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Blog de Horacio Duque Giraldo

Horacio Duque Giraldo

Horacio Duque Giraldo

Académico y periodista alternativo

Archivo de columnas en ANNCOL 

Sacudió duro la histórica huelga de hambre de Jesus Santrich y de 1500 prisioneros políticos sometidos a la arbitrariedad y mentiras del régimen santista.

La huelga de hambre ha terminado y de inmediato debe aplicarse el Decreto 1252 del 2017, otorgando la libertad a quienes aun permanecen en las guaridas carcelarias del regimen oligarquico.

La acción de los huelguistas nos ha trazado la ruta de la lucha para exigir el cumplimiento de los acuerdos de paz. Es con la movilización de masas, con la lucha organizada de las masas que se deben llevar a la practica cada uno de los asuntos acordados para terminar la guerra.

Estan equivocados los que sugieren complacencia y tolerancia con el regimen dominante, que pretende utilizar la paz para reencacuchar el modelo neoliberal y para agredir a la Venezuela de Bolivar y Chavez.

Santrich ya es un símbolo de la resistencia y la lucha revolucionaria por la paz con justicia social y democracia ampliada para las grandes mayorías populares.

Hoy 21 de julio, ha puesto término a la huelga de hambre, que con otros 1500 guerrilleros de las Farc, adelantaron desde el pasado 26 de junio para protestar contra el incumplimiento reiterado y traicionero del gobierno del señor Santos en la implementación de los Acuerdos de paz firmados de buena fe por los delegados de la organización guerrillera desde el pasado 24 de noviembre; y para levantar y proyectar la movilización popular nacional en defensa de la paz y su construcción en los términos establecidos en los documentos correspondientes.

 Se ha anunciado por el Ministerio de Justicia la expedición del Decreto 1252 del 19 de julio del 2017  mediante el cual se disponen  medidas concretas para agilizar la libertad de cientos de guerrilleros recluidos en las mazmorras del régimen santista, como las siguientes:

El trámite completo para las decisiones judiciales, respecto a los beneficios de la Ley 1820 de 2016 de amnistía e indulto, no podrá ser mayor a 10 días, contados a partir del momento en que se presente la solicitud del beneficio.

Es decir que los jueces solo cuentan con ese tiempo para decidir sobre la suerte de los candidatos a amnistía o indulto.

En el caso en el que el prisionero político que solicita este beneficio cuente con múltiples procesos o condenas, el funcionario que reciba la solicitud deberá pedir a las otras autoridades judiciales la remisión de las correspondientes piezas procesales que considere necesarias para efectos de decretar la conexidad de los delitos con el conflicto armado. Esta remisión se efectuará en máximo dos días.

Las autoridades de la Jurisdicción Especial para la Paz que cumplan con funciones judiciales serán las únicas competentes para determinar el vínculo entre los hechos y conductas cometidas con el conflicto armado y no un juez que actúa caprichosa y arbitrariamente como el desgraciado de Tunja.

Para otorgar la amnistía de iure, libertad condicionada, o traslado a la zona veredal transitoria de normalización, la autoridad judicial no necesitará del listado o la certificación de acreditación.

Una vez que la autoridad judicial ha concedido el respectivo beneficio, tendrá que comunicarlo o publicarlo en un lapso no mayor a cinco días contados a partir de la concesión del beneficio a la Secretaría Ejecutiva de la Jurisdicción Especial para la Paz.

Las personas que estén privadas la libertad por delitos que no son objeto de la amnistía de iure, que estén vinculadas a varios procesos o sentencias cometidas en el marco del conflicto armado, podrán tener libertad condicional siempre y cuando hayan permanecido al menos cinco años en prisión por uno de estos hechos.

Se trata de una gran conquista democrática y popular del movimiento social de los prisioneros políticos y sociales.

Esperemos que estas normas se cumplan de manera expedita para que la libertad llegue a nuestros compañeros en prisión y de esa manera hacer realidad la paz en ese aspecto.

Las enseñanzas de Santrich son varias.

Su ejemplo es contundente.

Santrich nos rescata el valor de la solidaridad, la dignidad, la compasión y la trascendencia de la lucha colectiva en la construcción de la paz.

No es la complacencia, la indiferencia, el turismo internacional convertido en forma de vida y la vida cómoda de algunos, sumidos en el triunfalismo, ni el aparatismo o el engreimiento, tan evidente en ciertas fichas seudo revolucionarias, el camino para la construcción de una paz que se articule a la perspectiva del socialismo.

Es que algunos siguen atrapados en el envanecido mundo de cúpulas y camarillas desuetas propias de facciones politiqueras y ajenas al compromiso revolucionario.

Sacrificio, tenacidad, voluntad de hierro y compromiso ético son los valores esenciales en la construcción de la paz.

Santrich y sus compañeros nos enseñan que es con el sacrificio y la lucha que lograremos la implementación de todos los acuerdos de paz. Solo por esa vía venceremos la mentira y la falacia santista que pretende hacer prevalecer su modelo neoliberal de pacificación a favor del capital, los banqueros, los generales y grandes terratenientes.

En la lucha por la paz democrática serán necesarios nuevos tipos de acción política, cuando la palabra y la deliberación muestran su insuficiencia, nos ha dicho Santrich. Son innumerables las modalidades: desobediencia civil; objeción de consciencia; paros; tribunales; huelgas; tomas; participación parlamentaria; plantones; revoluciones, etc.

La huelga tiene una larga tradición en este acervo de luchas de los pueblos y existen también diversos prototipos como las huelgas generales revolucionarias, huelgas políticas, laborales, de brazos caídos, de vientres, etc.

La huelga de hambre tiene ciertas peculiaridades que debemos comprender. Es una forma de protesta y rebeldía pacífica contra algo que se considera injusto, ilegítimo o inaceptable, con un papel importante de la voluntad y la resistencia individual y que cuestiona el sentido mismo de la vida.

Grandes lecciones que nos deja esta ejemplar gesta de los combatientes farianos.

Es la lucha que debemos proseguir con denuedo para exigir el cumplimiento estricto de los otros asuntos del Acuerdo de paz, para que se garantice la seguridad social, económica, política y de vida de miles de guerrilleros prestos a la acción democrática.

Son las formas de acción que se deben implementar en los 16 territorios de paz para exigir que se haga efectiva la Reforma Rural Integral y los Programas de Desarrollo con enfoque territorial.

No hay que bajar la guardia.

La lucha prosigue contra este régimen oligárquico y en descomposición.

Nota. Santos se convirtió en el Jefe de debate de la oposición fascista venezolana y de su campaña para impedir la conformacion y funcionamiento de la Constituyente Comunal Bolivariana. En esa falaz tarea le acompañan sus "archienemigos" Uribe Velez y Andres Pastrana.

 

 

 

ALBERTO MARTINEZ.

Expresiones de solidaridad con el periodista Daniel Samper ,victima de la violencia simbolica y la agresion mediatica del Caballista del Uberrimo, Jefe de los paramilitares y artifice de los "falsos positivos".

Alberto Martinez condena la retaliacion paramilitar uribista contra la prensa independiente.

Julio 17 de 2017

La sociedad colombiana se ha acostumbrado a la práctica de la mentira y la difamación que utiliza Alvaro Uribe para hacer política , ese estilo fue el que impuso en la campaña del  plebiscito el 2 de octubre del 2016 reconocido por el propio jefe de campaña del centro democrático Juan Carlos Vélez.

Esa campaña se basó fundamentalmente en la mentira y en la infamia;  es la estrategia del nazismo alemán  de que una mentira repetida 100 veces se convierte en una verdad; esa maniobra la lleva  a sus relaciones personales para dirimir  el debate con el contradictor político si no lo mata físicamente, lo asesina  políticamente o lo deja para que otros sicarios uribistas accionen el gatillo de un arma.

Ese es el debate político al que se ha acostumbrado la sociedad colombiana, que es azuzada por los grandes medios de comunicación y que en el caso de Daniel Samper Ospina hoy empieza a oponerse a ese estilo criminal.

Es reconfortante que mimados y redomados periodistas seguidores de Uribe como: Darío Arizmendi y Claudia Gurizatti firmen un documento en solidaridad con el ultrajado periodista.

Es el momento único que tiene la sociedad colombiana de desarmar sus espíritus, abonando las semillas de concordia que hemos sembrado los guerrilleros de las FARC con el Acuerdo final de paz firmado el 24 de noviembre de 2016.

Alberto Martínez militante del partido Fuerza Alternativa por la Reconciliación de la nueva Colombia – Esperanza del Pueblo FARC-EP.

PTN Amaury Rodríguez Pondores Fonseca la Guajira

 

ALBERTO MARTINEZ.

Profunda y documentada reflexión de nuestro camarada Alberto Martinez, sobre el contexto historico y político de la violencia oligarquica contra el pueblo colombiano.

