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53 años de Farc en la ZVTN "Ariel Aldana".

ANNCOl pone en consideración posibilidades reales de Paz desde la óptica del ELN. Válida, en momentos de tensión y angustias generadas por la precaria seriedad del establishment colombiano en cumplir con lo acordado en el Teatro Cólon de Bogotá - 24.nov.2016 - con la guerrilla de las Farc.

 

Semana estuvo en La Habana, Cuba, hablando con los dos hombres fuertes del ELN: Nicolás Rodríguez, alias Gabino, y Antonio García. Su visión sobre el país y el proceso de paz, demuestran que se está muy lejos de un acuerdo con esa organización armada.

A principios de mayo se reunieron en La Habana las cúpulas de las Farc y el ELN. Hacía dos años que no se veían y en ese lapso cambiaron muchas cosas. Mientras las Farc firmaron un acuerdo con el gobierno y se aprestan para dejar las armas el 20 de junio, el proceso de conversaciones con el ELN en Quito avanza sin un horizonte claro. Los caminos parecen bifurcarse y la aspiración de tener una paz completa no luce fácil de concretar.

SEMANA habló con dos de los máximos jefes de ese grupo: Nicolás Rodríguez, Gabino, quien es fundador de esa organización, y Antonio García, quien en el pasado estuvo al frente de intentos de negociación con otros gobiernos. La conversación deja claro que hay profundas diferencias en los objetivos estratégicos de ambas guerrillas y que el panorama de paz con los elenos no es esperanzador.

Esta es una realidad inquietante. Aunque el ELN no es un ejército insurgente como lo fueron las Farc y su presencia territorial es más limitada, un fracaso del proceso con esta guerrilla tendría graves consecuencias. Primero que todo humanitarias, pues esta confrontación sigue causando muertes, secuestros, mutilados y heridos, especialmente en el Chocó donde se vive un enfrentamiento abierto entre el ELN y grupos paramilitares.

En segundo lugar, las consecuencias económicas pueden ser muy graves. Durante 30 años el ELN ha golpeado la actividad petrolera, y lo sigue haciendo. Solo que en un momento de baja producción y dependencia de estos recursos en un contexto de crisis económica se torna más grave; así mismo el papel de esa guerrilla en las zonas mineras donde tiene amplia influencia. En tercer término, porque la existencia del ELN es una piedra en el zapato para la implementación de los acuerdos de paz con las Farc en muchos territorios. De hecho, existen sospechas de que esa guerrilla tiende a expandirse en lugares otrora controlados por las Farc. Además, se convertiría en una talanquera para que las Fuerzas Militares den un salto hacia una doctrina diferente a la contrainsurgente.

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La negociación con este grupo nunca ha sido fácil. Según ellos mismos cuentan, han estado en diálogos desde hace 26 años con 5 gobiernos. O algo ha fallado en la estrategia de estos intentos o la voluntad de llegar a un acuerdo ha sido precaria tanto por parte de ellos como del Estado. Esta vez el ELN quiere un proceso de paz que se diferencie de manera radical del que hicieron las Farc. No parecen dispuestos a firmar un acuerdo entre dos partes, sino que debe haber otra instancia de negociación con las comunidades. Tampoco creen que deba existir un cronograma en el que la guerrilla cumpla primero su parte, mientras la del gobierno se extienda en el tiempo. De hecho, consideran que no hay tiempo político que condicione la negociación.

Si se pudiera describir el sentimiento que emanan los dos jefes guerrilleros frente al Estado en la negociación sería el de una profunda desconfianza. Sentimiento que se ha acrecentado por las dificultades políticas que ha tenido el acuerdo de paz con las Farc, las demoras en la implementación y la persistencia de la violencia contra líderes sociales.

La pregunta que queda planteada es si en el tiempo que le queda al presidente Santos en el gobierno, se podrá construir la suficiente confianza en la mesa de Quito para echar a andar una ruta de participación realista, que le dé viabilidad a este proceso de paz. Algo que no parece fácil, pero que tampoco está descartado aún.

SEMANA: ¿Qué pasó en la reunión con la Farc?

NICOLÁS RODRÍGUEZ: Fue un encuentro fraterno. Ni ellos ni nosotros teníamos el propósito de entrar en un debate, sino más bien de conocer los detalles de ambos procesos. Los compañeros fueron claros en que eran revolucionarios que entraban a una dinámica legal, que su proceso era irreversible a pesar de que no veían que les fueran a cumplir todos los acuerdos. Nosotros expresamos que también nos la jugábamos por la paz, pero que en nuestro caso no se habían concretado los acuerdos. Y que por las dificultades del momento pensamos que no alcanzamos a culminar el proceso con este gobierno Santos.

SEMANA: ¿Es posible acompasar ambos procesos o, como se dice en Colombia, lograr una paz completa?

N.R.: Hace tres años acordamos con las Farc que debía haber dos mesas y un solo proceso. Lo que pasa es que el de ellos se desencadenó con una velocidad inusitada, cuando pusieron tiempos concretos para firmar, mientras nosotros encontramos en el gobierno una actitud muy lenta. Hoy no es fácil acompasar los procesos porque ellos son prácticamente una organización legal trabajando por la implementación.

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SEMANA: ¿Qué retoman ustedes del proceso con las Farc?

