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Blog de Alberto Pinzon Sánchez

Alberto Pinzón Sánchez

Alberto Pinzón Sánchez

médico, antropólogo y ensayista colombiano.

Libros :

1. “Monopolios misioneros y destrucción de indígenas”. Libro sobre el departamento de Vaupés y su experiencia antropológica en 1973. 1a edición Diciembre 1979. Leer más.

2. El EncuentroUn relato de ficción del encuentro entre Manuel Marulanda Vélez y Ernesto ‘Che’ Guevara, que marcó un giro en el proceso de la revolución en América Latina y, donde se imagina el pasado para interrogar el futuro.

3. Salvo la ilusión todo es el poder  Breve ensayo autibiografico en: 

http://www.cronicon.net/fica/pdf/pinzon.pdf

4. Simón Bolívar conductor político y militar de la guerra anti colonial. Biografía integral sobre nuestro padre fundador 

 5-Archivo de columnas en ANNCOL: http://2014.anncol.eu/index.php/opinion/2012-09-09-22-19-25

6-RELATO:  LA LEGITIMA DEFENSA  en : http://anncol.eu/index.php/colombia/cultura-sociedad/item/347-del-companero-alberto-pinzon-sanchez

7-RELATO: El empedrado del Carare en:  http://anncol.eu/index.php/opinion/item/1080-alberto-pinzon-sanchez

8- Realato: El Mazamorral (relato de historia y fratricidio) en:  http://anncol.eu/index.php/opinion/item/1929-alberto-pinzon-sanchez

9- Librillo. Cuentos de Provincia en : http://es.scribd.com/doc/282070307/Cuentos-de-Provincia-APS

10 Relato:  Los Cimarrones Comuneros en: https://anncol.eu/opinion/item/3641-alberto-pinzon-sanchez

Dos días después del lamentable y repudiable atentado contra el semanario satírico Charlie Hebdo, sucedido el 07 de enero de este año en París, escribí una nota titulada; “La barbarie civilizada profetizada por Samuel Huntington”, donde afirmaba lo siguiente:  

…. “se ha puesto una vez más en evidencia, la crisis civilizatoria en la que se encuentra el sistema capitalista global del Imperialismo actual, y el tránsito violento y sangriento de un sistema de dominación unipolar hegemonizado por EE.UU con su brazo armado de la OTAN, instaurado en 1991 con la desintegración Soviética; a otro posiblemente multipolar. Con lo cual se confirma, una vez más, la vieja tesis de Marx de que “la violencia es la partera de toda sociedad vieja (no de la historia APS) preñada de una nueva. Ella misma (la violencia) es una potencia económica”. (Capítulo 24 sobre la acumulación originaria de Capital)”…. Ver artículo completo en http://2014.anncol.eu/index.php/opinion/2012-09-09-22-19-25/9036-masacre-en-paris-la-barbarie-civilizada-profetizada-por-samuel-huntington

Once meses después de aquel hecho de sangre, París, la ciudad luz de la modernidad capitalista, que bien vale una misa como diría el rey borbón Enrique IV; vuelve a ser ensangrentada por otro abominable atentado de la “barbarie civilizada” que, estupefactos presenciamos casi en directo, gracias a la plataforma tecnológica informática y comunicacional de la globalización neoliberal actual.

Aquí, en Alemania, el partido de futbol amistoso e inaugural entre las selecciones de Francia y Alemania había sido promocionado y anunciado realmente con  profusión. Era esperado por los ciudadanos de ambos países como una pausa a la oleada caótica del millón de “fugitivos” provenientes del oriente cercano, nor-África y del cuerno africano, la mayoría de ellos de creencias musulmanas. También como una reivindicación de ese deporte amenazado por el escándalo de corrupción de la FIFA, que ha involucrado al llamado “Káiser”  Beckenbauer. Así mismo era una oportunidad diplomática importante para estrechar lazos (ante la opinión pública europea) de la alianza franco-alemana motor de la Europa actual.

Pero la alegría del deporte pronto dio paso a la pesadumbre y al pasmo: Explosiones oídas en directo,  terminación apresurada del partido y retiro acelerado de los jugadores, vuelo de helicópteros, gritos, carreras, llanto, tumulto, y pánico masivo de aficionados quienes con sus símbolos deportivos intentaban guarecerse en el  espacio abierto de la gramilla del estadio; mientras los comentaristas (aquí no hay locutores gritones) intentaban dar en directo alguna explicación creíble a lo que estaba sucediendo.

Poco a poco fue saliendo a la luz el tamaño de aquella aborrecible barbarie en lo que parecía una noche tranquila de diversión en Paris, reivindicada rápidamente y sin vergüenza por el llamado Estado Islámico; esa extraña y sórdida creatura primitiva y bárbara parida no se sabe cómo, bajo las cobijas por los servicios secretos de los países que se llaman civilizados y avanzados del occidente cristiano, en co-financiación con algunos países musulmanes nadadores en el mar de la abundancia de los petrodólares; y cuya misión parece ser concluir el paso de avance de lo que Samuel Huntington llamó “el choque de civilizaciones” y la “democratización del mundo árabe”,  o mejor su desintegración, especialmente del arco mediterráneo co-lindante con Europa avanzada y colonialista, hacia un estadío geoestratégico nuevo ya caracterizado como “guerra de civilizaciones”, al cual, el gobierno Ruso para no dejarse blanquear o quitar del reparto territorial que está próximo a realizarse en aquellos países ( y se está acordando actualmente en Ginebra) ha entrado a participar como un tercero en la discordia llamado por el gobierno Sirio de Assad, con bombardeos al Estado Islámico de altísima tecnología y por los cuales acaban de sufrir en el Egipto una explosión en pleno vuelo de un avión comercial con 224 muertos, matanza que también ha sido reivindicada por el Estado Islámico como una obra superior de venganza (Ver   http://www.elmundo.es/internacional/2015/11/04/563a05ea268e3e90598b466e.html )

El mundo musulmán especialmente de lengua árabe surgido de la descolonización una vez concluida la II guerra mundial, ha sido desintegrado completamente (desestructurado dicen los post modernos) en el norte de África, desde Malí y Mauritania, el Magreb hasta Egipto. En el Sahel, en el cuerno africano, en Yemen, en el  cercano oriente con Palestina, Líbano, Jordania, Siria, Irak. También el de otros idiomas como en Afganistán, Pakistán y países tán-tán del Centro de Asia de la ex URSS. Solo restan en pie como Estados, las monarquías ultra-reaccionarias y dictatoriales de los países petroleros del golfo pérsico. La hermandad Musulmana gobernante en Turquía aliada de la OTAN. Los Ayatolas del Irán amenazado, y, la lejana Indonesia donde los musulmanes gobernantes ,entre 1965 y 1966, degollaron un millón de “infieles”  incluidos 500 mil comunistas. Ahora el mundo musulmán  solo produce la mercancía fuerza de trabajo que viaja en oleadas hacia las economías avanzadas del Centro de Europa (donde la necesitan para continuar con el ritmo productivo)  manipulada por “hombres de negocios” traficantes de personas y, cubierta con el nombre humanitario de “fugitivos”.

La primera reacción, a medida que más se informa de lo sucedido en París, es la relación inversamente proporcional entre la caída de las principales bolsas de valores europeas y el aumento del sentimiento Xenofóbico especialmente anti musulmán, manipulado hábilmente por la derecha neoliberal y, obviamente la incertidumbre civilizatoria.

 Para concluir, me sostengo en lo que escribí en enero de este año en el artículo arriba citado: ……” Lo que sí está claro es que la crisis terminal del sistema capitalista mundial del imperialismo global actual y el surgimiento de un nuevo orden mundial multipolar; se está presentando en la realidad de manera más compleja o talvez más difícil, a lo imaginado por los profetas de la geoestrategia neoliberal Fukuyama y su anverso Samuel Huntington. Y esto, seguramente, también irá más allá de esta breve opinión”…

Mientras tanto en Colombia, el bloque de poder contrainsurgente dominante, entretenido mirándose el ombligo, continua jugando con en el “embeleco” de si plebiscito, umbrales light de De-la-Calle, referendo o responsabilidad directa del Presidente, como mecanismo de refrendación de los acuerdos de la Habana; si curules para las Farc o reformas, ect, sin darse cuenta de los impactos que obviamente tendrá la barbarie civilizada global en curso, dentro de  la economía colombiana y su relación con los post acuerdos de una próxima Paz democrática con justicia social y soberanía para la también ensangrentada Colombia.

Lapidarium: Como está de moda en el periodismo de opinión colombiano, sugerir nombres para los altos cargos que acompañarán al próximo presidente, sugiero con humildad republicana a la señora Cabal de Lafaurí, como directora del nuevo, remozado y muy  acreditado Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). Es una persona de altísimas virtudes intelectuales, una moral y una ética racional a toda prueba, demostradas como representante destacada del Parlamento colombiano. No duden que no los defraudará.

