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Miércoles, 07 Septiembre 2016 05:53

El Plebiscito Geo estratégico en Colombia

Un intenso debate, casi una batalla política, acerca de la respuesta que se debe dar este 2 de octubre en el plebiscito refrendatorio de los acuerdos de la Habana, se está dando en Colombia enmarcado dentro de la tradicional e histórica matriz mediática de Polarización y Sectarización entre Liberales y Conservadores, y que ahora ha sido desplazado hacia a los partidarios del Sí y los Partidarios del No.

Pero desconociendo intencionalmente Tres hechos socio-políticos básicos y determinantes: Uno que el gran acuerdo alcanzado en la Habana en este agosto, ha sido un acuerdo político nacional y diplomático Internacional, constituido por 27 sub- acuerdos, sobre 6 temas gruesos de una agenda pactada hace 5 años.

Dos, que ha sido un acuerdo entre el Estado Colombiano (cuya cabeza es el presidente de la república) y una fuerza político-militar insurgente y guerrillera llamada a sí misma FARC-EP, es decir Bilateral.  NO como desvirtúa desde el Estado el procurador Ordoñez: entre Santos y Timoshenko

Y tres, que son más de dos los bandos, cada uno con su propia concepción. los que están en esta batalla política:

A-Los partidarios del No en el Plebiscito, aglutinados bajo las negras banderas oficiales del Procurador Ordoñez y el poder factico regional y nacional de Uribe Vélez (ahora reforzados con los Caballos de Troya de Vargas Lleras y Néstor Humberto Martínez introducidos en su gobierno por el mismo Presidente Santos) y quienes cuentan con el apoyo de un amplio sector del Partido Republicano de Trump en los EEUU.

B-El bando por el Si tiene varios grupos oficiales, que van desde los varios partidos políticos tradicionales de la “gobernanza Santista” con sus ramificaciones clientelares Regionales y Locales, coordinados por Cesar Gaviria, con intereses muy concretos en el futuro de las grandes inversiones trasnacionales anunciadas para el Post Conflicto (dispensadas por su hijo Simón y su ministro Pardo Rueda) y se muestran partidarios de la posible presidencia demócrata de Hilary Clinton en los EEUU.

C- Sin embargo, también ha surgido finalmente y después de muchos sacrificios, un Bloque Popular y Social alternativo, constituido como un sujeto político social múltiple y diverso, partidario de que el acuerdo alcanzado en la Habana Si sea refrendado el 2 de octubre próximo y  que intencionalmente ha sido invisibilizado por la matriz mediática oficial Polarizadora y Sectaria Santos- Uribe; la  que en su ruindad pretende convertir ese proceso refrendatorio en la antesala de la campaña presidencial del 2018 y además, busca superar la división interna existente entre las dos fracciones de la clase dominante, con la mediación de Vargas Lleras y Néstor Humberto Martínez.

Bloque Popular- Social alternativo que basa toda su argumentación en la concepción, hasta ahora imbatible, de la Solución Política al conflicto interno colombiano y en la terminación de la guerra contrainsurgente y geoestratégica de 70 años, y que también apoya el SI en el plebiscito refrendatorio, pero con argumentos diferentes a los oficiales del Santismo.

Así que en la realidad son tres (3) las cosmovisiones y las argumentaciones que se están debatiendo políticamente en este plebiscito y, en consecuencia, debemos separar la argumentación oficialista (ojo) tanto de Santos como la de Uribe-Ordoñez, quienes como argumento de fondo usan la guerra; de la argumentación política del Bloque Popular y Social que se basa en la Solución Política de tal guerra.

Por un lado, el Presidente Santos pite y repite que si gana el No volverá una guerra, casi apocalíptica, en las ciudades colombianas en donde antes no se había sufrido los “efectos colaterales” de tal guerra contrainsurgente y geoestratégica cuyo final se acaba de pactar (no negociar, insisto) en la Habana.

 Por otro lado, el Mini führer Uribe Vélez y su voz dentro del Estado Ordoñez, dice exactamente lo mismo, pero con el argumento más sofisticado de que “la Impunidad” pactada en los acuerdos de la Habana recrudecerán la guerra y por lo tanto hay que decir No a esa impunidad pactada.

No es el momento de entrar a debatir cada una de estas afirmaciones superficiales y engañosas; pues lo importante en este momento es aclarar el argumento geo-estratégico Imperial que subyace en cada una de estas campañas oficiales Polarizadoras, cuyo objetivo final es reforzar el control de las Trasnacionales y la Hegemonía estadounidense en la Región Latinoamericana.

En donde se viene dando una contraofensiva que después de las recomposiciones recientes en Argentina y Brasil, pretende recuperar el terreno perdido en Bolivia, Ecuador, y muy especialmente en Venezuela, objeto en este momento de una ofensiva desestabilizadora de grandes proporciones y de donde Colombia no se puede sustraer por más que lo desee.  

La cuestión es la siguiente: ¿Cómo influirá el acuerdo de la Habana en la situación venezolana y a su vez, la situación venezolana en el momento plebiscitario actual colombiano?

 Uribe- Ordoñez y sus caballos de Troya en el Santismo (Vargas Lleras y Néstor Humberto Martínez) creen firmemente en el destino asignado por los EEUU a Colombia de ser el Israel de America Latina y que continuando la guerra contrainsurgente en Colombia se podrá acabar, manu militari, más rápido con el Castro Chavismo tanto venezolano como colombiano (esto incluye tanto a las Farc como al ELN) y se estará  en mejor situación para recuperar al Ecuador y revertir definitivamente los cambios comunales en Bolivia.  

Mientras que Santos, quien también cree en este destino manifiesto asignado por los EEUU a Colombia (¿qué hace su ex ministro de guerra Pinzón en Washington?) a través de sus asesores israelíes de alto nivel tiene serias dudas, pues está informado de los elevadísimos “costos” de todo tipo que traería la continuidad de la guerra contrainsurgente en Colombia y las proyecciones para convertir el ejército colombiano en un apéndice de la OTAN ( lo que está organizando Pinzón en Washington) y por eso habla de que si se pierde el plebiscito vendría una “catástrofe”.

¿Cuál catástrofe? Sencillo: La total deslegitimación del Estado colombiano a nivel internacional que él dirige; la profundización irreversible de la crisis pestilente de todo tipo estructural y superstructural que corroe a la sociedad colombiana; el surgimiento del Bloque Popular y Social al cual hemos hecho mención, que desatadas sus potencialidades movilizadoras por el acuerdo alcanzado en la Habana, y si se moviliza consiente y masivamente puede hacer cumplir por la comunidad Internacional el pacto de la Habana y evitar que la oligarquía cipaya y lacaya siga llevando a Colombia hacia su único destino: el de la guerra.  