ANTONIO GARCÍA: Consideramos que el proceso del ELN debe ser distinto. La sociedad debe ser más protagónica y se debe lograr una dinámica política de participación. Para nosotros no es tan importante que se cumplan o no unos acuerdos, sino que la gente participe en la discusión y que los acuerdos no sean actas de promesas que luego no se cumplen.

SEMANA: Pero ¿creen que pueden llegar a estar en donde hoy están las Farc?

N.R.: Asistimos a los diálogos con una definición de nuestro Congreso y es que estos sean de carácter exploratorio. No sabemos hasta dónde llegará lo exploratorio porque no encontramos la disposición de la clase en el poder para pactar un acuerdo real. Vemos cosas muy difíciles, como el incumplimiento de los acuerdos con las Farc. Esos acuerdos fueron redefinidos luego del plebiscito, de nuevo ajustados durante el fast track y ahora el Congreso puede modificar lo pactado.

"Un proceso de paz no puede ser un acuerdo entre insurgencia y gobierno en un papel"

SEMANA: Pero el plebiscito y la revisión de la corte son reglas de juego que aceptaron las Farc…

N.R.: Las especulaciones son que el ELN está dividido, lo cual es falso. Por supuesto que sobre el diálogo exploratorio hay discusiones como en cualquier partido, pero existe la voluntad y la decisión de buscar la paz. Donde sí hay una gran fractura sobre los acuerdos es en la clase gobernante. Ahora la frase en boga es “los vamos a volver trizas”. ¿Qué acuerdo se puede refrendar y salir adelante en medio de esa realidad del Estado?

SEMANA: ¿Ese análisis cambia los objetivos del diálogo en Quito?

A.G.: Nosotros estamos dispuestos a pasar a la política sin armas, pero no de cualquier manera. Del otro lado debe haber cambios. La pregunta es ¿con quién hay que negociar en Colombia? ¿Dónde se define la negociación con la insurgencia? Eso no está resuelto.

SEMANA: ¿Cuándo se pasaría de un diálogo exploratorio a uno que se encamine hacia el fin del conflicto con el ELN?

A.G.: Cuando podamos establecer con la sociedad qué cosas deben cambiar. Que haya un acuerdo político, una agenda básica de transformaciones. En ese momento habría salidas hipotéticas, y en el marco de esos cambios la insurgencia puede también cambiar.

SEMANA: Pero eso es muy abstracto. ¿Cómo serían esos acuerdos?

N.R.: Un proceso de paz no puede ser un acuerdo entre insurgencia y gobierno en un papel. Eso es lo que siempre se ha hecho y se ha caído. Muy buena la Constitución del 91, pero qué quedó de ella luego de ciento y pico de reformas. El proceso de paz no es solo para los firmantes, sino para quienes tienen expectativas de cambio más allá del silencio de los fusiles.

SEMANA: ¿No es el Congreso ese escenario de diálogo?

A.G.: Ahí no están todas las voces. Hay un amplio espectro que no se siente representado en la política colombiana. Hay que reactivar consensos políticos para una Colombia posible y no solo para una desmovilización. Pueden ser diálogos nacionales o regionales.

SEMANA: ¿Cuáles serían los puntos claves de ese cambio?

N.R.: Hay problemas de salud, educación, tierras, soberanía. Pero eso lo tiene que plantear la gente, sobre todo la excluida, la que no llega al Congreso. ¿Quién escucha a las grandes regiones campesinas? Es muy grave, por ejemplo, que hoy se siga asesinando a los líderes políticos, reclamantes de tierras. Ciento y pico de personas, en pleno proceso de paz. ¿Cuál posconflicto es ese? Por eso no puede haber apresuramiento. El tiempo debe ser el que necesiten las partes y la sociedad para saber que las cosas sí van a cambiar.

SEMANA: Pero la implementación toma tiempo. Está pensada a 15 años.

N.R.: Los compañeros de las Farc han cumplido. La gente está concentrada, vigilada por el Estado, con un cronograma para la entrega de armas. ¿Y el gobierno qué? Conocemos cosas muy complejas en la sustitución de cultivos, en donde a la gente la están tratando con plomo y represión. El problema es que la clase en el poder está por el silenciamiento de los fusiles y no más.

SEMANA: ¿Acogen ustedes el punto de víctimas del acuerdo con las Farc?

A.G.: Una cosa es la nueva condición jurídica de la insurgencia y otra los derechos de las víctimas. El ELN discutirá con el gobierno esa nueva condición jurídica que está contemplada en la agenda, pero la justicia es algo que tiene que discutirse con las víctimas.

SEMANA: Pero ¿se acogerían a la justicia transicional que ya está andando?

N.R.: Es que si uno no ha participado en el diseño es muy jodido decir que nos acogemos. La gente no participó en la creación de la justicia transicional, no se recogió el universo de las víctimas. En la práctica es bueno preguntarles a ellas qué sienten cuando ven a los agentes del Estado recobrar la libertad.

"Que se ponga el tiempo de un gobierno es una camisa de fuerza peligrosa y quizá suicida para la insurgencia porque si esta deja de serlo ya no podría lograr nada. Por eso hay que trabajar en términos de simultaneidad de los acuerdos"

SEMANA: Pero la justicia es para todos los lados…

N.R.: Claro, es para todo mundo y nosotros jamás hemos desconocido que se han cometido errores en 53 años de un conflicto desbordado. Nosotros somos rebeldes y ponemos la cara. Pero no frente a una justicia que diseñe el Estado.

