La rosa roja como símbolo humano, es tan antiguo como el cultivo de las rosas y de las luchas libertarias de la humanidad, y que se pierden en la neblina de la Historia. La rosa roja ha sido usada desde siempre, por todos los seres humanos que han deseado o pretendido expresar y comunicar a sus semejantes una idea o un sentimiento, o una obra suya como producto de sus manos y de su ingenio: Innumerables poetas, escritores, filósofos, pintores, sacerdotes, guerreros, políticos y diplomáticos. Reyes y hasta esclavos e incluso mercaderes, la han ofrecido en una infinidad de ocasiones al de enfrente, como símbolo de su pretensión concreta. Como un refuerzo fácil a la realidad de su reclamo.

Solo en el asolado yermo de la Colombia actual, no fue entendida (o no se quiso entender) por parte del Establecimiento Contrainsurgente, el ofrecimiento simbólico de la rosa roja ofrecida a todo el pueblo colombiano por los exguerrilleros de las Farc en su metamorfosis en nuevo partido político legal.

Ah, se dijeron en coro, es una desfloración de la rosa del español Felipe González; pasando por alto o ignorando malintencionadamente que Lenin, como jefe del partido Social Demócrata ruso, hacía 100 años, había homenajeado a la jefe del partido Social Demócrata alemán Rosa Luxemburgo, como la rosa roja de la social democracia internacional, y que los camaradas colombianos siguiendo la orientación internacional, habían hecho algo semejante con la fundadora del Partido Socialista Revolucionario y luchadora obrero popular, María Cano.

La rosa roja, OJO, pero empuñada, usada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) aparece prácticamente en abril de 1977, poco después de la muerte del dictador fascista Franco y de la renuncia al marxismo que hizo Felipe González en 1974, en una operación de mercadeo político como reemplazo del símbolo esotérico del “yunque, el tintero, el libro y la pluma”, establecidos en 1879, cien años atrás, por su fundador el marxista Pablo Iglesias. Y, 8 años después de que el Partido Socialista francés lo hubiera adoptado oficialmente en 1971, y, la Internacional Socialista (IS) purgada de influencias marxistas y cobijada espiritualmente por el Liberalismo lo trasnacionalizara por el mundo.

La rosa roja adoptada por la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común-Farc, es diferente a la de la social democracia liberal de Europa, porque no está concebida como una operación de mercadeo electoral pasajero, sino como un verdadero y duradero símbolo y signo (dos conceptos diferentes) que recogen 53 años de la invencible resistencia popular a las campañas de exterminio militar desarrolladas por el Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) dominante que fuera montado por la oligarquía colombiana y el Imperialismo trasnacional, para tal fin

 Esta rosa roja, como se ve, tiene 9 pétalos que bien pueden significar los nueve puntos básicos del tradicional programa de esta fuerza político-militar que ahora se trasforma en puramente política:  1-Justicia social y plenitud de Derechos Humanos.2- Democracia plena. 3-Soberanía en todos sus aspectos. 4. Paz estable y duradera. 5.-Buen vivir. 6-Ecología.7 Internacionalismo y solidaridad internacional. 8-Diversidad. 9-  Confluencia o convergencia popular y Reconciliación nacional.

Debajo, está el nombre FARC en letras verdes, lo que resalta el “vinculo telúrico ancestral” con nuestra madre Tierra.

Y en el centro, como su corazón, rodeada y blindada por estos pétalos-programa, está la legendaria Estrella Roja de 5 puntas, símbolo inconfundible del “pensamiento crítico libertario” que va más allá del marxismo-leninismo, recogiendo además, los múltiples aportes libertarios hechos al mundo por los luchadores y dirigentes de la lucha anticolonial en Nuestramérica, como por ejemplo, nuestros libertadores que no fueron marxistas pero si revolucionarios y libertarios como Tupac Amaru, José Antonio Galán, Bolívar, San Martin, Juárez, el apóstol José Martí, Zapata, Sandino, Farabundo, Gaitán, Camilo Torres, etc. Así como toda la inmensa pléyade de luchadores por la Liberación Nacional en otros continentes explotados y depredados  por el Imperialismo Universal.

Pero para ANNCOL el problema no está en el nuevo símbolo signo adoptado, sino en su germinación posterior. Lo que será prácticamente imposible de lograr mientras PERSISTA el Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) dominante que tiene totalmente bloqueada, cercada y paralizada a toda la sociedad colombiana.

No nos referimos a uno de sus componentes bastante conocido como EL NARCO PARAMILITARISMO y su persistencia consentida hasta el día de hoy. Nos estamos refiriendo a las otras estructuras que conforman todo el Bloque de Poder y han salido a la luz pública últimamente como “escándalos de corrupción” de los llamados tres (3) poderes de la Democracia colombiana:

1- En el ejecutivo el circulo corrupto que rodea al presidente Santos.

 2-En el legislativo todos los parlamentarios de las mafias electoreras y corruptas de los partidos tradicionales de Colombia.

3- Y en el poder judicial, el cartel mafioso o trama del cartel de los magistrados en las diversas e innumerables cortes judiciales colombinas, amparadas por la venalidad del Fiscal actual, parte esencial de todo ese pútrido entramado político-mafioso.

Ya no solo es luchar a brazo partido con este Poderoso Bloque, presionándolo por todos los medios a que “implemente” el Acuerdo de Paz que el Estado colombiano firmó con las Farc-EP en diciembre del 2016.

Ni buscar una convergencia de clases subordinadas dispuestas a desmontar solamente su “aspecto corrupto” en una eventual elección presidencial en el 2018 contra los corruptos.  

Sino que se trata de unir a toda la sociedad en torno al convencimiento de que, quien está bloqueando y encerrando la sociedad para que no avance, no se desenvuelva y continúe paralizada pudriéndose en su estancamiento, es este omnipresente y proteiforme Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) dominante, históricamente conformado mediante la corrupción que constituye toda su esencia.

Mientras este siga intacto; la crisis colombiana seguirá en la lenta pero inexorable gangrena del proceso social deletéreo en el que encuentra y desesperanzada sin encontrar solución.

Fuente Imagen Internet.             

 

 

 

 

 

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