Esta es la opción sin alternativas que rabiosamente el oligopolio mediatico contrainsurgente trata de tapar con una Polarización y Sectarización Santos-Uribe, echando mano a todo tipo de argumentaciones descontextualizados que van desde Sun Tzu hasta Clausewitz, pasando claro está por la versión jesuítica de Maquiavelo, y, frente a lo cual decimos categóricamente que,  la guerra en Colombia ya no es la prolongación de la política porque los acuerdos de la Habana la han convertido en eso, en su contrario dialectico: en Política en acto.

De continuarse la guerra contrainsurgente en Colombia, ya no será por problemas internos, que ante los ojos de los colombianos y ante el Mundo ha quedado claro SI se pueden solucionar dialogando y pactando políticamente; sino que será una guerra externa geo-estratégica e imperialista “Impuesta desde afuera” para dominar, depredar y hegemonizar de la Región latinoamericana.

Esto ni más ni menos es lo que se irá a definir el 2 de octubre próximo. La presidencia de Vargas Lleras (y Néstor Humberto) se verá un poco más adelante  

Imagen Internet.      

      

 

El Partido Comunista de Venezuela (PCV) alertó sobre una posible cesión de soberanía nacional y acuerdos lesivos al interés nacional y al proyecto bolivariano, en el marco de la política minera vinculada al Arco Minero del Orinoco, en una primera valoración sobre el tema, mientras la organización comunista profundiza el estudio del tema.

Pedro Eusse, miembro del Buró Político del PCV, indicó que las actuales condiciones de negociación con empresas transnacionales pueden ser absolutamente favorables para estas; también manifestaron su preocupación por los acuerdos con la empresa Gold Reserve, de Canadá, la cual “no se caracteriza precisamente de ser respetuosa de las leyes de los países donde actúa”.

“Desde luego, el gobierno aspira a obtener recursos en divisas rápidamente, pero llamamos la atención a lo que sería una política de extractivismo minero, con impacto negativo en el territorio y los pueblos que habitan en esa zona, e impacto negativo en nuestra realidad social porque el rentismo no significa ninguna perspectiva de desarrollo con soberanía” indicó el PCV.

De acuerdo a lo expresado por Eusse, cualquier política que consolide el extractivismo y el rentismo, no puede contener elementos revolucionarios, ni puede considerarse parte de una política económica progresista, “favorecer empresas transnacionales en desmedro del ecosistema no es progresista ni revolucionario”.

La tolda del Gallo Rojo indicó que es necesario considerar las observaciones y denuncias con relación a los efectos negativos que tiene esta política, y al mismo tiempo, revertir esta política si lesiona los intereses de la nación venezolana, nuestra integridad territorial y la supervivencia del ecosistema.

Finalmente, Eusse expresó que el PCV continúa haciendo un estudio detallado de esta política, sin embargo enfatizó que “si se estuviera implementando una política económica de orientación consistentemente revolucionaria, con la clase obrera y el pueblo trabajador, no sería necesario ni considerar que se implementara ese arco minero.”

VIDEO:

 

Medios de información de la Revolución Bolivariana de Venezuela informaron el pasado lunes 11 de julio que luego que los dueños de la empresa Kimberly Clark en el estado Aragua cerraran arbitrariamente las operaciones, los trabajadores de la planta con el apoyo de las autoridades nacionales y regionales decidieron iniciar su inmediata reactivación.

Trabajadores de la empresa Kimberly Clark, ubicada en el estado Aragua, reactivaron este lunes las operaciones comerciales luego que sus dueños decidieran arbitrariamente paralizar la producción y dejar sin trabajo a más de 900 empleados, reportó el Diario del Orinoco.

La fuerza laboral se reunirá con el ministro del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo, Oswaldo Vera para diagnosticar el tipo de materia prima que amerita la empresa y continuar sus operaciones. El funcionario informó que  se procede a la ocupación inmediata de la empresa debido a la situación irregular existente que atenta contra la estabilidad económica de sus trabajadores.

Dicha medida está enmarcada en el artículo 149 de la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (Lottt), que establece que el ministro a cargo debe reiniciar las labores productivas en empresas que estén inmersas en cierre fraudulento o ilegal.

“La empresa paralizó sus operaciones sin preocuparse por sus familias ni por las riquezas que obtuvieron. La orden que tenemos por el Gobierno Bolivariano es que vamos a proteger a su trabajadores, vamos a firmar la solicitud que han hecho”, expresó.

Vera reiteró el llamado a la empresa privada para trabajar de la mano con el Gobierno Bolivariano y contribuir en el desarrollo económico del país. “A partir de hoy vuelve a abrir sus puertas a sus operaciones, bienvenido el sector empresarial que quiera trabajar con el Gobierno pero empresa que no produzca será tomada por los trabajadores”.

Luego de reiniciada las operaciones, los trabajadores se reunirán con el ministro Vera para diagnosticar el tipo de materia prima que amerita la empresa y continuar sus operaciones y abastecer el mercado nacional.

Kimberly Clark es una empresa fabricante de artículos de higiene personal como pañales, toallines, toallas sanitarias, papel higiénico Scott, toallas sanitarias Kotex, pañales desechables Huggies, servilletas entre otros, que anunció el pasado sábado 9 de julio el cese indefinido de su producción.

 

Roy Chaderton ex embajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos aceptó que le preocupa la situación de escasez que sufre Venezuela.

“Me preocupa la situación social, a mi me golpeó muy fuerte cuando salí a caminar en la madrugada y vi ancianas en una farmacia haciendo cola para comprar medicinas. Me preocupa la gente que sufre la escasez”, dijo en entrevista a Televén.

Para el diplomático son varios los factores que influyen en la situación de escases y falta de comida.

“El imperio, el sector privado y los bandidos infiltrados dentro el chavismo, que por su mediocridad y la corrupción hemos caído en esto”, afirmó.

Indicó que él no es el indicado en dar sugerencias para acabar con las “mafias” sino que es trabajo de los organismos correspondientes.  

“No me corresponde a mi realizar estas investigaciones sino a las autoridades correspondientes”. 

 “He arado en el mar y edificado en el viento”, fue la sentida y desosegante frase de nuestro Padre Simón Bolívar, cuando sus antiguos compañeros de armas Páez, Santander y Flores, por sus mezquinas y estrechas ambiciones de gamonales provincianos y estimulados por los empréstitos ingleses, rompieron en tres pedazos su sueño futurista de la gran Colombia y la Patria Grande.

