Del corresponsal ANNCOL/Colombia
En un Estado de Derecho como el ecuatoriano, el aspecto de la independencia de poderes va de la mano. Existe armónico respeto autónomo en el ejercicio de cada rama del poder y en particular entre el Ejecutivo y la Justicia.
La supuesta visita del Presidente Correa a la lavada de manos del ilegitimo Chucky Santos, genera notorias contradicciones al interior del manejo del Estado ecuatoriano, sobre la premisa del armónico desempeño y mutuo acatamiento de la independencia de las tres Ramas del Poder Publico.
La orden de captura que un Juez de la Republica del Ecuador impartió contra un ciudadano colombiano, Juan Manuel Santos, se mantiene y prolonga; así el sindicado este hoy ungido como presidente electo por la voluntad ilegitima del continuismo narco terrorista de Estado y el generalato militarista.
Para el presidente Correa, resulta movedizo, asistir a la embaucadora posesión del melifluo representante de la oligarquía colombiana y del Imperio. Sería un desconocimiento a una orden imperativa judicial y al deber de información y de colaboración con la justicia de su país, que el presidente Correa se sentará a manteles con un prófugo que está siendo buscado por el Poder Judicial ecuatoriano.
Los corifeos del fascismo uribista (furibistas) alegaran que una cosa es el mantenimiento interno de un Estado y otra la preeminencia de la política internacional, como fin del interés de cada Estado soberano; en desarrollo quizás de la “diplomacia babosa” como el lumpesco narco terrateniente, con visos de ex presidente desocupado, insulta a ese instrumento civilizado del Estado ecuatoriano.
Colombia, como Estado, ha pedido, diplomáticamente, al Estado del Ecuador, el respeto a los derechos de un Presidente electo. Ello no significa que el soberano Estado del Ecuador decline en el desarrollo armónico de las relaciones autónomas de ejercicio de las Ramas del Poder. Simplemente significa la no aplicación de la medida de detención por calidades especiales, del sindicado.
Un delincuente internacional
De conformidad con la Constitución Política de Colombia, corresponde al Presidente: “Dirigir las relaciones internacionales”. Como puede un presidente dirigir las relaciones con el vecino país ecuatoriano, cuando precisamente de los delitos que le imputan son el de crímenes a la soberanía nacional del Ecuador?
Los delitos que se le imputan a Juan Manuel Santos por el aleve ataque militar de las tropas del ejército invasor Colombia-Usa, en el sagrado territorio ecuatoriano, son como sigue:
El asesinato a mansalva de un ciudadano ecuatoriano y de un ciudadano colombiano- conocido como el Comandante Raúl Reyes- representante del grupo insurgente de las Farc; toda vez que el Estado ecuatoriano no les aplica el camote de “terroristas”, haciendo soberanamente caso omiso a la orden del Imperio.
Coautor de acciones Terroristas del Estado colombiano, contra el Estado ecuatoriano.
A la luz de la Constitución Política ecuatoriana, delito de traición de un país aliado y por ende, la acumulada traición del sindicado a la Constitución política de su país.
Premeditación al ataque y conspiración contra Ecuador.
Alevosía en la orden de ataque militar.
Odio y Superioridad contra los civiles que estaban en el campamento con los guerrilleros colombianos.
Sedición, a la luz del Código Penal ecuatoriano por la orden y ejecución del ataque militar dado por el Ministro de Defensa o de la Guerra, colombiano.
El pasaje del crimen múltiple investigado por la justicia ecuatoriana implica, igualmente, involucrar por sindicación de participacin activa en los delitos investigados a ex comandantes de la fuerza publica colombiana como el general Oscar (“coca”) Naranjo, Mario Montoya y a Padilla (“ladilla”) de León.
En desarrollo de esa investigación es dable concluir que desembocará en la vinculación al mismo proceso penal de Varito (remoquete atribuido al extinto Pablo Escobar para referirse a su ahijado y hoy declinante narco para presidente colombiano). Como la fallida justicia o fallido Estado colombiano no aplicaría contra él la futura medida- con el debido respeto a los lectores- consideramos que será un expediente más a los que el ex, tendrá que confrontar ante la Corte Penal Internacional.
La fementida afirmación en nota de la Cancillería colombiana de que el bombardeo del ejército colombiano al Territorio del Estado ecuatoriano, fue una acción de Estado y por ende ‘… no caben responsabilidades individuales”, no deja de ser una grosera provocación mas.
De manera, que es merecida, para bien de ambas naciones, la no presencia del presidente Correa a la posesión del malvado y hiena Juan Manuel Santos.
Tendrá que pasar una generación y correr torrentes de renovación de fondo estructural, para que en Colombia, luego de estos dos fiascos de presidentes impuestos por la oligarquía y el Imperio, en contubernio con el narco paramilitarismo, la dignidad de un Presidente, sea respetada por todos los colombianos y por el entorno internacional!.