Imagen: Estadio de Paris. Fuente: Internet.,      

               

 

 

       

 

 

Es evidente que el Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) dominante en Colombia, utilizó las pasadas elecciones 25/Oct para resolver parte de las contradicciones internas entre JM Santos y Uribe, definir quien continuará en el timón de la gigantesca y engranada maquinaria contrainsurgente que gira sobre el eje de acero de los EEUU,  y para fijar un rumbo claro a seguir en un “mediano  plazo” (en el largo plazo todos estaremos muertos, decía Keynes) ante un eventual post acuerdo final en la Habana el que denominan “post-conflicto”:  

Ha quedado claro quién o quienes van a “gerenciar” las cuantiosas inversiones que el capital financiero Trasnacional hará masivamente en Colombia en los próximos años, en donde y con cuales prioridades. La alcaldía de Peñalosa y su poder detrás del trono Vargas Lleras. El Plan de desarrollo Simón Gaviria junto con la gerencia de Pardo Rueda, derrotado candidato liberal-gavirista la alcaldía Bogotana recientemente nombrado por JM Santos como súper-ministro para el conflicto. Junto con la marginalidad (electoral) de Uribe Vélez, han sido validadas tramposamente en las urnas oficiales.

También ha quedado validada la posición del liberal-gavirista y plenipotenciario del gobierno en la Habana Humberto de la Calle, en su vieja aspiración expresada en las conversaciones de paz de Caracas y Tlaxcala, de no permitir que se le cambie una coma a la Constitución del 91, considera por él como su obra maestra: es decir su oposición “rabulesca” o leguleya (con el único y débil argumento de que es un salto al vacío) a una Asamblea Nacional Constituyente como mecanismo para incorporar los acuerdos que se logren en la Habana en una nueva Constitución y como un mecanismo de estabilidad legal y legítima. Una Constituyente es “inconveniente” para el gobierno ha ratificado Cristo, el ministro de Gobierno de Santos, sin aclarar porqué.    

Sin embargo, duele decirlo, no es este un tablado o escenario donde el inmenso, rico y complejo Campo Democrático y Popular, opuesto necesariamente al Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) como Poder Alternativo de masas, haya participado activamente:

Las pasada y tradicional "farsa electoral", fuera de demostrar que la “Izquierda Arcoiris” electoral ha llegado a su máximo nivel de influencia y, de descarnar o sacar a la luz las profundas contradicciones políticas, ideológicas y burocráticas de los diversos grupos congregados en aquella oferta electoral ( 1) y que habían sido mantenidas hasta el momento en salmuera con el pretexto de una Unidad Amplia, es decir no sectaria, no vislumbra un reacomodo semejante al de su contrario natural, sino que por el contrario le ha permitido a este, contando con la estruendosa derrota de la Izquierda”, obviamente magnificada por el Oligopolio Mediático Contrainsurgente, seguir imponiendo sin dificultades su  inmodificable agenda contrainsurgente, explotadora y sometida, que pretende continuar en el llamado “post-conflicto”.

Pero tal estruendo electoral no significa que el Campo Democrático y Popular esté derrotado, haya perdido la iniciativa, su estrategia y su agenda democrática de Movilización Social por un Proceso Constituyente y un nuevo Poder Alternativo Popular

Por el contrario; acaba de realizarse un esperanzador encuentro de diversas organizaciones, movimientos, plataformas, ect, populares, indígenas, negritudes, religiosas y de movilización social, de clara conformación democrática y de Unidad Popular que anuncia la posibilidad real de reacomodar el Campo Democrático y Popular para oponerlo a la reorganización que acaba de hacer el Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi).

Me estoy refiriendo a la instalación amplia y unitaria  (05.11.2015) de la Mesa Social por la Paz y Poder Popular, saludada de manera muy unitaria por diversas personalidades democráticas, progresistas, religiosas y políticas, y por la Insurgencia de las FARC y el ELN, que han enviado sendos videos de coincidencias y confluencias tácticas y estratégicas. Ver en  http://anncol.eu/index.php/colombia/politica-economia/item/2507-mesa-social-para-la-paz-y-poder-popular

Quedando claro que a la lucha estratégica y táctica por una Paz Democrática, con Justicia Social y Soberanía, se le debe incorporar el Proceso Constituyente por venir en el post acuerdo de la Habana, con su correspondiente Asamblea Constituyente Popular. Todo un comienzo esperanzador de reacomodo popular que espera su realización en la praxis creadora. ¡Vamos a ver!

Nota (1) ver entrevista del senador Robledo en  http://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/elecciones-2015-senador-robledo-habla-sobre-resultados-del-polo/16425077

Fuente imagen Internet

            

Dos acontecimientos políticos ocurridos en la escena política colombiana en los últimos días; las elecciones del 25 octubre pasado, y el perdón “dado” por JM Santos por los hechos militares en el palacio de justicia de Bogotá en noviembre de 1985, muestran lo lejos que nos encontramos los colombianos de la Verdad verdadera.

O mejor, cómo la “contrainsurgencia dominante” sigue imponiendo su Verdad Oficial, mediante la vieja astucia del Poder condensada en la cínica frase de “si no puedes convencer a tu enemigo confúndelo”, que consiste en meter aspectos distintos de la realidad en un mismo saco o costal mediático, para hacer un “sancocho” irreconocible y fácilmente digerible:

Uno, si se analizan las verdades jurídicas, las verdades, históricas de la comisión investigadora, las verdades mediáticas, las verdades militares, la de Noemí y de Belisario, y las verdades de las victimas del Palacio de Justicia10/85, como lo hace el historiador Renán Vega Cantor, pues se concluye que el Presidente JM Santos pidió perdón por la confusión creada por el Estado para ocultar la terrible Verdad de aquel insuseso genocida. (http://www.es.lapluma.net/index.php?option=com_content&view=article&id=7354:2015-11-07-21-25-58&catid=116:debates&Itemid=490)

Y Dos, si se mira el aspecto electoral que acaba de pasar, la confusión aún es mayor, sobre todo en la llamada Izquierda, que está en espera de que aparezca el análisis electoral autocrítico que desentrañe la Verdad que contiene el esquema binario contrainsurgente impuesto, de simplificar, dividir y encajonar entre Izquierda y Derecha, el complejo mundo de las ideas políticas que interpretan la realidad que las sustenta, para oscurecer identidades y hacer pasar unas por otras impidiendo el debate fructífero entre ellas,  y continuar con el “gatopardismo” que caracteriza el ilusionismo de la Ideología Dominante.

Pues lo que se ha visto dentro del concepto gaseoso y paralizante impuesto por la falsimedia de “la derrota de la Izquierda”, es la confusión deliberada de incluir indistintamente en ese gran universo llamado etéreamente “Izquierda”, a la Movilización Social y Popular independiente junto con los  grupos políticos que han concurrido a las elecciones realizadas por el régimen para su legitimación y que tienen entre sí diferencias burocráticas enormes, hasta antagónicas como los Verdes, el Progresismo, el Petrismo, el Rojaspinillismo, la Izquierda Liberal, la social-democracia, el MOIR, la Unión Patriótica, el Partido Comunista Legal, el social-conservatismo, el Polo Democrático con todas sus fracciones ect; grupos electorales que además se resisten a realizar para sus bases una verdadera autocrítica necesaria sobre los exiguos resultados electorales obtenidos con todas sus alianzas y contra-alianzas “programáticas” realizadas,  achacando la adversidad a fuerzas externas. Por ejemplo; cómo se expulsó al Partido Comunista Legal del Polo Democrático por haberse aliado con la Marcha Patriótica (según la dirección polista brazo desarmado de las Farc) para luego, hacer alianzas electorales no solo con los Comunistas del Partido Legal sino con la Unión Patriótica y solicitar oportunistamente los votos del movimiento Marcha Patriótica.

O también (con la excepción de Iván Cepeda) considerar el proceso de paz de la Habana de manera “neutral” tomado distancia de Santos y de las Farc, para apoyarlo solamente en declaraciones de prensa, cuando era y ha sido siempre un asunto esencial , estratégico y de trascendental importancia para el devenir del Campo Democrático y Popular y de las movilizaciones sociales por la Paz y el post acuerdo que están por venir, como lo está demostrando JM Santos al nombrar de “contentillo” al derrotado candidato Liberal Pardo Rueda como superministro  burocrático para el llamado Post-conflicto, en remplazo del general Naranjo.     

Pero no solo negarse a realizar un verdadero balance autocrítico que eduque a sus electores, sino seguir insistiendo arrogantemente que el desempeño electoral del arcoíris izquierdista fue el sumun del triunfo de una larga estrategia de cerca de 50 años de una política electorera de alianzas ejecutada correcta y acertadamente que hoy le permite al senador Robledo “desde su histórica altura revolucionaria”, continuar con su neutralidad política hasta llegar a equiparar al Estado con la Insurgencia que ha resistido durante 7 décadas el Terror Estatal y permitirse decir en la entrevista que le hace el periódico El Tiempo (09.11.2015) que; “las Farc se han equivocado durante medio siglo”, bueno, también el Estado un poco, mientras que su propia política electoral de alianzas y contra alianzas “programáticas” ha sido durante todo ESE medio siglo, un gran acierto, que lo lleva a concluir la entrevista con esta Verdad de la Izquierda humilde que representa:

(……) “Los elementos básicos de la izquierda para avanzar en la solución de las necesidades de la nación colombiana, se lo resumo en cuatro cosas: defender el trabajo, la producción, incluida la empresarial; la democracia auténtica (sin violencia, sin clientelismo y sin corrupción) y las relaciones internacionales en donde todas las partes ganen, o sea que Colombia no entre como un estado vasallo. Si usted medita sobre eso, muy pocos colombianos no cabrían en esas ideas. Si no es de esa amplitud, no me interesa (….)

