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En un video publicado en su cuenta de Facebook, el senador Álvaro Uribe por el partido Centro Democrático invitó a la comunidad internacional a intervenir en Venezuela. Sus declaraciones se suman a las del presidente Juan Manuel Santos, quien la semana pasada manifestó que “la Revolución Bolivariana fracasó”.


En el video, Uribe señala que la situación de Venezuela es comparable a la crisis humanitaria por la que atraviesa Siria: “Esta tiranía tiene la misma gravedad de las armas químicas que Siria utiliza contra sus ciudadanos”. Señaló además a funcionarios del gobierno venezolano de ser “socios de la criminalidad”.

Tras una semana de protestas chavistas y opositoras, las declaraciones del senador Uribe alimentan la tensión diplomática entre Colombia y Venezuela. Nicolás Maduro manifestó hace un par de días: “Nos duele en el alma la amarga ingratitud del Gobierno Santos hacia Venezuela y su Gobierno que tanto ha hecho por la paz de Colombia”.

María Ángela Holguín, Canciller de Colombia, señaló ante la Organización de la Naciones Unidas -ONU- que en Venezuela hay un armamento de milicias civiles cuya peligrosidad preocupa al gobierno colombiano. Rafael Ramírez, embajador venezolano en la ONU, explicó que no se trata de civiles ya que se trata de un ejército dependiente de las Fuerzas Armadas.

¿Qué es un golpe de Estado?

Cualquier intervención política, económica o militar, e incluso mediática, a un Gobierno legítimo y legalmente constituido, son prácticas consideradas como amenazas a un posible golpe de Estado. Actualmente Venezuela atraviesa por una amenaza de ese tipo, bajo el apoyo de gobiernos como el de Colombia.

En América Latina se destacan golpes a la soberanía de naciones, en su ejercicio de poder democrático gubernamental, en casos como el de Chile con Augusto Pinochet (1973) y Argentina con Jorge Rafael Videla (1976), condenadas por cometer delitos de lesa humanidad.

En exclusivo informe para Café Picante, nuestro director Antonio Morales Riveira, confirmó las excesivas condiciones de lujo en las que habitan los integrantes de las Farc en la zona veredal Antonio Nariño, en Icononzo, Tolima.

¡Todo un resort!

Miércoles, 12 Abril 2017 15:58

El falso testigo en el caso Mateo...

El carrusel de los Falsos testigos contra el Pensamiento crítico...Mateo  Gutiérrez  León otro estudiante  de la  Universidad  Nacional de  Colombia   víctima  de  montaje  judicial  detenido  el  pasado  23 de febrero de  2017, es un joven de  20 años de edad acusado injustamente  de terrorismo.

Vamos a realizar   un análisis  jurídico de fondo  sobre el falso testimonio  que ha hecho  que varios  estudiantes,  han sido  injustamente  acusados  encarcelados, condenados o han sufrido el escarnio de un proceso  penal por  culpa de testimonios falsos  o errados.

Muchas y diversas  son las consecuencias;  a los ojos de la sociedad. Mateo  aparece como un delincuente, como un terrorista.  “…La  imposición  de una pena privativa  de la libertad es la más  grave  intervención  en la  Libertad  de  una persona  que el ordenamiento Jurídico  que autoriza al  Estado, intervención que se proyecta  de la privación de la  libertad”. [1]

Tengamos en cuenta  que la verdad es una sola aunque algunos filósofos y teóricos han distinguido  varios  tipos de verdad  como la ontológica,  histórica, noticiada  y procesal;  La verdad procesal  por su parte, es la que se plasma en los relatos fácticos  de las resoluciones judiciales.  Es  un concepto reducido, se conoce  como la verdad a través del proceso,  solo cuando se produce  en las  formas  legales establecidas  y los tiempos determinados para ello: es decir  que la prueba  es el medio  más confiable para descubrir  la verdad real  y, a la vez,  la mayor garantía  contra la arbitrariedad de las decisiones  judiciales.

La prueba constituye  el medio más  confiable   para descubrir la verdad, por lo cual,  en el proceso  judicial  se debe siempre  trabajar  sobre hechos históricos  que  serán parte  de la sentencia y que deberán  estar sustentados  en pruebas.  Así mismo, las sentencias  solo pueden  y deben apoyarse  en pruebas.  

Es por ello que el falso testimonio  atenta  contra la administración de  justicia, busca inducir en error  al  Juez  o Tribunal  ante  el que se presta, actitud que causa grave daño , no solo a la recta  administración de justicia , sino  a los particulares  que ven  comprometida  su  libertad  , dignidad y honra  cuando el falso testimonio es dado en causa  criminal.  El delito de falso testimonio  castiga  el incumplimiento  de los deberes  de veracidad en integridad  inherentes  a  la obligación de testificar ,  en tanto entorpece  la  actividad  judicial  y obstaculiza  la  justicia,  por lo cual,  puede afirmarse que,  tiene  por objeto jurídico  especifico  la justicia en su  más amplio sentido.  Concretamente,  la tipificación del falso testimonio  protege la certeza  de la prueba testifical. 

La Ley 599  de 2000   establece  en su Artículo  442  que  “ El que en actuación judicial o administrativa,  bajo la gravedad del juramento  ante autoridad competente, falte  a la verdad  o la calle total  o parcialmente,  incurrirá  en prisión de  6  a  12  años”.

Es decir que el delito se consume  cuando el declarante termina su exposición  y en el caso en comento  de Mateo  apreciamos que existe claramente  un dolo por parte  del  testificante  pues el agente  conoce los  hechos constitutivos  de  la infracción penal y quiere  su realización  y también es dolosa  la conducta , ya que falta  a la verdad y esta declarando falsamente .

En conclusión el falso testimonio no es un delito de resultado  , no hace falta  que el comportamiento  típico  ocasione  una concreta  alteración al mundo circundante , basta  que tenga  la potencialidad  de producir efectos  jurídicos, de ahí que   a afecto  de la anti juridicidad del delito, es suficiente  que la falta  a la verdad  o ocultamiento parcial  o total de ésta,  recaiga en aspectos creíbles  , verosímiles  y potenciales  capaces de afectar la eficacia  de  la  credibilidad y la confiabilidad  de las decisiones judiciales  o administrativas.

Aclaremos que la prueba testimonial  consiste  en el relato  que un tercero le  hace al Juez sobre el  conocimiento  que tiene  de hechos en general  o la declaración representativa   que una persona,  que no es parte en el proceso  en que se aduce ,  hace a un Juez  con fines procesales, sobre lo que dice  saber  respecto de los  hechos  de cualquier  naturaleza.  Ha dicho por ejemplo la Corte Suprema  de  Justicia  que el testimonio es la expresión  de  los hechos percibidos  por los sentidos; es un recuento   de las diversas  modalidades  que rodean el acto  y del modo como han llegado  a su conocimiento los hechos  que se aseveran.

En todo caso, el  Juez,  cuando  el testigo explique las circunstancias de tiempo  y lugar  debe preguntarle  el porqué de su presencia en el sitio    y el porqué  de la  observación de los hechos  situación que en el caso  de  Mateo  a todas luces, se puede percibir  es falso, dado que  la descripción  que el testigo  da  de  la descripción física que no corresponde   a la real de Mateo.