SEMANA: ¿Y cómo ven el modelo del cese del fuego de las Farc?

N.R.: Nosotros hemos dicho que vemos urgente un cese bilateral porque crearía un clima favorable para el diálogo exploratorio. No entendemos cuál es el interés del gobierno de discutir en medio de la guerra.

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SEMANA: Sin embargo, Santos se ha abierto a esa posibilidad sobre todo ahora que está la ONU en capacidad para verificar…

N.R.: Nosotros tenemos toda la disposición para que se verifique de manera plena y absoluta un cese. Habría que definir los detalles. Lo más importante es la voluntad.

SEMANA: El gobierno cree que ustedes tampoco cumplen. Aunque en Quito se acordó el respeto del DIH y ustedes han seguido secuestrando…

A.G.: El DIH prohíbe la toma de rehenes, que es cuando se usan escudos humanos. No habla de secuestro ni de la privación de la libertad. Nosotros hacemos privación de la libertad. Se puede decir que eso es monopolio del Estado, pero como nosotros somos rebeldes eso es parte de nuestra naturaleza.

SEMANA: ¿No les preocupa el cambio de gobierno? Ya Cambio Radical dijo que si gana las elecciones se levanta la mesa de Quito…

N.R.: Que se ponga el tiempo de un gobierno es una camisa de fuerza peligrosa y quizá suicida para la insurgencia porque si esta deja de serlo ya no podría lograr nada. Por eso hay que trabajar en términos de simultaneidad de los acuerdos. Nosotros estudiamos el acuerdo de las Farc y por eso decimos, con conocimiento de causa, que es un acta de intenciones sin cronograma.

SEMANA: ¿En qué punto debe estar el proceso de ustedes en agosto de 2018?

N.R.: Ojalá el presidente se la juegue por dos cosas: el cese del fuego y dejar andando la participación de la sociedad. Eso sería de tremenda importancia. Así la campaña electoral no diluiría el proceso.

SEMANA: ¿Para ustedes es indiferente quién gane las elecciones?

N.R.: Nunca será indiferente. Ojalá se dé la convergencia de una izquierda con los demócratas y haya la posibilidad de un gobierno diferente.

SEMANA: ¿Cómo afecta la crisis actual de Venezuela el papel que cumple en el diálogo con ustedes?

N.R.: Venezuela se ha comprometido desde Chávez a fondo con el proceso de paz de Colombia. Ha sido garante con esfuerzo, sacrificio y profesionalismo. Las tensiones que han surgido no solo pueden afectar las relaciones de los dos países, sino al proceso mismo.

SEMANA: ¿Hasta qué punto puede afectar la crisis?

A.G.: Nosotros no concebimos que se vaya a sacar a Venezuela del proceso de paz. Venezuela le da confianza al ELN en que se pueda avanzar con cierta autonomía.

SEMANA: Se habla de que ustedes están involucrados allá como en una especie de milicia bolivariana…

N.R.: Decía Juan Camilo Restrepo en un artículo que éramos la retaguardia del proceso bolivariano. Llama la atención que unas veces se dice eso y otras que no existimos. Venezuela es un Estado, no nos necesita. Nosotros como ELN tenemos varias estructuras que están en la frontera, y se ha demostrado que nuestras fuerzas están del lado colombiano porque los combates son permanentes.

SEMANA: Ustedes son el último grupo de Colombia y América Latina que queda en armas. Incluso ETA ya las entregó. ¿No les inquieta eso?

N.R.: Desafortunadamente hoy seguimos viendo a Colombia en una situación en la que reafirmamos la validez de la rebeldía. En una amnistía salen los guerrilleros de las Farc de las cárceles y no los otros presos que no han empuñado un arma. ¿No será que ellos dirán que se necesita tener las armas para poder negociar?

SEMANA: El país en general rechaza la lucha armada…

N.R.: Nosotros también entendemos las voces urbanas. Pero si van a las regiones donde está el conflicto encontrarán que la guerrilla se necesita para la seguridad de la región, para que funcionen las escuelas. Escuchamos muchas voces que nos dicen que el que deja las armas se muere. ¿Qué impacto ha provocado la dejación de las armas de todos los insurgentes en Colombia?

Análisis: D+180: el día que las Farc no dejaron las armas

SEMANA: ¿Y qué ha dejado el alzamiento armado?

N.R.: Si vamos a Chocó, al nordeste de Antioquia, al sur de Bolívar la gente le va a decir qué ha dejado la insurgencia. Si deja de existir la guerrilla colombiana o el ELN en particular, en 10 o 20 años esas serranías serán socavones de la gran minería del oro.

SEMANA: Este es un momento histórico para el fin del conflicto. ¿No temen estar de espaldas a él?

N.R.: Nunca hemos pensado tomar el poder por las armas porque ningún destacamento armado lo ha hecho en el mundo. En todas partes la gente asume el control y el poder con el respaldo de destacamentos armados. Nosotros hemos jugado un papel en esa resistencia. Ojalá se desarrollen espacios democráticos para no tener que alzarse en armas, nadie es partidario de la guerra.