Hoy, esa frase nos puede servir para expresar el enrarecimiento  frustrante que podemos estar sintiendo todos aquellos nuestroamericanos, deseosos de una Solución Política a la histórica guerra contrainsurgente y anticomunista, adelantada contra el pueblo trabajador colombiano por el Bloque de Poder Contrainsurgente dominante en el país; al percibir la frialdad frustrante de los hechos presentados por el Presidente de Colombia JM Santos en un transcendental escenario trasnacional y Global, sobre el futuro de los diálogos de paz de la Habana, que después de cuatro años de trabajo incansable por lograr y construir acuerdos para finalizar la confrontación armada; el Bloque de Poder Contrainsurgente, esta vez “en bloque” y por boca suya, advierte en convertir en una Guerra Urbana de características apocalípticas.

No se trató de un “lapsus linguae” como bien lo explica Alfonso Cuellar, uno de los más refinados, vistosos y atractivos “ruiseñores de la contrainsurgencia colombiana”, entrenado de analista de seguridad en las guerras USA en el Golfo Pérsico, quien cada Semana, desde esa trinchera de la contrainsurgencia que es Semana.com, la revista del sobrino del Presidente, nos aclara el sentido de los fallos y sentencias del poderoso y omnipotente bloque de clases del que es vocero privilegiado.  

Explica la dislexia presidencial así (discúlpenme, pero debo citarlo en extenso y subrayar lo pertinente):

…..  “Asumamos, en primera instancia, que fue, como McCain, un problema de comunicación, de forma y no de fondo. Que no es nada nuevo lo de las FARC. Que es más una hipótesis oficial basada en experiencias pasadas con la guerrilla. Puede ser, pero no creo que sea fortuito que se hable ahora del fantasma de la guerra urbana.

El gobierno sabe que es en las ciudades donde abundan los escépticos y opositores a las negociaciones. Se refleja en todas las encuestas. Después de cuatro años, es evidente que el discurso de los beneficios de la paz NO ha calado. Que la opinión pública no interioriza mensajes como el que creceremos dos por ciento más o que habrá progreso. Para muchos, el conflicto en el Catatumbo es igual de lejano que el de Siria.

El miedo es visceral y por ello, utilizarlo es más efectivo. Si bien la frase del Presidente de que la guerra urbana es “más demoledora que la rural" es infortunada y hasta hiriente para nuestros compatriotas en el campo, tiene su lógica: el gobierno quiere sacar a los citadinos de su zona de confort. Que comprendan lo que está en juego. 

No comparto la estrategia -el temor siempre es cortoplacista y dificultará la reconciliación en el futuro- pero es una herramienta válida de comunicación política. Incluso si termina siendo un burdo chantaje.

Me preocupa más pensar que el Presidente hablaba en serio y que sí haya "información amplísima" de que las FARC se estén preparando para la guerra, con énfasis en las ciudades. De ser cierto, confirmaría los peores vaticinios de los críticos acérrimos del proceso, los que alegaban que la guerrilla se estaba fortaleciendo; que su voluntad de dejar las armas no era sincera; que su promesa de abandonar la combinación de todas las formas de lucha era una mentira. Que recibían a víctimas, conversaban con dignatarios extranjeros y hablaban de paz, paz y paz, sólo para la foto.

Ya veremos a los pseudo expertos en negociaciones -tanto criollos como extranjeros- minimizando la revelación de Santos. Que comprensiblemente las FARC tienen plan B militar. Que obviamente aterrorizarán a las ciudades si no se firma y aprueba lo convenido con el gobierno. Que desde el primer día se dijo que nada estaba acordado, hasta que todo estaba acordado.  En fin, que es mucha alharaca por nada.

Nunca he aceptado la premisa de que la mesa en La Habana es entre partes iguales; menos aún dada la debilidad militar y política de las FARC. Que sea necesario como acto de buena fe tratarlas con dignidad es otro cuento. Pero otra cosa, y especialmente después de cuatro años de conversaciones donde la guerrilla ha logrado más que en medio siglo de matar colombianos, es considerar normal que las FARC se “preparen para la guerra” por si las moscas. Es una traición contra todos los que se la han jugado a favor del diálogo.

Lo verdaderamente triste es que en las FARC aún haya quienes piensan que una guerra urbana sigue siendo una opción viable. Como si a punto de bombas y asesinatos lograrán ganarse el esquivo apoyo de sus compatriotas””.

Ver http://www.semana.com/opinion/articulo/alfonso-cuellar-santos-dijo-que-farc-haria-guerra-urbana-si-fracasa-proceso-de-paz/478106

¿Cuál es el fondo de la frase de Santos y la impactante y resonante aclaración clasista que de ella hace el adonis Cuellar?

No se trata del cuento, ese si viejo, de voltear el argumento y decir que la Oligarquía Contrainsurgente colombiana (con sus dos fracciones santista y uribista) soportada por el sector más guerrerista del complejo militar-Industrial-financiero de los EEUU (no se sabe aún si es Trump o Clinton) tiene ya decidido y muy adelantado el plan militar de apoderarse de Venezuela, para lo cual necesitan que haya paz en Colombia. Esta puede ser una razón externa, una espina de las que conforman el espinazo de pescado con el que se suele representar la complejidad del llamado “conflicto colombiano”.  

Sino que hay también profundas razones internas, inherentes a la lucha de clases que se está librando al interior de la formación económica y social colombiana, que el Bloque de Poder Contrainsurgente dominante está tratando de resolver en medio de los actuales diálogos de la Habana y que aún no está resuelta o están por resolverse, incluso sacrificando el anhelo de la paz que anima a todos los colombianos y nuestroamericanos.

Y esa lucha interna en la esfera de lo económico, obviamente se refleja intensamente en Lo político, como lo anotaba el más objetivo periodista Daniel Coronel (también desde la revista Semana) al enumerar los 32 pre-candidatos presidenciales que, dos años antes de que JM Santos termine su mandato, están desde ya dándose codazos, a ver quién se va a sentar en la silla vacía que deje el actual Presidente de todos los colombianos.

La comparación no es con Haití donde el caos introducido por la invasión Imperialista estadounidense ha llevado a los infortunados haitianos a tener más de 50 candidatos; sino con la misma historia colombiana; en donde desde hace 200 años la oligarquía señorial ahora Trasnacionalizada, siempre ha dirimido por medio de la polarización sectaria y la guerra quien se queda con el botín del Estado. En eso estamos: Esa es la Guerra Urbana de las Farc, ampliamente informada por el embajador en USA Pinzón, que fue anunciada por JM Santos y es amplificada con perfidia por la revista de su sobrino.  