Podemos decir  entonces que un testimonio no debe gozar  de credibilidad alguna  cuando desconoce o violenta  los principios de la lógica, la ciencia  o la experiencia y en estos casos como el de Mateo  y otros   se ha logrado demostrar  que son testigos falsos, donde el delito  y la falsedad   han adquirido  el carácter  de   habito,  mitomanía, o tendencia  a mentir.

Finalmente,  podemos determinar  que la valoración de este testigo  no tiene  ninguna relevancia  para el caso Mateo, pues observemos que   este medio de  prueba  carece la percepción, memoria  y   credibilidad del depositante. Como  lo explica  el Profesor  Miguel Ángel Beltrán; “En efecto, la captura de Mateo se hizo con base en la declaración de una de las víctimas que en el momento de los hechos era menor de edad y que identificó a la persona que lo amordazó como un individuo de tez morena, cabello rubio recogido y depilado. Cerca de un año y medio después el mencionado testigo, en un reconocimiento fotográfico, cuyo procedimiento arroja serias dudas, señaló a Mateo como el responsable de haber colocado el explosivo panfletario en el lugar de los hechos que se le imputan. Pero lo cierto es que la descripción física hecha por el testigo no coincide con la de Mateo que es una persona de tez blanca, de pelo castaño oscuro, cejas pobladas y que desde sus años de adolescente no usa el cabello largo, como lo puso de presente su abogado defensor Eduardo Matías.”[2]

Es más,  podemos  afirmar  con toda certeza que   esta práctica  se viene realizando  de una manera  sistemática  por parte del Estado  como  una política  pública  para  mostrar falsos resultados frente   a la  criminalidad, pues el mismo señor presidente  de la República  y su Ministro de Defensa  tomaron cartas  en el asunto  y de una  manera pública  mostraron  un show mediático en el caso  Mateo; frente  a esta situación el Profesor  Miguel Ángel Beltrán expresa; Es claro que la captura de Mateo y su presentación ante la opinión pública como un “peligroso terrorista”, tuvo como trasfondo inmediato la directriz presidencial dada el día anterior a la policía en el sentido de “capturar de manera inmediata a los responsables del atentado de la Macarena” y dar así un parte mediático de tranquilidad a la ciudadanía bogotana, tras el fallecimiento del patrullero Albeiro Garibello. Para ello se recurrió aun “falso positivo judicial”, práctica que ha ejercido de manera sistemática el Estado colombiano y que, entre otras cosas, busca mostrar la capacidad operativa de las autoridades incriminando en hechos delictivos a personas inocentes que proceden de familias de escasos recursos o como en el caso de Mateo, tienen un cierto perfil crítico.[3]

El Ente investigador  se ha convertido  en un instrumento de persecución  y criminalización  contra  la  Universidad, la Libertad  de Pensamiento, de opinión, de cátedra  y desde  luego  contra el pensamiento  crítico de los opositores al sistema; Como lo describe Pablo Enrique Triana; “Colombia es un Estado tan ridículo que su Fiscalía puede inculpar a un joven estudiante simplemente diciendo que es estudiante de la Nacional (la universidad de los tirapiedra), que viajó a Cuba (tierra del demonio) con su mamá, y que durante su adolescencia ha cambiado muchas veces de look (¿qué adolescente no lo hace?). Pero en cambio, frente al centenar de asesinatos de líderes sociales en las regiones apartadas del país, tiene la osadía de decir que son hechos inconexos, que no hay ningún común denominador en los asesinatos… Ah claro, salvo el pequeño detalle que todos eran líderes sociales en regiones de alta incidencia paramilitar. Pero no, la justa, imparcial e ilustre Fiscalía prefiere decir que eso deben ser homicidios de delincuencia común, atracos o venganzas personales, y que todos los que pensamos que tal vez esos asesinatos se deban a que todas las víctimas defendían causas sociales, somos loquitos de las conspiración, paranoicos obsesionados con el coco que vemos fantasmas donde no hay.[4]”,

 

Y es  por ello que  Mateo  Gutiérrez  debe ser puesto  inmediatamente  en Libertad  y que una vez  más  se debe investigar  a fondo  este carrusel  de los falsos testigos  de la Fiscalía General de la Nación  que ha venido  criminalizando  con estas falsos testimonios  el pensamiento crítico.

 

Abril 12 de 2017.

 

[1] Roxin Claus.  Fundamentos  Políticos  Criminales  del Derecho Penal

[2] Beltrán, Miguel Ángel. La Injusta Judicialización de Mateo: Continuidad de la Pedagogía para la Guerra.  Abril  10 2017.

[3] Ibídem.

[4]  Triana Ballesteros. Pablo Enrique.  Las Dos  Orillas.  https://www.las2orillas.co/mateo-gutierrez-falso-positivo-judicial/

Arnubio Triana Mahecha, alias ‘Botalón’, exjefe paramilitar había recuperado su libertad en septiembre de 2015 luego de cumplir su pena de ocho años bajo la Ley de Justicia y Paz. La Fiscalía lo acusa, además, de liderar una organización criminal dedicada al microtráfico y la extorsión en varios municipios del Magdalena Medio antioqueño y santandereano.

El inusitado incremento de homicidios, extorsiones, amenazas y otras expresiones de violencia registradas durante el primer semestre del año anterior en Cimitarra, Santander, motivó la apertura de una investigación por parte de la Fiscalía Primera Especializada de Barrancabermeja que hoy tiene al exjefe paramilitar Arnubio Triana Mahecha, alias ‘Botalón’, a punto de perder los beneficios judiciales que recibió por su participación en la Ley de Justicia y Paz.

Todo comenzó en esa primera mitad del año pasado, cuando el Ente Investigador se dio a la tarea de esclarecer una seguidilla de asesinatos cometidos entre los meses de mayo y junio de 2016 en Cimitarra. Uno de los casos más connotados fue el de Arnulfo González Velásquez, ocurrido el 31 de mayo en la vía que conduce al corregimiento La India.

Este líder agrario y reconocido ecologista de la región integraba el Fondo de Inversión y Reactivación del Sector Agropecuario y Microempresarial del Municipio de Cimitarra, y, además, hacía parte del movimiento político Marcha Patriótica. En este caso, las indagaciones comenzaron a rendir frutos rápidamente. La Fiscalía pudo establecer que su muerte fue una retaliación a las constantes denuncias que hacía sobre el tráfico ilegal de madera en la región.

La explicación de este homicidio coincidió con la divulgación de un informe de riesgo emitido por la Defensoría del Pueblo que determinó que entre el 1 de enero de 2016 y el 5 de marzo de 2017 fueron asesinados 156 líderes sociales y defensores de derechos humanos.

Defensoría del Pueblo emite informe de riesgo sobre líderes sociales

En otros seis asesinatos atribuidos al grupo armado liderado por ‘Botalón’, la Fiscalía determinó que obedecieron a la negativa de las víctimas a pagar ‘vacunas’ y a ajustes de cuentas entre criminales ansiosos de dinero y poder.

