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Opiniones (663)

  Es urgente implementar, sin mas dilaciones, la estrategia acordada entre el gobierno del Presidente Santos y las Farc para erradicar el paramilitarismo de las elites locales, regionales y nacionales que lo promueven y financian con el fin de mantener sus privilegios y exterminar la oposicion democratica y popular. Hay que vincular a la sociedad civil en la ejecucion del acuerdo alcanzado en esta materia en la Mesa de conversaciones de La Habana. Entre la delegación del gobierno del señor Santos y los representantes de las Farc se ha tejido un documento clave para combatir el paramilitarismo y rodear de garantías a los combatientes revolucionarios de la insurgencia que harán su tránsito a la movilización política legal. De su construcción se han encargado Oscar Naranjo, Policía del gobierno y Pablo Catatumbo, plenipotenciario de la guerrilla. Se trata de un muy sólido instrumento político para ejecutar la estrategia  de erradicación del paramilitarismo como fenómeno violento que acompaña el Estado oligárquico colombiano desde finales de la segunda guerra mundial y con ocasión de la participación de soldados colombianos en la infame guerra contra el pueblo de Corea. El paramilitarismo fue implantado por los asesores gringos de las Fuerzas Armadas Colombianas en plena Guerra fría,…
  Con mucho musculo quedo el Acuerdo entre el gobierno y las Farc para dar seguridad a los combatientes revolucionarios que haran la movilizacion politica en la construccion de la paz. El protocolo establecido es amplio y contundente para avanzar en la erradicacion del paramilitarismo ultraderechista que prepara la arremetida criminal y sangrienta para impedir, a como de lugar, el fin del conflicto social y armado. Este acuerdo crea una institucionalidad completa, con presencia de los delegados de las Farc, para adoptar planes y estrategias contra la criminalidad en todas sus expresiones. Se requiere un examen completo del texto sobre garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores/as de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz. Se trata de un formidable avance en la perspectiva de la apertura democratica. Un componente de los acuerdos firmados el 23 de junio para el fin del conflicto social y armado es el referido a la seguridad…
Apoyamos sin ninguna clase de dudas el plebiscito por la paz en los terminos de las coincidencias del Presidente Santos con las Farc. Diremos SI en tal consulta popular. Hay que dialogar con los militares y los generales que los lideran para implementar rapidamente los acuerdos del fin del conflicto. Nace una nueva geografia politica con la organizacion de las zonas de ubicacion y campamentarias, lo que debe permitir construir una nueva hegemonia nacional y popular. Con el acuerdo sellado el 23 de junio en La Habana, entre el Presidente Juan Manuel Santos y el Comandante Timoleon Jiménez, en representación de las Farc, quedo zanjada la diferencia entre las partes sobre el crucial tema de la refrendación y legitimación social y política del Pacto final que ponga término al conflicto social y armado nacional. La fórmula escogida para que tanto el gobierno como las Farc asuman como consenso suficiente en la materia el fallo y pronunciamiento de la Corte Constitucional sobre la Ley del plebiscito para la paz, es sabia y salomónica. La bilateralidad se asumió, dejando atrás la imposición, y el referente será la jurisprudencia que emita la instancia encargada de revisar leyes y actos legislativos para hacerlos coincidir…