La verdad es que “una de las necesidades de la nación colombiana” obviadas por el senador Robledo en la respuesta mentada, es, la de la Verdad de lo acontecido de todos estos 70 años largos de conflicto  contrainsurgente que la han asolado  y sin la cual, "la nación colombiana", no podrá avanzar.

Fuente Imagen: Internet

Invito a los colombianos convencidos de la teoría de la burguesía revolucionaria, a que visiten el pequeño pueblo santandereano de San José de Suaita y sus casas museos. Luego, con las inquietudes allí surgidas lean el libro “Mucha tela que cortar”. Editorial Planeta. Bogotá 2008, 380 páginas; escrito por el sociólogo Pierre Raymond,  quien ha dedicado muchas horas de investigación a develar esta dramática y descomunal historia y a escribir la más objetiva y completa monografía sobre lo ocurrido en las breñas de Santander durante la mayor parte del Siglo XX  y que como todos los dramas, tiene un principio y un final simples: Una cascada y una ruina.  

Concluida la guerra liberal-conservadora de los Mil Días en 1902, cuyos más destructoras matazones de peones llamados combates se libraron en los ariscos cerros santandereanos; uno de aquellos generales que participó directamente con sus peonadas en esa guerra, el hacendado abogado y militar Lucas Caballero Barrera, hijo y heredero del dueño de “cinco mil hectáreas de tierras forestales, 800 de praderas. 6.000 cultivos, corrientes de agua, cercas y servidumbres avaluados en 460. 735, 37 pesos de oro”, situadas en el rico y feraz municipio de Suaita que queda entre las provincias de Socorro, Vélez y Moniquirá; como militar “pacifista” de la corriente Liberal de su paisano Aquileo Parra con quien su padre tenía negocios y amistades, llegó a ser uno de los firmantes de la famosa “Paz del Wisconsin” en Panamá, y luego, en el post conflicto que llaman, ministro de Hacienda del dictador desarrollista Rafael Reyes, Ministro diplomático en diversas misiones en EEUU y Europa, miembro de la junta directiva del Banco de la República, gerente del Banco Agrícola Hipotecario y senador de la República durante varios periodos y finalmente hombre de negocios bancarios.

En uno de sus viajes diplomáticos por Europa, hablando con un unos banqueros Franco-Belgas sobre los cañaverales, los cultivos de algodón, los semovientes y las otras bellezas naturales de sus tierras; les describió con lujo de detalles la hermosa cascada de más de 100 metros de altura y tres niveles que el rio Lenguaruco forma en su precipitado curso por sus Haciendas. Los banqueros fascinados con la descripción le preguntaron sobre el uso que se le estaba dando a tan maravillosa fuerza natural y don Lucas sonriendo de picardía les dijo que solo servía para hacer paseos familiares y bañarse. No puede ser. Hay que darle un uso racional, provechoso y sobre todo “positivo” a tanta potencia; exclamaron los banqueros tomándose la cabeza entre sus manos.

Sabiendo que había despertado en ellos el gusanillo de la avaricia del enriquecimiento fácil en las selvas coloniales que estaba en boga en esos momentos ¿Recuerdan el Congo Belga? Les propuso hacer unas inversiones no muy cuantiosas para desarrollar un pequeño proyecto agro-industrial en sus bastas heredades. Era simple. Utilizar la cascada como fuerza hidroeléctrica con unos motores que le fabricarían los hermanos Penagos en Bucaramanga para mover los trapiches y las centrífugas que se movían con fuerza humana y animal para producir azúcar, moler las pepas de cacao que se hacía artesanalmente a mano en piedras cóncavas y producir chocolate industrial. Además, comprar unos cuantos alambiques para destillar bebidas alcohólicas de gran demanda en esas tierras asoladas por la miseria y las venganzas de la guerra de los conservadores triunfantes.

En 1097 y con una maniobra inversora de la firma neoyorkina Pinto, Leite and Nephews, las tres industrias embrionarias estaban en funcionamiento. También  estaba en funcionamiento derribando el muro de la realidad, la avaricia delirante de convertir en una especie de Manchester santandereano esas tierras pre-industriales, donde los aparceros cultivaban en pequeña escala y en vistosas manchas verdes la caña de azúcar, el algodón, el cacao, la yuca y otros cultivos domésticos.

- “Ustedes señores banqueros ponen el Capital del cual carecemos, y nuestra familia pone a disposición de Ustedes y con las debidas garantías prendarias las tierras y el trabajo” les dijo don Lucas.

Después algunos ires y venires, Don Lucas viajó acompañado por el  banquero e inversionista estadounidense Lionel Hagenaers, desde New York hasta Amberes, para constituir en esa ciudad Belga, en mayo de 1912, la Sociedad Industrial Franco Belga con un capital inicial de 3 millones de Francos belgas (600.000 pesos oro) y con 8 socios: La sociedad familiar Caballero hermanos como principal accionista y los banqueros Hagenaers de New York, Thys de Amberes, Langle residente en Bogotá como  director de la sociedad, Petit de Boisfort, y los banqueros parisinos  Neuflize, Lestapis y David Pyeire de Mandiargues. Se emitieron 6.000 acciones comerciales de las cuales 5.992 fueron para la firma Caballero hermanos a cambio de la hipoteca total de todas sus fincas. La desmesura había adquirido estructura financiera.

Así, otra idea aún más irreal vino a sumarse a las tres pequeñas industrias “civilizadoras” que ya estaban remplazando la panela, el cacao birungo y el guarapo, por el azúcar blanco, el chocolate y el aguardiente de caña; tal y como lo había propuesto y luchado en la pasada gueraa el general Liberal Radical Rafael Uribe-Uribe, con el fin de “revolucionar radicalmente” la atrasada economía mercantil simple vigente en esas tierras castigadas por la guerra civil y, convertirlas en una gran industria capitalista productora de riqueza ilimitada.

Aprovechando la antigua tradición regional comunera que utilizaba los pequeños y medianos cultivos del algodón para elaborar los “lienzos burdos del Socorro” que ya empezaban a quebrar frente a las telas industriales inglesas importadas; y considerando que los cultivos de pan coger de yuca podrían producir a gran escala el “engomado” para los textiles, se proyectó la construcción y el montaje  de una gran fábrica industrial de textiles en la finca San José de Suaita. Y para completar el progreso civilizatorio y reemplazar la adicción de los santandereanos por la arepa de maíz, por el pan francés, se anexó un molino industrial de trigo de tierra caliente, inexistente en las breñas santandereanas.  

Prontamente la vieja casona colonial de la Hacienda se fue transformando en un frio complejo de ladrillo y chimeneas europeas que servirían de lecho a las grandes máquinas textileras y molinos harineros que se adquirirían en los desechos de segunda mano, en el mercado estadounidense. 

Entonces comenzó un viaje que conmocionó aquella sociedad rural, y que ni la rica la imaginación de Herzog, el autor de Fitzcaraldo hubiera podido describir: Llevar durante 12 meses por mar, ríos, ferrocarriles, carros de bueyes, lagunas, “leñocarriles” y a lomo de mulas y de hombres, las maquinas compradas desde el puerto de New York hasta la hacienda San José de Suaita en Colombia, empacados en 14 mil bultos de fierros, cuñetes  de acero y clavos, cada uno con un peso no mayor 60 kilos que soporta una mula.

El Primer embarque se hizo en New York en septiembre de 1912, el último en junio de 1913. Gobernaba el “empresario” conservador antioqueño Carlos E Restrepo  amigo y simpatizante de la causa de don Lucas Caballero.

De New York en buque hasta Cartagena, de allí en piraguas por el Canal del Dique hasta el rio Magdalena, allí  los bultos se reembarcaban en barcos de rueda hasta La Dorada donde eran recargados en ferrocarril hasta Ambalema, donde se volvían a trasportar por rio hasta Girardot. Ahí nuevamente se cargaban en el ferrocarril que los llevaba hasta Facatativá donde por la anchura de las carrileras debían ser trasladados al ferrocarril de la Sabana de Bogotá y luego al Ferrocarril de Zipaquirá, donde eran trasportados en carros de bueyes por un carreteable hasta la laguna de Fúquene, donde eran trasportados en balsas hasta el desembarcadero de lo que hoy se llama Garavito en Saboyá. Donde eran trasportadas a lomo de mula y de hombre por el camino real de Puente Nacional, Cite, Guepsa, San Benito y Mamaruca, hasta la fábrica de San José de Suaita.

Como las mulas y los hombres se estropeaban y morían “como moscas” a causa del exceso de peso de la carga y la dureza de las jornadas, hubo necesidad de recurrir a traer bueyes de tiro desde el altiplano boyacense y a diseñar un invento típico colombiano: Un ferrocarril con rieles de madera  que se llamó el “leñocarril”, por donde se deslizaban los carros tirados por bueyes, y, a construir aceleradamente a “pico y pala” un carreteable en zigzag de poca pendiente donde colocar los rieles. Carreteable que posteriormente se convirtió en la carretera del rio Suarez desde Garavito hasta Suaita.