Los responsables de esta ola de violencia comenzaron a ser identificados como miembros de una organización criminal denominada Los Bravos, surgida en enero de 2016 e integrada en su gran mayoría por desmovilizados de las antiguas Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (Acmm) y dedicada a la venta de estupefacientes, cometer homicidios selectivos y cobrar extorsiones a ganaderos y comerciantes en las localidades de Cimitarra, Puerto Berrío y Puerto Boyacá.

¿Quién es ‘Botalón’, el exjefe paramilitar que acaba de salir de la cárcel?

Lo que despertó la atención de las autoridades judiciales fueron las evidencias que terminaron vinculando a los miembros de Los Bravos con Arnubio Triana Mahecha, alias ‘Botalón’, antiguo jefe paramilitar de las Acmm, quien recuperó su libertad en septiembre de 2015 tras cumplir con la condena de ocho años impuesta por el Tribunal de Justicia y Paz de Bogotá, como parte de los beneficios judiciales contemplados en la Ley de Justicia y Paz para aquellos que se desmovilizaron de manera colectiva bajo los acuerdos con el gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe (2002-2010).

¿Reincidió ‘Botalón?

captura botalon 2De acuerdo con la Fiscalía, el grupo armado ilegal comandado por alias 'Botalón' inició operaciones en enero de 2016; hacían parte de él algunos desmovilizados de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio; y contaban con el apoyo de miembros de la Fuerza Pública. Foto: Juan Diego Restrepo E.

“Cómo bien se sabe, este pueblo tiene un patrón, se llama ‘Botalón’, salió de la cárcel hace como año y medio, y por aquí todo mundo lo respeta. Lo que pasa es que él no quiere verse involucrado en nada y por eso cedió el poder”, declararon varios testigos a la Fiscalía Primera Especializada de Barrancabermeja en alusión a alias ‘Botalón’, señalado por “fuentes formales y no formales” como el “hombre fuerte” de la organización criminal, quien, desde su sitio de residencia en Rionegro, Antioquia, autorizaba la comisión de delitos como homicidios selectivos, cobros extorsivos y ajustes de cuentas.

En este sentido, el Ente Investigador señaló que este grupo delincuencial, además de controlar la venta de estupefacientes en varios municipios del Magdalena Medio antioqueño y santandereano, eliminando de paso a varios competidores, e imponer cobros extorsivos a finqueros, ganaderos y comerciantes, también sometió a sangre y fuego a los denominados prestamistas ‘paga-diarios’ de la región, todo ello bajo el consentimiento y conocimiento de alias ‘Botalón’.

“Varios comerciantes denunciaron haber recibido llamadas extorsivas de personas que se identificaron como subalternos de ‘Botalón”, afirmó el Fiscal Primero Especializado, quien, además, expuso que “en entrevistas a varias víctimas de la región se logra establecer que Arnubio Triana, alias ‘Botalón’, efectivamente tiene el control y ejerce poder sobre los integrantes del combo delincuencial que delinque en Cimitarra y que tiene pleno conocimiento de las actividades ilegales desarrolladas por los hombres bajo su mando”.

El representante del Ente Acusador también explicó que este grupo armado ilegal contaba con el apoyo de miembros de la Policía Nacional, quienes se pusieron a su servicio, una vez se supo que estaba liderando la organización ilegal en Cimitarra.

Llegaron entonces las primeras capturas y los primeros allanamientos realizados por las autoridades de Policía en la localidad de Cimitarra. Las evidencias allí encontradas incrementaron aún más las sospechas sobre el exjefe paramilitar y su cercanía con esta organización delincuencial. “Al revisar los celulares de estas personas capturadas se establece que mantenían comunicación permanente con el señor Triana Mahecha y que este tenía injerencia en las actividades ilícitas cometidas en Cimitarra y Puerto Araujo (Santander), Puerto Berrío (Antioquia) y Puerto Boyacá (Boyacá)”, añadió el funcionario judicial.

Las acciones de las autoridades los llevaron a interceptar 45 líneas telefónicas con el fin de identificar los miembros de esta organización. Las evidencias condujeron a establecer que Triana Mahecha estaba a la cabeza del grupo armado ilegal, por lo que se expidió el pasado 21 de enero orden de captura en su contra y se desarrolló un gigantesco operativo realizado el 9 de febrero en Cimitarra, Bogotá, Medellín, Segovia y Vegachí (nordeste de Antioquia), que permitió la captura de 25 personas, entre ellas Ruby Triana Mahecha, hermano de alias ‘Botalón’.

El cerco contra el exjefe paramilitar comenzó a cerrarse el pasado 4 de marzo, cuando agentes de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá detuvieron en el sector El Poblado, de Medellín, a Juan Esteban Triana Cardona, hijo de alias ‘Botalón’, señalado como responsable de cobros extorsivos a comerciantes y ganaderos. Asfixiado por las acusaciones en su contra, Triana Mahecha se entregó a funcionarios de la Sijin en la capital antioqueña el pasado 30 de marzo, acompañado de sus abogados de confianza.

Durante la audiencia de imputación de cargos e imposición de medida de aseguramiento, realizada ayer en Medellín, la Fiscalía lo acusó de concierto para delinquir agravado, homicidio, tráfico de estupefacientes, extorsión y financiación de grupos armados ilegales y solicitó que fuera recluido en la cárcel, tras considerar que podía obstruir el proceso, entre otras razones porque uno de los testigos fue asesinado hace varios meses. El exparamilitar no aceptó los cargos.

A alias ‘Botalón’ lo asistieron en esta audiencia cuatro abogados, quienes intentaron evitar que su defendido volviera a un penal. No obstante, el Juez 31 Penal Municipal de Medellín, con funciones de control de garantías, acogió la petición del fiscal del caso y decidió enviarlo a un centro reclusorio, donde deberá esperar el juicio. De ser hallado culpable, perdería inmediatamente los beneficios recibidos por su participación en la Ley de Justicia y Paz, y podría enfrentar penas que van hasta 40 años.

Pasado paramilitar

captura botalon 3En enero de 2006 las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá se desmovilizaron. Sin embargo, tres años después, las autoridades confirmaron que desmovilizados de ese seguían delinquiendo. Foto: archivo Semana.

En diciembre de 2014 la Sala de Justicia y Paz del Tribunal de Bogotá condenó a Triana Mahecha por 309 delitos cometidos en Puerto Boyacá y Cimitarra, otorgándole el beneficio de la pena alternativa de ocho años, que cumplió en septiembre de 2015. Aunque gozaba de su libertad, Triana Mahecha debía presentarse ante los estrados judiciales durante cuatro años más.  

‘Botalón’ es recordado en el Magdalena Medio por las acciones que dejaron decenas de personas desaparecidas que dejó en esta región. A la edad de 19 años ingresó como patrullero a las Autodefensas de Puerto Boyacá, convirtiéndose en hombre de confianza de Henry Pérez. Cuando Gonzalo y Henry Pérez fueron asesinados en 1991, el grupo pasó al mando de Luis Meneses, conocido como ‘Ariel Otero’. Este jefe paramilitar negoció en diciembre de ese año la desmovilización de sus hombres con el gobierno de César Gaviria (1990-1994). ‘Botalón’ hizo parte de los combatientes que entregaron sus armas y, según él, se dedicó a labores de ganadería.

