Por ANNCOL

Los españoles, después de 40 años de dictadura del nacionalcatolicismo de Franco, y de otros 40 años de una zafia monarquía bipartidista del postfranquismo, no han aprendido, pobrecillos, a distinguir el llamado “pensamiento sutil”.

Puigdemont y su equipo independentista (no separatistas como los llaman en los dos palacios reales, el de La Zarzuela y el de la Moncloa) conociendo que son como los toros bravos que embisten al tropo rojo con una idea fija, le han puesto todas las trampas posibles a Rajoy con sus cortesanos, quienes no ha despreciado oportunidad para caer en ellas.

Por ejemplo, con la idea fija de la férrea e inmutable defensa de una LEY inquebrantable, negó desde los inicios de su gobierno en el 2011, cualquier posibilidad de dialogo con los catalanes partidarios de la independencia, tal como lo hicieron los canadienses o los escoceses, para desactivar en las urnas, cuando era aún posible, una consulta electoral por la independencia.

Y así surgió el choque de trenes que estamos presenciado: Los independentistas, sabiendo que Rajoy y sus cortesanos como única respuesta envestirían violentamente, como los toros bravos, idearon la muleta del referéndum del pasado 01 oct, que condujo a que el Estado español cruzara la línea roja de la democracia respetuosa de los derechos humanos, moliendo a palos a los catalanes que fueron a votar, sin que tampoco pudieran impedir su realización, aún en medio de las condiciones más adversas para ejercer uno de los principios básicos de cualquier democracia, cual es el derecho a votar.

Ahora, con el asunto de la declaración de independencia, se le ha dado el segundo muletazo al toro bravo de Rajoy. Los independentistas sabiendo que el pasado 26 de septiembre, Rajoy consiguió el apoyo de Trump en la Casa Blanca y que con ese apoyo volvería a embestir violentamente, sin descartar el uso de las armas, y, escuchando atentamente las opiniones de la mayoría de dirigentes de los países de la Unión Europea, quienes solicitaron públicamente un “dialogo” amplio con el gobierno de Madrid; procedieron a declarar la independencia formalmente en el parlamento catalán, para luego “condicionarla” a un dialogo pronto con Madrid.

 Con lo cual como diría el bolchevique Lenin, dieron dos pasos adelante y uno hacia atrás.

Dejando a Rajoy con el arsenal de medidas represivas que tenía preparadas en la mochila, las que por el momento tendrá dificultad para aplicar. Los independentistas han mostrado una vez más al Mundo y en especial a Europa de donde son parte inseparable, su disposición al diálogo democrático, su deseo de votar y su indeclinable vocación soberana.

Mientras que Rajoy, quien ya ha anunciado que no dialogará asuntos ilegales e inconstitucionales con nadie y aplicará la LEY, por ahora el artículo 155 de la constitución española, ha quedado una vez más al desnudo y a merced de las circunstancias, las que muy posiblemente lo único que le dejarán será volver a embestir violentamente.

Pero como decimos los colombianos: “Los toros bravos son para torearlos y mientras más bravos, mejor será la corrida”.

Y la corrida lo más probable es que aumente el independentismo en los tendidos del circo y concluya, esta vez, con hacer válida la declaración de independencia de Cataluña suspendida.

A esto, en Política se le llama pensamiento sutil.

Imagen Internet.