powered ByGiro.com

Descargar
0:00



El pueblo habanero despide a Fidel

“Pueblos de Nuestra América y del mundo: Fidel ha muerto. Murió invicto, solo el inexorable paso de los años lo pudo derrotar”, dijo Rafael Correa al inicio de su discurso, que fue poesía y aliento del espíritu.

“Murió haciendo honor a su nombre: Fidel, digno de fe. La fe que puso en él su pueblo y toda la patria grande; fe que nunca fue ni siquiera decepcionada, peor aún traicionada”, sentenció el mandatario ecuatoriano.

¡Adiós, compañero Fidel! Usted ha ganado su carrera, usted ha peleado una buena batalla. ¡Que su alma ahora descanse en paz eterna!, dijo Jacob Zuma en nombre de la Sudáfrica hermana.

Un hombre vestido de verdeolivo, “vencedor de la bala, el hambre y el frío” se añoraba en la tribuna. “¿Dónde está Fidel?”, preguntó varias veces Daniel Ortega y varias veces se escuchó: “Aquí”. Fidel Castro es pueblo y nación.

En las malas hay que estar, reza la sabiduría popular y allí estuvo La Habana, fervorosa e inseparable, allí estuvieron los humildes con botas y chaleco moral, como él predicó. Obligados por ser tratados y tratar a los demás como seres humanos, inexcusablemente llamados por el ejemplo y el adeudo con un padre que es leyenda.

“Despedimos al Fidel de los pobres, de los humildes, de los oprimidos y de los que jamás se rinden, el Fidel de ustedes, nuestro Fidel, el Fidel que pertenece a todos los rincones de este planeta, el Fidel que pertenece a la historia”, aseveró Alexis Tsipras.

Él nos enseñó a compartir pan y abrigo, a burlar fronteras sembrando amor. A estar donde el deber. “Fidel puso a Cuba en el mapa del mundo, luchando contra la codicia del imperio y el mundo reconoce a Fidel como una epopeya inalcanzable en estos tiempos y lo será para toda la humanidad”, reconoció el presidente Evo Morales, con la sencillez de los grandes.

“América Latina y el mundo no se pueden comprender en el siglo XX sin Fidel ni sin Cuba.  Fidel y Cuba cambiaron el mundo.  Mientras haya un socialista de pie, luchando con la palabra, con las ideas y con la fuerza de la razón, Fidel estará entre nosotros y para siempre”, aseguró Evo.

Los Cinco permanecieron casi todo el tiempo de pie, allí estaban tal cual el estratega lo prometió. De todas partes de la tierra vinieron amigos del Comandante y de la isla grande. En la Plaza convergieron generaciones y pueblos.

“De la patria de Bolívar y de Chávez traigo una voz que tiene millones de voces, para decirle con admiración: ¡Misión cumplida!, espléndidamente cumplida. Pocas vidas han sido tan completas, tan luminosas. Se va invicto, se va absuelto por la historia grande, la historia patria. Fidel como Bolívar y Chávez tiene mucho que hacer todavía”, dijo Nicolás Maduro.

Y después de él, el último orador, el que todos querían oír y nadie sabía cómo iba a ser capaz de hacerlo, porque es Presidente pero también hermano, de sangre y de lucha. Raúl llegó al podio con el corazón en un puño. Recordó los hechos trascendentes de la vida nacional que vivió en la Plaza de la Revolución junto al líder que construyó una sociedad socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes.

El General de Ejército Raúl Castro  hablaba y el pueblo lo acompañaba, en silencio y conmovido, solemne y angustiado: “Querido Fidel: Junto al monumento de José Martí, Héroe Nacional y autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada, donde nos hemos reunido durante más de medio siglo, en momentos de extraordinario dolor o para honrar a nuestros mártires, proclamar nuestros ideales, reverenciar nuestros símbolos y consultar al pueblo trascendentales decisiones, precisamente aquí, donde conmemoramos nuestras victorias, te decimos, junto a nuestro abnegado, combativo, y heroico pueblo: ¡Hasta la Victoria Siempre!”

Y en esa última frase se nos fue un trozo de alma, a él y a todos. Será difícil olvidar esta noche, al Raúl herido, pero fuerte como los cedros de Birán.

Imposible desprenderse de esta noche y de ese “Hasta la Victoria Siempre”, que evoca al líder y al estadista, al pueblo y su Historia, que tantas veces nos ha salvado de los imposibles y nos ha hecho levantarnos, para seguir haciendo Revolución. Todavía no sabemos cuántas almas estaban anoche en la Plaza, pero sí que eran millones los que despedían al cubano más universal de la última centuria, y el más amado.

Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate.

El General de Ejército hablaba y el pueblo lo acompañaba, en silencio y conmovido, solemne y angustiado. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate.

Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate.

Un hombre vestido de verdeolivo, “vencedor de la bala, el hambre y el frío” se añoraba en la tribuna. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate.

Tributo a Fidel en la Plaza de la Revolución. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate

Tributo a Fidel en la Plaza de la Revolución. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate.

miles-en-la-plaza

Cientos de miles de fidelistas en la Plaza.

Foto:La plaza desbordada. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate.

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

  • Exiliados invisibilizados
  • Declaración final del II Encuentro de la Constituyente de Exiliadas y Exiliados Perseguidos por el Estado colombiano
  • marx_foto_misu_joaco_pinzon

Föreningen Jaime Pardo Leal

Föreningen Jaime Pardo Leal

Video Clip FARC EP

Volver