No obstante, en 1994, luego del asesinato de varios excombatientes de aquellas autodefensas, ‘Botalón’ decidió rearmar a los paramilitares de Puerto Boyacá, pero esta vez bajo su mando. Se “repartió” el territorio con Ramón Isaza, quien estaba al otro lado del río Magdalena. Según las bases de datos de la Fiscalía, entre 1994 y 2006, en aquellas zonas desaparecieron a 427 personas, 161 de ellas atribuidas a ‘Botalón’ y sus hombres. En la mayoría de los casos, los paramilitares llevaron a las víctimas a las afueras del pueblo, a un lugar al que todos conocen como ‘Los transmisores’, donde los desmembraban para luego tirarlos al río.

‘Botalón’ ordenó el asesinato de cientos de jóvenes que supuestamente consumían drogas o eran informantes del Ejército. Las víctimas denunciaron, además, que desapreció y desplazó a varios puertoboyacenses por su orientación sexual.

“Los 'paras' nos mataban por ser homosexuales”

En Justicia y Paz, ‘Botalón’ sólo respondió por los crímenes que cometió entre 1994 y 2006, año en el que se desmovilizó por segunda vez. Las víctimas aún reclaman la verdad de hechos ocurridos a comienzos de los años ochenta, pero ‘Botalón’ dice no conocer sobre esos hechos porque era un patrullero y son muy pocos los exparamilitares de esa época que aún se encuentran con vida para aportar a la verdad.

 
http://www.verdadabierta.com/jefes-de-la-auc/6599-responsabilizan-a-alias-botalon-de-asesinato-de-lider-de-marcha-patriotica

Trece organizaciones sociales reclaman al Estado que admita la existencia de un patrón y sistematicidad en las agresiones a líderes sociales.

El Gobierno se mantiene en su postura de negar o, como poco, eludir la sistematicidad en los asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos, y de evitar nombrar el paramilitarismo como una realidad en Colombia. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) ha realizado una audiencia este martes 21 de marzo con trece organizaciones de la sociedad civil que llevan ante la institución la situación de los defensores, defensoras, líderes y lideresas y las amenazas que enfrentan, la falta de garantías de no repetición en los crímenes contra integrantes de organizaciones sociales, y la denuncia de la búsqueda de mecanismos de impunidad para agentes estatales en el marco de las negociaciones de paz, a través de la Justicia Especial de Paz (JEP).

Oídos sordos ha hecho el Estado ante las denuncias de impunidad o falta de reconocimiento de los asesinatos de líderes sociales y oídos sordos ante las alertas sobre el riesgo de impunidad que la Jurisdicción Especial del Paz (JEP) tal como ha quedado aprobada implica para los crímenes de Estado o la participación de las víctimas. Hasta los dos comisionados de la CIDH presentes en la audiencia han pedido que se aclare si se aplica o no el derecho internacional en la responsabilidad de la cadena de mando en el caso de los agentes del Estado, con respuestas vagas del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, asegurando que se han recogido “elementos” de ese derecho internacional e insistiendo en que las víctimas son el centro del proceso de paz. Sobre esta cuestión, las propias Naciones Unidas han asegurado esta semana que la JEP no respeta el derecho internacional.

Intervención de Marcha Patriótica

Cristian Delgado, de Marcha Patriótica, ha insistido en los ataques sistemáticos que sufren los integrantes de esta organización por parte de paramilitares y de integrantes de la fuerza pública con patrones que se repiten como el lenguaje estigmatizador o las informaciones en los medios de comunicación criminalizando su labor; ha hablado de asesinatos, amenazas y torturas y cifrado en 133 los integrantes de Marcha Patriótica asesinados por “paramilitares y miembros de la fuerza pública cumpliendo un plan nacional” en el marco de la represión de la protesta social y las desapariciones forzadas. 

Dentro de esos patrones se refirió a las amenazas directas y colectivas (517); a los allanamientos y detenciones arbitrarias, y a las acusaciones y encarcelamientos por terrorismo o delitos conexos con casos que luego acaban en absoluciones. Advirtió de los efectos en el debilitamiento de la bases social y afirmó que “el Estado es responsable porque la estigmatización viene de altos funcionarios, incluido el presidente Juan Manuel Santos. Porque la Fuerza Pública ha participado de la represión y no ha tomado las medidas de prevención efectivas porque no reconoce la sistematicidad”. Por todo ello, anunció que Marcha Patriótica presentará ante la CIDH una declaración urgente de medidas cautelares de protección contra los integrantes de su movimiento.

Ver artículo completo en: https://colombiaplural.com/gobierno-vuelve-negar-la-realidad-ante-la-cidh/

El pasado  24 de febrero, el estudiante de Sociología de la Universidad Nacional, Mateo Gutiérrez León, joven de 20 años, fue acusado falsamente por el Ministro de Defensa y distintos medios de comunicación masivos  de ser el culpable de los últimos 10 atentados en la ciudad de Bogotá.

Sin embargo, la única imputación que se le hizo fue la supuesta colocación de un petardo "panfletario" el 18 de septiembre de 2015.

Amigos, compañeros, familiares de Mateo manifiestan que es inocente, se necesita recaudar pruebas para demostrar que ese día, en la tarde, se encontraba en una actividad pedagógica en su Alma Máter (UN) , la misma que en años pasados ha sido objeto de criminalización, recordando que en ocasiones pasadas pero similares, se acusó públicamente a varios estudiantes, sin pruebas pero por estudiar en dicha institución.

Rechazan todos los falsos positivos judiciales promovidos por el Estado colombiano con el fin de dar falsos resultados en su lucha contra el crimen.

 

Sábado, 11 Febrero 2017 06:12

Desde la ZVTN "la Paloma" en Nariño

Farc reafirma compromisos, anuncia renovación política y que no bajará la Guardia hasta que el Estado pague la deuda social y económica con el pueblo colombiano, dice comandante del frente 29, Ramiro Cortez.

¨Las Farc somos una impronta que va dejando huella en campos y ciudades,¨ agrega.

 

 

 

 

El presidente Juan Manuel Santos debió pedir perdón a las víctimas de crímenes de Estado y del vergonzoso conflicto contrainsurgente al que se busca poner fin. Para el pueblo colombiano era la oportunidad de un discurso orientado al reconocimiento de las víctimas, a una reconciliación con base en la verdad histórica, las garantías para la vida y el compromiso de No Repetición.

El Nobel le ha sido entregado a Santos en un momento crítico, cuando se ponen en marcha nuevos hechos de sangre contra defensores/as de la paz, cunden amenazas a lo largo y ancho de país, se evidencian incertidumbres para la implementación del Acuerdo y crece el descontento social ante la regresiva reforma de impuestos que discute el parlamento.

