I Ejercicios militares 'AmazonLog 17': "una clara amenaza contra Venezuela"

Por RT.com

Analistas consultados por RT estiman que hay objetivos no declarados en las maniobras bélicas que se realizan en el Amazonas.

11 nov 2017 02:11 GMT

Ejercicios militares 'AmazonLog 17': "una clara amenaza contra Venezuela"

Un ejercicio militar sin precedentes se lleva a cabo en el Amazonas, la mayor reserva de biodiversidad del planeta. En la triple frontera que une a Brasil, Colombia y Perú, se dio inicio a 'AmazonLog 17', maniobra que incluye, por vez primera, la presencia activa de tropas estadounidenses en esa región central de Suramérica.

Más de 2.000 uniformados participan del ejercicio militar, que tiene lugar desde el 6 y hasta el 13 de noviembre a unos 700 kilómetros de los límites fronterizos de Venezuela. De forma oficial se anunció la inclusión de 1.500 militares brasileños, 150 de Colombia, 120 de Perú y 30 estadounidenses, además de observadores de más de 20 países.

¿Asistencia humanitaria?

Entrevistado por la revista militar Diálogo, el general Guilherme Cals Theophilo, comandante logístico del Ejército de Brasil, declaró que 'AmazonLog 17' servirá para mostrar el doble desempeño de las tropas, "tanto para la guerra como para la paz, mediante un debate científico y tecnológico".

Sostuvo que la presencia de tropas extranjeras obedece al manejo de recursos logísticos "operados por miembros de los ejércitos de varios países americanos", en lo que se conoce como "Unidades Logísticas Multinacionales Integradas". Asimismo aseguró que éstas operan en tareas de control de flujos migratorios no autorizados, en "la asistencia humanitaria en grandes eventos, operaciones de paz en regiones remotas" y otras tareas.

La explicación no es compartida por Linbergh Farias, líder de la bancada del Partido de los Trabajadores (PT) en el Senado Federal de Brasil. Farias declaró que aun cuando el propósito anunciado de Amazonlog 17 sea el de entrenar tropas para operar en medio de crisis humanitarias, el objetivo real parece ser otro: encajar a las Fuerzas Armadas brasileñas en la órbita estratégica de Estados Unidos.

Esquema de militarización

Hasta el último día de los gobiernos del PT (Lula Da Silva, Dilma Rousseff), Brasil se había cuidado del "avance del esquema de militarización que Estados Unidos desarrolla en América Latina", aseguró a RT la periodista argentina Stella Calloni. La también escritora es quizá una de las comunicadoras que más han estudiado las intervenciones estadounidenses en la región.

Consultada sobre el objetivo del 'AmazonLog 17', afirmó que sencillamente "no existen los ejercicios militares humanitarios, y tampoco las invasiones humanitarias".

Calloni recordó que el Amazonas siempre ha sido zona protegida, de forma muy especial, por tratarse de una región estratégica y con recursos naturales de muy alto valor.

En su opinión, todos los países latinoamericanos deberían estar "preocupados" por los ejercicios en la amazonía, ya que "cada maniobra militar es un ensayo y éste en particular es una clara amenaza a Venezuela".

Adicionalmente, explica Calloni, los recientes acuerdos militares firmados entre Argentina y Estados Unidos, así como los ejercicios en la triple frontera del Amazonas, "ponen en riesgo la declaración de Zona de Paz que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) hizo respecto de nuestra región".

 

Objetivos ocultos

Elsa Bruzzone, especialista en temas de geopolítica, estrategia y defensa nacional, integrante del Centro de Militantes para la Democracia Argentina (CEMIDA), declaró al diario Contexto que es preciso admitir que se trata de ejercicios que se realizan en un marco legal, contemplados en el Sistema Interamericano de Defensa y acordados por los países que integran la Organización de Estados Americanos (OEA).

No obstante, dijo, las maniobras ocultan tres objetivos de interés para Washington:

  • Obtener libre acceso y control de recursos naturales y estratégicos de la región.
  • Dejar de manifiesto que en 2017 se cumplen 200 años del primer reclamo de soberanía de Estados Unidos sobre la Amazonía (1817).
  • Preparar el terreno para una posible intervención en Venezuela, país que cuenta con la mayor reserva de petróleo del mundo.