SEMANA: Grandes revolucionarios como Fidel Castro y Chávez dejaron de creer en el camino de las armas…

N.R.: Lo que aquí hemos dicho grafica realidades complejas. Si desaparecen las guerrillas y se silencian los fusiles, llegan los inversionistas, las multinacionales y esas son soluciones que no benefician a todo el mundo. El Centro Democrático ha dicho, por ejemplo, que la propiedad privada no se toca en lo absoluto. ¿Cómo será la reforma agraria sin tocar la propiedad privada?

SEMANA: ¿Tiene sentido seguir sentados en Quito?

N.R.: Sí, porque hay que seguir buscando salidas. Si el presidente se la juega, es una oportunidad para él y para Colombia. Hicimos una agenda, convencidos de que se va a luchar por ella y que la contraparte la quiere poner a andar.

SEMANA: El papa Francisco viene en septiembre. ¿Cómo puede incidir la visita en el proceso del ELN?

N.R.: Independiente de todo, nosotros vamos a ser respetuosos de la visita del papa a Colombia.

Domingo, 04 Junio 2017 05:47

¿En qué anda la implementación?

Entienda las leyes alrededor del desarrollo territorial en el primer video de #1minutodePaz

 

Martes, 30 Mayo 2017 07:55

¿La paz por decreto?

No está mal que Santos haga su tarea como lo determina el Fast Track que le otorga facultades extraordinarias para implementar el Acuerdo de paz en lo atinente a las adecuaciones institucionales con el fin de hacer efectivos los consensos orientados a superar el conflicto social y armado.

Lo que resulta ingenuo es creer que a punta de decretos y leyes, la paz nos llegará como por ensalmo, en una especie de golpe de suerte.

Por supuesto, los arreglos institucionales son trascendentales para construir la paz y en ese campo para nada se debe bajar la guardia. Hay que irse a fondo en la disputa política, pues quienes controlan el poder saben del valor estratégico de las normas y los aparatos administrativos en los arreglos generales de una sociedad. En ese sentido, la presencia, la acción y argumentación de los delegados de las Farc en la CSIVI y en los otros entes creados recientemente es de altísimo valor. También la encomiable labor de los delegados de Voces de paz, no obstante la veleidad filosófica liberaloide de algunos, en las corporaciones legislativas. Eso no tiene objeción.

Lo que queremos sugerir es que hay que prevenirse contra el fetichismo jurídico y la ilusión legalista. Así como la revolución no se hace por decreto, tampoco la paz nos llegara por la “lluvia de decretos” que se anuncia desde la Casa de Nariño. Por la decretitis santista de estirpe santanderista.

Correcto que salgan los decretos, los Actos legislativos, las Leyes, los Planes Marcos, los Conpes, las Pdets, el Pnis y demás protocolos, pero ojala los mismos tengan dientes y no sean solo adorno como el decreto 885 de mayo del presente año, expedido hace dos días, que francamente raya con el ridículo y la inutilidad. Que salgan los anunciados decretos agrarios sobre acceso a la tierra para entregar los 3 millones de hectáreas a los campesinos y titular los otros 7 millones a millones de trabajadores agrarios sometidos al despojo y la pobreza.

Que se firmen los decretos para adecuar las infraestructuras rurales en educación, salud, comunicaciones y protección ambiental.Esas normas deben ser el sustrato de la movilización agraria para que tales articulados se hagan realidad.

Lo cierto es que la paz tiene que ser el fruto de la potencia histórica de la movilización social. La paz debe ser una conquista de las masas populares. Es lo que estamos viendo con las multitudinarias protestas, con las huelgas y paros de Buenaventura, el Choco, los educadores, los cocaleros, los campesinos, los trabajadores del Estado y las madres comunitarias.

La paz, en este caso concreto, debería estar acompañada, en los actuales momentos de adversidad, letargo y perplejidad de los liderazgos, de movilizaciones sociales en todas las escalas. Desde acá sugerimos promover por lo menos 70 eventos en grandes y medianas ciudades en defensa de la paz y de la materialización de los acuerdos. No más carreta con el cuento de la paz. Mas resultados es lo que demandan los colombianos y estos solo llegaran si la gente sale a manifestarse en los espacios públicos en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Neiva, Ibagué, Pereira, Popayán, Pasto, Cúcuta, Jamundí, Tuluá, Buga, Armenia, Calarca, Girardot, Ocaña, Santa Marta, Cartagena y en otros puntos clave como las Zonas veredales semilleros de las Villas de paz propuestas por Ivan Márquez en nombre de las Farc en reciente Foro Colombia2020.

En ese orden de ideas y dada la desesperación de millones de ciudadanos con la crisis económica reflejada en la recesión económica que nos invade y la crisis fiscal que golpea al gobierno, es oportuna  la idea de promover y convocar a un Paro cívico nacional que recoja la inconformidad y rechazo de las mayorías populares con la gestión del régimen oligárquico que representa el modelo neoliberal santista. Una cosa es apoyar el Acuerdo de Paz en el gobierno actual y otra muy diferente 'mirar para otro lado' cuando de injusticias y atropellos se trata.

Lo peor para la paz y las demandas de la gente es la parálisis y el elitismo, el tramite cupular de las múltiples problemáticas que sacuden a la nación. Por ahí no es señor@s.

 

Miércoles, 24 Mayo 2017 13:28

Farc: ¿Sin plan de repliegue?

