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Presos Políticos de Farc recluídos en la Picota solicitan que Santos oficie ante Barack libertad o repatriación de Simón y otros

A diez días de la terminación de su mandato como presidente de  EE.UU la segunda o tercera potencia mundial. "...como gesto de paz, gesto de confianza, credibilidad, de reciprocidad y apuntalamiento de un mayor éxito ‎en la implementación del Acuerdo General de La Habana, le solicitamos que oficie ante el gobierno del presidente Barack Obama -también Nobel de Paz-, para que otorgue la libertad o el traslado por repatriación del prisionero político de guerra de las FARC-EP, Simón Trinidad, -(así como de Iván Vargas, Sonia y otros)-, quien ha sido un promotor de paz en Colombia y cuya figura es indispensable dentro de la fase de dejación de armas, tránsito a la civilidad y la actividad política de nuestra organización".

 
Juan Manuel Santos Calderón
Presidente de la República de Colombia
Cordial saludo.
 
Reciba de parte de los prisioneros políticos de guerra de las FARC-EP recluidos en el pabellón # 4 de la penitenciaria La Picota, nuestro saludo‎ respetuoso, deseándole los mayores éxitos en todas sus funciones.
 
La presente carta tiene por objeto elevar ante usted una petición para que, de acuerdo a sus facultades, se tomen las medidas necesarias y pertinentes para agilizar la excarcelación y liberación, según corresponda, de las y los prisioneros políticos de acuerdo a lo establecido en la  Ley 1820 del 30 de diciembre de 2016, toda vez que su implementación no depende del funcionamiento previo de la Jurisdicción Especial para la Paz; en aras que el proceso de indultos y amnistías no se vea expuesto ‎a las demoras y tropiezos que lo han caracterizado hasta el momento.
 
Valga recordar que a pesar de ser el indulto un beneficio político otorgado por el Presidente de la Republica, según el marco constitucional‎ y legal vigente, a quienes han incurrido en los delitos políticos, en especial la rebelión, y que por tanto es un mecanismo expedito para otorgar la libertad a quienes reciben este beneficio, no ha sido el caso con quienes en los diferentes momentos del actual proceso de paz han sido cobijados por tal figura.
 
A finales del año 2015 y comienzos del 2016, fueron indultados 30 prisioneros políticos de las FARC-EP, que vieron la libertad en medio de un sin número de impedimentos de toda índole, saliendo mediante un proceso lento y tortuoso que culminó cuatro meses después con la salida del último de los indultados, quienes además ya en libertad, se han visto privados de garantías mínimas para su reincorporación plena a la vida civil, más allá de lo que han logrado conquistar algunos de ellos que han persistido en mantenerse agrupados y con la iniciativa para gestionar y arrebatar unos pocos beneficios, como su reciente graduación como bachilleres académicos.
 
Otro tanto viene ocurriendo ‎con los cerca de 400 indultos que están previstos luego de la firma del Acuerdo Definitivo y de la Refrendación del mismo, que han venido siendo notificados desde inicios de diciembre pasado y de los cuales sólo alrededor de 60 compañeras y compañeros han sido liberados. La mayoría de presos políticos notificados siguen en prisión y la gran mayoría de indultos siguen sin notificarse a sus posibles beneficiarios.
 
Si esto ha ocurrido y aun ocurre con los beneficiados con la figura del indulto, que además ha cubierto y busca cubrir a grupos relativamente pequeños de prisioneros políticos, ¿ qué se puede esperar de cerca de 3.000 personas amnistiables? Cuántos van a ser los obstáculos, tropiezos, demoras y dilaciones que tendremos que enfrentar el grueso de las y los prisioneros políticos?
 
Mientras que esto ha ocurrido con la liberación de indultados, se prevén situaciones más complejas con los amnistiables. Las FARC-EP ha demostrado de manera incuestionable, no sólo su voluntad férrea de avanzar en la implementación de los acuerdos, sino que ha asumido igualmente con responsabilidad lo que a estado a su alcance para agilizar lo que le corresponde, aún cuando mucho de ello dependa de tareas inconclusas, incumplidas o atrasadas de parte del Ejecutivo. Basta citar el caso de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización a las que han ido llegando las unidades guerrilleras, concentrándose y aportando trabajo logístico y locativo que debía estar listo a su llegada.
 
En este mismo orden de ideas, las y los prisioneros políticos de las FARC-EP tenemos la voluntad plena de avanzar y aportar todo lo que este a nuestro alcance y dentro de nuestras capacidades para el éxito de la implementación del Acuerdo del Teatro Colón, pero las demoras y obstáculos en el proceso de nuestra excarcelación y/o liberación imposibilitan cualquier aporte que podamos hacer.
 
Téngase en cuenta que entre nosotros, las y los enfermos graves, crónicos, terminales y lisiados de guerra, así como las madres gestantes y lactantes, deberían ser objeto de especial tratamiento humanitario que no debería hallar impedimentos dentro de un proceso de paz, pese a todo tan sólido y adelantado. Pero que no han sido objeto de la más mínima consideración por parte del ejecutivo ni de los jueces de la Republica.
 
En general, la situación de las y los prisioneros políticos es de precariedad en el contexto del estado de cosas inconstitucionales que rigen el caos del sistema carcelario y penitenciario colombiano. ‎Si bien en los patios de agrupamiento se han logrado unas mínimas condiciones de bienestar, insuficientes sobre todo respecto a la atención en salud, tanto de los enfermos graves y lisiados como del conjunto de los presos políticos expuestos a virosis perennes propias del ambiente de hacinamiento e insalubridad de las cárceles del país.
 
Por todo lo anteriormente dicho reiteramos nuestra petición ante su despacho, para agilizar todo lo pertinente para desentrabar el proceso de excarcelación y liberación de las y los prisioneros políticos, haciendo ágil la implementación de la Ley de Indulto y Amnistía para nuestra pronta vinculación a las tareas de la Paz.
 
Igualmente, dentro de sus facultades como Presidente y como Nobel de Paz, como gesto de paz, gesto de confianza, credibilidad, de reciprocidad y apuntalamiento de un mayor éxito ‎en la implementación del Acuerdo General de La Habana, le solicitamos que oficie ante el gobierno del presidente Barack Obama -también Nobel de Paz-, para que otorgue la libertad o el traslado por repatriación del prisionero político de guerra de las FARC-EP, Simón Trinidad, -(así como de Iván Vargas, Sonia y otros)-, quien ha sido un promotor de paz en Colombia y cuya figura es indispensable dentro de la fase de dejación de armas, tránsito a la civilidad y la actividad política de nuestra organización.
 
Esperando su atención y sus consecuentes muestras de voluntad política nos despedimos de usted, con la firme convicción que la paz se impondrá.
 
Atentamente,
 
Colectivo de Prisioneros Políticos de Guerra de las FARC-EP
Columna Domingo Biohó Patio 4 la picota Bogotá.

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