Bruzzone llamó la atención sobre un hecho que revela el interés de EE.UU. en la región, y es que "todos estos ejercicios militares se realizan en territorios donde estos recursos abundan, y siempre en nuestra región, nunca en territorio norteamericano".

Defenderse

El 'AmazonLog 17' debe poner en alerta a los gobiernos de la región, indicó William Izarra, militar venezolano en situación de retiro con grado de comandante.

Consultado por RT, señaló que los ejercicios obligan a los países que no quieren estar bajo la órbita de EE.UU. "a disponer de los dispositivos de seguridad nacional para defender su autodeterminación y soberanía territorial".

Trump al frente

Izarra apuntó que con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos retoma sus políticas hegemónicas, "con la meta de alcanzar la superioridad militar como factor coercitivo en sus relaciones".

Para ello, agregó el excomandante, Washington opera su estrategia geopolítica bajo el concepto de "la era del reequilibrio del poder mundial, lo que implica fortalecer sus fuerzas militares a fin de superar a sus oponentes más cercanos: China y Rusia".

Frontera con AmazonLog

William Izarra calificó como una "amenaza" la movilización militar que se realiza para el ejercicio militar en el Amazonas.

Por varias razones, dijo, y apuntó dos: "La primera de ellas, porque se trata de un desplazamiento de fuerzas militares estadounidenses, que pueden, en un paso, hacer efectivo el Decreto Ejecutivo que califica a Venezuela de amenaza inusual y extraordinaria contra su seguridad nacional".

En segundo término, porque el propio presidente Trump "ha dado como un posible hecho contra Venezuela la opción militar", dijo el experto.(https://actualidad.rt.com/actualidad/254909-ejercicios-militares-amazonlog17-venezuela)

 

II Paramilitarismo colombiano aprovecha "la paz" para expandirse en la frontera

Por Misión Verdad.com

La reconfiguración del territorio colombiano tras la firma de los acuerdos de paz con las FARC ha constituido un franco avance del paramilitarismo en todo el país vecino, sobretodo en las zonas de mayor producción de droga y en la frontera con Venezuela.

La para-economía colombiana, que vive parasitariamente de la economía venezolana, tiene su territorio principal en la frontera binacional, siendo Cúcuta, sin lugar a dudas, el epicentro.

Las autoridades colombianas se han declarado incapaces de detener este negocio que, con la ayuda de algunos artilugios legales para legalizar los mercados paralelos, favorece la economía de Colombia a costa de la economía venezolana.

Junto a esto, el departamento del Norte de Santander, que alberga precisamente como capital Cúcuta, y cuyo gobernador es del partido del presidente Juan Manuel Santos, es uno de los tres estados con mayor cantidad de cultivos ilícitos de ese país. Ya desde el año pasado, durante el inicio del cese unilateral al fuego por parte de las FARC, se hacía pública la denuncia de la disputa entre bandas paramilitares en este departamento, y sobretodo en el área metropolitana de Cúcuta, donde arreció la disputa entre grupos paramilitares como Los Rastrojos y el Cartel del Golfo por el control de las rutas del contrabando. 

Aunque la propaganda mediática incluye una supuesta lucha de la fuerza pública colombiana contra estas organizaciones criminales, que están tomando cada vez más poder en la zona, lo cierto es que el paramilitarismo en Colombia crece y se fortalece. Luego de la desmovilización de las FARC, las fuerzas armadas de Colombia se han centrado en lo que han llamado el posconflicto y el control de lo que denominan "sistema de amenazas permanentes" (SAP) que, según sus autoridades, estaría conformado por disidencias de las FARC, el ELN mientras no negocie "la paz" con el gobierno de Santos y las bandas paramilitares.

Reconfiguración del narcoestado colombiano

Pero la alianza entre las fuerzas armadas de Colombia y las varias bandas paramilitares que existen en el país vecino es tal, que en la medida en que las FARC fueron desalojando territorios, los cuerpos de seguridad del Estado colombiano sirvieron para asegurar que dichos espacios fueran copados por estas bandas criminales y así consolidar el narcoestado dentro de la "legalidad" del gobierno de Santos.

