció para regresar un poco más tarde con una horqueta de un palo grueso. Calculó el tamaño desde la axila hasta el borde del pie, cortó el tronco con el machete y se la entregó a Apolinar. Ese era su medio para caminar

En medio de los más imposibles dolores, con una sed abrasadora y una fiebre que empezaba a atormentarlo, se unió a la marcha de cerca de 100 espectros heridos, sangrosos y quejumbrosos que tomaron el camino hacia Piedecuesta. Lentamente a salticos, apoyándose en la horqueta debajo de la axila izquierda pudo avanzar en una marcha de ansiedad aterrorizante, un dolor profundo persistente, el sofoco de la sed y la fiebre, además del polvo, hacían un camino sin final. Extrañamente sin ser perseguidos por las tropas del gobierno, llegaron a Piedecuesta donde con los demás heridos afiebrados, baldados y mutilados, improvisaron un descanso en el atrio de la Iglesia. Personas misericordiosas o caritativas les llevaban panes y calabazos con agua fresca. Una, se la terció Apolinar a manera de cantimplora para él y sus compañeros de viaje.  

 A la mañana siguiente el responsable del grupo ordenó seguir: no era posible quedarse si querían seguir con vida. Todos haciendo un supremo esfuerzo continuaron la marcha hacia los caseríos de Bore y Umpalá. Pesadamente, haciendo breves paradas para mitigar la sed, pasaron por el cañón ardiente y reseco del río Chicamocha, el camino ahora de piedras blanquecinas, subía un cerro macizo serpenteando y haciendo enormes curvas por entre barrancos y cañadas erosionadas de árboles raquíticos, rastrojos y matorrales espinosos; luego bordeando difícilmente un pequeño rio, llegaron finalmente al caserío silencioso de Umpalá. También allí, en el espacio amplio de una especie de plaza central a la entrada de una pequeña iglesia o capilla, personas conmovidas ante la visión de tanto dolor y sufrimiento juntos, les ofrecieron algunas comidas y bebidas endulzadas con panela.

Un señor de mediana edad con cierta apariencia, mirando fijamente a Apolinar se le acercó y directamente le pregunto si era de Puentenacional. Apolinar movió la cabeza afirmativamente y el hombre agregó:- “Ya lo decía yo que lo conocía a Usted. Yo he hecho negocios de café con su papá y ahí lo miré a usted”. Luego agregó:- “Quédese donde está que ya regreso por usted”. Un rato después llegó nuevamente esta vez con cuatro peones quienes muy rápido armaron un guando con dos varas de madera y una hamaca para trasportar a Apolinar.

Después de despedirse tristemente de sus compañeros de dolor, fue trasportado en turnos por los peones durante una media hora, subiendo por un camino un poco más cómodo y fresco llegaron a una casa colonial de un piso, techo de teja roja y un gran alero salido  sostenido por varias vigas de madera como columnas, que cubría un zaguán de baldosines rojos de ladrillo y puertas de madera vieja altas y estrechas.

Cuando llegaron, el hombre que le había dado tal ayuda  se identificó: -“Me llamo Manuel Lamus y vivo aquí en esta finquita solo, porque mi esposa murió el año pasado, y mis dos hijos los mandé a estudiar a Bogotá. Aquí puede quedarse sin problemas mientras se mejora, porque nadie va a venir a buscarlo en estas soledades. Hay una familia de arrendatarios muy serviciales que vive en la casa y me hacen el oficio doméstico. Ellos le darán lo que necesite por si yo no estoy”.  

Luego, llamado al arrendatario lo presentó: “Él se llama Domingo Cubillos y la esposa es Marujita”. –“Mucho gusto. Mucho gusto”, dijeron quitándose el sombrero y enseguida ayudándole con la horqueta, lo llevaron a una habitación fresca y amplia con una cama tendida. Ya sobre la cama, Apolinar con dificultad se hizo la curación con el ácido fénico y le pidió a Marujita un trapo limpio para remplazar la banda sangrosa que traía y si fuera posible, una muda de ropa limpia cualquiera. Ella vino con su esposo y ambos le limpiaron la sangre, lo cambiaron y lo acomodaron. Domingo mirando la herida ya un poco más limpia le dijo que lo mejor era meterle diariamente un taco de panela raspada dentro y permanecer con las tablillas. Así había curado él un caballo con una herida muy profunda  y fea en un anca que le había hecho un toro al embestirlo. Como ya quedaba poco acido fénico en la botella, Apolinar aceptó sin mucha resistencia el tratamiento. Fue así como pronto empezó la fiebre a disminuir y el apetito regresó lentamente. Diariamente venía el señor Lamus y en medio de una charla muy corta se enteraba de la evolución de la herida. Pasadas unas semanas, Apolinar empezó a movilizarse primero en la habitación dando unos pocos pasos apoyado en la horqueta y luego hacia el zaguán para recibir unos minutos de sol. La herida comenzó a cicatrizar con una piel sonrosada y extraña cubriendo debajo una masa deforme, dura pero indolora lo que le permitió una mayor movilidad.

Dos meses después el señor Lamus le dijo que podía quitarse las tabillas e intentara mover la pierna, pero un calambre muy doloroso, lo tiró al piso en medio de un alarido. El arrendatario Domingo vino alarmado y al saber la causa de la caída le dijo:-“Mire patroncito, tiene que hacerse un sobijo diario con sebo de res para que se afloje nuevamente la carne que está tiesa. Mañana le traigo un poco”. Apolinar volvió a hacerle caso y empezó a frotarse la pierna varias veces al día sobre todo en la rodilla donde había sentido el calambre y a moverla lentamente. Pronto descubrió el beneficio del sobijo con el sebo de res. Ya podía asentar el pie en el piso pero notó que la pierna Izquierda deformada había quedado un poco más corta que la derecha y al tratar de caminar  debía cojear para no perder el equilibrio. Sin embargo siguió entrenado la nueva marcha coja. Se sintió más seguro y confiado y le dijo al señor Lamus que quería hacer algún trabajo para ganarse la comida y tratar de pagarle algo de lo que había hecho por él. El señor Lamus le dijo que lo había hecho por solidaridad y que no le debía nada, pero si quería hacer algún trabajo se pusiera de acuerdo con el arrendatario Domingo a quien él instruiría. Fue así como pronto terminó haciendo intensas faenas de ganadería que desconocía. Enlazar una res con un rejo de cuero desde una mula, tumbarla y maniatarla para curarla, destetar terneros de sus madres, ayudar en la castración de los toretes para convertirlos en novillos de ceba y poderlos vender en Piedecuesta. Ese era el negocio  con el que su protector el señor Lamus, había reemplazado los cultivos de café.

Un año largo, sin contar los meses de la recuperación, trabajó Apolinar en esas faenas sin cobrar un centavo. Se levantaba muy de madrugada y regresaba de noche rendido prácticamente a dormir, sin tiempo para mayores conversaciones con el señor Lamus, quien a pesar del poco intercambio le informaba del curso de la guerra que aún se estaba desarrollando allá afuera. Así se enteró Apolinar de la gran matazón humana y la derrota liberal definitiva, ocurrida en mayo del 900, en el cerro de Palonegro cercano a Girón, 6 meses después del desastre suyo en Bucaramanga, y de cómo la guerra de grandes batallas se había transformado en una guerra de guerrillas en casi todo el país, aunque sin lograr derrotar al gobierno conservador; por el contrario, con reveses muy grandes para los liberales. Entonces pensó que era hora de ir a visitar a sus padres que lo debían dar por muerto. Le pidió prestados al señor Lemus 10 pesos, que necesitaba de urgencia sin mayores aclaraciones, que él le dio sin hacer preguntas pero mirándolo fijamente a los ojos. Luego le dijo: -“Se los doy en monedas porque los billetes nadie los recibe. No valen nada”.

Una mañana muy de madrugada sin decir nada a nadie ni despedirse siquiera, Apolinar metió su puñal envainado dentro de la camisa, se terció una pequeña capotera con algunos enseres y tomó de regreso el mismo camino quebrado y pedregoso que por entre cerros pelados lo había traído desde Piedecuesta, a donde llegó al anochecer. Buscó la fonda caminera a la entrada del poblado y allí contrató posada por unos pocos cuartillos. Había varios arrieros y transeúntes. Tomó una sopa de harina de maíz con hojas de col que llaman mazamorra y se dispuso a reposar en el rincón asignado. Uno de los arrieros le pregunto por su cojera, a lo que Apolinar se limitó a decirle que la coz de una mula le había jodido la rodilla. Como el hombre mostró cierta curiosidad Apolinar le preguntó sobre los caminos hacia las ciudades del Socorro y Vélez. Le dijo que había muchos controles y vigilancia y que a los jóvenes solos o vagabundos de la guerra los amarraban para llevarlos a los combates, y en seguida le preguntó:- ¿”A dónde se dirige el amigo”?  Apolinar le respondió que a Vélez. El hombre, al parecer buen conocedor de caminos, entonces le aconsejó: -“Si no quiere que se lo lleven obligado a la guerra, es mejor que dé un rodeo grande y se vaya por el rio Magdalena. Es muy largo pero más seguro. Por aquí está muy difícil cruzar. No dejan pasar hacia Bogotá ni siquiera a los arrieros conocidos con sus recuas”.  – ¿“Y como sería ese camino”? Pregunto Apolinar. El hombre le explicó que pasando por Girón y sin detenerse buscara el embarcadero o puerto sobre el rio Sogamoso; allí en alguna canoa se hiciera llevar hasta Barrancabermeja, donde debía buscar otra canoa rio arriba hasta la desembocadura del rio Carare. Ahí comenzaba el camino que lo llevaría a Vélez. No hablaron más. Muy temprano, antes del alba, Apolinar silencioso emprendió la marcha con la ruta muy bien trazada en su cerebro. La que realizó en un mes de travesía, llenos de padecimientos y privaciones: plagas de mosquitos, hambre, sed y  cansancio insufribles, dolor de la pierna herida y un calor húmedo e irrespirable; finalmente, demacrado, casi esquelético y avejentado por dentro y por fuera, llegó a Vélez a mediados de 1901. Sin embargo aún le faltaban los pocos kilómetros del tramo hasta su casa paterna en Puentenacional,  los que caminó con su cojera característica. Al llegar a su casa, su madre al verlo no pudo contener el llanto; se abrazaron y lloraron juntos mientras entraban a la casa a reencontrarse con su padre y sus hermanos menores Manuel y Luis Carlos.