Dos años después en 1915, ya en el gobierno del conservador Abadía Méndez, con cerca de 220 obrero y trabajadores agrarios se inició lo que pudiéramos llamar primera producción de telas, harinas de trigo, chocolates empacados y licores embotellados. Y empezaba otro capítulo del drama: las carencias no calculadas.  

No había bancos en la región que tuvieran el dinero necesario para pagar la nómina. Los  campesinos convertidos en obreros pronto desertaban y en la región escaseaban. El algodón regional  pronto se agotó y hubo que recurrir a competir duramente con la fábrica de tejidos de Samacá o a importarlo. Igual ocurrió con el cacao que se debió importar de Venezuela y el trigo de tierra caliente hubo que traerlo desde las montañas de tierra fría.

Entonces, empezó la agonía del propósito revolucionario industrializador que duró cerca 70 años entre reclamaciones, derroches inimaginables y bacanales en las instalaciones fabriles del administrador Barón Christian de Rivau, pleitos judiciales entre familiares y litigios internacionales;conflictos laborales y huelgas interminables;hasta que finalmente en 1994, se liquidó la sociedad de tejidos de San José de Suaita por ruina, desconociendo los derechos laborales de los pensionados y ex-trabajadores que allí laboraron. Agonía que consumió tres generaciones de la familia Caballero, al expresidente colombiano del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) Lope Michelsen y a sus hijos López Caballero, los liquidadores financieros del delirio civilizador de su ancestro materno.

En aquellas breñas Santandereanas, en lugar de una revolución progresista hubo fue una involución, más atraso económico y social, desolación y ruina. El carreteable del “leñocarril” convertido poco  después en carretera nacional entre Garavito y Suaita y, el recuerdo de la huelga perdida de 83 días en 1947 de los obreros de la Sociedad Industrial Franco Belga, que todavía se menciona como una de las más largas de la historia colombina.

Por todo esto, es que soy un poco descreído sobre el papel progresista de la “Burguesía revolucionaria de Colombia”. ...Les ruego me comprendan.      

Nota: La imgen corresponde al "leñocarril" y es del autor Pierre Raymond.  Otras imágenes del mismo autor ilustradoras del tema se pueden ver en el siguiente enlace:  https://sites.google.com/site/webpierreraymond/fabricas-de-san-jose

Qué satisfacción produce presenciar una fructífera y positiva discusión en el Campo Democrático y Popular (CDP) y dentro de las fuerzas que se proclaman Marxistas revolucionarias, sobre el futuro de la sociedad colombiana, una vez se firmen los acuerdos entre el Estado y la Insurgencia de las FARC-EP en la Habana para finalizar el histórico conflicto social y armado colombiano:

Finalmente se ha aceptado que estamos en un momento de quiebre, de ruptura, de transición hacia algo posiblemente nuevo y diferente en la formación social colombiana y que, el adversario de clase del Pueblo Trabajador colombiano no es otro que un macizo y blindado Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) que gira sobre el eje de acero de la financiación y participación directa del gobierno de los EEUU.

Venturosamente se ha superado y enriquecido en la praxis el planteo básico de Marx y Engels de Burguesía y Proletariado.

Con esto podemos avanzar unas otras consideraciones:

1-La especie Homo Sapiens, desde siempre, ha sentido ante una situación nueva angustia física con su correlato psíquico la ansiedad. Es un sentimiento persistente y actual que ya tiene algo más de dos millones de años de evolución y probablemente perdure acompañando a la humanidad por donde vaya durante mucho tiempo más.  Y los colombianos que no somos ninguna excepción en la especie, ante la novedad que se prefigura con los cambios generales inducidos por los acuerdos de la Habana mentados, también lo hemos manifestado especialmente de dos  maneras: unos (la mayoría) a favor de los cambios que se plasmarán en los acuerdos mentados.

Otros, una minoría ruidosa y conocida en contra de la  nuevo por venir, haciéndose fuertes en el piso seguro e inmodificable de lo invariable y permanente del status quo y blindados con el escudo engañoso de su leyes,  como Uribe Vélez y el sacristán parroquial Ordoñez y alguno que otro oráculo Liberal del portal Razón Publica, armados con la rabulería escolástica de sus leyes locales absolutas e inmodificables, no han entendido que el proceso de globalización del capitalismo (en este momento de la civilización universal dirigido por el neoliberalismo) no solo abarca la economía ( transnacionalización), la ideología (consumismo compulsivo), la religión (predominio occidental cristiano), la moral (humanitarismo), y la cultura ( universalización del american way of life) de los pueblos, sino que también incluye la globalización de la Justicia con la Corte Penal Internacional, de la cual pocos países se podrán sustraer; menos aún Colombia con un largo conflicto social y armado que se ha Trasnacionalizado y que afortunadamente ha encontrado el mecanismo que ha satisfecho a todos en el pacto reciente sobre la Justicia Transicional acordado en la Habana.

2-Todo este tiempo de conflicto social y armado, ha sido también una lucha dialéctica real entre lo nuevo que trae su obligatoria solución y lo viejo que se resiste a  desaparecer y que con su oposición retrógrada ha frustrado los diversos intentos para llegar a acuerdos entre el Estado colombiano (Bloque de Poder que lo domina y dirige) y las insurgencias guerrilleras, las que incluso hoy resisten el uso terrorista del monopolio “legitimo” de las armas con las que se les pretende dominar de manera Inútil, terca e insistente desde hace más de 70 años. Hecho este que conduce a un segundo elemento: la dimensión de lo legal y lo legítimo de dicha acción Estatal para imponer su legalidad y su legitimidad en cuestión que no ha podido concluir con éxito.

3-Esta consideración nos lleva a formular la pregunta sencilla: ¿Por qué el Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCI) no ha podido imponer su legitimidad y su legalidad por medio de lo que llama “el monopolio legítimo de las armas” que tanto invoca?   

La respuesta también es sencilla: Porque el Campo Democrático y Popular (dentro del cual se destaca por su combatividad  y resistencia el campesinado pobre y los trabajadores del campo, objetivos principales de la acción exterminadora de la espada del Estado) han opuesto desde el inicio del exterminio, hace 70 año, una táctica y una estrategia política condensadas en la formulación de combinar y utilizar todas las acciones de masas, en su larga lucha de resistencia para derrotar aquel exterminio trasnacional programado; táctica y estrategia sencilla  que ha superado con éxito todas las pruebas de la realidad que se le han hecho.

Tres han sido las formas fundamentales que ha utilizado y combinado en su praxis el Pueblo Trabajador: Una, la resistencia armada para detener y derrotar la agresión armada. Dos, la movilización social y tres, la lucha electoral.

Ninguna de las dos primeras formas de acción de masas,  considerando los avances y retrocesos de 70 años de conflicto social y armado que toda realidad conflictiva tiene, nunca ha sido derrotada por el BPCi: Ni la movilización democrática y popular, ni la resistencia armada. En cambio, la lucha electoral ha sido desde el las primeras elecciones del Frente Nacional y hasta ahora,  una fuente persistente y regular de derrotas sucesivas, desmoralizadoras y paralizadoras.

No es el momento para analizar el escenario electoral tan difícil, fraudulento, apabullante, aterrorizador y sangriento, en el cual desde los albores del Frente Nacional hasta hoy día, el Campo Democrático y Popular ha desarrollado esta acción de masas en Colombia. Tampoco, aunque lo deseáramos, es posible detenernos en precisar las confusiones, desorientaciones e incomprensiones que su NO utilización como “una  tribuna para desenmascarar al régimen” (como originariamente se planteó) ha generado dentro de él, desviaciones que han ido desde la negación extremista e intransigente de su uso de los abstencionistas, hasta el contrario proclive de su absolutización como forma de lucha de masas dominante en detrimento o mejor en remplazo de las otras dos, y hasta una “utópica y fantasiosa” versión que desconociendo la realidad sanguinaria del Estado colombiano y su Bloque de Poder, la ha propuesto seriamente como vía para la toma del poder por el proletariado colombiano.

Quisiéramos, aunque tampoco podemos detenernos en el análisis detallado de los personajes y mascarones quienes han orientado tales acciones y sus complicadas y calladas alianzas electorales: Esta historia, escrita de manera autocritica y verdadera hecha desde el Campo Democrático y Popular, constituye un gran vacío en Colombia y falta necesariamente, no solo para orientarnos en el momento actual, sino como una contribución a la Verdad  diferente a la Oficial, que empieza a emerger definitivamente en el país.

 4-Ahora bien, la agenda ideológica y política de dividir entre Izquierda y Derecha el escenario donde se desarrolla la actividad política electoral en Colombia, impuesta desde sus inicios por el Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) al Campo Democrático y Popular, ha sido una trampa mortal y que hasta ahora se ha aceptado de manera devota y acrítica; pues el  truco perverso que lleva dentro, cual  es el concepto de Centro, utilizado siempre con ventaja por los dominadores y masacradores, nunca se ha desenmascarado.   

