ANNCOL _ Noticias alternativas de Colombia - ANNCOL _ Noticias alternativas de Colombia - Inicio http://anncol.eu Sat, 23 Jul 2016 10:01:21 -0500 Joomla! - Open Source Content Management es-es Finaliza paro camionero http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/4762-radio-macondo http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/4762-radio-macondo Finaliza paro camionero

Después de  45 días de paro camionero, las partes llegaron a un acuerdo para poner fin a la manifestación. El acuerdo se firmó  en la madrugada de este viernes, por lo que los líderes camioneros han impartido la orden de levantar los bloqueos y las protestas en las vías del país.

El paro camionero dejó millonarias pérdidas,  calculadas en más de un billón de pesos.

Se acordó la confirmación del esquema de libertad vigilada para el transporte de carga, esto significa que, no se revivió el sistema de tabla de fletes, por lo que los actores de la cadena de transporte pueden pactar libremente los precios en el marco de unas tarifas de referencia y  vigilancia.

En caso de que se presenten distorsiones en alguna ruta determinada, el Gobierno Nacional podrá intervenir para establecer nuevamente el equilibrio comercial, incluso, fijar de manera temporal los precios hasta que se corrija la distorsión.

Igualmente se acordó el esquema de chatarrización. En este punto se mantiene el esquema uno a uno como mecanismo para renovar el parque automotor, reducir la sobre oferta y modernizar los vehículos, de este modo se busca eliminar la ilegalidad y la corrupción.

Según  Luis Guillermo Vélez, ministro de Presidencia, el esquema se mantendrá hasta que se agoten los recursos dispuestos, que sería unos $800’000.000. Se chatarrariazarían unos 14.000 vehículos de carga pesada (de más de 10.5 toneladas), alrededor del 60 % de la sobreoferta en un período corto de tiempo.

Los acuerdos “permiten hacer una reforma estructural de la política de transporte de carga pesada, que se venía diseñando a punta de paros y tenía una cantidad de desequilibrios en la cadena productiva, producto de los paros”, señaló Vélez

El director de la Asociación de Transportadores de Carga, (ATC), Luis Orlando Ramírez, señaló:  “Quisimos hacer una puesta clara de las necesidades de los camioneros, decirle a la opinión pública que valores a sus camioneros en todo momento, cada día, porque hoy que ya cesamos la inmovilizar, que queda formalmente levantada, lo hacemos porque hemos logrado a un acuerdo que satisface las necesidades”.

www.radiomacondo.fm

 

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false@anncol.eu (Radio Macondo. ) Política / Economía Fri, 22 Jul 2016 14:43:21 -0500
Nueva institucionalidad, financiación e implementación de acuerdos de paz http://anncol.eu/opinion/item/4761-cesar-jerez http://anncol.eu/opinion/item/4761-cesar-jerez Nueva institucionalidad, financiación e implementación de acuerdos de paz

La implementación requiere de una nueva institucionalidad donde las partes implicadas en el post-acuerdo participen efectivamente en decisiones sobre la construcción de la paz, esa institucionalidad debe coordinar la gestión y ejecución de fondos públicos y de cooperación,debe garantizar transparencia y la participación activa de las víctimas de la guerra y de las organizaciones sociales.

Mucha incertidumbre hay sobre el financiamiento y la implementación de los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC, sobre el modelo de participación de las partes y de las organizaciones sociales en el post-acuerdo. Una larga historia de conejos a los acuerdos con los movimientos sociales, de incumplimiento de la palabra y de los compromisos y de corrupción por parte de la institucionalidad generan esa sensación.

El tema de la implementación apenas se empieza a abordar en La Habana con el reto de garantizar un nuevo escenario institucional y una ruta de financiación que aseguren el cabal y transparente cumplimiento de los acuerdos.

Se han anunciado varios fondos de financiamiento a los acuerdos de paz. Los Estados Unidos comprometieron 450 millones de dólares con el Plan Paz Colombia que debe ser aprobado por el congreso estadounidense. La Unión Europea constituyó un Fondo Fiduciario para la paz con énfasis en tierras y desarrollo rural con 100 millones de euros de partida, un empréstito asociado de 400 millones de euros y una bolsa de 80 millones de euros para infraestructuras que iniciará una vez se firme el acuerdo. El sistema de la ONU avanza con un fondo abierto que arranca con 20 millones de dólares direccionado a la economía familiar campesina. El BID y el Banco Mundial también comprometieron aportes no reembolsables de menor cuantía para infraestructuras y medio ambiente. El gobierno canadiense girará por su parte cerca de 50 millones de dólares para cofinanciar la implementación.

Estos fondos ya tienen un nivel de gestión, planificación y aprestamiento avanzado y el gobierno ha hecho un trabajo unilateral para condicionar el uso de estos dineros que podrían volverlos caja menor de funcionarios con ambiciones electorales en instituciones obsoletas. Sería más de lo mismo, plata para clientelismo y corrupción.

Si bien estos fondos de cooperación son importantes, es claro que son insuficientes dado el calado de los acuerdos y de lo que cuestan. No está clara la ruta de financiamiento para la implementación con cargo al presupuesto nacional y mucho menos el arreglo institucional que la implementación de los acuerdos requiere.

Por tanto, la implementación de los acuerdos requiere de una nueva institucionalidad donde las partes implicadas en el post-acuerdo participen efectivamente en las decisiones sobre la construcción de la paz, esa institucionalidad debe coordinar la gestión y la ejecución de los fondos públicos y de cooperación, debe garantizar transparencia y la participación activa de las víctimas de la guerra y de las organizaciones sociales.

Los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc representan una oportunidad para resarcir a la sociedad colombiana, se trata de una oportunidad para saber la verdad y tener memoria, para intentar la justicia restaurativa, para ampliar los derechos de negros, indios y campesinos, de una oportunidad para sentar una base política, económica y social de inicio a la construcción de la paz. Mucha gente dentro de Colombia, en la comunidad internacional y en la cooperación está sintonizadas con este propósito.

