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Blog de Alberto Pinzon Sánchez

Alberto Pinzón Sánchez

Alberto Pinzón Sánchez

médico, antropólogo y ensayista colombiano.

Libros :

1. “Monopolios misioneros y destrucción de indígenas”. Libro sobre el departamento de Vaupés y su experiencia antropológica en 1973. 1a edición Diciembre 1979. Leer más.

2. El EncuentroUn relato de ficción del encuentro entre Manuel Marulanda Vélez y Ernesto ‘Che’ Guevara, que marcó un giro en el proceso de la revolución en América Latina y, donde se imagina el pasado para interrogar el futuro.

3. Salvo la ilusión todo es el poder  Breve ensayo autibiografico en: 

http://www.cronicon.net/fica/pdf/pinzon.pdf

4. Simón Bolívar conductor político y militar de la guerra anti colonial. Biografía integral sobre nuestro padre fundador 

 5-Archivo de columnas en ANNCOL: http://2014.anncol.eu/index.php/opinion/2012-09-09-22-19-25

6-RELATO:  LA LEGITIMA DEFENSA  en : http://anncol.eu/index.php/colombia/cultura-sociedad/item/347-del-companero-alberto-pinzon-sanchez

7-RELATO: El empedrado del Carare en:  http://anncol.eu/index.php/opinion/item/1080-alberto-pinzon-sanchez

8- Realato: El Mazamorral (relato de historia y fratricidio) en:  http://anncol.eu/index.php/opinion/item/1929-alberto-pinzon-sanchez

9- Librillo. Cuentos de Provincia en : http://es.scribd.com/doc/282070307/Cuentos-de-Provincia-APS

10 Relato:  Los Cimarrones Comuneros en: https://anncol.eu/opinion/item/3641-alberto-pinzon-sanchez

La intensa ofensiva mediática del Oligopolio Mediático Contrainsurgente colombiano (del cual forma parte la oficina de prensa del presidente Santos en la casa de Nari) mostrando la llamada crisis fronteriza colombo-venezolana “únicamente” como un problema  humanitario, o de violación de derechos humanos, es decir, cubriendo pudorosamente la pútrida y terrible llaga socio económica que en aquella frontera existe desde hace muchos años y es la causa real de la crisis; es una muestra más de la doble moral oligárquica y la perfidia de los tinterillos y rábulas con que nos han gobernado desde cuando el cucuteño FP Santander, acuchillando por la espalda al Libertador Simón Bolívar tomó el Poder en lo que hoy es Colombia.

Lo de siempre: tomar el rábano por las hojas.

El problema no es la miserable, dramática y muy compleja situación socio económica que desde hace varias décadas se vive allí; de desempleo masivo (18%), corrupción política, corrupción gubernamental y carencia de una política oficial de fronteras, diplomacia de pasarela y minifalda, corrupción empresarial, narcotráfico y paramilitarismo oficial asociados (basta un solo ejemplo  el del Iguano con sus hornos crematorios), criminalidad trasnacional organizada, tugurización, prostitución organizada, tráfico de personas, contrabando desde Venezuela de petróleo y artículos de primera necesidad, lavado de dólares, especulación de moneda venezolana y otras divisas…..

Además de una cruel sobre-explotación laboral de miles  de miserables “rebuscadores”, salidos de entre los 5 millones de desplazados de sus tierras por la motosierra narco paramilitar, llamados en el lenguaje eufemístico del gobierno con su plan neoliberal gavirista de desarrollo informales” y que, según la cámara de comercio de Cúcuta ya había alcanzado en el 2011 la enorme cifra del 51, 1%.

Sino que el problema ha quedado reducido a las “trascendentales” demandas por la violación de los derechos humanos cometidos por la operación militar fronteriza ejecutada por la guardia venezolana en defensa de su integridad territorial, y van a  ser presentadas  “enérgicamente” por el procurador Ordoñez ante la Corte Celestial y, ante la Corte Penal Internacional y demás cortes supranacionales para los derechos humanos el fiscal Montealegre -en lenguaje criollo Varón von Fröhberg- con todos los minúsculos contraticos  algorítmicos de los próximos 50 años (lo que durarán los pleitos) y que ya deben estar preparándonos sus asesores científicos y rábulas amigos y favorecidos, en un intento más de atravesar un palo en la rueda del proceso de paz de la Habana y sacar a delante su pretensión (de última hora) de convertir la Solución Política del conflicto interno de Colombia, en una simple solución jurídica de sometimiento carcelario únicamente de la insurgencia.    

En lugar de……

Bueno, diríamos por lo menos tratar de resolver prácticamente algunos de los múltiples problemas enumerados arriba. Aunque fuera uno solo. Por ejemplo no ya la compleja situación socio económico que ha quedado desnuda y demandará bastante tiempo como recursos BILATERALES para su solución; sino la situación diplomática ante la OEA, Unasur, ONU, Bruselas, ect y demás instancias mundiales, para “corregir” los entuertos de la diplomacia colombiana en los años de gobierno “santouribista”:

Por ejemplo, el bombardeo al Ecuador en Sucumbíos en  marzo de 2008 siendo ministro de defensa el actual presidente de Colombia doctor JM Santos.

O el secuestro de Rodrigo Granda en Venezuela por agentes de la inteligencia militar de Colombia para trasportarlo muy “humanamente” maniatado, amordazado y vendado en el baúl de un auto hasta Cúcuta, donde la policía “oficializó” su captura, en aquel febrero del 2005, cuando el actual presidente de los colombianos JM Santos organizaba febrilmente el partido de la U para apoyar al presidente Uribe Vélez en su gobernanza del Estado de opinión.

O en la “cumbre de las Américas” celebrada en Cartagena en abril 2012, cuando el presidente JM Santos,    desconoció el reclamo legítimo de Argentina sobre las islas Malvinas.   

O cuando más recientemente, octubre de 2014, el gobierno colombiano actual declaró a la república de Panamá “paraíso fiscal”.  

O cuando en junio del 2012, el presidente Santos, siguiendo las orientaciones neoliberales de la diplomacia estadounidense de reventar la Alianza Bolivariana para los pueblos ALBA (organizada en diciembre del 2004)  conformó junto con los más reconocidos presidentes del dogma neoliberal Piñera, Calderón y Humala; la Alianza del Pacífico.   

Esto, para no mencionar la terca  actitud “unilateral” de desconocimiento del fallo de la Corte de la Haya del 2012,  sobre el litigio colombo-nicaragüense.  

Así ¿Cómo reclamar solidaridad continental o internacional?

Patético resulta entonces, el retrato de la ministra “chic· de relaciones exteriores señora Holguín, poniéndose la mano en el corazón y sin preguntarse el por qué, gimotea una frese melancólica digna de García Márquez: ¡Estamos solos!

Falta solamente que el presidente Santos para aumentar el referido aislamiento histórico diplomático de Colombia, acepte el apoyo momentáneo e interesado que le ha ofrecido AUV (para que no se discuta internacionalmente su prontuario narco paramilitar y se acabe el proceso de paz en la Habana) rompa relaciones diplomáticas con Venezuela y destruya lo alcanzado hasta ahora y después,  salir muy orondo y ufano a declarar ante el mundo que lo ha hecho para defender el honor y los derechos humanos de los colombianos. Con lo cual sin duda, recogerá, dentro como fuera, algunas compañías que le mitigarán momentáneamente la sensación de soledad, pero también llevará al pueblo colombiano más sangre, más lágrimas y más destrucción inútil de la que su clase social le ha dado al pueblo colombiano en los últimos 200 años de dominación, y de historia infame.