Apolinar se mantuvo muy discreto en la casa ayudando a su madre en pequeñas labores cotidianas, prácticamente sin hacerse notar o dejarse ver de nadie. Al atardecer hablaba con su padre sobre la guerra y su curso que empezaba a prolongarse demasiado, cuyos aspectos más destacados le fue relatando así:

Después de la desgraciada acción liberal en Bucaramanga, los pocos sobrevivientes del ejercito liberal se retiraron muy derrotados hacia la zona de la frontera con Venezuela buscando la ayuda en rifles y dinero prometida por el presidente Cipriano Castro a los jefes liberales. En Cúcuta se juntaron las tropas traídas del Casanare y Boyacá por el anciano gamonal llanero Vargas Santos con las de Ocaña de Justo Durán y las de Benjamín Herrera de Pamplona, en total unos 4. 000 hombres todavía mal armados, pero dispuestos a marchar sobre Bogotá y a derrocar el gobierno conservador. Pero, como siempre, una profunda rivalidad entre ellos por la jefatura única del Liberalismo echó a perder todos esos esfuerzos. El gobierno conservador del viejito achacoso Sanclemente, tal y como se vino a saber unos meses después, era manejado con un sello de caucho con la firma suya, por una camarilla a cargo del ministro de gobierno Rafael María Palacio y del ministro de guerra general José Santos, medio hermano del anciano jefe supremo de los ejércitos liberales generalísimo Vargas Santos; camarilla que estaba interesada en que la guerra se prolongara para sacar de la crisis al gobierno conservador y enriquecer aún más a sus partidarios, con emisiones desaforadas de dinero, contribuciones forzadas para la guerra y expropiaciones, y sobre todo, para negociar los beneficios de moneda extranjera del contrato internacional con la compañía del canal de Panamá.

En la historia de nuestro país y sus guerras, siempre ha sucedido lo mismo: En ambos partidos, tanto en el Liberal como en el conservador siempre han habido dos bandos; unos partidarios de la guerra que llaman guerreristas y otros partidarios de enriquecerse con los negocios que esta empresa genera llamados pacifistas. Esta ha sido la  eterna gran desgracia de la historia colombiana.

El ministro de guerra de Sanclemente José Santos de  acuerdo con su hermanastro el generalísimo liberal Vargas Santos, dio la orden a los generales conservadores que dejaran pasar a las tropas liberales que marchaban hacia Bogotá y así, en el rio Peralonso cerca de Cúcuta, a fines del 99, se dio un encuentro que terminó en una victoria militar muy bien utilizada por los jefes liberales para rearmarse con los pertrechos y prisioneros capturados y relanzar la guerra.

Sin embargo, pocos días después, los hacendados y jefes militares del gobierno conservador del bando guerrerista Manuel Casabianca, Prospero Pinzón y Arístides Fernández, percibieron el daño a sus intereses de las maniobras dobles del ministro de guerra José Santos;  lograron su destitución para ocupar ellos posiciones claves en las jerarquías militares y gobernativas y tratar de detener la marcha del ejercito liberal hacia la capital de la república:

El gamonal tolimense y general Casabianca asumió en diciembre del 99 la jefatura máxima del ejército oficial, en abril del 900 el gamonal boyacense y general Próspero Pinzón remplazó al gamonal vallecaucano general Jorge Holguín Mallarino, como jefe del estado mayor del ejército oficial y el plebeyo policía, trepador sin escrúpulos Arístides Fernández, afianzó su poder en Bogotá y Cundinamarca como director general de la policía nacional. Entonces el gobierno cambió de estrategia y decidió cercar a las tropas liberales para no dejarlas pasar del cañón montañoso del rio Chicamocha hacia el interior.

Así se forzó la inhumana y matazón ocurrida entre 11 y el 26 de mayo de 1900 en el cerro yermo de Palonegro cercano a la población de Girón, en donde en improvisadas y asquerosas trincheras con un enajenado  e inhumano furor fratricida se enfrentaron “a puchos” durante 15 días, entre misas, rezos e insultos cerca de 20.000 colombianos, es decir mediante pequeñas cargas a tiros de fusil y combate de machetes cuerpo a cuerpo, dejando tendidos en los campos aledaños para festín macabro de los gallinazos o chulos cerca de 1.700 soldados liberales y otros tantos heridos y, cerca de 1.600 soldados conservadores muertos y 2.300 heridos. Pero además, como los liberales dada la espantosa sustracción de materia debieron abandonar sus trincheras en precipitada retirada o fuga, el bando conservador logró hacer más de 1.000 prisioneros políticos, la mayoría de los cuales fueron a morir en las cárceles y panópticos del gobierno a manos del director  de la policía nacional general Arístides Fernández.           

Con esta trágica situación, el grupo guerrerista conservador endureció su posición y para fortalecer aún más sus poder, dos meses más tarde el 31 de julio de 1900, depuso en la población de Villeta mediante un golpe de cuartel humillantemente, al moribundo anciano Sanclemente, quien murió poco después sin dejar rastro, para colocar en su lugar al viejo gramático Bogotano Manuel María Marroquín, encargado de continuar las negociaciones internacionales sobre el canal de Panamá  y, junto con el nuevo ministro de guerra general de la policía Arístides Fernández, prolongar la guerra a muerte trasformada a pesar de la desautorización de los jefes liberales, en una guerra de guerrillas la mayor parte del  territorio colombiano, incluida la provincia de Panamá,  aunque con pocas posibilidades prácticas de triunfar.

A  comienzos de 1902, el coronel Nepomuceno Fajardo comandante de las guerrillas liberales en la provincia de Vélez hizo llegar a Apolinar en su casa, un mensaje personal con un mensajero de total confianza, donde le decía que conociendo su valentía y sus habilidades como  franco tirador mostradas en el combate de Bucaramanga lo invitaba a unirse a sus pequeña fuerza. En caso de que decidiera venir debía confiar en el mensajero. Apolinar no lo pensó demasiado, le dijo al mensajero que viniera al otro día muy de madrugada y con un silbido suave se hiciera notar. Así ocurrió y pronto, Apolinar con  su marcha característica seguía los pasos apresurados del  mensajero que por el camino que de Puentenacional lleva a Guavatá pasa por el cerro de Juyamuca. En un paraje más o menos boscoso y solitario cuando apenas comenzaba a clarear salieron del camino principal hacia el oriente y se internaron en un bosque más tupido y frondoso que bordeaba la montaña. Cruzaron varias colinas por una trocha casi invisible al ojo de un inexperto hasta encontrar un pequeño campamento para albergar unas 40 personas, hecho con toldos de lona y algunos refuerzos de troncos de madera que parecían muy provisionales. Allí estaba el coronel Fajardo quien le dio un abrazo de bienvenida a Apolinar y lo felicitó por su decisión le dio un fusil Gras francés de largo alcance con 150 cartuchos, y a continuación le dijo que con su puntería ahora más afinada, debían ser 150 sacristanes “godos”. Lo celebraron a carcajadas. Luego le dijo que bajando el cerro y en el camino hacia Vélez estaba acampado el famoso “batallón Somondoco”, terror de la provincia y encargado de cumplir las órdenes de Marroquín y su ministro de guerra general Arístides Fernández de  fusilar los prisioneros liberales capturados. Pensaba darle un escarmiento. Esperaba al fin de mes, cuando venían las mulas con las monedas para la paga oficial de los oficiales y soldados. Se necesitaba el dinero para comprar víveres y nuevos pertrechos en el rio Magdalena.

Como se planeó el asalto sucedió: Apolinar apostado a cierta distancia desde una loma que dominaba el camino, mato las tres mulas con tres disparos. Los demás compañeros cayeron sobre los cinco despavoridos guardas y a machete limpio, dieron cuenta de ellos. Luego, distribuyeron los bultos de monedas entre sus propias mulas de manera que estuvieran más livianas para aligerar el paso y se internaron nuevamente en el bosque en dirección opuesta al campamento hacia el camino de Guavatá con el fin de que si las tropas del gobierno seguían las huellas o el rastro, fueran a dar a otra parte donde no las podrían identificar por el tráfico que por allí se daba. El éxito fue total, sin persecución oficial mandaron dinero a las poblaciones de Jesús María y el Encenillo que les servían de retaguardia y, otras mulas salieron por el caserío de Bolívar en busca del camino del Carare hacia el rio Magdalena.

