ANNCOL  publica la carta de respuesta firmada por 14 ex guerrilleros a una nota enviada a nuestra redacción y publicada en nuestra página, titulada Nuestra Renuncia, pero con la siguiente aclaración que siempre se ha pretendido desconocer por quienes desean nuestra liquidación:

ANNCOL no ha sido, ni es, ni será de las Farc, a pesar de que Uribe Vélez y la Inteligencia Militar de Colombia así lo aseguraron desde el mismo momento en que salimos a la luz, y fue para perseguirnos, desterrarnos, o encarcelarnos. Todo eso está documentado.  

Salimos a la luz como un medio democrático, antioligárquico y antimperialista, decididamente partidario de la Solución Política al conflicto colombiano, y así seguiremos siendo a pesar de todas las arremetidas y ataques para que no lo seamos, o para que dejemos de serlo. No cambiaremos nuestros principios, ni los expulsaremos de nuestro ideario, ni los disfrazaremos con ningún color rosado, y menos liquidaremos nuestra breve, pero rica experiencia comunicacional, buscando la utopía de unos pocos votos electorales esquivos: No creemos que como lo dijo el candidato presidencial de la Farc Rosa, que:  52 años de guerra contrainsurgente se puedan convertir en Votos.

Siete décadas de resistencia popular a la más feroz guerra contrainsurgente desatada por el imperialismo y la oligarquía colombiana, no se podrán a convertir en unos cuantos votos electorales por un candidato presidencial enfermo, con serios problemas de liderazgo, que reside en un hospital de Cuba, ausente de los problemas más acuciantes del pueblo colombiano, y quien pretende manejar todo el complejo mundo político surgido del desarme de la guerrilla de las Farc, con los mismos métodos autoritarios y militaristas de cuando era un comandante armado rodeado de su escribiente, y a quien no se le podía cuestionar nada.

Toda esta experiencia de lucha combinada en todos los escenarios de masas, acumulada durante todo ese tiempo, será mucho más que votos. Será el pilar con el cual el pueblo colombiano del común construirá un futuro Democrático, Soberano y Pacífico.

La carta de respuesta que a continuación publicamos siguiendo nuestros principios democráticos de debatir todas las opiniones, es la mejor muestra de lo que arriba hemos dicho: Argumentos militares sacados de la guerra por unos cuantos miembros de una organización que se ha liquidado, ha renunciado a los principios marxistas y leninistas que traía y, se ha convertido en una organización liberal; para cuestionar y atacar unos planteamientos políticos marxistas, hechos con métodos políticos abiertos que el mismo Marx o el mismo Lenin utilizaron en los medios periodísticos que tuvieron a su alcance.

Esta es la carta de respuesta, que ponemos a disposición de nuestros lectores:

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Un buen revolucionario enfrenta los verdaderos retos

 Por Andrés, Jesús, Natalia, Robin, Mayerli, Gustavo, Alirio, Pedro, Alexander, Maritza, Aníbal, Leonardo, Alexis, Vladimir

 

Con epígrafe del Che Guevara e invocaciones a la autoridad del MST, Marta Harnecker, Lautaro Rodríguez, Néstor Kohan, Alvaro Cunhal y el propio Lenin, presentaron recientemente su renuncia al partido FARC un grupo de 8 personas, usando para ello un documento de 8 páginas que pusieron a rodar por las redes sociales.

Al hacerlo, simultáneamente, invocaron un debate abierto, respetuoso y argumentado, que buscan redunde en un aporte más de su parte al hoy partido FARC.

De entrada, diremos que no compartimos sus posturas, ni el método que eligieron para difundir su pensamiento y plantear una discusión.

Recordamos que en tiempos de la guerra muchos desertores apelaban al mismo recurso; se iban y luego enviaban cartas al Frente señalando el listado de errores y abusos que en su opinión los había conducido a marcharse; y respecto de los cuales querían que los guerrilleros iniciaran una discusión interna que condujera a superarlos.

