Por José Roberto Acosta/ El Espectador

A pesar de la emocional defensa de pocos, pero influyentes, líderes de opinión para con el fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira sufre de un profundo desprestigio y desconfianza por parte de los ciudadanos, que profundiza la grave crisis de la justicia.

Claro que el fiscal está actuando, pero lo hace presionado por las circunstancias. En el caso de corrupción de Ruta del Sol II, fue la DEA norteamericana quien le impidió guardar silencio; en el caso de Navelena, fueron las pruebas del senador Robledo y Justicia Tributaria las que le frenaron su intención inicial de esconder los graves hechos de corrupción; en el caso del “cartel de la toga”, son las confesiones de su subalterno Gustavo Moreno las que le impidieron callar tanta porquería.

Pero lo mas grave es lo que aún calla Martínez y la manera evasiva con la que nunca da respuesta sobre los siguientes interrogantes:

¿Cuándo informará las razones por las que nombró al corrupto Gustavo Moreno como su mano derecha para investigar la corrupción?

¿Cuándo informará el resultado de la compulsa de copias ante la Fiscalía que contra él, como abogado de Corficolombiana y José Elías Melo, ordenaron los árbitros dentro del laudo que definió la propiedad del hotel Almirante y que Martínez perdió a pesar de las trampas denunciadas?

¿Cuándo informará al país su estrecha relación con el exmagistrado Leonidas Bustos, y que tiene un hilo conductor con la magistrada auxiliar Luz Mábel Parra, quien instruyó el proceso por parapolítica contra Germán Vargas Lleras y que sospechosamente se archivó en mayo de 2013?

¿Cuándo informará si en el caso de su cliente y amigo José Elías Melo, actualmente en la cárcel por el caso de Ruta del Sol II, desaparecieron sus correos electrónicos institucionales como presidente de Corficolombiana entre el año 2009 y 2014, tal como aparentemente se informó a la calificadora de riesgo Standard & Poor’s? Si desaparecieron dichos correos, ¿por qué la Fiscalía no le imputó a Melo el delito de falsedad por destrucción?

Mientras Martínez Neira no conteste estos interrogantes, no debe seguir matoneando, desde su poderoso cargo como fiscal general, a los contrincantes políticos de su partido, Cambio Radical, pues sus verdades a medias son mentiras útiles para sus copartidarios. Fiscal sin autoridad moral es mejor que renuncie.

@jrobertoacosta1

Imagen tomada de internet por ANNCOL .