 El Padre Riaño esperó hasta el siguiente domingo para poner a Isidoro al corriente de la peligrosa situación que se estaba organizando precisamente en un territorio bastante cercano a su hacienda la Asunción de Guavatá. Informado completamente, le ofreció su concurso al Prefecto de Vélez y a los comandantes militares del “batallón Somondoco” para encontrar a los guerrilleros liberales. En la finca Isidoro llamó a Alipio su arrendatario de toda la vida y le dijo que había que enseñarles a los perros a seguir rastros humanos y lo más pronto posible. Una semana después los perros estaban listos dándoles a oler ropas sudadas y sucias de trabajadores, las escondían lejos entre los árboles y cuando las encontraban les daban un pequeño pedazo de carne cocinada.

Empezaron por el sitio donde ocurrió el asalto a las mulas. Los perros a pesar del tiempo trascurrido descubrieron el rastro y fueron a salir al camino de Guavatá, siguieron buscando por los bordes del camino, hacia arriba y hacia abajo hasta que finalmente  encontraron una pista.

La siguieron y llegaron al campamento pero este ya había sido abandonado. Ahora era más fácil;  con las huellas dejadas iniciaron la búsqueda pero esta vez mandaron llamar al comandante del batallón, quien convencido por la evidencia ordenó a su segundo al mando perseguir con cien hombres bien armados al grupo guerrillero. El rastro los fue llevando por el camino de Guavatá a Puentenacional y por un desvío continuaba por el camino hacia Santa Sofía en Boyacá. Era obvio que la guerrilla liberal daba un rodeo por Chiquinquirá para buscar el camino a Albania en Santander y nuevamente cerrar el círculo en Jesús María y el Encenillo.

Los alcanzaron en el alto del Mazamorral ya casi en los límites con Boyacá el 26 de febrero de 1902. El coronel Fajardo desde la altura del cerro los vio venir subiendo por el camino y ordenó a sus 40 hombres emboscarse en las colinas buscando el fuego ventajoso hacia abajo. A Apolinar le encomendó hacerse cargo de los dos comandantes que venían a caballo dirigiendo la operación. Cuando estuvieron a distancia de tiro hubo una descarga cerrada ordenada por el coronel Fajardo.  Con la señal Apolinar también disparó y los guerrilleros vieron caer varios soldados al piso y a uno de los comandantes desplomarse del caballo con la cabeza despedazada. Repuestos de la sorpresa y con más de 20 bajas el comandante militar ordenó con un nutrido fuego una maniobra dividida en cerco al grupo emboscado. El intercambio de fuegos duro cerca de dos horas, pero por la escasez de pertrechos y la superioridad táctica de las tropas del gobierno fueron copados. Algunos se rindieron. Apolinar y el coronel Fajardo aprovechando la distracción de las tropas capturando a los guerrilleros, lograron burlar el cerco y adentrarse en un bosque que les permitió escapar hacia abajo del cerro con rumbo al poblado de Jesús María. Al pasar cerca de donde estaban los cadáveres de los gobiernistas muertos, Apolinar, reconoció en la distancia los perros de su tío Isidoro que entre aullidos quejumbrosos le lamían la cara a un cadáver de su amo con la cabeza despedazada. APS. 13. 09.2015.  

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Tal pareciera que el único analista de todo el Oligopolio Mediático Contrainsurgente colombiano, quien ha calado sobre las apariencias emocionales y penetrado al fondo contradictorio que mueve el asunto de la llamada crisis de la frontera colombo-venezolana, es Alfonso Cuellar. Estratega contrainsurgente, educado primero en la sección internacional del diario el Tiempo de Bogotá, luego en Inglaterra por la British Petroleum BP (siempre el petróleo de por medio) en seguridad internacional y  después en los EEUU en guerra internacional contra el narcotráfico y manejo de crisis entre naciones, quien momentáneamente escribe interesantes y destacadas columnas de opinión en la revista del sobrino del Presidente Santos, Semana.com. No es sino mirarle los ojos en la foto para saber quién es.  

En su último análisis titulado “durmiendo con el enemigo” al analizar las tres decisiones que en un mediano plazo enfrenta el gobierno en la actual situación con Venezuela (se puede leer íntegramente en el siguiente enlace: http://www.semana.com/opinion/articulo/alfonso-cuellar/441277-3. La tercera decisión la describe así: ………”La tercera decisión, que en el momento parecía lógica, es hoy un lastre que restringe la capacidad de reacción del gobierno colombiano a los desmanes venezolanos: la participación oficial de Venezuela en las conversaciones de paz. Ha sido documentado el papel favorable que desempeñó Hugo Chávez en persuadir a las Farc de sentarse a negociar. Por ese rol y las aparentes relaciones amistosas entre los dos países –o por lo menos entre Santos y Chávez–, se acordó la designación de un delegado de Caracas como acompañante del proceso.

El involucramiento de Venezuela como observador es más sui géneris de lo que muchos se imaginan. Al consentir la presencia de numerosos comandantes de las FARC y campamentos guerrilleros en su territorio, el gobierno venezolano ha sido y es un actor del conflicto. La efectiva implementación de un acuerdo de paz depende en una altísima proporción a qué hace y qué deja de hacer el régimen de Maduro. Si las FARC pueden seguir utilizando al vecino país como su retaguardia estratégica, lo que se firme en La Habana quedará cojo, muy cojo.

Durante cinco años, la garantía de la buena voluntad y conducta de Venezuela estaba sustentada en la normalización de las relaciones entre las dos naciones y la solidaridad regional con Colombia. Esos dos pilares quedaron destrozados con los acontecimientos de estas semanas. Es ingenuo intentar disgregar el rol venezolano en el proceso de paz de la crisis bilateral, como han pregonado algunos. Son inseparables. El primer delegado venezolano a las negociaciones fue su embajador ante la OEA, Roy Chaderton, quien el lunes pasado dejó claro qué opinaba de los colombianos deportados a la fuerza.

Es evidente que la política de apaciguamiento con el gobierno de Caracas perdió su utilidad. Éste no correspondió a la confianza ofrecida por la administración Santos. La permanencia venezolana en la mesa de La Habana es una amenaza a la seguridad nacional de Colombia. Excluirla será costosa en el corto plazo –las Farc podrían incluso amenazar con levantarse de la mesa– pero peor es no hacer nada. El futuro de la República de Colombia no puede pender de los intereses de la República Bolivariana de Venezuela”.

Es decir, el llamado conflicto interno de Colombia, no solo es externo o Trasnacional como lo hemos sostenido desde hace mucho tiempo, sino que se ha encarnado finalmente en el conflicto colombo-venezolano. Claro,  como míster Cuellar no maneja la dialéctica material, no entiende aquello de la unidad y lucha de contrarios y por eso ve la contradicción en movimiento como una dicotomía estática en blanco y negro: Si Venezuela se va del proceso de paz, como lo desea el Comando Sur de los US Army y sus cipayos en Colombia, malo (y eso que míster Cuellar no menciona el papel esencial de Venezuela en los eventuales diálogos con el ELN) pero si se queda durmiendo en la cama como dice míster Cuellar, peor. Por eso su conclusión es incierta o equivocada, pues Venezuela, ha entrado a formar parte del futuro pacifico o guerrero de Colombia.

Y es que este es el problema de fondo que ha saltado como liebre en el camino, “patarribiando” o poniendo patas arriba toda la “morronguera” o desgano y apatía gatuna tan colombiana de dejar para última hora todo,  (nada está acordado hasta que todo esté acordado)  principio inamovible con el que JM Santos y sus plenipotenciarios de paz han pretendido conducir los acuerdos en la mesa de la Habana, con la errada pretensión o ilusión de que a última hora y después de una campaña masiva de desprestigio por los medios del Oligopolio Mediático Contrainsurgente, los insurgentes muy acosados y desprestigiados van a firmar lo que les pongan delante: La rendición y el sometimiento incondicional a la Fiscalía corrupta de Colombia, que en otra columna paralela de la misma revista Semana, desenmascara la periodista Jimena Duzán (ver denuncia en  http://www.semana.com/opinion/articulo/maria-jimena-duzan-la-nomina-paralela-del-fiscal/441276-3)

En Breve: los diálogos de la Habana han llegado, para usar una imagen gráfica, a la parte final de un muy largo  túnel, donde por fin se vislumbra la luz de su final y desde donde sería más que costoso recular o regresarse ,  y en donde es esencial entender que Venezuela ya entró a  formar parte constitutiva (querámoslo o no) de toda la situación conflictiva regional. Por esto las decisiones  del gobierno colombiano  analizadas por míster Cuellar, no  podrán ser otras que la diplomacia directa o Bilateral entre las dos naciones hermanas siamesas inseparables, para resolver el largo y complejo “problema” del hoyo negro en que se ha convertido la frontera, que para bien o para mal (para la paz o para la guerra) ha entrado a formar parte integral del llamado conflicto interno colombiano, sin cuya solución tampoco podrá haber paz en Colombia.