 Mientras la vocera del Premio Nobel destacó el significado político de la distinción como el apoyo a la terminación de una prolongada guerra civil, en un difícil momento tras el plebiscito que mostró la fuerte polarización de la opinión electoral, Santos alude a la terminación de un molesto y largo problema de orden público “el conflicto armado más antiguo y el último del Hemisferio Occidental” y el desarme de un ejército irregular.
La que señala como “una pesadilla de más de medio siglo que solo trajo dolor, miseria y atraso a nuestra nación” aparece como la responsabilidad exclusiva de la insurgencia. Si una parte de la población colombiana se vio obligada a tomar las armas no fue por desvaríos ideológicos o afanes delincuenciales sino ante la necesidad de defender la vida y restablecer la plenitud de los derechos democráticos.
 
No existe en las palabras de Santos ni el más mínimo reconocimiento de la responsabilidad del Estado y de las clases dominantes en la tragedia colombiana, la violación de los derechos humanos, la persecución política anticomunista, los miles de exiliados y el exterminio contra la Unión Nacional de Oposición, el Frente Democrático, la Unión Patriótica, A Luchar, el sindicalismo y un largo etcétera. Un Estado que pretende presentarse como “inocente”, sin autocrítica por los falsos positivos no es un depositario confiable de la esperanza de paz del pueblo colombiano y los pueblos del mundo así ostente en sus manos el Nobel de paz.

El Partido Comunista Colombiano expresa su protesta, indignación y grave preocupación ante el discurso del presidente Juan Manuel Santos al recibir el Nobel de paz. Hace un llamado a todos los sectores conscientes defensores de la paz a exigir el reconocimiento de todas las víctimas, sin discriminaciones.  Reafirma el apoyo a la movilización y a la vigilancia en respaldo al Acuerdo, a su implementación y cumplimiento, al respeto del cese al fuego bilateral y al punto final a la criminalidad fascista contra activistas sociales.
 
Partido Comunista Colombiano
Jaime Caycedo Turriago

Secretario General

Jueves, 08 Diciembre 2016 03:36

Una audiencia al ¡ROJO VIVO!

Se realizó el día de hoy 7 de diciembre de 2016, Por convocatoria los parlamentarios Ángela María Robledo, Alirio Uribe, Víctor Correa, Ivan  Cepeda, Alberto Castilla e Inti Asprilla la audiencia pública para discutir acerca de: “Los crímenes contra la paz, ataques a líderes sociales y defensores de derechos humanos por grupos armados sucesores de los paramilitares”, de 8:00 a.m. a 1:00 p.m. en el Salón de la Constitución, del Capitolio Nacional, del Congreso de la República, con transmisión en directo por el Canal Institucional y por el Canal del Congreso. 


Con la presencia del Ministro de Interior, doctor Juan Fernando Cristo, al Ministro de Defensa Nacional, doctor Luis Carlos Villegas, al Fiscal General de la Nación, doctor Néstor Humberto Martínez; al Director de la Policía Nacional, señor general Jorge Hernando Nieto, a la Procuradora General de la Nación (e), Marta Isabel Castañeda; al Defensor del Pueblo, doctor Carlos Negret; al Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo Caro; al Director de la Unidad Nacional de Protección, Diego Fernando Mora Arango; a la Alta Consejera Presidencial para los Derechos Humanos, doctora, Paula Gaviria y al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Sr. Todd Howland, entre otras personalidades.

 

Las conclusiones fundamentales apuntan a encontrar salidas contra los crímenes contra la paz, implementando políticas públicas integrales y territoriales, pues aun persiste un discurso paramilitar que está muy vivo y se necesitan con urgencia reales garantías para los defensores de DDHH.

 

En los tres paneles que sesiono la audiencia se escucharan gravísimas denuncias contra el paramilitarismo y la clara connivencia con las FFMM e instituciones del Estado y todo indica que hay un nuevo plan de exterminio bien financiado por los enemigos de la paz.

 

Los funcionarios del Estado se niegan a reconocer esta realidad de guerra contra los defensores de DDHH, en casi todo la geografía nacional, es un panorama de violencia que continua en la más absoluta impunidad, con el desmoronamiento de las garantías para el ejercicio de la defensa, promoción y materialización de los DDHH:

 

Estos ataques contra los defensores de derechos humanos nos preocupan su aumento y sistematicidad en todos los ámbitos con amenazas a través de panfletos, estigmatizaciones, informaciones distorsionadas de la actividad legal que realizan las organizaciones sociales, comunales y sectores de oposición de izquierda al Gobierno.

 

Es muy curioso que la Fiscalía informe en dicha audiencia que ahora si han conformado un grupo especifico en la Unidad de Contexto para judicializar a los responsables de los crímenes y genocidio contra la Unión Patriótica, cuando esta ad- portas de implementarse la Jurisdicción Especial para la PAZ.

 

Que van a declarar “delito de lesa humanidad” todo el exterminio que realizaron los paramilitares en el Uraba- Antioqueño, cuando es de público conocimiento quienes fueron los autores materiales e intelectuales de esas masacres y extermino.

 


Por lo pronto las intervenciones de los defensores de los DDHH, hicieron un unánime llamado a implementar urgentemente el Nuevo acuerdo Paz suscrito entre el Gobierno Nacional Y las FARC-EP, en lo que respecta al compromiso con la promoción y respeto y las garantías de los DDHH, estableciendo alertas tempranas reales y efectivas, prevención y protección, la no repetición y que de verdad se tomen todas las medidas institucionales para evitar un segundo Plan baile rojo.

 

 

 

 

Después de sorprenderme y despotricar un poco en las redes sociales sobre los recientes acontecimientos nacionales, he considerado escribir una pequeña reflexión sobre una idea que ronda mi mente desde hace varios años. Aunque de alguna manera considero que pierdo mi tiempo escribiendo esto, espero que esta pérdida de tiempo sea útil para que otros dejen de perder el tiempo prestando atención a las aventuras del Álvaro Uribe Vélez y sus secuaces.

La hipótesis que he barajado (y hago énfasis en que es una hipótesis) es que el señor Álvaro Uribe es un psicópata. Sí, y debe saber usted que esto no es ningún insulto ni una forma de denigrar de su persona. Por el contrario, la psicopatía es un constructo que cuenta con el respaldo de más de 200 años de investigación clínica y forense[1], y está bien caracterizada por las ciencias cognitivas y laneurobiología (mi área de profesión).

Aunque con la palabra psicópata se nos vienen a la mente sujetos como Hannibal Lecter o el individuo de Masacre en Texas, e incluso algunos pueden relacionarla directamente con Uribe, no me refiero en específico a este tipo de psicópatas. Este no es único tipo de psicopatía que existe.

La psicopatía puede definirse como un espectro caracterizado por síntomas de índole emocional y comportamental (ver Anderson y Kiehl, 2012, para más detalles). En general, el psicópata es aquella persona que carece de empatía y sensibilidad, y que hace un uso maquiavelístico de las personas y las situaciones[2]. Particularmente, son personas propensas al comportamiento criminal que pueden infligir un daño emocional grande a sus víctimas; impulsivos o ejecutores de crímenes bien planificados. Una de sus principales características, es que no sienten remordimiento o arrepentimiento por sus actos y el daño que causaron a otros[3]. Cabe resaltar, por supuesto, que no todos los criminales son psicópatas, ni viceversa.