Con el peso desmedido de la lucha a cuestas, tal comportamiento produjo en todos los casos la merecida hilaridad en los que permanecían leales a su partido, a su ejército revolucionario y a sus cuadros dirigentes. Las discusiones y debates entre comunistas tienen lugar en el partido y dentro de sus instancias. Lo aprendimos de Jacobo Arenas.

En su documento sobre el centralismo democrático, estudiado hasta la saciedad en las FARC, el camarada Jacobo nos enseñó que, si un militante perdía una discusión interna, no podía asumir un comportamiento distinto a acatar y cumplir lo decidido.

También que si pasado el tiempo, se reafirmaba en sus posiciones, debía llenarse de argumentos para cuando se abriera de nuevo la discusión en una instancia futura, donde podía plantear de nuevo el tema y someterlo al veredicto del colectivo; si volvía a ser derrotado, tenía que acatar y cumplir, y esperar la nueva oportunidad para volver a plantearlo.

Si alguna vez obtenía el apoyo de la mayoría, entonces sus tesis habrían triunfado, siempre dentro de las instancias partidarias, en ningún caso por fuera de ellas. Así nos formamos en las FARC, así crecimos, no podemos ser de otro modo.

El que se va, renuncia al partido, a sus debates, a su democracia. Ya no puede exigir ni esperar que se lo escuche y atienda. Eso lo lleva en lo más íntimo de su convicción todo fariano; por eso el que lo es realmente, en la teoría y la práctica, no renuncia, no se dedica a arrojar guijarros untados de suciedad contra quienes han entregado lo mejor de sus vidas a la lucha.

Los que lo hacen se suman a los renegados; que los ha habido en todos los procesos revolucionarios a lo largo de la historia. La experiencia enseña que estos, con sus resentimientos y radicalismos, en su afán por atacar con saña a sus antiguos camaradas, terminan siendo más útiles a la causa de los enemigos del pueblo que a la de la revolución que reclaman. Ejemplos sobran.

Por eso no sorprende que Anncol recoja el clamor de los renunciantes. En el partido FARC está más que claro que esa agencia nada tiene que ver la auténtica línea de nuestras Conferencias, Plenos y Congreso. Por más que guste a ciertos sectores pequeñoburgueses, el fanatismo ciego nunca ha sido patrimonio de ningún partido serio.

Por lo expuesto anteriormente, sabemos que los que se fueron se quedarán esperando una respuesta de la dirección partidaria. Águila no caza moscas, decía el Presidente Chávez; ojalá el camarada Gabriel Ángel les dedicara una columna, pero tampoco será, estamos seguros.

Como militantes de base de nuestro glorioso partido FARC, creemos tener derecho a explicar a los que pudieran de pronto dejarse confundir, por qué nuestro partido no va a gastar tiempo en complacer a renegados; el debate del momento es con las políticas imperialistas, con el neoliberalismo asesino que sojuzga a Colombia.

Y para librarlo con éxito requerimos de mucho pueblo levantado a la lucha; es esa la tarea principal de nuestro partido. Es con millones de colombianos victimizados por el sistema capitalista y el régimen colombiano con los que nos corresponde hacer política.

No con un minúsculo grupo que se marcha. Y que al hacerlo nos quiere dar a entender que en el partido y en su dirección queda un núcleo que piensa como ellos. Las reuniones y conclusiones del Consejo Nacional de los Comunes y el Consejo Político Nacional indican otra cosa.

Nuestra tarea principal es la unidad; por eso convocamos a la militancia partidaria a dar el adiós a los que se marchan. La gente es buena hasta que se vuelve mala, decíamos en la guerrilla. No le demos importancia a lo que no la merece. Tenemos un panorama extenso de verdaderos retos y luchas; dediquémonos a ellos. Es lo que hace un buen revolucionario.

Andrés, Jesús, Natalia, Robin, Mayerli, Gustavo, Alirio, Pedro, Alexander, Maritza, Aníbal, Leonardo, Alexis, Vladimir.

Bogotá, 23 de diciembre de 2017