De todos es conocido que desde que existe el Estado en Colombia, este ha sido, tramposo, conejero y asesino. Podemos  empezar con la  insurrección de los comuneros que fue un levantamiento armado gestado en el Virreinato de la Nueva Granada en 1781, cuando el naciente Estado acepto el acuerdo de las capitulaciones de Zipaquira con el fin de ganar tiempo mientras llegaban refuerzos de Cartagena. Dicha insurrección estuvo motivada por la necesidad de reclamar un mejor tratamiento económico, como la rebaja de los impuestos por parte de la Corona Española.

Se reunieron en el Socorro (Santander) cerca de 4.000 hombres que marcharon en direccteión a Santafé de Bogota.

En el camino se agregaron voluntarios de otras poblaciones hasta completar un cuerpo de  20.000 hombres y, en  Puente Nacional, cerca de Vélez, tambien en Santander, se encontraron con la pequeña tropa enviada desde Santafé, quienes no pudieron interrumpir el avance de los Comuneros y, mientras el Regente Gutiérrez de Piñeres salía en precipitada marcha hacia Cartagena de Indias, para buscar la protección del Virrey Flórez, el gobierno acordó impedir la llegada comunera a Santafé y designó como interlocutores al oidor Vasco y Vargas y al Alcalde don Eustaquio Galavís. El arzobispo (y después Virrey) Antonio Caballero y Góngora ayudó, con su presencia y sus discursos a la muchedumbre en las negociaciones.

  1. Las capitulaciones de Zipaquira

A mediados de mayo de 1781 el Arzobispo Caballero y Góngora accedió a la firma del documento, aunque él mismo no lo firmo.

Entre otros, los puntos más destacados del documento fueron:

•         Derogación o disminución de los impuestos que no habían sido consultados con la población. De forma unánime, se exigió la eliminación del tributo de la Armada de Barlovento, y la disminución en las tarifas de las contribuciones sobre el tabaco y el aguardiente.

•         Devolución de algunos resguardos y minas de sal a los indígenas; reducción de la tarifa de sus tributos y la derogación del diezmo.

•         Restitución de los criollos en algunos cargos públicos que habían sido ocupados por los españoles después de las reformas borbónicas.

•         Eliminación del tributo que debían pagar los negros libertos.

Un sector del movimiento, representado por los criollos, en su mayoría, aceptó las capitulaciones y regresaron tranquilamente a sus casas. Sin embargo, algunos miembros de la revuelta, encabezados por José Antonio Galán, desconfiaron de la celeridad con que fueron aceptadas las condiciones por parte de los negociadores y el arzobispo y prosiguieron la lucha.

En una reunión posterior de las autoridades de Santa Fe, se acordó la nulidad de las Capitulaciones y el Virrey desde Cartagena ordenó la captura de Galán y los demás comuneros que aún proseguían con el Movimiento. En febrero de 1782, Galán fue apresado, ejecutado  y descuartizado y las partes de su cuerpo fueron expuestas en la región comunera de Santander.

El movimiento comunero fracasó, pero dejó en claro a los criollos la desconfianza que debían tener frente a las autoridades españolas. Los Acuerdos de Zipaquirá, no fueron más que un instrumento de las autoridades coloniales para ganar tiempo, mientras se reforzaba la capital con tropas enviadas desde Cartagena.

  1. 25 de Septiembre de 1828 atentado contra la vida del Libertador.

Santander conocía del atentado  y callo  esperando a que sucediera; ni hizo la denuncia correspondiente, no hizo el menor esfuerzo para evitarlo, ya que quienes habían planeado el asesinato de Bolívar eran amigos y seguidores de Santander, como Florentino González, Luis Tejada Vargas y otros. Le recomendó a sus seguidores hacer el atentado una vez hubiera partido a EstadosUnidos, en desempeño de la misión diplomática.

El personaje clave  que frustro el  asesinato de Bolívar fue Manuela Sáenz, a quien  el Libertador llamo “la Libertadora del Libertador”.

  1. El magnicidio del Mariscal Antonio a José de Sucre.

Cuatro disparos de fuego cruzado, en la montaña de Berruecos, 80 km al norte de Pasto, terminaron con la vida de Antonio José de Sucre, héroe de Pichincha. El magnicidio que conmovió a la América hispana se ejecutó en la mañana del 4 de junio de 1830.  El Congreso “Admirable”, cuyo objetivo había sido preservar la unión de la Gran Colombia, había fracasado por la secesión de Venezuela. Sucre, que lo había presidido, retornaba apesadumbrado por el colapso del ideal bolivariano; su propio mentor, Bolívar, había abandonado el poder consumido por la decepción y la  enfermedad que no tardaría en llevarlo a la tumba. La orden del asesinato de Sucre partió de los caudillos del valle del Cauca, generales José Hilario López y José María Obando, de la facción liberal que repudiaba la pretensión monárquica que se atribuía al Libertador. El militar, estadista e historiador colombiano, General Tomás Cipriano Mosquera, escribe en sus memorias que la orden de asesinar a Sucre provino del denominado clan “septembrista” de Bogotá, involucrado en el atentado del 25 de septiembre de 1828 que estuvo a punto de costarle la vida a Bolívar. “Era para ellos un obstáculo la existencia de Sucre, que consideraban como el lazo de unión para mantener la integridad de Colombia”.

  1. La revolución de medio siglo o la revolución de los artesanos.

La historiografía colombiana elimino de sus anales al patriota colombiano José María Melo que era un convencido soldado  del ejército Libertador. Uno encuentra el porqué del ostracismo que la clase dominante le hace a Melo, pues su vida y lucha son mal ejemplo. Melo es el único prócer de la independencia que da el paso necesario al naciente socialismo europeo mientras el resto de la elite mercantil abraza el libre cambio. Después de ser desterrado por Páez, viaja a Europa y entra en contacto con círculos socialista y estudia la obra de   los utópicos. Era partidario del proteccionismo ya que este   permitía el desarrollo de la industria nacional.

El 21 de abril de 1819 se enroló en el Ejército Libertador. Participo en varias de las  batallas importantes de la independencia de Suramérica: en Bomboná y Pichincha en 1822; en Junín, y en la Batalla de Ayacucho, que selló la independencia de las antiguas colonias españolas en América del Sur.

Al morir Bolívar, el 17 de diciembre de 1830, la situación fue cada vez más difícil para sus amigos. El general Caicedo, se declaró en ejercicio de la primera magistratura y finalmente, Urdaneta, le entregó el mando el 2 de mayo de 1831. Como parte del Convenio, Melo y otros oficiales son desterrados de Colombia.

Melo marchó a Venezuela, con su entonces concuñado Urdaneta. Allí se vinculó al grupo de oficiales patriotas que se levantaron contra el presidente José María Vargas, en 1835, para exigir la reconstitución de la Gran Colombia, reformas políticas y el fin del poderío económico de la oligarquía, fortalecida con el comercio de importación y exportación.

Melo se dirigió en diciembre de 1836 a Europa, donde además de estudiar en la Academia Militar en Bremen, Sajonia, se interesó por las ideas socialistas que se debatían en círculos locales. Le interesó especialmente el naciente movimiento sindical obrero y la experiencia del Cartismo, surgido en Inglaterra en 1838.

En 1841, regresó a Colombia. Participó de la fundación de las Sociedades Democráticas que organizaron los artesanos e intelectuales socialistas influenciados por Saint-Simon y Fourier, y apasionados lectores de la obra de Louis Blanc, La Organización del Trabajo y el recientemente publicado libro de Proudhon, ¿Qué es la Propiedad?. Los líderes de Estas sociedades se opusieron al libre comercio con Inglaterra, Francia y Estados Unidos ya que las importaciones los arruinaban e impedían el nacimiento de la industria nacional. Exigieron el respeto a los Resguardos Indígenas y la abolición de la esclavitud. Además rechazaron el Tratado de Comercio y Navegación con Estados Unidos, firmado por el Presidente liberal Tomás Cipriano de Mosquera (uno de los autores intelectuales del asesinato de Sucre cuya descendencia continua teniendo el control político en el departamento del Cauca a través del poder que da la propiedad de la tierra), que le daba facultades a ese país para intervenir en Panamá.

Las Sociedades Democráticas apoyaron la candidatura presidencial del general bolivariano José Hilario López, que proponía abolir la esclavitud. Entonces las elecciones eran indirectas, los ciudadanos varones elegían compromisarios. Aprovechando la división conservadora, López obtuvo más votos que cualquiera de los tres candidatos conservadores y el pueblo de Bogotá se levantó en su apoyo para evitar que los conservadores se unieran. Elegido Presidente, se aprobaron en 1850 dos leyes propuestas por su ministro de Hacienda Manuel Murillo Toro; una de reforma agraria, según la cual el cultivo debe ser la base de la propiedad de la tierra; y otra que limitó la tasa de interés para librar al pueblo de la usura; y el 21 de mayo de 1851 se decreto la ley de libertad de los esclavos. 31 años después de la batalla de Boyaca.

Los conservadores dirigidos por el amo esclavista Julio Arboleda, se levantaron en armas contra las nuevas leyes, argumentando que López expulsó a los jesuitas, por oponerse a las reformas. En Cundinamarca la rebelión conservadora fue dirigida por los hermanos Pastor y Mariano Ospina y para contenerla José Hilario López llamó a Melo, lo rehabilitó y ascendió a general, encontrando gran aceptación en la tropa y logrando derrotar a los sublevados de Guasca. Tras la derrota de la rebelión conservadora, el 19 de junio de 1852. fue designado Comandante del Ejército en Cundinamarca.

