Alberto Pinzón Sánchez

Cuando el presidente de EEUU Trump, este 12.08.2017, lanzó la amenaza de la “opción militar” contra la república Bolivariana de Venezuela, obviamente produjo en la mente de cualquier ser humano sensato (y más si es latinoamericano y caribeño) un escalofrío de indignación. Miles o quizás millones de preguntas anticipadas o hipótesis afloraron o se hicieron públicas y explicitas, entre ciudadanos de a pie, agencias de inteligencia globales, periodistas, pensadores, analistas y científicos sociales; tratando de responder a una pregunta básica ¿cómo será esa intervención militar anunciada?

Un arco cromático de planteamientos, que iba desde la incredulidad o minimización total de la amenaza (no se atreverá, es un bluf) hasta la absoluta credulidad de la inminencia de un desembarco tradicional de US Marines, mascando chicle y oyendo heavy metal tipo Panamá, en diciembre de 1989.

Se analizó en detalle las experiencias militares USA más recientes en el tablero geo estratégico mundial, desde la invasión a Afganistán, Guerras del golfo, invasión a Irak, en Somalia, norte de África, revoluciones de colores, Yemen, golpes de estado en Nuestramérica, operaciones hibridas, guerra de última generación, etc; hasta la actual guerra en Siria y el Kurdistán.

No estamos en 1989, y la Unión Soviética ya la autodestruyeron los agentes “occidentales” Gorbachov y Yeltsin, se dijo. Y hoy, el Imperialismo trasnacional globalizado atraviesa una severa crisis económica y moral que sobre determina la crisis de perdida de la Hegemonía del Hegemón principal, ante el surgimiento impetuoso de dos potencias militares capitalistas rivales en el reparto territorial del mundo como China y Rusia, y, la irrupción de Norcorea, Irán y otras potencias “menores” que también desean hacer apuestas propias en el juego de ajedrez geoestratégico.

 Será una operación de “bandera falsa”, e incluso se ha llegado a pensar que contando con el ejército colombiano y sus paramilitares ya infiltrados en los estados fronterizos de Venezuela, se reeditará la experiencia de la “contra nicaragüense”, la que desde la frontera de un país banana cliente, armó una considerable fuerza paramilitar “financiada con dineros del narcotráfico”, armada y asesorada por la US Agencia Central de Inteligencia y que, mediante una prolongada guerra de desgaste provocó efectivamente la caída del primer gobierno revolucionario Sandinista.

Precisamente, todas estas son las “opciones” que baraja míster Trump con sus asesores, y no habrá certidumbre o se conocerá plenamente, sino hasta cuando se realice o se ejecute.

 Se han hecho análisis (olvidando el pormenor de que todo eso lo sabe al detalle todas las múltiples agencias de Inteligencia estadounidense) de las “capacidades militares” del medio millón aproximado de efectivos civiles y no civiles, y del armamento con que cuenta la FNB de Venezuela, con sus planes de defensa estratégica en el largo plazo elaborados desde la época del comandante Chávez. Así como se ha llamado por parte del presidente Maduro en frente a la gigantesca Marcha Antimperialista del 15.08.2017, a unas maniobras Cívico-Militares para finales de agosto, las que servirán para activar los planes prácticos de defensa de la patria amenazada.

Se han hecho excelentes análisis políticos internos de la correlación de fuerzas, gobierno Bolivariano-oposición guarimbera. Del triunfo moral y político de la Constituyente Bolivariana y, del significado de las próximas elecciones regionales en las que paradójicamente participarán los principales partidos guarimberos y anti bolivarianos. También se ha analizado ampliamente el significado de la afanada y rápida visita del vicepresidente de Trump míster Pence, a sus Lacayos sudamericanos más caracterizados, para sondear el ambiente y “enmascarar” (por ahora) la cruda amenaza militar hecha poco antes por Trump; así como para tomar aire, quiero decir político y diplomático, frente a los agudos y graves problemas internos que ya eclosionaron en la llamada “crisis interna de los EEUU”.

¿Detendrá Trump las intenciones de “guerrear” con sus rivales por el reparto territorial del mundo? En ningún caso. Cuando mucho las diferirá por un tiempo: La ciencia social marxista ha comprobado en la praxis, hasta la saciedad y el hartazgo, el terrible y nunca olvidable postulado de que la esencia del imperialismo es el reparto militar del globo terrestre, sin lo cual no puede ni producir mercancías, ni acumular capital. Quien lo olvide, será sorprendido y despertado brutalmente de sus tranquilos sueños.

¿Entonces qué está haciendo Trump cuando amenaza militarmente a Norcorea, a Irán, a Venezuela, a Filipinas, a Siria, etc, y luego retrocede, para volver a amenazar?

A mi manera de ver algo muy sencillo: mostrando su personalidad de magnate y a la vez, creando un ambiente incierto (todavía no caótico) de negocios global, favorable a su consigna política de volver a poner a EEUU como primera potencia universal indiscutible.

Negociando a través de la angustia que causan sus amenazas y la imagen de los daños colaterales que estas producen. En una palabra, chantajeando el deseo y derecho humano universal de desarrollar una vida plena y en paz en cualquier lugar del globo terrestre. 

Simplemente, está se convirtiendo en El ADMINISTARDOR O MANIPULADOR UNIVERSAL DE LA INCERTIDUMBRE.

De esa incertidumbre que es y será durante un largo periodo de tiempo, el signo de la espantosa época que nos ha tocado vivir. El ángel atribulado de Walter Benjamín, citado por mi antiguo camarada y viejo amigo el Maestro Sergio de Zubiría, en su valerosa carta de renuncia a la dirección del Pacocol para quedarse militando, enseñando, criticando y aportando propositivamente en la base popular, de donde no ha debido salir a rivalizar con mediocres y experimentados burócratas de vieja data.

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