 No es sino leer el artículo de Coronel (ver en http://www.semana.com/opinion/articulo/daniel-coronell-candidatos-presidenciales-2018-suenan-vargas-lleras-ordonez-fajardo-y-de-la-calle/477192

Para ver cuáles son las propuestas y proyectos que están en “las apuestas del juego electoral”, haya o no acuerdos en la Habana. Y eso es precisamente lo que Santos está haciendo con la polarización política con la fracción Uribista en torno al Plebiscito para la Paz.

Poniendo a depender el supremo fin de finalizar un conflicto armado tan largo y complejo como el colombiano, de un albur electorero como el tal Plebiscito que, puede (y es muy probable) se pierda

Lo que está en juego no es la refrendación pseudo-democrática o electorera de los acuerdos de la Habana con el tal Plebiscito, sino, el compromiso irreversible que ha hecho JM Santos a su cauda clientelista, desde la Presidencia de la República, de inundar o mejor aceitar con los dineros y enormes caudales oficiales la poderosa máquina clientelista, local, regional y nacional, que lo sostiene.

Al ver repugnado tanta mezquindad oligárquica, uno no puede sino recordar desconsolado y adherir a la triste frase del Libertador Simón Bolívar: “Hemos arado en el mar y edificado en el viento”.   

Fuente imagen Internet       

         

 

           

    

Viernes, 17 Junio 2016 14:13

La guerra urbana de JM Santos

El Presidente de Colombia JM Santos, contra toda regla de comportamiento político esperada en una persona de su Poder, en una intervención que algunos comentaristas han calificado de desafortunada pero que no lo es, en una intervención “fríamente calculada” realizada en Foro Económico Mundial (WEF) para América Latina que se realiza (17.06.2016) en Medellín, hizo dos afirmaciones que dejaron desconcertados, no solo a los “empresarios  antioqueños” y del resto del país que allí se encontraban, sino a todos los burócratas y políticos internacionales o mejor trasnacionales asistentes.

Santos, acorralado no solo por la formidable movilización social nacional del Paro Agrario Étnico y Popular que se acaba de realizar, así como por el avance de la política saboteadora a los acuerdos de la Habana que vienen adelantando sincrónicamente y con éxito Uribe Vélez- Ordoñez-Lafauríe.

Y además, resintiendo los errores de su propia estrategia “electorera y politiquera” de imponer a raja tabla y de manera unilateral un Plebiscito como refrendación de los eventuales acuerdos a los que se llegue en la Habana entre las FARC-EP y el Estado colombiano y para colmo, colgarle el mico de ponerlos a depender de la suerte ambigua de ese mismo Plebiscito; llamó de urgencia a su embajador en Washington Juan Carlos Pinzón, el tristemente célebre saboteador de la Paz y aliado agazapado de Uribe Vélez, para intercambiar informaciones.

Lo más probable, para conocer cuál sería la reacción de Washington frente a la situación de desestabilización Imperialista que se adelanta contra el gobierno venezolano y que generaría el escenario posible y probable de paz con las FARC y guerra con el ELN extendida a Venezuela; escenario que como una pesadilla describió detalladamente el ex combatiente eleno Carlos Arturo Velandia, más conocido como Felipe Torres, en un artículo de opinión ampliamente divulgado (Ver http://prensarural.org/spip/spip.php?article19504)

 Al parecer el embajador Pinzón, “our man in Washington”, quien de paso fue promovido por los políticos Santistas como remplazo del Vargas Lleras para sucederlo dentro de dos años en la Presidencia de Colombia, le dio a su jefe otras informaciones. Es decir, lo desinformó y entonces Santos, tuvo que salir a decir lo que dijo:

- “Tengo información amplísima que ellos (las FARC) están preparados para volver a la guerra, y la guerra urbana que es mucho más demoledora que la guerra rural. Eso es una realidad, lo sé, y por eso es tan importante que lleguemos a un acuerdo”.

Pero no se quedó en reconocer su propio error de haber puesto a depender de un incierto Plebiscito los acuerdos de la Habana. Fue más allá, al agregar esta advertencia que puso feliz a su rival Uribe Vélez:

   - “No se equivoquen. Si el plebiscito no se aprueba, volvemos a la guerra, así de sencillo; no es que se vuelva a la mesa de negociación para mejorarla, volvemos a la guerra. Esa es la verdad",”.

 Si así son las cosas, y si el Pentágono había presupuesto o mejor contado con una paz en Colombia para intervenir militarmente de manera más cómoda en Venezuela, tal como lo describió Felipe Torres, el escenario puede ser aún más caótico y perturbador de lo imaginado.   

 Si por las estupideces, politiquerías y mezquindades de JM Santos, fracasa este proceso de dialogo entre las insurgencias, tanto las Farc como el próximo con el ELN, lo más probable es que el escenario sea el soñado por cualquier NIHILISTA suramericano embargado de realismo: “Si no hay Patria para todos, No habrá Patria para nadie”  

En esto, Santos no se ha equivocado. Tampoco en que, por esto, es necesario y urgente llegar a los acuerdos finales yá.  

Imagen: Internet

 

  

 

 

Domingo, 05 Junio 2016 09:22

Paz en Colombia. Guerra en Venezuela

 Con los añicos de la Unión Soviética en el bolsillo, y la incorporación mediante la llamada guerra del Gofo de 1991, de la región Central del Asia a la globalización general; el filósofo estadounidense Francis Fukuyama, como ruiseñor del complejo militar industrial financiero de su país, le declaró la guerra a la Historia universal con una bien enmascarada formulación anti marxista: “La historia como lucha de ideologías ha terminado con un mundo final basado en una democracia liberal que se ha impuesto (obviamente mediante la guerra) tras el fin de la guerra fría´”.

 El centro de la formulación dirigía todo su filo filosófico contra dos de los pilares fundamentales del método materialista de la historia establecido científicamente por Marx y Engels: Uno, el que la historia de la Humanidad es la historia de la lucha de clases, por decirlo en breve, su motor movido por la contradicción social. Y otro, el que la violencia (ojo) no engendra o genera una nueva sociedad, sino que asiste como una partera, como un medio racional, a la sociedad antigua preñada de la nueva sociedad que está por nacer.