Fuente Imagen: Internet   

Gritábamos en la carrera 7ª de Bogotá a comienzos de 1962, en una manifestación “obrero-estudiantil” no muy grande, profundamente convencidos del sentido de la Historia. Coreábamos rechazando la decisión estadounidense de expulsar a Cuba de la OEA, ocurrida en la recordada reunión de Punta del Este el 31 de Enero de ese año, en donde el Che Guevara dejó grabado en piedra su insignia “ni un tantito así”.

Era el inicio de un año signado por el terror nuclear: el presidente Kennedy de los EEUU imponía el criminal bloqueo contra la Cuba revolucionaria que todavía rige cruelmente a pesar de la normalización actual de relaciones diplomáticas. El Vaticano excomulgaba a Fidel Castro por comunista y ateo. El complejo militar financiero estadounidense explotaba (experimentalmente) una bomba atómica de 1.500 kilotones (la Hiroshima fue de solo 13 KT). Y en Octubre se iniciaba la famosa crisis de los misiles atómicos soviéticos en Cuba, que tuvo al mudo ad portas de una hecatombe nuclear. Ufff.

También otros tres recuerdos más vienen a mi memoria: la extraña y triste muerte de la inolvidable y tintineante Marilyn Monroe con su faldita al vuelo, el premio nobel de literatura otorgado al airado escritor John Steinbeck, y la puesta las vitrinas de libros de Bogotá de una de las mejores obras sobre el conflicto social armado de Colombia: La mala hora de García Márquez, en donde el alcalde militar de Macondo mataba a sus enemigos disparándoles su revolver dentro del culo para no dejarles heridas visibles.  

La OEA, esa formalidad de cancilleres “latinos” creada  por el llamado pacto de Bogotá, en abril de 1948 en medio del “Bogotazo”, por el ministerio de relaciones exteriores o Departamento de Estado de los EEUU, para que sirviera de “ministerio de colonias del Imperialismo Yanqui -Canadiense” en la lucha anticomunista de la Guerra Fría; dominaba férrea y totalmente la diplomacia continental, que estuvo manejada durante largos años por el liberal anticomunista, ministro de colonias hasta 1954, creador del Frente Nacional bipartidista en 1957 y luego presidente de Colombia, el habilidoso locutor Alberto Lleras Camargo, y, sin que fuera ningún azar en 1994, nuevamente le fue entregada su dirección a un colombiano, al impulsador del neo- liberalismo de la Catedral, autoritario y militarista, el también liberal Cesar Gaviria Trujillo, de quien junto con su ministro de guerra Rafael Pardo Rueda (hoy aspirante Liberal a la elección de la alcaldía de Bogotá) los colombianos de a pie tenemos tan gratos e iluminados recuerdos.

Pues bien, después de tanta agua corrida bajos los puentes de nuestros ríos profundos y de tanta lucha popular y antimperialista; hoy (01.09.15) Colombia punta de lanza acerada del anticomunismo Contrainsurgente del Imperialismo, que tan “cipayamente”,  es decir con  tanto amor y dedicación le ha servido a ese “ministerio de colonias Yanqui Canadiense”, solicita de urgencia una reunión de ese organismo para tratar de validar ante los países miembros su política internacional de defensa del Bloque de Poder Contra Insurgente (BPCi) dominante y de su principal sostén el Paramilitarismo made in Colombia,  convertido en fuerza expansiva Trasnacional, el que ha desbordado “el enquistado” conflicto interno colombiano; recibe una estruendosa bofetada o cachetada, como decimos los colombianos.

La razón es simple y la da la ventrílocua canciller panameña, país que también sufre los efectos del Paramilitarismo trasnacionalizado: “Nos preocupa una OEA dividida”.

Frase a todas luces medio cierta, es decir mentirosa, pues la preocupación real de los creadores metropolitanos (en Washington) de robocop Contrainsurgente de la motosierra y los hornos crematorios, lo que temen es un debate más amplio y abierto a nivel internacional que desnude la verdad y la realidad de su participación tal como fue y es actualmente y, ante el mundo se les  pregunte porqué ciertos núcleos de Poder en EEUU continúan sosteniendo y brindando apoyo político, económico, y diplomático al miniführer Uribe Vélez en su insania contra el molino de viento del Castro-Chavismo y el proceso de paz de Colombia.

Esta llamada crisis fronteriza colombo-venezolana finalmente ha conducido al momento de las decisiones históricas: A JM Santos ya no le quedan más opciones.

  1. Sigue apoyando al robocop Uribeño, a los parapolíticos y a los militaristas sostenedores dentro de un ejército monumental como el colombiano,  deslegitimado y derrotado ante el mundo por los Falsos Positivos; saca a Venezuela del proceso de paz de la Habana, se “depatrasea” y regresa a persistir en la guerra Contrainsurgente de larga duración.
  2. O, rompe definitivamente y se pasa al lado de los colombianos partidarios de la paz definitiva y sostenible en Colombia y en la región andino amazónica; donde el Paramilitarismo trasnacionalizado no puede ni podrá tener ninguna posibilidad: ”Ni un tantito así”   

En lugar de está plañendo y gimoteando por esa reunión como una derrota política o diplomática, JM Santos debiera aprovechar el favor que el gobierno de Panamá le ha hecho para profundizar la derrota en todos los aspectos de su rival intraclase el miniführer Uribe Vélez,  y tomar la decisión adecuada con el flujo irreversible de la Historia.   

Hay momentos en que dudar no es solo un crimen, sino algo peor un error político de alcance histórico.

Fuente Imagen Internet.            

                

Bajo el foco temático “Paz en Colombia y Democracia en Cuba y Venezuela”, este 26 de agosto, concluyó en Bogotá el evento geoestratégico trascendental para la América Latina y Caribeña, organizado por la reconocida organización trasnacional Club de Madrid, que tiene como consignas centrales “abordar los desafíos globales desde una perspectiva democrática, apoyando los procesos de transición y consolidación democrática”. (www.clubmadrid.org/es)

Exclusiva organización global conformada por más de 70 expresidentes de países y figuras emblemáticas del credo neoliberal global, que tanto bien le han hecho sus pueblos y a la humanidad, como los españoles Aznar, Felipe González, Javier Solana, el ruso Mijaíl Gorbachov, el griego Papandreu; los “latinos” Henrique Cardozo, Sebastián Piñera, Alejandro Toledo, Vicente Fox, Sanchez de Lozada, Oscar Arias, y los colombianos insignes como Belisario Betancur, Cesar Gaviria y Andrés Pastrana.

No veo la necesidad de aclarar cuál es “la perspectiva democrática” que promueven ni cuáles son las oportunidades de negocios, ni las reformas neoliberales que generan procesos de transición (en Cuba y Venezuela) hacia la democracia de ellos.  En cambio sí deseo decir que quien representó al gobierno colombiano en aquella reunión fue el delfín oligárquico Martin Santos, hijo del actual presidente JM Santos y quien no es ex presidente sino, dios mediante, será futuro presidente de los colombianos. Créanme; no es una fuga hacia adelante. (Ver http://caracol.com.co/radio/2015/08/24/nacional/1440420426_705791.html)

Después de ver las reacciones ante el golpe preventivo dado por el gobierno Venezolano al paramilitarismo (exportado desde Colombia) y el nivel de ira con el que han reaccionado los expresidentes colombianos miembros de tan exclusivo club global, como Betancur, Gaviria y Pastrana, pidiendo la salida de Colombia de Unasur, el retiro de Venezuela del proceso de paz en Cuba y demás majaderías electoreras complementarías a las payasadas agresivas de AUV.

Y después de comparar los “focos temáticos” citados al inicio de este escrito; a muy pocos les puede quedar duda de la íntima  y profunda relación existente entre los procesos de Paz en Colombia, las elecciones próximas en Venezuela y el proceso de normalización de la relaciones entre los gobiernos de Cuba y EEUU, que se debieron discutir intensamente en aquel club como  “grandes oportunidades de negocios democráticos”. Tampoco debe quedar duda de que la Inteligencia Militar venezolana debió tener noticia de lo que allí se cocinaba y por tal razón apresuró el golpe preventivo que acaba de dar en la frontera colombo venezolana.