Es un sofisma politiquero de campaña, aquel desafortunado lema electoral que presionado por las “afugias” o dificultades electorales ha lanzado el jefe del glorioso partido Liberal: …”con Venezuela, sin Venezuela o contra Venezuela, haremos la paz”. La realidad-real está mostrando que solo contando activamente con Venezuela llegaremos a ese ansiado acuerdo de Paz.

Tampoco continuando la campaña mediática de ridiculización (no hay día en que no se caricaturice o insulte al presidente de Venezuela como burro, tonto, idiota, mal hablado, torpe, ect) se va a ganar el terreno perdido; pues lo que el presidente venezolano ha mostrado en los últimos días ha dejado en claro todo lo contrario: que se ha preparado muy inteligentemente.

Mientras la Inteligencia Militar de Colombia estaba con todos los fierros y tecnologías gringas imaginables buscando cabecillas guerrilleros o líderes sociales de la movilización popular para “neutralizarlos” en bolsas negras; la Inteligencia Militar venezolana preparaba un plan militar contundente ejecutado con precisión y eficacia, sin que los héroes colombianos se dieran cuenta para evitarlo o por lo menos tratar de pararlo. Lo demás ha sido plañir, con ira e intenso dolor y el callar otorgando de Mindefensa, responsable de la seguridad de todos los colombianos. Con esto, lo más conveniente es actuar racionalmente, en lugar de seguir llorando sobre la leche derramada.  

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La intensa ofensiva mediática del Oligopolio Mediático Contrainsurgente colombiano (del cual forma parte la oficina de prensa del presidente Santos en la casa de Nari) mostrando la llamada crisis fronteriza colombo-venezolana “únicamente” como un problema  humanitario, o de violación de derechos humanos, es decir, cubriendo pudorosamente la pútrida y terrible llaga socio económica que en aquella frontera existe desde hace muchos años y es la causa real de la crisis; es una muestra más de la doble moral oligárquica y la perfidia de los tinterillos y rábulas con que nos han gobernado desde cuando el cucuteño FP Santander, acuchillando por la espalda al Libertador Simón Bolívar tomó el Poder en lo que hoy es Colombia.

Lo de siempre: tomar el rábano por las hojas.

El problema no es la miserable, dramática y muy compleja situación socio económica que desde hace varias décadas se vive allí; de desempleo masivo (18%), corrupción política, corrupción gubernamental y carencia de una política oficial de fronteras, diplomacia de pasarela y minifalda, corrupción empresarial, narcotráfico y paramilitarismo oficial asociados (basta un solo ejemplo  el del Iguano con sus hornos crematorios), criminalidad trasnacional organizada, tugurización, prostitución organizada, tráfico de personas, contrabando desde Venezuela de petróleo y artículos de primera necesidad, lavado de dólares, especulación de moneda venezolana y otras divisas…..

Además de una cruel sobre-explotación laboral de miles  de miserables “rebuscadores”, salidos de entre los 5 millones de desplazados de sus tierras por la motosierra narco paramilitar, llamados en el lenguaje eufemístico del gobierno con su plan neoliberal gavirista de desarrollo informales” y que, según la cámara de comercio de Cúcuta ya había alcanzado en el 2011 la enorme cifra del 51, 1%.

Sino que el problema ha quedado reducido a las “trascendentales” demandas por la violación de los derechos humanos cometidos por la operación militar fronteriza ejecutada por la guardia venezolana en defensa de su integridad territorial, y van a  ser presentadas  “enérgicamente” por el procurador Ordoñez ante la Corte Celestial y, ante la Corte Penal Internacional y demás cortes supranacionales para los derechos humanos el fiscal Montealegre -en lenguaje criollo Varón von Fröhberg- con todos los minúsculos contraticos  algorítmicos de los próximos 50 años (lo que durarán los pleitos) y que ya deben estar preparándonos sus asesores científicos y rábulas amigos y favorecidos, en un intento más de atravesar un palo en la rueda del proceso de paz de la Habana y sacar a delante su pretensión (de última hora) de convertir la Solución Política del conflicto interno de Colombia, en una simple solución jurídica de sometimiento carcelario únicamente de la insurgencia.    

En lugar de……

Bueno, diríamos por lo menos tratar de resolver prácticamente algunos de los múltiples problemas enumerados arriba. Aunque fuera uno solo. Por ejemplo no ya la compleja situación socio económico que ha quedado desnuda y demandará bastante tiempo como recursos BILATERALES para su solución; sino la situación diplomática ante la OEA, Unasur, ONU, Bruselas, ect y demás instancias mundiales, para “corregir” los entuertos de la diplomacia colombiana en los años de gobierno “santouribista”:

Por ejemplo, el bombardeo al Ecuador en Sucumbíos en  marzo de 2008 siendo ministro de defensa el actual presidente de Colombia doctor JM Santos.

O el secuestro de Rodrigo Granda en Venezuela por agentes de la inteligencia militar de Colombia para trasportarlo muy “humanamente” maniatado, amordazado y vendado en el baúl de un auto hasta Cúcuta, donde la policía “oficializó” su captura, en aquel febrero del 2005, cuando el actual presidente de los colombianos JM Santos organizaba febrilmente el partido de la U para apoyar al presidente Uribe Vélez en su gobernanza del Estado de opinión.

O en la “cumbre de las Américas” celebrada en Cartagena en abril 2012, cuando el presidente JM Santos,    desconoció el reclamo legítimo de Argentina sobre las islas Malvinas.   

O cuando más recientemente, octubre de 2014, el gobierno colombiano actual declaró a la república de Panamá “paraíso fiscal”.  

O cuando en junio del 2012, el presidente Santos, siguiendo las orientaciones neoliberales de la diplomacia estadounidense de reventar la Alianza Bolivariana para los pueblos ALBA (organizada en diciembre del 2004)  conformó junto con los más reconocidos presidentes del dogma neoliberal Piñera, Calderón y Humala; la Alianza del Pacífico.   

Esto, para no mencionar la terca  actitud “unilateral” de desconocimiento del fallo de la Corte de la Haya del 2012,  sobre el litigio colombo-nicaragüense.  

Así ¿Cómo reclamar solidaridad continental o internacional?

Patético resulta entonces, el retrato de la ministra “chic· de relaciones exteriores señora Holguín, poniéndose la mano en el corazón y sin preguntarse el por qué, gimotea una frese melancólica digna de García Márquez: ¡Estamos solos!

Falta solamente que el presidente Santos para aumentar el referido aislamiento histórico diplomático de Colombia, acepte el apoyo momentáneo e interesado que le ha ofrecido AUV (para que no se discuta internacionalmente su prontuario narco paramilitar y se acabe el proceso de paz en la Habana) rompa relaciones diplomáticas con Venezuela y destruya lo alcanzado hasta ahora y después,  salir muy orondo y ufano a declarar ante el mundo que lo ha hecho para defender el honor y los derechos humanos de los colombianos. Con lo cual sin duda, recogerá, dentro como fuera, algunas compañías que le mitigarán momentáneamente la sensación de soledad, pero también llevará al pueblo colombiano más sangre, más lágrimas y más destrucción inútil de la que su clase social le ha dado al pueblo colombiano en los últimos 200 años de dominación, y de historia infame.

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Gritábamos en la carrera 7ª de Bogotá a comienzos de 1962, en una manifestación “obrero-estudiantil” no muy grande, profundamente convencidos del sentido de la Historia. Coreábamos rechazando la decisión estadounidense de expulsar a Cuba de la OEA, ocurrida en la recordada reunión de Punta del Este el 31 de Enero de ese año, en donde el Che Guevara dejó grabado en piedra su insignia “ni un tantito así”.

Era el inicio de un año signado por el terror nuclear: el presidente Kennedy de los EEUU imponía el criminal bloqueo contra la Cuba revolucionaria que todavía rige cruelmente a pesar de la normalización actual de relaciones diplomáticas. El Vaticano excomulgaba a Fidel Castro por comunista y ateo. El complejo militar financiero estadounidense explotaba (experimentalmente) una bomba atómica de 1.500 kilotones (la Hiroshima fue de solo 13 KT). Y en Octubre se iniciaba la famosa crisis de los misiles atómicos soviéticos en Cuba, que tuvo al mudo ad portas de una hecatombe nuclear. Ufff.

También otros tres recuerdos más vienen a mi memoria: la extraña y triste muerte de la inolvidable y tintineante Marilyn Monroe con su faldita al vuelo, el premio nobel de literatura otorgado al airado escritor John Steinbeck, y la puesta las vitrinas de libros de Bogotá de una de las mejores obras sobre el conflicto social armado de Colombia: La mala hora de García Márquez, en donde el alcalde militar de Macondo mataba a sus enemigos disparándoles su revolver dentro del culo para no dejarles heridas visibles.  

La OEA, esa formalidad de cancilleres “latinos” creada  por el llamado pacto de Bogotá, en abril de 1948 en medio del “Bogotazo”, por el ministerio de relaciones exteriores o Departamento de Estado de los EEUU, para que sirviera de “ministerio de colonias del Imperialismo Yanqui -Canadiense” en la lucha anticomunista de la Guerra Fría; dominaba férrea y totalmente la diplomacia continental, que estuvo manejada durante largos años por el liberal anticomunista, ministro de colonias hasta 1954, creador del Frente Nacional bipartidista en 1957 y luego presidente de Colombia, el habilidoso locutor Alberto Lleras Camargo, y, sin que fuera ningún azar en 1994, nuevamente le fue entregada su dirección a un colombiano, al impulsador del neo- liberalismo de la Catedral, autoritario y militarista, el también liberal Cesar Gaviria Trujillo, de quien junto con su ministro de guerra Rafael Pardo Rueda (hoy aspirante Liberal a la elección de la alcaldía de Bogotá) los colombianos de a pie tenemos tan gratos e iluminados recuerdos.