El actual no luce como el momento más brillante del trascendental proceso de paz adelantado por las guerrillas revolucionarias que encarnan las Farc-EP con el gobierno del señor JMSantos.

En el pasado , durante el proceso de paz en la Habana, se presentaron entre las dos partes, el Estado de Colombia y la guerrilla de las Farc-EP,  impases y momentos de graves diferencias superadas con paciencia, merced a la mediación de terceros países que fueron invitados a participar de la Mesa de Diálogos de La Habana.

Pero hoy, justo en la etapa de la implementación y verificación del Acuerdo Final, han estallado un conjunto de problemas que generan desconfianza e incertidumbre entre los integrantes de los frentes guerrilleros ubicados en las Zonas Veredales y Puntos Transitorios. En palabras de Enrique Santiago, la guerrilla vive duros momentos de angustia. La desazón ha tocado su pico, sobreviniendo hipótesis de repliegue ordenado para evitar escenarios de desastre contrarrevolucionario. Algunos bien podrían hablar de un Plan B para resolver las contingencias y los actos desleales de la contraparte Estatal

 ¿Existe ese Plan B, nos preguntamos a propósito de la tormentosa coyuntura que vive la paz? ¿Se previó en el diseño de las Zonas Veredales y PT un repliegue estratégico de los frentes guerrilleros tal como ocurrió con las Columnas de Marcha de las autodefensas comunistas en los años 50 y 60,  o en la propia concepción que Manuel Marulanda le dió a la Zona de Distensión del Cagán, malograda también como hoy por la mala fe del señor Pastrana? La verdad es que en muchas ocasiones el engreimiento y la prepotencia obnubilan la capacidad de razonar llevando a omitir aspectos esenciales de la estrategia política y de las historias vividas.

La decisión de la Corte Constitucional, que el decir de Humberto De La Calle, uno de sus principales arquitectos, puso en jaque el Acuerdo de Paz es tal vez la más dura arremetida de la Oligarquía enemiga de la paz, acelerada después de la reciente Convención del Centro Democrático en la que se acordó "hacer trizas el maldito acuerdo castro-chavista de paz" .

La Sentencia de la Corte, dice, abrió la puerta a una cascada de modificaciones a lo pactado con las Farc. Es un paso muy grave y un tremendo engaño que difícilmente podrá solventarse con vacilaciones o con maquinaciones o jugadas politicas del alto gobierno, por lo que su Plan B es impulsar una confusa  y etérea "Gran Coalición" en defensa de los compromisos adquiridos por el Estado con las Farc.

Lo que conviene destacar en todo esto es que la Oligarquía en su conjunto si tenía su propio Plan B contra los consensos de paz firmados inicialmente en Cartagena. Y se pasó por alto, debido a un exceso de confianza en la contraparte, o se olvidó el ABC de la politica traicionera que historicamente ha ejecutado la Casta Dominante en Colombia: Con los Comuneros de 1781. Con los guerrilleros liberales despues de la guerra de los Mil Días a comienzos del siglo 20 . Con los guerrilleros del Llano a mediados de ese siglo. Con los anmistiados por Rojas Pinilla bombardeados en Villarica y encarcelados en el campo de concentración de Cunday. Con los  guerrilleros anmmistiados por los gobiernos del Frente Nacional , o los guerrilleros desmovilizados en la década de los 90 que no aceptaron  ser cooptados por el gobierno, ect.

El plan B oligárquico consistió tal y como se está comprobando en la realidad actual, en desarrollar sistematicamente una serie de jugadas muy bien calculadas para socavar los fundamentos de la conocida como paz pos bélica democrática, sustentada en las recetas del Consejo de Seguridad de la ONU y ensayadas en casi 50 conflictos de las denominadas nuevas guerras surgidas al término de la Segunda Guerra Mundial, bien descritas por M. Kaldor.

Para citar el Plebiscito del 2 de octubre impuesto por Santos, desconociendo la Constituyente popular, y gestionado desde las esferas oficiales de tal manera que su cierre inevitable era la derrota del SI, aunque por escasa votación.

Para mencionar el recurso no sanitario de la validación de los acuerdos por un poder legislativo sumido en la corrupción y la falta de legitimidad por causa de su degradación ética.
Para contabilizar la marrulla y paquidermia del Ministro del Interior en la formulación y tramite de los proyectos legislativos correspondientes a la implementación formal de la paz.
Para recordar el escandaloso proceso de organización y construcción de las Zonas Veredales y PT en el que se presentó de todo: corrupción, burocratismo, paquidermia y cinismo de las burocracias oficialistas.

Para incluir el sabotaje a las ZVTN y PT desde las Brigadas, Batallones Militares y comandos policiales organizando y promoviendo grupos paramilitares y bandas criminales al igual que sobornos a los guerrilleros para estimular su deserción. Por supuesto, para retener el cinismo del Ministro de Defensa tapando todo eso.
Para la memoria el sistemático exterminio de líderes populares, de derechos humanos, de integrantes de las Farc y sus familiares. Todo ello desconocido por el Fiscal y desde el Ministerio de Defensa.

Para registrar el ataque continuado del Fiscal Martínez a los elementos principales de la Justicia Especial de Paz.