Un ejemplo que tal vez los colombianos conozcan es el de Alfredo Garavito, quien frente a cámaras de televisión podía recrear todos los actos en contra de sus víctimas sin ningún remordimiento. Esto es literal, en el cerebro de Garavito no se activan áreas responsables de generar un sentimiento de culpa. Es primordial entender esto, no se trata de que no demuestre u oculte la culpa, es que sencillamente, no se siente culpable. Su cerebro le dice que él no ha hecho nada malo.

Los científicos consideran que la psicopatía tiene dos aspectos: el biológico y el social. El primero, hace referencia a los factores genéticos/biológicos que llevan a un inadecuado funcionamiento de diversos circuitos cerebrales, principalmente el circuito orbitofrontal[4]. La corteza orbitofrontal es el área del cerebro que se encuentra inmediatamente detrás de sus ojos. Décadas de estudios comportamentales y de neuroimagen, han caracterizado esta región como la responsable de los procesos cognitivos superiores que van ligados a la emoción[5]. De esta manera, gracias a sus conexiones con estructuras subcorticales y del lóbulo temporal, principalmente la amígdala, la persona está en la capacidad de hacer evaluaciones afectivas para razonar y tomar decisiones.

Aunque usted no lo crea estimado lector, y la cultura popular así parezca sugerirlo, los estudios neurocientíficos desde los años setenta declaran unánimemente que el razonamiento, el comportamiento y la toma de decisiones tienen como base la emoción. Así pues, la deficiencia de este circuito es la base de conductas como la ludopatía y el abuso de sustancias, y de patologías como la demencia fronto-temporal y la psicopatía[6].

Ahora bien, el segundo aspecto de la psicopatía, el social, hace referencia a circunstancias de índole social, económicas y culturales que rodean al individuo durante su desarrollo, y que inhiben o facilitan las conductas criminales y mal adaptativas que ocasionan la disfunción del circuito orbitofrontal.

Uno de los más importantes investigadores en este tema, el Dr. Adrian Raine[7], profesor del Departamento de Criminología, Psiquiatría y Psicología de la universidad de Pensilvania en Estados Unidos, considera que existen dos amplios grupos de psicópatas[8]. El primero, aquellos que con disfunción biológica nacen en un entorno social desfavorable, como condiciones de pobreza o de baja educación. A este grupo pertenecen aquellos criminales reincidentes que pasan años en la cárcel e instituciones psiquiátricas por delitos como lesiones personales, robo y homicidio. Por supuesto, los individuos de esta población son más propensos a recibir un diagnóstico psiquiátrico de psicopatía, ya sea por solicitud de un juez (quien solicita una evaluación clínica), o por solicitud de los familiares que acuden a servicios de salud mental. Cuando realicé prácticas en el Hospital Psiquiátrico del Valle, en Cali, son numerosos los casos de madres de escasos recursos que llevan a evaluación psiquiátrica a sus hijos porque son impulsivos, roban en la casa, dicen mentiras o maltratan animales. Así, este primer grupo de psicópatas se definen por la carencia de un entorno social y cultural que permita inhibir o moldear adecuadamente las conductas desadaptativas a las que se ven impulsados por su deficiencia biológica.

El segundo grupo de psicópatas, son aquellos que se crían con un estilo de vida favorable: hijos de personas acomodadas económicamente que estudian en los mejores colegios y tienen la oportunidad de desarrollar la carrera profesional que deseen. Este grupo, a pesar de tener disfunciones cerebrales como los primeros, se ven beneficiados por su entorno social y económico, y son menos propensos a recibir un diagnóstico psiquiátrico. A diferencia de los criminales del primer grupo, este tipo de psicópatas realiza crímenes mayores y un poco más organizados, como el desfalco a las arcas del estado y la corrupción. Sorprendentemente, o tal vez no tanto, este grupo de sujetos tienen especial atención por una actividad laboral en particular: La política[9]. Por supuesto, no todos los políticos son psicópatas, pero dónde pusiéramos a muchos de ellos en los escáneres de imagenología cerebral nos llevaríamos una sorpresa. Además, es muy poco probable que familias de estrato seis lleven a sus hijos a evaluación psiquiátrica porque sus hijos presentan actitudes de manipulación, soborno o crueldad. Por este motivo, la psicopatía en aquella población no es diagnosticada, ni se toman medidas que puedan beneficiar la salud mental del individuo y su comunidad.

Espero que estas cuestiones científicas preliminares comiencen a tomar forma para usted, y no se extrañe de que las características de un psicópata que se dedica a la política, como la falta de empatía (capacidad de ponerse en los zapatos del otro), impulsividad, agresividad, dominancia, grandiosidad, manipulación, juicio debilitado o comprometido, y desapego emocional, coincidan con el perfil del señor Uribe Vélez.

No es la ocasión para exponer un completo análisis, pero hay aspectos interesantes que se pueden resaltar. Todos hemos sido testigos en los noticieros de las imágenes de criminales cuando son capturados por las autoridades. En aquellos casos no sorprende ver a los sujetos en cuestión cubriendo su rostro con las manos o la chaqueta; una acción producto de un sentimiento habitual en el ser humano que se llama vergüenza. Cuando usted es descubierto diciendo mentiras, haciendo algo indebido, siente vergüenza. Es un sentimiento que describiríamos como negativo r incomodo, pero sin duda socialmente adaptativo. Para no sentirnos avergonzados, en muchas ocasiones inhibimos conductas que sabemos pueden ser desaprobadas o molestar a otros; evita que hagamos todo lo que nos gustaría.

Creo que para nadie es un misterio que el señor Uribe es un sin vergüenza. Esto tampoco es un insulto estimado lector. Las conductas y el discurso del señor Uribe dejan ver explícitamente que ese sentimiento que usted y yo sentimos cuando hacemos algo malo no hace parte de su vida interior. Uribe no tiene la capacidad de sentir vergüenza porque su circuito orbitofrontal, y particularmente la corteza ventromedial, no funcionan de la manera que lo hace en la mayoría de nosotros.

Las evaluaciones afectivas que realizamos gracias a la sorprendente circuitería de nuestro cerebro hacen parte de la vida cotidiana. Por ejemplo, un tigre suelto significa para nosotros peligro, un perrito cachorro nos produce un sentimiento de ternura, y un genocidio nos produce horror o repugnancia. Así, la ventaja evolutiva de este circuito de evaluación afectiva es que nos hace evitar situaciones que consideramos adversas o desagradables. Del mismo modo, gracias a un adecuado funcionamiento cerebral, podemos sentir la pena de alguien más cuando perdió a un ser querido y expresamos nuestro pésame; o evitamos insultar a nuestros seres amados.  En otras palabras, el circuito orbitofrontal nos permite sentir que hicimos algo mal (vergüenza) o el dolor ajeno (empatía), haciendo que evitemos conductas que pueden dañar a otros.

