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De la Calle y Jaramillo ya cumplieron su ciclo

 Los señores Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo, máximas autoridades del Estado colombiano en los diálogos de la Habana con las Farc-EP; hicieron todo lo posible por cumplir la taxativa instrucción que les dio el presidente Santos como jefe de la fracción gobernante del Bloque de Poder Contrainsurgente:

¡Desarmar a las Farc  y no hacer cambios, solo los estrictamente necesarios, en lo que él llamó la institucionalidad!

Y lo hicieron bien. No hubo un solo día de esos casi 5 años de diálogos de la Habana, llamados por el presidente “la negociación con las Farc”, en que el equipo de personas profesionales, especialistas en “negociaciones de conflictos”, expertos y peritos militares, más los asesores “extra institucionales” como, por ejemplo, los señores Shlomo Ben Ami de Israel y el reinsertado salvadoreño Joaquín Villalobos por parte de Inglaterra. No hubo un solo día, en que ese equipo en pleno, no hubiera buscado la derrota de la Insurgencia en la mesa de la Habana.

Como no pudieron, al final de los diálogos, tuvieron que exclamar por boca del señor De la Calle: “Fue el mejor acuerdo posible”.

Nada hay en contra de esa tarea por representar los intereses de la clase social a la que tan diligentemente sirven. ANNCOL También cree que el Acuerdo de Paz alcanzado en la Habana y tantas veces firmado, fue, es, y será “lo Posible”. La diferencia fundamental es que, esa misma instrucción premeditada de derrotar a las Farc en la fase de “negociación”; continuar aplicándola en otra fase temporal distinta de la Solución Politica que es la implementación de lo acordado, y después de haberse firmado, legalizado y legitimado incluso en instancias internacionales el tal Acuerdo de Paz; según la Convención de Ginebra y el Derecho Internacional Humanitario constituye un delito llamado “perfidia”.

Es la situción en que nos encontramos en estos momentos: que la fase de implantación de los Acuerdos no se está cumpliendo por parte del Estado colombiano, y que en esta instrucción planeada de derrotar a la Insurgencia, tambien en esta fase de implementación; las dos fracciones del Bloque de Poder Contrainsurgente, la del binomio Santos-Vargas Lleras y la del Centro Democrático de Uribe Vélez, han coincidido plenamente.

No es solamente las faltas del gobierno e incumplimientos en la infraestructura de las Zonas Verdales para alojar a las Farc-EP, fallas que están directamente bajo la responsabilidad administrativa y política del Comisionado Jaramillo, quien en extrañas circunstancias ha delegado sus responsabilidades en un lagarto pelechador de los contratos públicos de apellido Córdoba, o, los obstáculos de todo tipo interpuestos por la oficina de Jaramillo, para que los guerrilleros concentrados en esos “campamentos hechos por ellos”, no tengan contacto con el mundo exterior y las comunidades que desean hablar e interactuar con ellos en charlas y pedagogías de paz , o, el permiso a la Fuerza Pública para que entre en esas Zonas Verdales a capturar guerrilleros enfermos para llevarlos a morir en su mazmorras políticas, o, la agresiva disputa con la Delegación de las Naciones Unidas por su reclamo a los incumplimientos en la infraestructura de las Zonas Veredales pactadas, ect.

Sino también, el incumplimiento de la llamada justicia del Estado colombiano que incluye, Fiscalía, guardianes de cárceles, juzgados de orden público y demás estructuras represivas de esbirros para no aplicar la ley de Amnistía aprobada y reglamentada, con el fin de no darles a los 8 mil Presos Políticos la libertad y la vida seriamente amenazada en las mazmorras donde se pudren en vida.

Dando así la sensación de que el Acuerdo de Paz no se ha cerrado al firmarlo, y, la “negociación” con las Farc continúa abierta y no se ha entrado en la implantación de los acuerdos, es decir en otra fase política y administrativamente distinta, que es la tesis política fundamental del Centro Democrático para adelantar su campaña electoral presidencial para 2018.

Indefinición que le ha permitido al abogado trasnacional Martínez, quien siendo “súper ministro” de Santos no tuvo empacho en decir que “Uribe Vélez era un patriota” solo para asegurar los votos que lo nombraron Fiscal de la Nación y luego, desde allí, desde esa poderosa estructura represiva del Estado, iniciar su campaña para romper el Acuerdo de Paz de la Habana, desde la misma institucionalidad de la que habla el presidente Santos.

O, la actitud finalmente descarada y pública del Vicepresidente del Estado, señor Vargas Lleras, jefe político del Fiscal Martínez, en contra de los Acuerdos de Paz y su convergencia política con las tesis de Uribe Vélez. Y por momento, no analizamos la figura de otra importante figura del Estado: El procurador.

En cambio sí, en la actitud del jefe de la delegación del Estado en la Habana señor De la Calle,  quien acaba de plantear como centro de su campaña Liberal para presidente 2018, la famosa y ambigua tesis de que la “paz”, en abstracto, está por encima de los partidos o es bipartidista; cuando se está frente al asunto concreto e inmediato de implementar en este mundo terrenal, de ese mejor acuerdo por él conseguido en la Habana. Y, sobre todo que este asunto, será el tema central, político, administrativo, y anticorrupción con implicaciones económicas serias, en la campaña presidencial del 2018 en donde el señor de la Calle aspira a llegar a la segunda vuelta representando una convergencia de sectores pro-paz.

Todo lo cual muestra como se dijo arriba que, hay una extraña coincidencia política que llamamos, sin empacho, contrainsurgente y anti Implementación de los Acuerdos de la Habana; entre “algunos” representantes del Estado y los intereses anti Acuerdos y anti Paz, del señor Álvaro Uribe Vélez.

Es por eso que, ANNCOL considera que si bien los señores De la Calle y Jaramillo cumplieron su tarea “negociadora” y su ciclo; hoy se requiere de otras personas que entiendan mejor los tiempos, las fases o etapas de la Solución Politica del conflicto armado colombiano y lo que está en juego hacia el frágil futuro que nos amenaza: Que el momento actual es el de la Implementación de los Acuerdos de paz firmados y legalizados, y no en las declaraciones a los medios adictos, sino en los hechos concretos tanto políticos como en los administrativos del Estado.

Esto requiere otro tipo de mentalidad diferente a la contrainsurgente. Una de mayor grandeza y de visión de futuro.  

Fuente Imagen Internet              

          

  

 

 

Modificado por última vez en Sábado, 25 Febrero 2017 08:36

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