Así tenemos que, mientras el amplísimo y diverso “arco iris” ideológico y político de la llamada Izquierda se mete toda en un saco o costal, bajo el nombre inquietante de “La Izquierda legal”; por el contrario, la Derecha si ha podido presentar bien maquillados sus diversos matices y mascarones de proa con combinaciones favorables como Centro-derecha (JM Santos) Derecha extrema (Uribe Vélez-Ordoñez) Derecha moderada (Vargas Lleras-Peñalosa), Centro Socialdemócrata (Partido Liberal de Serpa) y hasta un Centro Izquierda donde se han refugiado los cooptados Garzones ect, con sus estafas políticas.

¿Acaso en algún momento del debate electoral que acaba de pasar; desde la llamada Izquierda se desenmascaró o se explicó, por qué Uribe Vélez nominó su “combo mafio-paraco” como Centro democrático y en cambio, en concesión a una supuesta unidad electorera pegada con alas de cucaracha y, por el llamado voto útil, se aceptó sin chistar un salpicón (tuti-fruti) desorientador de Izquierda, que incluía a los Verdes, a los Progresistas, a los Peristas, a los Socialdemócratas puros, a Liberales de izquierda, a Conservadores de izquierda (para solo mentar algunos pocos) reconocidos personajes que no tienen nada que ver con el Campo Popular?  

No es solo el corrompido sistema electoral colombiano. No es solo el terror físico de la Democracia Genocida de Colombia contra el Pueblo Trabajador. No es solo el apabullante Oligopolio Mediático Contrainsurgente con su repugnante guerra sucia psicológica y sus vomitivos  periodistas. No son solo los delitos electorales (de todo tipo) que se vieron usados en favor de los “gánsteres” ganadores de las elecciones. No son solamente las personalidades maquilladas y presentadas para la votación.

Es también la legalización y la aceptación devota y acrítica que se ha hecho desde la llamada Izquierda legal a esta división mediática artificial y derrotista. Es también el abandono en los hechos, no en los comunicados, de la movilización social y popular.

Es la ausencia de lucha ideológica para desenmascarar a quienes metieron dentro del Campo Democrático y Popular una maleta de contrabando con sus baratijas liberales desorientadoras sobre la burguesía revolucionaria (que posiblemente lo fue en el Renacimiento europeo) con un rótulo grande de Izquierda pegado con babas y que ahora, con el gran triunfo  electoral de 500 mil votos obtenidos tratan de presentarse como el partido independiente del gobierno y de las Farc, con la  grande y novedosa contribución de reclamar como lo hicieron en los años 70 con el movimiento universitario, un Pacto Nacional para el cogobierno con el fin de finalizar el conflicto armado colombiano, cuya Solución Política se está buscando difícilmente en la Habana, contra las maniobras y bandazos de JM Santos.

Entonces: ¿De qué nos quejamos Sancho?  

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Un análisis marxista-leninista, es decir basado en el “análisis concreto de la realidad concreta” de la actual Colombia (lo cual incluye la determinación esencial de la historia material con sus desarrollos económicos y  jurídico-político-moral) es lo que se ha abandonado y concedido desde hace más de 70 añosal Bloque de Poder Contra-insurgente dominante en Colombia (BPCi). 

El cual, desde el inicio de su fundación 1962 con la recomendación secreta del general US Army Yarborough al gobierno de Lleras Camargo,  siempre tuvo bien clara su meta política estratégica: Romper la tesis de la combinación de todas las formas de lucha de masas, formulada unos años antes por el Partido Comunista Colombiano como táctica y estrategia, para resistir y derrotar la agresión militar anticomunista del conservatismo Ospino- Laureanista y Rojas Pinillista, representantes directos de la Oligarquía entregada al Imperialismo expansivo, surgido de los escombros de la segunda guerra mundial.

Desde este  momento, no hubo un solo instante en que el Bloque de Poder dominante, no atacara por todos los medios y con todos los medios a su alcance esa formulación diabólica de los comunistas: Prensa, radio, televisión, cine, universidades, libros, cátedras, folletos, hojas parroquiales, pulpitos, conferencias episcopales,  partidos políticos, discursos, parlamentos, asambleas departamentales, consejos municipales, juzgados, cortes supremas y, obviamente las Fuerzas Militares y de policía, tanto Oficiales como las Paramilitares; estuvieron al servicio exclusivo de esa idea de odio estigmatizador y exterminador. Hoy después de 70 años, los estigmatizadores cosechan las uvas de su propio odio y las secuelas destructivas de 70 años de un conflicto social y armado que espanta la civilización del hemisferio occidental.

Al exterminio ideológico siguió indubitablemente el exterminio físico: la cacería de conejos comunistas aterrorizados y desarmados, previamente ubicados por el pleonasmo de la Inteligencia Militar se inició, y solo un pequeño grupo de campesinos pobres y trabajadores del campo que en la lucha política por sus reivindicaciones agrarias había aclarado sus conciencias llevando en sus morrales a la espalda algunos libros comunistas (un libro pesa más que una panela, decían chorreando sudor pero sonrientes) lograron sobrevivir malamente y crecer escondidos en las tinieblas de la manigua tropical colombiana resistiendo la persecución y la cacería, armados con machetes y unas cuantas carabinas de la guerra de los mil días. Y lo más terrible, hasta hoy.

 Pero afuera del silencio de la selva, la predica anticomunista y la persecución dieron resultado: la formulación leninista inicial de la combinación de todas las formas de lucha de masas empezó a ser maquillada hasta que finalmente fue reemplazada por una participación electoral exigua y fraudulenta que los incitadores del odio permitieron. Los conceptos leninistas de Imperialismo y Oligarquía financiera fueron emasculados y sustituidos por los diletantes y ambiguos modismos de “Elite” y “Panamericanismo”.

El análisis clasista de la sociedad fue remplazado por un análisis “bobio” y lateralizante entre Izquierda y Derecha. La lucha de masas con su movilización social amplia se sustituyó por la participación ritual en elecciones amañadas. Las antiguas alianzas tácticas con sectores de la pequeña y mediana burguesía radicalizadas, marginados y vapuleados por el Imperialismo y la rosca oligárquica cipaya, fue reemplazada por su incorporación acrítica en un frente estrictamente electoral de Izquierda, bajo el grotesco concepto maoísta-liberal de burguesía nacionalista revolucionaria. Y así, pudieron ser candidatos presidenciales de la Izquierda Piedrahita Cardona, Pernía, Echeverry Mejía, Aljure, ect.

Hasta  llegar hoy día a considerar a los Gurropines rojaspinillistas Moreno-Rojas (pícaros Samperistas de siete suelas), a Petro arrogante reliquia del militarismo rojaspinillista del M19, o al pelechador y renegado comunista Carlos Romero con su clientela de concejal bogotano, como líderes de “Izquierda”. Y argumentando una gran apertura unitaria, a sellar alianzas electorales negativas con ropaje de Izquierda, con el fiscal Liberal de Samper Gómez Méndez, o con los hijos Liberales de López Michelsen, quienes buscaban cobrarle viejas cuentas liberales a Cesar Gaviria oponiéndose a su carnal Rafael Pardo. O con el conservador Yepes Álzate, interesado en quitarle los votos al pícaro de su hermano, ignorando la opinión popular. Como si la gente no supiera o se hubiera dado cuenta de quienes se trataba. Lo que se sembró se ha cosechado.

¿Están la Oligarquía cipaya y el Imperialismo sentados en una mesa dispuestos a pactar algunos acuerdos básicos para finalizar el tradicional e histórico conflicto social y armado de Colombia, como resultado de unas elecciones tramposas de las muchas que ha habido en Colombia?

¿O lo están; como resultado de no haber podido derrotar en 70 años de espantosa Contrainsurgencia, la tenaz, incansable y heroica resistencia de masas (política y militar combinadas) de la Insurgencia?

De la respuesta sincera a estas dos preguntas depende el futuro y la persistencia de la lucha de masas y la movilización social y popular por la Paz Democrática una vez se llegue al acuerdo final en la Habana, y el Partido Comunista Armado de las Farc se trasforme con su trípode estratégico (frente bolivariano, partido clandestino, ejercito miliciano) en un movimiento político y legal dispuesto a luchar abiertamente por las trasformaciones profundas que aún quedan pendientes para el futuro de la sociedad colombiana.

La combinación de todas las formas de lucha de masas no ha sido derrotada en Colombia en ningún momento. Mucho menos la movilización social y popular. Ni política ni militarmente porque responden a profundas necesidades sociales. En cambio las momentáneas alianzas electorales diletantes y oportunistas con una Burguesía Nacionalista Revolucionaria inexistente, fuera de no resistir el menor análisis teórico, lo único que ha cosechado fuera de legalizar el vetusto aparato electoral del Bloque de Poder Contrainsurgente, han sido sucesivas y desmoralizantes derrotas electorales y políticas.

Es hora de hacer un verdadero y serio análisis autocritico: Un verdadero debate. Está bien considerar el factor externo de la represión y exterminio Contrainsurgente contra el pueblo trabajador, pero no es todo. Se debe examinar honesta y profundamente el factor Interno por  quienes honradamente se reclaman marxistas sea de cualquiera de las vertientes que hoy enriquecen lo que llamaba Gramsci la Filosofía de la Praxis:

 Espulgar críticamente la teoría y la práctica con que se ha conducido durante todos estos espantosos años la lucha popular por la verdadera Democracia en Colombia. No hay otra forma de avanzar y hacer avanzar hacia adelante la rueda de la historia en Colombia y de no dejarse desmoralizar o paralizar por la Contrainsurgencia electoral, ante el reto histórico que se nos está presentando. ¿Cuál es la demora?