Lo que está detrás de esta nueva reconfiguración del narcoestado colombiano es, entre otras cosas, el control de los carteles de la droga mexicanos y estadounidenses sobre las mafias colombianas. El verdadero problema es de tal magnitud, que lo mejor que puede hacer el presidente Santos es mirar al costado y atacar a Venezuela. 

La lucha por el control territorial de toda Colombia, y específicamente de la frontera con Venezuela, es una realidad que efectivamente se da en el marco de la guerra que aún no cesa en Colombia a pesar de los acuerdos firmados con las FARC, porque, como era de esperarse, la desmovilización del más grande de los grupos guerrilleros sirvió más para consolidar el avance del narcoestado colombiano y la sumisión a los proyectos de los Estados Unidos en la región latinoamericana que para conducir a la verdadera paz.

Sin embargo, las matrices de opinión sembradas por los medios colombianos están tratando de posicionar la idea de que Venezuela es el teatro de operaciones de esta disputa entre grupos paramilitares, con el presumible objetivo de legitimar la beligerancia del gobierno de Juan Manuel Santos contra el proceso bolivariano. La debacle de la oposición interna y el relajamiento relativo de tensiones políticas, han dado como resultado no solo un mayor peso en su vocería internacional para copar ese vacío, sino un conjunto de maniobras lesivas a la soberanía venezolana, en las que se incluye el contrabando de billetes, de gasolina y distintos productos del lado venezolano, el ataque al valor del bolívar y el aumentod el narcotráfico. 

El presidente Maduro la semana pasada vinculó al presidente Juan Manuel Santos al crecimiento de estas mafias en la frontera. 

Los medios colombianos disparan contra Venezuela

Precisando esta versión distorsionada de la realidad, la prensa colombiana del otro lado de la frontera, pretenden imponer el relato de que los grupos paramilitares colombianos encuentran más seguro disputarse el poder del lado venezolano que del propio, por el control que ejercen las fuerzas armadas colombianas, y que además Venezuela resulta ser la mayor interesada en el contrabando de extracción de los productos que ella misma supuestamente produce o importa hacia Colombia.

Asimismo, los medios colombianos repiten que en Venezuela se abren las rutas del narcotráfico desde el principal productor de droga del mundo (Colombia) hacia el mar Caribe. En este relato absurdo, que convierte a la nación víctima en victimaria, se inculpa a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) para exculpar su propio aparato militar y la gran cantidad de parapolíticos que ocupan gobernaciones y alcaldías de los departamentos fronterizos como el Norte de Santander.

Los paramilitares colombianos pretenden expandir la frontera a sus anchas

Las incoherencias, en este sentido, son evidentes. Ejemplo de ello: El Tiempo de Colombia (medio pertenenciente a la familia Santos) reseñó en mayo reciente enfrentamientos en la frontera del lado venezolano, cuyos fallecidos y heridos fueron a dar en hospitales de Cúcuta sin ningún proceso de traslado o deportación.

Estas operaciones de propaganda combinadas con la simulación de "ataques armados" de la FANB en el lado colombiano, intentan construir un base de legitimidad política que en el mediano plazo pueda ser utilizada por Juan Manuel Santos para mostrarse como un "gobierno agredido" que debe "defenderse" de Venezuela. 

Infiltración paramilitar en territorio venezolano

La derrota política que constituyó la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) para la ultra venezolana coloca de nuevo la pelota en el campo internacional, los cada vez más frecuentes enfrentamientos entre la FANB y bandas criminales como Los Rastrojos parecen indicar que se pretende acelerar las incursiones paramilitares sobre el territorio nacional. Durante los 120 días de violencia que sacudieron a Venezuela a mediados de 2017, el sabotaje y las operaciones de guerra urbana en los estados fronterizos (sobretodo en Táchira y Mérida) encontraron en el grupo Los Rastrojos un activo fundamental. 