La revolución de los artesanos logró sostenerse en el poder entre abril y diciembre de 1854, pero pronto, contando con armas enviadas por mar desde Estados Unidos y Europa, sus enemigos organizaron ejércitos para derrocarla. Tomás Cipriano de Mosquera organizó, financió y dirigió el ejército del norte que marchó desde Barranquilla. José Hilario López encabezó el ejército del sur, que viajo desde el Cauca y el Huila, y Joaquín París comandó la división del Alto Magdalena, que con tropas antioquenas cruzó el río Magdalena por Honda. Los tres ejércitos se encontraron en la sabana y el ex presidente Pedro Alcántara Herrán, fue encargado del mando conjunto. Por tres lados atacaron a Bogotá, defendida por Melo con siete mil hombres, veteranos de Cundinamarca y voluntarios artesanos. Mosquera atacó por el norte y con el mando del general panameño Tomas Herrara, se tomó calle por calle, desde San Diego hasta la plaza de San Francisco, donde estaba el comando de Melo. López atacó desde el sur y París desde occidente por San Victorino. Herrán tomó las alturas del barrio Egipto. En la plaza mayor confluyeron los tres ejércitos que restablecieron el poder de terratenientes y de los partidarios del libre cambio que no permitieron el desarrollo de una industria nacional.

  1. Los orígenes del paramilitarismo

Las raíces del paramilitarismo se encuentran en la vieja práctica de las elites colombianas de utilizar la violencia para obtener y mantener sus propiedades y sus privilegios en connivencia con el Estado. Los antecedentes más cercanos se encuentran en los grupos que surgieron en la violencia de los años cuarenta y cincuenta,  cuando grupos privados, como los denominados Pájaros o chulavitas operaron con el apoyo y la complicidad de las autoridades.

  1. El magnicidio Jorge Eliecer Gaitan 9 de abril de 1948.

Jorge Eliecer Gaitán   fue candidato a  la presidencia de Colombia en 1946, la cual  le fue burlada por el sector oficialista y oligarca del partido liberal (los Lopez, los Santos y los Lleras) que  presento a  Gabriel Turbay como su candidato. Esto permitió que ante un liberalismo dividido, triunfara el candidato del Partido Conservador Mariano Ospina Pérez para el periodo 1946-1950. Con Mariano Ospina Pérez regresan los conservadores al poder, excluyen a los liberales, echan para atrás las tibias reformas logradas por López y tratan de imponer una nueva “hegemonía” recurriendo al terrorismo de Estado.

Este Régimen conservador  desato un periodo de violencia cruel y despiadada contra el pueblo  en el campo y en la ciudad. En esta época fueron creados los pájaros y los chulavitas que para aquel tiempo  eran lo que hoy son los paramilitares; a partir del gobierno godo de Ospina Pérez se  inicia la negra noche de la violencia en Colombia que dejo como resultado 300. 000 víctimas. Gaitán recorrio el país denunciando como responsable de esa situación al partido conservador, a Ospina Pérez, a los terratenientes y al sector oficialista del Partido Liberal, realiza multitudinarias manifestaciones como la marcha por la Paz en Bogotá, se hace jefe del partido Liberal y se da como un hecho que será candidato único para las elecciones a realizarse en 1950. Este anhelo del pueblo liberal y revolucionario de Colombia es truncado el 9 de abril de 1948, a la 1 de la tarde, cuando salía de su oficina de abogado y es asesinado de tres tiros de revolver 38 por un individuo de apellido Roa, autor material del magnicidio.

Los autores intelectuales.

El pueblo ha señalado a la tripleta conformada: por La CIA y el Pentágono; por El Régimen conservador de Ospina Pérez; y por la oligarquía Colombiana.

La violencia alcanza formas  de horror inimaginables. El asesinato de Gaitán produjo un levantamiento popular espontáneo que amenazo todo el ordenamiento institucional vigente. Ante la inminencia del peligro, los conservadores maniobran rápida e inteligentemente; ofrecen a los liberales varios ministerios y otros cargos en la administración pública, los cuales aceptan alborozados pregonando a sus seguidores: “el partido liberal ha vuelto al poder”, y desactivan con ello el formidable movimiento de masas armadas que se habían apropiado de escopetas, revólveres, machetes, palos etc. Fortaleciéndose con el armamento tomado al atacar cuarteles y puestos de policía y al lograr que una parte de los uniformados actuara conjuntamente con el pueblo

En una serie de municipios, el pueblo enardecido destituyo alcaldes, inspectores, empleados públicos  y comandantes de policía…, tomando el gobierno durante varios días o meses; las embestidas del ejército oficial fueron repelidas con determinación y sustituidas por juntas provisionales de gobierno con la representación y participación popular, algo que no había ocurrido en el país desde la época de las Juntas Patrióticas que en el siglo XIX iniciaron el grito de rebeldía que condujo a proclamar la independencia de las colonias del dominio de la corona española.

La Conferencia Panamericana.

Desde el arribo al poder en 1946, el conservatismo aprovechando el aparato del  Estado bajo la dirección de Mariano Ospina Pérez, primero, y luego  por Laureano Gómez, perseguía por igual a liberales y comunistas.

Por los días del 9 del abril estaba reunida en Bogotá la Conferencia Panamericana la misma que creo el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) y al ministerio de Colonias  de los Estados Unidos, la OEA. Inmediatamente este organismo, sin ruborizarse, corrió a culpar del magnicidio al comunismo Internacional. Después del asesinato de Gaitán se produjo en toda Colombia un sacudón popular que ha sido llamado el Bogotazo, el pueblo se tomó las calles y destruyo todo lo que representa  el poder oligarca. La dirigencia traidora liberal, la de los Lleras, los López, los Santos, en lugar de encabezar la rebelión popular y dirigir la toma del palacio de San Carlos (residencia presidencial) y de las sedes policiales y militares, dejaron al pueblo descabezado y esta insurrección se tornó solo en destrucción y saqueo, ellos, la dirección liberal, corrieron a la sede presidencial a darle el apoyo al asesino  Ospina Pérez a través de un gobierno de Unidad Nacional.  Hasta hoy el crimen de Gaitán permanece en la impunidad. En las elecciones de 1950, en las cuales solo participa el Partido Conservador, sale electo Presidente Laureano Gómez Castro que llevo a cabo la política de  “sangre y fuego”  y “tierra arrasada” contra el pueblo colombiano.

  1. El golpe militar de Gustavo Rojas Pinilla en junio de 1953.

Las guerrillas liberales se entregaron y entregaron sus armas a instancias de la dirección nacional liberal. Las guerrillas revolucionarias entraron en un periodo de repliegue pero no se entregaron ni entregaron sus armas. El movimiento de Autodefensa bajo la dirección revolucionaria tampoco se entregó ni entrego sus armas.

Las guerrillas de los Llanos orientales, las de Yacopi, la de Urrao, las de Santander, las de Boyacá, bajo dirección liberal se entregaron y entregaron las armas. Luego la mayoría de sus dirigentes y especialmente sus jefes, comenzando por Guadalupe Salcedo, fueron cayendo asesinados por los mecanismos de inteligencia y seguridad del Estado, y por la policía y el ejército.

La estrategia del Estado colombiano de formar, entrenar, armar y utilizar organizaciones armadas al margen de la ley contra aquellos que considera sus enemigos no es reciente

Un hecho que atornillo la Doctrina militar del enemigo interno que venía de la década del 40 fue el envío del batallón Colombia a la guerra de Corea, guerra en la cual el ejército colombiano no tenía ni arte ni parte, una vez que regresó el Batallón Colombia recibió su bautismo de sangre con la represión de las marchas estudiantiles  en Bogotá, el 8 y 9 de junio de 1954, en conmemoración de la muerte del estudiante universitario Gonzalo Bravo Pérez en 1928.

La misiónYarborough

En octubre de 1962, llegó a Colombia el general William Yarborough quien era comandante del SpecialWarfare Center de Fort Bragg en Carolina del Norte, el mismo que sirvió de cuartel general a la 82 División, conocida como la de los  Boinas Verdes, recordados por su participación en la guerra de Vietnam. La Misión Yarborough ordeno crear organizaciones nuevas de tipo antiterrorista y grupos de lucha anticomunista al igual que la organización de grupos paramilitares secretos para llevar a cabo operaciones violentas contra la oposición. 

  1. Blindaje Jurídico del paramilitarismo

En los sesenta, se estableció el fundamento jurídico para la conformación de grupos de autodefensa bajo el auspicio y control de las fuerzas armadas, mediante el decreto legislativo 3398 de 1965, que fue convertido en legislación permanente por la ley 48 de 1968.