Si se cumplen los acuerdos vamos a lograr revertir el olvido, vamos a vencer la pobreza, vamos a avanzar hacia la justicia, vamos a hacer real el anhelo de paz, vamos a encontrarnos en el sueño de la reconciliación. Pero este loable objetivo requiere del cambio que lo haga posible.

Tomado de http://lasillavacia.com/silla-llena/red-de-la-paz/historia/nueva-institucionalidad-financiacion-e-implementacion-de-acuerdos

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false@anncol.eu (Cesar Jerez ) Más opiniones Fri, 22 Jul 2016 14:37:30 -0500
Las luchas y tareas que le esperan a Marcha Patriótica http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/4760-marcha-patritica http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/4760-marcha-patritica Las luchas y tareas que le esperan a Marcha Patriótica

Varios retos tiene nuestro Movimiento de cara al segundo semestre de 2016.

La solución política al conflicto ha sido uno de los pilares del movimiento político y social Marcha Patriótica. Por eso, la proximidad de un acuerdo final de paz en la mesa de La Habana plantea varios escenarios a tener en cuenta en los próximos meses.

Primero, la concreción del mecanismo de refrendación de los acuerdos requiere del fortalecimiento de la campaña “La paz Sí es contigo”, suscrita por Marcha Patriótica junto con medio centenar de organizaciones políticas y sociales, así como con diferentes personalidades y plataformas por la paz.

Esta iniciativa busca posicionar la bandera del “Sí” en el escenario del plebiscito que será convocado una vez se llegue a un acuerdo final entre el gobierno nacional y las FARC. En él se requerirán de al menos cuatro millones y medio de sufragios, por lo que Marcha Patriótica y el pueblo colombiano deben redoblar sus esfuerzos para que el “Sí” a la paz sea ratificado en las urnas.

Segundo, y paralelamente a la campaña para la refrendación de los acuerdos, se requiere de una amplia socialización y divulgación de los mismos -según estableció, además, la Corte Constitucional-.

En este sentido, Marcha Patriótica deberá apoyar desde sus organizaciones de base e instancias locales y regionales la labor de pedagogía de paz. Ya existen borradores de cuatro puntos de la agenda de negociación, por lo que desde ya es factible y necesaria esta tarea, con el fin de que todo el país conozca y estudie estos documentos. Sólo así será posible descartar los mitos y falsos rumores que los enemigos del proceso han puesto a correr.

Tercero, y en el marco de estos acuerdos parciales, nuestro movimiento tendrá un papel crucial en algunas iniciativas concretas. Una de ellos es la participación en el plan piloto de sustitución de cultivos ilícitos que se dio inicio el pasado 10 de julio en el municipio de Briceño, Antioquia.

Desde el sector agrario de Marcha Patriótica y nuestras organizaciones y comunidades agrarias se ha planteado -en diversos escenarios- la necesidad de un proceso de sustitución voluntaria y concertada de este tipo de cultivos para afrontar esta problemática.

Por eso ahora, en particular con las comunidades de la zona rural de Briceño, se emprenderá esta experiencia que busca ser modelo para lo que será la aplicación del acuerdo sobre “solución al problema de las drogas ilícitas”, y que tendrá todo el apoyo de nuestro movimiento.

Cuarto: Otra iniciativa que se desprende de los acuerdos de La Habana, y donde Marcha Patriótica tendrá un rol protagónico, es en la preparación del proyecto del estatuto de la oposición.

Esta medida se desprende de los nuevos arreglos entre el gobierno y las FARC sobre el punto de “participación política”. En particular, en los parámetros que tendrá la confección del estatuto de la oposición, proceso en el que participarán las organizaciones y movimientos políticos con personería jurídica, además de Marcha Patriótica, el Congreso de los Pueblos, académicos y expertos.

Una quinta tarea que habrá este semestre será la celebración del segundo Consejo Patriótico Nacional, máxima instancia organizativa de nuestro movimiento. 

El Consejo Patriótico Nacional tiene carácter de congreso y su función es la de evaluar y trazar el accionar táctico, político y organizativo del movimiento en el orden nacional e internacional, a mediano y largo plazo. Su primera edición se realizó en abril del 2012 en el marco del lanzamiento público de Marcha Patriótica. 

Todas estas iniciativas y tareas deberán tener la atención y esfuerzo de nuestra militancia, sectores sociales y comisiones de trabajo. Tareas que se presentan en un momento crucial para la superación del conflicto armado y la materialización de un acuerdo que permita sentar las bases de un país donde podamos seguir luchando por nuestras reivindicaciones con plenas garantías./  Oficina de Prensa Marcha Patriótica

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false@anncol.eu (Marcha Patritica ) Política / Economía Fri, 22 Jul 2016 14:30:09 -0500
La crítica de la crítica y la transformación del mundo http://anncol.eu/opinion/item/4759-gabriel-angel http://anncol.eu/opinion/item/4759-gabriel-angel La crítica de la crítica y la transformación del mundo

Repasando la historia de las lucha de los dominicanos en los años sesenta, vuelvo a estremecerme con el histórico episodio de abril de 1965 y la actitud asumida por el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, cuando ante la conminación del embajador norteamericano a la rendición, y la subsiguiente renuncia del gobierno constitucionalista del doctor Molina Ureña, se paró frente al gringo y le expresó, Permítame decirle que continuaremos la lucha, suceda lo que suceda.

Entonces el Presidente Johnson ordenó el desembarco de 42.000 marines en Santo Domingo con el propósito expreso, según él, de impedir que un gobierno comunista semejante al cubano se instalara en la República Dominicana. Resultó gloriosa la resistencia de los dominicanos con Caamaño al frente, quien declaraba firme, Estamos decididos a luchar hasta el último hombre. También diría, No daremos un paso atrás, pese a la fuerza militar que nos amenaza.

Ofensivas de los constitucionalistas, como la del 19 de mayo, terminaron en un fiasco y costaron la vida a valiosísimos cuadros de la lucha patriótica y democrática. Intentos salvajes de los norteamericanos por hacerse al control de la zona constitucionalista de la ciudad, terminaron con la muerte y las heridas de numerosa población civil. El Coronel Caamaño expresaba dolido ante el genocidio, Defenderemos nuestros derechos y lucharemos hasta el fin, si es necesario.