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Fuera de los análisis cualitativos (políticos) y cuantitativos (estadísticos y numéricos) hechos sobre las recientes elecciones para elegir alcaldes y gobernadores en Colombia, utilizados por cada uno de los jefes de grupo electoral para cantar o justificar mentirosamente su pequeña victoria, nadie se ha preguntado si unas elecciones así, atraerán a las Farc y a los demás grupos insurgentes hacia su metamorfosis en Partidos Políticos Desarmados (PPD).

Y digo metamorfosis, porque a pesar de la satanización mediática y la estigmatización de 70 años de contrainsurgencia diciendo que son unos “narco -terroristas” sin ideología, la realidad acabada de imponerse, por ejemplo en el caso de las Farc, que (como ellos mismos lo han reconocido) son un Partido Comunista Armado para la resistencia al exterminio oficial y, que de acuerdo a uno de los puntos de la agenda bilateral para la terminación del conflicto, va a transitar hacia otro estado de su desarrollo con su  participación política sin el uso de las armas.

Pero que viendo lo acabado de suceder con el ventajismo oficial, la trashumancia de votos, la compra cínica de votos, los delitos electorales vistos, los ríos de dinero “legal” o mermelada que llaman y los por fuera de ley o  provenientes del narcotráfico, la criminalización de la oposición, la espantosa satanización mediática, la persecución judicial de la Procuraduría y la Fiscalía, los fusilamientos oficiales, y además, toda esa “enredadera jurídica” de las leyes electorales y del aparato pre moderno electoral de Colombia, hechos o construidos para favorecer a unos cuantos “empresarios y contratistas”  millonarios de los dineros oficiales y estatales; no van a creer en lo más mínimo el cuento de “las garantías democráticas para el libre ejercicio de la oposición política” y menos a imaginar que tendrán alguna posibilidad de llegar a ocupar algún sitio de representación política democrática.

Ah, me responderán; esa es la Constitución del país que no está en discusión y es el proceso de descentralización que ya lleva 25 años de práctica positiva. Entonces, es cuando se les debe responder a todos aquellos embriagados con sus victorias electorales pírricas que, la lucha incalificable de los comunistas por la Democracia verdadera en Colombia y por una paz democrática con justicia social, no podrá quedar congelada por unos códigos pre modernos  que la realidad está mostrando quedaron obsoletos y desfasados de toda realidad real.

Uno de los primeros actos políticos (por cierto muy simbólico y significativo) del recién elegido alcalde Peñalosa, aún sin estar posesionado, fue reunirse con su Poder detrás de la sombra, el vicepresidente Vargas Lleras, y con los Ministros de trasporte, el de vivienda, el “empresario” de la ANI ( Agencia Nacional de Infraestructura) y el gobernador de Cundinamarca,  para rápidamente destrabar los 17 (diecisiete) mega-proyectos de infraestructura planeados para Bogotá que según el electo alcalde, su rival Petro tenía atascados. Dejando bien claro ante la opinión pública nacional e internacional la urgencia de continuar desarrollando aceleradamente la Infraestructura para las inversiones  del post conflicto en Bogotá y  en todo el país  que, según los evaluadores Trasnacionales del desarrollo capitalista tiene más de un siglo de atraso en Colombia. Por tanto no  se van a detener por nada, ni ante nada.

 Ver http://caracol.com.co/emisora/2015/10/26/bogota/1445890769_874851.html

Si esa urgencia desarrollista necesita de la democracia y se hace para “beneficiar la democracia más antigua de Latinoamérica” y para el bien público de todos los colombianos, no solo es prudente sino conveniente que,  se adecúen las instituciones y las leyes, en este caso que permitan y sobre todo (como se pactó)  garanticen la participación política electoral y democrática de los comunistas que harán el tránsito de armados a desarmados. De lo contrario un nuevo atasco se va a presentar en el cronograma para la firma final del acuerdo de paz en la Habana,  con el cual se intenta finalizar el llamado conflicto armado.

Es lo menos que se puede esperar después de la euforia triunfalista oficial,  que constata cualitativa y cuantitativamente  como su rival Uribe Vélez, ha quedado definitivamente bien descentralizado. 

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Carlos Rangel Pinzón, pariente de mi madre y colega amigo de mi padre, habiéndose graduado de médico en Ginebra (Suiza) al regresar en 1928 a su pueblito natal o patria chiquita de Oiba, muy cercano al Socorro  Colombia, iría a vivir un año después de su arribo, sin saberlo, uno de los episodios más inexplicados de la historia de la medicina colombiana: La extraña epidemia de fiebre amarilla urbana en la población del Socorro en el departamento de Santander.

A mediados de Abril de 1929, al iniciarse el periodo de lluvias que siguió un largo tiempo de sequía y calor, los cinco médicos graduados que ejercían su profesión allí, alarmados y desconcertados por la alta mortalidad de una enfermedad que a sus luces parecía corresponder con el diagnóstico clínico y patológico post mortem de la fiebre amarilla, se citaron en lo que se llamaba hospital, a una de aquellas usuales “juntas médicas” con el fin de intercambiar y discutir hallazgos médicos y conocimientos sobre tan preocupante causa de mortalidad.

Puestos de acuerdo en el diagnóstico, decidieron notificar a las autoridades sanitarias nacionales y del departamento de Santander, que respondieron enviando desde Bucaramanga a los doctores Rafael Ordoñez y en especial al Dr. Roberto Serpa Novoa, quien tenía experiencia directa en el manejo de una epidemia semejante ocurrida en Bucaramanga en 1923, y de inmediato recomendó centrar toda la actividad sanitaria y médica práctica en la erradicación de mosquitos o zancudos que, por las condiciones específicas de la población del Socorro se había convertido en una verdadera plaga.

Por sus conocimientos medico sanitarios adquiridos en la Suiza francesa y su dedicación profesional, Rangel Pinzón fue nombrado desde Bucaramanga, médico de asistencia pública de la zona de Socorro, con una asignación mensual de 120 pesos de la época, el 10 de julio de 1929,   cuando ya la epidemia había cedido dejando 150 casos confirmados y 35 muertos. Iniciando Agosto y cuando ya la urgencia había pasado, llegaron al Socorro los doctores Jorge Bevier y Antonio Peña Chavaría, junto con un equipo técnico de auxiliares enviados por la Fundación Rockefeller a estudiar el caso.

Rangel Pinzón, al final de su vida pudo escribir un libro autobiográfico de sus experiencias profesionales titulado “Medico en las Breñas. Editorial Minerva.1958, 296 páginas  (de donde extraje la fotografía que ilustra este texto) Libro que constituye una fuente inigualable de primera mano para constatar las miserables condiciones sanitarias y sociales de aquella región de Colombia por esas fechas, que él describe así:

-“Por aquel entonces no había acueducto en la ciudad del Socorro y el único medio para el aprovisionamiento de agua potable y demás menesteres se obtenía del agua lluvia mediante profundos aljibes de los cuales de los cuales cada casa tenía uno y había casas que tenían tres. Estos aljibes sin tapa o protección de anjeos que los preservara de la infestación larvaria favorecían la procreación exagerada de zancudos que también proliferan en las aguas estancadas de los caños obturados, los muladares tan frecuentes en el radio de la población y en muchas calles cubiertas completamente de hierbas, las cuales se encontraban en el más completo abandono. La ciudad de los Comuneros a más de carecer  de acueducto, no tenía alcantarillado lo cual lejos de resolver el problema lo complicaba. La mayor parte de los albañales se abría a las calles. El socorro, construido sobre una laja de roca durísima y de un espesor considerable, imposibilite la construcción de letrinas y las materias excrementicias rodaban a las calles arrastradas por las aguas lluvias, convirtiendo la ciudad  en públicos e involuntarios focos de suciedad…..y lo que eran las llamadas chicherías, expendios en casas malolientes de aspecto repugnante con techos y paredes cubiertos por  una capa negra grasienta debida a la evaporación de las bebidas embriagantes, y añádase a esto las charcas formadas por las lavazas arrojadas negligentemente por el suelo en donde confundidos por corredores y cuartuchos merodeaban cerdos y gallinas en medio de enjambres de moscas y aquí y allá desperdicios de comidas, cascaras de legumbres y basuras en montones próximos a estos concurridos lugares. Quienes dirigían estos negocios constituían trusts poderosos, siempre apoyados por gente de mala calaña, dispuestas a todo y formaban en rededor de los primeros lo que denominaban Cola, como quien dice grupo de matasietes asalariados” (pág. 89.-92)

Por eso el médico Rangel Pinzón, anticipándose varias décadas a la campaña oficial contra el llamado “chichismo”, a raíz de su nombramiento como médico de asistencia pública; en una entrevista realizada por el  periódico municipal “el centinela”, sintetizaba sus acciones así: -“Los primeros puntos sobre higienización que voy a desarrollar son el exterminio del zancudo, obtención de del auxilio nacional para la conclusión del acueducto y el alcantarillado de la ciudad y propensión por el cierre de las chicherías dentro del radio de la población (empeño este último en el cual me gané enemistades tales que, pusieron en peligro mi vida)” ( pág. 85)