Para dejar escrito el vergonzoso y ultrajante desconocimiento de la Ley de amnistía e indulto que completa casi cinco meses convertida en letra muerta.

Para no olvidar el descarado juego del Ministro de Agricultura Irragorri, alterando los proyectos de decreto que implementan los consensos agrarios con el fin de cumplirle a sus socios del empresariado agroindustrial y adelantar su criminal acumulación de baldíos.

Para registrar la anulación del Decreto ley que autorizaba la inclusión de 1200 miembros de las Farc en la Unidad Nacional de Protección, quienes se encargarían de la protección y seguridad de los líderes guerrilleros objeto del asedio paramilitar ultraderechista.

Para tener en cuenta, muy en cuenta, que la naturaleza contrainsurgente del criminal Estado oligárquico sigue intacta y sus fuerzas militares y de policía, que continuaran iguales son, en últimas, el principal soporte del dominio violento de la elite bipartidista.

Para cerrar la demoledora Sentencia de la Corte Constitucional que destruyo el "Fast Track" para el trámite de Actos Legislativos y Leyes de Paz, dejando en el limbo la seguridad jurídica y humana de miles de combatientes comprometidos con la dejación de las armas y su movilización política en condiciones democráticas.

Suficiente para echar lápiz y papel. Para cavilar en las inevitables contingencias de la vida. Suficiente como para pensar en alternativas y en salidas que eviten peores desastres, por ejemplo masacres en masa, precedidas de asaltos a las 970 caletas de las Farc de la forma como ya se ha planificado por el Ministerio de Defensa y el Comando Sur-USA.

Lo que dice la experiencia internacional es que estos procesos de paz en el formato que finalmente se adoptó, un hibrido de la paz pos bélica (Butros Ghali) y la paz liberal a lo Fukuyama (Stateboulding), presentan serias dificultades en sus primeros 60 meses de ejecución hasta alcanzar su fracaso estrepitoso.

No queremos ni deseamos  que ese sea nuestro caso, pero es mejor estar preparado para lo peor. Son las dificultades que se desprenden de la denominada “paz imperfecta”, de los límites impuestos por el neoliberalismo a la “paz positiva”; de quedarse en la mera “paz negativa” como simple ausencia del conflicto violento por los resultados del  Cese bilateral de Fuegos y de hostilidades.

Seguramente todos estos son temas de reflexión en las convocadas Asambleas Permanentes en las 26 Zonas Veredades y Puntos de Transición. Deben ser asuntos que se esten abordando en las reuniones preparatorias del Primer Congreso del nuevo partido político que se piensa instalar el próximo 7 de agosto.

Cierre: A propósito de repliegues fue Lenin, gran maestro de la estrategia, quien nos enseñó a dar un paso adelante y dos pasos atrás para impedir la trampa del enemigo.

 

Lunes, 22 Mayo 2017 08:44

"Las Farc tienen mucha angustia"

En entrevista con EL TIEMPO, el abogado español Enrique Santiago, asesor de las Farc, dice que el fallo de la Corte Constitucional, que declaró inexequibles los límites a los congresistas para proponer ajustes a las leyes que desarrollan el acuerdo de paz, le da pie a la oposición para que torpedee lo pactado en La Habana.

¿Confía en que, pese al fallo, las mayorías del Gobierno en el Congreso aprueben sin retrasos graves las leyes de la paz?

Ojalá el Gobierno logre establecer sus mayorías, pero aunque eso ocurra, la declaratoria de inexequibilidad permite que se presenten modificaciones que no se van a ajustar al acuerdo final y que los debates se prolonguen eternamente. Va a ser mucho más sencillo que los enemigos de la paz los dilaten intencionadamente con el fin de agotar los seis meses del ‘fast track’.

¿Esto afectaría el cronograma de desarme?

Un acuerdo de paz está compuesto por obligaciones recíprocas. En la medida en que una de las partes no esté en condiciones de cumplirlas, retrasa la implementación del resto.

La Corte, al limitar las normas para la implementación rápida, habrá sido consciente de que provoca todo tipo de retrasos, entre esos la dejación de armas. Para las Farc, a las puertas de un año electoral, es un serio problema.

La Corte dijo que las disposiciones declaradas inconstitucionales violaban la división de poderes...

Discrepo doctrinalmente de eso. Hay casos que están regulados en la Constitución en los que al Congreso no le corresponde modificar, sino aprobar o improbar, como los tratados. En la práctica, la Corte ha permitido que el Congreso se inmiscuya en asuntos que la Carta reserva al Presidente.

¿Ve algo positivo en que la Corte haya declarado la inexequibilidad para que haya más deliberación?

No le veo nada positivo, porque no es verdad que no haya habido deliberación en el Congreso. Son más de 135 las modificaciones propuestas, teniendo en cuenta que, conforme al literal declarado inexequible, solo se podía debatir las avaladas por el Gobierno, en una votación.

¿Hay temor de que declaren inconstitucionales la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la amnistía?

Hay pánico, sería más que una catástrofe. Las Farc tienen mucha angustia. La Corte también ha declarado inexequible el decreto para su protección. Hay que ser muy valientes para dejar las armas, sabiendo que no se va a tener protección y no va ser posible la implementación rápida. Ya veremos que dice con la amnistía y la JEP.

 

Miremos con detenimiento este video made in Farc, que tanto le molestó al presidente del senado de Colombia.