Ya siendo la violencia interna un capítulo cerrado por la Asamblea Nacional Constituyente, estos activos cobran fuerza a medida que del otro lado el "proceso de paz" ha generado una reactivación del paramilitarismo, una confrontación a lo interno por control territorial y económico, y un crecimiento de las economías ilegales que lo sostienen en la frontera con Venezuela. Estos nichos paraeconómicos están conectados al contrabando de billetes y de productos, así como a la manipulación de la tasa cambio entre el peso y el bolívar que no sólo facilita el lavado de capitales del narcotráfico sino que potencia la escalada del dólar paralelo, el cual tiene su "base de cálculo" en Cúcuta y protegida por la legalidad del Estado colombiano. 

El vínculo de estas organizaciones con la oposición venezolana ha sido ampliamente denunciado por el propio presidente Nicolás Maduro, y en el caso específico de Los Rastrojos, su presencia en Venezuela y su participación en el contrabando de extracción de combustible venezolano y otros negocios relacionados con el dólar paralelo, se ha hecho más visible. En los últimos cinco años las capturas de líderes de esta banda en Venezuela han sido comunes, y se convierten en evidencia de su presencia activa en el país.

Luego de la captura de "Diego Rastrojos" en el estado Barinas en el año 2012, una de las más importantes detenciones se realizó el pasado mes de septiembre (sobre alias Comandante Camilo), justo en el municipio de procedencia de la actual gobernadora tachirense por el partido Acción Democrática, Laidy Gómez. 

Cabe entonces preguntarse por qué estas acciones contra el paramilitarismo colombiano no han sido justamente agradecidas por el gobierno colombiano, como es la costumbre en la diplomacia bilateral.

Ampliación del campo de batalla en la frontera

Las masacres del Estado colombiano contra su propio pueblo emergen cada día. Una nueva fosa común en La Macarena (departamento del Meta) con más de 2 mil cadáveres, que se presumen son víctimas de los "falsos positivos" impulsados por el ex presidente Álvaro Uribe, con el apoyo de su entonces ministro de la defensa Juan Manuel Santos, escandalizó a la opinión pública hace pocas semanas. 

Sin embargo, al tiempo que Colombia vive una situación de precarización social, y semanalmente la fuerza pública y los paramilitares asesinan líderes políticos, informes como el de la Fundación Ideas para la Paz titulado "Crimen organizado y saboteadores armados en tiempos de transición" (en el que se menciona más de 20 veces a Venezuela), señala entre las muchas fuentes de financiamiento de estos grupos, el contrabando de extracción de gasolina, ganado y alimentos en general desde Venezuela hacia Colombia. Incluso pretende instalar la falsa idea de que el camino hacia la paz en Colombia está allanado por el gobierno de Santos, desconociendo el papel fundamental del Gobierno venezolano en los acuerdos. Inculpa a Venezuela en el posible fracaso de lo que llama la "transición" hacia la paz.

En este informe se acusa el fortalecimiento de Los Rastrojos en territorio venezolano, y argumenta que se debe al "grave deterioro de la situación de seguridad en Venezuela, exacerbada por la colusión criminal en muchos niveles del gobierno". Lo que a la luz del planteamiento central de dicho informe de que "el fortalecimiento de grupos de menor tamaño del crimen organizado a nivel local, Los Rastrojos incluidos, puede poner en mayor peligro la transición del posconflicto en Colombia". Y concluye con un peligrosísimo argumento que bien puede justificar más injerencia de parte del gobierno de Santos en los asuntos internos de Venezuela y da luces sobre otro posible "falso positivo".

Justamente esa "pericia" en "falsos positivos" es la que mantiene alerta al Gobierno venezolano, y en particular al Ministro del Poder Popular para la Defensa, Vladimir Padrino López, y la FANB. Los ataques por la vía económica y monetaria en la frontera, sumado a las sanciones apoyadas por el gobierno de Santos en el campo diplomático y la reconfiguración del paramilitarismo como instrumento de guerra asimétrica, confirman que el peligro real hoy no está dentro de la casa sino en la del vecino. (http://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/paramilitarismo-colombiano-dispara-a-la-soberania-venezolana-en-la-frontera)