Pues bien, después de tanta agua corrida bajos los puentes de nuestros ríos profundos y de tanta lucha popular y antimperialista; hoy (01.09.15) Colombia punta de lanza acerada del anticomunismo Contrainsurgente del Imperialismo, que tan “cipayamente”,  es decir con  tanto amor y dedicación le ha servido a ese “ministerio de colonias Yanqui Canadiense”, solicita de urgencia una reunión de ese organismo para tratar de validar ante los países miembros su política internacional de defensa del Bloque de Poder Contra Insurgente (BPCi) dominante y de su principal sostén el Paramilitarismo made in Colombia,  convertido en fuerza expansiva Trasnacional, el que ha desbordado “el enquistado” conflicto interno colombiano; recibe una estruendosa bofetada o cachetada, como decimos los colombianos.

La razón es simple y la da la ventrílocua canciller panameña, país que también sufre los efectos del Paramilitarismo trasnacionalizado: “Nos preocupa una OEA dividida”.

Frase a todas luces medio cierta, es decir mentirosa, pues la preocupación real de los creadores metropolitanos (en Washington) de robocop Contrainsurgente de la motosierra y los hornos crematorios, lo que temen es un debate más amplio y abierto a nivel internacional que desnude la verdad y la realidad de su participación tal como fue y es actualmente y, ante el mundo se les  pregunte porqué ciertos núcleos de Poder en EEUU continúan sosteniendo y brindando apoyo político, económico, y diplomático al miniführer Uribe Vélez en su insania contra el molino de viento del Castro-Chavismo y el proceso de paz de Colombia.

Esta llamada crisis fronteriza colombo-venezolana finalmente ha conducido al momento de las decisiones históricas: A JM Santos ya no le quedan más opciones.

  1. Sigue apoyando al robocop Uribeño, a los parapolíticos y a los militaristas sostenedores dentro de un ejército monumental como el colombiano,  deslegitimado y derrotado ante el mundo por los Falsos Positivos; saca a Venezuela del proceso de paz de la Habana, se “depatrasea” y regresa a persistir en la guerra Contrainsurgente de larga duración.
  2. O, rompe definitivamente y se pasa al lado de los colombianos partidarios de la paz definitiva y sostenible en Colombia y en la región andino amazónica; donde el Paramilitarismo trasnacionalizado no puede ni podrá tener ninguna posibilidad: ”Ni un tantito así”   

En lugar de está plañendo y gimoteando por esa reunión como una derrota política o diplomática, JM Santos debiera aprovechar el favor que el gobierno de Panamá le ha hecho para profundizar la derrota en todos los aspectos de su rival intraclase el miniführer Uribe Vélez,  y tomar la decisión adecuada con el flujo irreversible de la Historia.   

Hay momentos en que dudar no es solo un crimen, sino algo peor un error político de alcance histórico.

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Bajo el foco temático “Paz en Colombia y Democracia en Cuba y Venezuela”, este 26 de agosto, concluyó en Bogotá el evento geoestratégico trascendental para la América Latina y Caribeña, organizado por la reconocida organización trasnacional Club de Madrid, que tiene como consignas centrales “abordar los desafíos globales desde una perspectiva democrática, apoyando los procesos de transición y consolidación democrática”. (www.clubmadrid.org/es)

Exclusiva organización global conformada por más de 70 expresidentes de países y figuras emblemáticas del credo neoliberal global, que tanto bien le han hecho sus pueblos y a la humanidad, como los españoles Aznar, Felipe González, Javier Solana, el ruso Mijaíl Gorbachov, el griego Papandreu; los “latinos” Henrique Cardozo, Sebastián Piñera, Alejandro Toledo, Vicente Fox, Sanchez de Lozada, Oscar Arias, y los colombianos insignes como Belisario Betancur, Cesar Gaviria y Andrés Pastrana.

No veo la necesidad de aclarar cuál es “la perspectiva democrática” que promueven ni cuáles son las oportunidades de negocios, ni las reformas neoliberales que generan procesos de transición (en Cuba y Venezuela) hacia la democracia de ellos.  En cambio sí deseo decir que quien representó al gobierno colombiano en aquella reunión fue el delfín oligárquico Martin Santos, hijo del actual presidente JM Santos y quien no es ex presidente sino, dios mediante, será futuro presidente de los colombianos. Créanme; no es una fuga hacia adelante. (Ver http://caracol.com.co/radio/2015/08/24/nacional/1440420426_705791.html)

Después de ver las reacciones ante el golpe preventivo dado por el gobierno Venezolano al paramilitarismo (exportado desde Colombia) y el nivel de ira con el que han reaccionado los expresidentes colombianos miembros de tan exclusivo club global, como Betancur, Gaviria y Pastrana, pidiendo la salida de Colombia de Unasur, el retiro de Venezuela del proceso de paz en Cuba y demás majaderías electoreras complementarías a las payasadas agresivas de AUV.

Y después de comparar los “focos temáticos” citados al inicio de este escrito; a muy pocos les puede quedar duda de la íntima  y profunda relación existente entre los procesos de Paz en Colombia, las elecciones próximas en Venezuela y el proceso de normalización de la relaciones entre los gobiernos de Cuba y EEUU, que se debieron discutir intensamente en aquel club como  “grandes oportunidades de negocios democráticos”. Tampoco debe quedar duda de que la Inteligencia Militar venezolana debió tener noticia de lo que allí se cocinaba y por tal razón apresuró el golpe preventivo que acaba de dar en la frontera colombo venezolana.

¿Cuál fue la respuesta del presidente Santos y de sus “heroicas” Fuerzas Militares encargadas (según la constitución vigente de defender las fronteras y la integridad territorial de Colombia) ante tanta sorpresa?

Primero, desconcierto. Sus héroes de la patria están “empantanadas” resolviendo asuntos fronterizos con el Ecuador en Putumayo y Nariño. Con Panamá en el Urabá y el Darién. Y con Venezuela en el Catatumbo y el Perijá. Luego, entendiendo la responsabilidad que tiene su administración neoliberal como “exportadora de colombianos miserables y desplazados”, no solo a Venezuela sino a todos los demás países limítrofes, a Europa y sobre todo a los EEUU, pidió una “salida diplomática”. Loable

Pero a medida que los expresidentes del club de Madrid seguían el libreto acordado arreciando sus críticas y azuzando a sus clientelas políticas y al Oligopolio Mediático que controlan; JM Santos ha reaccionado endureciendo su posición y llamado al embajador colombiano a consultas en Bogotá, lo que ha sido respondido por el gobierno venezolano con igual medida, mostrando que están preparados para responder en cualquier terreno en el que se desenvuelva la crisis fronteriza actual. Y para completar el desnudamiento de la inexistente “política de fronteras colombiana”, el gobierno de Nicaragua también ha pasado a la ofensiva pidiendo el territorio que le asignó el fallo de la Corte  de la Haya en 2012.

En paralelo, y para aumentar la incertidumbre, el plenipotenciario  del gobierno colombiano en el proceso de paz de la Habana Humberto de la Calle, en lugar de proponer la conformación práctica de una comisión conjunta bilateral para acordar los mecanismos de refrendación e implementación de los acuerdos a los que se va a llegar, ofrece otra nube de promesas: “A las Farc les vamos a cumplir” (27.08.2015)

 ¿Con qué va a cumplir?  

¿Con una gigantesca crisis social política y diplomática en desarrollo con tendencia a agravarse, cuyo centro político y económico es el Castro Chavismo: destruir el proceso de la Habana, sacar al gobierno  venezolano como “garante” de dicho proceso y de ser posible, derrocar al presidente legítimo de Venezuela e implementar una “transición democrática” en Cuba ?

¿Con un paramilitarismo desbordado que traspasa fronteras, apoyado impunemente por los para-políticos en el congreso de la república y frente al cual el gobierno Santos ha mirado para otro lado durante todos estos años?

¿Con unas Fuerzas Militares empantanadas implementando la política gubernamental de fronteras en Urabá, el Catatumbo o en Nariño?

¿Con qué van a cumplir señores Santos, De la calle y empresario militar Villegas?

No me corresponde dar consejos a ninguna persona si no me los pide, pero sinceramente creo que en estos momentos en lugar de abrir un debate aún más inoficioso y bizantino de esos que les gustan a los “santanderistas y rábulas criollos” entre Unasur y la OEA; si se debería blindar definitivamente el proceso de la Habana, si es que de verdad se desea llegar al final del conflicto.

Por lo demás, tener siempre presente aquel asunto filosófico de la Causa y los Efectos: que los planes del Club de Madrid para la Región pueden generar más resistencia de la que  se sabe o se supone. En fin, que nada está acordado hasta que todo esté acordado.  