 

Jueves, 20 Abril 2017 01:27

Guerrillero indultado es asesinado

Informa la Zona Veredal "Ariel Aldana" de las Farc ubicada en Tumaco. "Hace quince días había salido de prisión"....A pesar de un Acuerdo entre gobierno y Farc, se asesinan líderes y lideresas sociales ahora directamente un miembro de esta organización insurgente en transito a la vida política sin armas.

  

Domingo, 16 Abril 2017 13:42

Acuerdos de paz: algo no va del todo bien

La comunidad internacional se preocupa por la implementación de lo acordado en La Habana con la guerrilla. Alguien en el gobierno debería escuchar sus voces de alerta.

Como siempre, el prestigioso intelectual James Robinson puso el dedo en la llaga. Hace algunas semanas, con motivo del título honoris causa que le otorgó la Universidad de los Andes, dio un discurso poco complaciente para el gobierno y las Farc. Para él, los acuerdos de La Habana no se ocuparon de un tema central: la manera como funciona –o no funciona– el Estado. Calificó como un “elefante en la habitación” cierto derrumbe parcial del mismo. Su mayor preocupación es que ese Estado, no fallido pero tampoco del todo capaz, tiene la tarea de implementar los acuerdos y construir la paz, algo que aún no se sabe si le quedará grande.

Lo que Robinson ha expuesto ante un auditorio académico coincide con la percepción que tienen muchos embajadores y miembros de la comunidad internacional, que trabajan en Colombia e intentan ayudar a que la transición de la guerra a la paz resulte exitosa. Sus preocupaciones, que son bastantes, no siempre han sido recibidas con beneplácito por el gobierno. SEMANA habló con un grupo significativo de ellos, de Europa y América, quienes expresaron sus inquietudes.

Para empezar, la comunidad internacional, en general, reconoce que el acuerdo de paz que logró Colombia es excelente. Justo por ello, apuestan a que su implementación también lo sea, pues podría ser ejemplar para el mundo en una coyuntura tan sombría como la actual. Sin embargo, hay también conciencia de que es muy ambicioso. Capítulos como los de la justicia transicional son sofisticados y complejos a la hora de llevarlos a la práctica. Desafíos como sustituir más de 100.000 hectáreas de coca por cultivos lícitos requieren demasiados recursos; y resolver el problema histórico de la tierra es prácticamente imposible sin el concurso de las elites agrarias, cosa que difícilmente ocurrirá. Todos están de acuerdo con que Colombia ha mejorado su situación radicalmente si se compara con las décadas pasadas, cuando el país estaba al borde del colapso y bañado en sangre. También existe un importante consenso en que el país tiene grandes capacidades institucionales. Justamente por eso resulta alarmante que se vea difícil tan pronto la implementación de los acuerdos en aspectos que parecen fáciles, o apenas prácticos, como la instalación de las zonas veredales para el desarme de las Farc, la puesta en marcha de la Ley de Amnistía o la reincorporación de 7.000 guerrilleros.

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La incertidumbre política

Se puede decir que la primera gran preocupación tiene que ver con los tiempos. La experiencia de los procesos de paz en el mundo ha demostrado que los primeros 18 meses luego de firmado un acuerdo son cruciales para que sea sostenible e irreversible. En Colombia esto es particularmente cierto porque en un año habrá elecciones presidenciales y en la baraja de candidatos con mayores opciones para suceder a Santos ninguno tiene el entusiasmo ni el compromiso del actual presidente. “La construcción de paz es tarea de los próximos tres presidentes de Colombia. Si ellos no asumen esto como una tarea principal, se habrá perdido una gran oportunidad”, dice un embajador europeo.

Por eso está abierto el interrogante de cómo se logrará realmente que la paz sea un propósito nacional y haya una reconciliación política. Una polarización tan extrema alrededor de la paz sorprende a los extranjeros. En muchos países ha habido resistencias o críticas a los acuerdos firmados, pero en Colombia esta situación parece particularmente exótica dados los beneficios tangibles que el fin de la guerra le ha dado al país en solo unos cuantos meses.

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País santanderista

“En Colombia sobran abogados”, repitieron varios embajadores a SEMANA. Si bien la mayoría de ellos reconoce que el fast track ha sido una fórmula acertada, los desconcierta la cantidad de leyes y decretos requeridos para sacar adelante el acuerdo. Aunque este es un rasgo propio de la sociedad colombiana, y también de América Latina, les preocupa que sacar adelante las leyes se haya convertido en el esfuerzo principal no solo de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo de Paz (CSIVI), sino de la plana mayor del gobierno. Durante las sesiones para aprobar la Jurisdicción Especial para la Paz, por ejemplo, no solo el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, tuvo que trabajar para convencer a cada congresista, incluso de la coalición del gobierno, para que hiciera parte del quorum y votara a favor, sino que también tuvieron que participar el alto comisionado Sergio Jaramillo, el alto consejero para el posconflicto, Rafael Pardo, y hasta el ministro de Defensa. En contraste, la implementación en las regiones, donde realmente debe tener impacto, todavía no se siente.

Todd Howland, el representante de la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, ha señalado públicamente esta excesiva carga política. Considera que mientras todo el gobierno se usa a fondo para lograr mayorías en el Congreso, los dividendos de la paz todavía no llegan a territorios donde se vive un desangre de líderes y el crimen organizado crece como hierba mala.