Incertidumbre

“AY, como es cruel la incertidumbre…. Ay, esta amarga pesadumbre”, cantaba a mil voces el conocido y nunca olvidado bolero caribeño, medio siglo antes de que Lyotar, el filósofo de la Post modernidad, condensara en esta simple frase, “se tiene por Post moderna la incredulidad con respecto a los grandes retos” Y con ella, sintetizara la esencia de esta época del desencanto que siguió a las masivas e industrializadas carnicerías humanas de las llamadas guerras mundiales, al afianzamiento filosófico de las leyes de la relatividad, al temor, la angustia y la ansiedad ante una hecatombe nuclear mundial; a la guerra fría, las arrasadoras y  recurrentes crisis económicas financieras y civilizatorias del capitalismo trasnacional neo liberal triunfante y, al afianzamiento definitivo del pensamiento complejo junto con la teoría matemática del caos. Así (fear, uncertanly and doubt) temor, incertidumbre y duda, enfrentados al pensamiento dialectico leninista del “análisis concreto de la situación concreta”, se convirtieron en una estrategia comercial y política. Y también literaria. No hubo merchante y demagogo reaccionario que no recurriera a ella y cosechara los correspondientes triunfos electorales para afianzar o prolongar su dominación y explotación neoliberal incontenible. En Colombia, país de un humus histórico de 200 años de…
“…el régimen colombiano mantienen su apuesta al desarme unilateral de la insurgencia con débiles garantías, a la permanencia de su ejército con unos 585 mil efectivos, al mantenimiento de las siete bases militares estadounidenses y a la restructuración y calificación del paramilitarismo bajo control de la CÍA, MOSAAD y cuerpos especializados.”
  La refrenadcion del Tratado de paz que se construya proximamente en La Habana, entre el gobierno de Santos y Las Farc, debe ser el complemento del pacto del fin tecnico del conflicto y la guerra que se consolida hoy 23 de junio en la capital de Cuba. El plebiscito contaminado y viciado por los politiqueros oficialistas no es un buen punto de referencia para legitimar la paz. Hay que barajar nuevas opciones y de manera bilateral. El documento sobre el “fin del conflicto”, que es el 3 de la Agenda temática de las conversaciones de paz de La Habana entre el gobierno de Santos y las Farc, que se firma hoy 23 de junio en la capital de Cuba, es el documento madre del proceso, pues aterriza los aspectos técnico políticos de la terminación de la guerra más prolongada en la historia nacional. Es la suspensión de los actos de fuego y hostilidades entre los contendientes. Por supuesto, ya hay casi 12 meses de tregua unilateral determinada por las Farc, lo que ha permitido que la población viva escenarios de paz similares a los de 1973. Pero, conviene llamar la atención que lo que se consensue hoy solo se hará…
Hoy quedo demostrado una vez más, que en Colombia decir “justicia” es igual a decir represión. La sentencia proferida por un juez de la ciudad de Neiva contra los compañeros ROGER MURCIA, OSCAR GASCA, FABIAN GONZALES Y WILLIAM CRUZ, encaja perfectamente en lo que se denomina,  el derecho penal del enemigo.
La última vez que hablé con Alfonso Cano, el “compañero Sáenz”, como lo conocimos en la Universidad Nacional al finalizar los años 60, fue en las postrimerías del proceso de Paz del Caguán. Era un atardecer a bermellones característico de la región y una brisa suave proveniente del río Caguán refrescaba el quiosco de techo de palma donde se realizaron los diálogos entre los delegados del gobierno Pastrana y las FARC. Se hablaba con tristeza de banalidades, tratando de eludir el peso terrible que producía el tener que hablar de la inminente ruptura del proceso. De pronto, un joven guerrillero se me acercó muy discretamente y al oído me dijo: -“El Camarada Alfonso lo necesita”. Respiré profundo para no llamar la atención. Alguien, no recuerdo, me miró con cierta sonrisa. Pedí disculpas y seguí los pasos del chasqui. Un Yip Suzuki pequeño y carpado nos esperaba semiculto en un bosquecito sombreado al lado del camino aplanado de tierra que llamaban carretera; cruzamos varias colinas partidas por bosques ralos en movimiento constante por la brisa, hasta adentrarnos en una tupida selva tropical de árboles altos, fornidos y frondosos, que solo permitía la huella de dos carriles por donde avanzaba dando tumbos,…
¿Qué lo que sabe el pueblo colombiano, y ni hablar de la comunidad internacional, sobre la situación infrahumana que sufren miles de presas políticas en las mazmorras colombianas?
Si fue el Estado, por voluntad impuesta por los gringos a Guillermo León Valencia (1962-1966), quien desencadenó la guerra o conflicto interno debería también ser el Estado quien entregara su primera manifestación de Paz.
  La paz expres es enemiga de la paz con justicia social. La paz expres es la de los politiqueros enmermelados que, utilizando el fementido plebiscito, preparan el asalto de los presupuestos de las Vias terciarias, mediante licitaciones a dedo, aforados en casi 50 billones de pesos. Falta todavia, Santos. primero la paz con justicia social para Colombia y despues la vitrina. Vuelve y juega. Regreso la paz exprés. A Santos le cogió el afán, otra vez. Le interesa la paz cronológica. No la ontológica, la  que corresponde a unas condiciones reales para la superación del atroz y aberrante conflicto armado que han orquestado las elites oligárquicas, dejando casi 8 millones de víctimas desplazadas y casi 500 mil muertos y desaparecidos. A Santos le interesa más firmar un documento y ganar el plebiscito, que parece estar cuesta arriba, que darle cumplimiento efectivo a los pactos de paz en materia agraria, participación democrática, de víctimas y de justicia. Le interesa más su premio Nobel y un cargo en Naciones Unidas, que la superación efectiva de la violencia. Por eso esta de carreras. Sí, es cierto, viene un Cese bilateral del fuego y hostilidades que de hecho propiciara una transformación de la…
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