Después se expidió la Resolución 005 por medio de la cual se aprobó el llamado “Reglamento de Combate de Contraguerrillas”. Para ese entonces se recomendó desde Estados Unidos lo siguiente: “Si una guerra limitada convencional entraña demasiados riesgos, entonces las técnicas paramilitares pueden proveer una manera segura y útil que permita aplicar la fuerza a fin de lograr los fines políticos”.

El presidente Ernesto Samper Pizano (1994-1998), impulsó las Asociaciones Comunitarias de Vigilancia Rural, “Convivir”, como una forma de regularizar el paramilitarismo: Las Convivir tuvieron su respaldo legal en los Decretos 2535 de 1993 y 356 de 1994,  con la función de contribuir con labores de inteligencia para las fuerzas armadas .

El paramilitarismo como estrategia contrainsurgente en Colombia ha sido una política de Estado, no ha sido un hecho aislado o coyuntural, ha correspondido a una ideología de terrorismo de Estado con sus naturales variaciones dependiendo de las circunstancias de cada momento.

Los paramilitares, entre otras cosas, son parte de la política contrainsurgente impuesta por Estados Unidos a Colombia.

 

Julio César Turbay Ayala (1978-1982), será recordado por la frase del coronel Ñungo fungiendo como Fiscal en un Consejo verbal de guerra, realizado en la época, quien señaló “que tratándose de perseguir a la subversión, era preferible condenar a un inocente que absolver a un culpable”. Ese periodo será recordado por el uso continuado del Estado de Sitio, la militarización de la vida nacional. Otorgamiento de funciones judiciales a las fuerzas militares, torturas etc. Un mes después de su posesión, el Presidente Turbay, haciendo uso de las atribuciones del régimen de Estado de Sitio, decretado desde 1976 por López Michelsen para contener las huelgas de médicos y trabajadores bancarios, expidió el Estatuto de Seguridad -Decreto 1923/78-, que creó nuevas conductas delictivas, aumentó las penas de ciertos delitos y otorgó a la justicia penal militar la facultad de investigar y juzgar a los sindicados de tales conductas.

En los años ochenta, en el contexto de la política de  paz impulsada por el presidente Belisario Betancur Cuartas (1982-1986), los militares, la derecha y los narcotraficantes consideraron que el Estado había otorgado ventajas inadmisibles a las guerrillas y desde su perspectiva ideológica e intereses se consideraron obligados a asumir la defensa del establecimiento y para ello impulsaron, crearon y financiaron grupos paramilitares como estrategia contrainsurgente En este ambiente fueron incrementadas las organizaciones paramilitares, como complemento a la lucha antisubversiva. Un balance general del desarrollo del paramilitarismo de los años comprendidos entre 1979 y 1994, refleja la persecución sistemática, el hostigamiento, la detención arbitraria, la práctica de la tortura y la realización de consejos verbales de guerra que caracterizaron la administración del presidente Julio César Turbay Ayala (1978-1982).  De ahí se pasó a la utilización de la amenaza, el asesinato selectivo y las masacres, durante la administración Belisario Betancur Cuartas (1982-1986). Luego se llegó a las prácticas de la violencia expresada en detención-desaparición, y masacres colectivas que caracterizaron las administraciones de Virgilio Barco Vargas (1986-1990) y César Gaviria Trujillo (1990-1994).Siendo Ministro de gobierno de Virgilio Barco Vargas,  Cesar Gaviria Trujillo en 1987, reconoció  en una sesión del parlamento  colombiano la existencia de 187 grupos paramilitares   a  los  pocos  meses del mismo año en octubre cae asesinado Jaime Pardo Leal que había participado como candidato presidencial  de la Unión  Patriótica, obteniendo una respetable votación 330 mil votos.

Se eligieron 9 representantes a la Cámara y 5 Senadores, con el asesinato de Jaime Pardo Leal se da inicio al exterminio  de la Unión Patriótica (Movimiento Político salido de los Acuerdos de La Uribe), no ha existido  autoridad, ni política, ni judicial, ni militar, que diga esta boca es mía para condenar o investigar o atrapar a los autores materiales e  intelectuales de este cruel genocidio.

Cesar Gaviria Trujillo en lugar de declararle la guerra al paramilitarismo nos declaró a las Farc la guerra Integral y prometió acabarnos en 18 meses, y el mismo dia de las elecciones  para sacar delegados a la Constituyente, el 9 de diciembre de 1990 inició el operativo, desembarco y bombardeo a Casa Verde.

El Presidente Ernesto Samper Pizano (1994-1998), por medio de su Ministro de defensa, Fernando Botero Zea, impulsó las Asociaciones Comunitarias de Vigilancia Rural, “Convivir”. Las Convivir, tuvieron su principal epicentro en el Departamento de Antioquia, donde fungía como gobernador Álvaro Uribe Vélez.  

El gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002).

Los paramilitares intensificaron considerablemente sus acciones entre 1999 y 2001, y fueron responsables de 449 masacres y del 80 % de los muertos. Durante el régimen de Pastrana no se hizo nada por desmontar los paramilitares. Pastrana no tenia vocación de paz, utilizo los diálogos del Caguán para modernizar, crecer y profesionalizar las fuerzas armadas, para ganar tiempo y dejó como herencia a su sucesor el Plan Colombia y 10 mil millones de dólares, para hacer de Colombia un solo campo de combate. Por eso no le fue muy difícil el 21 de febrero de 2002 declarar rotos los diálogos del Caguán e iniciar los desembarcos y bombardeos a los 5 municipios del área del despeje después de terminada su alocución presidencial.

Uribe Vélez y sus dos periodos (2002-2006; 2006-2010).

Las diferencias de Uribe con las anteriores administraciones era que no se preocupaba de guardar las apariencias; las relaciones con los paramilitares eran publicas; los paramilitares como Job, ingresaban al Palacio de Nariño sin ningún problema; la política se paramilitarizo. El parlamento llego a tener en tiempos, de Uribe el 30% de sus integrantes.

Durante sus dos períodos presidenciales, Álvaro Uribe, basó sus políticas en la llamada Seguridad Democrática. Durante su gobierno Uribe intensifico el asesinato de jóvenes   que eran presentados por los medios de comunicacion como guerrilleros muertos en combate.

El Centro de Investigación para la Educación Popular/Cinep, registró, entre 1990 y 2009, un total de 1.613 ejecuciones extrajudiciales. El panorama podría ser peor, pues sólo entre el 2004 y el 2008 hubo 3.000 víctimas de esa violencia, según la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU.

Colombia gastó en guerra entre 2006 y 2010, segundo periodo de mandato de Uribe, alrededor de 21.439 millones de dólares.  La cantidad de dinero gastada en la guerra durante sus ocho años de gobierno fue exorbitantes.

PTN Amaury Rodríguez. Pondores. Conejo. Fonseca. La Guajira

La imagen es dl Portal verdad Abierta en que se recoge un reportaje a los veteranos de las Farc.

HORACIO DUQUE.

La enhiesta huelga de hambre de Santrich marca la pauta de resistencia y lucha para exigir del gobierno el cumplimiento de los Acuerdos de paz.

La ONU demanda gobierno que libere ya a los prisioneros políticos de las Farc y que cumpla sus compromisos.

Apoyamos la lucha de Santrich y la de miles de presos de la resistencia agraria revolucionaria.

La construcción de la paz demanda el compromiso y sacrificio de todos. La paz esta lejos de la comodidad que algunos pretenden.

En condiciones de mucho decaimiento ha sido trasladado Jesus Santrich, el lider guerrillero de las Farc, a la vecina clinica Shaio.

Ya completa 18 dias de huelga de hambre demandando, junto con cientos de sus compañeros de la resistencia agraria recluidos en las mazmorras del règimen neoparamilitar de la casta oligarquica colombiana, el cumplimiento de los Acuerdos de paz para poner termino al conflicto social y armado, firmados con los representantes del gobierno del señor Santos.

La defraudaciòn ha sido una constante en la conducta del règimen polìtico colombiano respecto de sus compromisos para alcanzar la paz.

Defraudaciòn en el Cese bilateral del fuego y hostilidades por la acciòn traicionera de las Fuerzas Militares.

Defraudaciòn en la construcciòn de los alojamientos y organizaciòn de las zonas veredales, pues los guerrilleros y comunidades han visto como se dilapidan miles de millones de pesos en corrupciòn y contratos oscuros que debieron ser invertidos en la ràpida construcciòn de los alojamientos.

Defraudaciòn en la seguridad y protecciòn de la vida de integrantes de la guerrilla y de lideres comunitarios que son asesinados y desaparecidos por los grupos neoparamilitares promovidos y organizados por las Fuerzas Militares.

Defraudación en la aplicaciòn de la Ley de amnistia e indulto que fue expedida desde el 30 de diciembre del 2016 y que los jueces, fiscales, funcionarios gubernamentales y guardias del Inpec se han encargado de desconocer con cuanta argucia se inventan para impedir la libertad de miles de prisioneros políticos.

Defraudación en la implementación de la Reforma Rural Integral, en los derechos economicos, sociales y políticos de los miembros de las Farc que han confiado en la palabra empeñada por los miembros del gobierno responsables de la aplicaciòn de los pactos alcanzados desde noviembre del 2016.

