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El 'golpe de gracia' de Trump al tratado económico transpacífico (TPP)

La anunciada salida de EEUU del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) marca el inminente derrumbe del ambicioso proyecto de globalización económica y coloca en una incómoda posición a otras naciones participantes.

Ya el día de la investidura del nuevo presidente de EEUU, Donald Trump, la página web de la Casa Blanca publicó una declaración sobre la retirada del país del TPP como medida para combatir el desempleo e impulsar el crecimiento económico.

Así, Trump, que criticó reiteradamente el acuerdo durante su campaña a la Presidencia, dio el primer paso hacia el cumplimiento de su promesa electoral de devolver los puestos de trabajo y las industrias a suelo estadounidense, en vez de facilitar su traslado a los países socios con mano de obra y costes más baratos, explica el análisis publicado en la página web de la cadena rusa RT.

Historia del acuerdo

El TPP, pactado el 5 de octubre de 2015, pretendía crear una zona de libre comercio en Asia-Pacífico, una región que acapara hasta el 40% de la economía global y un tercio del comercio mundial.

Singapur, Chile y Nueva Zelanda fueron los que propusieron la idea en 2006, pero solo en 2008, cuando EEUU se interesó por el proyecto, empezaron las negociaciones constructivas.

Durante siete años se negociaron, en un ámbito de secretismo, las cláusulas del tratado. En 2015, el TPP fue firmado por Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Corea del Sur, EEUU, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

Miedo a las transnacionales

La firma del TPP fue acompañada por manifestaciones de protesta en varios países miembros. Los críticos de la iniciativa denunciaban el poder excepcional que recibirían las empresas transnacionales en el marco del acuerdo, así como el carácter extenso de la unificación legislativa requerida por el documento.

Entre los mayores temores se destacaba la debilidad de los negocios nacionales ante las poderosas compañías globales y el intento de Washington de crear un mecanismo judicial que arreglaría las disputas entre los Gobiernos nacionales y las grandes empresas —equiparando las entidades comerciales con las autoridades estatales—

Matiz político y oportunidad para China

Además de favorecer el comercio, el TPP tenía también un objetivo político. Al hablar del acuerdo, el expresidente de EEUU, Barack Obama, evocó el liderazgo de EEUU en el comercio mundial:

"América debe escribir las reglas. América debe mandar. Otros países deben seguir las reglas establecidas por EEUU y nuestros socios (…) El mundo y las reglas cambian y es EEUU, y no países como China, quien debe escribirlas", afirmó.

La crítica contra China hace referencia a un proyecto semejante auspiciado por Pekín: la Asociación Regional Económica Integral, con 16 países miembros.

Lea también: "El principal perjudicado por el TPP es China"

"Obama planeaba crear una zona de libre comercio dentro de la APEC que favoreciera a las empresas estadounidenses y contrapesara a China. Si EEUU rechaza ahora su liderazgo, el proyecto de la Asociación Regional Económica Integral puede avanzar", comento a RT Serguéi Lukonin, analista especializado en la economía china del Instituto de Economía y Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de Rusia.

No obstante, el gigante asiático tiene sus propias dificultades en la región, por ejemplo, las tensiones en el mar del Sur de China y la disputa territorial con Japón. Así, el progreso en la integración económica no está garantizado.

"Pero incluso sin contar con el factor chino, la retirada de EEUU del TPP perjudicará la reputación de Washington en la región. Una vez que EEUU abandone el acuerdo comercial, se podrán poner en duda sus alianzas militares", opinó Lukonin.

Destino del TPP sin EEUU

El acuerdo de libre comercio no tendrá mucho sentido sin EEUU. El 80% del comercio total entre los miembros del TPP pertenece a EEUU y Japón. El texto del acuerdo contiene una cláusula que requiere que ratifiquen el acuerdo al menos seis países —lo cual es posible— que representen el 85% del PIB de los 12 naciones participantes. Y esto será matemáticamente imposible sin EEUU, prosigue el artículo.

La reacción ante las intenciones de Trump fue diferente. Vietnam suspendió el proceso de ratificación en diciembre de 2016 dada "la ausencia de las condiciones necesarias". Australia, por su parte, se comprometió a acelerar la ratificación.

Para Japón, que ya ratificó el TPP, la decisión de EEUU representa un mayor desafío. Con la firma del acuerdo, Tokio buscaba penetrar el mercado estadounidense, pero ahora estos planes se ven amenazados, y la reunión entre el primer ministro nipón, Shinzo Abe, y el presidente estadounidense, Donald Trump, apenas cambiará la situación, considera el medio.

Otra fuente de presión contra Trump la representarán las transnacionales, cuyos intereses se verán afectados por el fracaso del TPP.

Finalmente, Canadá, que forma parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), recientemente firmó un acuerdo de libre comercio muy parecido al TPP con la UE (CETA), así que ahora pertenece a los dos bloques comerciales. Además, México, también parte integrante del TLCAN, forma parte de los países signatarios del TPP. Como mínimo, este factor complicaría los planes proteccionistas de Trump.

Pero… ¿por qué Trump lo hace todo?

La promesa electoral del nuevo presidente de EEUU fue clara: combatir el desempleo doméstico y ponerse del lado de los ciudadanos ordinarios. El cumplimiento de esta promesa ahora es una prioridad para él, asevera el artículo.

La crítica de Trump contra el traslado de la producción fuera del país, que perjudica la situación local, saca a luz el creciente problema de una globalización 'demasiado rápida'.

La identidad de las naciones —económica, ideológica y cultural— va desvaneciéndose, y esto provoca la resistencia de la población. Así, la victoria de Trump refleja un intento de frenar este proceso y ganar tiempo para pensar sobre el lugar de una nación y sus intereses en el mundo contemporáneo.

"Trump representa este pensamiento, tal vez de una manera brusca y algo anticipada. En Europa, la división entre los euroescépticos y eurointegradores también es parte de este fenómeno", opina Serguéi Silvestrov, profesor de economía y vicerrector de la Universidad de Finanzas de Rusia.

"Mientras China podría basarse en su identidad nacional, EEUU hunde sus raíces en el concepto abstracto de los 'valores universales'. Como resultado, abandonaron su propio suelo. Trump entiende que sin la producción industrial, EEUU no podrá mantener su estatus de país líder, por grande que crezca su economía virtual", concluyó el profesor.

Mientras el deseo de Trump de retirarse del TPP ha quedado claro, la suerte del TPP todavía no está echada por completo. Algunos de los países que lo integran llaman a proseguir con la ratificación pese a la retirada de EEUU, aunque se deban renegociar sus cláusulas.

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