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La regular coordinación

La comunidad internacional ha recibido bien la llegada a la Vicepresidencia del general Óscar Naranjo porque se espera que cumpla el papel de articular a todas las instituciones y funcionarios del Estado involucrados en la implementación, algo que hasta ahora nadie está haciendo. En estos meses no solo han saltado a la vista celos y diferencias que han dificultado la toma de decisiones, sino la cultura de ‘feudos políticos’ en muchos ministerios y gobiernos locales.

Posiblemente la colisión entre diferentes ministerios es más grave en cuanto a la puesta en práctica del punto cuatro de La Habana sobre sustitución de cultivos. Mientras el Ejército y la Policía se trazaron una meta de erradicación forzada de 50.000 hectáreas, el Ministerio del Posconflicto hizo lo propio con la sustitución. El problema es que la estrategia del garrote (erradicación) tiene asegurados los recursos y muestra resultados inmediatos; la de la zanahoria (sustitución) marcha lentamente y no tiene los recursos asegurados. Este es un tema sensible para el gobierno de Estados Unidos, que, aunque respeta el acuerdo de La Habana en esta materia, es escéptico en sus resultados.

La coordinación también es particularmente crítica en cuanto a los asesinatos de líderes comunitarios y políticos. El gobierno, la Fiscalía, el Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo tienen lecturas diferentes sobre lo que ocurre, y cómo enfrentar el problema de la violencia residual y las nuevas violencias.

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¿Y la cooperación?

Para muchas personas fuera de Colombia, y también dentro del país, es difícil de entender por qué el presupuesto de este año tiene recursos tan lánguidos para implementar los acuerdos. Al respecto, en su último informe ante el Consejo de Seguridad, el secretario general de la ONU dice que “las tareas previstas en el acuerdo de paz ejercen una presión extrema sobre los recursos y capacidades para cumplirlas en un plazo muy limitado”.

Muchos delegados de la comunidad internacional se sorprenden de que el gobierno espere que por lo menos este año los recursos provengan de la cooperación. Sin embargo, no hay suficiente claridad sobre cuáles son los proyectos de envergadura que esta debe apoyar, y, de alguna manera, se está haciendo a retazos. Todos dicen tener mucho interés en contribuir a largo plazo. La pregunta es ¿hay un plan? ¿O el gobierno echa mano de la cooperación porque el sistema de contratación interno es tan complejo que no permite hacer inversiones inmediatas, como se necesita?

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Aunque los embajadores no consideran catastróficas estas dificultades, sí tienen claridad en que Colombia necesita apoyo por algún tiempo, y especialmente para que el proceso de paz se haga irreversible. Por eso casi todos apoyan la idea de que una segunda misión de la ONU vigile el cumplimiento de los acuerdos.

La misión que actualmente encabeza Jean Arnault, como delegado del secretario general de la ONU, termina con el desarme de las Farc, es decir, en junio. La segunda está contemplada en el acuerdo, pero aún no está claro su alcance. Como es lógico, el gobierno no es muy amigo de una permanencia amplia y prolongada de la ONU, pues lo considera innecesario y lesivo de alguna manera para la soberanía. Sin embargo, los embajadores la consideran más que necesaria, dada la incertidumbre política que hoy reina en el país.

Con 95 votos a favor y 6 en contra fue aprobada la Jurisdicción Especial para la Paz, en la Cámara de Representantes, como parte de las medidas pactadas entre el gobierno y las FARC para cumplir con la implementación de los acuerdos, luego de esto la JEP deberá pasar a sanción presidencial .

Ángela María Robledo, representante a la Cámara por la Alianza Verde, señaló que ha existido una lentitud en puntos en que se ha pretendido re negociar los acuerdos de paz e incumplimientos con lo que se firmó en el Colón, y agregó que existen reservas frente a las modificaciones de la JEP  y“como quedo finalmente esta reforma a la Constitución”.

Las reservas a las que la representante se refieren, son la responsabilidad en la cadena de mano y la responsabilidad de terceros en el conflicto armado, en ambas situaciones Robledo y Alirio Uribe presentaron dos proposiciones, la primera buscaba acotar y precisar la responsabilidad de mando de las Fuerzas Militares, que ha quedado difusa, encendiendo las alertas de organizaciones defensoras de derechos humanos, la Oficina de Naciones Unidas y de la Corte Penal Internacional. Le puede interesar: "Si Estado no juzga a empresarios y mandos militares que lo haga la CPI"

La segunda era sobre la manera en la que quedaron blindados los terceros involucrados en el conflicto armado, sin embargo, ninguna de las proposiciones pasó y tanto víctimas como organizaciones sociales han expresado la posibilidad de que la impunidad continúe. Le puede interesar: "Abril es el plazo para tareas pendientes en Implementación de Acuerdos de Paz"

No obstante, Robledo indicó que aún falta la revisión y aprobación del texto por parte de la Corte Constitucional, que podría esclarecer estos dos puntos y la importancia de una movilización social para que no le metan “conejos” a la JEP.

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  • Exiliados invisibilizados
  • Declaración final del II Encuentro de la Constituyente de Exiliadas y Exiliados Perseguidos por el Estado colombiano
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Föreningen Jaime Pardo Leal

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Video Clip FARC EP

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