Santrich, como pocos, ha expresado su escepticismo frente a esa cadena de irresponsables conductas guberanmentales, hasta el punto de concluir que aquí lo unico seguro para los miembros de la guerrilla, sobre todo los de la base, son dos tiros en la cabeza.

Con fuerza e hidalguía, no obstante descomedidas expresiones de altos funcionarios y de otros, Santrich, como sus demas camaradas han adelantado su heroica actividad.

Con su movilizacion, Santrich, esta demostrando que la unica herramienta frente a un gobierno indolente y cinico es la resistencia y la acción para que en todos los espacios, como el de la Csivi, de la cual hace parte el comandante guerrillero, se sienta la demanda legitima por los consensos de paz alcanzados y frente a los cuales las Farc ha sido estricta en la ejecuciòn de sus compromisos como ocurriò con la dejación estricta de las armas.

Mal augurio lo que ocurre. No será nada facil en el futuro encontrar la tranquilidad de Colombia con una “paz imperfecta” que con el pasar de los días hace evidente sus vacios y contradicciones. Es lo que permite avizorar una cadena continuada de eventos adversos que como en otros casos, Irlanda y Guatemala, por ejemplo, demoraran por años y decadas la paz soñada por la sociedad en su conjunto.

Colombia ve como la paz neoliberal va por el camino de repetir el caso de Guatemala, donde se firmaron toneladas de documentos, para que al fin de cuentas siguiera al frente del Estado y la sociedad una de las mas podridas y sanguinarias oligarquias latinoamericanas.

Lo que hace nuestro camarada Santrich es visibilizar con mucha anticipación el calvario de padecimientos que despega para el pueblo expresado hoy con otro magnicidio de un lider comunitario en el municipio caucano de Guachene, donde fue acribillado a plena luz del dia el integrante de una Red de derechos humanos, Hector William Mina.

Damos toda nuestra solidaridad y apoyo a Santrich quien se ha convertido en el simbolo de la resistencia guerrillera revolucionaria en esta nueva etapa de la historia nacional que la narrativa oficial pretende hacer pasar como la del post conflicto.

La paz requiere ser defendida con actos como el de Santrich y con grandes movilizaciones populares que incluyan las mas diversas modalidades de acción ciudadana. No hay que cruzarse de brazos ni perderse en la politiqueria tan del gusto de quienes sacan pecho para presentarse como heroes de la una falacia.

 

 

 

 

HORACIO DUQUE.

Las Farc respaldan las Vicealcaldias de paz para los municipios de Antioquia que impulsa el Gobernador Luis Pérez en el marco de su Plan regional para el post conflicto que tendrá el acompañamiento de la ONU.

El gobernador del departamento de Antioquia, Luis Pérez, ha planteado una importante estrategia territorial de paz para implementar los Acuerdos de la terminación del conflicto social y armado en los términos del documento firmado en el Teatro Colon, el 24 de noviembre del 2016.

Con justificada razón el funcionario argumenta que Antioquia tiene la mayor presencia de Zonas veredales y Puntos transitorios, en los que se ubica un grueso número de integrantes de las Farc, lo que demanda un enfoque local y regional de la construcción de la paz, que algunos pretenden homogenizar desde un paradigma nacional que desconoce las especificidades y particularidades territoriales del postconflicto. Todavia prevalece en muchas esferas el enfoque centralista bogotano que subestima nuestros espacios locales. Quieren imponer un enfoque piramidal desconociendo las peculiaridades de Tumaco, Catatumbo, Antioquia, Meta, Tolima o de la Guajira.

El Plan territorial de paz formulado por el Gobernador Pérez  proyecta acciones de apoyo agrario en los términos de la Reforma Rural Integral y planes de educación para que los guerrilleros completen sus formaciones básicas, técnicas, tecnológicas y profesionales.

Se trata de iniciativas que merecen todo el apoyo de los defensores de la paz positiva tal como lo ha hecho el líder guerrillero Pastor Alape en reunión sostenida con los funcionarios antioqueños.

Adicionalmente el mandatario antioqueño ha propuesto la creación de unas Vicealcaldias de paz para que asuman los temas de la seguridad y convivencia en los territorios municipales en los términos de las labore de la nueva Misión de la ONU para avanzar en la transición en los aspectos político, social, económico y de seguridad de los guerrilleros y las comunidades respectivas.

Serian Vicealcaldias con cuerpos de paz que ya operan con el apoyo de los alcaldes locales, en Anorí, Remedios, Vigía del Fuerte, Dabeiba e Ituango, zonas de superación del conflicto armado con las Farc; y están planeadas para Segovia y Briceño, zonas de influencia histórica de las Farc.

El objetivo de las Vicealcaldias es evaluar las necesidades de cada municipio y destinar los recursos necesarios para que allí llegue la institucionalidad de la paz. La labor será de carácter civilista, en los términos del Gobernador Pérez.

Las Farc han expresado su respaldo a tal iniciativa y lo pertinente es promover la participación comunitaria más amplia en su construcción.

Nota. El destape de la corrupción en la Fiscalía a raíz de la captura del ex fiscal Moreno nos trae un nuevo capítulo con los episodios del Cauca en los que está involucrado el exgobernador Temístocles Ortega. Un pícaro de profesión que ya habíamos denunciado con anterioridad por sus actividades delincuenciales en el saqueo de las regalías petroleras durante su paso por la Gobernación del Cauca. Ahora aparece el nombre del actual gobernador Oscar Campo, vinculado también a este entramado de despojo de los recursos públicos. Que les caiga todo el peso de la ley a estos bandidos.

 

 

 

HORACIO DUQUE.

Cumpliendo ordenes del gobierno imperialista de los Estados Unidos, el señor Santos, en un acto de abierta injerencia en Venezuela, ha solicitado la suspension de la Constituyente comunal bolivariana convocada por el Presidente Nicolas Maduro en ejercicio de sus facultades constitucionales.

Rechazamos esa salida en falso del Jefe de la Casa de Nariño.

En Venezuela están preparando y organizando una Constituyente comunal para abordar diversos problemas de orden político, social y económico.

El Presidente Nicolás Maduro adelanta ya la correspondiente campaña para elegir los 545 integrantes de dicho cuerpo soberano.

Esta iniciativa es rechazada por la ultraderecha fascista que desarrolla un plan violento para destruir el gobierno mediante acciones terroristas que han derivado en la muerte de casi 100 personas, muchas de ellas pertenecientes al chavismo.

Pero el principal promotor de toda esta estrategia de destrucción de las instituciones venezolanas es el gobierno de los Estados Unidos junto con el conglomerado de las poderosas corporaciones petroleras globales que trabajan para apoderarse nuevamente de una de las mayores reservas de hidrocarburos del planeta.

El gobierno del señor Trump es una poderosísima máquina de guerra que cuenta con un amplio dispositivo bélico y político para imponer sus objetivos globales.

La OEA y varios gobiernos de América Latina hacen parte del arsenal gringo para aplastar focos adversos a su hegemonía histórica en el hemisferio occidental.

Parte de la infraestructura norteamericana son las 10 bases militares instaladas en el territorio colombiano para operar sin problemas en la región.

Desde Colombia y con la aquiescencia del gobierno, los gringos ejecutan todas sus actividades de sabotaje contra el régimen de la Republica Bolivariana de Venezuela.

Desde Uribe Vélez hasta el actual jefe de la Casa de Nariño, el señor Santos,  el gobierno de Colombia ha sido un fiel servidor de la administración de Washington.

Uribe y Santos son las dos principales puntas de lanza de la arremetida imperialista contra la nación que fundó el Libertador Simón Bolívar.

Es un dato que muchos analistas, incluidos los de cierta izquierda, ignoran cuando intentan explicar la actual crisis económica y social de Caracas.

Esa la explicación de la posición planteada por el Señor Juan Manuel Santos cuando pide la cancelación de la Constituyente.

El pedido de Santos no es más que una abierta injerencia en los asuntos internos de Venezuela que, por supuesto, tendrá serias repercusiones en los problemas colombianos que no son menores.

 

 

 

 

HORACIO DUQUE.

El subrogado penal otorgado a Leopolodo Lopez por el Tribunal Supremo de Justicia que le concedió casa por cárcel, es una decision adecuada como movimiento táctico del chavismo.

Pone en evidencia que en Venezuela no hay una dictadura y le da legitimidad a las autoridades de justicia.

Venezuela no es Corea de Norte con su importante poder disuasivo para frenar la agresion imperialista nuclear. No es una dato menor al ponderar la compleja coyuntura política por la que atraviesa Caracas.

La arremetinada imperialista y el terrorismo de la ultraderecha fascista hay que derrotarlo con acciones políticas bien pensadas, como la que se acaba de tomar con Lopez. Sobran posiciones infantiles delirantes.

La política es un ámbito de la actividad humana cuya materialidad es el poder, esto es la subordinación individual y colectiva de los seres humanas respecto de una estructura que acumula recursos para el sometimiento.

Como actividad social es muy cambiante y su análisis debe hacerse desde el ángulo de la correlación de fuerzas.