¿Cuál fue la respuesta del presidente Santos y de sus “heroicas” Fuerzas Militares encargadas (según la constitución vigente de defender las fronteras y la integridad territorial de Colombia) ante tanta sorpresa?

Primero, desconcierto. Sus héroes de la patria están “empantanadas” resolviendo asuntos fronterizos con el Ecuador en Putumayo y Nariño. Con Panamá en el Urabá y el Darién. Y con Venezuela en el Catatumbo y el Perijá. Luego, entendiendo la responsabilidad que tiene su administración neoliberal como “exportadora de colombianos miserables y desplazados”, no solo a Venezuela sino a todos los demás países limítrofes, a Europa y sobre todo a los EEUU, pidió una “salida diplomática”. Loable

Pero a medida que los expresidentes del club de Madrid seguían el libreto acordado arreciando sus críticas y azuzando a sus clientelas políticas y al Oligopolio Mediático que controlan; JM Santos ha reaccionado endureciendo su posición y llamado al embajador colombiano a consultas en Bogotá, lo que ha sido respondido por el gobierno venezolano con igual medida, mostrando que están preparados para responder en cualquier terreno en el que se desenvuelva la crisis fronteriza actual. Y para completar el desnudamiento de la inexistente “política de fronteras colombiana”, el gobierno de Nicaragua también ha pasado a la ofensiva pidiendo el territorio que le asignó el fallo de la Corte  de la Haya en 2012.

En paralelo, y para aumentar la incertidumbre, el plenipotenciario  del gobierno colombiano en el proceso de paz de la Habana Humberto de la Calle, en lugar de proponer la conformación práctica de una comisión conjunta bilateral para acordar los mecanismos de refrendación e implementación de los acuerdos a los que se va a llegar, ofrece otra nube de promesas: “A las Farc les vamos a cumplir” (27.08.2015)

 ¿Con qué va a cumplir?  

¿Con una gigantesca crisis social política y diplomática en desarrollo con tendencia a agravarse, cuyo centro político y económico es el Castro Chavismo: destruir el proceso de la Habana, sacar al gobierno  venezolano como “garante” de dicho proceso y de ser posible, derrocar al presidente legítimo de Venezuela e implementar una “transición democrática” en Cuba ?

¿Con un paramilitarismo desbordado que traspasa fronteras, apoyado impunemente por los para-políticos en el congreso de la república y frente al cual el gobierno Santos ha mirado para otro lado durante todos estos años?

¿Con unas Fuerzas Militares empantanadas implementando la política gubernamental de fronteras en Urabá, el Catatumbo o en Nariño?

¿Con qué van a cumplir señores Santos, De la calle y empresario militar Villegas?

No me corresponde dar consejos a ninguna persona si no me los pide, pero sinceramente creo que en estos momentos en lugar de abrir un debate aún más inoficioso y bizantino de esos que les gustan a los “santanderistas y rábulas criollos” entre Unasur y la OEA; si se debería blindar definitivamente el proceso de la Habana, si es que de verdad se desea llegar al final del conflicto.

Por lo demás, tener siempre presente aquel asunto filosófico de la Causa y los Efectos: que los planes del Club de Madrid para la Región pueden generar más resistencia de la que  se sabe o se supone. En fin, que nada está acordado hasta que todo esté acordado.  

 Imagen Martin Santos ante retrato de AUV.  Fuente: Internet    

      

La razón de ser de la enconada disputa actual entre AUV y Juan Manuel Santos, es el control de la alianza tradicional (de siglos) entre las diversas fracciones de la clase dominante valga decir, latifundistas rentistas tradicionales. Grandes empresarios agrarios antiguos y nuevos surgidos de las grandes inversiones agrarias de la mafia narco-paramilitar (de donde procede AUV). Grandes comerciantes y exportadores (incluso de cocaína). Financistas, financieros y lavadólares. Empresarios industriales y gerentes gremiales. Dueños del Oligopolio Mediático (de donde proceden los dos Santos, Fachito y Juanma). Grandes contratistas del Estado y altos cargos de las instituciones oficiales. Jefes naturales o “caciques clientelistas” de los partidos políticos y para políticos de los niveles municipal, regional, o nacional; todos ellos trasnacionalizados y ligados íntimamente con la economía neocolonial y la política anticomunista de los EEUU mediante un complejo proceso, continuo e ininterrumpido, que viene del siglo XIX y que con el ingreso pleno dentro esta alianza de la Institución Militar, se consolidó como un abigarrado Bloque de Poder, llamado intuitivamente con mucha razón popular,  primero  “rosca gobernante”, después “oligarquía bipartidista vendepatria” y luego, a partir del pacto frente nacionalista, la doctrina Lleras Camargo para el ejército enunciada en el Teatro Patria (1957) junto con las “recomendaciones secretas” para la creación del Paramilitarismo hechas en 1960 por el general US Army William P. Yarborough, y la intervención directa de los EEUU se trasformó en el monstruoso Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) que hoy conocemos.

No hay diferencias en esta disputa de fracciones, en la concepción económica, ni en la orientación anti socialista o mejor anti comunista y represiva contra la movilización social de su política general, ni en su sometimiento absoluto a la orientación geoestratégica neocolonial dictada por Washington. La gran diferencia y eso debemos tenerlo claro quien quiera llamarse anti neoliberal o al menos de “oposición”,  es simplemente de “maneras”: Brutalidad o refinamiento. Y en eso estamos.

 La historia es fuente de experiencias que todos debemos considerar seriamente: En el siglo XIX, los gamonales y espadones regionales de esta oligarquía bipartidista (utilizo el concepto de gamonal establecido por el Amauta Mariátegui) llevaron literalmente enlazados y amarados a sus peonadas de campesinos a que se “machetearan” unos contra otros, en las 9 (nueve) carnicerías que cada 10 años promovieron y llamaron hipócritamente “guerras civiles”, las cuales concluían con pactos en las alturas (entre ellos) para repartirse el botín del Estado con sus negocios internacionales o aduanas. Pactos inter oligárquicos que eran refrendados por innumerables  Constituciones o Leyes de Leyes, generando un sedimento legalista en la ideología dominante que  algunos historiadores han llamado “el fetichismo constitucional colombiano”.

Los espadones y gamonales terratenientes exportadores (en muchos casos ex esclavistas) de ambos partidos, después de la conjura de Santander y sus áulicos contra nuestro padre el Libertador, eran pro-yanquis y pro-ingleses, y ambos eran partidarios del libre-cambio neocolonial o neo-liberalismo de ese entonces.

El historiador estadounidense David Bushnell en la página 121 de su libro “Ensayos de historia política de Colombia, siglos XIX y XX Editorial la carreta. 2006 Medellín, escribe lo siguiente:

…..”El proceso de reformas comenzó poco antes de la mitad del siglo, durante la primera administración del todavía conservador Tomás C de Mosquera, cuyo ministro de Hacienda, Florentino González+ desempeñaba al lado de Mosquera el papel de Rudolf Hommes en el ministerio de Cesar Gaviria pero de manera aún más influyente, creía firmemente en las doctrinas del dejad hacer y en las bondades de la globalización, aunque esta última palabra todavía no se había inventado”….

 Si no había grandes diferencias conceptuales entre los dirigente de los partidos conservador y liberal, y por ejemplo, el mito pseudo marxista de que la Hacienda era conservadora y la Tienda era liberal, con el que algunos historiadores trataron de justificar a mediados del siglo XX aquellas guerras civiles decimonónicas, todavía no había intoxicado la conciencia social; entonces ¿cuál era la justificación de aquellas crueles matazones entre colombianos?

