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Este lunes se cumplen 44 años del golpe de Estado en Chile que dio lugar a la dictadura de Pinochet. En cierta ocasión Augusto Pinochet dijo: "La mentira se descubre por los ojos y yo muchas veces mentía, por eso usaba anteojos oscuros". Y, efectivamente, el militar demostró ampliamente tener habilidad para la mentira y el engaño: tan solo 19 días después de ser nombrado comandante en jefe del Ejército por Salvador Allende lideró un golpe de Estado que acabó con su Gobierno.

Es más, se dice que cuando en los primeros compases de aquel ataque a la democracia el equipo del presidente no logró contactar con Pinochet la respuesta de Allende fue "pobre Pinochet, debe estar preso". El golpe, que había sido precedido por el hallazgo en el mes de mayo de un gran arsenal de armas y explosivos en locales de la organización ultraderechista Patria y Libertad (responsable del asesinato del edecán naval de Allende y otros actos de violencia armada, y que contaba con el apoyo de la CIA) y por una sublevación militar de escaso alcance que ha pasado a la historia como el 'Tanquetazo' en el mes de junio, contaba en esta ocasión con los más importantes mandos de las Fuerzas Armadas de Chile y de los Carabineros.

En su primera proclama los militares decían estar embarcados en "la histórica y responsable misión de luchar por la liberación de la Patria del yugo marxista" y tenían la desfachatez de afirmar que "los trabajadores de Chile pueden tener la seguridad de que las conquistas económicas y sociales que han alcanzado hasta la fecha no sufrirán modificaciones en lo fundamental". Yugo pusieron ellos, y las conquistas económicas y sociales duraron bien poco.

Allende lanzó poco después su último mensaje al pueblo: "Tengo fe en Chile y en su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán de nuevo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile!, ¡Viva el pueblo!, ¡Vivan los trabajadores!".