Pienso que no sería descabellado afirmar que el bajo perfil político que mantiene el expresidente Ernesto Samper, se debe a la vergüenza que siente por haber sido relacionado con dineros ilícitos que financiaron su campaña presidencial. Es una conducta que podría esperarse de alguien que posee un adecuado funcionamiento del sistema afectivo-racional. Por el contrario, el señor Uribe, sindicado de muchos más delitos, y mucho más graves, es todo un personaje de la vida nacional. A él no le da vergüenza pararse frente a un micrófono cuando se le pregunta por algunos de sus crímenes. Por supuesto, a diferencia de Garavito, Uribe no suelta confesiones desenfrenadas sobre sus crímenes en contra de la humanidad, no por vergüenza (como lo haría un criminal no-psicópata), sino porque sabe que si lo hace iría a la cárcel. Su cerebro no le provee una evaluación afectiva sobre sus conductas, pero su contexto y la ley si lo hacen.

En otras palabras, el cerebro del señor Uribe no le permite sentir que desaparecer gente, matarla y quedarse con sus posesiones es algo malo; algo que a la gente no le gusta que le hagan. Él sabe que es malo, no porque lo sienta, sino porque en el colegio y en la universidad sus profesores probablemente le dijeron que no se le debe hacer eso a la gente. A personas no psicópatas, como usted o yo, nuestro circuito orbitofrontal nos dice que ordenar el homicidio de personas para satisfacer nuestros propósitos es algo que no es bueno. Mandar a descuartizar personas nos genera repugnancia (activación de la amígdala), y sabemos que la gente no se siente bien cuando la descuartizan (empatía). Si por casualidad esto le parece un comentarío irónico, déjeme decirle que no lo es; carecer de la inhibición conductual que nos procura un adecuado funcionamiento del circuito orbitofrontal es una condición clínica muy grave y devastaste para las personas que rodean al individuo.

Así pues, mi hipótesis es que una disfunción biológica, inadvertida gracias a las particulares y cómodas condiciones sociales y económicas del señor Uribe, impide que aspectos emocionales hagan parte de su razonamiento y vida interior. El señor Uribe puede manejar un discurso sobre las víctimas y las masacres que ocurrieron en Colombia como algo que aprendió que es malo, pero no como algo que él sienta que es indebido. Por esta razón, cuando personas como Javier Villalba, Jesús María Valle y Nancy Ester Zapata fueron asesinadas después de denunciar la participación de Uribe en la masacre del Aro en 1997, Alvarito dice “Dios sabe cómo hace sus cosas”. Si alguna vez usted se sintió tan mal como yo frente a esta respuesta cínica (que creo que se dio en un contexto similar), probable la disfunción del circuito orbitofrontal le permitan explicar cómo es esto posible.

Un ejemplo a manera de complemento. En múltiples estudios de neuroimagen que se realizan con criminales diagnosticados con psicopatía se pueden evidenciar activaciones diferenciales de diversas áreas cerebrales[10]. Cuando personas no diagnosticadas como psicópatas ven una fotografía de un tierno cachorro de oso panda, y por otro lado, una de una terrible masacre, diferentes áreas del cerebro se activan y hacen que la persona se sienta distinta cuando ve ambas fotografías. Esto mismo ocurre cuando usted cierra los ojos durante la película de horror en el momento en el que el asesino se acerca por detrás para degollar a la joven chica rubia que se cayó mientras todos huían. Si usted siente ese disgusto por la escena, quiere decir que su amígdala está funcionando de manera adecuada. De seguro, este horror no lo genera la escena de un perrito meneando la cola. En el caso del degollamiento podemos describir lo que sentimos como algo negativo o desagradable, mientras que los sentimientos frente al perrito podríamos describirlos como positivos o agradables.

En los psicópatas, como creo que es el señor Uribe, esta diferencia no existe. Para él, las fotografías de la masacre del Aro tienen el mismo efecto que la foto de una montaña o unos niños jugando en un parque. Aunque parezca increíble, el señor Uribe, probablemente, no puede juzgar o diferenciar una experiencia neutral, de una negativa o positiva. Por ello, es posible que ordene la masacre de personas mientras él vigila todo el procedimiento desde un helicóptero, de la misma forma en como vigilaba a sus hijos en el parque.

Hay otros aspectos que pueden destacarse de este personaje. Según Uribe, sus subalternos (muchos prófugos de la justicia) cometieron todo tipo de crímenes “sin su conocimiento”. Sus secuaces adquirieron a precio de huevo tierras de personas desaparecidas, masacradas o desplazadas (sin él saber nada), sus hijos se enriquecieron ilícitamente (pero aparentemente eso no es malo para él) y su jefe de seguridad traqueteaba bajo sus narices, pero él nunca lo supo. Por supuesto, todo como un aspecto del psicópata que se conoce como “falla para aceptar la responsabilidad” o “falta de culpa[11].

Estoy seguro de que el señor Uribe es consciente de todos estos hechos y es culpable de la mayoría, y tal vez, todos los crímenes que se le imputan. Sin embargo, su cerebro no le envía señales que lo hagan sentir mal, avergonzado o arrepentido. En serio, el señor Uribe no posee la capacidad de sentir, como la mayoría de las personas, que hizo algo malo, por eso a todos nos parece “tan cínica”, por decirlo de alguna manera, su forma de actuar. Esta es otra razón por la cual él vuelve una y otra vez a dar discursos en los lugares donde es abucheado e insultado. Para una persona del común esta situación es una experiencia desagrádale y por eso es deseable evitarla. Si usted cree que el señor Uribe vuelve a los mismos lugares donde es desaprobado, y cree que es debido a su verraquera y sus ganas de hacer patria, desengáñese, él lo hace porque no siente vergüenza de volver allí.

La disfunción en los circuitos de procesamiento afectivo-racional lleva a que los psicópatas carezcan de empatía, también denominada teoría de la mente, que básicamente le permite a cualquier persona ponerse en los zapatos del otro. Este es un sentimiento que conocen bien quienes estuvieron de acuerdo con firmar el acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC para traer paz a las personas víctimas del conflicto armado. Cuando nuestro cerebro funciona correctamente podemos “sentir” el dolor de las víctimas del conflicto. La persona del común puede sentir desasosiego, tristeza e impotencia al saber que pueblos, hijos, esposos y padres han sido asesinados durante 52 años. Identificamos que para las víctimas eso es un sentimiento no grato, y en consecuencia ofrecemos un juicio: acabemos el conflicto para evitar el sufrimiento de estas personas. Los votantes del sí, que pensaron en las víctimas del conflicto, tienen una adecuada teoría de la mente y funcionamiento de la corteza prefrontal que les permite identificar que la guerra trae sentimientos no gratos para quienes son víctimas de ella, así ellos mismos no hayan esta involucrados.

Por el contrario, mi hipótesis sugiere que el señor Uribe no puede pasar a través de este complejo proceso cognitivo. Él no siente nada por las víctimas, hablar con él sobre muertos es como hablar de edificios o piedras. Las víctimas son números, instrumentos para hacer política, porque en su cerebro no existe una señal que le diga que una persona se siente muy mal cuando le descuartizan a su esposo.

Brevemente, algo sobre los últimos acontecimientos nacionales. Me sorprende que el país entero esté indignado con las últimas declaraciones del jefe de la campaña del señor Uribe (pero Alvarito no sabía nada). Me pregunto ¿Cuándo pareció que las estrategias de esta campaña fueron otras que las que este señor hizo explícitas?. Todos ya sabíamos lo que el señor Vélez confesó, no entiendo la alarma general.

