Por ANNCOL

Cuenta la leyenda neo-testamentaria que, el ciudadano romano de origen judío Saulo de Tarso, más tarde conocido como San Pablo el apóstol, debido a su origen y a su sañuda persecución contra los conversos cristianos para regresarlos a su fe judía, se le encomendó también perseguirlos y arrasarlos en Damasco, donde crecía una floreciente comunidad cristiana.  Camino a su destino, un rayo fulgurante y enceguecedor lo tumbó de su caballo. La ceguera temporal estimuló su oído que entre truenos, chispas y centellas le hizo oír una voz celestial que le decía: “Saulo. Saulo ¿Porqué me persigues?”  

Sus acompañantes lograron llevarlo a Damasco, donde Ananías, un médico judío ya convertido al cristianismo logró devolverle la visión por medio del Bautismo y convertirlo en más esclarecido escritor, propagador por todo el mediterráneo oriental de la nueva religión cristiana, y en uno de los apóstoles más importantes de la nueva fe.

En Colombia donde la religión cristiana ha jugado un papel fundamental en la educación de muchos cuadros revolucionarios y guerrilleros, una vez estalló el trueno y relampagueó la luz enceguecedora de los Acuerdos de Paz, muchos de ellos, haciendo su propio “camino pauliano a Damasco”, han regresado a lo aprendido en los liceos y colegios jesuíticos, no solo cayendo del caballo y abjurando de sus viejas creencias materialistas y comunistas de la utilización de TODAS las acciones de la lucha de las masas. Sino que, convertidos a una nueva fe pacifista a ultranza, y asumiendo el papel del Estado que antes enfrentaron, se han convertido también en señaladores, perseguidores y denunciadores de sus antiguos camaradas de lucha armada. Como si se tratase de un mecanismo profundo de lavado de conciencia y un grito desesperado a sus antiguos adversarios para que los acepten en sus excluyentes clubes.

A estos conversos y apóstoles del pacifismo a ultranza, la vida les acaba de mostrar otra verdad en Cataluña este primero de octubre de 2017. Que NO llegó en medio de un trueno y una centella celestial y divina en el camino de Damasco, sino en la ultra civilizada y trasnacional ciudad de Barcelona, en medio de los estallidos de las bombas lacrimógenas, los disparos de la bolas de goma, los golpes de las porras de la guardia civil del franquismo, la sangre de ancianas, niños y demás votantes del referéndum catalán, los gritos y llantos de los heridos y aporreados; todos víctimas de una Violencia Oficial inconcebible en el mundo “civilizado” del siglo XXI, y en un Estado fundamental de la ultra-desarrollada Unión Europea que nunca dudó en llamar a sus ex colonias “latinas” de, “Violentas Banana Republics”.

¿Qué podrían mirar de Cataluña los nuevos propagadores de las teorías extremistas del pacifismo a ultranza?  

Primero que todo, la enseñanza más vigente que nunca del Marxismo de que son las masas quienes escriben su propia historia. Y de qué manera

Segundo, que la Violencia siempre viene desde el Poder, desde arriba y además, que esa Violencia así desarrollada NO es la creadora de la nueva sociedad; sino que es un INSTRUMENTO para el alumbramiento de la nueva sociedad, tal y como lo señala la famosa frase de Marx.

Tercero, que la respuesta de las masas, su resistencia, No descarta a priori NINGUNA acción de lucha, siempre que sea masiva y organizada. Tal como lo dijo el dirigente antifascista Dimitrov en 1936 en Berlín: “Lucha de masas. Resistencia de Masas. Nada de aventuras”, que hoy, ha quedado una vez más confirmada en la gloriosa Cataluña.  

Cuarto, Una dirección del proceso constituyente en condiciones de absoluta democracia de masas, con dirigentes jóvenes, vitales, y sobre todo carismáticos, orientados en objetivos y metas precisas y radicales. Consigna única basada en un conocimiento de la Historia de la gente que dirigen, y en la cual confiaron plenamente hasta entregarle todo el proceso, por ejemplo, darle a la gente organizada las urnas y las listas de votación que la brutal Guardia Civil del Franquismo no pudo encontrar para destruir.  

Quinto, que todo fluye y cambia permanentemente, movido por las contradicciones internas de los fenómenos materiales, incluido el fenómeno fisico que produce los truenos y los rayos caídos del cielo y, el probable trastorno epiléptico o vascular en el cerebro de Saulo de Tarso que le ocasionó tal ceguera momentánea.

Por último, que cada quien puede hacer su propio camino a Damasco, cambiar a Lenin por la Madre Teresa de Calcuta, o convertirse en lo que desee, pero antes debiera preguntarse: ¿ Porqué la Oligarquía colombiana y el Imperialismo aceptaron firmar el Acuerdeo de Paz que hoy no quieren inplementar?

Tambien deberá saber que solo la puesta en práctica de sus nuevas creencias dirá si estas eran las correctas o no, en este preciso momento que se está viviendo en el Mundo, en Venezuela, y, especialmente en Colombia. Así como dar por hecho que el nuevo dogma que se pretende imponer a nombre de una dirección revolucionaria cuestionada, puede generar respuesta de quienes no lo comparten y por quienes tambien reclaman para si mismos el sacrosanto Derecho Humano de equivocarse y asumir todas las consecuencias derivadas de sus desciciones, sin que por esto tengan que ser estigmatizados o macartizados como “policías, o traidores, o contrarevolucionarios, o narcotraficantes, o locos, ect”.  

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