Es una respuesta que aterra por la simpleza de apariencia: el asunto de los privilegias coloniales que tenía la Curia Neogranadina en latifundios y cofradías, la supresión de los jugosos diezmos y, la supresión del monopolio educativo religioso en los colegios y universidades de la naciente república.

Cuando T.C. Mosquera trató de suprimir estas canonjías y sacó los latifundios eclesiásticos a la venta para empoderar aún más su clase social, la Curia Neogranadina se apoderó del partido conservador mediante sus mejores alumnos largamente preparados en seminarios regionales y colegios como el de San Bartolomé, lo llenó de contenido religioso y lo incitó a la guerra religiosa, con una consigna igual de simple: “Quien ataque a la iglesia ataca al partido conservador y ataca a Dios”. Consigna que en trascurso de la posterior lucha de clases, se injertó con el anti socialismo y anti comunismo que el Vaticano como vocero de la Burguesía internacional Europea impulsaba a través de sus diligentes curas, como por ejemplo monseñor Builes (recientemente canonizado por el Vaticano) y se ha prolongado hasta nuestros días con los resultados que estamos viendo en el conflicto interno actual. El cual como un retorno macabro del pasado está reproducido en la disputa personal entre AUV y JM Santos.

Disputa que como hemos visto no es de fondo, sino de apariencia y que hoy, está siendo llevada muy sutilmente por los “Spin Doctors” del palacio presidencial hacia el templo donde reposa el Fetiche de la Constitución Nacional, la que como todo ídolo, tiene vida propia y no va a dejarse modificar o permitir su expiración sin luchar a muerte.

Es indudable que nos aproximamos a tierra firme. Ya se ven en las estelas marinas restos de plantas, hay revoleteo y chillidos de gaviotas y la brisa marina trae cierto olor a tierra firme. El acuerdo para finalizar el conflicto no solo es deseable sino que se está haciendo  posible o realizable. El debate sobre la refrendación e implementación de los acuerdos de la Habana en Colombia, que tiene un tiempo político diferente al de la mesa de la Isla de Cuba, ha tomado curso y dinámica y urge que los plenipotenciarios de ambas partes allí sentados, creen una Comisión Conjunta para que  se empiece a discutir estos dos pasos para la finalización del conflicto colombiano, lo cual más temprano que tarde  se tendrán que enfrentar y resolver.

No es buen proceder político dejar que las próximas elecciones regionales, donde AUV y Santos esperan medir sus clientelas electorales, definan el asunto de la revocatoria a la actual casta parapolítica y ultra corrompida que mangonea impunemente  y exprime a los colombianos desde el llamado templo de la democracia, y que está esperando esta ocasión para instituirse en la guardia suiza del omnipotente Fetiche de la caduca y neoliberal Constitución Nacional. El acierto es iniciar desde ya,  la campaña por la revocatoria y la constrúyete popular y democrática.

+ Lapidarium: Sobra decir que Florentino González,  participó “directamente” en el atentado asesino contra Simón Bolívar y su pena de muerte fue conmutada, igual que la de F.P. Santander, directamente por el Libertador.  

 Imagen: Laureano Gomez y LLeras Camargo 1957 firman el pacto del Frente Nacional Fuente Internet              

Empavado, salado, o desafortunado para no decirlo tan fuerte. Vamos: con mala suerte. Primero fue el episodio de los súper aviones de guerra modificados y los helicópteros gringos indestructibles, “tumbados” o derribados, o caídos, ect; que nadie le creyó sus explicaciones y si en cambio, por causa del tatarateo le dio oportunidad (papaya decimos en Colombia) al carroñero de AUV para que hiciera un espectáculo morboso y necrofílico, como los que acostumbra, con los militares muertos, según el dictamen de Medicina Legal por “politraumatismo”. Aclaro que medicamente un bombazo también produce politraumatismos mortales.

Después vino el lanzamiento del globito del “Congresito”, que por causa del tatareo, esta vez mental, nadie entendió y si en cambio generó un rechazo en todos los sectores pensantes de Colombia y el exterior, por lo que pronto tuvo que recurrir a Cristo para que le desenredara el rollo o madeja. ¿Por qué?

Sencillo. Porque el presidente del congreso Luis Fernando Velasco para sacar electa a su hermana como alcaldesa de Popayan ha hecho una alianza con AUV (ver noticia en http://www.las2orillas.co/nuevo-matrimonio-en-el-cauca-velasco-uribe/ ) con el fin estratégico de evitar que una Asamblea Nacional Constituyente amplia y democrática como la propuesta por la insurgencia para legalizar y legitimar con participación popular el acuerdo final de la Habana; revoque a los actuales congresistas de la parapolítica de AUV y a los corruptos de los demás partidos que, todo el pueblo colombiano (sin excepción) desea revocar no solo por corrompidos sino por ineptos y haberse dedicado todos estos años a legislar de manera cínica en provecho propio, en lugar de haber legislado para desarrollar la constitución del 91.

Una revocatoria del congreso demostraría la gran derrota de la casta politiquera y para-política colombiana, sobre la que se han apoyado tanto Santos como AUV  ¿Recuerdan el voten antes de que están en la cárcel?  Así mismo, es la causa oculta que lo hace tatarear y  por la cual Santos se opone radicalmente a la convocatoria de una Constituyente.

Luego vino el accidente en la vía que conduce al aeropuerto de Bucaramanga: La buseta que transportaba  el personal de los medios de comunicación palaciegos, para cumplir la orden presidencial de no perderse ni un suspiro del mandatario, se volcó por exceso de velocidad,  resultando heridos 12 personas, entre ellos 8  periodistas o comunicadores  y así,  el “chou” planeado para Bucaramanga, comenzó a salirle mal, como en efecto sucedió un poco más tarde; cuando al salir del evento  PIPE 2 que se llevó a cabo en la Cámara de Comercio de esa ciudad, un grupo de santandereanos, reconocidos en Colombia por su apego a la verdad y el rechazo a la mentira y a la doblez, lo esperaban para abuchearlo y manifestarle que están arrepentidos de haber votado por él, por sus mentiras y sus incumplimientos, ect.

Y como la pava, o la sal, o la mala suerte se prende o contagia, el presidente de Venezuela finalmente reaccionó (22.08.2015) cerrando indefinidamente la frontera con Colombia y decretando un estado de excepción. ¿Realmente de malas no?

Pueda ser que la pava santista no llegue a la Habana y acabe de echar a pique lo conseguido. Aunque según el último comunicado de las Farc en la Habana, “alto a las victimizaciones” (http://www.pazfarc-ep.org/index.php/noticias-comunicados-documentos-farc-ep/delegacion-de-paz-farc-ep/2938-alto-a-las-victimizaciones ) parece dar a entender que la pava del pesimismo ya llegó.

El único exorcismo que le puede dar resultado a Santos (y la receta no causa honorarios porque no estoy afiliado a ninguna EPS) es decir y practicar la Verdad (para adentro y para afuera; no decir una cosa en Washington o en Madrid y ordenar otra en Bogotá) porque este proceso  en la Habana y toda la Solución Política al conflicto colombiano están basados en la Verdad, la Justicia, la Reparación y ojo, en la no repetición. Es decir hay que acabar con el paramilitarismo y según la queja de Maduro no exportarlo a Venezuela. Con los paramilitares impunes recorriendo campos y ciudades y apoyados por para-políticos desde el Congreso, nadie va a entregar ni un cortaúñas.  

Y además de garantizar en la Constitución de Colombia  las reformas que se pacten, hay que revocar el congreso actual de “para-políticos y corruptos” actuales que soportan a los paramilitares impunes actuales y los infiltran actualmente en Venezuela, y, convocar a una Asamblea Nacional Constituyente amplia y democrática, para que le entregue a los colombianos de a pie el pacto constitucional de la reconciliación posible actualmente. Lo demás es pava contagiosa del pesimismo futuro que ya empezó a volar.

