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Por Alberto Pinzón Sánchez

 (Publicado el 30 de septiembre de 2017)

EL nudo gordiano de la paz en Colombia lo constituye el denominado “problema de la tierra” o Cuestión Agraria. Eso ya lo sabe hasta cualquier niño colombiano de segundo de primaria.

Doscientos años de guerras civiles promovidas por los gamonales terratenientes liberal-conservadores, unos aliados a los curas enfrentados a otros anticlericales. Venganzas y contra venganzas, con un UNICO INTENTO SERIO (aunque tímido) de solución el gobierno de López Pumarejo en 1936. Revancha clerico-conservadora del medio siglo 20. Frente Nacional paritario liberal-conservador e inicio de la agresión militar contrainsurgente contra los campesinos y colonos de Marquetalia y El Carare en 1964. Pacto de gamonales en Chicoral. Estatuto de la Seguridad nacional y Bonanza de la marihuana y de la coca. Fusión del gamonalismo con el militarismo y con las mafias capitalistas emergentes de negocio de la cocaína. Toma del aparato Estatal por esta burguesía criminal militarista y, reforzamiento de la estrategia contrainsurgente del Estado contra el campesinado resistente. Luego división de la clase dominante frente a la estrategia de “Solución Política” del llamado conflicto armado interno de Colombia y, en eso estamos:

Se implementa el Acuerdo de Paz alcanzado en 2016 entre el Estado colombiano y las Farc-EP, que contiene un gran apartado en el sentido de solucionar el centenario Problema Agrario y su colateral de los cultivos ilícitos o, se hará trizas. Contradicción política que también aplica para los pactos posteriores al cese de fuegos que “eventualmente” se firmen con el ELN, y que según indica la dinámica política actual, se definirá con la elección del próximo presidente de Colombia en el 2018.

Sin embargo, después de este somero recuento; se han dado varios hechos políticos dentro de la contradicción mentada que es necesario revisar:

1- El tradicional partido liberal, después de intensas controversias y pugnas internas parece estar en la vía de retomar con seriedad el Asunto de la Paz en Colombia y de recoger algunos planteamientos social demócratas que (aunque sean rosados o insuficientes), para la regresiva mentalidad política de los dominantes colombianos resultan revolucionarios, como por ejemplo el de haberse quitado el lastre electorero-cristiano-paramilitar de la cándida Pastora Morales y su desalmado esposo paraco. O el más reciente de defender sensatamente el Acuerdo de Paz de la Habana y su implementación evadida por la ambigüedad programada y la doble moral del presidente Santos, tal como lo acaba de denunciar el nuevo jefe liberal Cesar Gaviria; lo que bien merece una mención por tratarse de un estrecho y esencial socio de “gobernanza Santista” (1)

2- Acuerdo de Paz, al que además de lo conocidos opositores de los Uribeños y los Vargaslleristas (incluido su más esclarecido cuadro político el Fiscal NH Martínez) se le ha sumado el gobierno de míster Trump, quien por medio de su agente antinarcóticos internacional  William Brownfield y de su embajador en Colombia Kevin Whitaker, pretenden hacer girar hacia atrás la rueda de la historia  para regresar a los tiempos de utilización de las extradiciones y la  fracasada “War on Drugs” con todas sus secuelas destructivas y ecocidas, como mecanismo de control y dominio Imperialista sobre la sociedad colombiana.

3- Pero muy a pesar de los “oposicionistas a la paz en Colombia”, se ha dado otro hecho político favorable a la Solución Política del conflicto interno colombiano con el cese bilateral de fuegos pactado finalmente en Quito, Ecuador, este 29.09 2017, entre el Estado colombiano y el Ejército de Liberación Nacional ELN, que potenciará y hará confluir aún más la lucha de las bases populares y gentes del Común por la implementación TOTAL de todos los acuerdos pactados entre el Estado colombiano y las insurgencias guerrilleras.

Y es precisamente en el marco de estas confluencias políticas generales, donde me atrevo a decir que uno de los firmante del Acuerdo de Quito (Estado-ELN) Juan Camilo Restrepo, saludado positivamente por la comandancia del ELN desde su nombramiento como negociador del Estado, persona seria y estudiosa del Problema Agrario colombiano, quien a pesar de sus limitaciones de clase, ha sabido plasmar sus investigaciones honesta y responsablemente  en un buen libro “técnico” sobre  la evolución en los últimos años de este complejo problema ( incluido el punto de tierras que en ese momento se discutía en La Habana) en un libro titulado “La Cuestión Agraria. Tierra y posconflicto en Colombia. Editorial Debate. 2014”, libro que muy seguramente al ser enriquecidos sus datos y relaciones, en las discusiones entre el Autor con la comandancia del ELN, deberá forzar al investigador a superar el escritorio, para asumir su verdadera vocación de político que puede y debe llevar sus investigaciones a la práctica real y a la concreción. Si no ¿para qué un político como Juan Camilo Restrepo escribe un libro así?  

Es fácil: Según la opinión de la sana lógica, Juan Camilo Restrepo debe dejar el éxito logrado en Quito en manos de su “remplazante” probablemente más practico en estas tareas que él, para sumarse con sus seguidores dentro del partido conservador y los de fuera, en un puesto relevante en la confluencia de fuerzas políticas que apuestan por la defensa e implementación irreversible de los Acuerdos de Paz firmados entre el Estado Colombiano y las guerrillas.

Y corresponde a quienes están dirigiendo estas fuerzas y plataformas unitarias, hacer la invitación formal al ex ministro Restrepo a que se sume y engrose el torrente de quienes estamos por la paz en Colombia y, por la Solución Política al conflicto interno colombiano.  

Notas

 (1) (http://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/cesar-gaviria-critica-cercania-de-santos-con-vargas-lleras-136210

  Imagen tomada de Internet.        

   http://anncol.eu/index.php/opinion/303-la-cuestion-agraria-nudo-gordiano-de-la-paz-en-colombia       

 
 
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