 Imagen Martin Santos ante retrato de AUV.  Fuente: Internet    

      

La razón de ser de la enconada disputa actual entre AUV y Juan Manuel Santos, es el control de la alianza tradicional (de siglos) entre las diversas fracciones de la clase dominante valga decir, latifundistas rentistas tradicionales. Grandes empresarios agrarios antiguos y nuevos surgidos de las grandes inversiones agrarias de la mafia narco-paramilitar (de donde procede AUV). Grandes comerciantes y exportadores (incluso de cocaína). Financistas, financieros y lavadólares. Empresarios industriales y gerentes gremiales. Dueños del Oligopolio Mediático (de donde proceden los dos Santos, Fachito y Juanma). Grandes contratistas del Estado y altos cargos de las instituciones oficiales. Jefes naturales o “caciques clientelistas” de los partidos políticos y para políticos de los niveles municipal, regional, o nacional; todos ellos trasnacionalizados y ligados íntimamente con la economía neocolonial y la política anticomunista de los EEUU mediante un complejo proceso, continuo e ininterrumpido, que viene del siglo XIX y que con el ingreso pleno dentro esta alianza de la Institución Militar, se consolidó como un abigarrado Bloque de Poder, llamado intuitivamente con mucha razón popular,  primero  “rosca gobernante”, después “oligarquía bipartidista vendepatria” y luego, a partir del pacto frente nacionalista, la doctrina Lleras Camargo para el ejército enunciada en el Teatro Patria (1957) junto con las “recomendaciones secretas” para la creación del Paramilitarismo hechas en 1960 por el general US Army William P. Yarborough, y la intervención directa de los EEUU se trasformó en el monstruoso Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) que hoy conocemos.

No hay diferencias en esta disputa de fracciones, en la concepción económica, ni en la orientación anti socialista o mejor anti comunista y represiva contra la movilización social de su política general, ni en su sometimiento absoluto a la orientación geoestratégica neocolonial dictada por Washington. La gran diferencia y eso debemos tenerlo claro quien quiera llamarse anti neoliberal o al menos de “oposición”,  es simplemente de “maneras”: Brutalidad o refinamiento. Y en eso estamos.

 La historia es fuente de experiencias que todos debemos considerar seriamente: En el siglo XIX, los gamonales y espadones regionales de esta oligarquía bipartidista (utilizo el concepto de gamonal establecido por el Amauta Mariátegui) llevaron literalmente enlazados y amarados a sus peonadas de campesinos a que se “machetearan” unos contra otros, en las 9 (nueve) carnicerías que cada 10 años promovieron y llamaron hipócritamente “guerras civiles”, las cuales concluían con pactos en las alturas (entre ellos) para repartirse el botín del Estado con sus negocios internacionales o aduanas. Pactos inter oligárquicos que eran refrendados por innumerables  Constituciones o Leyes de Leyes, generando un sedimento legalista en la ideología dominante que  algunos historiadores han llamado “el fetichismo constitucional colombiano”.

Los espadones y gamonales terratenientes exportadores (en muchos casos ex esclavistas) de ambos partidos, después de la conjura de Santander y sus áulicos contra nuestro padre el Libertador, eran pro-yanquis y pro-ingleses, y ambos eran partidarios del libre-cambio neocolonial o neo-liberalismo de ese entonces.

El historiador estadounidense David Bushnell en la página 121 de su libro “Ensayos de historia política de Colombia, siglos XIX y XX Editorial la carreta. 2006 Medellín, escribe lo siguiente:

…..”El proceso de reformas comenzó poco antes de la mitad del siglo, durante la primera administración del todavía conservador Tomás C de Mosquera, cuyo ministro de Hacienda, Florentino González+ desempeñaba al lado de Mosquera el papel de Rudolf Hommes en el ministerio de Cesar Gaviria pero de manera aún más influyente, creía firmemente en las doctrinas del dejad hacer y en las bondades de la globalización, aunque esta última palabra todavía no se había inventado”….

 Si no había grandes diferencias conceptuales entre los dirigente de los partidos conservador y liberal, y por ejemplo, el mito pseudo marxista de que la Hacienda era conservadora y la Tienda era liberal, con el que algunos historiadores trataron de justificar a mediados del siglo XX aquellas guerras civiles decimonónicas, todavía no había intoxicado la conciencia social; entonces ¿cuál era la justificación de aquellas crueles matazones entre colombianos?

Es una respuesta que aterra por la simpleza de apariencia: el asunto de los privilegias coloniales que tenía la Curia Neogranadina en latifundios y cofradías, la supresión de los jugosos diezmos y, la supresión del monopolio educativo religioso en los colegios y universidades de la naciente república.

Cuando T.C. Mosquera trató de suprimir estas canonjías y sacó los latifundios eclesiásticos a la venta para empoderar aún más su clase social, la Curia Neogranadina se apoderó del partido conservador mediante sus mejores alumnos largamente preparados en seminarios regionales y colegios como el de San Bartolomé, lo llenó de contenido religioso y lo incitó a la guerra religiosa, con una consigna igual de simple: “Quien ataque a la iglesia ataca al partido conservador y ataca a Dios”. Consigna que en trascurso de la posterior lucha de clases, se injertó con el anti socialismo y anti comunismo que el Vaticano como vocero de la Burguesía internacional Europea impulsaba a través de sus diligentes curas, como por ejemplo monseñor Builes (recientemente canonizado por el Vaticano) y se ha prolongado hasta nuestros días con los resultados que estamos viendo en el conflicto interno actual. El cual como un retorno macabro del pasado está reproducido en la disputa personal entre AUV y JM Santos.

Disputa que como hemos visto no es de fondo, sino de apariencia y que hoy, está siendo llevada muy sutilmente por los “Spin Doctors” del palacio presidencial hacia el templo donde reposa el Fetiche de la Constitución Nacional, la que como todo ídolo, tiene vida propia y no va a dejarse modificar o permitir su expiración sin luchar a muerte.

Es indudable que nos aproximamos a tierra firme. Ya se ven en las estelas marinas restos de plantas, hay revoleteo y chillidos de gaviotas y la brisa marina trae cierto olor a tierra firme. El acuerdo para finalizar el conflicto no solo es deseable sino que se está haciendo  posible o realizable. El debate sobre la refrendación e implementación de los acuerdos de la Habana en Colombia, que tiene un tiempo político diferente al de la mesa de la Isla de Cuba, ha tomado curso y dinámica y urge que los plenipotenciarios de ambas partes allí sentados, creen una Comisión Conjunta para que  se empiece a discutir estos dos pasos para la finalización del conflicto colombiano, lo cual más temprano que tarde  se tendrán que enfrentar y resolver.

No es buen proceder político dejar que las próximas elecciones regionales, donde AUV y Santos esperan medir sus clientelas electorales, definan el asunto de la revocatoria a la actual casta parapolítica y ultra corrompida que mangonea impunemente  y exprime a los colombianos desde el llamado templo de la democracia, y que está esperando esta ocasión para instituirse en la guardia suiza del omnipotente Fetiche de la caduca y neoliberal Constitución Nacional. El acierto es iniciar desde ya,  la campaña por la revocatoria y la constrúyete popular y democrática.

+ Lapidarium: Sobra decir que Florentino González,  participó “directamente” en el atentado asesino contra Simón Bolívar y su pena de muerte fue conmutada, igual que la de F.P. Santander, directamente por el Libertador.  

 Imagen: Laureano Gomez y LLeras Camargo 1957 firman el pacto del Frente Nacional Fuente Internet              

Empavado, salado, o desafortunado para no decirlo tan fuerte. Vamos: con mala suerte. Primero fue el episodio de los súper aviones de guerra modificados y los helicópteros gringos indestructibles, “tumbados” o derribados, o caídos, ect; que nadie le creyó sus explicaciones y si en cambio, por causa del tatarateo le dio oportunidad (papaya decimos en Colombia) al carroñero de AUV para que hiciera un espectáculo morboso y necrofílico, como los que acostumbra, con los militares muertos, según el dictamen de Medicina Legal por “politraumatismo”. Aclaro que medicamente un bombazo también produce politraumatismos mortales.

Después vino el lanzamiento del globito del “Congresito”, que por causa del tatareo, esta vez mental, nadie entendió y si en cambio generó un rechazo en todos los sectores pensantes de Colombia y el exterior, por lo que pronto tuvo que recurrir a Cristo para que le desenredara el rollo o madeja. ¿Por qué?

Sencillo. Porque el presidente del congreso Luis Fernando Velasco para sacar electa a su hermana como alcaldesa de Popayan ha hecho una alianza con AUV (ver noticia en http://www.las2orillas.co/nuevo-matrimonio-en-el-cauca-velasco-uribe/ ) con el fin estratégico de evitar que una Asamblea Nacional Constituyente amplia y democrática como la propuesta por la insurgencia para legalizar y legitimar con participación popular el acuerdo final de la Habana; revoque a los actuales congresistas de la parapolítica de AUV y a los corruptos de los demás partidos que, todo el pueblo colombiano (sin excepción) desea revocar no solo por corrompidos sino por ineptos y haberse dedicado todos estos años a legislar de manera cínica en provecho propio, en lugar de haber legislado para desarrollar la constitución del 91.

Una revocatoria del congreso demostraría la gran derrota de la casta politiquera y para-política colombiana, sobre la que se han apoyado tanto Santos como AUV  ¿Recuerdan el voten antes de que están en la cárcel?  Así mismo, es la causa oculta que lo hace tatarear y  por la cual Santos se opone radicalmente a la convocatoria de una Constituyente.