Desde la formulación de Fukuyama, criticada superficialmente o no tomada con la trascendencia que ha ido adquiriendo, la globalización neoliberal del Imperio capitalista trasnacional que salió triunfante de esa guerra llamada fría, ha ido modificándose vertiginosamente, profundizándose y adquiriendo nuevas características que sus ideólogos han denominado “olas” de la revolución científico-tecnológicas. Ya vamos en la cuarta ola: la de las plataformas robóticas que muy probablemente y debido al atropellado e irresistible desarrollo de las Fuerzas Productivas, mute o se desarrolle más rápido de lo esperado en una tecnología aún más sofisticada. ¿Cuál es el temor?

Si se es revolucionario, se sigue el método fundamentado por Marx y, no se confunde mecánicamente (como hasta ahora se ha hecho) las crisis capitalistas producidas por esas olas tecnológicas con revolución social. Es decir, si ya se acepta que la crisis capitalista por sí sola no derriba el capitalismo trasnacional depredador para poner de acuerdo o armonizar a esas Fuerzas Productivas con las Relaciones de Producción que le corresponden necesariamente; sino que, se requiere obligatoriamente de la conciencia y la praxis trasformadora de los hombres (y obviamente de las mujeres y niños de cualquier sexo, ect) entonces no hay nada que temer, y menos del futuro.

La guerra contra la Historia y contra Marx decretada en 1991 no ha sido ganada por quienes la decretaron. Todo lo contrario, nuevos continentes y pueblos nuevos han sido incorporados violentamente a la globalización neoliberal del imperialismo y nuevas contradicciones han ido aflorando ante nuestros ojos, en este cambio de era.

Sin embargo, y a pesar de haber concluido la llamada guerra fría, seguimos pensando (me autocritico) con las categorías introyectadas durante aquella época y más en Colombia, donde todavía, desde 1946, se libra una Guerra Contrainsurgente, apéndice directo de la guerra fría estadounidense contra el comunismo internacional, y  donde sus cruzados, históricamente han basado su pensamiento en la escolástica medieval que oculta las contradicciones materiales y reales, o las nubla bajo la forma de dicotomías. Por ejemplo, oponer el día con la noche: a Santos con Uribe.

Contradictorio es el mundo que está surgiendo y afianzándose a nivel global, y es sobre esta base, la de reconocer las contradicciones materiales para actuar conscientemente sobre ellas como debemos enfrentar las “turbulencias” que el Imperialismo neoliberal y depredador está generando en el mundo o globo actual, pero en especial en nuestro entorno nuestroamericano.

Hay contradicciones muy profundas de forma y contenido entre los grupos que se disputan el gobierno del complejo militar industrial de los EEUU: el grupo Obama- Clinton y el de Donald Trump, más marcadas cuando se trata de la posesión del Patio Trasero de sus negocios. Hay contradicciones ya casi insalvables con otros bloques comerciales que llamaron BRICS y que dificultan la expansión global del Imperio global centralizado. (Toni Negri tampoco estaba tan desenfocado como se le criticó)

Hay contradicciones muy profundas en Europa, entre quienes saben y son conscientes que sin la emigración extra-europea no será posible la supervivencia del capitalismo renano; y entre quienes con argumentos y practicas nazi-fascistas se oponen radicalmente a la “islamización de Europa en curso”. A esto se le llama con el eufemismo de crisis de los refugiados.

Hay contradicciones muy densas y oscuras pero muy reales, en lo que el comandante Raúl Castro, desde la Cuba en lucha contra el bloqueo criminal último vestigio de la guerra fría, llama “la turbulencia del ataque imperial contra Latinoamérica y el Caribe” (05.06.2016)  y  que ha sido calificado (escolásticamente) por la izquierda como un retroceso, o por la derecha como un avance, cuando lo que hay es una lucha de clases a nivel continental, como parte de la lucha de clases a nivel global entre las fuerzas de lo nuevo en resistencia muy aguda contra las fuerzas de lo antiguo. No de otra manera se entiende el reemplazo que se ha hecho de Cristina en Argentina o se está haciendo a Dilma en Brasil, o lo que viene en Perú, ect, ni el por qué los gobiernos de Bolivia o Ecuador “estén en capilla inmediata” para ser desestabilizados o mejor conducidos por la “ruta blanda” de Argentina y Brasil, la que tampoco ha descartado del todo el llamado “caos militar inducido”.

Tampoco se entendería la contradicción que plantea el gobierno de los EEUU al reiterar un apoyo irrestricto al proceso de paz de Colombia (http://www.noticiasrcn.com/nacional-dialogos-paz/estados-unidos-reitera-apoyo-al-proceso-paz-colombia)

Mientras despliega una inmensa ofensiva de todo tipo, por ejemplo con el “esclavo de las leyes” Almagro, para tener una justificación o legitimación internacional con el fin de intervenir militarmente en Venezuela, la que conducirá necesariamente a una confrontación militar de repercusión irremediable en Colombia; tal y como lo dice una aliada suya, la canciller del gobierno Santos María Ángela Holguín, cuando advierte que un conflicto violento en Venezuela afectaría muy negativamente a Colombia (http://www.rcnradio.com/nacional/canciller-advierte-conflicto-venezuela-colombia-seria-la-mas-afectada/)

Así pues, con lo dicho, retornamos al inicio de este escrito para no solo confirmar sino recordar los dos fundamentos del marxismo que, se pretendieron derrotar filosófica y militarmente en 1991 o que talvez se han ido olvidando: Mientras existan clases sociales la lucha de clases seguirá siendo el motor de la Historia universal. Y, la Violencia política como condensación económica, seguirá siendo una comadrona o partera de una nueva sociedad.

¿No estamos, acaso, asistiendo al parto de una nueva era global? ¿Cuál es el temor? 

Fuente Imagen Internet: Cumbre Caribe 05.06/16     

 

 

Miércoles, 20 Abril 2016 04:02

Tambores de guerra en Venezuela

Desde sus orígenes el proceso bolivariano fue identificado por Washington como una excrecencia que debía ser rápidamente removida del hemisferio. Intentó por todos los medios, pero nada resultó: ni el golpe de estado, ni el paro petrolero, ni el acoso diplomático, político y mediático rindieron sus frutos.

En el terreno electoral el predominio de Chávez era aplastante: resistía a pie firme los embates y su pueblo lo seguía con entusiasmo. La Casa Blanca escaló la agresión una vez desatado el lento pero implacable asesinato por etapas del Comandante. Y después de su muerte la ofensiva asumió características aún más brutales.

Toda discreción fue dejada de lado: bandas mercenarias del uribismo entraron a sembrar violencia y muerte por todo el país, como hoy lo hacen los “mareros” que a diario (¡sí, a diario, según me informara una alta fuente oficial de El Salvador!) Obama suelta de las cárceles norteamericanas para enviarlos, con todos sus papeles en regla, a ese sufrido país centroamericano, para que siembren el caos y la destrucción.