La campaña del NO es un perfecto ejemplo de lo que hace un psicópata con poder político para satisfacerse así mismo, sin ningún otro objetivo a largo plazo. Por esta razón, Uribe tiene lo que muchos llamarían desfachatez, de salir a decir que ahora “no lo pusieran de creativo con las propuestas”. No se preocupe, de seguro él no siente vergüenza por eso. Si un líder opositor con un adecuado funcionamiento de la corteza prefrontal hubiera ejercido la misma campaña, de ninguna pasaría semejante vergüenza. Todo esto, dejando de lado lo lucrativa que ha sido para el señor Uribe y sus secuaces la guerra y su “temor” a que se sepa la verdad. Utilizo la palabra temor entre comillas, porque mi hipótesis indica que el señor Uribe no conoce muy bien lo que otra persona llamaría miedo o temor debido a su disminuida actividad neuronal en la amígdala. Solamente sabe que si los señores de la guerra empiezan a hablar, él podría ir a la cárcel y perder sus beneficios civiles. Incluso para él, sería muy tedioso empezar a matar a las decenas de personas que testimoniarían en su contra, ni tampoco podría extraditar para que sus incriminaciones no se conozcan.

Quiero resaltar que el diagnóstico en salud mental no es en ninguna manera una “etiqueta”, o mucho menos una herramienta política, cómo llegó a ocurrir en algunos gobiernos durante el Siglo XX. Por el contrario, el diagnóstico clínico es una herramienta responsable que debe ofrecer los recursos disponibles por un estado para soportar y mejorar la calidad de vida de las personas y sus familias. Se debe entender, y soy explícito en ello, que no estoy haciendo ningún diagnóstico del señor Uribe, solamente estoy proponiendo una hipótesis, después de hacer un análisis de algunas de sus conductas y discursos.

Lo interesante de esto es que no requiere de un criterio ético o político para ser validado o desmentido; requiere de ciencia. Ubicar por algunas horas al señor Uribe en una unidad de resonancia magnética funcional (fMRI), y hacer una evaluación clínica con el uso de test y herramientas cognitivas podrían decirnos si la disfunción que propongo es una realidad o no.

En Europa y Estados Unidos, este tipo de estudios se están convirtiendo en partes cada vez más activas del sistema jurídico[12]. Aunque parezca increíble, las imágenes funcionales del cerebro pueden decirnos, sin las incertidumbres de las pruebas del polígrafo, si la persona miente o no. Así como los juicios de Núremberg en Alemania después de la segunda guerra mundial fueron un antecedente internacional para sentar justicia sobre personas que comenten crímenes contra la humanidad, sería un gran salto para la jurisprudencia que la Corte Penal Internacional, pudiera sentenciar al señor Uribe mirando su cerebro; basados en la ciencia. De nada sirve que lo pongan a declarar, porque a diferencia de los criminales nazis que reconocieron su responsabilidad en muchos hechos e incriminaron a muchas personas más, Uribe nunca sabe nada, y si algo se hecho, ha sido a sus espaldas, sin su conocimiento ni consentimiento. Por supuesto, también habría lugar para que se ofrezcan herramientas que beneficien su salud, calidad de vida, y de quienes le rodean.

Algunos científicos pedimos que los descubrimientos de la neurociencia y la ciencia cognitiva puedan llegar a la población general y se vuelvan efectivos en situaciones como estas. Por este motivo, quiero que este ensayo sea considerado parte de esta empresa; como un texto de divulgación científica que se plantea una hipótesis neurocientífica para explicar un acontecimiento público de importancia nacional e internacional.

¿No deberíamos saber si nuestros gobernantes efectivamente pueden sentir pena o dolor por diferentes acontecimientos de su nación, vergüenza que les limite un poco la comisión de crímenes administrativos, o pudor que nos los lleva a desaparecer y descuartizar personas? Como alguna vez la filósofa y científica Patricia Churchland me dijo en una conversación personal sobre temas relacionados: tal vez si hubiéramos escaneado (refiriéndose a imagenología cerebral) a George Bush, la gente no lo hubiera elegido como presidente. Si actualmente en diversos lugares del mundo se utiliza el diagnóstico psiquiátrico y los estudios científicos para dictaminar la imputabilidad de una persona sobre ciertos crímenes, ¿por qué no podría ayudarnos la neurociencia a elegir mejores gobernantes?

¿Está Colombia en manos de una persona con el juicio comprometido; en manos de alguien cuyo cerebro presenta las mismas respuestas frente a un cachorro de perrito y una masacre? La neurociencia podría no solamente brindarnos la respuesta, sino ayudarnos a construir un mejor país.

Referencias

[1] Anderson NE, Kiehl KA (2012) The psychopath magnetized: Insights from brain imaging. Trends Cogn Sci 16:52–60. doi: 10.1016/j.tics.2011.11.008

[2] Blair RJR (2005) Responding to the emotions of others: Dissociating forms of empathy through the study of typical and psychiatric populations. Conscious Cogn 14:698–718. doi: 10.1016/j.concog.2005.06.004

[3] Hoppenbrouwers SS, De Jesus DR, Stirpe T, Fitzgerald PB, Voineskos AN, Schutter DJLG, Daskalakis ZJ (2013) Inhibitory deficits in the dorsolateral prefrontal cortex in psychopathic offenders. Cortex 49:1377–1385. doi: 10.1016/j.cortex.2012.06.003

[4] Shamay-Tsoory SG, Harari H, Aharon-Peretz J, Levkovitz Y (2010) The role of the orbitofrontal cortex in affective theory of mind deficits in criminal offenders with psychopathic tendencies. Cortex 46:668–677. doi: 10.1016/j.cortex.2009.04.008

[5] Damasio, A. (2011). El error de Descartes. Madrid, España: Destino

[6] Séguin, J. R. (2004). Neurocognitive elements of antisocial behavior: Relevance of an orbitofrontal cortex account. Brain and Cognition, 55(1), 185–197. http://doi.org/10.1016/S0278-2626(03)00273-2

[7] Para ver perfil https://crim.sas.upenn.edu/people/faculty/adrian-raine

[8] Raine, A. y SanMartin, J. (2000). Violencia y Psicopatía. Madrid, España: Ariel.

[9] Raine, A. y Glenn, A. (2014).  Psychopathy: An Introduction to Biological Findings and Their Implications. New York, EEUU: New York University Press.

[10] (Anderson y Kiehl, 2012)

[11] (Anderson y Kiehl, 2012)

[12] Denno, DW. (2016). The Place for Neuroscience in Criminal Law. En: Philosophical Foundations of Law and Neuroscience (pp. 69-83). New York, EEUU: Oxford University Press.

 

Por:

Daniel Manrique Castaño

Investigador doctoral en Neurociencias

NeuroscienceLab, UniversitätlKlinikum Essen, Alemania

Departamento de Morfología Celular y Neurobiología Molecular – Ruhr Universität Bochum, Alemania
 

Daniel Manrique Castaño | octubre 10, 2016

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