En la política, táctica y estrategia, son categorías imprescindibles en la planificación de acciones y movimientos para garantizar un objetivo de largo plazo.

Venezuela y el gobierno del Presidente Nicolas Maduro son objeto de una descomunal presión internacional y local, para acorralarlo y destruirlo con el fin de dar paso a un régimen amigo de los Estados Unidos y las multinacionales de los hidrocarburos. Lo que por supuesto significara el regreso del modelo neoliberal y de la democracia liberal occidental, representativa de las elites oligárquicas.

Las movidas internacionales en la OEA, las presiones imperiales y el sabotaje desde Colombia, constituyen factores de desestabilización contundentes.

La violencia terrorista de la ultraderecha fascista reúne todos los ingredientes de una conspiración golpista que causa graves daños en diversos campos de la sociedad por las muertes y destrucción de infraestructuras básicas en la vida cotidiana de la población.

El gobierno y el liderazgo chavista han puesto en marcha un programa para derrotar la arremetida del terrorismo. La convocatoria de la Constituyente Comunal se ha previsto en tal sentido y la campaña para escoger sus 545 integrantes está en curso para que el 30 de julio se den las elecciones sectoriales y territoriales y para que el ocho de agosto empiece a funcionar.

El bando opositor se ha propuesto hacer un plebiscito el 16 de julio, al margen de la institucionalidad electoral, con el fin explícito de colocar las bases de un gobierno paralelo que sería reconocido de manera inmediata por los Estados Unidos, España, Colombia, México, Brasil, Argentina, Perú y la OEA.

En todo este esquema contrarrevolucionario ingresó recientemente la actual Fiscal, Luisa Ortega con el apoyo beligerante de un núcleo seudo izquierdista delirante y oportunista.

Como una medida para sortear el complejo trance político se le ha otorgado a Leopoldo Lopez la detención domiciliaria como un subrogado penal que consiste en una medida sustitutiva de la pena de prisión y arresto, que se conceden a los individuos que han sido condenados a estas penas.

Lopez seguirá preso en su casa y con unas condiciones muy concretas fijadas por la autoridad judicial correspondiente, que en caso de ser violadas implicarían el regreso a la situación intramural vivida en los últimos 36 meses.

La decisión tomada por el TSJ desmonta el señalamiento al gobierno de ser una dictadura totalitaria como lo repiten los voceros del terrorismo y la Fiscal.

Además fortalece la legitimidad de tal autoridad nacional.

Todo lo anterior debe interpretarse como un desplazamiento táctico conveniente que seguramente no será bien visto por los ultras de la oposición, los cuales proseguirán con su programa golpista. Problema de ellos y de la Fiscal que debe asumir las consecuencias de sus actos irresponsables, como lo veremos en la semana en curso cuando el TSJ debe comunicar su decisión respecto del jefe del Ministerio Publico.

Entender lo que ha ocurrido para apoyarlo, demanda mucha cabeza fría en el campo popular y en las fuerzas políticas que dan soporte al gobierno constitucional del Presidente Maduro.

De nada sirven los infantilismos políticos y las posturas delirantes de quienes ignoran la cruda realidad del proceso terrorista de desestabilización, destrucción y muerte agenciado por una criminal oligarquía.

Venezuela no es Corea del Norte y sus potentes misiles que disuaden con eficacia el agresivo régimen imperial de Trump.

Ese es un detalle que hay que considerar en la actual coyuntura.

Un paso atrás no es una derrota. Es apenas un movimiento tactico. 

 

HORACIO DUQUE.

Con la dejación de las armas por parte de las Farc viene el proceso de inserción económica, política y social de los guerrilleros. El acompañamiento de las Naciones Unidas es una garantía de la mayor trascendencia y para el efecto se nombrará una nueva Misión politica por el Consejo de seguridad.

Es de la mayor importancia conocer los elementos de tal participacion internacional.

Mañana 10 de julio debe salir una nueva Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para ordenar una nueva Misión política de dicho organismo en Colombia con el fin de acompañar la nueva fase de la implementación de los acuerdos de paz.

La Misión anterior ya cumplió su tarea en lo relacionado con el Cese bilateral de fuego y las hostilidades, la ubicación de las Farc en las Zonas veredales y los Puntos Transitorios y la dejación de las armas.

El nuevo mandato tiene que ver con la tarea de garantizar la construcción política, social y económica de la paz, y la seguridad de los combatientes guerrilleros en la transición y la inserción civil al campo de la lucha democrática.

Al respecto es necesario tener en cuenta que el modelo de la superación de la guerra colombiana se debe entender en los términos de un Protocolo aplicado por Naciones Unidas en las dos últimas décadas para superar las denominadas “nuevas guerras” suscitadas después de la Segunda Guerra Mundial, una de las cuales es la nuestra, originada desde el magnicidio de Jorge Eliecer Gaitán en 1948 y la violencia de los años 50.

Las Farc ya cumplieron con la dejación de las armas, aportando sustancialmente al fin del conflicto, ahora le corresponde al Estado dar cumplimiento a sus compromisos incluidos en el Acuerdo final de paz.

Inicialmente se prevé una presencia durante 36 meses, pero dada la complejidad de lo que viene por las características de una “paz imperfecta”, con otros actores inmersos en la violencia anti sistémica o delincuencial, por la continuidad del negocio de las drogas, es muy probable que tal Misión deba ampliar su participación por más tiempo, como una garantía esencial para la guerrilla mutada en un movimiento político y social.

Por supuesto, la incertidumbre alimentada en el campo político por actores adversos a la paz es otro elemento a considerar en esta labor de las Naciones Unidas.

Tal como lo hemos señalado en otras reflexiones el papel de la ONU no es casual y el mismo se inscribe en un prototipo conocido como Paz posbelica que refleja la plataforma diseñada en el documento de la “Agenda para la paz” de Boutros Boutros-Ghali,  formulado en 1992, la cual  ha servido de referencia en las operaciones de construcción de paz posbélica y  se ha convertido en la forma de intervención internacional más habitual por parte de Naciones Unidas. Documento que marcará el paso de cómo deben abordarse los escenarios postconflicto con el objetivo de mantener una paz permanente.

En este documento se introdujo una taxonomía de conceptos y enfoques que desde entonces han sido una referencia clave en este ámbito: la diplomacia preventiva, las operaciones de mantenimiento de la paz (peace-keeping), las operaciones de imposición de la paz (peace-making) y la construcción de la paz (peace-building).

La construcción de la paz (peace-building),  es un concepto más amplio que abarca todos los anteriores y se refiere a las acciones para alcanzar una paz estable y duradera, una vez que las hostilidades han terminado.

Este informe proporcionó un importante impulso a los argumentos a favor de la adopción de una política global de prevención de conflictos y construcción de la paz por parte de la comunidad internacional.

Boutros-Ghali en su documento definió consolidación de la paz (paceboulding) como los medios destinados a individualizar y fortalecer estructuras que tiendan a reforzar y consolidar la paz a fin de evitar una reanudación del conflicto.

Por supuesto, no se trata de un concepto que genere consenso, sino que por el contrario, cada gran corriente de debate en la disciplina de las Relaciones Internacionales tiene su propia interpretación sobre como tales operaciones adquirieron un carácter cada vez más multidimensional, al integrar no sólo elementos relacionados con la diplomacia preventiva o el mantenimiento de la paz (Pacekeeping) —como se había caracterizado al período de la Guerra Fría— sino también tareas de asistencia humanitaria, asistencia en procesos electorales, reconstrucción física de infraestructuras, estrategias de buen gobierno, iniciativas de desarme, desmovilización y reinserción de ex combatientes (conocidas por sus siglas en inglés DDR) o estrategias para la reforma del sector de la seguridad (policía y ejército principalmente).

Estas “operaciones multifuncionales complejas” pretendían no sólo consolidar la paz después de un conflicto bélico, sino también evitar el estallido de nuevos conflictos violentos.

Los elementos relacionados con la construcción de la paz, tal y como fue concebida por Boutros Ghali incluían el desarme de los actores armados, restaurar el orden, la eliminación de la armas, la repatriación de los refugiados, el apoyo y asesoramiento para la formación de los cuerpos de seguridad, el seguimiento de las elecciones, el desminado y otras formas de desmilitarización, proveer de asistencia técnica, avanzar en los esfuerzos para la protección de los derechos humanos, reformar y fortalecer las instituciones de gobernanza y promover la participación formal e informal en el proceso político. También incluía proyectos orientados a la creación de un nuevo entorno político, económico, social y de seguridad, con los recursos e instrumentos necesarios para resolver las tensiones e incompatibilidades existentes de forma pacífica. En definitiva, Naciones Unidas juega un papel clave en ofrecer instrumentos y en apoyar a aquellos países asolados por la guerra para el establecimiento de las condiciones de una paz sostenible y duradera.

Este Programa de paz se complementó después con otros documentos de la ONU como los siguientes:

Suplemento de un Programa de paz (1995).

Los resultados del Grupo de Trabajo Interdepartamental que contienen:

-              Una Agenda para el Desarrollo (1994).

-              Una agenda para la democratización (1996).