Se intensificaron los esfuerzos para “fortalecer a la sociedad civil” con millones de dólares para fabricar o alquilar políticos de opereta (Capriles, López, Ledesma, etcétera); periodistas otrora ciegos ante los estragos de la corrupción e intelectuales desilusionados porque el “pueblo” que anhelaban redimir no era blanco como los obreros polacos de Lech Walesa sino mestizos o negros como Chávez, lo que constituye una afrenta insoportable.

A falta de respuesta política en el marco electoral, los dineros fluían copiosamente hacia Caracas: partían desde Washington, vía USAID o la NED, volaban a Madrid desde donde el rufián lamebotas de George W. Bush, José M. Aznar, lo redistribuía entre sus compinches de América Latina con la bendición de ese colosal monumento al narcisismo llamado Mario Vargas Llosa. Pero todo era en vano: cual redivivo Cid campeador tropical, aún después de muerto Chávez seguía ganando elecciones. Ajustadamente, pero las ganaba con Nicolás Maduro en la presidencial de Abril del 2013 y luego, por paliza, en las municipales de Diciembre de ese mismo año.

Fracasados todos estos intentos, la guerra económica, perfeccionando el plan criminal perpetrado contra el Chile de Allende, se desencadenó con toda la furia. Desabastecimiento programado, acaparamiento de artículos de primera necesidad, carestía, feroz devaluación de la moneda, contrabando en gran escala, terrorismo mediático sin freno ni medida, asesinatos selectivos y, a principios de 2014, plan sedicioso materializado en las siniestras “guarimbas” (barricadas callejeras) con un saldo de 43 muertos, la mayoría fuerzas de seguridad del gobierno y simpatizantes chavistas, y destrucción de vehículos, instalaciones gubernamentales, escuelas, universidades y hospitales valuadas en centenares de millones de dólares.

Sus responsables, en la cárcel, se quejan de que son “prisioneros políticos” cuando sus actos se encuadran en el delito de sedición que en cualquier otro país del mundo los hubiera enviado a la cárcel de por vida. En la “dictadura bolivariana”, en cambio, la justicia obró con una asombrosa lenidad y al cabecilla de estos crímenes le impuso una sentencia de poco más de trece años. En España o Argentina hubiera recibido prisión perpetua y en Estados Unidos pena de muerte. Pero así es la “dictadura” chavista.

Fracasados todas estas conspiraciones el imperio intensificó la guerra económica: junto a sus infames criaturas, el Estado Islámico, abatió el precio del petróleo de poco más de 100 dólares el barril a algo menos de 30. No contento con ello el Presidente Barack Obama emitió una orden ejecutiva que si no fuera criminal por sus consecuencias sería un hazmerreir universal: “Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”.

Fue la voz de orden para que los perros guardianes del imperio se lanzaran con toda ferocidad contra la revolución. Desde entonces la vida cotidiana se ha complicado hasta tornarse un irritante calvario. Por eso en las elecciones para la Asamblea Nacional del pasado 6 de Diciembre la oposición obtuvo una mayoría de dos tercios, a favor del desánimo de más de dos millones de chavistas que no le dieron sus votos a la derecha pero se abstuvieron de participar en el comicio.

La Asamblea acaba de aprobar una ley de amnistía que liberaría a todos los condenados por los crímenes cometidos en el episodio sedicioso de comienzos del 2014. El Tribunal Superior dictaminó la inconstitucionalidad de la ley y el presidente Maduro declaró que jamás promulgaría un engendro semejante, que abriría la puerta a la violencia y la impunidad en Venezuela.

La situación se aproxima a un empate catastrófico de fuerzas pero el chavismo, sin duda alguna y más allá de sus problemas y titubeos, tiene claramente al pueblo de su lado que con certero instinto sabe que la derecha viene con el cuchillo en los dientes y dispuesta a aplicar un escarmiento ejemplar. Los que antes dudaban de que esto podría ser así las didácticas lecciones del macrismo en la Argentina los persuadieron de que un retorno de la reacción tendría consecuencias terribles.

Dado lo anterior no sorprende que en los últimos días se haya producido una intensificación de la ofensiva destituyente. El Washington Post publicó un editorial descaradamente golpista este 12 de abril diciendo que “Venezuela necesita desesperadamente una intervención política de sus vecinos, que para eso disponen de un mecanismo apropiado en la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos, la OEA, un tratado que contempla la acción colectiva cuando un régimen viola las normas constitucionales”.

El periódico, usualmente considerado por los neoliberales como el paradigma de la “prensa imparcial e independiente”, se lamenta que los países de la región no asuman sus responsabilidades para preservar la democracia en Venezuela pese a que, asegura, tal como están las cosas “probablemente no tarde demasiado en producirse una explosión”.[1]

El WP no hace sino reflejar lo que poco antes planteara un documento del Comando Sur, denominado “Operación Venezuela Freedom-2″ y rubricado el 25 de febrero del corriente año con la firma de su actual jefe, el almirante Kurt Tidd . En él se afirma que “si bien (la oposición) está enarbolando el camino pacífico, legal y electoral (para provocar la destitución de Maduro), ha crecido la convicción de que es necesario presionar con movilizaciones de calle, buscando fijar y paralizar a importantes contingentes militares que tendrán que ser dedicados a mantener el orden interno y seguridad del gobierno, situación que se hará insostenible en la medida en que se desaten múltiples conflictos y presiones de todo tipo”.

Dice lo obvio: la derecha jamás creyó en las reglas del juego democrático. Cuando las acepta es por conveniencia, no por convicción. Y las abandona ni bien las circunstancias aconsejan seguir el camino de la restauración violenta. En Venezuela y en todas partes, es fundamental no equivocarse en este punto. Toda la alharaca que la oposición antichavista arma en relación al referendo revocatorio es un taparrabos: lo que quiere es “la salida” de Maduro, por obra y gracia de la violencia.

Abril parece ser el mes de las definiciones en la política venezolana. “En Abril es cuando” dijo el presidente Nicolás Maduro en una reunión con los participantes del Encuentro de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales que tuvo lugar la semana pasada. El 11 de Abril del 2002 se produjo el golpe de estado contra Chávez, y el 13 el pueblo lo reinstaló en el Palacio de Miraflores. No es casual el ataque del WP justo en estos días, ni que una de las organizaciones sediciosas que asolaron al país en el pasado, Voluntad Popular, haya convocado una marcha para el próximo 19 de Abril para exigir la “salida” del presidente Maduro.