Superada la urgencia sanitaria en el Socorro con el exterminio casi total del mosquito trasmisor, al parecer único logro visible de momento, pues los otros factores enumerados por Rangel Pinzón tardarían varios años en realizarse; vinieron las repercusiones sociales y políticas:

En Bucaramanga, la capital departamental que había sufrido una epidemia parecida en 1923, el diario Vanguardia Liberal propiedad del político liberal  Alejandro Galvis- Galvis, dio inicio a un prolongado  debate médico-periodístico con claro tinte partidista,  sobre el diagnóstico de la enfermedad, basado en los conocimientos disponibles en ese momento, las técnicas de laboratorio y exámenes post mortem, las medidas preventivas sanitarias y cuarentenas, y las repercusiones que una epidemia de la tan temible enfermedad tenía para los santandereanos y, en extensión para los norteamericanos, escarmentados por la terrible experiencia durante la construcción del Canal de Panamá, y el peligro que una epidemia de fiebre amarilla en una población como El Socorro, distante 90Km (en línea recta) de Barrancabermeja, podría tener para el numeroso personal técnico que en ese momento se encontraba trabajando en las explotaciones petrolíferas de la “Troco” y un poco más lejos, en los enclaves bananeros de la “Yunai” Fruit Company. También se argumentaba sobre los perjuicios que acarrearía al comercio internacional del café las cuarentenas obligatorias establecidas en los puertos colombianos.

El embajador de Colombia en Washington Enrique Olaya Herrera (futuro presidente de Colombia al año siguiente)   fue informado de la situación por su amigo personal y copartidario Galvis-Galvis (futuro gobernador sectario de Santander en el gobierno de Olaya Herrera). Era ya Octubre de 1929 y el régimen de la llamada hegemonía conservadora, en ese momento representado por Abadía Méndez, hundido en un pantano de corrupción y violencia política como la masacre de las bananeras en Santa Marta de 1928 y la represión violenta a las huelgas de braceros y trabajadores del rio Magdalena, desprestigiado por los denuncias de J.E. Gaitán y el auge de los movimientos populares, estaba llegando a su fin.

Entonces es cuando entró en escena la conocida Fundación Rockefeller, no como lo han querido mostrar algunos médicos, con el pasatiempo de historiadores, para propiciar una “ruptura epistemológica” en el paradigma científico entre el modelo médico Francés y el Estadounidense Flexneriano, sino más bien, como un instrumento científico de aprovechamiento de las enormes e insalvables diferencias científico tecnológicas y económicas habidas entre la miserable y atrasada Colombia y, la potencia imperialista de los EEUU en ascenso continuo desde fines del siglo XIX, en aquel momento triunfante e intacta físicamente después de la carnicería europea de la primera guerra mundial, con el fin de  apuntalar o afianzar aún más su dominación internacional en el comercio y las inversiones de capital financiero.

La Fundación Rockefeller o “comisión sanitaria” fundada en los EEUU en 1909, con el objetivo de preparar las condiciones médicas y sanitarias “pan-americanas”, para  favorecer y asegurar aquellas inversiones económicas estadounidenses en todo el sub continente americano, había definido como “obstáculos prioritarios” a las llamadas “patologías tropicales endémicas” o enfermedades de la miseria y el atraso, como la anemia tropical o uncinariasis que causaba estragos en las plantaciones cafeteras en expansión, la lepra o enfermedad de Hansen que por su alta prevalencia en Colombia, especialmente en el departamento de Santander, aterrorizaba a emigrantes e inversores extranjeros, la fiebre amarilla o plaga mortífera para los petroleros y constructores selváticos y su aliado el paludismo y, en los cinturones miserables y muladares de la ciudades, la tuberculosis contagiosa.

En 1916 llegó a Bogotá un equipo científico y técnico de la Fundación Rockefeller dirigido por el cirujano del US Army William Gorgas, con experiencias de saneamiento en Cuba y Panamá con el fin de estudiar los posibles focos de fiebre amarilla en el Magdalena medio y la costa caribe, y dos años después, con la doctrina internacional del presidente conservador Marco Fidel Suarez del “réspice polum” o mirar hacia la estrella polar de los EEUU, la Fundación Rockefeller se estableció definitivamente en Colombia como máxima autoridad sanitaria, durando su mandato hasta mediados del Siglo XX.

En 1926, el laboratorio central de referencia “Samper Martínez” fue adquirido por la Rockefeller y por esta razón, como hemos dicho, al comenzar Agosto de 1929,  apenas dominada la urgencia sanitaria, se hicieron presentes en El Socorro, enviados por ella, los doctores George Bevier y Antonio Peña Chavarría, junto con un equipo técnico, para hacer estudios epidemiológicos de la zona, recoger sueros de convalecientes con el fin de avanzar en sus estudios inmunológicos y emitir un diagnostico final con recomendaciones (coincidentes con las medidas prácticas realizadas por el médico Rangel Pinzón) que clausuraron la polémica partidista de Vanguardia Liberal y echaron un manto de oscuridad sobre tan preocupante acontecimiento, pues algunos casos esporádicos de fiebre amarilla rural y selvática,  (todavía no descubierta) sin ninguna resonancia periodística en las ciudades capitales siguieron presentándose.

Se estaba ya en otro gobierno, el de la hegemonía liberal de Olaya Herrera en Bogotá y del gobernador sectario Alejandro Galvis-Galvis en Bucaramanga y, a ellos correspondería continuar adelantando las políticas sanitarias, higiénicas y de salud pública para Colombia, recomendadas por la omnipresente y humanitaria  Fundación Rockefeller, a quien la salud de los colombianos, actualmente, debe tantos beneficios.  

Fuente imagen: Libro de Carlos Rangel Pinzón. “Médico en las Breñas”. Editorial Minerva. Bogotá 1958. Página 100.    

            

               

                                  

Recuerdo como una cicatriz intelectual, en San Vicente del Caguán aquel septiembre del 2001, cuando como miembro de la comisión de los notables, nombrada por la mesa de diálogos de paz Pastrana-Farc; el mono Jojoy intervino en una discusión política o ideológica, es difícil decirlo ahora, para zanjar una antigua, profunda y enconada controversia “teórica” sobre lo que la izquierda marxista ha denominado tradicionalmente “el carácter de la revolución en Colombia”: ¿Socialista?  ¿Democrática? ¿Democrática en marcha al socialismo?  ¿Democrática paso y parte esencial del Socialismo?, ect y demás conjugaciones retoricas que cada grupo marxista ha ido formulando como su justificación político-ideológica de su Praxis momentánea.

Decía Jojoy con la rudeza campesina que lo caracterizaba: …. “A nosotros los de las FARC, el proletariado socialista no nos ha dejado sino su ideología y uno que otro cuadro que ha venido por el Partido Comunista a ayudarnos a esclarecer nuestra lucha. Pero los combatientes de todos estos años y los millones de muertos los hemos puesto nosotros; los campesinos pobres y los trabajadores del campo”.

Y a continuación preguntaba al grupo allí presente: -¿Cuál es la esencia de la lucha nuestra?  Muy sencillo, respondió: - “La democracia, el socialismo y ojalá el comunismo descrito por Marx. Pero por ahora, luchamos por una simple Reforma Agraria que acabe con el latifundismo improductivo capitalista del Estado de Sitio permanente y eso, es una lucha profundamente democrática que el movimiento agrario y campesino se planteó desde hace muchísimos años; muchos años antes de que hubieran nacido las Farc. No lo olviden”. Soltó una de esas sonoras carcajadas y volteando la espalda nos dijo: -“Ahí les quedo. Me voy porque la revolución colombiana me necesita en otro lado” y desapareció, talvez hacia su destino final.

Cuantas vueltas y revueltas le he dado a esa brusca escena en mis largas noches del exilio en estos inviernos Noreuropeos y más ahora, cuando la posibilidad real de un pacto político de paz en la Habana, acerca cada día más la Solución Política al histórico conflicto social y armado de Colombia; pero paradójicamente crece rabiosamente la oposición visceral de la fracción de clase extremista (de financistas y terratenientes beneficiarios de los negocios de la guerra y la antidemocracia) liderada por Uribe Vélez y el sacristán Ordoñez, opuesta rabiosamente a la fracción de clase dominante (también de financistas y terratenientes ) aunque más realistas o moderados que, al haber hecho un análisis objetivo de clase ( el cual muy seguramente viene directamente de los EEUU) consideran que llegó la hora de realizar ese pacto político con la Insurgencia para finalizar el llamado conflicto armado colombiano.

Esta fractura dentro de la clase dominante y el Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) al parecer irreparable, es una (talvez la más importante) consecuencia del proceso de la Habana. Desconocerlo sería no solo autodestructivo, sino insensato. Ya lo comprobarán aún más en las próximas elecciones de Colombia. 