-              El Informe del Panel sobre Operaciones de paz de Naciones Unidas (2000), también conocido como Informe Brahimi.

Otras contribuciones posteriores como los de la Comisión Carnegie para la Prevención de conflictos letales, el Informe del Secretario General sobre Prevención de Conflictos (2001), las propuestas de la Unión Europea en el marco de su Política Exterior y de Seguridad Común, así como diversas iniciativas de la sociedad civil han ido ampliando el enfoque de construcción de paz.

Todos estos aportes han ido conformando el marco de la construcción de la paz, que abarca todas aquellas iniciativas que apoyan estructuras sostenibles y procesos, que fortalecen las perspectivas de una coexistencia pacífica e implican objetivos de medio y largo plazo de carácter político, económico, social y cultural.

Para el nuevo movimiento político que se constituirá próximamente, conocer y aplicar adecuadamente este esquema es de la mayor prioridad dada su coincidencia con los potenciales democratizadores del Acuerdo final

Asi debe ocurrir en la tarea de organizar los Programas de desarrollo con enfoque territorial Pdets y sus Planes de Acción como instrumentos de transformación territorial en los 16 espacios geográficos previstos para el efecto en casi 190 municipios del país.

Espacios en los que se debe implementar la reintegración social y económica de los integrantes de las Farc; echar a rodar los proyectos productivos agroindustriales; ejecutar la reforma rural integral mediante el acceso a los 3 millones de hectáreas de tierra y formalizar la propiedad de otros 7 millones; poner a funcionar Ecomun como una red amplia de cooperativas; construir los planes de vivienda rural; hacer las inversiones en vías terciarias, en educación, salud, tecnología y ambiente; y dar seguridad a la población.

Ojala todo salga dentro de lo previsto por el bien de la convivencia y el respeto a la vida.

HORACIO DUQUE.

Ante la inminencia de la elección de la Constituyente comunal bolivariana, la ultraderecha fascista venezolana ha incrementado sus acciones terroristas y la violencia contra el pueblo para liquidar el gobierno del Presidente Nicolas Maduro y los derechos populares.

Como señala Ceceña, a Venezuela, que es un eslabón principalísimo del corredor energético mundial, se le está haciendo una guerra (ver http://anncol.eu/mundo/item/6743-ana-esther-cecena )

Se trata de una guerra en los términos diseñados por los laboratorios imperialistas para ser adelantada en formas asimétricas. 

Pero quizá lo más novedoso de las intervenciones de este siglo es su carácter reptante. 

Avanzan, dice Ceceña, a ras del suelo de manera silenciosa, colándose entre la gente, comiéndose los tejidos comunitarios y sembrando miedo, confusión e incertidumbre.  El estallido viene después.  Primero se carcomen las bases de los vínculos sociales, los que hacen a “la gente” ser “pueblo” con un sentido sujético explícito, así como las bases del entendimiento colectivo o sentido común, a través de un cuidadoso trabajo de socavamiento simbólico, bombardeado desde los medios masivos de transmisión de datos e imágenes

Esto viene pasando desde hace rato y ya no suena novedoso, a pesar de que propiamente es un modo de hacer la guerra que sólo se sistematizó en el siglo XXI, combinado con la estrategia de espectro completo (abarcar todas las dimensiones de la organización social y de la geografía) y con la idea de aplicar todos los mecanismos simultáneamente y sin reposo.

Esta modalidad de dominar, o de hacer la guerra, tiene como inspiración el estudio del comportamiento de los sistemas complejos, que se han constituido de manera natural, y más particularmente el de las abejas.  La asimilación del comportamiento de las abejas deriva en una estrategia de ataque al modo de un enjambre: todos al mismo tiempo pero de diferentes maneras y desde direcciones distintas.  Gran parte de la fuerza del ataque proviene de la confusión que se genera pues el atacado no identifica tan fácilmente de dónde viene la ofensiva, y tampoco tiene reposo como para observar o pensar con cuidado cómo defenderse de ella.  Más que un enjambre lo que se despliega es una red o un conjunto de enjambres: atacan el abasto, la capacidad de compra, la movilidad, los servicios básicos, la tranquilidad en el barrio, la organización comunal, los sentidos comunes, y todo en una modalidad similar a la que se desata cuando alguien patea un panal de abejas.  Según David Faqqard, oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, “implica un ataque convergente por muchas unidades”.  Es un modo de hacer una guerra que no parece tal, pero que cuando ya está es absolutamente abrumadora, continua Ceceña.

Desde el triunfo del Presidente Hugo Chavez, a Venezuela se le ha aplicado esta modalidad bélica.

La misma se ha refinado en los años recientes y desde el primero de abril del 2017 la arremetida es brutal, después de la cruel andanada del primer semestre del 2014 que dejo muchos muertos por cuenta del salvajismo agenciado por Capriles Radonski y Leopoldo López.

En reciente reunión de la dirigencia ultraderechista violenta, que promueve las más diversas acciones terroristas, se determinó, a la luz del día, que la hora cero había llegado para destruir el gobierno constitucional del Presidente Nicolas Maduro.

La “hora cero”, indica que la conspiración fascista se dirige hacia “la fase superior de la lucha”. Freddy Guevara, ha dicho que podrían avanzar a una huelga general.

Entre tanto, los directivos de la MUD han planteado realizar el 16 de julio un pretendido plebiscito como una  consulta manual y simbólica en iglesias, plazas y otros lugares públicos, al margen del Poder Electoral.

Todo con el fin de bloquear la Constituyente comunal bolivariana que ya está en la recta final de su conformación a partir de las bases comiciales establecidas.

Al tiempo con esta agenda, arrecian los eventos de violencia promovidos por los integrantes de las bandas opositoras como el sucedido en la Asamblea Legislativa en que grupos colectivos y populares fueron agredidos por las escuadras paramilitares de la ultraderecha.

Por supuesto, el punto que demanda mayor análisis político es el del Plebiscito programado y los sentidos que agencia.

Al respecto, desde el propio campo de los promotores se considera por Penfold que existen varias maneras de analizar el anuncio de la MUD en torno a la decisión de organizar un plebiscito el 16 de julio como mecanismo de consulta para presionar al gobierno a revertir la Asamblea Nacional Constituyente (Ver http://bit.ly/2tnPtV6 ).

La primera, dice, es una visión estática que describe una oposición que logró un consenso amplio, entre una diversidad de agrupaciones partidistas que aceptaron públicamente operacionalizar un proceso de desobediencia civil a través de un mecanismo refrendario, que aún sin ser organizado por el Consejo Nacional Electoral, sino a través de una ciudadanía que se abroga el artículo 333 y 350, intenta legitimar su ambición de reestablecer un orden constitucional cuestionado por ellos mismos desde tiempo atrás.

Con esta iniciativa, la oposición intenta retomar la ofensiva política ante el gobierno que logró durante las últimas semanas mostrar sin pudor tanto su capacidad de control institucional como su músculo militar. Con esta decisión unitaria, la calle ahora se organiza en torno a un objetivo diferente y no simplemente en función de una movilización social guiada por la protesta. Aunque la oposición sigue sin engranarse políticamente con el “izquierdismo” centrifugo —pues el acuerdo no incluyó a ninguna agrupación política distinta a las que ya hacían vida en la Unidad—, esta opción abre un nuevo espacio que ahora tiene el reto de probar que tiene una amplia acogida popular y que puede ser articulado con sectores más amplios de la sociedad. En paralelo, tanto la Asamblea Nacional como la Fiscalía General de la República, continúan en su esfuerzo por remover a los magistrados del TSJ para romper el control del Ejecutivo sobre el poder Judicial.

La segunda lectura del acuerdo es dinámica. La oposición tomó la decisión de organizar un plebiscito sin la venia del CNE como una forma de escalar el conflicto ante la arremetida del gobierno tanto en el uso de la represión como en su compromiso de continuar avanzando con la convocatoria de la Constituyente. Frente a este cambio estratégico, el gobierno seguramente ahora pasará a tratar de desmontar esta iniciativa consultiva que constitucionalmente correspondía ser organizado para poder convocar una Asamblea Nacional Constituyente. Lo más probable es que el gobierno responda nuevamente con un ataque político dirigido a la Fiscal General de la República; por lo que nadie se debe sorprender si esta semana o la próxima el TSJ decide separarla del cargo, usurpando nuevamente las prerrogativas de la Asamblea Nacional. A esta acción, que la oposición ya debe haber anticipado, se anunciará otra batería de respuestas para poder hacerle frente a esta nueva agresión institucional, lo cual continuará intensificando aún más el conflicto venezolano… Y así sucesivamente hasta que ocurra algún nuevo quiebre político.

Lo cierto es que el país acelera su espiral de enfrentamiento y por lo tanto de violencia política. Es indudable que el gobierno va a seguir insistiendo en su opción Constituyente, remover a la Fiscal General, bloquear la realización del plebiscito el 16 de julio y blindar el proceso electoral organizado por el Consejo Nacional Electoral a realizarse el 30 de julio. La oposición apuesta a que incluso a partir de estos anuncios cualquiera de las acciones anteriores por parte del gobierno pueda generar reacciones inesperadas de diversos actores, tanto en el plano nacional como internacional, que precipiten una serie de eventos que permitan profundizar las grietas tanto dentro del mundo chavista como en la esfera militar y facilitar así un proceso de cambio político.