Tampoco lo es que el Secretario General de la OEA, Luis “Judas” Almagro, declarase hace pocos días en una entrevista a El País de España que era inadmisible mantener la neutralidad en Venezuela “cuando hay presos políticos y la democracia no está funcionando”.

Almagro recibió una clara orden de sus jefes de ocuparse sólo de fustigar a Venezuela y de olvidarse de las masacres perpetradas en Honduras (Berta Cáceres), México (Ayotzinapa), Colombia (130 militantes de Marcha Patriótica asesinados en el último año) y Paraguay (Curuguaty), para no mencionar sino los casos más emblemáticos. La OEA ratifica su condición de Ministerio de Colonias de Estados Unidos, como Fidel y el Che oportunamente la caracterizaran.

Como puede verse, el imperio ha movilizado todos sus engranajes y dispositivos para acabar, a cualquier precio, con la Revolución Bolivariana aún a costa de sumir al país en un baño de sangre.

Pero el pueblo chavista ofrecerá una encarnizada resistencia a una invasión del Comando Sur y acudirán en su ayuda voluntarios de toda América Latina transformando la invasión norteamericana en una causa de la Patria Grande que incendiaría la reseca pradera social de la región rebasando los límites venezolanos, expandiéndose por los países vecinos y comprometiendo seriamente los Diálogos de Paz entre las FARC y el gobierno colombiano.

Por eso, la solidaridad con el pueblo y el gobierno bolivarianos es hoy más urgente e importante que nunca para impedir que la siniestra maniobra intervencionista del imperio llegue a ejecutarse.

La delegación de paz del ELN aseguró estar dispuesta a escuchar a todas las víctimas del conflicto, incluso las invisibilizadas.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) manifestó este miércoles su disposición para avanzar hacia la producción de acuerdos con el Gobierno de Colombia, sin embargo, esperan que el paramilitarismo no sea un obstáculo para la paz en este país.

En una rueda de prensa desde Caracas, Venezuela, los jefes de la delegación del grupo insurgente aseguraron que hay temas en los que habrá dificultades, “pero tenemos todo el interés de avanzar en la producción de acuerdos”.

“Un proceso de negociaciones no es un acuerdo que se firma, es un proceso que lleva tiempo y que debe incluir a la sociedad”, apuntó Antonio García, miembro del ELN, quien añadió que el mayor interés es generar nuevas dinámicas de participación política en el país.

El comandante Antonio García manifestó que la sociedad debe participar en los procesos de decisión política porque no se trata de que el “ELN mande un mensaje a la sociedad”, al contrario, se preguntó qué ofrecen los colombianos para fortalecer los procesos de decisión política.

“Todos tenemos responsabilidad de cómo miramos para atrás para construir un futuro que nos interprete a todos”, destacó García.

El paramilitarismo es un tema acordado para discutirlo en el quinto punto de la agenda como amenaza a la paz de Colombia.

Casos de secuestros

Frente a los seis casos puntuales sobre personas secuestradas por el ELN, el comandante Pablo indicó que sobre el patrullero detenido el pasado de 20 de marzo en Nariño al sur de ese país, “la orden es tratarlo bien y liberarlo muy pronto”.

A propósito de esas soluciones políticas explicó que el  hecho de participar en la mesa de diálogo también significa la exigencia al régimen de que responda por las víctimas.

Ante las diferencias de métodos entre el ELN y el Gobierno para encontrar soluciones, reflexionaron que el objetivo es que sea la propia sociedad la que guíe para conseguir respuestas a las necesidades.

El enfoque es de que se cambie la forma de hacer política en Colombia, para que “ayudemos a rectificar los malos gobiernos”.

Hugo Chávez abogó por el proceso de paz entre ELN y Gobierno

Ambos líderes de la organización insurgente recordaron que en 2012 Hugo Chávez intercedió porque se cumpliera el primer contacto entre el Gobierno colombiano y el ELN.

El acuerdo para avanzar a las reuniones públicas anunciado este miércoles desde Caracas es la demostración de la continuidad del esfuerzo del presidente Chávez.

Resaltaron que el actual mandatario Nicolás Maduro sigue apoyando la solución al conflicto.

Los garantes del proceso de paz

La delegación del ELN precisó que el proceso de negociación con el Gobierno de Colombia tendrá seis garantes, cinco latinoamericanos y uno europeo, los cuales son el respaldo político y diplomático.

“Venezuela soporta un apoyo mayor”, resaltó Beltrán y añadió que la importancia de esa participación radica en que permitirá estrechar los lazos de los Estados, debido a que comparten una historia, problemas, retos y adversarios.

“La presencia de Venezuela es fundamental”, sentenció. En contexto El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se reunió este miércoles con las delegaciones de paz del Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), tras el anuncio de la hoja de ruta para las negociaciones formales.

El encuentro se realizó en el Palacio de Miraflores, de Caracas. Ecuador será la sede de los diálogos de paz y uno de los países garantes junto a Venezuela, Brasil, Chile y Cuba.

Acuerdo entre Gobierno de Colombia y ELN:

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No hace mucho, la persistente, inclaudicable y, multifacética resistencia anti- oligárquica y anti-imperialista de Colombia, era calificada y estigmatizada por la llamada “izquierda latinoamericana”, según la matriz socialdemócrata en ascenso, como “fanáticos extremo-izquierdistas”. Y su presencia física era vetada y evitada en foros internacionales de partidos de izquierda latinoamericanos y europeos, la mayoría de los cuales se desarrollaron en el hermoso, cálido y dinámico Brasil.

Se trataba de evitar a toda costa que, su “análisis (leninista) concreto de la situación concreta” y la utilización de todas las acciones de masas, principios básicos rectores de su exitosa resistencia, basados en la premisa marxista de la lucha de clases sociales, no perturbara o contradijera el análisis “teorético” socialdemócrata de moda, consistente de dividir la sociedad verticalmente entre la Izquierda y la derecha para de allí, derivar su errático accionar político y social.

Hoy en día, la prolongada crisis (de todo tipo) que embarga al sistema imperialista del capitalismo trasnacional neoliberal, en la cual como parte de la unidad contradictoria Burguesía -Proletariado también están inmersas las fuerzas políticas que representan al trabajo; las ha llevado a que medio de su crisis de conducción en algunos países latinoamericanos, deban voltear en sus ojos hacia la resistencia colombiana.