Luego vino el accidente en la vía que conduce al aeropuerto de Bucaramanga: La buseta que transportaba  el personal de los medios de comunicación palaciegos, para cumplir la orden presidencial de no perderse ni un suspiro del mandatario, se volcó por exceso de velocidad,  resultando heridos 12 personas, entre ellos 8  periodistas o comunicadores  y así,  el “chou” planeado para Bucaramanga, comenzó a salirle mal, como en efecto sucedió un poco más tarde; cuando al salir del evento  PIPE 2 que se llevó a cabo en la Cámara de Comercio de esa ciudad, un grupo de santandereanos, reconocidos en Colombia por su apego a la verdad y el rechazo a la mentira y a la doblez, lo esperaban para abuchearlo y manifestarle que están arrepentidos de haber votado por él, por sus mentiras y sus incumplimientos, ect.

Y como la pava, o la sal, o la mala suerte se prende o contagia, el presidente de Venezuela finalmente reaccionó (22.08.2015) cerrando indefinidamente la frontera con Colombia y decretando un estado de excepción. ¿Realmente de malas no?

Pueda ser que la pava santista no llegue a la Habana y acabe de echar a pique lo conseguido. Aunque según el último comunicado de las Farc en la Habana, “alto a las victimizaciones” (http://www.pazfarc-ep.org/index.php/noticias-comunicados-documentos-farc-ep/delegacion-de-paz-farc-ep/2938-alto-a-las-victimizaciones ) parece dar a entender que la pava del pesimismo ya llegó.

El único exorcismo que le puede dar resultado a Santos (y la receta no causa honorarios porque no estoy afiliado a ninguna EPS) es decir y practicar la Verdad (para adentro y para afuera; no decir una cosa en Washington o en Madrid y ordenar otra en Bogotá) porque este proceso  en la Habana y toda la Solución Política al conflicto colombiano están basados en la Verdad, la Justicia, la Reparación y ojo, en la no repetición. Es decir hay que acabar con el paramilitarismo y según la queja de Maduro no exportarlo a Venezuela. Con los paramilitares impunes recorriendo campos y ciudades y apoyados por para-políticos desde el Congreso, nadie va a entregar ni un cortaúñas.  

Y además de garantizar en la Constitución de Colombia  las reformas que se pacten, hay que revocar el congreso actual de “para-políticos y corruptos” actuales que soportan a los paramilitares impunes actuales y los infiltran actualmente en Venezuela, y, convocar a una Asamblea Nacional Constituyente amplia y democrática, para que le entregue a los colombianos de a pie el pacto constitucional de la reconciliación posible actualmente. Lo demás es pava contagiosa del pesimismo futuro que ya empezó a volar.

    Fuente imagen: Internet   

    

En su última comunicación (11.08.2015) titulada “Serias perturbaciones se ciernen sobre la paz”; el comandante general de las Farc Timoshenko, además de analizar las dificultades que todavía lastran la finalización del conflicto social y armado colombiano, denunciaba la típica y eterna doblez de la clase dominante de Colombia,  consistente en de decir una cosa y hacer otra: “Hablarle a Santander para que lo entienda Bolívar”, solían decir los conjurados de la prensa bogotana en 1830, poco antes de atentar criminalmente contra la vida de nuestro padre el Libertador.

Timoshenko hizo al final de su análisis la siguiente denuncia: (……)”Después de la suspensión ordenada por el Presidente Santos, nos han bombardeado el 27 de julio en la vereda Huitoto, bocana del Caño Puntilla, municipio de Puerto Guzmán, Putumayo, y el día 4 de agosto en la vereda Dios Peña del municipio de San Miguel, también en el Putumayo, para no hablar de una serie de provocaciones por tierra contra nuestras unidades en distintas regiones del país. A diferencia nuestra el gobierno incumple una vez más su palabra. ¿Qué busca?”. En:  http://www.pazfarc-ep.org/index.php/noticias-comunicados-documentos-farc-ep/estado-mayor-central-emc/2926-serias-perturbaciones-se-ciernen-sobre-la-paz

El asunto en lugar de ser aclarado, ha ido tomando otra envoltura mediática: Ilusionar a la llamada opinión pública con la muy próxima finalización del conflicto armado, mientras se continúa intensamente la guerra contrainsurgente  en las distintas regiones como Urabá, Catatumbo o Putumayo (donde el gobierno no tiene influencia electoral y coexisten diversos grupos insurgentes) para mantener la militarización y la histeria guerrerista en el Oligopolio Mediático Contrainsurgente (OMCi) y  sobre todo, seguir dando la sensación de que “la victoria militar se llama paz” como repetidamente lo viene diciendo el presidente Santos.  

Es lo que estamos viendo: 1-Además de lo denunciado en el Putumayo por el comandante de las Farc. 2- En el Urabá antioqueño y chocoano donde después de la extraña y aun no explicada caída del helicóptero Black Hawk (04.08/15) se ha iniciado una gran operación contrainsurgente teniendo como bandera falsa la captura de un capo de la mafia de los Urabeños (¿Uribeños?) que según la periodista privilegiada de El Tiempo.com, Salud Hernández Mora, no se llama Úsuga como lo identificó el presidente Santos, sino se trata de un antiguo y conocido  narco-paramilitar, desmovilizado durante el octenio de AUV, apodado “Inglaterra”. Vaya uno a saber por qué. (Ver nota en http://www.eltiempo.com/politica/justicia/alias-inglaterra-clan-usuga/16248235   

Y 3- En el Catatumbo, donde la bandera falsa es la muerte (tampoco confirmada) de alias Megateo, el jefe de un reducto del EPL, pero en realidad es la población civil el blanco de ese gran despliegue contrainsurgente, como lo denunciar el portal Verdad Abierta.com (ver nota en  http://www.verdadabierta.com/desde-las-regiones/5924-la-otra-victima-tras-los-operativos-contra-megateo

Así pues que, el cuentico de “desescalar las acciones”  para no hablar de la desactivación del bumerang de la neo-lengua fascista implementada por el fascismo o nacional catolicismo colombiano, pues no pasa de ser  como en la época de Laureano Gómez en 1949, otra perversa estrategia política del Poder dominante de combinar violencia oficial, terror y votaciones, para ganar las elecciones, supuestamente democráticas, que se avecinan.

¿Por qué, en lugar de estarse inventando para cada ocasión mediática un neologismo o subterfugio retorico  politiquero de clara factura anglosajona, no se le dice al pueblo la verdad tal cual es y en lengua castiza, que es la que hablamos (una mayoría, aclaro) en Colombia desde hace tanto tiempo?

Fuente imagen: internet.

Justo cuando el debate en el país sobre la “caída”  continuada de una serie de súper-aeronaves de guerra, muestra la tradicional mendacidad del régimen que compromete el prestigio del empresario-ministro de Defensa Villegas, y pone en evidencia las más graves fallas y la corrupción (¿colapso?) dizque del arma estratégica más importante, más cuidada y más favorecida por los “dólares” del Plan Colombia y que posee el Bloque de Poder Dominante para ganar la guerra Contra insurgente, es decir, la esencia misma de su existencia; aparece la fuga hacia adelante, un poco humeante, de la propuesta presidencial de convocar un “congresito” con participación de algunos miembros de las FARC (sic) para ratificar los eventuales acuerdos de la Habana y la finalización del llamado conflicto interno colombiano.

Es una carta que Santos tira sobre la mesa de juego, que deja ver lo avanzado que está dicho proceso de paz. Y lo hace presionado: 1-Por la terrible realidad económica, jurídica y política en que se ha convertido el pesadísimo  bacalao, que el régimen contrainsurgente carga a sus espaldas (como el de la emulsión de Scott) de los 500.000 hombres/fusil, más los 110. 000 militares en retiro que dirige políticamente de manera tan eficiente el general Ruiz y los 13.500 pensionados por invalidez o lisiados de guerra, quienes no tienen quien los defienda y están a merced de los buitres de las pensiones, que revoletean en los techos del Palacio de gobierno. 2- Por los costos exorbitantes en dólares que demandan los 4.173 militares, o manzanas podridas que llaman, investigados por la fiscalía de Colombia solamente por los Falsos Positivos. 3- Por el tremendo desgaste político diario, gota a gota, que está representando ante la opinión pública nacional e internacional esta inocultable realidad. Ay de Vivanco.

Y decimos solamente por los Falsos Positivos, porque no se conoce la cifra total de militares de todas las graduaciones y charreteras “enchiquerados” por la justicia colombiana, por haber ejercido el “legítimo y legal” derecho del aparato “legal y legítimo” de la violencia de las instituciones, durante todas estas décadas de la “legitima, legal e institucional” guerra contrainsurgente en Colombia. Ay de los defensores liberales y conservadores de la “legitimidad y legalidad”   de las FFMM y de la cadena de mando que los dirigió políticamente, no judicialmente, hacia tan terrible y bárbara atrocidad jamás conocida en el hemisferio occidental, que será siempre una cruz de ceniza en la frente de cualquier colombiano cuando presente su nuevo pasaporte globalizado schengen.