Finalmente no fue necesario. La situación se definió a fines de agosto con un acta institucional, por cuenta de una misión mediadora de la OEA, que había dado su respaldo previo a la invasión norteamericana e incluso autorizado una misión militar integrada por personal de varios países. Se reconoció un gobierno provisional que convocó a elecciones al año siguiente, el Coronel Caamaño renunció a la Presidencia y unos meses después partió como agregado militar a Londres.

El 16 de febrero de 1973 murió fusilado por tropas oficiales en las montañas de la Cordillera Central, cuando libraba la lucha guerrillera por la verdadera democracia en su país. En rebeldía contra el golpe militar que derrocó a Juan Bosch en 1962, el Movimiento 14 de junio se alzó en las montañas dominicanas en noviembre de 1963. Menos de un mes después, su líder Manolo Tavarez Justo y 32 dirigentes y militantes más perecieron por manos enemigas.

La rebelión armada fue sin duda más que justa en todos los casos mencionados. No se puede negar que ella constituye un sagrado derecho de los pueblos. Lo cual no significa que sea un asunto fácil, que pueda decidirse al calor de emociones encendidas. Manolo Tavarez Justo advertía de su posible alzamiento en las escarpadas montañas de Quisqueya, A ellas iremos, y en ellas mantendremos encendida la antorcha de la libertad, de la justicia, el espíritu de la revolución.

Pero pese al vigor de su discurso acalorado, murió con los suyos demasiado pronto. Son bastantes los ejemplos en solo Nuestra América, incluido desde luego el más simbólico y doloroso, el del gran Ernesto Che Guevara en Bolivia, que enseñan que eso del alzamiento en armas para derrocar a un gobierno requiere, si se anhela de veras terminar victorioso, de mucho más que el deseo de vencer o perecer en la lucha. Hay que estar acorde con las realidades.

Sea como sea, el recuerdo de los emotivos sucesos reseñados apunta a la reflexión sobre ciertos aspectos. El Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, después de haberse puesto a la cabeza de la insurrección que abogaba por el regreso del Presidente legítimo Juan Bosch y la Constitución defenestrada, y luego de asumir la resistencia contra la invasión norteamericana, terminó por llegar a un acuerdo con la comisión mediadora de la OEA que estaba del lado de los invasores.

Salta a la vista que con dicho acuerdo no se consiguió la salida inmediata de los invasores norteamericanos. Y que tampoco constituyó propiamente una victoria de los constitucionalistas, que incluso perdieron las elecciones del año siguiente. Su invalorable mérito estriba en haber impedido la consumación por los marines del atroz genocidio del pueblo dominicano, que apoyaba dignamente la causa constitucionalista. Por sí solo, eso enaltece la grandeza de Caamaño.

Por otra parte, la posterior inmolación del propio Coronel en las montañas, en un alzamiento guerrillero fallido, así como el doloroso final de los combatientes del movimiento 14 de Junio a fines de 1963, también debe llamar la atención acerca de la pertinencia de insistir en una forma de lucha concreta, cuando las condiciones objetivas no son las más propicias al éxito. La rebeldía armada no constituye por sí sola la fórmula mágica de una revolución triunfante.

Eso podemos asegurarlo desde las FARC sin ninguna vacilación. Claro que la apelación a la lucha armada resulta correcta cuando los pueblos no tienen otra alternativa frente a los atropellos de un poder abusivo e injusto. Pero si resulta posible, incluso gracias a ella, abrir caminos distintos para la lucha popular, mucho menos dolorosos, bien vale la pena considerar su oportunidad. Sobre todo cuando la guerra se ha prolongado por décadas y décadas sin el resultado esperado.

Fue lo que expresó con toda sinceridad nuestro comandante Timoleón Jiménez en su discurso del pasado 23 de junio en La Habana. El Estado colombiano, pese a todo el apoyo internacional, resultó incapaz de vencernos tras cincuenta y dos años. Pero a su vez las FARC tampoco pudimos derrotarlo y hacernos al poder. Nada en la realidad objetiva indica que esa ecuación pueda cambiar en muchos años. ¿Es entonces un pecado mortal construir una alternativa distinta?

Las FARC no estamos combatiendo en la geografía rusa de 1917, ni en la alemana de 1918, ni en la China de 1949, ni en la vietnamita de 1954 o 1975. Ni nos hallamos inmiscuidos en los eternos debates teóricos en torno a las contradicciones al interior de cualquiera de las internacionales comunistas del siglo XX. Estamos en la Colombia de hoy. Y recordamos de Marx aquello de que la cuestión revolucionaria no consiste en la crítica de la crítica, sino en la transformación del mundo.

Hay quienes desde altísimas galerías nos incitan a persistir en la guerra, en consonancia desafortunada con los peores enemigos del pueblo de Colombia, de su democratización y su lucha de masas por un futuro mejor. Algunos a nombre del más puro marxismo, el que nos invitan a estudiar con profundidad para corregir nuestros errores. Desconocemos cuántas revoluciones victoriosas han dirigido o en cuántas guerras revolucionarias han combatido.

Preferimos atender el clamor de todo un pueblo por la paz. Es él quien la reclama, alistándose para una batalla política de grandes proporciones e invitándonos a ponernos al frente de ella. Me decía en estos días un curtido comandante guerrillero, vale preguntarle a nuestros críticos cuándo se vienen para las montañas, y si pueden traer con ellos su fusil y un puñado de combatientes armados y dispuestos, o con cuántos misiles antiaéreos pueden colaborarnos.

Quizás entonces apelarían a todo tipo de disquisiciones filosóficas, económicas, sociales, culturales y antropológicas a fin de probarnos que ese no es su papel. Recuerdo ahora a aquel político de la antigüedad que desbarató una insurrección de los desposeídos, comparando la sociedad con el cuerpo. La cabeza estaba hecha para dirigirlo todo, mientras los brazos y piernas debían trabajar. No, señores, las luchas pertenecen a los pueblos, ningún sabio puede dirigirlas a distancia.