    Fuente imagen: Internet   

    

En su última comunicación (11.08.2015) titulada “Serias perturbaciones se ciernen sobre la paz”; el comandante general de las Farc Timoshenko, además de analizar las dificultades que todavía lastran la finalización del conflicto social y armado colombiano, denunciaba la típica y eterna doblez de la clase dominante de Colombia,  consistente en de decir una cosa y hacer otra: “Hablarle a Santander para que lo entienda Bolívar”, solían decir los conjurados de la prensa bogotana en 1830, poco antes de atentar criminalmente contra la vida de nuestro padre el Libertador.

Timoshenko hizo al final de su análisis la siguiente denuncia: (……)”Después de la suspensión ordenada por el Presidente Santos, nos han bombardeado el 27 de julio en la vereda Huitoto, bocana del Caño Puntilla, municipio de Puerto Guzmán, Putumayo, y el día 4 de agosto en la vereda Dios Peña del municipio de San Miguel, también en el Putumayo, para no hablar de una serie de provocaciones por tierra contra nuestras unidades en distintas regiones del país. A diferencia nuestra el gobierno incumple una vez más su palabra. ¿Qué busca?”. En:  http://www.pazfarc-ep.org/index.php/noticias-comunicados-documentos-farc-ep/estado-mayor-central-emc/2926-serias-perturbaciones-se-ciernen-sobre-la-paz

El asunto en lugar de ser aclarado, ha ido tomando otra envoltura mediática: Ilusionar a la llamada opinión pública con la muy próxima finalización del conflicto armado, mientras se continúa intensamente la guerra contrainsurgente  en las distintas regiones como Urabá, Catatumbo o Putumayo (donde el gobierno no tiene influencia electoral y coexisten diversos grupos insurgentes) para mantener la militarización y la histeria guerrerista en el Oligopolio Mediático Contrainsurgente (OMCi) y  sobre todo, seguir dando la sensación de que “la victoria militar se llama paz” como repetidamente lo viene diciendo el presidente Santos.  

Es lo que estamos viendo: 1-Además de lo denunciado en el Putumayo por el comandante de las Farc. 2- En el Urabá antioqueño y chocoano donde después de la extraña y aun no explicada caída del helicóptero Black Hawk (04.08/15) se ha iniciado una gran operación contrainsurgente teniendo como bandera falsa la captura de un capo de la mafia de los Urabeños (¿Uribeños?) que según la periodista privilegiada de El Tiempo.com, Salud Hernández Mora, no se llama Úsuga como lo identificó el presidente Santos, sino se trata de un antiguo y conocido  narco-paramilitar, desmovilizado durante el octenio de AUV, apodado “Inglaterra”. Vaya uno a saber por qué. (Ver nota en http://www.eltiempo.com/politica/justicia/alias-inglaterra-clan-usuga/16248235   

Y 3- En el Catatumbo, donde la bandera falsa es la muerte (tampoco confirmada) de alias Megateo, el jefe de un reducto del EPL, pero en realidad es la población civil el blanco de ese gran despliegue contrainsurgente, como lo denunciar el portal Verdad Abierta.com (ver nota en  http://www.verdadabierta.com/desde-las-regiones/5924-la-otra-victima-tras-los-operativos-contra-megateo

Así pues que, el cuentico de “desescalar las acciones”  para no hablar de la desactivación del bumerang de la neo-lengua fascista implementada por el fascismo o nacional catolicismo colombiano, pues no pasa de ser  como en la época de Laureano Gómez en 1949, otra perversa estrategia política del Poder dominante de combinar violencia oficial, terror y votaciones, para ganar las elecciones, supuestamente democráticas, que se avecinan.

¿Por qué, en lugar de estarse inventando para cada ocasión mediática un neologismo o subterfugio retorico  politiquero de clara factura anglosajona, no se le dice al pueblo la verdad tal cual es y en lengua castiza, que es la que hablamos (una mayoría, aclaro) en Colombia desde hace tanto tiempo?

Fuente imagen: internet.

Justo cuando el debate en el país sobre la “caída”  continuada de una serie de súper-aeronaves de guerra, muestra la tradicional mendacidad del régimen que compromete el prestigio del empresario-ministro de Defensa Villegas, y pone en evidencia las más graves fallas y la corrupción (¿colapso?) dizque del arma estratégica más importante, más cuidada y más favorecida por los “dólares” del Plan Colombia y que posee el Bloque de Poder Dominante para ganar la guerra Contra insurgente, es decir, la esencia misma de su existencia; aparece la fuga hacia adelante, un poco humeante, de la propuesta presidencial de convocar un “congresito” con participación de algunos miembros de las FARC (sic) para ratificar los eventuales acuerdos de la Habana y la finalización del llamado conflicto interno colombiano.

Es una carta que Santos tira sobre la mesa de juego, que deja ver lo avanzado que está dicho proceso de paz. Y lo hace presionado: 1-Por la terrible realidad económica, jurídica y política en que se ha convertido el pesadísimo  bacalao, que el régimen contrainsurgente carga a sus espaldas (como el de la emulsión de Scott) de los 500.000 hombres/fusil, más los 110. 000 militares en retiro que dirige políticamente de manera tan eficiente el general Ruiz y los 13.500 pensionados por invalidez o lisiados de guerra, quienes no tienen quien los defienda y están a merced de los buitres de las pensiones, que revoletean en los techos del Palacio de gobierno. 2- Por los costos exorbitantes en dólares que demandan los 4.173 militares, o manzanas podridas que llaman, investigados por la fiscalía de Colombia solamente por los Falsos Positivos. 3- Por el tremendo desgaste político diario, gota a gota, que está representando ante la opinión pública nacional e internacional esta inocultable realidad. Ay de Vivanco.

Y decimos solamente por los Falsos Positivos, porque no se conoce la cifra total de militares de todas las graduaciones y charreteras “enchiquerados” por la justicia colombiana, por haber ejercido el “legítimo y legal” derecho del aparato “legal y legítimo” de la violencia de las instituciones, durante todas estas décadas de la “legitima, legal e institucional” guerra contrainsurgente en Colombia. Ay de los defensores liberales y conservadores de la “legitimidad y legalidad”   de las FFMM y de la cadena de mando que los dirigió políticamente, no judicialmente, hacia tan terrible y bárbara atrocidad jamás conocida en el hemisferio occidental, que será siempre una cruz de ceniza en la frente de cualquier colombiano cuando presente su nuevo pasaporte globalizado schengen.

Santos sabe de sobra, como lo anota  su amigo el jefe Liberal Horacio Serpa Uribe en su última entrevista, “si nos hemos de morir vámonos enfermando”, publicada en su portal http://www.olapolitica.com/content/%E2%80%9Csi-nos-hemos-de-morir-v%C3%A1monos-enfermando%E2%80%9D-horacio-serpa , sabe o está advertido, de la “imposibilidad legal ” de un “congresito” como el que propone y debe tener entre pecho y espalda la tradicional propuesta política de la Insurgencia de realizar una constituyente amplia, popular y democrática (es decir bien definida y no reaccionaria como la que propone AUV) para refrendar los acuerdos finales que se logren al final de cualquier proceso de paz entre el Estado y la Insurgencia; y que le fue presentada en su momento en Casa Verde a Belisario, a Gaviria y Serpa en Tlaxcala, a Pastrana en el Caguán y ahora se vuelve a presentar en la Habana; es decir que no es una idea improvisada o de última hora, y menos de ningún político tradicional en trance electoral, sino que obedece a una aspiración popular histórica para sellar políticamente un pacto vertical (es decir con los de abajo) diferente a los pactos horizontales y de silencio realizados entre fracciones de la oligarquía bipartidista a todo lo largo del siglo XIX y del siglo XX.