A estas alturas para todos los actores nacionales relevantes es evidente lo que está ocurriendo en el país: acabamos de entrar en una fase aún más peligrosa en la confrontación política, en una lucha que es cada vez más enconada y sin la mediación de ninguna institución creíble, y que tan solo un actor internacional, con mucha filigrana diplomática, va a poder desmontar. En otras palabras: continúa la escalada y se profundiza la crisis de gobernabilidad. Se aceleran los tiempos. Y se elevan las apuestas, afirma Penfold, en una perspectiva sesgada que antepone los deseos a las realidades objetivas del campo político estructurado en la coyuntura.(Ver http://bit.ly/2tnPtV6 ).

Lo que infiero de este cuadro es que a quien le llegó la hora cero es a la oposición escuálida, pues cada vez es mayor su soledad en diversos ámbitos de la sociedad y el ámbito regional.

 

 

 

 

 

ALBERTO MARTINEZ.

Caracterización de la coyuntura política y sus nuevas formas de lucha para defender los acuerdos de paz.

Las huelgas de los presos son un ejemplo de movilizacion popular para exigir la amnistía y el indulto inmediato de miles de prisioneros de guerra.

Julio 4 de 2017.

Después de la culminación de la dejación de armas el pasado 27 de junio y la conversión del movimiento en armas en partido político legal Esperanza del Pueblo, no podemos quedar añorando el pasado en armas y manifestar, respecto de  cuanto problema que va surgiendo, que eso ya lo habíamos previsto; quienes afirman lo anterior lo hacen partiendo de una premisa cierta, que el Régimen Político colombiano ha sido  tramposo y “conejero” toda la vida, por eso en el esquema de negociación de Marulanda y  Cano estaba primero la implementación de los Acuerdos y posteriormente venia la dejación de armas.

El momento político actual es difícil y delicado; los poderes del Estado no cumplen con las obligaciones que adquirieron al firmar el Acuerdo final de la Habana.

A 6 meses de haberse aprobado la Ley de Amnistía e Indulto, los prisioneros políticos de las FARC no salen en su totalidad de las mazmorras del Régimen Son 2.736, integrantes de las FARC en prisión, y hasta ahora, lo pactado sobre el indulto no se ha cumplido a cabalidad.  La cantidad de excarcelaciones deberían ser todas, ya.

La JEP que es la columna vertebral de los Acuerdos firmados por el Estado y las FARC está pendiendo de un hilo en razón a la posición que tome la Corte Constitucional uribista, sobre la constitucionalidad de la misma, quedando en peligro la seguridad jurídica de los guerrilleros;  lo mismo está la salud, nos afiliaron a todos a una EPS que no funciona, yo llevo tres meses esperando una cita con un neurólogo y nada que aparece; lo más mínimo que era la adecuación de los PTN (Puntos Transitorios de Normalización), solo hay uno medio terminado, el Amaury Rodríguez, acá en la Guajira; la seguridad económica del combatiente guerrillero tampoco está garantizada, para hacer realidad los proyectos económicos de Ecomun, se necesitan tierras.

Ante la situación en que se encuentran los acuerdos no podemos desesperarnos y hacer propuestas que están fuera del tiesto como la de asaltar el contenedor y sacar las armas, cuando el compromiso nuestro, que cumplimos, era dejar en manos de la ONU el 100% de las armas, e hicimos el convenio  que la única arma a utilizar a partir del 27 de junio seria la PALABRA. Ese  hecho de cumplir con la palabra empeñada nos está dando prestigio y autoridad ante el pueblo colombiano y el reconocimiento de la comunidad internacional.

El momento es de movilización y lucha en las  más variadas formas; seguir el ejemplo que nos dieron los jóvenes universitarios de Bogotá; la marcha en defensa de los Acuerdos de La Habana que realizaron los colombianos residentes en la ciudad Luz Paris; el campamento permanente que establecieron en la Plaza de Bolívar en Bogotá, después del 2 de octubre, cuando todo era color de hormiga  y con su acción nos mostraron el sendero a seguir, y más recientemente el ejemplo del paro cívico de Buenaventura, el paro cívico del Choco y el paro de FECODE. Todas estas acciones del pueblo nos están señalando nítidamente cuál es el camino a continuar en la presente coyuntura política.

Se podría agregar otras como un paro obrero nacional por la defensa y la implementación de los Acuerdos de Paz  de tres horas; hacer un llamado a las diferentes organizaciones de mujeres para un cacerolazo nacional a una misma hora, 7 de la noche; la toma de Bogotá  y de las capitales departamentales en un mismo día por los amigos de la Paz; cabildos abiertos; un apagón nacional (apagar las luces conscientemente de residencias, edificios, fabricas, alumbrado  público, etc),  dejar al país a oscuras durante un minuto a las 7 u 8 de la noche; un concierto nacional por la Paz en Bogotá y todas las capitales departamentales; una misa, una oración por la paz y un repicar de campanas en todas las iglesias del país a una misma hora; proponerles a las organizaciones sociales, sindicales, juveniles y estudiantiles una huelga de hambre en Bogotá y en las capitales departamentales;  que esas organizaciones escojan 5 huelguistas  por cada ciudad  capital que tengan buena salud, haciéndoles  examen médico antes de empezar la huelga. Esta huelga solo se levanta cuando hayan salido de las mazmorras del régimen los 2400 prisioneros políticos que están secuestrados por la burocracia judicial.

Convertir las zonas veredales y los PTN en centros de peregrinación popular realizando diversos encuentros, mesas redondas, reuniones de pedagogos por la paz para socializar las experiencias adquiridas.

El frente 59 y la Compañía Efraín Guzmán  del Bloque Martin Caballero de las  FARC –EP, apoyamos y saludamos ese  gesto de valor y solidaridad de nuestro camarada y  hermano Jesús  Santrich,  de vincularse a la huelga de hambre que llevan a cabo los prisioneros políticos de las FARC por su libertad inmediata.

El hecho de que Santrich sea integrante del EMC  ha hecho que se unan a la campaña por la libertad inmediata de los prisioneros políticos  un número mayor de personalidades, movimientos sociales, partidos y movimientos políticos.

Yo no le veo la razón a Gabriel  Ángel y a sus lloriqueos, ni a su crítica pública contra Santrich, procedimiento que yo no conocía en las FARC-EP.

Si Santrich merecía una crítica, pues para eso están las instancias correspondientes. 

Recuerda Gabriel Ángel que los trapos sucios se lavan en casa.

En el momento actual  lo que  hay que hacer es ubicarnos en el mundo concreto, de cara al futuro y afrontar la realidad tal como es, tomando lo mejor de nuestro pasado guerrillero para descubrir nuevas formas de lucha donde el protagonista principal sea el pueblo, movilizado por nosotros. Todo lo que no sea tener al pueblo y sus organizaciones en alerta, a vincularlo a la forma de lucha  que su organización le indique, no debe considerarse.   

Cualquier  acción desligada de la táctica y de las orientaciones  de las organizaciones populares es aventura, no podemos dejar pasar la hora de la paz y la implementación para que nuestro partido, Esperanza del Pueblo crezca, se desarrolle y eduque a  sus  militantes en el combate popular. La ACCION es el mejor buril  que forja los cuadros integrales de la revolución.

En el último momento, estaba apagando la computadora, y escucho la noticia que ayer, 3 de julio, fueron arrancados de las garras del régimen neoliberal de Santos, 320  prisioneros políticos, que fueron recibidos en el PTN Mariana Paez por el dirigente del Partido Esperanza del Pueblo, Mauricio Jaramillo, hecho que se da gracias a la presión ejercida por la huelga de hambre llevada a cabo por los prisioneros políticos y Jesús Santrich y por la solidaridad de las organizaciones populares y personalidades de la vida nacional e internacional.

Por eso un hecho digno de destacar es que en Colombia no se había logrado liberar tal cantidad de prisioneros políticos (van aproximadamente 1200), ni con la retención de cientos de prisioneros de guerra, ni con la retención de 3 norteamericanos, ni con  la retención de una candidata presidencial Ingrid Betancourt y 8 representantes a la Cámara.

La lucha es el camino de la Libertad!

La Solidaridad ayuda a combatir y a vencer!

PTN Amaury Rodríguez.

Pondores, Conejo, Fonseca. La Guajira.

 

 

 

 

 

 

 

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Uldarico Flórez - Abogado DD.HH de los Presos Políticos en "Voces del Sur" 15 julio 2017 "La 1820 con muchas trabas con jueces de los partidos tradicionales" - " El error de la Amnistia: no se podia dejar en cabeza de los Jueces de Ejecución de Penas la libertad de los PPolíticos"
  • Exiliados invisibilizados
  • Declaración final del II Encuentro de la Constituyente de Exiliadas y Exiliados Perseguidos por el Estado colombiano
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Föreningen Jaime Pardo Leal

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