La Habana, 20 de julio de 2016.

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false@anncol.eu (Gabriel Angel ) Opiniones Fri, 22 Jul 2016 14:22:04 -0500
UP del Valle realizará foro sobre reforma electoral el sábado 23 de julio en Cali http://anncol.eu/colombia/cultura-sociedad/item/4758-up-del-valle-realizara-foro-sobre-reforma-electoral-el-sabado-23-de-julio-en-cali http://anncol.eu/colombia/cultura-sociedad/item/4758-up-del-valle-realizara-foro-sobre-reforma-electoral-el-sabado-23-de-julio-en-cali UP Valle del Cauca

´Reformas Políticas para la Paz es el nombre del foro que realizará este sábado 23 de junio en Cali la Unión Patriótica con el fin de seguir promoviendo la pedagogía sobre los principales temas que se vienen acordando en La Habana, entre ellos la importancia de un cambio en el actual sistema electoral y la participación política de quienes dejen las armas.

El evento tendrá como panelistas al magistrado Armando Novoa del Consejo Nacional Electoral y al abogado Pablo Borrero.

Teniendo en cuenta la persecución y el exterminio que ha sufrido a lo largo de su historia la Unión Patriótica por tratar de ejercer su derecho de participar en política, este evento cobra una gran importancia.

El foro se desarrollará a partir de las 9 de la mañana en el Hotel Mudejar ubicado en la Calle 8 #5-53, centro de Cali.

Vea la nota completa en este video

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false@anncol.eu (Natalia Vinasco - Pazífico Noticias) Cultura / Sociedad Fri, 22 Jul 2016 11:15:29 -0500
Plebiscito y campo de conflicto. http://anncol.eu/opinion/item/4757-horacio-duque http://anncol.eu/opinion/item/4757-horacio-duque Plebiscito y campo de conflicto.

La campaña del plebiscito quedara inmersa en un agudo conflicto entre el SI y el No por la paz, la democracia ampliada y la apertura democratica.

Seran cinco meses, despues de que se firme el Acuerdo final de paz, de intensa agitacion y confrontacion con los promotores de la guerra y la violencia, hasta que se realicen las votaciones que convoque el Consejo Nacional Electoral.

La disputa entre el SI y el No en el Plebiscito por la paz, es el reflejo del conflicto político en que se mueve el proceso de paz con las Farc.

El SI a la paz es la defensa de cada uno de los consensos alcanzados en la Mesa de diálogos para poner fin al conflicto armado.

El NO representa el rechazo a la paz y una postura absurda que asume la violencia y el ultraje como práctica política consuetudinaria.

Mal puede plantearse un ficticio postconflicto desconociendo el potencial del conflicto y la controversia.

En la campaña plebiscitaria, que debe darse una vez se firme un Acuerdo final, que aún tiene muchos temas pendientes por lo que la fecha de las votaciones no se ve tan cercana, asumiremos la noción de campo de conflicto como el lugar en que se dirime la disputa por el poder y donde se constituyen los sujetos comprometidos con la paz.

La apertura democrática que ha conquistado la resistencia agraria y popular representada en las Farc, en las conversaciones de paz y la democracia ampliada que se ha diseñado busca la profundización del campo de la política, la consolidación de los derechos civiles y la construcción de ciudadanía por medio de innovaciones en la relación entre Estado y sociedad, así como  una (re)politización de los conflictos y su (re)significación en el campo político, al mismo tiempo establecer sus  limitaciones que residen en la naturaleza limitada y fragmentaria de tal articulación.

La verdad es que, en la convocatoria y realización del Plebiscito, la política y la lucha por el poder involucran una disputa sobre el conjunto de significaciones culturales, y el cuestionamiento a las prácticas dominantes relacionadas tanto con los universos simbólicos como con la redistribución de los recursos.

Remite a la constitución de Elementos para (re)pensar el campo político nacional y a una nueva gramática social capaz de cambiar las relaciones de clase, género, de raza, de etnia y la apropiación privada de los recursos públicos.

Los múltiples sujetos alternativos que están emergiendo con la paz se conforman en el campo político como movimientos sociales contestatarios, anclados en la exclusión, la opresión y la marginación, y con la tarea de deconstruir el orden  vigente y generar uno nuevo en el ciclo que está en curso. En principio son personeros de reivindicaciones particulares y diferenciadas pero pasan a  interpelar a actores colectivos afines que pueden devenir en una situación estratégica o en su caso en un momento constitutivo que es el destino inexorable del Plebiscito, en la medida en que se supere el dogmatismo y el oportunismo de ciertas fichas.

Así, pues, el conflicto aparece no sólo como un elemento indispensable de la vida social (por la presencia inevitable del antagonismo) sino que puede tener un aspecto funcional y positivo. El conflicto es, en este sentido, una forma de socialización, ya que es una forma de relación que evita el dualismo, la separación. La unidad nunca es armónica, siempre presenta elementos de oposición y de vinculación, de atracción y de repulsión, según la experiencia histórica.

En esta reflexión, a propósito del Plebiscito, identificamos el concepto de campo de conflicto como operador metodológico.

En primer lugar, para discernir entre los conflictos de carácter estructural o hegemónico que implican situaciones de crisis estatal y conllevan la posibilidad de una transformación de las relaciones de poder, de aquellos corporativos o meramente coyunturales cuyo impacto y alcances son limitados, y no afectan a la estructura del poder.

En segundo lugar, porque el campo de conflicto constituye sujetos, en episodios de conflictividad los sujetos se agregan, articulan, construyen discursos, pueden cambiar la cualidad y el alcance de la acción colectiva, en tanto que en situaciones históricas en que no existe conflictividad o ésta se reduce a cuestiones puntuales, los sujetos colectivos tienden a inhibirse e incluso a desaparecer. Ello permite abordar a los movimientos sociales y políticos en su multiplicidad y variabilidad, en sus desplazamientos entre los diversos ámbitos del sistema y del campo político; por eso su identidad no es una esencia sino el resultado de intercambios, negociaciones, decisiones y conflictos entre los diversos actores inmersos en la dinámica política de la apertura democrática y la concreción del plebiscito.