Entonces tenemos que, de apestada, estigmatizada, e invisible, la insurgencia colombiana súbitamente pasa a ser un faro de esperanza en la oscura neblina de la crisis del llamado progresismo latinoamericano, que como lo anota, injustificadamente o talvez subjetivamente el analista argentino Jorge Beinstein al desarrollar el argumento de la estrategia Imperial en curso, y contextualizar el proceso de Solución Política que actualmente se desarrolla en la Habana para materializar la vieja y antigua aspiración político ideológica de toda la vida de las insurgencias colombianas y, finalizar políticamente la guerra contrainsurgente oligárquica -imperial de 70 años de duración (la que convencionalmente se ha aceptado denominar “conflicto interno colombiano) dice que: “la rendición negociada de la insurgencia colombiana y su extinción, sacaría de la escena una poderosa fuerza mega-multiplicadora de insurgencias en una Región que marcha hacia una mayor descomposición de sus sociedades”.  

Veamos el argumento completo:

      ……” El resultado de ese despliegue complejo es una situación paradojal: mientras los Estados Unidos retroceden a nivel global en términos económicos y geopolíticos, van reconquistando paso a paso su patio trasero latinoamericano. La caída de Argentina ha sido para el Imperio una victoria de gran importancia trabajada durante mucho tiempo a lo que es necesario agregar tres maniobras decisivas de su juego regional: el sometimiento de Brasil, el fin del gobierno chavista en Venezuela y la rendición negociada de la insurgencia colombiana. Cada uno de estos objetivos tiene un significado especial:

       La victoria imperialista en Brasil cambiaría dramáticamente el escenario regional y produciría un impacto negativo de gran envergadura al bloque BRICS afectando a sus dos enemigos estratégicos globales: China y Rusia. La victoria en Venezuela no solo le otorgaría el control del 20 % de las reservas petrolíferas del planeta (la mayor reserva mundial) sino que tendría un efecto dominó sobre otros gobiernos de la región como los de Bolivia, Ecuador y Nicaragua y perjudicaría a Cuba sobre la que los Estados Unidos están desplegando una suerte de abrazo de oso.

      Finalmente, la extinción de la insurgencia colombiana además de despejar el principal obstáculo al saqueo de ese país les dejaría las manos libres a sus fuerzas armadas para eventuales intervenciones en Venezuela. Desde el punto de vista estratégico regional el fin de la guerrilla colombiana sacaría del escenario a una poderosa fuerza combatiente que podría llegar a operar como un mega-multiplicador de insurgencias en una región en crisis donde la generalización de gobiernos mafioso-derechistas agravará la descomposición de sus sociedades. Se trata tal vez de la mayor amenaza estratégica a la dominación imperial, de un enorme peligro revolucionario continental, es precisamente esa dimensión latinoamericana del tema lo que ocultan los medios de comunicación dominantes” ….

Uno puede estar de acuerdo con la mayoría de los argumentos del análisis global dados por el economista político Jorge Beinstein en la entrevista que recientemente le cedió al periodista sueco Dick Emanuelsson, publicada en el portal ANNCOL (21.03.2016) en donde se puede leer completamente  http://anncol.eu/opinion/item/3604-ilusiones-progresistas-devoradas-por-la-crisis-america-latina-a-la-hora-del-lumpencapitalismo

Lo que si no se puede dejar pasar por alto es que a pesar de lo anotado por Beinstein al comenzar su análisis; los progresismos latinoamericanos “se instalaron”, además, por la intensa lucha de clases antioligárquica y antimperialista, desarrollada (de manera desigual, ininterrumpida y con resultados desiguales) en cada una de esas sociedades desde hace varias décadas, es decir con Historia.

No es necesario ir hasta el hito histórico de la Revolución Cubana. Basta tomar en Nuestramérica como fecha más próxima, el ascenso de la Unidad Popular en Chile con sus repercusiones abortivas en todo el continente, de lo cual no se escapó ni la Argentina con sus pretensiones europeizantes del medio pelo, el que hoy vuelve a la ofensiva un poco más “colombianizada”,  es decir más lumpenizada y corrompida por las mafias narco-paramilitares como la de Uribe Vélez en Colombia, la que ha sido tomada como modelo Imperial para sustentar su contraofensiva a la marea popular de los explotados y oprimidos en todo el continente.

A la colombianización de Méjico y de la llamada oposición venezolana, sigue la colombianización de Argentina y del resto. No hay razón para olvidar aquel viejo refrán del colonialismo británico: “Si no puedes dominarlos por la fuerza (cosa que no ocurrió al ser derrocadas las dictaduras militares lacayas) ¡Corrómpelos!!!

Hoy, lo que se ve en todas las sociedades o países de Nuestramérica y sin excepción, fuera de la crisis económica social generalizada y la contraofensiva imperial, es también un promisorio avance en la lucha de clases que se ha materializado en una masiva movilización social con ondas expansivas mayores, involucrando cada vez más sectores sociales, clases subalternas y sujetos sociales en lucha contra las oligarquías trasnacionales locales (que el posmodernismo solo se atreve a llamar “elites”) y contra el sojuzgamiento y la depredación Imperialista global, la que se ha tomado las calles de las principales ciudades latinoamericanas y además, parece ser irreversible.

Tampoco se puede dejar pasar por alto las dos injustas y poco serias elucubraciones retóricas de Beinstein: Una al calificar el proceso de paz de la Habana como una de la rendición negociada de la insurgencia colombiana y menos aún, la otra de aceptar como un hecho cumplido una adivinación del futuro, de que ella se extinguirá.

Por eso insisto en recomendar a los seguidores del pensamiento Marxista, atenerse al “análisis concreto de la situación concreta” propugnado por Lenin, en lugar de seguir aferrados al viejo esquema mental hoy ampliamente superado de que todas las revoluciones que no sean “ipso facto” socialistas son traiciones a la misión histórica del proletariado.

La lucha de masas trabajadoras y populares, en calles y carreteras nuestamericanas pidiendo a gritos una Democracia de Masas Verdadera, muestra definitivamente que esa categoría filosófica y civilizatoria de la Humanidad, ya no es del dominio único de la burguesía mundial o global, y menos de que su modelo exclusivo sean los “Yunai Steits”.

Hay más cosas en este mundo ancho y ajeno donde cabalgó, sufrió y sobre todo luchó don Quijote de la Mancha hace ya más de 400 años, y con esa incertidumbre producida por el caos programado hay que seguir luchando, pues las predicciones a futuro en este momento ya son pasadas y lo único que persiste (parece ser que eternamente) es la contradicción real.             

Imagen Internet: Calderón, Piñera y al fondo, el padrinazgo de Uribe Vélez.

    

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  • Exiliados invisibilizados
  • Declaración final del II Encuentro de la Constituyente de Exiliadas y Exiliados Perseguidos por el Estado colombiano
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