Y ese es el comportamiento de algunos “¿amigos?” llamados de izquierda : autodestructivos e insensatos, quienes con una retórica delirante y vacía, llena de frases altisonantes y pseudo revolucionarias que recuerdan a los “maximalistas y mencheviques rusos del Todo o Nada” descritos por Lenin en sus artículos sobre el infantilismo extremo izquierdista, ahora, con el sambenito de defender la revolución colombiana traicionada, pretenden inescrupulosamente enviar desde sus cubículos de cristal de profesores universitarios, a millares de campesinos pobres y trabajadores del campo a la muerte casi segura en un combate militar (tremendamente desigual) por el socialismo puro no traidor. Muertes que ellos verán cómodamente comiendo papas fritas, crash, crash, en los noticieros de televisión y sintiendo la satisfacción intelectual narcisista de que sus pomposas consignas anarquistas o extremo izquierdistas si eran justificadas ante la historia.

Los barrigones de la Habana (caricaturizados por Osuna) han traicionado la revolución colombiana, gritan,  y a los campesinos y trabajadores del campo que dicen representar con su “ternurismo”, sus lágrimas de sometimiento y su capitulación traidora. Lo de siempre: la revolución traicionada, que como decía Lenin le lleva el agua al molino mediático reaccionario de Uribe Vélez y el rábula Ordoñez y a la  fraccion de clase dominante que estos representan.

Los extremos se tocan (o ¿son idénticos?) en su formalismo, su antidemocracia y en su absolutismo, pues para el marxismo dialectico nada es absoluto, por el contrario, todo es relativo y fluyente. Todo se mueve y puede ser trasformado por la praxis trasformadora humana; y, el “post acuerdo de la Habana” (en ningún caso “post conflicto” que no concluirá ahí, pues lo que finalizará es la confrontación armada) es precisamente ese espacio democrático que se le arrancará al Bloque de Poder Contrainsurgente dominante en Colombia (BPCi), para avanzar mediante la movilización popular en más trasformaciones democráticas, no solo en el campo y en las regiones agrarias, sino en la vida política, jurídica, económica y cultural de los colombianos del futuro quienes sin duda reemplazarán el terror por la esperanza.  

La Hydra de 7 cabezas de la mitología griega, ha sacado otra cabeza diferente a la Uribe-Ordoñez y esta vez ha salido por detrás, en la retaguardia del lago de Lerma y nos exige como a Hércules, un cuidado especial para saberla enfrentar, defendiendo a como dé lugar “el carácter democrático de la actual momento del conflicto colombiano”. No hay ningún motivo para dudar: Es una lucha radical por una Democracia  profunda, amplia participativa, popular y protagónica, la que una vez logrado el acuerdo de la Habana se debe tomar las calles y carreteras de Colombia.

Fuente imagen: Internet           

 

En su habitual estilo melifluo de apariencia política y con el cual el general Herrera Berbel reemplazó en las páginas editoriales del diario El Tiempo a su colega el general Violencia Tovar,  en su último artículo (15.10.2015) titulado “¿Fin del fin?”, afirma que:

…”entre los elementos por considerar sobre el fin del fin, es claro que la guerrilla está sentada en La Habana por la acción operacional sostenida de las Fuerzas Armadas”….  

Afirmación hecha después de haber formulado (a sí mismo y a los lectores) una significativa pregunta que sibilinamente apunta a cuestionar al presidente de la llamada República de Colombia, de la siguiente manera:

…..”Entrando en materia, valdría la pena preguntarnos: ¿nos acostumbramos a la guerra? No creo que sea así, pero no se puede desconocer que si hay un juego de intereses ocultos y un lucro económico de unos pocos, ¿es una guerra inútil y costosa? Lo es, razón tenía el general Mejía Valenzuela en ese sentido. ¿Se definió el tipo de victoria por alcanzar? Aprecio que no lo suficiente, faltó una cultura de seguridad en la clase política para formularla bajo un concepto de aplicación integral de los instrumentos de acción del Estado. En ocasiones tuvo mayor peso la personalidad del Jefe del Estado sobre la idea en ejecución, y los objetivos político-estratégicos por alcanzar”…..

Y un poco más adelante, dándose respuesta a sus profundas dudas, deja salir las orejitas peludas de su formación militar made in USA y que llama acumulado histórico de varios lustros de actividad militar así……

” ¿Es viable explorar una salida política al conflicto? Considero que sí están dadas las condiciones esenciales porque la guerrilla llegó a su punto culminante, pero ello no indica que esté asegurado su feliz término. Como respaldo a esta alternativa, contamos con unas Fuerzas Armadas preparadas para la guerra o la paz, y listas para neutralizar cualquier amenaza que persista en su actuar violento como método de lucha”……

Lo que el atildado general olvida es el espejo. ¿Acaso no se le podría preguntar a él lo mismo?

¿No están sentadas las heroicas FFMM de Colombia en una mesa de diálogos como la de la Habana, debido “al acumulado histórico de Resistencia (atención: Resistencia política y armada) al exterminio clasista oligárquico pro yanqui de 70 años de desarrollo capitalista en Colombia, en especial en el miserable y asolado campo colombiano?

¿Considera acaso el general Herrera que; el episodio repulsivo, aborrecible y repugnante ante la humanidad de los llamados Falsos Positivos (del cual no se puede sustraer al invocado y heroico líder Padilla de León con su dossier de violador de Derechos Humanos y que le costó su embajada en Austria) puede ser considerado en algún momento de la civilización actual como una honrosa victoria militar del “acumulado histórico” de las  mega-heroicas Fuerzas Armadas de Colombia?

O, ¿es por el contrario la más grande derrota que haya sufrido ejército alguno, sostenido con todo el peso político, militar, económico y tecnológico de los EEUU y que definitivamente borró de la mente de los estrategas Contrainsurgentes la posibilidad de una victoria militar contra- guerrillera y los obligó a pensar en la Solución Política del conflicto social y armado colombiano?

Acaso el general Herrera, en sus densas interrogaciones sobre “la falta de una cultura de seguridad en la clase política para formularla bajo un concepto de aplicación integral de los instrumentos de acción del Estado”, que la sociología de la Resistencia mundial denomina Doctrina de la Seguridad Nacional (DSN); no se ha dado cuenta aún de su colapso y de que se hizo inviable (legítima y legalmente) con el famoso episodio de la “refundación integral de la patria pactada en El Ralito” y la Para- política (obviamente de la clase política invocada), llevada  de la mano por Uribe Vélez en el 2002, para concluir la toma del Estado Integral de Colombia y montar el Estado de Opinión?

En 2001, poco antes de la ruptura de los diálogos del Caguán adelantados con la nulidad de Pastrana Arango, a la par de una ofensiva política adelantada por el entonces figurón liberal Vargas Lleras (hoy por el arte del birlibirloque ya no es Liberal) y por el Caimacán antioqueño Luis Guillermo Vélez, también Liberal que sin birloque dejó de serlo, se hizo paralelamente una ofensiva militar “de cerco y aniquilamiento” sobre  la zona del Caguán, adelantada por las mismas….”Fuerza  Armadas preparadas para la guerra o la paz, y listas para neutralizar cualquier amenaza que persista en su actuar violento como método de lucha”……

Sin embargo no vemos la pregunta del general ¿A dónde condujo esa ruptura de aquél proceso de Paz? Por la sencilla razón que tendría que responderse que; los condujo 13 años después a otro proceso de Paz, el de la Habana, incluso más desventajoso como el mismo general Herrera lo reconoce en todo su escrito.

Hoy la correlación de fuerzas democráticas y progresistas favorable a la finalización del conflicto interno colombiano y la paz es mayoritaria y activa, tanto a nivel nacional como internacional y Mundial, lo que no sucedía en el 2002.

 Es más, el factor fundamental y esencial de la guerra Contrainsurgente en Colombia, los EEUU, han manifestado su decisión seria y creíble para que el llamado conflicto interno colombiano se concluya de una vez por todas, y, sin el cual no habrá paz en Colombia nunca. Hecho que no se ha sabido leer bien e interpretar mejor por el militarismo leguleyo y sus dos figuras emblemáticas Uribe Vélez y el sacristán Ordoñez, quienes alucinadamente persisten en continuar usando todas las formas de lucha periodística (unas veces la fábula, otras la mentira y otras la calumnia) con algún eco en alguna Brigada Militar que insiste en provocar incidentes militares que rompan la tregua unilateral decretada por las Farc y dé al traste con el avanzado proceso de la Habana, creyendo repetir exitosamente el cerco político y militar contra la paz exitoso del 2002 en el Caguán y justifique lo que el general Herrera llama el uso de unas …..” Fuerzas Armadas listas para neutralizar cualquier amenaza que persista en su actuar violento como método de lucha”……

Lo que el general Herrera, con todo respeto me atrevería a sugerirle, es que considere el fin del fin en Colombia,  de la Doctrina de la Seguridad Nacional (DSN) que es lo que se está debatiendo actualmente la sociedad colombiana y una vez superado el TERROR que es su componente básico y sea remplazado por su contrario dialectico la ESPERANZA, nos ayude a construir unas Fuerzas Militares para defender las fronteras y no para continuar matando enemigos internos comunistas cuando la guerra fría hace mucho se terminó. Ojalá y me escuchara…..  

Fuente imagen: Internet: Pinzón, Santos y Herrera Berbel.     

               

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  • Exiliados invisibilizados
  • Declaración final del II Encuentro de la Constituyente de Exiliadas y Exiliados Perseguidos por el Estado colombiano
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Föreningen Jaime Pardo Leal

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