En esos términos, metodológicamente existe la necesidad de desplazarse del ámbito político–institucional y ubicarse en el espacio de las relaciones, articulaciones y tránsitos entre Estado y sociedad civil, donde se dirime la disputa entre los proyectos hegemónicos, cambiando el enfoque de la democracia, tradicionalmente situada en el análisis del sistema político y sus relaciones.

En este ámbito así definido, el recurso fundamental que circula en el sistema social es el de la información. Reducimos la incertidumbre produciendo informaciones y nuestras decisiones modifican continuamente aquellas informaciones disponibles. Es lo que realza la pedagogía de paz y la creación de un sistema de información más abierto, que trascienda la maquinaria conservadora de los medios de comunicación instalados por las elites dominantes, tanto a nivel nacional como regional.

Colombia, una sociedad compleja.

Avanzando más en esta reflexión, hay que decir que Colombia es hoy, en la actual transición, una sociedad  moderna, compleja, no ajena al conflicto.

Pero hay que agregar, recogiendo a Melucci[1], que se trata de conflictos sociales emergentes en la sociedad compleja, que son conflictos sociales discontinuos, en relación con la tradición de la sociedad capitalista industrial.

 Se trata de conflictos, plantea, cuyo núcleo se centra en los recursos de información[2], en la manera en que los recursos se producen, se distribuyen para los sujetos y en cómo el poder y el control se ejercen en la sociedad.

En esos conflictos, se oponen, por un lado, grupos sociales que reivindican la autonomía de su capacidad de producir el sentido para su actuación, para su identidad, para su proyecto de vida, para sus decisiones, y por el otro, aparatos siempre más neutros, siempre más impersonales, que distribuyen códigos de lenguaje, códigos de la forma de organización del conocimiento que son impuestos a los individuos y a los grupos, que organizan su comportamiento, sus preferencias y su modo de pensar, propone Melucci en el texto citado. Entonces esos conflictos son los que por su naturaleza tienen características poco comparables con la tradición de los conflictos característicos de la sociedad industrial, por una razón muy evidente: los conflictos de la sociedad industrial son los que se desarrollan en el ámbito de categorías sociales que son categorías definidas por su colocación en la estructura productiva.

Los conflictos de ciudadanía y democracia.

En los casos de conflictos de ciudadanía y democracia, como los que presenciamos hoy, con ocasión de la paz y el Plebiscito, los actores se definen a partir de categorías sociales por su relación con el Estado y con un sistema político, y se miden en un grado de inclusión/exclusión respecto a este sistema de referencia.

En primer lugar, los actores son categorías sociales. En segundo lugar, la acción tiene siempre como contrapartida un sujeto históricamente bien identificado, ya sea que se trata de la clase dominante, contrapuesta, o del Estado con el cual el actor interactúa para obtener la inclusión. Las formas de acción también tienden a modificar las relaciones de fuerza de estos sujetos contrapuestos, pues al disminuirse el poder de la otra clase, se conquista un control mayor sobre los medios de producción, de la vida y el poder político. Cuando se adquiere ciudadanía y derechos civiles, se amplía el espacio que el Estado pone a disposición de ciertas categorías sociales.

Las formas de acción son de masas que tienden a modificar la correlación de fuerzas del sistema social, es la tesis del autor citado.

Las características de los conflictos de democracia.

Los conflictos de los cuales estamos hablando, sostiene Melucci, presentan características muy diversas.

 Primero, los actores son individuos o grupos que se caracterizan por disponer de cierta cantidad de recursos de autonomía. Son aquellos actores investidos con la información intensa de la sociedad, porque poseen esa capacidad de autonomía. Al mismo tiempo, son quienes están sometidos más indirectamente a los procesos de manipulación de las motivaciones del sentido. En primer lugar, esos sujetos no se identifican sólo porque pertenecen a una categoría social, sino también por su oposición al sistema, en cuanto red informativa. Al hacer un análisis empírico se establecen vínculos y se pueden reintroducir categorías sociológicas de reconocimiento y de identificación. Pero desde el punto de vista de los actores, son potencialmente individuos, porque cada uno dentro de un sistema complejo debe funcionar de este modo. Potencialmente los actores son individuos, entonces nos encontramos en una situación paradójica, en la que el conflicto social tiene como actores a los individuos, dice Melucci.

En segundo lugar, al contrario, aquellos a quienes se oponen son siempre más bien aparatos neutros, impersonales, legitimados comúnmente por la racionalidad científica, la racionalidad técnica. Las categorías sociales en juego son más difíciles de reconocer de modo sistemático y estable porque todos, en cierto sentido y, en algunas de nuestras funciones sociales, somos detentadores de un poder y modelamos los códigos con los cuales el conocimiento se distribuye. Los interlocutores, en contrapartida, no son estables, no son categorías identificables sociológicamente de modo muy permanente pues es mucho más difícil simbolizar a los interlocutores del conflicto.

En fin, las formas de acción que vuelven explícitos estos conflictos son formas de acción diferentes de aquellas de la sociedad industrial, porque el conflicto se manifiesta cada vez que un código dominante es cuestionado, en este caso la exclusión y la violencia.

El problema que se plantea aquí es naturalmente muy delicado, porque si la característica de discontinuidad de los conflictos contemporáneos se tomara seriamente como hipótesis de lectura de algunos conflictos que han surgido en nuestra sociedad, el problema que se vuelve inmediatamente importante es: ¿cómo se articulan esos conflictos con el resto de la sociedad social, en la cual continúan existiendo conflictos con el resto de la realidad social, en la cual continúan existiendo conflictos de tipo más tradicional, en donde permanecen continuos los procesos de exclusión de categorías sociales y de grupos, los procesos de acceso a los recursos mínimos de supervivencia, no favoreciendo el acceso al derecho fundamental de la ciudadanía?, se pregunta Melucci.

Cuestionar el código de manipulación.