¿Desconfía Santos del congreso “democrático” actual?  No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que el Presidente, a más de tirar el globito de humo que hemos descrito; dada su falta de liderazgo institucional y sus bandazos acostumbrados, pretende que la Insurgencia haga el “ultimo” de los acuerdos con la casta política y parapolítica que “legal y legítimamente” se desempeña en el actual congreso de la democracia colombiana y de paso, valide o “legitime a los pupitrazos”, lo que el pueblo de abajo no puede validar amplia y democráticamente en unas votaciones limpias y bien supervisadas por organismos internacionales competentes. ¿Por qué tanto miedo a la gente del común y a su expresión democrática directa?

En los acuerdos de la Habana que restan, no se debe discutir ya la necesidad de una constituyente que como dice Serpa Uribe es “impajaritable”, sino su temario preciso y su conformación amplia, popular y democrática

Creo que el dicho santandereano que más se ajusta no es el de la enfermedad y la muerte, sino aquel que dice que,  “lo que se ha de empeñar… que se venda”.

Santos el Pueblo colombiano cuando sabe que el juego está terminando y ya entrado en gastos: ¡Paga por ver!   

Fuente imagen: elheraldo.co    

     

En unas aclaraciones sobre “las frutas del cercado ajeno” y de personajes que tomó prestados, García Márquez dijo lo siguiente:

(……) “Bien distinto es el paso del escritor inglés Joseph Conrad por el capítulo final de "El amor en los tiempos del cólera", porque el episodio es verídico y con respaldo documental. El hecho -como se cuenta en la novela- es que un tal Joseph K. Korzeniowski, polaco de origen, estuvo demorado varios meses en el puerto de Santa Marta, Colombia, por 1875, a bordo del mercante francés Saint Antoine. Su propósito era venderle un cargamento de armas al gobierno liberal de don Aquileo Parra, en guerra con los conservadores sublevados. Pues bien: el nombre polaco era el verdadero del escritor inglés Joseph Conrad -uno de los más grandes novelistas de aquel siglo y de otros-, que ya era conocido como contrabandista de armas en el Mediterráneo. Así que no era sorprendente que hubiera traficado también en Colombia, para una guerra que bien podría interesarle tanto por motivos comerciales como políticos.

Antes de saber nada de esto había leído la novela "Nostromo", la obra maestra que Conrad escribió unos veinticinco años después de su visita a Colombia, y me sorprendió que su descripción del puerto caribe de Sulaco, donde transcurre la acción, tenía un parecido casi fotográfico con la ciudad colombiana de Santa Marta. Sobre todo por la bahía abrigada y mansa frente a la montaña de nieves perpetuas en el trópico puro. No hacía falta ser un novelista delirante para sacar en conclusión que Conrad, el inmenso, había entrado en la historia de Colombia por la puerta prohibida de un cargamento de armas”….

 A raíz de esta aclaración, evidentemente literaria, algunos intelectuales inorgánicos y privilegiados del régimen colombiano, se trenzaron en una típica discusión colombiana (semejante a la de Bizancio sobre cuantos ángeles cabrían en la cabeza de un alfiler) para conjeturar ad eternum, si era cierta o no la afirmación imposible de negar o confirmar hecha por García Márquez, y cuál era la relación del poco conocido escritor polaco-inglés Joseph Conrad y su inmensa novela Nostromo con Colombia.  Todo con el objetivo ideológico (enmascarado en una supuesta discusión literaria) de banalizar la universalidad de sus escritos.   

Aprovechando tres de los escenarios que Conrad utiliza para construir su país imaginario de Costaguana (costa del guano según el genitivo en polaco): las guerras civiles bipartidistas del siglo XIX, la separación de la provincia occidental del resto del país, así como algunas similitudes descriptivas coincidentes con la geografía y la historia colombiana; se buscó reducir la universalidad del modelo de país latinoamericano de finales del Siglo XIX, completamente imaginado por “aquel novelista delirante” y que bien podían ser todos los países de Nuestramérica o cualquiera de ellos; para limitar la novela a una localidad colombiana y evitar así la discusión mundial anticolonialista, antiimperialista e incluso “garibaldina”, que subyace en toda la trama novelística de ese “ladrón honrado” llamado Nostromo (del italiano nostro uomo, o Nuestro Hombre)

Eludiendo también la discusión sobre el telón de fondo oscuro, ominoso e inquietante, de aquella época de crisis económica, social, civilizatoria y universal, que llevaría a las carnicerías masivas de las dos guerras llamadas mundiales, y velando la intensa lucha que trascurre en toda la novela, entre el expansivo Imperialismo “gringo” como lo llama Conrad, por desplazar al colonialismo europeo, especialmente británico, en los países que posteriormente llamarían “su patio trasero americano. Desplazarlo no en el libre-cambismo de productos selvícolas que en Colombia exportaba el liberal radical Aquileo Parra por el camino del Carare y fuera impulsado por todas la oligarquías regionales; sino en lo que Marx denominó en su capítulo sobre la acumulación originaria de capital, el dominio de la exportación de metales preciosos como la plata y el oro, a los centros financieros del capital europeo. La agro-minería  neoliberal del Siglo XIX.  

¿Dónde está localizada la Comala de Rulfo, o el Macondo garcíamarquiano, o la Santa María de Onetti, sino en cualquier lugar de Nuestramérica? No se necesita ser un lector muy perspicaz, para ver lo que uno tiene ante sus ojos: el puerto amurallado Sulaco descrito por Conrad, puede ser visto en Cartagena, en Puerto Cabello, en Panamá antiguo, o en Veracruz, y las nieves del Higuerota pueden ser las de la sierra nevada de Santa Marta o las de  cualquier volcán nevado de la larga cordillera de los Andes, pues el país de Costaguana está construido cuidadosa y meticulosamente utilizando las más diversas fuentes de información y personajes, como un rompecabezas con partes y episodios históricos de toda Ibero América con sus guerras caudillistas y separaciones o surgimientos de nuevos países ocurridos durante todo  el siglo XIX. Es una ficción literaria clásica, que resuelve como ninguna otra, la contradicción (o como se dice hoy la tensión) entre naturaleza y sociedad, entre lo universal y lo local, entre lo moral y lo terrenal. Entre la Historia y la Literatura y crítica tempranamente la eurocéntrica idea de Progreso.       

Bajo la apariencia de una bella novela de aventuras marinas y el robo de un tesoro de plata, un carrusel de personajes hermosamente descritos va mostrando en cada ocasión su “condición humana y moral”, girando alrededor de Míster Gould (en Alemán idioma familiar a Conrad la palabra das Gold es el oro y das Geld es el dinero) verdadero centro del Poder Imperial. El rey de Sulaco al estilo brasileño, dueño de la mina de plata de Santo Tomé, también lo es de la noción de Progreso, Civilización y Racismo de la decadente Europa decimonónica, quien utiliza a conveniencia toda la barbarie, crueldad, superstición e ignorancia de que son capaces los criollos europeizantes de cualquiera de las oligarquías regionales dominantes en Iberoamérica, para someter a los nativos indígenas, negros y mestizos de la plebe Costaguanera. Así mismo será quien al final, con ayuda de un barco estadounidense (semejante a lo ocurrido realmente en Panamá en 1902) logra crear un nuevo país que no va a traer ninguna felicidad, ni orden, ni riqueza a sus pobladores, sino los mismos nubarrones negros del desorden inicial. Destacable es la toma de conciencia (tardía) de Nostromo: Los ricos nos utilizan como sus perros para guardar sus propiedades y para cazar a la chusma.

Y más destacable el anti imperialismo y anticolonialismo de Conrad bellamente sustentado no solo en Nostromo,  sino esa otra pesadilla literaria suya titulada “el corazón de las tinieblas”. Conrad  fue un emigrante de lengua polaca quien supo utilizar a su modo el idioma imperial anglosajón, para describirlo magistralmente. Ese es su aporte que debe ser recuperado prontamente.