Santos sabe de sobra, como lo anota  su amigo el jefe Liberal Horacio Serpa Uribe en su última entrevista, “si nos hemos de morir vámonos enfermando”, publicada en su portal http://www.olapolitica.com/content/%E2%80%9Csi-nos-hemos-de-morir-v%C3%A1monos-enfermando%E2%80%9D-horacio-serpa , sabe o está advertido, de la “imposibilidad legal ” de un “congresito” como el que propone y debe tener entre pecho y espalda la tradicional propuesta política de la Insurgencia de realizar una constituyente amplia, popular y democrática (es decir bien definida y no reaccionaria como la que propone AUV) para refrendar los acuerdos finales que se logren al final de cualquier proceso de paz entre el Estado y la Insurgencia; y que le fue presentada en su momento en Casa Verde a Belisario, a Gaviria y Serpa en Tlaxcala, a Pastrana en el Caguán y ahora se vuelve a presentar en la Habana; es decir que no es una idea improvisada o de última hora, y menos de ningún político tradicional en trance electoral, sino que obedece a una aspiración popular histórica para sellar políticamente un pacto vertical (es decir con los de abajo) diferente a los pactos horizontales y de silencio realizados entre fracciones de la oligarquía bipartidista a todo lo largo del siglo XIX y del siglo XX.

¿Desconfía Santos del congreso “democrático” actual?  No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que el Presidente, a más de tirar el globito de humo que hemos descrito; dada su falta de liderazgo institucional y sus bandazos acostumbrados, pretende que la Insurgencia haga el “ultimo” de los acuerdos con la casta política y parapolítica que “legal y legítimamente” se desempeña en el actual congreso de la democracia colombiana y de paso, valide o “legitime a los pupitrazos”, lo que el pueblo de abajo no puede validar amplia y democráticamente en unas votaciones limpias y bien supervisadas por organismos internacionales competentes. ¿Por qué tanto miedo a la gente del común y a su expresión democrática directa?

En los acuerdos de la Habana que restan, no se debe discutir ya la necesidad de una constituyente que como dice Serpa Uribe es “impajaritable”, sino su temario preciso y su conformación amplia, popular y democrática

Creo que el dicho santandereano que más se ajusta no es el de la enfermedad y la muerte, sino aquel que dice que,  “lo que se ha de empeñar… que se venda”.

Santos el Pueblo colombiano cuando sabe que el juego está terminando y ya entrado en gastos: ¡Paga por ver!   

Fuente imagen: elheraldo.co    

     

En unas aclaraciones sobre “las frutas del cercado ajeno” y de personajes que tomó prestados, García Márquez dijo lo siguiente:

(……) “Bien distinto es el paso del escritor inglés Joseph Conrad por el capítulo final de "El amor en los tiempos del cólera", porque el episodio es verídico y con respaldo documental. El hecho -como se cuenta en la novela- es que un tal Joseph K. Korzeniowski, polaco de origen, estuvo demorado varios meses en el puerto de Santa Marta, Colombia, por 1875, a bordo del mercante francés Saint Antoine. Su propósito era venderle un cargamento de armas al gobierno liberal de don Aquileo Parra, en guerra con los conservadores sublevados. Pues bien: el nombre polaco era el verdadero del escritor inglés Joseph Conrad -uno de los más grandes novelistas de aquel siglo y de otros-, que ya era conocido como contrabandista de armas en el Mediterráneo. Así que no era sorprendente que hubiera traficado también en Colombia, para una guerra que bien podría interesarle tanto por motivos comerciales como políticos.

Antes de saber nada de esto había leído la novela "Nostromo", la obra maestra que Conrad escribió unos veinticinco años después de su visita a Colombia, y me sorprendió que su descripción del puerto caribe de Sulaco, donde transcurre la acción, tenía un parecido casi fotográfico con la ciudad colombiana de Santa Marta. Sobre todo por la bahía abrigada y mansa frente a la montaña de nieves perpetuas en el trópico puro. No hacía falta ser un novelista delirante para sacar en conclusión que Conrad, el inmenso, había entrado en la historia de Colombia por la puerta prohibida de un cargamento de armas”….

 A raíz de esta aclaración, evidentemente literaria, algunos intelectuales inorgánicos y privilegiados del régimen colombiano, se trenzaron en una típica discusión colombiana (semejante a la de Bizancio sobre cuantos ángeles cabrían en la cabeza de un alfiler) para conjeturar ad eternum, si era cierta o no la afirmación imposible de negar o confirmar hecha por García Márquez, y cuál era la relación del poco conocido escritor polaco-inglés Joseph Conrad y su inmensa novela Nostromo con Colombia.  Todo con el objetivo ideológico (enmascarado en una supuesta discusión literaria) de banalizar la universalidad de sus escritos.   

Aprovechando tres de los escenarios que Conrad utiliza para construir su país imaginario de Costaguana (costa del guano según el genitivo en polaco): las guerras civiles bipartidistas del siglo XIX, la separación de la provincia occidental del resto del país, así como algunas similitudes descriptivas coincidentes con la geografía y la historia colombiana; se buscó reducir la universalidad del modelo de país latinoamericano de finales del Siglo XIX, completamente imaginado por “aquel novelista delirante” y que bien podían ser todos los países de Nuestramérica o cualquiera de ellos; para limitar la novela a una localidad colombiana y evitar así la discusión mundial anticolonialista, antiimperialista e incluso “garibaldina”, que subyace en toda la trama novelística de ese “ladrón honrado” llamado Nostromo (del italiano nostro uomo, o Nuestro Hombre)

Eludiendo también la discusión sobre el telón de fondo oscuro, ominoso e inquietante, de aquella época de crisis económica, social, civilizatoria y universal, que llevaría a las carnicerías masivas de las dos guerras llamadas mundiales, y velando la intensa lucha que trascurre en toda la novela, entre el expansivo Imperialismo “gringo” como lo llama Conrad, por desplazar al colonialismo europeo, especialmente británico, en los países que posteriormente llamarían “su patio trasero americano. Desplazarlo no en el libre-cambismo de productos selvícolas que en Colombia exportaba el liberal radical Aquileo Parra por el camino del Carare y fuera impulsado por todas la oligarquías regionales; sino en lo que Marx denominó en su capítulo sobre la acumulación originaria de capital, el dominio de la exportación de metales preciosos como la plata y el oro, a los centros financieros del capital europeo. La agro-minería  neoliberal del Siglo XIX.  

¿Dónde está localizada la Comala de Rulfo, o el Macondo garcíamarquiano, o la Santa María de Onetti, sino en cualquier lugar de Nuestramérica? No se necesita ser un lector muy perspicaz, para ver lo que uno tiene ante sus ojos: el puerto amurallado Sulaco descrito por Conrad, puede ser visto en Cartagena, en Puerto Cabello, en Panamá antiguo, o en Veracruz, y las nieves del Higuerota pueden ser las de la sierra nevada de Santa Marta o las de  cualquier volcán nevado de la larga cordillera de los Andes, pues el país de Costaguana está construido cuidadosa y meticulosamente utilizando las más diversas fuentes de información y personajes, como un rompecabezas con partes y episodios históricos de toda Ibero América con sus guerras caudillistas y separaciones o surgimientos de nuevos países ocurridos durante todo  el siglo XIX. Es una ficción literaria clásica, que resuelve como ninguna otra, la contradicción (o como se dice hoy la tensión) entre naturaleza y sociedad, entre lo universal y lo local, entre lo moral y lo terrenal. Entre la Historia y la Literatura y crítica tempranamente la eurocéntrica idea de Progreso.       

Bajo la apariencia de una bella novela de aventuras marinas y el robo de un tesoro de plata, un carrusel de personajes hermosamente descritos va mostrando en cada ocasión su “condición humana y moral”, girando alrededor de Míster Gould (en Alemán idioma familiar a Conrad la palabra das Gold es el oro y das Geld es el dinero) verdadero centro del Poder Imperial. El rey de Sulaco al estilo brasileño, dueño de la mina de plata de Santo Tomé, también lo es de la noción de Progreso, Civilización y Racismo de la decadente Europa decimonónica, quien utiliza a conveniencia toda la barbarie, crueldad, superstición e ignorancia de que son capaces los criollos europeizantes de cualquiera de las oligarquías regionales dominantes en Iberoamérica, para someter a los nativos indígenas, negros y mestizos de la plebe Costaguanera. Así mismo será quien al final, con ayuda de un barco estadounidense (semejante a lo ocurrido realmente en Panamá en 1902) logra crear un nuevo país que no va a traer ninguna felicidad, ni orden, ni riqueza a sus pobladores, sino los mismos nubarrones negros del desorden inicial. Destacable es la toma de conciencia (tardía) de Nostromo: Los ricos nos utilizan como sus perros para guardar sus propiedades y para cazar a la chusma.

Y más destacable el anti imperialismo y anticolonialismo de Conrad bellamente sustentado no solo en Nostromo,  sino esa otra pesadilla literaria suya titulada “el corazón de las tinieblas”. Conrad  fue un emigrante de lengua polaca quien supo utilizar a su modo el idioma imperial anglosajón, para describirlo magistralmente. Ese es su aporte que debe ser recuperado prontamente.

Fuente imagen: Internet  

        

          

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Uldarico Flórez - Abogado DD.HH de los Presos Políticos en "Voces del Sur" 15 julio 2017 "La 1820 con muchas trabas con jueces de los partidos tradicionales" - " El error de la Amnistia: no se podia dejar en cabeza de los Jueces de Ejecución de Penas la libertad de los PPolíticos"
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