La eficacia de la acción política en estas circunstancias consiste en el cuestionamiento del código en su naturaleza de instrumento de manipulación. En una situación donde el poder se ejerce sobre los códigos es suficiente que éstos se vuelvan públicos: como en la famosa fábula del “Rey”, cuando el niño dice que el “rey está desnudo”, esto es suficiente para hacer caer al poder.

Cuando el código que estaba implícito se vuelve público, puede ser modificado, apropiado por otros, redistribuido de otras formas.

Mediante las reglas normales del juego, como las que se instalaran por los núcleos del poder con ocasión del plebiscito y las que demandaran los grupos emergentes, de las cuales nosotros muchas veces ni nos damos cuenta, se afirman formas de poder, de control, de dominio que reeducan la autonomía de los sujetos y vinculan sus decisiones, etcétera.

Códigos y espacio público.

La visibilidad de los conflictos en torno a los códigos que organizan la vida, sostiene Melucci, el pensamiento y afecto de las personas, depende del espacio público disponible. Como el terreno sociológico en el cual el conflicto se forma es aquel de la experiencia cotidiana de las personas, su visibilidad social depende de la disponibilidad de un espacio público, en el cual esos procesos pueden volverse visibles para todos.

La democracia es la presencia de un espacio público garantizado por reglas y por derechos. Es una condición fundamental para que estos conflictos puedan surgir.

La eficacia de estos conflictos, está en el hecho de que surjan y, en el momento en que aparecen, ya lograron su objetivo. Cuando se vuelven visibles, está realizada su función. De aquí en adelante se plantea un problema de institucionalización, un problema de transformación de estas cuestiones en políticas sociales, políticas de género, estrategias de convivencia, políticas ambientales, políticas de salud, de igualdad, esferas en las que se traducen las cuestiones conflictivas en sí mismas en la forma de decisiones políticas. Estas naturalmente no agotan nunca los conflictos sino que los organizan en formas tratables, pues el conflicto está destinado a reaparecer en cualquier otra parte, porque la cuestión de género, las de violencia o la cuestión ambiental no se resuelven con políticas de igualdad o de cuotas, con acuerdos de paz de papel o con la política ambiental. Asimismo, no se eliminan por definición, porque el problema que está en juego es sistémico y seguirá manifestándose en un sistema complejo de otra manera. Las relaciones entre hombres y mujeres, las de convivencia o las diferencias culturales son problemas permanentes en un sistema complejo.

Conclusión.

Concluyendo, sugiere Melucci, la perspectiva que se introduce con este esquema de análisis, renuncia a la idea de una solución final de los conflictos, de llegar a una especie de punto en el cual la sociedad se vuelve completamente transparente a sí misma, reflejándose perfectamente en sus relaciones.

Ese ha sido un gran mito de la sociedad industrial.

Lo que debemos esperar es una sociedad plagada de conflictos, en las cuales éstos se volverán parte vital del tejido social en condiciones que les permitan moverse dentro de sistemas que garanticen las reglas del juego, que les impidan transformarse en violencia y en disolución del sistema social.

Esa la naturaleza del conflicto planteado por la disputa entre el SI y el No en el Plebiscito.

Notas.

[1] Este análisis sobre la vigencia objetiva del conflicto se apoya en las tesis de Melucci incluidas en el texto que registramos en el siguiente enlace electrónico http://bit.ly/29QnV2Q

[2] Al respecto del papel de la información en la estructuración y deconstrucción de la sociedad,  sugiero leer el siguiente texto sobre el pensamiento de Niklas Lhumann en el siguiente enlace electrónico http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=199518706003

  • diálogos de paz
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    false@anncol.eu (Horacio Duque Giraldo) Opiniones Fri, 22 Jul 2016 10:50:09 -0500
    El informe de Renán Vega Cantor para la CHCV http://anncol.eu/opinion/item/4756-gustavo-gallon-el-espectador http://anncol.eu/opinion/item/4756-gustavo-gallon-el-espectador El informe de Renán Vega Cantor para la CHCV
    Según Renán Vega Cantor, en su informe para la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas (CHCV), Estados Unidos ha tenido en el conflicto armado colombiano una injerencia “constante y directa desde finales de la década de 1940”, tanto en la ayuda militar al Estado, como en las políticas de contrainsurgencia.

    Por ello, considera a los gobiernos de ese país como “responsables directos en la perpetuación del conflicto armado en Colombia” y en el bloqueo “a las vías no militares de solución a sus causas estructurales”.

    Quizás es una conclusión demasiado general, que pasa por alto matices de diferenciación en el comportamiento de actores dominantes en una y otra nación. Así, por ejemplo, Estados Unidos no solamente ha suministrado asesoría militar a Colombia, sino que su Congreso la ha condicionado al cumplimiento de obligaciones en derechos humanos. De otra parte, no parece justo culpar a la administración Obama de bloquear la solución negociada del conflicto.

    Pese a ello, el estudio contiene dos observaciones valiosas. En primer lugar, advierte acertadamente que en Colombia ha existido una “contrainsurgencia nativa” desde comienzos del siglo XX, “con el fin de reprimir las protestas sociales y destruir los emergentes movimientos políticos de izquierda, que en principio no tuvo ningún influjo extranjero ni sistematización doctrinaria”. Como producto del miedo al pueblo y a la democracia, la dirigencia colombiana habría convertido en enemigo “a un conjunto variopinto de sectores sociales, entre los que se incluye a sindicatos, asociaciones campesinas y, en general, a aquellos que demanden reivindicaciones para mejorar sus condiciones de vida”. A ese enemigo lo llamó comunismo, aun antes de “la emergencia de cualquier movimiento que se denominara comunista y en idéntica forma la contrainsurgencia surge antes de que existan los movimientos guerrilleros”. En esa clasificación estigmatizante cayeron desde las huelgas de la Costa de 1918 hasta las autodefensas campesinas de Marquetalia en 1964, pasando por el partido comunista proscrito en 1954, el movimiento de las Bananeras y su masacre en 1928 o el gaitanismo y el asesinato de su líder en 1948.