Fuente imagen: Internet  

        

          

Lentamente y sin darnos mucha cuenta, el debate público sobre el proceso de paz en la Habana nos va acercando a los tres pilares, Historia, Verdad y Justicia, en los que se debe basar o fundar el pacto vertical (con los de Abajo) entre el Poder del Estado con la Insurgencia, para finalizar el llamado conflicto interno colombiano.

El agudo y tan reconocido caricaturista Osuna, en un artículo de opinión publicado por su seudónimo Lorenzo Madrigal, en el diario El Espectador (03.08.2015) esta vez en prosa castiza, habla de una situación de mentira generalizada que se vive en Colombia, implementada desde Palacio Presidencial y que ha rodeado no solo el llamado proceso de la Habana, sino algo de la historia del país, pero claro, basándose en las mismas falsedades del “saecula saeculorum”, es decir las que siempre ha presentado la institucionalidad como verdad oficial única.  

 Escribe así don Lorenzo Madrigal: (…..) ”Pero ahora se ve claro que el Gobierno no está en La Habana aceptando rendiciones; está negociando, otorgando derechos, en una palabra, perdiendo la guerra defensiva, y la subversión está ganando la suya, sin mayor esfuerzo al final. Se hace mención de un enfrentamiento prolongado de más de 50 años, aunque me temo que no se trate exactamente de la misma guerra, de las mismas razones y, por supuesto no, de los mismos actores.

Es preciso reconocer que en su defensa institucional (el país defiende una historia de consolidación democrática, larga y reconocida), las milicias de la República han cometido graves errores, en especial cuando algunos de sus cuadros han aceptado la colaboración de grupos paramilitares, con el fin de hacer guerra irregular, al igual que los subversivos, esto es, sin mayores escrúpulos…(http://www.elespectador.com/opinion/si-me-aclaro)

El preciso e influyente caricaturista debiera tener al menos la misma precisión de sus caricaturas, cuando trata de poner sus ideas en prosa con el fin de influir en la llamada “opinión pública”, a través de uno de los diarios fundamentales del “Oligopolio Mediático Contrainsurgente” donde escribe y caricaturiza.

“Las milicias de la Republica” que llama, es hoy a la hora de escribir su artículo; un ejército de 500 mil hombres entre soldados, marinos, aviadores y policías (que se come el 6% del PIB nacional) dotados con las armas más mortíferas que la tecnología militar de los EEUU ha desarrollado para adelantar sus guerras asimétricas o contrainsurgentes y que, el gobierno de ese país dentro de su geo-estrategia anticomunista de la guerra fría, fue poniendo generosamente en manos de esas “milicias republicanas”, para que acabaran con el comunismo criollo. Tecnología que incluyó la estrategia paramilitar del Estado, recomendada en 1960 (ojo 1960) por el general del US Army Williman Yarborough, en su misión secreta en Colombia, cuando todavía no existían las FARC, ni guerrillas comunistas de ningún tipo.

Por lo tanto, es una gran inexactitud para no decir mentira, repetida mil veces por el Oligopolio Mediático Contrainsurgente hasta volverla verdad, de que “algunos de sus cuadros (de las milicias de la República) han aceptado la colaboración de grupos paramilitares, con el fin de hacer guerra irregular, al igual que los subversivos, esto es, sin mayores escrúpulos”; pues como está comprobado científicamente y por todos los otros medios de comprobación posibles, que su utilización como herramienta del Estado fue plena y no se debió a una falta de ética o de escrúpulos, sino obedeció a una estrategia política y militar planificada y desarrollada institucionalmente durante largo tiempo y lo peor, hasta la actualidad actual, cuando Don Lorenzo escribe. El cuento chino de las manzanas podridas  ya no se lo creen ni quienes se lo inventaron  

Pero más repelente  resulta la otra invención de que, esas “milicias republicanas han aceptado la colaboración paramilitar en su defensa institucional (el país defiende una historia de consolidación democrática, larga y reconocida).

¿A cuál historia larga de consolidación democrática de Colombia se refiere don Lorenzo? Cuando todavía están en la memoria (esa sí histórica) de los colombianos las inolvidables caricaturas del perspicaz Osuna, sobre la dictadura democrática de Camacho Leyva y Turbay Ayala, o sobre la monja voladora (cuya carita todos asociamos con Noemí) y que le soplaba el oído a Belisario cuando la parrillada democrática del Palacio de Justicia, o la retoma democrática del maestro de los maestros coronel Plazas Vega, o sobre el fraude electoral democrático que subió a Pastrana Borrero, o el lilolá democrático de Virgilio Barco, o del elefante democrático que subió a Samper, o el Estado democrático de opinión de AUV y José obtuso, o los Falsos Positivos de Santos, …. Para citar solamente  algunos hechos democráticos de aquella larga y reconocida consolidación democratica.

Y, sobre los equívocos sobre el proceso de la Habana de todo tipo a los que se refiere don Lorenzo en su artículo  ni hablar: ¿Cuál guerra  defensiva del Estado, cuando es todo lo contrario. Olvidó don Lorenzo a Marquetalia y el Plan Colombia? ¿Dónde están esos acuerdos ya realizados en la Habana que él da por hechos?  Cualquiera se descorazona. ¿Cómo es posible que don Lorenzo pueda sostener y dar por sentadas todas estas falsedades (que solo existen en su pensamiento) y resumirlas en tan solo un párrafo?

 Leámoslas: (….) Se dijo desde un principio que no habría ni asamblea constituyente ni reformas estructurales ni de las fuerzas militares; se negó el cese bilateral, que hoy se ha puesto en práctica, en fin, se le prometió a la ciudadanía un fácil arreglo en pocos meses y no convertirse en rehenes de la negociación, lo que finalmente ha ocurrido. Se engañó a la Nación y se dejaron ver desvíos de vanidad en el jefe del Estado por apersonarse de la paz y así prolongar su mandato, del que se dijo estaba atado a ese bien supremo.  La paz es necesaria, pero no se puede jugar a un armisticio con concesiones inclusive territoriales que deslizarían la República democrática hacia el socialismo, implementado en Venezuela o en Cuba, la oferente del hospedaje para los acuerdos, que amenaza su neutralidad.

Lo que uno se aclara es que todas las cosas se mueven y obvio, cambian, más si los años pasan: Ya lo repitió en verso el poeta maldito de los colombianos Barba Jacob; “el hombre es cosa vana variable y ondeante”: Es diferente obtener una sonrisa con una caricatura, que sacar una reflexión pública como columnista.

Va a ser muy difícil cambiar la mentalidad de los ruiseñores de la “institucionalidad” sobre los cuentos chimbos o falsos que repitieron durante años y años y  ahora, ante la inminencia de un final del conflicto, se les han desfondado, o que ante la apertura intelectual que por ejemplo generó el informe plural de la Comisión Histórica del Conflicto y acabó con la Verdad histórica  oficial, ya no pueden seguir sosteniendo.    

En cambio, leo con optimismo y gran interés un artículo-analítico bastante sugerente, del joven profesor de filosofía de la Universidad Nacional William Diuca, sobre “La  Urgencia de la Verdad” y de una Comision de la Verdad  como bases para una Justicia, publicado en el portal Razón Publica (http://www.razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-y-paz-temas-30/8672-la-urgencia-de-la-verdad.html) el cual sugiero leer con detenimiento y mente abierta,  para poder superar esa cerrazón de mentiras contrainsurgentes propaladas durante tantos años por el Oligopolio Mediático Contrainsurgente que ha mantenido al Pueblo colombiano en la oscuridad de una tragedia sin fin.