    En segundo lugar, también con acierto, el informe pone en evidencia las convergencias entre esa contrainsurgencia nativa y el anticomunismo desarrollado por Estados Unidos en la Guerra Fría. Como producto de esa convergencia sobresaldrían la participación de Colombia en la Guerra de Corea, el reforzamiento de la asesoría militar estadounidense luego de la revolución cubana y la asimilación de prácticas irregulares, surgidas de la doctrina de la contrainsurgencia, como la tortura y el paramilitarismo (aunque ya se conocían). Antes de ello, incluso, el Gobierno colombiano autorizó al Ejército y la Marina de los Estados Unidos “para operar en o sobre territorio colombiano y en o sobre aguas territoriales colombianas sin previo permiso especial”, según un “acuerdo de caballeros” celebrado en junio de 1942.

    Urge superar a fondo tanto la contrainsurgencia nativa como su convergencia con el anticomunismo de posguerra, violador de derechos humanos, si se quiere lograr una paz sólida en nuestro país. Gracias, profesor Vega Cantor.

    Gustavo Gallón es Director de la Comisión Colombiana de Juristas (www.coljuristas.org).

    Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/el-informe-de-renan-vega-cantor-chcv

     

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    false@anncol.eu (Gustavo Gallón / El Espectador ) Más opiniones Fri, 22 Jul 2016 03:25:10 -0500
    En Vista Hermosa-Meta se encuentra desaparecido líder comunitario y defensor derechos humanos http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/4755-radio-macondo http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/4755-radio-macondo En Vista Hermosa-Meta se encuentra desaparecido líder comunitario y defensor derechos humanos

    Denuncia Pública:

    La Fundación por la Defensa de los Derechos Humanos y el DIH del Oriente y Centro de Colombia –DHOC, denuncia ante la comunidad nacional e internacional la DESAPARICIÓN del dirigente y defensor de Derechos Humanos ANGEL MARIA MUÑOZ  quien fue visto por última vez por su comunidad el 1 de Julio de 2016.

     HECHOS: 

    1. El día 1 de Julio de 2016 fue visto por última vez, el dirigente de la vereda Alto Guapaya, en el Municipio de Vistahermosa – Meta, señor ANGEL MARIA MUÑOZ, quien salió de su casa presuntamente a asistir a una reunión en calidad de líder comunitario. Diligencia de la que no se tiene mayor información, y de la cual no regresó a su residencia hasta la fecha.

    ANTECEDENTES 

    1. El señor ANGEL MARIA MUÑOZ es Presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Alto Guapaya, representante legal de la Asociación Agropecuaria del Alto Guapaya –  ASOAGROGUAPAYA, integrante de la Mesa Hídrica y de la Mesa Humanitaria del Municipio de Vistahermosa .
    2. Igualmente es miembro activo de la FUNDACIÓN DHOC parte del comité de Derechos Humanos municipal y como tal reconocido defensor de Derechos Humanos.
    3. Vistahermosa ha sido históricamente una población afectada por el conflicto armado y por la presencia de grupos armados organizados al margen de la ley, y como tal en su territorio se reciben constantemente panfletos y amenazas por parte de estos dirigidos especialmente a lideres y liderezas comunitarios.
    4. Durante los últimos meses se han presentado este tipo de manifestaciones estigmatizando particularmente la labor de las Juntas de Acción Comunal y amenazando a sus presidentes, lo cual ha generado temor entre la comunidad y alerta entre las organizaciones sociales y defensoras de Derechos Humanos.

    Solicitamos:

     A las organizaciones sociales y defensoras de Derechos Humanos pronunciarse para que se dé urgentemente la búsqueda de este líder comunitario.

    Al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos acompañar  y verificar la situación acá denunciada, así como la situación humanitaria de la región.

    Exigencias:

    A la Defensoría del Pueblo, Ministerio Público, Fiscalía General de la Nación y demás entidades estatales competentes, a dar trámite al Mecanismo de Búsqueda Urgente que se activó con el fin de localizar al señor ANGEL MARIA MUÑOZ, realizar el apoyo correspondiente para la ubicación con vida de la persona referida, y en todo caso, cumplir con la obligación internacional de investigar juzgar y sancionar tanto la acción como a sus responsables si fuese pertinente.

    Fundación por la Defensa de los Derechos Humanos y el DIH del Oriente y Centro de Colombia –DHOC "

    21 julio 2016 Radio Macondo.fm

     

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    false@anncol.eu (Radio Macondo ) Política / Economía Fri, 22 Jul 2016 03:17:25 -0500
    Control paramilitar en la vereda Granizal de Bello (Antioquia) http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/4754-pacocol http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/4754-pacocol Control paramilitar en la vereda Granizal de Bello (Antioquia)

    La situación de seguridad en Bello (Antioquia) continúa siendo compleja, los temas de violencia, la criminalidad y la violación a los derechos humanos son tan evidentes que ya hacen parte del paisaje del municipio, las denuncias son tan escasas que parecen estar en vía de extinción. ¿Para qué denunciar si nada cambia? Es la pregunta que a diario se hacen muchos bellanitas que están cansados con el cogobierno criminal.

    A todas luces se ve que la Policía y la Fiscalía no son instituciones en las que la gente crea, su desprestigio se ha construido durante décadas debido al fortalecimiento del crimen urbano, que ha encontrado en el relacionamiento con la institucionalidad la mejor forma de construir cogobierno criminal, la nómina paralela ilegal es real y ella otorga protección oficial constante lo que hace casi imposible erradicar la ilegalidad del municipio.

    En lo referente al nuevo alcalde, César Augusto Suárez Mira, debo decir que se le han visto algunas acciones interesantes contra el crimen urbano, pareciera que tiene decidido enfrentar algunas de las actividades criminales que las bandas y su aliado, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), ejecutan en el territorio. Se esperaría que las acciones emprendidas fueran realizadas con más contundencia, pero es claro que enfrentar el crimen en el mencionado municipio no es cosa fácil. Habrá que esperar para conocer qué plan estratégico ha diseñado el Gobierno nacional para enfrentar el paramilitarismo y sus bandas y que el alcalde pueda tener en la estrategia que se va a desarrollar en el territorio colombiano el respaldo suficiente para erradicar o al menos controlar a bandas como Pachelly, El Mesa y Los Chatas, estos últimos en plan de expansión a lo largo y ancho del Valle de Aburrá de la mano de las AGC.

    Al alcalde de Bello no se le puede endilgar toda la responsabilidad por lo que sigue pasando en su jurisdicción, no se debe hacer porque solo lleva siete meses, pero tampoco se le podría eximir totalmente de ella ya que siendo oriundo de ese municipio y del poder político que ostenta su familia debería conocer de primera mano qué ocurre allí en materia de orden público, pero partiendo de la buena fe se le puede hacer un rápido diagnóstico.

    Dos ejemplos claros que siguen pasando y que no hay poder humano que le haga entender a la institucionalidad que debe asumir la tarea de resolverlos, el primero es el del Asentamiento Nuevo Jerusalén, a pesar de las investigaciones y las denuncias que ha realizado Análisis Urbano, con pruebas contundentes, el crimen sigue gobernando allí y la presencia estatal es tímida, por no decir que es de complicidad; el segundo, el del barrio Villa Linda, allí se encuentra la principal base de operaciones de la banda Pachelly, ellos en últimas son amos y señores del territorio y de la vida de sus habitantes.

    Se esperaría que estas denuncias ya hubieran sido estudiadas por la Policía, la Fiscalía y el ejército, pero parece que no lo han hecho. ¿Será que no importa cómo viven miles de personas bajo el control paraestatal urbano? La respuesta es un no contundente, ojalá que César Augusto Suárez Mira, decida leerlas detenidamente y proceda a buscar apoyo en el Gobierno nacional.

    Análisis Urbano ha emprendido otra investigación periodística, esta vez la hará sobre la vereda Granizal, del mismo municipio. En este lugar, compuesto por nueve sectores, reina el paramilitarismo asociado a bandas paramilitarizadas, la sorpresa es mayor cuando se ha descubierto que quienes gobiernan el territorio al parecer no son las bandas de Bello sino una de las más poderosas de la ciudad Medellín, esperamos que la publicación sirva para que por fin los ojos de la institucionalidad local en cabeza del alcalde César Augusto Suárez Mira se posen sobre este sitio y por ahí derecho de Nuevo Jerusalén y Villa Linda. También se espera que el Estado colombiano, en cabeza del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, se ponga al frente de desmantelar el paramilitarismo urbano que tiene asiento en Bello y el resto del Valle de Aburrá. Sería importante que la estrategia para desmantelar el paraestado se iniciara en el municipio ubicado al norte de la capital antioqueña. ¿Será que el Gobierno nacional se anima a hacerlo? Espero que sí, podría llevar a acelerar el diálogo y la negociación de la Oficina del Valle de Aburrá y sus bandas paramilitarizadas y por ende de su aliado las AGC. Análisis Urbano

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    false@anncol.eu (pacocol ) Política / Economía Fri, 22 Jul 2016 03:10:44 -0500
    Los 4.600 muertos del expediente de 'Juancho Prada' http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/4753-el-tiempo-justicia http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/4753-el-tiempo-justicia Los 4.600 muertos del expediente de 'Juancho Prada'

    Sacaban a sus víctimas de sus casas para torturarlos y asesinarlos. Arrojaban los cadáveres al río.

    Más de 4.600 personas fueron asesinadas en el sur del Cesar y Norte de Santander entre 1995 y 2006, por órdenes directas o por linea de mando del exjefe paramilitar Juan Francisco Prada, alias Juancho Prada, según documentó el Tribunal de Justicia y Paz de Bogotá.

    Prada está en libertad a prueba desde octubre del 2015, tras cumplir ocho años de prisión y los requisitos para salir de la cárcel.

    La sentencia del Tribunal afirma que hubo una “política sistemática y generalizada de exterminio contra la población civil que consistía en exterminar a todo aquel que ellos consideraban dañinos para la sociedad, colaboradores o auxiliadores de la guerrilla, violadores y miembros de sectas satánicas”.

    Sacaban a sus víctimas de sus casas y trabajos, y luego las trasladaban al corregimiento de Puerto Mosquito, del municipio de Aguachica (Cesar), donde eran torturados, asesinados y arrojaban los cadáveres al río Magdalena.

    “Aprovechaban el estado de indefensión de las víctimas para reducirlas por la fuerza, atando sus manos con un cable, las mantenían secuestradas por uno o dos días en fincas que eran adaptadas como cárceles, eran torturadas con métodos que producen asfixia mecánica y algunas víctimas eran sometidas a ver la fosa en la que iban a ser arrojados sus cuerpos”, dice el fallo con ponencia de la magistrada Alexandra Valencia.

    En otros casos, los cuerpos de las víctimas eran expuestos en lugares públicos y carreteras.

    Una de las masacres se registró el 17 de marzo del 2004 en la vereda el Pescado, municipio de San Alberto (Cesar).

    Tres hombres de una misma familia (padre, hijo y primo; uno de ellos de 15 años) fueron sacados de su vivienda y llevados a una finca donde los torturaron con agua salada en la cara y amarrada con una toalla. Al día siguiente fueron asesinados.

    En la sentencia condenan a Javier Antonio Quintero Coronel, alias Pica Pica, integrante de ese bloque por su responsabilidad en 42 hechos delictivos y 25 secuestros, que dejaron 53 víctimas directas y 318 víctimas indirectas. Quintero se desmovilizó desde el 2006 con otras 251 personas, entre estas 15 mujeres.

    “Llegaba una información y se ordenaba la muerte. Matábamos por demostrar quiénes éramos”, dijo Quintero en audiencia.

    El fallo resalta la omisión de miembros de la Fuerza Pública contra la estructura paramilitar que garantizó la criminalidad.

    El Tribunal dice que la entrega de bienes fue irrisorio frente a las víctimas y exige a los exparamilitares la recuperación de cadáveres de desaparecidos

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    false@anncol.eu (El Tiempo / Justicia ) Política / Economía Fri, 22 Jul 2016 02:57:26 -0500