Va a ser una verdadera batalla de ideas, hacer coincidir la Historia y la Verdad como bases de la Justicia, de la paz  y de la democracia en Colombia; pero ese es el reto al cual ya no se le puede hacer ninguna gambeta.  

Fuente imagen: elespectador.com  

 

 

 

    

 

      

No es cierto que los seguidores del marxismo o materialismo histórico en Colombia, hubieran estigmatizado al gran investigador Fernando Guillén Martínez.

Posiblemente y como suele suceder, algún vulgarizador autodenominado marxista, o pseudo historiador cooptado por la jugosa burocracia del régimen, haya cometido tal desatino para justificar su alto cargo, lo que por ningún motivo se le puede atribuir a esa corriente vigorosa y actuante que en Colombia, contra la despiadada y sangrienta persecución anticomunista oficial, ha continuado vivificando las enseñanzas de los grandes maestros del proletariado mundial.

Guillén Martínez con su obra intelectual, especialmente su libro síntesis EL PODER POLITICO EN COLOMBIA, publicado en 1979, cinco años después de su muerte por la editorial punta de lanza, después de haber circulado durante largos años en hojitas mimeografiadas en la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Bogotá, finalmente, tras romper 18 años de ostracismo y ocultamiento, fue reimpreso en 1997 por  la editorial Planeta.

Con lo cual, me atrevo a decir que Guillén Martínez, fue uno de los iniciadores de esa fecunda línea de investigación social crítica que supo relacionar HISTORIA Y POLITICA y permitió a generaciones posteriores entender la historia de Colombia como un PROCESO ININTERRUMPIDO de ejercicio del Poder (obviamente dominante) desde la llegada de los colonizadores españoles hasta la actualidad. Proceso donde se muestra sutilmente la lucha entre dominadores y dominados mediante el hilo conductor continuado de lo que el autor llamó las “tres estructuras asociativas”: La Encomienda, la Hacienda y la Fábrica , y que rompió positivamente aquella tendencia escolástica tan colombiana y tan cara a la mayoría de los historiadores (oficiales y alternativos) de “periodizar y catalogar”, o escribir varios tomos ideológicos sobre la historia de las ideas políticas (no de sus realizaciones en los hechos históricos) y menos sondear o indagar las raíces sociales profundas del ejercicio del poder político en Colombia y presentarlas o exponerlas en un lenguaje directo, mordaz, claro y con nombres concretos. Uno de sus mayores logros.

En Colombia cada burócrata de la historia dice que su libro de cabecera es un libro “fundacional”. En cambio el “Poder Político en Colombia” si no es fundacional si es “esencial o si se quiere básico, para entender desde el punto del materialismo histórico y la lucha de clases toda la tecnología de dominación y explotación sobre las clases subordinadas, construida astuta y pacientemente durante siglos por la oligarquía colombiana (como la define el propio Guillén Martínez) y que consiste en implementar desde el Poder del Estado, continuamente, ciclos de guerra y pacto inter oligárquico bipartidista en las alturas, evitando a toda costa un pacto vertical con los de abajo o los subordinados.

Lo que por estar maravillosamente descrito en la nota de pie de página nº 138 del capítulo octavo página 363 del libro de Planeta de 1996; por su claridad Y ACTUALIDAD me permito (una vez más) trascribir completamente para su memorización:

(……..) “La coalición formal de los partidos liberal y conservador tras sangrientos periodos de violencia inter partidista, es un fenómeno recurrente y regular en la vida política de la nación. Un movimiento pendular lleva a los dos partidos “tradicionales” de la alianza estratégica a la lucha armada y de nuevo a la alianza, en un proceso persistentemente repetido a lo largo de un siglo.

La Unión de los partidos en el gobierno, propiciada por Manuel María Mallarino en 1854, tras la derrota de José María Melo, fue reproducida por Rafael Núñez en 1886, tras la larga serie de Guerras Civiles ocurridas bajo el régimen federal; por Rafael Reyes en 1903, después de las Guerras Civiles de 1895 y 1899; por Enrique Olaya Herrera (1930) tras los violentos disturbios de la Zona Bananera de Santa Marta ocurridos en 1928, las grandes huelgas petroleras de 1927 y los motines bogotanos de 1929; por Mariano Ospina Pérez (precedido por un intento igual de Alberto Lleras Camargo) en 1946; hasta que la coalición se formalizó por medio de la Reforma Constitucional Plebiscitaria creadora del Frente Nacional en 1957, para cerrar la terrible era de la Violencia Política que azotó al país antes de 1950 y que incluyó el golpe de Estado militar de Gustavo Rojas Pinilla en 1953.

Regeneración, Unión Republicana, Concentración Nacional, Unión Nacional, Frente Nacional, parecen ser denominaciones de un mismo fenómeno sustancial, cada vez más notorio de la vida interpartidaria. Las razones por las cuales VIOLENCIA Y COALICIÓN (subrayado por APS)  se suceden pendularmente, sigue siendo pautas definibles, no ha sido objeto de ningún sistemático, a pesar de la importancia y significación del fenómeno que podría explicar muchos aspectos de la estructura fundamental de los partidos “tradicionales” colombianos así como a las razones de su notable persistencia histórica.”  

¿En qué consiste la propuesta parlamentaria entre Uribe Vélez y el jefe liberal Horacio Serpa, de unirse para la paz (tal como ellos dos la conciben) sinó un intento de última hora para evitar o desbaratar los posibles pactos políticos con los de abajo que avanzan en la Habana, y reforzar el bipartidismo liberal- conservador del Frente Nacional Ampliado con el M19 y los esperanzados del EPL de José Obdulio, creado en la Constitución de 1991?

Y, la falacia consiste en presentarnos a Uribe Vélez y sus muchachos del poder fáctico como “indispensables”, para avanzar en el proceso de paz de la Habana. Lo cual no solo es una mentira sino lo peor, una propuesta de pacto político erróneo que raya en la criminalidad, al pretender exculpar y salvar a Uribe Vélez de la derrota electoral o política que se le avecina, de las consecuencias jurídicas que muy seguramente de esta derrota se derivarán, y lo que es peor, que se siga maquillando  ad eternum el fenómeno Paramilitar.  ¿De donde sale o viene Didier Tavera?

 El “eje del mal”, Uribe Vélez, el Procurador, así como el ex ministro de guerra Pinzón, han comprometido todas sus fuerzas políticas y militares en destruir el proceso de la Habana finalizado en un pacto del Poder del Estado con los de abajo y, si este logra salir adelante y materializarse;  estos personajes deben asumir plenamente su derrota política sin exculpaciones de ninguna clase, y el presidente Santos, quien ha logrado sortear las astucias y perrerías del Uribismo en este momento en que posiblemente ve cercano el hundimiento del proyecto guerrerista de Impunidad oficial y guerra eterna de su rival en la conducción del Bloque de Poder, no debe prestarse para semejante retroceso en la historia de Colombia. Hacia otro Frente Nacional oligárquico y regresivo.

Por el contrario, es el momento de avanzar definitivamente y sin “requeñeques” (colombianismo de obstáculos) hacia la firma final del acuerdo y liberar las fuerzas políticas populares que subyacen y esperan la firma del acuerdo con los de abajo que ponga fin al conflicto colombiano, el que nos va a permitir avanzar hacia una democracia civilizada y moderna y salir del circulo vicioso de Guerras y Frentes Nacionales oligárquicos, tan elocuentemente descritos por el perspicaz intelectual colombiano Fernando Guillén Martínez.  

Bibliografía: Guillén, Martínez, Fernando: El Poder Político en Colombia. Editorial Planeta. Bogotá. 1996. 594 páginas.    

Fuente imagen: elespectador.com     

     

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  • Exiliados invisibilizados
  • Declaración final del II Encuentro de la Constituyente de Exiliadas y Exiliados Perseguidos por el Estado colombiano
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Föreningen Jaime Pardo Leal

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